Historia
y Arqueología Marítima
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El "AMERICAN STAR" en las Islas Canarias

(Publicado en Historia 16, septiembre de 2003.)
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El American Star, hoy encallado en la playa de Garcey (Pájara), comenzó su navegación en 1939 como S.S. America. Fue uno de los barcos más lujosos de todos los tiempos. El 31 de agosto de 1939 la primera dama de los Estados Unidos, Eleanor Roosevelt, bautizaba ante 30.000 personas el nuevo transatlántico de la naviera United States Lines, el imponente S.S. America. Entregado a sus propietarios el 2 de agosto de 1940, con un coste total de 18 millones de dólares, nada permitía prever que, sesenta años más tarde, su cadáver mutilado y cubierto de óxido, aún imponente pese a todo, habría de adornar una de las playas occidentales de Fuerteventura.
Sus dos turbinas de vapor desarrollaban una potencia de 34.000 caballos y una velocidad máxima de 24’5 nudos. Con 220 metros de eslora, 28 de manga, un desplazamiento de 35.440 toneladas, una capacidad de 1.202 pasajeros y una tripulación de 643 hombres, el America era el mayor buque nortemericano de pasajeros y estaba destinado a ser uno de los transatlánticos más emblemáticos del siglo.
En su construcción se habían empleado materiales tradicionales como el bronce, y también innovadores como el aluminio o el acero inoxidable; las últimas tecnologías se aliaban a bordo del America con el gusto por lo más hermoso del pasado. Como recuerda Darren Byrne, “sus constructores nunca usaron la palabra Titanic para asegurar su insumergibilidad”, pero su construcción seguía ese patrón: su distribución en compartimentos separados, en teoría, obligarían al buque a permanecer a flote en caso de daños en uno o varios de ellos. En efecto, el barco nunca se hundió, ni se hundirá jamás.
Las casi dos décadas que van de 1946 a 1964 constituyen la época dorada del America. Restituido a sus propietarios y restaurado con todo su lujo original, el vapor se hizo a la mar por fin, el 14 de diciembre de 1946, para su viaje inaugural: Nueva York-Cobh-El Havre-Southampton. Una de sus pasajeras de 1948 fue Maria Jana Korbel, que huía de la persecución de su familia por los comunistas checos y que, en 1996, con su nombre de casada -Madeleine Albright- llegaría a ser la primera mujer secretaria de estado de los Estados Unidos. El America cruzó el Atlántico una y otra vez hasta que el tráfico aéreo fue desplazando poco a poco a los grandes cruceros de línea. En 1964 fue retirado del servicio.
La decadencia Después de varios años, el barco pasó por diferentes propietarios teniendo nombres como S.S. Australis, S.S. Italis, S.S. Noga y S.S. Alferdoss. Más tarde, ya por el año 1993, la compañía tailandesa Chaophraya compra el viejo barco por un valor de 2 millones de dólares con el objetio de convertirlo en un hotel flotante de lujo en Bangkok. Fue aquí cuando se rebautizó como American Star. El 15 de Enero de 1994, con las hélices desmontadas y propulsado por el remolcador ucraniano Neftegaz 67, el barco se dirigía con la intención de hacer escala en el Puerto de La Luz y de Las Palmas (Gran Canaria), sin saber que una terrible tormenta le esperaba en las aguas de las islas. El temporal azotó el barco e hizo imposible los intentos de recuperar el control del barco, incluso con la ayuda del Neftegaz 67 y dos remolcadores más. Dos días más tarde, un helicoptero rescataba a la tripulación del American Star y decidían dejar el barco a la deriva, para recuperarlo cuando pasara la tormenta. Desgraciadamente, el 18 de enero, el histórico transatlántico encallaba en la playa de Garcey (Pájara, Fuerteventura). El final Mientras se encendían las discusiones entre los dueños de la nave, el remolcador, y las aseguradoras, la nave fue desatendida hasta que el casco se partió a la mitad a consecuencia de las fuertes corrientes de agua y oleaje de la zona. Poco más tarde la popa del barco se hundía en el océano. El 6 de julio el American Star era declarado siniestro total. No faltaron rumores sobre el suceso. Algunos afirman que el remolcador soltó las amarras apropósito, para posteriormente abandonar el lugar, como efectivamente hizo, o que todo estaba planeado por la empresa tailandesa, ya que era más fácil viajar hacia Oriente atravesando el canal de Suez, en lugar de rodear África, lo que habría ahorrado mucho tiempo y eludido la estación tormentosa en los mares australes; incluso se afirmó que Chaophraya habría comprado el barco para beneficiarse del naufragio. El casco se partió por la mitad a consecuencia del fuerte oleaje. Mientras en los periódicos se comentaban las posibilidades de reflotarlo, desguazarlo o abandonarlo, centenares de turistas y habitantes de Fuerteventura se acercaban a la playa de Garcey para contemplar el espectáculo, colapsando casi la pista de tierra que a ella conduce a través del campo de tiro. El 4 de julio el American Star fue declarado siniestro total. La riqueza llegada del mar Tan pronto como se retiró la vigilancia de la Guardia Civil, comenzó el pillaje. Afectó primero a los elementos del barco más fácilmente aprovechables, pero algunos vecinos organizaron pronto una explotación sistemática por medio de dispositivos establecidos en la playa de forma más o menos permanente. Ojos de buey, calderas, motores, bombas de agua, maquinaria, lámparas, adornos y enseres de todo tipo, maderas preciosas y hasta los tornillos y las piezas más insignificantes le fueron arrancados al viejo American Star y destinados a la decoración de viviendas particulares, empleadas industrialmente o vendidas al peso. Entre otros muchos lugares de la isla que conservan vestigios del American Star, un bar-cafetería de Puerto del Rosario, El Naufragio, fue decorado completamente con objetos salidos de su seno. En Antigua, un particular conserva dos de sus pianos. Un artesano que vive cerca de Triquivijate guarda en su taller una hermosa silla giratoria que perteneció al primer oficial. Cierto apartamento en Playa Blanca está decorado con ojos de buey y otros elementos de la decoración del barco. Algún chatarrero de Lanzarote hizo muy buenos negocios con el bronce extraído del American Star. Artistas como Klaus Berends y Javier Camarasa han aprovechado el gran potencial del naufragio para diversas instalaciones y muestras plásticas. Y se dice que cierto vecino de Puerto del Rosario conserva parte de los murales que hermoseaban los comedores del barco, firmados por afamados artistas de los años 30, como Constantin Alajálov o Pierre Bourdelle. En el verano de 1996 iba a surgir un camping espontáneo en la playa de Garcey, lo que se viene repitiendo hasta el día de hoy. Aproximadamente una decena de intervenciones del helicóptero del SAR han sido necesarias, y no menos de tres personas han fallecido o desaparecido junto al barco o en su interior, víctimas del desconocimiento de las corrientes. El venerable S.S. America espera también el momento de su reintegración a la Naturaleza, que es sólo cuestión de tiempo. Cada racha de viento y cada golpe de ola lo convocan para la eternidad; Fuerteventura es la última escala de ese viaje. La explotación organizada
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