Historia y Arqueología Marítima

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Indice articulos publicados de la Academia Uruguaya de Historia Maritima y Fluvial

MONTEVIDEO VISTO DESDE EL MAR

Iconografía de los siglos XVIII y XIX

Publicado Por la Academia Uruguaya de Historia Maritima y Fluvial, 1997

Indice Prologo Politica Internacional en la Época El Sistema Geoestrategico Español El equlibrio naval
El Apostadero de Montevideo y las Islas Malvinas El Montevideo del Apostadero Aspectos comerciales y politicos del Apostadero. Montevideo visto desde el Mar Los Gobernadores y el Apostadero
Sus Comandantes Los Ingenieros de Marina Las operaciones Britanicas y Españolas en el Plata 1806-7 Las Batallas del Apostadero  

 Académico Escribano JUAN ANTONIO VARESE    

   El Montevideo de los siglos XVIII y  XIX, como todo puerto, ofrecía a los viajeros recién llegados, luego de una larga y peligrosa travesía por el Océano, la impresión de una amplia bahía, flanqueada por un pequeño cerro de forma cónica y una península encerrada por un contorno amurallado.

   Es que la ciudad, vista desde el mar, siempre impuso respeto por su aspecto. Motivo de interés fue su elevada disposición, construída sobre las últimas estribaciones de la Cuchilla Grande, que atraviesa la península antes de hundirse en la bahía. Las torres de la Matriz y la profusión de miradores y azoteas, típicas de la ciudad, le conferían un aire de Medio Oriente, según informes de viajeros, tanto artistas, como marinos o científicos. Porque, muchos de ellos quedaron largo tiempo anclados en la rada, demorado el desembarco por tormentas atmosféricas o problemas administrativos, lo que les posibilitó sobrado tiempo para observar y anotar sus observaciones.

 CARTOGRAFÍA

   La necesidad de contar con una cartografía adecuada, por razones estratégicas y de seguridad para la navegación, señalando profundidades y sondeos del fondo de la bahía, fue la inquietud más destacada de los marinos españones, aún desde antes de la fundación de la ciudad.

   El primer plano que conocemos data de 1719 y fue levantado por el Ing. Domingo Petrarca, siguiendo indicaciones expresas de Don Bruno Mauricio de Zabala, quien a su vez había recibido

   órdenes perentorias del monarca español, Felipe V.

   En 1724 el mismo Ing. Petrarca volvió a levantar un nuevo plano con el nombre de "Plano de la Ensenada de Montevideo", estableciendo las profundidades, lo que volvió a reiterar en 1727.

   Recién en uno de 1730 aparecen los trazos de la primitiva planta urbana.

   En 1736 encontramos el plano del portugués Silvestre Ferreira Da Silva.

   En 1741 se confeccionó uno nuevo, incluyendo el dibujo del Monte (cerro) y la ensenada.

   En 1763 la expedición comandada por Bougainville recaló en Montevideo, en viaje rumbo a las islas Malvinas. Integraba la comitiva el sacerdote benedictino L. A. Pernetty, quien publicó años después sus "Memorias", primero en francés y luego en una versión inglesa. Esta última fue ilustrada con un mapa de la ciudad y un grabado "Vista de la ciudad desde el puerto", donde aparece la población y el entorno, en forma totalmente distorsionada. El dibujante, basándose en referencias orales y en su propia fantasía, mostró un poblado a semejanza de lugares tropicales y montañosos, como Río de Janeiro o Bahía de Todos los Santos.

   Pero, sin lugar a dudas, los más exactos planos de la bahía y de la ciudad fueron trazados por los cartógrafos integrantes de la Expedición Malaspina, que pasó dos veces por Montevideo, la primera en 1789, cuando la ciudad fue el primer puerto de arribada, luego de la partida de Cadiz y la segunda, cuando fue el último puerto de recalada, antes de emprender el regreso definitivo a España. Existen, a lo menos, cinco planos trazados por dichos cartógrafos, uno de ellos firmado por Felipe Bauzá y Cañas.  

DIBUJOS Y GRABADOS DE LA CIUDAD

   Hacia fines del siglo XVIII Montevideo había cobrado importancia, tanto por las fortificaciones como por el aspecto edilicio, que "daba golpe agradable a la vista", como lo testimoniaron distintos visitantes. El Fuerte de San José defendía la entrada de la bahía, mientas que la imponente Ciudadela, terminada hacia 1870, dominaba la línea de murallas por el lado de tierra.

   La Iglesia Matriz había empezado a construirse y ya existían algunas casas de dos pisos, blancas a la cal, según testimonio del Padre Pérez Castellano, enviado a don Benito Riva, su antiguo preceptor.

   Desde la bahía y el mar, la ciudad había empezado a crecer por diversos motivos:  

   A) En 1767 la institución del servicio de fragatas correo entre La Coruña y Montevideo, a razón de cuatro por año. En 1770 se reiteraron y complementaron las normas, transformándose Montevideo en puerto terminal. En 1775 se autorizó que estos barcos llevaran de regreso a España, frutos y cueros del lugar.  

   B) En 1776 la Real Orden de creación del principio del establecimiento del Apostadero naval de Montevideo, con jurisdicción sobre las islas Malvinas y el Atlántico Sur, autorizándose, asimismo, tanto a buques de la Armada o a mercantes en tránsito, la recalada en el puerto, para reaprovisionarse de víveres y agua y reparar las embarcaciones afectadas por las largas travesías.  

   C) En 1778 el Reglamento y Aranceles Reales para el libre comercio supuso un gran incremento en el tráfico marítimo y desarrollo económico, que se vieron complementados con el privilegio dado a la ciudad para el ingreso de negros esclavos. 

   D) En 1794 comenzó la construcción de las Bóvedas, sistema defensivo de gran envergadura, destinado a proteger la ciudad desde el lado de la bahía. 

   El primer dibujo de Montevideo , tomado desde el mar, fue realizado por el cartógrafo de la Real Armada española, don Felipe Bauzá y Cañas, integrante de la expedición Malaspina.

   No se trata de un dibujo de calidad, sino que su valor es meramente documental.

   Asimismo, la primer imagen interesante y seria de nuestra ciudad, se la debeemos a la expedición Malaspina. En 1794, al regreso de su  largo periplo por las posesiones españolas, venía a bordo de "La Atrevida", el pintor italiano Fernando Brambila, autor de la estupenda "Vista de la ciudad desde la Aguada". Si bien no están enfocada del lado del mar, destaca, sin embargo, la importancia de la bahía, subrayada por la presencia de varias embarcaciones, entre ellas las dos corbetas de la expedición.

   También debemos consignar, a título de curiosidad, una curiosa vista de Montevideo aparecida en Londres, para ilustrar las peripecias del navío DUFF. Se trata de la narración del sacerdote anglicano William Gregory, que integraba una dotación religiosa inglesa de visita por sudamérica, cuya nave fue atacada por piratas frente a Cabo Frío y luego derivó hacia el Río de la Plata, llegando de arribada forzosa a Montevideo, donde permaneció el tiempo necesario para reparar la embarcación. Al regreso a Inglaterra publicó sus peripecias en forma de libro, el cual fue ilustrado con dos dibujos, uno de ellos de L. Sargent, donde Montevideo aparece dotada de un cerro gigantesco, cual si fuera el Corcovado de Río de Janeiro.  

   A continuación pasaremos revista, en orden cronológico, a los distintos dibujantes y pintores que registraron gráficamente la ciudad desde el mar, hasta mediados del siglo XIX; más precisamente hasta 1860, fecha en que la fotografía empezó a suplantar a la iconografía como fuente iconográfica:  

   I) Pintores y artistas durante las invasiones inglesas.

   Tenemos claro que Inglaterra vino al Rìo de la Plata con ánimo de conquista e instalación definitiva. Por lo que, atrás de los soldados, en considerable flota, llegaron los mercaderes y comerciantes. Y atrás de ellos vinieron los cronistas, cartógrafos, dibujantes y pintores y la más variada gama de aventureros. Había que mostrar a su Majestad y al pueblo británico, la fisonomía y las posiblidades de las nuevas colonias conquistadas.

   Entre los dibujantes podemos señalar a Edward Orme, W. Heath, George Robinson, Merigot, T. Shuterland, W. Faden, E.F. Burney, P. Guichenet, J. Yeakes, etc., los cuales, con su pincel y sus plumas dejaron testimonios de las escenas bélicas. Así tenemos la estupenda litografía "Asalto a Montevideo el 3 de febrero de 1807", original de Edward Orme, sobre dibujo de G. Robinson y una escena semejante, en colores, por Sutherland, publicada en 1815 por J. Jenkis, sobre dibujo de William Heath.

   Pero no solo dibujaron escenas bélicas. También dejaron vistas y panorámicas de la ciudad, como por ejemplo, la "Vista de la ciudad y puerto de Montevideo", grabada por Merigot, publicada en Londres por Golnaghi y Cia. y la "Vista del puerto de Montevideo y ciudad de San Felipe", grabada por Faden sobre dibujo de George Robinson, como asimismo la "Vista de la Ciudad, Ciudadela y Puerto de Montevideo", sobre original de Abraham Peter (1807).  

   II) Dibujos y pinturas de Emeric Essex Vidal, sin duda uno de los más grandes artistas que nos visitaron.

   Marino y pintor, nacido en Londres pese a su apellido español, visitó varias veces el Río de la Plata, dejando interesantes acuarelas sobre tipos humanos y paisajes, de Buenos Aires y Montevideo.

   Su primer época fue ente 1816 y 1818, cuando cumplía funciones de escribiente a bordo de la fragata HYACINTH. Desde que la Corte de Portugal se trasladó de Lisboa a Rìo de Janeiro, Inglaterra, como potencia aliada, mantuvo una flota en la bahía de Guanabara. Y cuando Portugal, en 1816, volvió a insistir en extender sus dominios territoriales a la antigua Banda Oriental, los ingleses enviaron parte de su flota, para observar los acontecimientos y proteger los intereses comerciales de sus connacionales. Entre los barcos figuraba el HYACINTH, en cuyo tripulación enrrolaba el joven pintor. La nave permeneció fondeada en las radas de Buenos Aires y Montevideo desde el 7 de marzo de 1816 hasta el 28 de setiembre de 1818, treinta y un largos meses de observación, que fueron aprovechados por el dibujante para recorrer ambos puertos, tomando esbozos sobre la vida y costumbres de los habitantes y registrando distintos ángulos de las ciudades. De Montevideo, especialmente vista desde el mar. Favorece la tarea de registro el hecho de haber fechado sus cuadros de su propia mano, al dorso de los mismos.

   En setiembre de 1818 el HYACINTH volvió a Inglaterra y Vidal se reintegró a su hogar. Allí, alejado del servicio activo, ordenó sus apuntes y dibujos. En 1819, el editor Ackerman, uno de los más famosos de Londres, se interesó por sus acuarelas, entusiasmándolo para litografiar veinticuatro de ellas en una edición de lujo. La misma apareció poco después con el título de "Picturesques Illustrations of Buenos Ayres and Monte Video consisting of twenty four views accompanied with descriptions of the scenary and the costums, manners, etc. of the inhabitants of those cities and their environs".  

   III) Grabados y acuarelas de dos grandes pintores: August Earle y Conrad Martens, integrantes de la expedición científica al sur americano que viajaba en el "Beagle", a las órdenes del comandante Fitz Roy. En dicha expedición viajaba asimismo el joven naturalista Charles Darwin. Dichos pintores tomaron excelentes dibujos de Montevideo, especialmente los temas del muelle y del puerto.  

   IV) Cuatro años después, en 1836, arribó a Montevideo una expedición científica y comercial francesa, a bordo de "La Bonite" comandada por el Capitán A. Vaillant. Integraban la expedición los pintores Bartolomé Lauvergne y Theodore Fisquet que dejaron interesantes dibujos y grabados sobre la ciudad; asimismo el Ingeniero hidrográfico, Stanislas Darondeau, en su caracter de pintor aficionado, nos dejó interesantes representaciones de personajes de la ciudad.  

   V) El máximo documentador gráfico del antiguo Montevideo, el de mejor registro gráfico y calidad técnica fue el marino y pintor francés Adolphe D´Hastrel, llegado al Plata con motivo de la intervención anglo francesa contra el gobierno de Rosas.

   Sus litografías fueron publicadas en el "Album de la Plata. Colección de las Vistas y Costumbres remarcables de esta parte de la América del Sur. Dedicadas a las bellas americanas", subrayando con este comentario romátncio el tributo brindado a la belleza de nuestras mujeres.

   Son muy interesantes los dibujos de D´Hastrel, mostrando a Montevideo perfilada desde el mar.  

   VI) En el ejemplar de "L´Illustration" del 27 de mayo de 1843, semanario ilustrado de París, apareció un "Panorama de Montevideo desde el mar", prueba del interés que despertaba Montevideo por entonces.  

   VII) Podemos considerar a Durand Brager, marino y pintor de origen francés, como el primer "marinista" que dibujó nuestra ciudad desde la rada, con hermosos efectos de mar gruesa.   

   VIII) También con motivo de la intervención anglo francesa, llegó al Río de la Plata en 1845 un diplomático inglés, con aficiones de pintura y daguerrotipia. Se trataba de Sir William Gore Ouseley, que dejó interesantes dibujos, entre ellos el Templo Inglés en proceso de construcción, viéndose como el Río de la Plata como telón de fondo.  

   IX) H. Berthet, excelente dibujante francés, estuvo en Montevideo en la década de 1850, dejándonos dos grabados de la ciudad vista desde el mar. Una de ellas muestra al Povlasky, el primer barco a vapor que estuvo afectado a la "carrera" entre ambas ciudades del Plata.  

   X) Cerramos esta breve descripción iconográfica de Montevideo mirada desde el mar, haciendo referencia al estupendo cuadro del joven pintor nacional Juan Manuel Blanes, que en 1859, antes de su viaje a Europa y su consagración posterior, ya había dado pruebas de su arte con la imagen de "Montevideo desde la rada". 

 
 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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