Historia y Arqueología Marítima

 

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ACADEMIA URUGUAYA DE HISTORIA MARITIMA Y FLUVIAL

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EL LEGADO DE UN MARINO ESPAÑOL QUE COMBATIO EN TRAFALGAR

 

Por: Capitán  de  Navío  (CG)  (R) JUAN JOSE FERNÁNDEZ PARES -   Publicado en Ciclo de Conferencias año 2007

Indice Introducción La Marina inglesa antes de Trafalgar La Real Armada Española en Trafalgar

El Comando en el Mar

El Combate de Trafalgar Enfermedades y muerte de Lord. Horatio Nelson El legado de un marino español que combatió en Trafalgar
Un testigo de la Batalla de Trafalgar en Uruguay Consecuencias Geoestratégicas de Trafalgar Antecedentes previos a las Invasiones Inglesas 1806: Montevideo hacia la Reconquista de Buenos Aires
¡Culpables! ….. de la Reconquista

Médicos y Medicina en las Invasiones Inglesas

The Southern Star, el primer periódico montevideano La toma de Montevideo por los británicos en el periódico londinense “The Times”
Colonia bajo bandera británica La principal influencia de las Invasiones Inglesas en los Pueblos Orientales Fe y Cultura en las Invasiones Inglesas Las Invasiones Inglesas: balances y perspectivas

 

La Batalla Naval de Trafalgar marca un hito, sin dudas, en la historiografía naval, por sus antecedentes, estrategias de combate y consecuencias, y sobre este acontecimiento expondrán con rigor histórico los señores disertantes que componen el panel.

Por lo dicho me abstendré de discurrir sobre el acontecimiento y si expresaré una reflexión alusiva: “.... los hombres de armas, cuando son ordenados por los gobiernos enfrentarse en combate, alcanzan la gloria al lograr la victoria, incluso cuando son derrotados con ofrenda sublime de sus vidas ....”.

Los gobiernos alcanzan la gloria cuando evitan el enfrentamiento armado y su secuela de muerte y destrucción.  La falta de capacidades para alcanzar un acuerdo entre las partes beligerantes da lugar a la guerra, al combate, a la batalla, así sucedió a fines de octubre de 1805 en proximidades del cabo Trafalgar, situado en la costa gaditana, a casi mitad de distancia entre el puerto de Cádiz y la punta de Tarifa, escenario este del combate de una escuadra coaligada hispano-francesa y otra británica.

De esa Batalla Naval de Trafalgar exhumamos una consecuencia generacional, un Oficial de la Real Armada española que luchó en ese encuentro bélico, nacido en la Real Isla de León, hoy Fernando de Cádiz, llegó a nuestras tierras levantinas de la villa del Maldonado como prisionero de los ingleses, bajo juramento de no intervenir en acto alguno en contra de la corona inglesa, como era de estilo.

El Oficial español de marras, acompañado de su esposa, ya no pensaron en volver a España, allí en el Maldonado afincaron su hogar y allí nacieron sus dos hijos. 

Uno de ellos atraído por el mar, comienza su vida de embarcado, navegando inclusive en aguas del Reino de Brasil, llegando posteriormente a comandar buques orientales.

Su vocación marinera y sus cuantiosas anécdotas estimulan a sus dos hijos, uno de ellos inclusive recibe en la Armada argentina los conocimientos de navegación y armamento, participando en varias comisiones navales de nuestro país.

El otro hijo en agosto de 1886 con 17 años de edad sentaba plaza de Aspirante en la cañonera General Suárez y allí obtiene sus grados de Guardia Marina y Sub Tte..

Llevado por su saludable inquietud e impulsado, sin duda, por su dura experiencia, el joven oficial se hace presente al Jefe de la Escuadrilla y le expone su preocupación por la creación de una Escuela Naval.  El 18 de junio 1889 el Presidente de la República, General don Máximo Tajes, y su Ministro de Guerra y Marina, Coronel don Pedro de León, firman el decreto de creación de una Escuela de Náutica, pero la crisis económica de 1890 malogró la iniciativa.

El joven marino aprovecha  sus frecuentes viajes en las unidades de la Armada para perfeccionar sus conocimientos hidrográficos. Concreción de sus investigaciones es el estudio: “El estuario del Plata” que presenta al 2° Congreso Científico Panamericano celebrado en Washington en 1916, publicado en dicha capital un año más tarde y la obra de mayor aliento: “El Plata y sus afluentes”, publicado en Montevideo en 1924, sirve de texto de estudio en la Escuela Naval.

Con vocación de escritor, se inicia en el periódico “El Heraldo” y colabora sucesivamente en   otros a ser,  La Tarde”, “El Día”, “La Nación”, “La Tribuna Popular” y “ El Siglo”, en cuyo número extraordinario dedicado al cincuentenario de su fundación escribe un largo trabajo cronológico sobre la marina militar en  sus últimos 50 años (1863-1913).

Además de sus escritos, son numerosas sus conferencias sobre temas y problemas marítimos. Dentro de su producción bibliográfica pueden citarse numerosos títulos: “La defensa marítima y fluvial de la República O. del Uruguay” (1895); “Influencia de la marina en el porvenir del país”, 1896; “Río de la Plata. Alumbrado y balizamiento de su costa septentrional”; “Nuestra reorganización  naval” (1907); “Aparejo y maniobra”; “El Estuario del Río de la Plata” (1917); “La Profesión Naval”; “Apuntes de Geografía Marítima” y el ya mencionado “El Plata y sus afluentes” (1924).

Así mismo tenía en preparación un documento estudio sobre la Historia Naval del país. Ocho años de incesante búsqueda en los Archivos Nacionales; ocho años de investigaciones para obtener la valiosa documentación en que apoyaría su obra histórica, destinada a demostrar que no ha habido en el país ningún acontecimiento internacional, en que no hayamos tenido que apelar como primer recurso a la marina y que no hay en nuestra historia época alguna que no esté llena de sucesos marítimos.  Toda su labor histórica que lo hubiera consagrado como un  investigador paciente, sereno y erudito, desapareció para siempre cuando el 8 del mes de octubre de 1903 se produjo la explosión de la santa bárbara de la cañonera “General Rivera”, de la cual era su 2° Comandante.

En aquel luctuoso accidente, donde perdieron la vida cuatro tripulantes, él sufrió quemaduras horribles, heridas varias de mucha gravedad y la pérdida del ojo derecho.

Consta en su legajo personal que prestó servicios como 2º Comandante y Comandante de varios buques de la Armada y Delegado de la Junta de Administración Militar; Oficial 1° de la Capitanía General de Puertos; Miembro del Consejo Supremo de Guerra y Marina; profesor de la Escuela Naval, etc.

Desempeñó brillantemente todos los cargos y comisiones que se le confiaron, dejando impreso con caracteres indelebles el sello de su clara inteligencia, de su probidad, de su magnifico espíritu de trabajo, de sus sobresalientes conocimientos técnicos e ilustración general, de su serenidad y prudencia y,  por sobre todo, de su inigualado amor profesional que lo “acorazó” contra odios y rencores, contra la envidia, contra todas las bajas e inconfesables pasiones. 

Señoras y señores, aquel marino español que luchó en la Batalla Naval de Trafalgar a fines de octubre de 1805, que se afincara en tierras del Maldonado cumpliendo su inactividad militar bajo palabra jurada, se llamó José María Miranda y Fontao  quien con su esposa María Juana de Porto tuvieron buena prole y fueron quienes nos legaron a su nieto Francisco Prudencio Miranda, nuestro Capitán Miranda.

Nuestra Patria lo honró, disponiendo el Presidente de la República, Doctor don Juan Campisteguy, junto al Ministro de Guerra y Marina, General de División don Manuel Dubra, el 1° de abril de 1930, se le asigne al Buque Hidrográfico en construcción el nombre de “CAPITÁN MIRANDA” en su homenaje, considerando que fue el primer marino que realizó estudios hidrográficos y destacándose su personalidad como ejemplo de virtudes y de gran amor profesional.

El Director de la Armada Capitán de Navío don Federico García Martínez, considerando que la resolución superior antes citada significaba la consagración de un Oficial de Marina cuya personalidad surge clara y honra al instituto militar naval y para que este homenaje sirva de estímulo a los jóvenes Oficiales presentes y futuros, designó al Señor Capitán de Fragata don Domingo Gomensoro para que redacte un folleto “Síntesis de la vida militar, hechos y trabajos del Capitán Miranda”, el que será impreso y repartido a todo el personal de la Armada y dispuso además se confeccione un cuadro con el retrato del ínclito Oficial para ser instalado en sitio de honor, en acto Oficial, en el buque que llevará su nombre a la llegada a este Puerto de Montevideo.

Señoras y Señores esta breve crónica histórica biográfica, tuvo su inicio como una consecuencia de la Batalla de Trafalgar, que pasa por el Maldonado y culmina en Montevideo con el nacimiento y vida de un ciudadano oriental, ejemplar para nuestra Patria y en particular para nuestra entrañable Armada Nacional.

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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