Historia y Arqueología Marítima

 

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HACIA EL POLO ANTÁRTICO. LAS EXPEDICIONES ANTARTICAS DE 1903/1904 VISTAS POR EL BOLETIN DEL CENTRO NAVAL

Indice Antartida

 PARTIDA DE LA “URUGUAY”

Los primeros resultados del “Discovery” y los preparativos del doctor Charcot. Expedicion Antartica Francesa - Charcot Conferencia del Dr. Charcot La Pérdida del Antarctic
Transformacion Cañonera "URUGUAY" Expedicion de la "URUGUAY"  Expediciones Antarticas del “Frithjof” y del “Le Francais” Partida de la "URUGUAY"
Regreso de la "URUGUAY" Informe Yalour Conferencia del Dr. Otto Nordenskjöld Conferencia del Alf. de Navío J.M. Sobral

El jueves 8 de octubre largó sus amarras de uno de los diques del Arsenal de Marina, la cañonera Uruguay que, como se sabe, se dirige a las tierras australes en busca del explorador Nördenskjold y de su buque el Antarctic.

Es este un acontecimiento que no podemos menos de celebrar y aplaudir con entusiasmo, porque a más del fin humanitario que le caracteriza, abre a la marina argentina otros horizontes que le eran desconocidos hasta hoy, permitiéndola iniciarse, asociándose de hecho con su ayuda, a una de las grandes empresas que tienen por objeto aumentar el campo de las conquistas científicas.

La marina sale por fin de los estrechos limites a que la encerraran circunstancias forzosas que no hay porqué recordar! Hale llegado la hora de demostrar a propios y extraños, que cuenta en su seno, como lo hemos repetido en estas páginas, con elementos capaces de actuar en otro escenario que el guerrero ó militar: el escenario esencialmente pacífico, pero también glorioso de la hidrografía y de la oceanografía, donde tanto lustre lograron las marinas inglesa y norteamericana del pasado, y que constituye, por decirlo así, una de las bases de la fama, de la gloria y de la prosperidad de que disfruta hoy la primera y alcanza ya la segunda; y de actuar también en expediciones de instrucción ó de exploración, aun cuando éstas, salvando los límites de nuestras fronteras marítimas, tengan que encaminar su rumbo a las regiones más remotas, siempre que haya de por medio un motivo de humanidad, de honor ó de conquista científica!

Cualquiera que sea la duración y el éxito de esta jornada, tenga la Uruguay la fortuna de encontrar salvos al Antarctic y a sus valerosos tripulantes, de salvarlos ó de ayudar a su salvación, ó la desgracia, que no esperamos, de comprobar su pérdida, los marinos argentinos habrán cumplido con su deber, y a la República le cabrá el orgullo de haber ocupado desde el primer momento el puesto de honor que le señalaba la falta de noticias de un buque en el cual había solicitado la admisión de uno de sus hijos, para asociarse A la gloria de su arriesgada expedición, y de haber hecho de su parte todo cuanto debia para correr en su ayuda, sin reparar en gastos ni medir los peligros; todo lo que no puede menos de halagar el amor propio nacional!

La despedida que se hizo a la Uruguay es una prueba palpable de que el alcance que damos a su viaje no es ajeno al sentimiento argentino, pues en ella tomaron parte, además de las autoridades y representantes de la alta sociedad, el pueblo que había acudido en gran número a vitorear a los expedicionarios.

EL Exmo. señor Presidente de la República, que en esos momentos honraba con su presencia la nave, acompañado de S. E. el señor Ministro de Marina, y con asistencia de los señores Ministro de Chile, altos funcionarios y jefes del Ejército y Armada, los despidió pronunciando poco más ó menos las siguientes palabras:

«No vais a una. empresa extrahumana, aunque sí A prueba de fatigas rudas, de contratiempos y de serios peligros en las inmensas soledades heladas de los mares del Polo. Pero sois jovenes llenos de vigor físico y moral, y animados del más noble espíritu por realizar una obra que merecerá los aplausos del mundo científico.

Lleváis, comandante Irízar, A vuestras órdenes un buque fuerte y bien provisto, como para, resistir el terrible choque y aprisionamiento de los témpanos, y una tripulación que sabrá mostrarse, en todos los momentos, a la altura de las circunstancias y del nombre y de la bandera que llevan, debiendo tener siempre presente, que el resultado de la expedición dependera principalmente de vuestra pericia y energía, y de vuestro denuedo, como jefe».

 La Dirección del Boletín, y con ella sus camaradas de la Armada, abrigan la convicción íntima de que los tripulantes de la Uruguay  sabrán, como lo ha expresado tan bien el primer magistrado de la República, mantenerse a la altura de su honrosa misión antártica, mostrándose dignos de la confianza que en ellos deposita el Gobierno y de la expectativa nacional que despierta; y para celebrar este acontecimiento, primero de su clase en su historia, inserta el grabado que representa la salida del buque del puerto de la capital, transcribiendo a continuación íntegras las instrucciones oficiales que lleva su comandante, el teniente de navio señor Julián Irízar:

«l.° Habiéndose resuelto enviar una expedición bajo sus órdenes al circulo antartico, con el objeto de llevar socorros al señor Nordenskjold y sus acompañantes, que se suponen en peligro a causa de faltar noticias del buque Antarctic, que debió llegar a nuestras terminada la obra de reforzar convenientemente a la Uruguay, y provista para una posible estadía de 30 meses en esas altas latitudes, zarpará usted de este puerto el jueves, 8 del corriente, a las 2 p. m.? con rumbo a la isla de Año Nuevo.

2.° Si debido al reciente cambio general de instalaciones ocurriera algo en la máquina, calderas u otra parte del buque, que hiciera necesario su recalada a puerto, queda usted facultado para entrar en Bahía Blanca u otro punto de la costa, y permanecer allí el tiempo que fuere necesario para corregir cualquier defecto que apareciera. Es en previsión de la pérdida de tiempo, que por esta causa pudiera ocurrirle, que no se demora más su partida de este puerto.

3.° En la isla de Año Nuevo recogerá y agregará usted al estado mayor de la Uruguay al alférez de fragata don Enrique Píate, quedando, sin embargo, autorizado para retener a bordo al alférez de fragata don Felipe Fliess, en lugar del nombrado, si asi lo creyera conveniente, y tomará a bordo los instrumentos cuyas listas se adjuntan, y que serán utilizados durante su viaje en estudios de magnetismo terrestre.

4.° Desde la isla de Año Nuevo seguirá usted viaje hasta Ushuaia, donde repondrá el carbón que haya usado; y tomará, además, la cantidad que considere prudente cargar fuera de las carboneras, del que le ha sido expresamente enviado a dicho punto.

5.° Cargados el carbón y los víveres que necesite, esperará Ud. hasta el día 1.° de noviembre la llegada de las expediciones sueca y francesa que se dirigen también al sur con igual objetivo de socorrer a Nördenskjold, y procurará ponerse de acuerdo con sus jefes para el mejor éxito de la misión común de auxilio.

6.° Si no llegaran allí hasta la fecha mencionada, zarpará Ud. en la primera semana de noviembre con destino a la isla Seymour, en la Tierra de Graham, siguiendo en lo posible la derrota marcada en el plano adjunto, debiendo recalar al sitio más conveniente para comunicar con el señor Nördenskjold, a quien se supone en la estación de invernada, al pie de Snow Hill, ó en el depósito de provisiones establecido cerca del cabo Seymour.

7.° Si no hallase al señor Nördenskjold y sus compañeros en los puntos mencionados, hecho que indicará que la expedición ha sido recogida por el Antarctic y aprisionada después por el hielo, ó que ha naufragado; procederá Ud. de acuerdo con las instrucciones que el señor Nördenskjold debe haber dejado en la estación.

8.° Si hallare al señor Nördenskjold en la estación de invernada, sin que éste tenga conocimiento de la suerte del Antarctic, embarcará Ud. a dicho señor y sus compañeros y procederá de acuerdo con él á buscar el Antarctic, siguiendo el itinerario establecido por el capitán Larsen en las instrucciones adjuntas en copia, que firmó en Harberton el 2 de noviembre de 1902, antes de salir para el sur, reconociendo los puntos indicados en esas instrucciones como probables depositarios de informes sobre su viaje ó paradero.

9.° Cada vez que en el desempeño de esta misión sea necesario hacer reconocimientos, desembarcando en la costa para excursiones por tierra ó en trineos, hará Ud. dejar en lugar visible y marcado con una señal de piedras u otros objetos un documento bien resguardado con indicaciones sobre su procedencia, futuro destino y otras novedades que merezcan mención.

10. Si para buscar al Antarctic debiera navegar al sur de la isla Seymour hasta donde considere prudente, dejará Ud., si fuera posible, indicaciones sobre su marcha en las islas Christiansen y Robertson, cabo Lockyer y cabo Foster.

11. Observará Ud. la mayor precaución y cuidado de retirarse con suficiente anticipación de los puntos en que corriera riesgo de quedar aprisionado por el hielo; y si por causa de fuerza mayor se viera precisado a invernar, tomará Ud. todas las medidas necesarias para garantizar la seguridad del buque y dedicará Ud. todos sus recursos a la preservación de la salud y bienestar de la dotación a sus órdenes, debiendo entonces montar el observatorio que lleva para estudios de magnetismo.

12. En ese caso aprovechará Ud. el primer momento favorable del verano que signo para, libertar al buque, teniendo presente que no se considerará llegado el caso necesario para preparar otro barco y enviarle socorros, antes de fines de abril de 1905, los que sólo podrán llegarle en el verano de 1905 a 1906, para lo cual lleva víveres y provisiones que deben durarle hasta mayo de 1906.

13, Aun cuando no tenga Ud. oportunidad de encontrarse en Ushuaia con los buques sueco y francés, si los avistara durante su excursión, procurará ponerse al habla para tomar y dar informes y les prestará en toda circunstancia cualquier ayuda material que les fuera necesaria, como igualmente la solicitará Ud. de ellos a su vez. Si dichos buques hacen escala en Buenos Aires, este ministerio les dará copia de las instrucciones y derrotero de la Uruguay y datos detallados sobre los elementos que lleva.

14. Cuando diera por terminada su misión por haber alcanzado su objetivo ó por resultar infructuosos sus trabajos y haber resuelto abandonarlos al aproximarse la estación de invierno, se dirigirá Ud. a este puerto, debiendo tocar en Ushuaia, desde donde adelantará noticias telegráficas a este ministerio, por vía de Punta Arenas, sobre todos los acontecimientos.

15. Este ministerio hace suyas todas las recomendaciones contenidas en los derroteros y obras profesionales sobre navegación y exploraciones polares, y considera que no es conveniente darle instrucciones detalladas sobre la comisión especial que le encomienda, confiando a su buen discernimiento y energía todo lo referente al socorro de la expedición Nördenskjold, al acuerdo con las otras expediciones y a su retirada a tiempo, si llegase al convencimiento de que sus esfuerzos son infructuosos.

16. Tendrá Ud. presente que aun cuando el objeto principal de su misión sea el de socorrer la expedición del señor Nördenskjold y conducir a las personas que la componen hasta este puerto, es la mente de este ministerio sacar los mayores beneficios posibles de la expedición, para lo cual aprovechará Ud. las oportunidades favorables para hacer colecciones zoológicas y botánicas y recoger todos los datos científicos que le sea posible.—

Buenos Aires, octubre 6 de 1903.

Onofre Betbeder».

  

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