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| Indice articulos publicados de la AcademiaUruguaya de Historia Maritima y Fluvial |
EXPEDICIONES Y VIAJES MARÍTIMOS GERMÁNICOS INÉDITOS QUE RECALARON EN MONTEVIDEO EN EL SIGLO XIX:
Por: CARLOS A. BAUZÁ Publicado en Ciclo de Conferencias año 2006
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III. EL VIAJE DE FRIEDRICH VON WEECH DURANTE LA OCUPACIÓN BRASILEÑA Y SU CRÓNICA DE LA ISLA GORRITI (1825); IV. LA EXPEDICIÓN ANTÁRTICA BALLENERA Y FOQUERA DE EDUARD DALLMANN A BORDO DE LA “GRÖNLAND” (1873-1874); V. LA EXPEDICIÓN CIENTÍFICA DE GEORG VON NEUMAYER A BORDO DEL BUQUE OCEANOGRÁFICO “GAZELLE” (1874-1876); VI. LA EXPEDICIÓN COMERCIAL AUSTROHÚNGARA DE ARTHUR MÜLDNER A BORDO DE LA “ALBATROS” Y SU CRÓNICA DE MONTEVIDEO (1886); VII. EL VIAJE DEL COMERCIANTE MORITZ SCHANZ A BORDO DE LA “PORTO ALEGRE” DESDE EL BRASIL Y SU CRÓNICA DE MONTEVIDEO (1890) [1 INTRODUCCIÓN El siglo XIX fue pródigo en viajes marítimos y expediciones científicas así como comerciales de diversas naciones al hemisferio austral. Algunas se dirigieron a la Antártida y el Polo Sur; como las de Fabian Gottlieb von Bellingshausen (1819-1821), William Smith / Edward Bransfield (1819-1820), Benjamin Pendleton (1820-1821), Nathaniel Palmer (1820), James Weddell (1820-1821), John Biscoe (1831), Peter Kemp (1833-1834), Jules Dumont d’Urville (1837-1840), Charles Wilkes (1838-1842), James Clark Ross (1839-1842), John Balleny / Thomas Freeman (1839), Thomas E. L. Moore (1844-1845), Eduard Dallmann (1873-1874), Thomas Robertson (1892-1893), Carl A. Larsen (1892-1894), Henrik Johan Bull (1893-1895), Carsten Egeberg Borchgrevink (1895) y Adrien de Gerlache (1897-1899). Los países que organizaron estas expediciones científicas fueron Gran Bretaña, Rusia, Francia, Alemania, EE.UU., Noruega, Escocia, Bélgica y el Imperio Austrohúngaro entre otros. El acceso a crónicas en idioma alemán de los viajes y expediciones que navegaron frente a la costa este de América del Sur ha permitido identificar algunos viajes que recalaron en Montevideo en el siglo XIX , inéditos. [2] Los objetivos principales perseguidos por estas expediciones eran heterogéneos: la caza comercial de ballenas y focas, la exploración de nuevas tierras, su geografía y cartografía [3] así como la anexión de territorios no reclamados. Se aprovecharon también estos viajes para investigaciones zoológicas, botánicas, geomagnéticas, astronómicas, geográficas, etnográficas y de profundidades oceánicas. Los objetivos de las expediciones y viajes que se tratan en el presente trabajo también eran diversos: el restablecimiento de la salud y la posibilidad de afincarse en la Argentina - como el viaje de Friedrich von Weech (1825)-; la caza comercial de ballenas y focas -como la expedición de Eduard Dallmann (1873-1874)-; investigaciones oceanográficas-como la de Georg von Neumayer (1874-1876)-; el adiestramiento de su marinería y la evaluación de las economías locales y posibilidades de comercio con los países recientemente independizados -como la de Arthur Müldner (1886)- y la extensión al Río de la Plata de un reconocimiento de las colonias alemanas de Río Grande do Sul, como el viaje de Moritz Schanz desde el Brasil (1890). Para el historiador nacional el interés de las recaladas que se citan aquí, radica -por un lado - en que destacan la importancia de Montevideo como puerto abastecedor de embarcaciones en la costa este de Sudamérica. Por otro lado, en que algunas expediciones dejaron crónicas de la ciudad no mencionadas en la bibliografía histórica nacional, en las que se describen aspectos paisajísticos, costumbristas, sociológicos, hidrográficos, económicos y arquitectónicos de Montevideo en el siglo XIX, muchos hoy desaparecidos . Así, Friedrich von Weech describe la guerra de guerrillas y la hostilidad de los orientales hacia la ocupación brasileña en 1825. En cambio, Eduard Dallmann y Georg von Neumayer, no dejaron ninguna descripción de esta ciudad; el primero mencionado porque su capitán se sintió probablemente abrumado por los problemas de indisciplina, ebriedad, riñas y deserciones -en número de veintidós- de su tripulación en Montevideo, situación que se menciona en el “Diario de viaje” y que requirió la intervención del cónsul alemán. La expedición de Georg von Neumayer tampoco dejó impresiones de la ciudad por limitarse a un motivo puramente científico. La de Arthur Müldner y el viaje de Moritz Schanz, en cambio, redactaron crónicas descriptivas de interés histórico que se reproducen parcialmente por razones de espacio. En su conjunto refuerzan la imagen de Montevideo como un puerto de frecuente recalada para el abastecimiento de expediciones y viajes marítimos europeos que navegaron frente a la costa este del Uruguay en el siglo XIX. El historiador Horacio Arredondo aportó en 1951 una lista –declarada explícitamente por ese autor como incompleta- de las expediciones y viajes marítimos que anclaron en el puerto de Montevideo en los siglos XVIII y XIX, con el título de “Bibliografía de Viajeros” [4] que no incluye las mencionadas en el presente aporte. Como disgresión, en el siglo XVIII y como caso infrecuente, en la expedición marítimo-terrestre mineralógica alemana del barón de Nordenflycht en 1788, los científicos y técnicos mineralogistas una vez desembarcados en Montevideo cruzaron el Río de la Plata hacia Buenos Aires, y continuaron luego por vía terrestre al Perú. [5] También hubo varias expediciones marítimas que recalaron en Montevideo en el siglo XIX provenientes de países anglosajones, no descritas localmente. [6] [7] [8] Las expediciones y viajes germánicos mencionados en el presente trabajo son inéditos y no han sido referidos en la historiografía marítima nacional. III. LA EXPEDICIÓN DE FRIEDRICH VON WEECH DURANTE LA OCUPACIÓN BRASILEÑA ; SU CRÓNICA SOBRE LA ISLA GORRITI (1825). Friedrich von Weech era un ciudadano alemán oriundo de Chemnitz (Sajonia). Se estableció en Río de Janeiro donde explotó una plantación de mandioca. No soportó el clima tropical y, minada su salud, decidió viajar a Buenos Aires para reponerse e instalar un establecimiento agropecuario. No pudo lograr su objetivo y decidió regresar a Europa embarcándose en el buque sueco PALLAS. Pasó por Montevideo y Maldonado, describió la Isla Gorriti y la guerra de guerrillas de los orientales contra los brasileños. Relató: :”…. La Isla Goritte [sic] tiene el perímetro de una legua. Está totalmente deshabitada y sólo crecen en ellas plantas que prosperan en un suelo salino. Los ingleses habían construido galpones y trincheras en le última expedición contra Monte Video y B. Ayres. Algunos cañones de hierro yacían en las troneras y parecían no utilizables ….” Documentó el proceso revolucionario oriental escribiendo: “…. Pedimos autorización para ir a la costa pero el capitán lamentó no poder cumplir con este pedido dado que en la pequeña ciudad de Maldonado se había levantado la bandera de la insurrección y la costa era constantemente recorrida por jinetes armados. Pero obtuvimos el permiso de que cuando viéramos en su buque que se izara una bandera blanca, podíamos trasladarnos a la costa en un bote, pues sería una señal de tregua para los habitantes de la pequeña ciudad ….” Es autor de un trabajo destinado a los emigrantes alemanes al Brasil titulado : “O comercio do Brasil no sistema colonial” (Sao Paulo, Martins Fontes, 1992) donde efectúa recomendaciones sobre la alimentación de los esclavos afrobrasileños en las plantaciones. TÍTULO DE LA CRÓNICA El título de la presente crónica es: ”Reise über England und Portugal nach Brasilien und den vereinigten Staaten des La Plata Stromes während den Jahren 1823 bis 1827 von J. Friedrich von Weech, vormals Offizier in k. b. Diensten. Dritter Theil. München 1831. Gedruckt bei Fr. X. Auer”. Título traducido: “Viaje por Inglaterra y Portugal a Brasil y los Estados unidos de la corriente del Plata durante los años 1823 hasta 1827 por J. Friedrich von Weech, antiguamente oficial al servicio real. Tercera Parte. Munich 1831. Impreso por Fr. X. Auer”. [9] (Figura 1) CRÓNICA SOBRE MONTEVIDEO (1825) Transcribimos algunas líneas de la crónica donde anticipa con lucidez la futura inmigración europea al Uruguay que ocurriría en las últimas décadas del siglo XIX así como la tenaz resistencia oriental frente a la ocupación lusobrasileña: Montevideo, el centro comercial más importante del Virreinato de Buenos Aires ha disminuido notablemente su comercio desde la última guerra. La ciudad que cuenta al presente con 18.000 almas se halla sobre una pequeña elevación. Del lado del río cuenta con fuertes baterías y del lado de tierra está provista de fortificaciones carentes de importancia. Las calles son irregulares y se hallan adoquinadas. Se encontraba en este momento un número significativo de tropas brasileñas, verdadera chusma, de la que se podía estar convencido que huiría ante el primer combate. Los insurgentes de la Banda Oriental bajo el comando del general Lavalleja, anteriormente oficial al servicio brasileño, se atrevían a llegar hasta los muros de la guarnición que carecía totalmente de caballería, y la mantenían en tal situación de inseguridad, que sólo grandes contingentes de tropas se atrevía a salir fuera de las puertas de la ciudad, y se dedicaban a acosar permanentemente y a fatigar a la guarnición. El espíritu de los habitantes, que hablan en español, es decididamente contra Brasil. [...] Es de lamentar intensamente que esta provincia, la más austral de la gran nación brasileña sea desde hace muchos años, el escenario de permanentes conflictos; se halla en latitud sur 34º54´48´´ y goza del clima más sano y suave del mundo; allí prosperan los frutos de muchos de los países tropicales.[...]. Seguramente vendrá el tiempo en que la superpoblada Europa envíe a este hermoso país su exceso de seres humanos. El viajero prosiguió hacia Europa su viaje a bordo del buque sueco PALLAS. IV. LA EXPEDICIÓN ANTÁRTICA BALLENERA Y FOQUERA DE EDUARD DALLMANN A BORDO DE LA GRÖNLAND (1873-74) RESEÑA BIOGRÁFICA Eduard Dallmann (Figura 2) nació en Flehte, pueblo incorporado más tarde a Blumenthal, cerca de Bremen, en marzo 11, 1830. A los 15 años ingresó a la Armada como grumete. Tres años más tarde era un marinero “completo” trabajando en buques balleneros y de carga. Estudió el arte del pilotaje en la Escuela de Pilotos de Bremen. Realizó tres expediciones: en el año 1859 al Pacífico, en 1864-66 al estrecho de Bering y en 1866-69 a los mares de Okhotsk y Chukchi destinadas a la caza de ballenas. En julio 22, 1873 se asignó a Dallmann el comando del velero GRÖNLAND provisto de un motor auxiliar a vapor para dirigir una expedición de caza de ballenas y de exploraciones geográflcas en la península antártica partiendo de Hamburgo en dicha fecha. Descubrió y cartografió las islas de Anvers, Brabant, Liège y Kaiser Wilhelm así como la salida del canal de Bismarck. Se retiró en 1894; falleció en 1896 en Blumenthal los 66 años. LA RECALADA EN MONTEVIDEO DE LA EXPEDICIÓN DE EDUARD DALLMANN EN ABRIL 16, 1876 A BORDO DE LA GRÖNLAND; LAS DESERCIONES El título del “Diario de Navegación” es: “Journal geführt am Bord des Dampfschiffes “Grönland” Capitain Eduard Dallmann auf die Reise von Hamburg auf d. Walfisch u .Robbenfang an den Küsten von South Shetland Islds, Coronation Isld. u. Palmerland geführt von R. Küper”. (Figura 3) Título traducido: “Diario llevado a bordo del barco a vapor “Grönland”, Capitán Ed. Dallmann en su viaje de Hamburgo para la captura de ballenas y focas en las costas de las islas Shetland del Sur, isla Coronation y Tierra de Palmer, conducido por R. Küper”. [10] EL VELERO GRÖNLAND Dicha Sociedad confió a Dallmann el mando de la brigbarca GRÖNLAND . La embarcación era un velero de tres mástiles sin verga en el palo mesana, 44.6 m. de eslora, 8 m. de manga 458 toneladas de desplazamiento, y dotada de un motor auxiliar de 50 caballos; fue fabricada en los astilleros Wenke (Bremerhaven) en 1872 . Esta expedición fue la primera en viajar a la Antártida en un velero provisto de un motor auxiliar a vapor. Su capitán, Eduard Dallmann, es considerado el primer navegante alemán que penetró en el Polo Sur donde bautizó diversos accidentes geográficos con nombres alemanes. LA RUTA; CONTRIBUCIÓN CARTOGRÁFICA Su trayecto incluyó a las Islas Azores-donde contrató arponeros experimentados- y del Cabo Verde llegando en noviembre 18, 1873 a las islas Shetland del Sur. Allí, además de las actividades de caza exploró la región del punto de vista geográfico y reveló varias inexactitudes en las cartas marinas del Almirantazgo británico. Al final de febrero de 1874 inició su regreso, recaló diez días en Port Stanley (Islas Malvinas) y se dirigió a continuación a Montevideo, adonde llegó en abril 16, 1874. En Montevideo su “Diario de Navegación” refiere serios problemas de disciplina de la tripulación, riñas, ebriedad y veintidós deserciones, siendo requerida la participación del cónsul alemán en el conflicto. En su “Diario de navegación” escribía el día 26: “ De tarde a las 6 ½ los marineros Dreke y ..... estaban totalmente ebrios, hacían mucho ruido a bordo y finalmente querían apalearse”. La expedición abandonó el puerto de Montevideo en abril 29, 1874. IV. LA EXPEDICIÓN CIENTÍFICA DE GEORG VON NEUMAYER A BORDO DEL BUQUE OCEANOGRÁFICO GAZELLE (1874-1876). La expedición fue estimulada por los exitosos viajes marítimos y científicos a la Antártida y Polo Sur de los años 1850, 1860 y 1870 provenientes de países europeos. También reforzaron este estímulo los hallazgos- sorpresivos para los conocimientos de la época- de organismos vivos en las profundidades marinas, con motivo de las reparaciones del cable telefónico transatlántico y los progresos técnicos de los instrumentos marinos y de investigación oceanográfica. RESEÑA BIOGRÁFICA La organización de esta expedición fue confiada a Georg von Neumayer (1826-1909). (Figura 4) Este científico y explorador polar bávaro nacido en Kirchheimbolanden (Palatinado) concibió la idea de crear una red de cooperación internacional en meteorología. En 1857 fundó el “Flagstaff Observatory for Geophysics, Magnetism and Nautical Science” (“Observatorio Flagstaff de Geofísica, Magnetismo y Ciencia Náutica”) en Melbourne, Australia, del cual fue director hasta 1864. También organizó el “Primer Año Internacional Polar (1895)” y fue director de la oficina hidrográfica alemana “Deutsche Seewarte” (1876-1903). Falleció en Neustadt en 1909. Es autor de “Die internationale Polarforschung” (“La investigación polar internacional”. Berlín, 2 vols.) En 1981 se creó en la Antártida una estación que lleva su nombre. LA CRÓNICA La crónica se titula: “Die Forschungsreise S.M.S. “Gazelle” in den Jahren 1874-1876 unter Kommando des Kapitän zur See Freiherr von Schleinitz”. Band 1-5. Hydrographisches Amt des Reichs-Marine-Amts (Hrsg.). Berlin. Ernst Siegfried Mittler und Sohn 1888, 1889, 1890. (Figura 5) Título traducido: “El viaje de investigación de la S.M.S. GAZELLE en los años 1874-1876 bajo el comando del Capitán de Mar barón von Schleinitz”; 5 tomos, Berlín. [11] LA FRAGATA GAZELLE Y SU RUTA El buque, propulsado a vapor, pertenecía a la clase de las corbetas cubiertas o fragatas-crucero. Su construcción se inició en 1855 en Danzig. El material de construcción del casco, la madera, era conveniente para las mediciones magnéticas. En junio 2, 1874 la embarcación fue oficialmente destinada a la expedición que aquí se comenta. En la cubierta superior los cañones fueron sustituidos por alojamientos y laboratorios para los científicos y se redujo el número de tripulantes. Su eslora era de 58 metros, su manga de 12 metros, su quilla, de casi 6 metros y su velocidad podía alcanzar los 13.5 nudos horarios. Luego de visitar el archipiélago Bismarck y las islas Salomón, Fiji y Samoa, en febrero 8, 1876 la GAZELLE abandonó Punta Arenas, Chile cruzó el Estrecho de Magallanes, midió las temperaturas del mar, las velocidades de las corrientes y efectuó una serie de sondeos desde el estrecho de Magallanes hasta el Brasil recogiendo muestras del fondo oceánico . Regresó a Kiel en 1876. LAS TAREAS CIENTÍFICAS Las tareas de la expedición eran: en lo oceanográfico, las medidas de las corrientes, temperaturas, salinidad de las aguas y profundidades marinas; en lo meteorológico, las temperaturas, concentraciones de ozono, velocidades de los vientos, fuerza del viento y registro del tiempo; en lo astronómico, la observación del tránsito de Venus; [12] en lo etnográfico, el estudio antropológico y etnológico de los pueblos; en las ciencias naturales, la recolección de elementos zoológicos y botánicos; en lo geográfico, el perfeccionamiento cartográfico. [13] Finalmente, se asoció a la expedición el cumplimiento de tareas militares y políticas. [14] Abandonó el puerto de Kiel en junio 21 de 1874 en dirección a Capetown e islas Kerguelen donde los astrónomos de la expedición observaron el tránsito de Venus, continuando luego el buque su viaje alrededor del mundo. LLEGADA A MONTEVIDEO; ENCUENTRO CON LA CORBETA INGLESA CHALLENGER. En febrero 16 de 1876 la GAZELLE ancló en. la rada de Montevideo. [15] No se conoce ninguna crónica sobre esta recalada. La GAZELLE encontró en Montevideo a la corbeta oceanográfica inglesa CHALLENGER en viaje de retorno a Europa. [16] Los comandantes de ambas expediciones acordaron seguir rutas atlánticas diferentes para diversificar las investigaciones oceanográficas. LOS RESULTADOS DE LA EXPEDICIÓN Los hallazgos de la expedición se destinaron a ampliar las colecciones del Museo de Ciencias Naturales de la Universidad Humboldt de Berlín. Entre otras, éste se enriqueció con una colección de más de 200 ejemplares de peces, pieles y esqueletos de mamíferos, incluyendo varias especies de focas, erizos de mar, corales, cangrejos e invertebrados así como aves y diversas muestras de minerales. El buque abandonó Montevideo en febrero 19 y llegó al puerto de Kiel en abril de 1876. VI. LA EXPEDICIÓN COMERCIAL AUSTROHÚNGARA DE ARTHUR MÜLDNER A BORDO DE LA ALBATROS Y SU CRÓNICA SOBRE MONTEVIDEO (1886). La crónica se titula: ”Reise S.M. Schiffes “Albatros” unter Commando des k.k. Fregatten-Kapitäns Arthur Müldner nach Süd-Amerika, dem Caplande und West-Afrika 1885-1886. Auf Befehl der k.k. Reichs-Kriegsministeriums. Marine- Section, unter Zugrundelegung der Berichte des k. k. Schiffscommandos verfasst von Jerolim Freiherrn von Benko k.k. Corvetten-Kapitän”. Carl Gerold’s Sohn in Wien. Pola 1889. (Figura 6) Título traducido: “Viaje del Buque de S.M. “Albatros” bajo comando del Rl. Capitán de Fragata Arthur Müldner hacia América del Sur, País del Cabo y África Occidental 1885-1886). Por orden del Rl. Ministerio de Guerra del Reich, Sección Marina, por aporte de los informes del comando del buque, por Jerolim barón von Benko Rl. Capitán de Corbeta”. LA POLÍTICA MARÍTIMO-MILITAR Y COMERCIAL DEL IMPERIO AUSTROHÚNGARO; SUS VIAJES MARÍTIMOS EXTRAEUROPEOS En la “Introducción” de la crónica impresa se relata que en 1885 el Gobierno austrohúngaro dispuso la partida de tres embarcaciones con un doble propósito: por un lado la promoción estratégica de los intereses comerciales del Ministerio de Comercio Austrohúngaro con relación a diversos países extraeuropeos a visitar. El otro propósito, también declarado explícitamente en dicha “Introducción”, era el adiestramiento marinero y militar de cadetes y oficialidad que requería la realización periódica de un viaje oceánico de un año de duración y que idealmente transformaría a inexperientes marinos en avezados hombres de mar. Así, se dispuso que la corbeta ZRINYI visitaría la costa oeste de la India, la FRUNDSBERG, la India del este, mientras que la cañonera ALBATROS viajaría a la costa este de América del Sur, la costa oeste de África y la Tierra del Cabo. La crónica del viaje presenta detallados datos informativos de la economía del Uruguay de interés fundamentalmente comercial como ser, productos agropecuarios, número y precios de animales, precios de comestibles, etc. Estos aspectos de la economía nacional serían útiles para la evaluación por parte del Imperio Austrohúngaro de la posibilidad de instaurar vínculos comerciales entre ambos países. Se incluía también la factibilidad de recibir inmigrantes en base a la baja densidad poblacional del Uruguay. EL VIAJE DE LA CAÑONERA ALBATROS La ALBATROS era una de las embarcaciones de menor porte de la flota real austrohúngara, tipo “schooner”-cañonera, botada en 1873, construida en madera, poseía tres palos, 46 m. de eslora, una manga de 8 m. y una quilla de 3,4 m.. (fig,.8). Desplazaba 570 t, su máquina auxiliar era de 90 caballos [17] de fuerza que equivalían a 400 caballos efectivos. De la crónica del viaje, se han reproducido aquí sólo los aspectos que se refieren a la temática marítima. La expedición zarpó en agosto 16, 1875 del puerto de Pola [18] pasando por Tánger, Mogador, Tenerife, Pernambuco, Bahía, Río de Janeiro, Paranaguá, Desterro (actual Florianópolis) y Montevideo donde ancló en febrero de 1876, continuando luego a Buenos Aires, Ciudad del Cabo, Guinea Portuguesa, Sierra Leona y Dakar. (Figura 7) En la larga y documentada descripción de Montevideo el autor se apoya en las crónicas de Félix de Azara [19] y Hermann Burmeister [20]; era el tiempo en el que, habiendo trascurrido el lapso del gobierno del presidente Máximo Santos se preparaba la elección de un nuevo presidente de la República. La traducción que sigue es del autor del presente trabajo. (El puerto de Montevideo, su hidrografía; barcos surtos). Con referencia al puerto el autor manifestaba que “.... en Montevideo operan agentes hábiles e influyentes que obran a favor de intereses y aspiraciones de uno u otro de los países vecinos o como protección completamente segura del otro [21] ; porque siempre están ancladas embarcaciones de guerra brasileñas y argentinas delante de la capital del Uruguay ….”. El texto continuaba: “…. Inglaterra tiene siempre una reducida flota en la rada de Montevideo, cuyos barcos nunca la abandonan al mismo tiempo. A la llegada del ALBATROS se hallaba la corbeta RUBY a la que correspondía la protección de los importantes intereses británicos, aquí como en todas partes. También otras potencias extranjeras tenían barcos aquí; Francia, la cañonera ÉTOILE, los Estados Unidos, la corbeta NIPSIC, España, la corbeta AFRICA, Brasil, la cañonera IMPERIAL MARINHEIRO, Argentina, la cañonera URUGUAY y de los barcos nacionales de guerra, la cañonera GENERAL ARTIGAS. De la flota italiana en el Atlántico Sur se hallaba la cañonera FLAVIO GIOJA. Las cañoneras inglesas STORK, FROLIC y READY abandonaron pocos días después el ALBATROS en la rada. Las profundidades de la bahía de Montevideo oscilan entre 19’ y 20´ y el fondo es barroso. Debe mencionarse que el puerto y la bahía desde el comienzo del siglo han perdido 5 pies ingleses de profundidad. En la parte noroeste de la bahía se halla “Rat Island” [Isla de las Ratas, actual Isla Libertad] que antiguamente se hallaba fortificada. En la dirección SO S1/2S y a 4 cables de la isla se hallan las rocas Sarinas [¿?] sobre las que hay solo 3’ de agua. Un segundo bajo, 3 cables al N de Rat Island lleva 2´de agua y uno de 3,5 cables O al N de Rat Island tiene 7’ bajo el espejo del agua. Las rocas “de la Familia” se hallan en la parte Este de la bahía como a 8 cables de San José con sonda de 1’-2´ de agua. Las corrientes en general son dependientes de las mareas y también son influidas por los vientos reinantes. La corriente de la marea, dura generalmente marinas. Dado que la bahía se halla bastante protegida desde el SO a N y W, siete horas, la del reflujo, cinco. La última alcanza una velocidad de 2 millas los vientos que provienen de estas direcciones no ocasionan mayores dificultades, mientras que los que provienen del SO al O están generalmente acompañados de un fuerte mar de popa que dificulta notablemente el tráfico en la rada y el puerto. Las direcciones de los vientos que se observaron durante la estadía del ALBATROS soplaban sobre todo del SSO hasta el NNO. Las diferencias de nivel observadas durante la estadía del ALBATROS fueron de 1.1 braza. Dado que la profundidad del puerto interior es sólo de 15´-17’ , únicamente buques de poca quilla pueden anclar en el puerto. A pesar del fondo barroso, los lugares de anclaje del puerto no pueden ser considerados seguros. Sucede a menudo que en ocasión de fuertes vientos pamperos y los habituales y violentos vientos, los barcos garrean. Los demás deben permanecer en le rada. Los barcos que pueden anclar en el puerto se aseguran de preferencia con dos anclas, que se colocan en las direcciones SE-NO . Debido a los continuos cambios en las corrientes y por el escaso espacio disponible es aconsejable usar cadenas. (Los diques) Hay tres diques, uno, al sur, pertenece al Barón Mauá que puede recibir embarcaciones de hasta de 14’ de profundidad. Los otros se hallan en la zona de la pequeña ciudad del Cerro y pertenecen a la firma Cibils. La ALBATROS obtuvo el carbón de Cardiff de la firma Cibils. Era importado también de Sunderland, Glasgow y Newcastle. (La ciudad de Montevideo). El nombre completo de la ciudad es San Felipe y Santiago de Monte Video, monte sobre el cual la ciudad se halla parcialmente construida y que le ha dado su nombre. Este monte se levanta en su más alto nivel a 95´ sobre el espejo de agua de[l Río de] La Plata. La Sierra do Cerro que limita la parte noroeste de la bahía de Montevideo se levanta hasta una altura de 505´, una notable e infrecuente interrupción de la uniformemente baja orilla de [l Río de] La Plata. La ciudad está construida sobre una península bañada por [el Río de] La Plata. Las numerosas casas bajas con techos planos dan al extranjero, aquí y allá, un aspe cto que recuerda el Oriente. De acuerdo a las costumbres españolas y portuguesas están a menudo dotadas de torres panorámicas.“from which the merchants look out for ships”, como las describe un observador inglés. Se han utilizado ricos y costosos materiales de construcción en edificios como la Catedral, el Palacio de Gobierno, la Bolsa, varias iglesias y capillas, el Teatro Solís, el Mercado y mansiones privadas con aspecto de villas. Otros edificios públicos atraen la atención, tales como la Universidad, el Museo Nacional, la Biblioteca pública, etc. (La hidrografía de la costa, los faros, los puntos de orientación). La costa oceánica y la orilla de [l Río de] La Plata son en su mayor parte llanas y arenosas y muestran pocos buenos puertos mientras que Uruguay tiene en su mayoría costas altas y un gran número de lugares de atraque para la movida navegación fluvial. Los barcos de mediano porte pueden llegar hasta Paysandú y con situación favorable de las aguas, hasta Salto hasta la bahía de Maldonado. Como puntos de orientación son muy apropiados la cumbre de la Sierra de las Ánimas de 1.765´ de altura, el faro de la Isla [de] Flores y el pontón del Banco Inglés. Pasando la Isla [de] Flores, el Monte Cerro, el faro de la punta Brava y la torre sudeste de la Catedral de Montevideo son buenos puntos de orientación. Llegando desde los cuadrantes NO y SO se debe timonear en el curso oeste entre East Point [Punta del Este], la bahía de Maldonado y la isla Lobres [de Lobos] hasta que se avanza en el curso NW, se observa el Cerro y se entra directo en la rada. Con la ayuda de los puntos de orientación referidos uno puede dirigirse hacia Montevideo aún de noche; el tramo posterior hasta el verdadero puerto no es aconsejable en una noche muy oscura ya que es difícil contemplar las muy variables corrientes así como los aquí siempre anclados barcos que dificultan de noche las maniobras de la entrada. Debe notarse que los oscurecimientos de la luz del faro de la isla [de] Flores no son completos, sino que la luz durante la duración del oscurecimiento aparece en el límite de la visibilidad, levemente disminuida. LA PARTIDA DE MONTEVIDEO; LLEGADA A BUENOS AIRES Ante la normalidad anticipada para las elecciones presidenciales, que no constituían ningún peligro para los ciudadanos de la monarquía, el barco abandonó Montevideo en marzo 5, dirigiéndose hacia Buenos Aires conduciendo al ministro Residente de la Monarquía Barón Salzberg. Después de abandonar la rada exterior, por indicación de los prácticos nos colocamos en el curso SW ¾ 4W en el que avanzamos 29 millas. A continuación dirigimos el timón hacia el faro Cuirassier y luego al del Banco Chico. Por dificultades en la navegación utilizamos el vapor y a las 8 de la mañana divisamos la costa de Colonia. A las 11 incorporamos al práctico y a la 1h30m anclamos en la Boca del Riachuelo, con 3m60 de profundidad. VIII. EL VIAJE DEL COMERCIANTE MORITZ SCHANZ A BORDO DE LA PORTO ALEGRE DESDE EL BRASIL Y SU CRÓNICA DE MONTEVIDEO (1890) [22] El viaje del comerciante alemán Moritz Schanz redactado en 1890 y publicado en 1891 dejó una interesante crónica sobre Montevideo y su puerto. RESEÑA BIOGRÁFICA Moritz Schanz nació en Treuen (Alemania) en diciembre 12, 1853. Entre 1875 y 1890 ejerció el comercio mayorista en Río de Janeiro. En la década siguiente, retirado de sus actividades comerciales, se dedicó a viajar y se vinculó a diversas organizaciones de intercambio comercial y de promoción del cultivo del algodón en las colonias alemanas africanas, Estados Unidos y la India. EL VIAJE La crónica del viaje se titula: ”Quer durch Süd-Amerika. Reise- Skizzen aus d. Jahre 1890. Río Grande do Sul, Montevideo, Argentinien, Paraguay, Anden-Übergang, Chile”. Hamburg, Mauke, 1891. (Figura 8) Título traducido: “A través de Sudamérica. Esbozos de viaje del año 1890, Rio Grande do Sul, Montevideo. Argentina, Paraguay, cruce de los Andes, Chile”. El motivo original del viaje –luego extendido al Río de la Plata y al Pacífico-fue el reconocimiento de las colonias alemanas de Río Grande do Sul. LA RECALADA EN MONTEVIDEO DE LA PORTO ALEGRE [23] El viaje a Montevideo comenzó en setiembre de 1890 en Río de Janeiro en el buque VICTORIA del Lloyd Brasileiro que conducía además a ciento veinte inmigrantes silesios, germanopolacos y germanorrusos destinados a las colonias alemanas del sur del Brasil. Después de recalar en Santos y Desterro (actual Florianópolis) el buque ancló en Río Grande do Sul., puerto desde el cual el viajero visitó Pelotas, Sao Leopoldo, Cachoeira, etc. En Río Grande do Sul Moritz Schanz se embarcó en la PORTO ALEGRE, perteneciente al Lloyd Brasileiro, con destino a Montevideo. Se reproducen parcialmente- por razones de espacio- una detallada descripción de esta ciudad, vista por ojos europeos, particularizándose en los aspectos arquitectónicos y costumbristas. La traducción que sigue es del autor. (La PORTO ALEGRE, el puerto de Río Grande, la costa oriental). Nos embarcamos en el puerto de Río Grande a bordo de la PORTO ALEGRE, el buque más nuevo perteneciente al Lloyd Brasileño, con doble hélice, luz eléctrica, bien ventilado y elegantemente amueblado. Después de haber navegado durante una hora hasta el faro, se desembarcaron allí los prácticos y tres pasajeros ciegos que se habían escondido en el buque tratando de viajar gratis a Montevideo. Después de pasar entre las bajas orillas y los bancos de arena colmados de gaviotas atravesamos la barra y nos introdujimos en el verde-oscuro Atlántico. El viaje prosiguió navegando a pocas millas de la costa, a partir de Castillos Grande, bien provista de faros. Doblando el peligroso cabo Maldonado pasamos por la desierta isla de Lobos donde la caza de lobos marinos se hallaba arrendada. Más adelante, la desierta isla de Flores con su faro y estación de cuarentena donde se consigue una mala y cara atención, y donde el gobierno oriental, a menudo sin justificación, declara como de peligro sanitario a barcos que vienen del Brasil, y somete a los pasajeros a un prolongado período de cuarentena, a veces de hasta catorce días [...]. (La ciudad de Montevideo; el puerto, la arquitectura). Enseguida aparecen progresivamente las torres y casas de Montevideo y luego la excelente construcción del Hotel Nacional y después de un viaje de 26 horas, arrojamos el ancla frente de la Aduana. Debimos esperar 1 ½ horas hasta que la policía marítima se dispusiera subir a bordo y finalizada su visita felizmente, pudieron acercarse los botes que hasta el momento se habían mantenido a una distancia respetuosa. La revisación del equipaje en la Aduana fue rápida y buscamos el conveniente “Hotel des Pyramides”, otros buenos hoteles son “La Paix”, “Oriental”, “Continental” y ” Paris” [...]. Se habían proyectado grandes edificios portuarios con rompientes de rocas de un valor de 12 millones de libras esterlinas y al presidente Santos se le había prometido una entrega de 700.000 libras por la autorización de la concesión, pero el pequeño negocio privado suscitó sospechas anticipadamente y la construcción del puerto se postergó hasta la actualidad [...]. El estilo de construcción de las casas es mayoritariamente andaluz: de planta baja en los suburbios, de uno o dos pisos en la ciudad, todas las casas tienen techos planos, azoteas rodeadas de balaustradas de piedra o rejas de hierro, en ocasiones también con agregados de balcones para una eventual continuación de la construcción hacia arriba. Aquí y allá se levantan pequeñas torres de observación, miradores, sobre los techos planos, que ofrecen sobre todo de noche un lugar preferido de permanencia [...]. Rejas hermosamente trabajadas protegen por fuera las ventanas que llegan hasta el piso, dotadas interiormente de celosías de madera.[...]. El mármol blanco que es introducido en grandes cantidades de Italia decora también el exterior de las casas generalmente bien construidas [...] (Los carruajes de alquiler). Una larga fila de carruajes privados y de alquiler pintados de negro con dos animales de tracción, pura sangre y media sangre, coupés, victorias y landós muestran el lujo con que aquí se uncen los animales .Los carruajes de alquiler no están numerados y con la excepción de no vestir libreas los cocheros, hacen una impresión señorial. En realidad los fiacres son la mayor parte privados, que después del crac debieron ser despedidos [...]. (La calle principal). La calle de tráfico principal de la ciudad es la Calle 25 de Mayo que se extiende a mediana altura de la colina y que muestra tiendas lujosas, hoteles y palacios bancarios [...].. La favorable situación de Montevideo ha sido muy apropiada para la limpieza, cada lluvia limpia las calles, en bajada. La antigua plaza principal de la ciudad es la Plaza Matriz embellecida por jardines donde en el verano se desarrollan conciertos todas las tardes. Aquí se levantan dos torres cubiertas de azulejos y la cúpula de la gran Catedral (Matriz), cuyo interior es rico, pero no excesivamente [...]. Cerca se halla la plaza más grande de la ciudad, la Plaza Independencia bien pavimentada y provista de árboles y bancos, sobre la que se encuentran edificios del Gobierno y Senado, diversos hoteles y el gran edificio de la Ópera, el teatro Solís, este último flanqueado por dos pabellones redondos, una fachada con columnas y una ancha escalera. En el ala derecha se encuentra el Museo Nacional [...]. Detrás se halla el gran Mercado Central que hace una muy buena impresión con su agua corriente y sus bancos de mármol y donde se vende pescado, carne, frutas y verduras [...].. Siempre continuando sobre la cúspide de la colina y desde la Plaza Independencia se encuentra la ancha avenida 18 de Julio con la plaza Cachanga [Cagancha], el punto más ancho de la ciudad, cuya columna está coronada por la estatua de la Libertad, visible desde muchas partes de la ciudad [....]. Cerca de esta plaza se encuentra el Palacio Santos, actualmente habitado por su viud (El Cementerio Central). Continuando por la calle 18 de Julio y doblando a la derecha se encuentra el Cementerio Central, hermosamente dispuesto, que en tres sectores y entre flores y cipreses baja abruptamente hacia el mar. La disposición es la de los cementerios italianos con nichos en los muros, sepulturas familiares, etc. (Las afueras de Montevideo). La calle 18 de Julio conduce después de una hora a la Unión entre cuyas amables casas se erige orgullosamente la columnata del Hospital Italiano que produce una impresión principesca [...]. En dirección al parque El Prado sigue una sucesión de hermosas villas con jardines, donde los árboles europeos comienzan a reverdecer. Los árboles frutales presentan flores blancas [...]. La más hermosa de las propiedades de aquí es el palacio ajardinado de la Embajada Argentina, muy próximo a la entrada al Prado, el Bois de Boulogne de Montevideo [...]. Si se utiliza el transporte con caballos más allá del Paso del Molino se rodea en una hora el arco de la bahía y se llega hasta el Cerro cuyo vértice calcáreo representa la única montaña. Se halla coronada por la fortaleza Artigas y un faro [...]. (Los baños de la “Compañía General de Créditos y Obras Públicas”). Al final de la calle nos encontramos con la gran institución de baños de la Compañía General de Créditos y Obras Públicas cuyo interior se halla revestido con mármol blanco. En altas y elegantemente decoradas salas hay dos grandes piletas para señores y señoras con todo confort, con salones de espera, de conversación y de reposo siendo una institución modelo de primerísimo rango [...]. Doblando el final de la península, del lado el mar, encontramos la calle Santa Teresa, paralela a la playa. Mientras que en la parte superior de la ciudad falta la vida nocturna de una ciudad grande, y que a partir de las 11 horas las calles principales se hallan vacías, aquí abajo se desarrolla una interesante vida nocturna. Los locales de baile que se encuentran aquí son vigilados por la policía y cada uno que ingresa es revisado sobre porte de armas y si se observa el tipo de personas que concurre no sorprende que casi todas las noches ocurran asuntos de cuchillos y revólveres. La Policía controla bien y señala su presencia de noche con noche con pitadas desde sus puestos de control. También las horas son señaladas con pitadas [...]. (Las damas de Montevideo). Las damas, famosas con justicia por su hermosura en toda América del Sur llevan todavía la negra mantilla de bordado sobre la cabeza y los trabajadores llevan en su mayoría la redonda boina española [...]. (Caballos, cocheros y entierros). Uno encuentra muchas personas a caballo, que mismo dentro de la ciudad corren al galope. Los cocheros de los carros de transporte montan uno de los tres caballos mientras que va un cuarto por detrás. Los entierros se desarrollan con gran pompa. Costosos carruajes fúnebres son tirados por caballos negros. El conductor y los ayudantes deben ser negros, que aquí son una rareza [...] En resumen, el acceso a crónicas en idioma alemán ha permitido, sumando el presente aporte con los anteriores, totalizar nueve expediciones y viajes marítimos germánicos inéditos que recalaron en el puerto de Montevideo en el siglo XIX. No citados por la historiografía marítima local, indican la frecuencia de su elección como puerto y base de abastecimiento de la costa este de América del Sur para las expediciones, sobre todo antárticas.
[1] Los trabajos I y II de esta lista corresponden respectivamente a: BAUZÁ, Carlos A.: “Expediciones marítimas germánicas que recalaron en Montevideo en el siglo XIX. I. El puerto de Montevideo en 1884. Un relato de la expedición de la corbeta austrohúngara AURORA”. Revista Naval (Montevideo), julio 1995, págs. 111-116. BAUZÁ, Carlos A.:” II. La expedición del geógrafo austrohúngaro Wilhelm Kreuth y su recalada en Montevideo en 1889”. Conferencias año 2004. Academia Uruguaya de Historia Marítima y Fluvial. Montevideo; en prensa.
[2] Los balleneros y foqueros desempeñaron un rol importante en el descubrimiento y cartografía de las islas periantárticas en el siglo XIX. (Véase PRADERI, Raúl: “Los balleneros británicos y su contribución a la exploración de los mares boreales y australes”. Comunicación a la Academia Uruguaya de Historia Marítima y Fluvial en agosto 19, 2004; en prensa).
[3] Algunas expediciones germánicas a América del Sur se desarrollaron en el Pacífico. (Ver VEGAS VÉLEZ, Manuel: “Algunas expediciones germánicas en el Pacífico en el siglo XIX”. Actas del Primer Simposio de Historia Marítima y Naval Iberoamericana. Callao, noviembre 5-7, 1991. Instituto de Estudios Históricos Marítimos del Perú. Lima, 1993, págs. 399-409).
[4] ARREDONDO, Horacio: “Civilización del Uruguay”. Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay. El Siglo Ilustrado, Montevideo 1951, t. II, págs.6-118.
[5] BAUZÁ, Carlos A.: “El pasaje por Montevideo de la expedición mineralógica marítimo-terrestre alemana del barón de Nordenflycht en 1788 al Perú”. Derroteros de la Mar del Sur (Lima), marzo 2005, págs. 6-14.
[6] BAUZÁ Carlos A.: “El velero inglés SUNBEAM en Montevideo (1876)”. Revista Naval (Montevideo), setiembre 1999, págs. 93-98.
[7] BAUZÁ, Carlos A.: “Expediciones marítimas anglosajonas que recalaron en Montevideo en el siglo XIX. II. La recalada del velero inglés HMS CHALLENGER en Montevideo (1876)”. Revista Naval (Montevideo) año XVI, núm. 46 (abril) 2004, págs. 39-42.
[8] BAUZÁ, Carlos A.: “Expediciones marítimas anglosajonas que recalaron en Montevideo en el siglo XIX. III. La expedición antártica de James Weddell a bordo de la JANE (1820-1822)”. Leído en la Academia Uruguaya de Historia Marítima y Fluvial en 2004; en prensa.
[9] Se agradece el envío documental al Dr. Reinhard A. Krause del “Alfred-Wegener-Institut für Polar und -Meeresforschung (“Instituto Alfred Wegener para la Investigación Polar y Marítima”) de Bremerhaven, República Federal de Alemania.
[10] Para preparar la expedición Dallmann viajó a los Estados Unidos donde encargó lanchas balleneras auxiliares en New Bradford, adquirió cañones arponeros y contrató a dos marineros. El viaje, dirigido a las islas Shetland del Sur, se organizó por iniciativa de la “Deutsche Polarschiffahrtgesellschaft” (“Sociedad Alemana de Navegación Polar”). El Diario .de bitácora de esta expedición fue amablemente suministrado por el Dr. Reinhard A. Krause, que agradecemos, así como el envío de la ficha bibliográfica de BARR, William, KRAUSE, Reinhard A. y PAWLIK, Peter-Michael: “Chukchi Sea, Southern Ocean, Kara Sea: the polar voyages of Captain Eduard Dallmann, whaler, trader, explorer (1830-66)”. Reino Unido; Polar Record 40 (212): 1-18 (2004). Un laboratorio establecido en la Antártida por el Instituto citado más arriba lleva su nombre.
[11] Se agradece al Dr. Reinhard A. Krause (Bremerhaven) el envío de la carátula.
[12] El tránsito ocurre cuando una estrella u otro cuerpo astronómico pasa por frente a otro mayor sin ocultarlo. El tránsito de Venus o Mercurio delante del sol es, por lo tanto, la travesía visual de uno de estos planetas en el trayecto descrito.
[13] ROSSBERG W,: “Capitain Dallmann, Polarfahrer und Kolonialpionier” (“Capitán Dallmann, viajero polar y pionero colonial”). Nordwestdeutsche Landes-Zeitung. Bremen-Blumenthal, 1940. (Cortesía del Dr. Reinhard A. Krause).
[14] Existen numerosas publicaciones respecto a esta expedición, por ejemplo COLEMAN, C: “100 Jahre Deutsche Tiefseeforschung”. Naturwissenschaftliche Rundschau, Heft 11 (1999) 442-446. Freiwilliges ökologisches Jahr im Museum für Naturkunde. (Año ecológico del Museo de Ciencias Naturales (Berlin). STUDER Theophil: “Bericht über die Weltumseglung der “Gazelle”. Mitt. d. Narturf. Ges. Bern 1876 (1877), 19-27.
[15] Se agradece al Dr. Reinhard A. Krause (Bremerhaven) su generoso envío de material histórico sobre esta expedición.
[16] BAUZÁ, Carlos A.: “Expediciones marítimas británicas que recalaron en Montevideo en el siglo XIX. III. La recalada del velero inglés HMS CHALLENGER en Montevideo (1876)”. Academia Uruguaya de Historia Marítima y Fluvial: “Conferencias 2003”, edit. Pesce; en prensa.
[17] Se agradece al Dr. Reinhard A. Krause (Bremerhaven) así como al Sr. Juan Antonio Marotta (Hamburgo) el aporte de material documental sobre el viaje de la ALBATROS .
[18] Pola: principal puerto militar del Imperio Austrohúngaro. Se halla situado a 110 kilómetros al sur de Trieste. [19] Félix de Azara (1746-1811). Viajero español. Probablemente el autor de la presente crónica se refiere al ”Viaje a la América desde 1781 hasta 1801”
[20] Hermann Burmeister (Stralsund 1807-Buenos Aires 1892), Profesor de Zoología de la Universidad de Halle (Alemania). Radicado en Buenos Aires desde 1861, fue Profesor y Director del Museo de Historia Natural. Publicó sus impresiones sobre Montevideo en el libro “Reise durch die La Plata Staaten mit besonderer Rücksicht auf die physische Beschaffenheit und dem Culturbestand der Argentinischen Republik” (Halle, H. W. Schmidt, 1861). (“Viaje por los Estados del Plata con especial referencia a la estructura física y estado de la cultura de la República Argentina”). (EMBACHER Friedrich: “Lexikon der Reisen und Entdeckungen”. Leipzig 1882. Verlag des Bibliographischen Instituts; págs. 59-60. “Diccionario de viajes y descubrimientos”).
[21] Son probablemente las “estaciones navales”; Salvador María Lozada en “La deuda externa y el derecho” comenta que “[...] los estados europeos sostenían que podrían usar su fuerza e intervenir- como en Nicaragua- para cobrar sus deudas y proteger a sus nacionales contra regímenes inestables y corruptos abusando de la doctrina de la extraterritorialidad” (Internet). [22] Se agradece al Sr. Juan Antonio Marotta (Hamburgo) y al historiador Bernhard A. Krause (Bremerhaven) el envío de material sobre esta expedición.
[23] Las expediciones germánicas al sur de América del Sur se citan en SCHÜCK, A.:”Die Entwickelung unserer Kenntnisse der Länder im Süden von Amerika”. (“El desarrollo de nuestros conocimientos sobre los países al sur de América del Sur”). Verhandl. Vereins für Naturwiss. Unterhaltung zu Hamburg. Nr. 8 (August 1882). También agradezco al Dr. Reinhard A. Krause el envío de esta ficha bibliográfica.
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