Historia y Arqueologia Marítima

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ANTARTIDA Indice Antártida

La Base Antartica de Hitler : Mito y Realidad

Introduccion Metodología La expedición antártica alemana de 1938 – 1939 La supuesta base alemana
La Operación Tabarín ¿Visitaron la Antártida los submarinos U-530 y U-977?

La Operación Highjump

El Almirante Byrd y los OVNI
¿Se hicieron detonar bombas atómicas sobre la Antártida? Conclusiones Agradecimientos Referencias

Conclusiones

Utilizando el conocimiento de la Antártida que se ha adquirido desde fines de la década de 1930, y leyendo la gran cantidad de informes de expediciones de las décadas de 1930, 1940 y 1950, se puede sostener con seguridad que las afirmaciones infundadas de Szabo (1947), Mattern y Friedrich (1975), Friedrich (1979), Stevens (1997, 2003), Farrell (2005) y Choron (fecha desconocida) sobre una supuesta base alemana secreta en la Antártida, o sobre su reaprovisionamiento por parte de submarinos, son totalmente falaces. Eso también se aplica a la gran parte de lo que escribe Robert (2005a, 2005b, 2005c) sobre el tema de la supuesta guerra secreta de Gran Bretaña en la Antártida. 

Un examen crítico y exhaustivo de todas las pruebas disponibles a la luz de lo que sabemos hoy sobre la Antártida y su ciencia e historia indica lo siguiente: 

         1. Los alemanes no construyeron una base secreta en la Tierra de la Reina Maud antes, durante ni inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial.

         2. Durante, e inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, las actividades británicas en la Antártida tuvieron lugar mucho más al oeste de la Tierra de la Reina Maud, en la Península Antártica y al oeste de ésta; los británicos no construyeron una base secreta en la Tierra de la Reina Maud desde la cual observar las hipotéticas actividades alemanas; ni tampoco los británicos emprendieron actividades militares de ningún tipo contra una base secreta alemana en la Tierra de la Reina Maud.

         3. Ni durante la Operación Highjump en el verano meridional de 1946 – 1947, ni durante la Expedición Antártida de los EE. UU. de 1940 – 1941 los estadounidenses manifestaron ningún interés especial en la Tierra de la Reina Maud ni en la posibilidad de que allí pudiera haber o hubiera habido una base alemana.

         4. Cuando los estadounidenses sí aterrizaron en la Tierra de la Reina Maud, en febrero de 1955, fue para llevar adelante un reconocimiento en busca de un lugar adecuado para una pista de aterrizaje; no manifestaron interés alguno en la posibilidad de que hubiera bases alemanas allí;

         5. Se llevaron a cabo tres explosiones nucleares secretas en la atmósfera al sur de Ciudad del Cabo en 1958; no tuvieron lugar sobre la Tierra de la Reina Maud, sino en la alta atmósfera entre 160 y 750 km sobre el nivel del mar, y entre 2280 y 3500 km al norte de la Tierra de la Reina Maud.

Los datos de radiación del manto de hielo muestran que no pudo haber habido ninguna explosión nuclear en la atmósfera sobre la Tierra de la Reina Maud en 1958;

         6. La gran extensión de la masa de hielo flotante del invierno meridional habría impedido que los submarinos alemanes alcanzaran las costas de la Tierra de la Reina Maud entre Mayo y agosto de 1945.Además, no hay un canal a través del cual lo submarinos pudieran haber penetrado en las montañas de la Tierra de la Reina Maud para amarrar en una hipotética caverna subterránea en donde podrían haber recibido mantenimiento;

         7. Las palabras de Byrd en el artículo de El Mercurio del 5 de marzo de 1947 se tradujeron mal, de un modo que se sugiere que él estaba hablando de los peligros de los platos voladores. A lo que sí se refirió fue a la amenaza contra la seguridad de los EE. UU. que representaban los aviones soviéticos que podían atacar a los EE. UU. surcando las regiones polares, y a los peligros inherentes a un mundo que se achicaba rápidamente.

         8. Los estadounidenses de Operación Highjump no fueron atacados por platos voladores, no perdieron cuatro aviones como consecuencia de la oposición enemiga, y no abandonaron la Antártida precoz e inesperadamente debido a dicha acción, sino porque el invierno se adelantó. 

Utilizando la analogía de Park (2001), nuestro análisis sugiere que las historias de Szabo (1947), Mattern y Friedrich (1977), Friedrich (1979), Landig (1980, 1991), Stevens (1997, 2003), Choron (fecha desconocida), Farrell (2005) y Robert (2005a, 2005b, 2005c) combinaron relatos no relacionados de expediciones polares, desembarcos de submarinos, choques de aviones y experimentos nucleares a grandes altitudes. Se hilvanaron fragmentos de estos relatos para crear el mito de guerras secretas encubiertas por uno o más gobiernos. La información que no encajaba se dejó a un lado. Los agujeros se rellenaron con especulaciones. Los autores que siguieron se alimentaron del material de sus antecesores, adornando aquí y allá. Buechner y Bernhardt (1989) se basaron en la novela de Harbison’s (1980) como fuente; Stevens (1979) se basó en la de Landig. Se le recuerda al lector que Buechner y Bernhart (1989: 240, 242) inventaron el supuesto (pero imposible) aterrizaje de un hidroavión en lo que habría sido un océano cubierto de hielo frente a la Tierra de la Reina Maud en la mitad del invierno meridional en 1979, y Mattern y Friedrich (1975) y Friedrich (1979) inventaron el supuesto acuatizaje de un hidroavión de la Expedición Antártica Alemana de 1938 – 1939 en un lago en el Oasis Schirmacher, y el descubrimiento de cavernas y túneles por parte de su tripulación. Lamentablemente otros siguieron los pasos de esos autores sin darse cuenta, repitiendo sus palabras como si fueran verdad. Dado lo que hemos podido descubrir, quizá esto sucederá menos en el futuro. En el caso de Robert (2005a, 2005b, 2005c), se nos invita a creer en un cuento que le contó a él alguien que, según el autor, debe permanecer en el anonimato (por lo tanto, es imposible de corroborar), y del cual no hay ninguna otra prueba.

 Uno podría preguntarse cómo llegaron a publicarse estas fantasías. Zündel (alias Friedrich) publicó el trabajo de Mattern y Friedrich (1975) y Friedrich (1979). Landig también publicó su propio material (Landig 1980, 1991), como también lo hicieron Stevens (1997) y Buechner y Bernhart (1989). Robert (2005a, 2005b, 2005c) publicó en una revista científica que no usó un proceso de revisión por colegas.

 Nuestro análisis de la abundante literatura científica que describe las condiciones de la Antártida y la abundante literatura histórica que describe las diversas expediciones sugiere que en las obras de Szabo, Buechner, Bernhart, Mattern, Friedrich, Stevens, Farrell, Choron y Robert ha reinado la fantasía y se produjo una farsa histórica.

Para aquellos que deseen investigar más, destacamos que los archivos respectivos ahora están a disposición del público (por ejemplo, ver Rae 1995).  

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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