Historia y Arqueología Marítima

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Por:   Publicado en Ciclo de Conferencias año

EPILOGO

 

Capitán de Navio (CIME) MARIO MASCARELLO

Centro   de   Estudios   Históricos

Navales y Marítimos de la Armada

 

En 2005 recordábamos que aguas afueras del Cabo de Trafalgar, se había disparado el primer cañonazo  de la Independencia de América. Allí fue desarticulado el Poder Naval español que servía de cordón umbilical entre la Metrópolis y sus Colonias; y éstas, en su aislamiento forzado por el Bloqueo, con sus propias fuerzas materiales y espirituales; se enfrentaron a la proyección sobre nuestro continente americano, del Poder Naval vencedor de esa contienda, que por el hecho de usarlo así; se transformó en Potencia Planetaria. Luego de Trafalgar, nació el Imperio Británico y el Río de la Plata, fue uno de sus primeros objetivos.

Como bien lo había vaticinado  el propio Capitán de Navío  Santiago Liniers, el brazo ejecutor de la Reconquista: "…. es axioma conocido que siendo dueños del Mar lo somos de la Tierra, por consiguiente miro como inútiles, toda suerte de fortificaciones regulares ….``. Los catorce metros de brecha que hicieron perder a Montevideo, le dieron la razón.

Había visto  este marino que la única forma de defender a su Patria de una incursión de un  Poder Naval, es con la oposición de otro Poder Naval. En el balance del enfrentamiento de las Colonias rioplatenses contra ese naciente Imperio Británico, existía una marcada asimetría a favor de éste último. Uno solo de los buques de línea de tercer orden que llegó al Río de la Plata-similares al conocido H.M.S. AGAMEMNÓN de 64 cañones- tenía más poder de fuego, que toda la flotilla defensora combinada. Esta asimetría fue el sustento de la absoluta libertad de acción que tuvieron las fuerzas invasoras para poder elegir como, cuando y donde atacar.

            Las fuerzas navales invasoras, solamente estuvieron limitadas por las condiciones naturales del Teatro de las Operaciones, el Río de la Plata. Resulta paradojal, que los Navíos más poderosos de la Flota Británica, no pudieran participar de las Operaciones en proximidades de Bs. Aires o en la cobertura al ataque de la Muralla de Montevideo por la existencia de los bajos fondos y por la incidencia de un clima inestable e impredecible en esa época. Estos fueron las causantes de los mayores problemas ocurridos durante las Operaciones Navales y no la oposición de Fuerza Naval alguna. Mientras se lo permitió el calado, la Flota barrió la costa con artillería, desarticulando con su poder de fuego los intentos de contraofensiva española durante el desembarco anfibio del Buceo, en el Cristo y en el Cardal.

Sin oposición alguna, el golpe de mano del 25 de junio de 1806, tomó por sorpresa a la ciudad de Buenos Aires y comenzó el proceso de descalabro del sistema colonial español, identificado por el pueblo criollo desde ese momento, con la persona y actitud del Virrey Sobremonte. Su incompetencia resultó lapidaria para el régimen colonial.

            Pero  las Fuerzas de Defensa y el principal baluarte de la hispanidad en el Plata estaban incólumes y a espaldas del invasor. El patriotismo español de la Plaza Fuerte de Montevideo y de su Apostadero Naval y fundamentalmente de la población civil  se  manifiesta en las sesiones del Cabildo de Montevideo del 11 y del 18 de Julio; y es por ese sentimiento popular, en que en una población de 3.000 habitantes, se reclutan 1.400 hombres en armas y 22 embarcaciones puestas a disposición del Gobernador de Montevideo Pascual Ruiz Huidobro. Este trazó los planes de la Reconquista y las fuerzas de esta operación se pusieron al mando del Capitán de Navío que citábamos al  principio: Santiago de Liniers.

La ciudad se sentía conmovida y orgullosa de aquella  expedición lejana, que confiando en sus hijos, se iban a enfrentar a los soldados veteranos de una de las naciones más poderosas de la Tierra.

Colectas populares, armaron y reforzaron a la escuadra de cañoneras, que por su bajo calado y operando en la noche, pudieron eludir al bloqueo británico, y desde Colonia al Tigre,  a las 9 de la mañana del 4 de agosto las fuerzas reconquistadoras, desembarcaron en la Playa de las Conchas.

            De allí pasando por San Isidro, Chacarita, los Corrales de Miserere y Retiro, atacaron e hicieron rendir a la guarnición británica. Fue un ejemplo casi perfecto de una moderna incursión anfibia, flanqueando al enemigo y desembarcando a su retaguardia lejos de su Flota inmovilizada por los bajos.

Montevideo se había ganado el título de "…. La muy Fiel y Reconquistadora ….".

Pero como el Poder Naval Británico, no fue destruido, las operaciones retomaron sus fuerzas casi inmediatamente. Bloquearon el Puerto de Montevideo y lo bombardearon por 3 horas, tanteando las capacidades defensivas de la ciudad.

Esperando refuerzos, los Británicos consolidaron su posición de expectativa, cuando el 21 de octubre tras sangriento combate toman la ciudad de Maldonado, la que fue usada como base operaciones. 

Los refuerzos británicos convergieron al Plata, hasta llegar a una Fuerza cercana a los 6.000 hombres, Montevideo contaba con 3.000 hombres regulares más 3.000 hombres que se armaron en la contingencia. Aproximadamente el 80 por ciento de la población masculina en condiciones de combatir.

El 14 de enero de 1807 la Fuerza de Invasión se desplegó en dos columnas frente a Montevideo, pero eludiendo el intercambio de fuego con los fuertes. Respetando los sondajes efectuados y se decidió por un desembarco en la Playa del Buceo, con el apoyo del fuego naval de los buques de menor calado. Los intentos por detener el avance hacia la ciudad son fallidos, destacando aquí nuevamente la impericia del Virrey Sobremonte a la sazón, nuevamente  a cargo de la defensa  de la Plaza Fuerte.

            El avance por tierra fue cauteloso y contra la costa, para poder contar con la cobertura del fuego naval de apoyo. Como los buques menores de la flota británica, solamente eran los que podían acercarse a tiro de las murallas, los ingleses desarmaron los cañones de 24 libras de sus buques para conformar baterías fijas en tierra, cada vez mas cerca de las murallas, hasta instalar la última a  600 metros del Cubo del Sur.   El efecto del bombardeo aterró a la población, causó  bajas en los defensores y pérdidas en la  artillería dedicada a la defensa.

El 2 de febrero a las 2 y media de la mañana, irrumpieron por la brecha de 14 metros abierta por los disparos de cañon. Un grito en castellano " No tiren que son pasados" interrumpió momentáneamente el contraataque desde la brecha. La duda fue aprovechada y con el saldo de 560 muertos británicos y 400 muertos y 300 heridos montevideanos, a las 8 de la mañana fue rendida la Plaza.

La conquista británica se retiró del Plata luego del desastroso intento de reconquistar Buenos Aires. El Pueblo en Armas de Buenos Aires, inundó de sangre Británica sus plazas, calles y casas. Esta operación es también un ejemplo de otro tipo: la Guerra asimétrica irregular y urbana. Un  Stalingrado a escala reducida en el Río de la Plata. La Flota Británica, observó desde la lejanía impuesta por el calado al desenlace de la carnicería.

Pero Inglaterra no suponía, desde su perspectiva afectada por una catastrófica derrota, cuan efectiva para sus intereses en la región, había sido la expedición en las mentes de los habitantes de ambas márgenes del Plata. Aquí nos tenemos que situar precisamente en el momento histórico que se estaba viviendo. Ante el fracaso de la Revolución Francesa, de poder plasmar en un sistema político sus ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad, ahogados por la sangre de los propios ciudadanos franceses durante el Terror del 93; quedaban en la Tierra solo dos sistemas políticos que permitían ciertos grados de Libertad a sus Ciudadanos. Uno era la República Federal Norteamericana y el otro, la Monarquía, limitada por sus usos y costumbres que gobernaba al Reino Unido.

Esta Monarquía evolucionó paulatinamente desde la Carta Magna de 1215, agregando cada vez, una mayor libertad a sus súbditos, hasta llegar al estado democrático de hoy. Este sistema, más conservador fue elegido desde Bs. Aires como modelo a seguir para organizar políticamente la Independencia del Virreinato. La República Federal  fue lo elegido por Artigas y es el actual sistema de Gobierno de la Argentina.

El conocimiento del sistema político liberal de Inglaterra, lo hizo un modelo a seguir por muchos ciudadanos, que encontraron en la publicidad del sistema que se lanzó desde el periódico ``La Estrella del Sur``, un eco a sus insatisfacciones con el régimen Colonial Español. Asimismo, las ventajas del libre cambio convencieron a sus comerciantes, que el sistema monopólico español, no era el medio más adecuado para el desarrollo de las riquezas de este suelo.

La libertad de comercio, la tolerancia para todas las opiniones, la aptitud reconocida a todos los habitantes del país en sus destinos públicos en la medida de sus aptitudes y dotes personales, pasaron entonces del estado de aspiración lejana, a la categoría de creencia política y programa de gobierno exigible. De la comparación entre los dos sistemas tan opuestos, resultó como corolario, la semilla en que se nutrió el sentimiento de independencia del pueblo rioplatense, que terminó ordenándose políticamente en las dos Naciones, que estuvieron, están y estarán unidas por el Río de la Plata.

 

 

 
 
 
 
 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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