Historia y Arqueología Marítima

 

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HACIA EL POLO ANTÁRTICO. LAS EXPEDICIONES ANTARTICAS DE 1903/1904 VISTAS POR EL BOLETIN DEL CENTRO NAVAL

Indice Antartida

 EXPEDICIÓN DE LA “URUGUAY”

Los primeros resultados del “Discovery” y los preparativos del doctor Charcot. Expedicion Antartica Francesa - Charcot Conferencia del Dr. Charcot La Pérdida del Antarctic
Transformacion Cañonera "URUGUAY" Expedicion de la "URUGUAY"  Expediciones Antarticas del “Frithjof” y del “Le Francais” Partida de la "URUGUAY"
Regreso de la "URUGUAY" Informe Yalour Conferencia del Dr. Otto Nordenskjöld Conferencia del Alf. de Navío J.M. Sobral

 

La gallarda cañonera Uruguay está terminando su metamorfosis en el arsenal de marina, y en breve se nos aparecerá transformada en resuelto buque polar, pronto a marchar hacia las tierras antárticas y a quebrar témpanos con su roda de hierro. Su bien redondeada carena, sus conocidas condiciones marineras y la excepcional robustez de su casco de hierro, rígidamente consolidado con mamparos y refuerzos, le auguran un feliz éxito en su atrevida empresa.

Los móviles de la expedición son conocidos; los resumiremos brevemente: Habiendo resuelto el gobierno argentino, en 1900, prestar su apoyo a la expedición antártica internacional, proyectó equipar la Uruguay para contribuir modestamente a los trabajos de exploración que se iban a emprender a la vez por diversos lados (*), cuando arribó a Buenos Aires, a fines de 1900, el ballenero Antarctic, con la expedición sueca dirigida por el Dr. Nordenskjöld, la que se proponía atacar a las tierras australes en la parte correspondiente a América. Era capitán del buque el noruego Larsen, quien, dedicado a la caza de lobos y ballenas, habla recorrido ya dos veces esas regiones con el ballenero Jason (posteriormente bautizado con el nombre de Stella Polare por el duque de los Abruzzos). En el curso de estos viajes, Larsen hizo notables hallazgos en la isla Seymour, llegó hasta los 68°de latitud y descubrió la Tierra del Rey Oscar II, la isla de Veiro y un grupo de ocho islas volcánicas, de las cuales se hallaba una en erupción, la de Christensen, donde desembarcó.

El gobierno argentino prestó a la expedición Nordenskjöld todo género de auxilios, proveyéndola de carbón y víveres, pidiéndole en cambio únicamente la incorporación de uno de sus oficiales, nuestro estimado y valiente compañero el alférez de fragata Sobral, para tomar parte aun en las más rudas tareas de la expedición, así como un ejemplar de todas las colecciones y datos científicos que se reunieran.

El Antarctic zarpó de la isla de los Estados algo tarde ya, el 6 de enero, con destino a las de Shetland. El 10 avistó la isla del Rey Jorge, y siguiendo el itinerario trazado en la adjunta carta N.° 1, pasó por el estrecho de Orleans, entre la isla Trinidad y la Tierra de Luis Felipe, y desembocó en un estrecho, bordado de islas por un lado, que ofrecía grandes analogías con el estrecho de Bélgica, descubierto por Gerlache, pero cuya situación difería mucho de la dada por éste (correspondencia de Sobral en La Prensa, abril de 1902).

Creemos interesante reproducir en la fig. 2 el croquis de estas regiones, levantado por estima desde el cabo Roquemaure por el Antarctic. No hallando canal hacia el E, y continuando hosco y cubierto el tiempo, el Antarctic volvió sobre su ruta, contorneó la punta N de la Tierra Luis Felipe (descubriendo de paso que ésta se compone de varias islas) y desembarcó en cabo Seymour, dejando en la parte S de la isla un depósito de víveres destinado a la expedición escocesa del Scotia, que debía recalar en Seymour al año siguiente (1903).

Luego prosiguió hacia el S y habiendo sido detenido por la barrera de hielos a los 67o, trató en vano de costearla ó forzarla, regresando a Seymour, donde Nordenskjöld resolvió invernar para proseguir la serie de sus observaciones. En consecuencia, desembarcaron el 15 de febrero en la playa de la caleta del Almirantazgo, al N de Snow Hill, cinco de los expedicionarios: el Dr Nordenskjöld, el físico hidrógrafo Dr. Bodman, Ekeloff, Stokes y el alférez de fragata Sobral, con viveres para unos dos años (*) y 20 perros para las expediciones en trineos hacia la Tierra del Rey Oscar II.

El Antarctic regresó a Ushuaia el 5 de marzo de 1902, y pasó el invierno en las Malvinas y en la Georgia del Sur.

Antarctic en Ushuaia - Oct de 1902.

En la siguiente primavera (noviembre 1902), partió el Antarctic nuevamente hacia el sur, en busca de los expedicionarios dejados en la caleta del Almirantazgo, no habiéndose tenido desde entonces noticia del Antarctic ni de éstos. Antes de recoger a Nordenskjöld, Larsen se proponía reconocer por segunda vez el estrecho de Bélgica, para determinar su verda(*)(?)

...... Pan y harina, 20 meses; verdura seca, 12 id.; arvejas, 12 id; café, 10 id.; carne conservada y salada, 6 id. Debe tenerse en cuenta que durante la mitad del año pueden cazarse pinguinos y sobre todo, focas, cuya carne es apenas inferior a la de bovina, según opinión de Sobral.

 

Primer viaje, itinerario que está señalado en las instrucciones que dejó, al partir, en poder del cónsul general de Suecia y Noruega, señor Christophersen, en previsión de cualquier contingencia.

Estas instrucciones declan, que si hasta el 30 de abril de 1903 no se habían recibido noticias de haber regresado la expedición a las Malvinas, debía empezarse cuanto antes a organizar una expedición de socorro.

El itinerario que se proponía seguir el Antarctic, y que debe ser recorrido en sentido inverso por la expedición de socorro, era el siguiente:

« De la Tierra del Fuego a las Shetland, probablemente a la isla » de Greenwich, atravesando después el estrecho de Bransfield en dirección a la isla de Astrolabio; después rumbo al SO, siguiendo  la costa que une la parte N de la Tierra de Luis Felipe con la boca  norte del canal de Bélgica, regresando probablemente por el O de las islas de Trinidad, alrededor de la parte N de la Tierra de Luis  Felipe, y atravesando, por ultimo, el golfo de Erebus y Terror al  Snow Hill.»

Larsen pensaba erigir mojones en los siguientes puntos:

1. Islas Shetland, en la isla de Greenwich, parte O en el centro.

2. Estrecho de Bransfield, isla Astrolabio en una bahía al O NO.

3. Estrecho de Bélgica, cabo Murray.

4. Estrecho de Bélgica, isla Two Hummocks en el extremo S.

5. Cabo Gordon en el golfo Erebus y Terror.

6. Costa E. de Orleans Inlet.

7. Islas de Trinidad.

Como hacia el mes de mayo no se tuviera noticia alguna del Antarctic, se organizaron simultáneamente expediciones de auxilio en Suecia y Francia, y posteriormente en Escocia. El gobierno argentino, a quien interesa muy de cerca la expedición Nordenskjöld, tanto porque forma parte de ella el alférez Sobral como por distar las tierras australes sólo 600 millas de Ushuaia, no podía permanecer indiferente en medio de tan generoso despliegue de actividades, y resolvió inmediatamente equipar un buque. La estación de la pesca de ballenas hizo imposible la adquisición de un ballenero en que se pensó primeramente. El único disponible, en Terranova, hubiera costado 10.000 £ sin contar las reparaciones, que subieron a 8.000 £ para el Morning, enviado por el gobierno inglés en auxilio del Discovery. Se resolvió, pues, emplear la Uruguay, ampliando, al efecto, las modificaciones proyectadas y llevándolas a cabo sin pérdida de tiempo.

Estas expediciones estarán listas en Buenos Aires, a mediados de octubre; y como su primer objetivo es común a todas, no hay duda que se entenderán para dividirse la tarea, en obsequio al mejor éxito de la intrépida empresa. Los meses más favorables para navegar en los mares australes son los de enero y lebrero. En diciembre, el deshielo está en su apogeo y los packs en plena descomposición, desprendiendo enormes trozos ó floes. Las nieves acumuladas en los glaciares ó ventisqueros, verdaderos ríos de hielo, se derriten al contacto con la tierra, se deslizan lentamente hacia el mar y se hunden en las bahías, desprendiendo de cuando en cuando con estrépito, colosales montañas de hielo ó icebergs que se alejan hacia el ENE con los floes, impulsados por la rama E de la corriente de Humboldt, hacia el S de las Malvinas. Las capas de nieve que recubren las tierras a la altura de la de Luis Felipe, se tunden y aparecen éstas con su propio color obscuro (Gerlache: Estrecho de Bélgica, enero 1895).

Las Shetlands del Sur han sido frecuentadas en esos meses por los loberos, que encuentran buenos fondeaderos en el sur del Rey Jorge, en la herradura de la isla volcánica Deception (descritos ambos en las últimas cartas del Almirantazgo), y en las islas de Nelson y Greenwich. Abundan los cetáceos, aunque no la ballena franca que buscan los balleneros, y los lobos pingüinos y pájaros de todas clases, que desaparecen completamente durante el invierno. Las más bajas latitudes, alcanzadas en estos parajes, han sido obtenidas por Weddel (74°), Ross y Biscoe en el mes de febrero. Larsen llegó a los 68° a fines de enero. En este mes una borrasca bloqueó durante siete días a la expedición de Ross entre los hielos.

Hacia, mediados de marzo es ya una estación avanzada. A fines de febrero, los exploradores tienen que proceder ya con cautela, pues hasta un cambio de viento al S que traiga grandes frios, para iniciar la congelación superficial del mar alrededor del buque y la formación de una banquisa ó una borrasca, para poner en marcha inmensos packs, sorprendiendo y apretando contra la costa al buque que ha pretendido avanzar hasta el último momento. En estas condiciones fue aprisionado el Bélgica el 2 de marzo en el pack de la Tierra de Alejandro, y recorrió enormes distancias derivando al capricho de los hielos. Larsen, estando a los 68° de latitud con el Jason, frente a la Tierra del Rey Oscar, escapó del pack que se dirigía a bloquearlo contra la costa, retrocediendo con tiempo.

La Uruguay, una vez obtenidos por completo su material de instrumentos en el observatorio de Ano Nuevo y su provisión de carbón en Ushuaia, estará en las Shetland, probablemente, a mediados ó fines de diciembre, en cuyas proximidades encontrará los primeros icebergs.

De acuerdo con las instrucciones de Larsen se dirigirá hacia la caleta del Almirantazgo, pasando por los estrechos de Nelson y de Bransfield, doblando la punta N de la Tierra de Luis Felipe y recalando en Astrolabio y cabo Gordon, en busca de los mojones dejados por Larsen.

La eventualidad que se presenta con más visos de certeza es que la misión Nordenskjöld haya sido recogida a su debido tiempo por el Antarctic, y que éste, prosiguiendo el curso de sus exploraciones con un deshielo aparentemente favorable, se haya internado al SO. de la Tierra de Luis Felipe, para comprobar la existencia del supuesto ranal de unión con la bahía de Hughes, ó para reconocer la cadena de islas volcánicas descubiertas por Larsen en 1894, y que en estos u otros parajes haya sido sorprendido por los hielos ó por cualquier otro accidente.

En tal caso, la Uruguay se guiará por las instrucciones que habrá dejado en Seymour la expedición; encontrará, probablemente, un poco al S de la Tierra de Luis Felipe, la barrera de hielo que se irá retirando gradualmente hacia el S hasta fines de febrero.

Otra suposición probable es que el Antarctic no haya llegado a Seyniour, debido a averías ó naufragio ó a un bloqueo prematuro por los hielos. En tal caso, la Uruguay recogerá en Seymour la expedición Nordcnskjöld y partirá en busca de Larsen, según el itinerario señalado por éste en las mencionadas instrucciones, reconociendo los puntos convenidos para ubicación de mojones. Una vez desempeñada esta primera parte de la expedición, la Uruguay empleará el resto de la estación favorable (hasta fines de febrero) en efectuar exploraciones y en reunir datos de sus observaciones científicas.

En cuanto a exploraciones, tratará de evitar el bloqueo por los hielos, pues si bien su estructura de hierro sólidamente reforzada y sus formas de carena le aseguran una resistencia muy superior a la de las barcas balleneras de madera que suelen emplearse en tales expediciones, invernando a menudo con éxito (Stella Polare, Bélgica), no debe olvidarse el terrible fin de la Jeannette, cuyo resistente casco de madera, después de dos años de victoriosa invernada en un pack, a la deriva, fue aplastado como una nuez en las presiones enormes originadas por el encuentro del pack con la isla Jeannette.

La comisión  que por orden del Congreso de los E. Unidos juzgó las diversas responsabilidades del drama de la Jeannette, falló que: «en un caso análogo al de la Jeannette, todo buque, por perfecto que fuera su modelo y sólida su construcción, habría sido infaliblemente aplastado por las presiones,» Estas presiones, capaces de destrozar a cualquier buque que no sea, como el Fram de Nansen, construido especialmente para escurrírseles como una anguila, son originadas, como es sabido, por los desplazumientos periódicos del pack con las mareas diurnas y los desplazamientos irregulares con los vientos y corrientes. Los trozos del pack ó floes se ponen en marcha y se detienen bajo estas diversas influencias a la manera de los vagones de un tren, produciéndose alternativas fisuras y presiones en que chocan con espantoso estrépito los bordes, aplastando las puntas de hielo y formando largas cadenas de crestas ó hummocks.

Este es el gran peligro de las invernadas polares, y por ese motivo los balleneros y exploradores en altas latitudes, prefieren, generalmente, seguir las costas, en cuyo hielo fijo les es fácil tallarse una especie de dique para invernar, quedando protegidos contra los asaltos de los hielos movibles que se estrellan contra icebergs varados y el límite del hielo adherido a la costa (Alert, Stella Potare, Discovery). Además, cerca de las costas, debido a las rompientes, suele frecuentemente estar libre el mar cuyo centro se halla cubierto por un pack, como sucede en los mares y canales adyacentes a la Groenlandia.

Otro peligro a que están expuestos los buques que navegan en los mares polares, consiste en el choque con grandes bloques de hielo, que presentan el mismo color que el agua y apenas sobresalen en la superficie, teniendo, sin embargo, gran profundidad (casi 20 veces la altura) y respetables dimensiones. En previsión de esto se han reforzado grandemente la proa y la popa de la Uruguay; su casco es muy sólido y bastante lanzada la roda. Dicho peligro se evita, además, navegando despacio y observando cuidadosamente el mar desde el nido de cuervo.

El color del cielo en el horizonte procura útiles datos al navegante en esos mares. Los hielos producen un reflejo blanco tanto más intenso cuanto mayor y más viejo ó espeso es el hielo. Un horizonte ó parte del horizonte azul obscuro indica, por lo contrario, un mar ó un canal libre.

El clima en verano os excelente, y la temperatura completamente llevadera en las latitudes de la Tierra de Luis Felipe. La temperatura minima, experimentada por Gerlache, algo más al sur, fue de 37° c. en julio, que es el mes de mayor frío. Las borrascas de nieve y nevadas son frecuentes y temibles. Gerlache contó en un año 257 días de nieve. Los temporales mas temibles son los del este, especialmente en las costas orientales de esas tierras. El mes más borrascoso de la invernada del Bélgica fue noviembre, y el más claro y tranquilo, julio.

A fines de noviembre comenzó el deshielo, dislocándose el pack y moviéndose en todas direcciones los icebergs aprisionados en él. La Uruguay llevará unas 40 toneladas de víveres, calculadas para alimentar a 25 personas durante dos años y medio, de acuerdo con las experiencias de las últimas expediciones. Es conocida la conveniencia de los alimentos grasos (pemmican, manteca, etc.), en las regiones polares. Las conservas especiales y los antiescorbúticos  fueron adquiridos por el teniente Irízar en Inglaterra, en la misma casa de donde se abastecieron el Discovery y el Moming; el resto, que consiste en maíz, porotos, arvejas, etc., se compró en plaza; los conocidos industriales argentinos Bagley y R. Santamarina (saladero Paysandú) han contribuido el uno con 1000 kgs. de bizcochos y el otro con los caldos, pucheros y lenguas. El mate reemplazará casi completamente al té y café, usados en las demás expediciones.

No se llevan galleta ni vinos. La ropa abundante, compuesta de trajes de lona contra viento y nieve, gabanes y sobretodos, trajes de lana calientes y flexibles, ropa interior de punto, tricotas, gorras de piel, guantes y manoplas de lana, botas de cuero agrandado y mocasines finlandeses de reno, ha sido adquirido especialmente por el teniente Irízar en Inglaterra y Noruega, así como las camas bolsas, cocinas y lámparas recomendadas por los últimos expedicionarios; y, por fin, tres trineos livianos para ser tirados por hombres.

En cuanto al material científico que llevará la Uruguay, citaremos:

1 Teodolito Brunner.

1 Brújula de inclinación Chasselin.

1 Dcclinómetro Mascart.

1 Bililar.

1 B a l a n z a .

1 Registrador.

2 Barómetros Tonnelet (marino y de estación).

Termómetros de mercurio y de alcohol, de suelo, radiación, máxima y mínima, etc.

Heliógrafo. — Espejo para observación de nubes, anemómetros.

Un pabellón de pino tea para observaciones magnéticas. Tornillos de bronce y techo recubierto de lona.

Dos abrigos meteorológicos, tipo inglés, con persianas.

Para pesca a diversas profundidades, lleva 6 redes-dragas, 4 redes comunes, 3 espineles de 300 anzuelos, arpones, etc.

Para voladura de hielos: 200 kgs. de algodón-pólvora al 18 % de humedad y 30 de id. seco, cables, espoletas, 2 explosores, etc.

El material fotográfico comprende un aparato común de 18 X 24 cm. y un estereoscopio de 6 X 13 cm.

El personal de la Uruguay se compondrá de 1 comandante, 1 segundo comandante, 3 oficiales, 2 maquinistas, 1 médico, 10 cabos de mar y marineros, 4 foguistas, 1 carpintero, 1 mayordomo y 1 mozo.

Total, 25 hombres.

El comandante es el teniente de navio Irízar, que pronto se hallará entre nosotros de regreso de Europa, donde ha estado al habla con estas autoridades, entre otras, son sir Clemente Markhan, presidente de la Sociedad Geográfica de Londres, quien organiza desde hace treinta años todas las expediciones inglesas de este género, y el teniente Shackleton, uno de los héroes de la invernada del Discovery, y que tuvo que volver a Inglaterra con el Morning.

Los oficiales que han de acompañar a Irízar serán los siguientes: teniente de fragata Ricardo Hermelo, alférez de navio Jorge Yalour, y alféreces de fragata Enrique Píate y Francisco Arnaut; todos ellos han navegado mucho por nuestras costas australes y están ya avezados a los rigores de estos climas; algunos de ellos han prestado también servicios en el observatorio de Año Nuevo, y entre todos se repartirán las diversas tareas meteorológicas, hidrográficas y magnéticas. El médico Dr. Gorrochategui será el naturalista de la expedición. Todo este personal es argentino.

Se incorporará, además, por concesión especial del gobierno, el teniente segundo Alberto Chandler Bannen, de la armada chilena. Es quizá la primera vez que parte una expedición de este género, compuesta exclusivamente por personal de marina de guerra. Abrigamos la convicción profunda de que este personal se halla a la altura de su misión humanitaria y científica, que justificará el dicho del actual almirante Schev (enviado en 1884 en busca de la expedición Grclley) de que: «un oficial de marina puesto al mando de una expedición polar, adquiere muy pronto la práctica y experiencia de los balleneros árticos» y, en fin, que ellos harán honor a la marina nacional argentina y a las cualidades de carácter e inteligencia que concurren en la raza latina.

Antes de terminar, nos permitiremos formular un voto, y es que se reemplace el nombre de Uruguay, que poco ó nada significa, con el de La Argentina.

C. B

 

  

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