Historia y Arqueología Marítima

 

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La vida en Ushuaia, el Aviso Irigoyen, el Grupo Cóndor y las pollas Leghorn, en 1966

Indice Anecdotas

 

 

            En 1966 prestaba servicios en el Aviso ARA “IRIGOYEN”, actualmente Buque Museo en San Pedro. En septiembre el llamado “Grupo Cóndor” desvió un avión de Aerolíneas Argentinas a Malvinas. Entre los pasajeros del avión viajaba el Gobernador del Territorio. El Grupo Cóndor fue rodeado por los isleños armados con escopetas y pronto se tuvieron que entregar sin poder alejarse del avión que quedó encajado en la turba.

            El “Irigoyen” tenía su apostadero permanente en Ushuaia y durante el verano hacía el apoyo a la Campaña Antártica. Era el primer buque en llegar apoyando desde el Drake los vuelos glaciológicos, hacía de perrito de los mandados durante toda la campaña y finalmente realizaba la última recorrida retirando rezagados de las bases y cerrando y precintando los refugios usados durante el verano.

            En Ushuaia había un tambo de la Marina que nos proveía de una docena de huevos por semana. La diversión era ir los miércoles a la llegada del DC-4 de la línea aeronaval para ver quienes llegaban. Algunas veces, cuando las nubes cubrían la zona, todos colaborábamos escuchando el ruido del DC-4 tratando de verlo en algún claro y alli, rápidamente el Jefe de la Estación Aeronaval, desde la pista micrófono en mano, lo dirigía para hacerlo penetrar sin estrellarse contra el Monte Olivia. Caso contrario se destacaba a Río Grande a esperar mejores condiciones. La llegada de un buque de Transportes Navales brindaba la oportunidad de conseguir una horma de queso fresco, manjar muy apreciado pero de difícil obtención. Salvo esas dos “delicatessen” el menú consistía en víveres secos, cholgas  hasta que nos hartamos de comerlas y  ¡ ravioles en lata ! (una sola vez, eran espantosos)

            Las reparaciones anuales del buque se hacían en Buenos Aires, en el Arsenal Naval de Dársena Norte. En una hábil maniobra, nuestro comandante, cuyo nombre coincidía con el del buque (CC Carlos Lorenzo Irigoyen) conocedor como submarinista de las posibilidades de la Base Naval hizo una escala en Mar del Plata para desembarcar allí la munición ya que en las reparaciones debíamos entrar a dique seco.  Dos días en Marpla (indicativo “Conga”) no vienen nada mal luego meses en la Ushuaia de 1966.

Al finalizar las reparaciones hicimos nuestra escala en Mar del Plata para cargar la munición. Como Jefe de Material Naval tenía la responsabilidad de la carga que consistía en innumerables latas de pintura, una chata de madera, miles de cacharros diversos y nada menos que DOSCIENTAS POLLAS PONEDORAS RAZA LEGHORN. Asigné prioridades; pintura, cacharros, embarcaciones, bien trincadas en cubierta y las pollas en la bodega 3, la mas estable, con un cuidadoso procedimiento de alimentación, ventilación y limpieza diaria de enjaretados. En Mar del Plata improvisé un buen gallinero para que las blancas pollitas tuvieran su esparcimiento,  picotearan un poco de pasto y juntaran fuerzas para las duras condiciones de mar que nos esperaban. Hasta allí ninguna baja.

Ya rumbo a Ushuaia, veníamos bastante bien, sin bajas pese al movimiento de rolido y cabeceo del “Irigoyen” cuando nos enteramos del secuestro del avión de Aerolíneas y su aterrizaje en Malvinas. Tuve un mal presagio, estábamos a tres días de Ushuaia, los mas duros en cuanto a condiciones de mar cuando dos Leghorn pasaron a terapia intensiva y las perdimos. Fue muy triste, calculé que tendríamos mas bajas cuando recibimos el despacho que nos ordenaba permanecer en zona para apoyo del regreso al continente del avión secuestrado. Cuando se demoró el regreso nos fuimos a la Isla de los Estados, bien adentro de San Juan de Salvamento y ¡GALLINAS A CUBIERTA!, a  tomar sol y aire, a reponerse y esperar. Allí estuvimos desde el 29 de septiembre hasta el 6 de octubre cuando nos destacamos al Norte a nuestra estación de apoyo entre Malvinas y Río Gallegos.  El 8 de octubre seguimos por la frecuencia de control de aviones el despegue del DC-4 de Aerolíneas y poco después de las felicitaciones de Ezeiza muy emocionados felicitamos a la tripulación del avión, ante la sorpresa de Ezeiza que preguntó ¿quien es el Aviso Irigoyen?

            Llegamos a Ushuaia con nuestra valiosa carga de 198 pollas ponedoras que harían las delicias de una docena de huevos por semana por familia de allí en adelante. En su relato, el Gobernador, Almirante Guzmán menciona su preocupación por las 4 cajas de pollitos que llevaban en el avión y que entregaron a los pobladores para que los salvaran, lo que refuerza la importancia que tenían los abastecimientos de la Isla en esos años.

                        Como corolario de esta experiencia, por qué no resaltar la mayor eficacia y seguridad que brinda el transporte marítimo sobre el transporte aéreo. Pese a todos los inconvenientes y demoras que sufrimos, el 99% de nuestra valiosa carga llegó a destino, mientras la totalidad de la carga transportada por medio aéreo quedó en Malvinas.

 Carlos Alberto Zavalla 

 

  

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