Historia y Arqueología Marítima

 

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ACADEMIA URUGUAYA DE HISTORIA MARITIMA Y FLUVIAL

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EL COMANDO EN EL MAR

Por el apitán de Navío (CG) JORGE SARAVIA:   Publicado en Ciclo de Conferencias año 2007

Indice Introducción La Marina inglesa antes de Trafalgar La Real Armada Española en Trafalgar

El Comando en el Mar

El Combate de Trafalgar Enfermedades y muerte de Lord. Horatio Nelson El legado de un marino español que combatió en Trafalgar
Un testigo de la Batalla de Trafalgar en Uruguay Consecuencias Geoestratégicas de Trafalgar Antecedentes previos a las Invasiones Inglesas 1806: Montevideo hacia la Reconquista de Buenos Aires
¡Culpables! ….. de la Reconquista

Médicos y Medicina en las Invasiones Inglesas

The Southern Star, el primer periódico montevideano La toma de Montevideo por los británicos en el periódico londinense “The Times”
Colonia bajo bandera británica La principal influencia de las Invasiones Inglesas en los Pueblos Orientales Fe y Cultura en las Invasiones Inglesas Las Invasiones Inglesas: balances y perspectivas

  

La idea de esta exposición es presentar los tres principales  protagonistas en el combate naval de Trafalgar.  Esta batalla, si bien vamos a concluir que es un hecho que tuvo innumerables consecuencias, si bien participaron mas de cincuenta buques miles de oficiales y tripulantes, tres fueron sus principales protagonistas.  Fueron los tres comandantes de escuadra que tuvieron la responsabilidad por sus flotas, si bien se enfrentaban tenían en común similares sentimientos, preocupaciones y aspiraciones. 

Comenzaré por presentar al  Almirante Federico de Gravina y Nápoli.  Este español sentó plaza como Guardia Marina en la compañía de Cádiz a los 19 años, su primer destino fue el navío San José, posteriormente pasa a la Fragata CLARA como Alférez de Fragata llevando a cabo la expedición contra las colonias portuguesas transportando la fuerzas del Brigadier General Pedro de Ceballos. Fue comisionado para intimar la rendición del Fuerte de Ascensión en la isla de Santa Catalina. El 27 de febrero 1777 naufraga la CLARA en el banco inglés, Gravina es uno de los pocos que logra sobrevivir  llegando  a Montevideo en una lancha pasando a estar destinado en la mayoría general del Apostadero de Montevideo hasta su regreso a España en el navío SAN DÁMASO.

Toda la carrera de Gravina está llena de hechos heroicos, de demostraciones de pie marinero, de actitudes responsables, valientes y patriotas.  En guerra con Inglaterra  o con Francia o con los piratas argelinos, en todos los teatros que actuó, en todos los buques que comandó su actitud fue similar.  Habiéndose destacado por su valentía y hechos heroicos llega a la jerarquía de Capitán de Navío.

Ascendió a Brigadier al mando de la fragata PAZ largando la vela hacia Cartagena de Indias como  portador de la noticia de la muerte de Carlos III. Fue célebre este viaje Cádiz, Cartagena, Habana, Cádiz por la rapidez del mismo iniciado de 75 días. Una proeza para la época.

Al reanudarse con Francia el antiguo pacto de familia  Gravina es nombrado jefe de la escuadra del océano.

En 1801 es designado embajador en París, poniendo como condición el regresar si se declaraba la guerra y hacerlo con un mando de armas.  Deseo este que se cumple participando en la fuerza combinada que enfrenta a Nelson en Trafalgar, actuación que sin duda se destacará posteriormente.

En esta batalla Gravina es herido por un casco de metralla, agravándosele la herida y falleciendo como consecuencia de ello el 2 de marzo de 1806  a los 49 años de edad.

El Almirante Federico de Gravina y Nápoli fue un digno marino que se destacó en todos sus cargos por su conducción, valentía y respeto  sobre todo con sus prisioneros. 

El almirante Pierre Charles Baptiste Francois Siltvestre de Villeneuve naciò en cuna noble el 31 de diciembre de 1763 en los Alpes Franceses, con firme vocación por el mar sentó plaza como  Guardia Marina con 15 años de edad.

Profesional serio y navegante nato publicó instrucciones de navegación y fue responsable de la formación de muchos oficiales. Pese a su origen noble, dada su firme vocación, decide permanecer y no emigrar al llegar la revolución que descabezó las jerarquías navales.  Sin embargo, Villeneuve acepta permanecer y recibe un mando como Capitán de buque  en 1793, luego Capitán de Navío, y en 1796 como Contra Almirante manda una expedición contra Irlanda que fracasa por el mal tiempo atmosférico.

Formaba parte de la escuadra fondeada en Abukir que es atacada por Nelson, mandando en esa oportunidad la retaguardia a bordo del GUILLERMO TELL logrando en esta oportunidad salvar cuatro buques con los que arriba a Malta, un hecho considerado importante dado el ataque sufrido y el fin de la restante flota francesa.  En 1805 asume el mando de la flota combinada que enfrentará a Nelson en Trafalgar. En las operaciones previas conquistó Las Antillas  y apresó un convoy inglés con una importante carga.

Luego del fracaso ante Nelson, donde se perdieron dieciséis navíos, Villeneuve arrió el mismo la bandera de su buque insignia el BUCENTAURE. Al dirigirse a París a fin de defenderse ante graves cargos que se le imputaban, recibió una carta donde se le ordenaba no hacerlo, en esta situación prefirió suicidarse en Rennes  el 22 de abril de 1806, a vivir en la deshonra.

Mucho ha sido criticado Villeneuve por este fracaso que sin lugar a dudas asumió, pero justo es decir que nunca tuvo las manos libres para decidir donde su Jefe, con la misma fuerza que era un táctico brillante en tierra, nunca comprendió las particularidades de la guerra en el mar y pretendió centralizar el mando, cosa imposible en un teatro marítimo donde las variables son mayores y repentinas.            

En los últimos 200 años el nombre de Horacio Nelson o simplemente Nelson ha sido pronunciado en todos los hogares de la Gran Bretaña. Las historias de su intrepidez y de su sentido de lo humano se han transformado en parte de la mitología nacional al punto que frecuentemente resulta difícil distinguir los hechos de la ficción. Se han escrito mas biografías de él que de ninguna otra figura naval y continúan apareciendo con gran regularidad.

Nelson se convirtió en leyenda en vida, En una época donde los héroes genuinamente populares eran poco comunes, no podía jamás dudarse de la popularidad de Nelson con sus comandantes y hombres, así como con la muchedumbre en tierra.

Este hombre poseía la infrecuente capacidad de inspirar a límites insospechados a aquellos que servían bajo su comando. Una generosidad de espíritu impulsiva y una personalidad colorida con un sentido vibrante de teatralidad, junto con un riguroso adiestramiento en el mar, una comprensión de la táctica intuitiva y con sentido común, y un gran coraje físico, se conjugaron con las circunstancias de la guerra para producir un líder sin igual en los anales de la guerra naval.

            Nelson había nacido en Burham Torpe Norfolk el 29 de setiembre de1758,  A la edad de 12 años ingresó como Guardia Marina en el HMS  RAISONABLE de 64 cañones, comandado por su tío el Capitán Maurice Suckling.   Al año siguiente 1771, navegó al Caribe en un buque mercante del que regresó un marinero práctico.

Para 1777 cuando aprobó el examen de Teniente fue destinado a la fragata LOWESTOFFE, había obtenido considerable experiencia en el mar y estaba aprendiendo rápidamente lo que cada tipo de buque era capaz de hacer en cada clima y condición meteorológica.

            Nelson recibió su primer comando a principios de 1778, la goleta pequeña  LUCY, para ser transferido como Primer Teniente al buque insignia BRISTOL de 50 cañones, para luego comandar el bergantín  BATYER.  Obtuvo el comando de la fragata HINCHINGBROKE  de 20 cañones poco antes de cumplir los 20 años, en junio de 1779.  De ahí en más la carrera de Nelson estaba asegurada dado su juventud y el hecho de que los Capitanes de Navío eran ascendidos por antigüedad.

Durante su estancia en el caribe contrae matrimonio en 1787, regresando a Inglaterra con su esposa al mando de la fragata BOREAS de 28 cañones.  Hasta 1793 Nelson permanece en tierra solicitando un nuevo buque, cosa que sucede  cuando obtiene el comando del AGAMEMNON, de 64 cañones, destinado al Mediterráneo.

            En 1796, como Comodoro, enarbola su insignia en el CAPTAIN, de 74 cañones. En esta oportunidad se destaca en la Batalla de San Vicente en 1797, siendo nombrado Caballero de la Orden del Baño y su ascenso a Contra Almirante.

En 1798 condujo la escuadra que dio caza a la flota francesa en la nombrada batalla de Abukir, a partir de la cual fue designado Barón Nelson del Nilo.  Permaneció posteriormente en el Mediterráneo donde mantuvo un apasionado romance con Emma Hamilton, quien regresa junto con él a Inglaterra permaneciendo a su lado por el resto de su vida, en una relación no aceptada en esa época y que dada la virtud y genio de Nelson fue mirada sin verse.  

            Por su comportamiento en la Batalla de Copenhague, ya con el grado de Vicealmirante, es nombrado Vizconde.

            En 1805 es designado Comandante en jefe del Mediterráneo para enfrentar la flota francesa del Almirante Villeneuve.

            Nelson, más allá de su valor genuino, debe ser recordado por sus condiciones de liderazgo.  Sus comandos se distinguieron por su eficiencia, mantenidos en estricta disciplina combinada con una preocupación permanente por el bienestar de sus subordinados, valentía física, sentido inequívoco del deber y anhelo por el combate y la gloria.

            Siempre tuvo claro que la flota y los buques individualmente se conservaban unidos por lazos personales y que sus triunfos eran en gran medida dependientes de los hombres que el comandaba. Su reputación atraía a oficiales y marinería por igual. El respeto con que trataba a oficiales y marineros era suficiente para mantener la disciplina de los buques que comandó.

La base de su popularidad se apoyaba en la preocupación práctica que demostraba en el bienestar de sus hombres.  Consideraba que la salud y la eficiencia iban de la mano sosteniendo que era más fácil para un comandante mantener su tripulación sana que para un cirujano salvarlos. Su preocupación se centraba en aprovisionar sus buques con frutas y verduras así como poner estufas y ventiladores en las cubiertas bajas y mantener en actividad y movimiento a la flota.       

            Nelson se esforzó por construir una relación sólida con sus comandantes subordinados, frecuentes conferencias transmitían entusiasmo y forjaron cohesión, comprensión táctica y el reconocimiento que en la incertidumbre del combate se esperaba que los comandantes tomaran cualquier iniciativa que surgiese en forma individual.

Su habilidad en el combate no era simplemente intuitiva, sino que se desarrolló lo largo de los años de aprendizaje y estudios de la táctica durante mucho tiempo.

Uno de sus comandantes subordinados, pertenecientes a su conocida banda de hermanos escribió, que durante la búsqueda de los franceses previo a la batalla de Abukir, la toldilla del buque insignia se convirtió en una escuela de comandantes, donde desarrollaba plenamente sus propias ideas de las diferentes y mejores formas de ataque y aquellos planes que se proponía ejecutar luego de caer sobre el enemigo, cualquiera fuese su posición de día o de noche.  No existía posición posible que no hubiera sido previsto en los cálculos por Nelson. Cada uno de los comandantes estaba muy compenetrado en los asuntos de táctica naval y luego de observar la situación tener claro lo que de cada uno de ellos esperaba que hiciera su comandante sin la necesidad de instrucciones adicionales.

Cuando en la batalla de Trafagar hizo su famosa señal Inglaterra espera que cada hombre cumpla con su deber, uno de sus capitanes ansiosos comentó “…. desearía que Nelson dejase de izar señales, pues todos sabemos perfectamente que debemos hacer ….”  Nelson había llevado a sus comandantes al punto de que reaccionaban instintivamente como el quería que lo hiciesen cuando surgiesen situaciones inesperadas en el calor del combate. Este fue el verdadero toque de Nelson.     

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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