Historia y Arqueología Marítima

HOME

BUQUES ANTARTICOS LOGISTICOS, DE INVESTIGACION O PATRULLAJE

Buques Logisticos Antarticos

AURORA

Capitulo publicado con las imagenes y datos de Daniel Kuntschik - Ushuaia

Bandera Australia

Buque lobero/ballenero  de casco de madera construido en  Alexander Stephen & Sons. Ltd. de Dundee, Escocia (Lloyd´s Register Nº 75196) en 1877  para la Dundee Seal  & Whale Fishing Company  de la misma ciudad , para ser utilizado en la pesca de ballenas y focas árticas usando como puerto base la Is. de Newfoundland en Labrador, Canadá  y zona de operaciones el estrecho Davis , Is. Baffin y Groenlandia, por lo que fue construido para soportar las operaciones en mares con hielos.

 De construcción sólida y resistente la quilla, cuadernas y  tracas de roble recubiertas con laurel de Guyana (greenhearth) , la roda reforzada por  sucesivas  vigas de roble y recubierta con planchas de acero  moldeados. Operó en este comercio hasta 1910 que fue vendido a  Sir Douglas Mawson de Australia para viajes de exploración a la Antártida, tareas que realizó hasta 1917 haciendo 5 viajes en total.

 Naufragó en navegación entre Newcastle, South New Whales , Australia  a  Iquique, Chile , con cargamento de carbón  a mediados de 1917 sin sobrevivientes, se supone a consecuencia de una acción de guerra en la 1ra WW. Declarada oficialmente perdida por el Lloyd´s  el 2 de febrero de 1918.

Eslora 50,04 mts (165´)  Manga  9,25 mts (30´5´´)  Puntal  5,68 mts (18´ 8´´)

TAT  551.67 tons  TAN  367 tons

Originalmente aparejado como barca (mayor y mesana con velas cuadras y trinquete con cangreja y escandalosa)  cambió la arboladura a bergantín goleta de tres palos al retirarle las vergas al palo mayor y colocarle una botavara y pico para cangreja y escandalosa.

Provisto de una caldera a vapor Compound Cunliffe & Dunlop/ Glasgow, que le suministraba 98 HP de potencia a una hélice de dos palas.

En  1884 “Aurora”  participó en la búsqueda de  los miembros de la expedición  Greely de los EEUU  en la Isla de Ellsmere (al N de los territorios árticos de Canadá). Estos  fueron  rescatados por otro buque pero el “Aurora” pasó momentos de zozobra en las tareas de búsqueda al quedar aprisionado por los hielos y en situación muy comprometida, las reparaciones a las que fue sometida por la averías sufridas ascendieron a 25.000 libras.

En 1891 realizó el rescate de los náufragos del “Polynia” destruido por los hielos. 

En 1910 es adquirido por el explorador australiano Dowglas Mawson quien la alista reacondiciona y arma para su expedición antartica.

La Expedición Antártica Australiana, también conocida popularmente como Expedición Aurora o Expedición Mawson, fue dirigida entre 1911 y 1914 por Douglas Mawson con el objetivo de explorar y cartografiar una parte casi inexplorada de la costa de la Antártida situada al sur de Australia, entre el cabo Adare y el monte Gauss. Mawson prefirió montar su propia expedición a pesar de la proposición de Robert Falcon Scott, que entonces preparaba la expedición Terra Nova. Scott había quedado impresionado de su participación en la expedición Nimrod de Ernest Shackleton pero Scott no podía incluir los objetivos del australiano en su expedición.

Mawson expuso sus planes durante un viaje a Europa en febrero de 1910. La Australian Association for the Advancement of Science  y algunos gobiernos de los países de la Commonwealth aportaron una contribución financiera a la expedición y se organizó una suscripción pública.

Los hombres escogidos por Mawson fueron esencialmente seleccionados en las universidades australianas y neozelandesas. Entre los miembros de la expedición se encontraba Mawson, el fotógrafo Frank Hurley, el responsable de  la base oeste Frank Wild, el geológo Charles Hoadley, el capitán del barco Aurora John King Davis, el meteorólogo Cecil Madigan, Xavier Mertz y Belgrave Edward Sutton Ninnis. 

La Expedición Antártica Australiana partió del puerto de Hobart el 2 de diciembre de 1911 a bordo del  “Aurora” cuyo capitán era John King Davis.

 

A medio camino se detuvieron en la isla de Macquarie, donde construyeron una pequeña base con un repetidor de radio, al cargo del cual quedaron cuatro hombres.

 El día 23 de diciembre, el ‘’Aurora’’ zarpó de nuevo rumbo al sur con el resto de los expedicionarios. El 7 de enero de 1912 alcanzaron una zona de costa inexplorada de más de 2000 millas, en un punto que Mawson bautizó como Bahía de la Commonwealth. El lugar en el que desembarcaron fue llamado Cabo Denison y allí se levantó la base principal de la expedición en la que quedarían 18 hombres.

 Después, el ‘’Aurora’’ zarpó de nuevo rumbo al oeste, hasta un punto en la barrera de hielo que posteriormente sería bautizada como Barrera de Hielo de Shackleton, a más de 1500 millas del Cabo Denison. Allí fue levantado otro pequeño campamento para ocho hombres, al frente del cual quedó Frank Wild.

 El Cabo Denison resultó ser un lugar barrido por los vientos, que lo hicieron un emplazamiento muy desafortunado para pasar el invierno. Los días de calma eran muy raros y el viento llegó a alcanzar velocidades de 320 kilómetros por hora.

 Se trató de levantar una antena de radio para conectar con la estación de la isla Macquarie, pero los trabajos llevaron cinco meses y la instalación tardó sólo otro mes y medio en ser destruida por el viento. Sin embargo, antes de que la antena quedara inutilizada se consiguió enviar señales tanto a la isla Macquarie como al ‘’Aurora’’. Durante ese invierno, además, se levantaron varios depósitos de provisiones en torno al campamento.

 En noviembre el tiempo mejoró y se proyectó que cinco equipos con trineos realizaran distintas tareas exploratorias. Mawson estableció que todos los grupos deberían estar de vuelta como muy tarde el 15 de enero, a fin de poder embarcar en el ‘’Aurora’’. 

Frank Hurley

 El propio Mawson lideraría la más importante de dichas expediciones, y con él irían el geólogo suizo X. Mertz y el teniente británico B.E.S Ninnis. Juntos conducirían cuarenta y ocho perros y tres trineos hacia el este. Los tres hombres partieron el 15 de noviembre de 1912 y durante cerca de un mes exploraron la tierra del Rey Jorge V, a unos quinientos kilómetros del campamento. 

El 14 de diciembre, mientras cruzaban una grieta, Ninnis se precipitó al vacío con el trineo que llevaba la mayoría de las provisiones, la tienda de campaña, la ropa de repuesto y una parte fundamental del equipo. Con él se fueron los seis mejores perros. Durante tres horas, Mawson y Mertz gritaron desde el borde de la grieta, de la que no alcanzaban a ver el fondo, esperando localizar a su compañero. Estaban a unos 500 kilómetros de la base y sólo contaban con la cubierta de una tienda de campaña sin palos, una cocina con algo de combustible y algunos perros. Para empeorar la situación, no habían dejado depósitos de provisiones en el camino porque tenían pensado regresar por una ruta más fácil.

 El primer paso que dieron fue volver atrás para recuperar un trineo que habían abandonado días antes en un intento de aligerar peso. Con la cubierta de lona, los esquís y los patines del trineo improvisaron una tienda. Además, el día 15 sacrificaron al primer perro para alimentarse ellos mismos y a los demás perros. Así continuaron durante diez días hasta que el último perro fue sacrificado. El día que lo hicieron, el 25 de diciembre aún estaban a 160 millas de la base. La ingesta de hígados de perro provocó que Mertz (y en menor medida Mawson también) contrajesen envenenamiento por vitamina A. El estado de Mertz empeoró rápidamente hasta que no pudo más. El 7 de enero, después de un periodo de delirios, Mertz entró en coma y murió.

 Mawson enterró a su compañero y levantó un mojón señalando el lugar. Después reorganizó su equipo y reemprendió en soledad el camino hacia la base. Continuó caminando durante días, con los pies congelados y en un estado de completa debilidad. El día 17 de enero cayó en una grieta, pero su trineo frenó la caída. Le costó horas salir de la grieta por sus propios medios. El día 29, cuando ya no tenía casi comida, llegó a un mojón que una partida de rescate había levantado algunas horas antes. El equipo había dejado comida en el lugar, así como una nota que informaba de que el ‘’Aurora’’ estaba esperando y de que estaba a sólo 23 millas.

Cuando finalmente llegó a lo alto de la colina desde la que podía ver la base, observó que el ‘’Aurora’’ se alejaba en el horizonte. Sin embargo, seis hombres habían decidido permanecer en la base para continuar buscando al equipo perdido. Cuando Mawson apareció, los hombres trataron de comunicarse con el ‘’Aurora’’ por radio para que volviera, pero el mal tiempo lo impidió, con lo que los siete hombres tuvieron que resignarse a pasar otro duro invierno en el Cabo Denison. El regresó de Mawson a la base, llevando además muestras geológicas, fue según declararía Edmund Hillary, el más impresionante de los viajes en solitario en la Antártida. 

El grupo de siete hombres que quedó en la base estaba bien aprovisionado y llegó a hacer otro viaje con trineos la primavera siguiente. Finalmente el ‘’Aurora’’ regresó el 12 de diciembre. Doce días más tarde abandonó el Cabo Denison con Mawson y los demás hombres a bordo, y llegó a Australia el 5 de enero de 1914.

 

Aurora, 1913, Frank Hurley

El grupo que había quedo sobre la Barrera de Hielo de Shackleton al mando de Frank Wild tuvo muchas dificultades con los trineos y las condiciones del hielo, lo que no les impidió explorar una amplia zona de costa de 250 millas conocida como Tierra de la Reina Mary, y descubrir un lugar de reproducción de pingüinos como el del cabo Crozier, cerca de la isla Hasswell

La expedición de Mawson a la Antartida fue una de las más importantes de la Era Heroica por las observaciones que aportó en materia de magnetismo, geología, biología y meteorología. Algunos restos  como ser bitas de amarre, 3 anclas y  cadenas aún se pueden observar en la Bahía Commonwealth  (el lugar más ventoso de la tierra, según Guinness en la Tierra de Adelia en los 143º E) , instaladas y utilizadas por el “Aurora” en el viaje 

El siguiente viaje a la Antártida (también en el sector del mar de Ross) lo realizaría en el marco de la Expedición Imperial Trans antártica  comandada por Ernest Shackleton.  La Expedición Imperial Transantártica estaba formada por dos equipos. El primero, a las órdenes de Ernest Shackleton, navegó al mar de Weddell en el Endurance, con la intención de establecer una base permanente desde la que saldría en marzo un grupo para atravesar el continente, pasando por el Polo Sur, y llegar al otro lado, al mar de Ross, en la zona del estrecho de McMurdo. 

Un segundo equipo, al mando de Aeneas Mackintosh, debía llegar con el Aurora al mar de Ross y establecer allí una base desde la que se pudiese instalar una serie de depósitos de suministros en los tramos finales de la ruta que seguiría Shackleton en su marcha, una vez alcanzado el Polo Sur, por el continente al estrecho de McMurdo. Shackleton había estimado que esta misión no presentaría grandes dificultades al «equipo del mar de Ross» comandado por Mackintosh. Sin embargo, Shackleton había dedicado muy poco tiempo a los detalles de esta operación; por consiguiente, al llegar a Australia para tomar posesión de su cargo, Mackintosh se vio enfrentado a toda una serie de problemas financieros y organizativos, siendo el más grave el que tuvo con el Aurora. El vetusto ballenero ártico, aunque firmemente construido, había sido botado hacía ya 40 años y recientemente había regresado de la Expedición Antártica Australiana dirigida por Douglas Mawson, estando necesitado de amplias reparaciones. Gracias a la intervención del científico polar australiano Edgeworth David, el gobierno de Australia decidió aportar fondos y dar facilidades en el astillero para que el Aurora estuviese preparado para navegar a la Antártida. 

 

En el equipo del mar de Ross que finalmente partió en diciembre de 1914, sólo Mackintosh, El primer oficial del “Aurora”  en el viaje de Mawson tenía experiencia polar. De 1er oficial  fue Joseph Stenhouse, de la British India Steam Navigation Company. Stenhouse, que tenía 26 años cuando se unió a la expedición en Australia, se estaba recuperando de un episodio de depresión cuando se enteró de los planes de Shackleton y viajó a Londres para asegurarse un puesto en el Aurora. Aunque de niño se «empapó» con las historias de los viajes polares de Fridtjof Nansen, de Scott y de William Speirs Bruce, Stenhouse no tenía experiencia directa de las aguas antárticas ni de los problemas con el hielo marino.

 El Aurora partió de Australia con retraso y llegó al estrecho de McMurdo en enero de 1915, estando la temporada hábil para realizar la misión encomendada ya muy avanzada. Al haber llegado el equipo con tres semanas de retraso, Mackintosh decidió que debían iniciar inmediatamente la instalación de los depósitos de suministro para Shackleton,  y se hizo cargo personalmente del equipo de tierra encargado de la tarea. El 25 de enero marchó al frente de uno de los equipos que transportaban suministros con trineo, dejando a Stenhouse al mando de la nave. En las pocas semanas que quedaban antes de que llegase el invierno y congelase las aguas de la zona en la que estaban operando, Stenhouse tenía que supervisar el desembarco del resto de los componentes del equipo de tierra y de los suministros, y, además, encontrar un fondeadero seguro para pasar el invierno con el barco. Antes de partir, Mackintosh le dio a Stenhouse instrucciones muy concretas sobre el particular, insistiéndole en que el cumplimiento de estas misiones era fundamental.

 El único fondeadero invernal en el estrecho de McMurdo que además de seguro fuese conocido, era el lugar utilizado por la Expedición Discovery de Scott en Hut Point, al sur de la larga lengua de hielo del glaciar Tongue que se introducía en el estrecho, dividiéndolo casi en dos partes. Sin embargo, el barco de Scott había permanecido atrapado allí en el hielo durante dos años y necesitaron la ayuda de dos buques de salvamento y el uso de cargas explosivas para liberarlo. Por ello Shackleton estaba decidido a evitar eso, y dio instrucciones explícitas a Mackintosh, transmitidas por éste a Stenhouse, de que el Aurora invernase al norte del Tongue.

 Ningún barco había invernado en la parte norte del estrecho, y la decisión de hacerlo fue puesta en tela de juicio por los experimentados marineros James Joyce y Ernest Paton en sus diarios personales. Finalizada la expedición, John King Davis que comandó la misión de rescate del equipo del mar de Ross, escribió que Stenhouse debería haber hecho caso omiso de las instrucciones de Shackleton y que debería haber fondeado el Aurora en Hut Point, aun a riesgo de quedar allí atrapado por el hielo.

 Stenhouse intentó primeramente anclar el barco en el lado norte del glaciar Tongue. Allí se salvaron por poco del desastre cuando un cambio en la dirección del viento les amenazó con dejarles encerrados entre el Tongue y el hielo marino que avanzaba. Tras estudiar otras opciones y rechazarlas, Stenhouse finalmente decidió anclar en el cabo Evans, en el lugar donde el Capitán Scott instaló su base durante la Expedición Terra Nova, a unos 11 km al norte del glaciar Tongue.

 

El 14 de marzo, tras numerosos intentos fallidos, Stenhouse maniobró con el Aurora hasta colocarlo en posición, con la popa hacia la costa del cabo Evans asegurada con dos grandes anclas hundidas en el fondo. Cables y guindalezas, junto con una pesada cadena, sujetaban firmemente la popa del barco a las anclas. De igual forma, se dejaron caer dos anclas de proa para asegurar que el barco no tuviera movimientos bruscos. Para el 14 de marzo, el barco estaba asegurado en la orilla y rodeado de hielo y, según el segundo oficial, Leslie Thompson, habían "suficientes guindalezas y anclas como para un acorazado".

El desprotegido lugar de anclaje del Aurora en cabo Evans, hizo que el barco quedase expuesto a las más duras inclemencias del mar en pleno invierno austral. A mediados de abril, el barco parecía un "cascarón naufragado", escorando bruscamente a estribor, siendo objeto de violentos golpes y temblores originados por el hielo que se movía a su alrededor. Cuando el tiempo lo permitió, intentaron arreglar las antenas de la radio para contactar, aunque sin obtener resultado, con el equipo de la costa y permitir después hacerlo con Australia y Nueva Zelanda.

El resto de las raciones para abastecer los depósitos fueron desembarcadas, los otros suministros para los depósitos habían sido desembarcados al principio y almacenados en el refugio, pero gran parte de las ropas y enseres personales, equipos, alimentos y combustible del grupo de la costa habían quedado en el barco, pues se suponía que el buque permanecería anclado durante todo el invierno donde estuvo anclado en un principio.

A las 9 de la noche del 6 de mayo, durante una feroz tormenta, los hombres a bordo oyeron dos "fuertes trallazos", como si se hubiesen roto de golpe las amarras principales de las anclas. La conjunción de la enorme fuerza del viento con el movimiento del hielo había provocado que el Aurora se soltase de su amarradero y comenzase a desplazarse encastrado en un gran témpano de hielo flotante, quedando el buque a la deriva por el estrecho. Stenhouse ordenó que se pusiese en marcha la máquina de vapor con la esperanza de que, en virtud de la potencia del motor, el Aurora pudiese ser capaz de moverse de nuevo hasta la orilla cuando hubiese disminuido la fuerza del vendaval, pero los motores estaban parcialmente desmontados para realizar reparaciones mientras estaban anclados para pasar el invierno y no pudieron ponerse en marcha de inmediato. En cualquier caso, los 98 caballos de potencia del motor y la única hélice eran insuficientes. Los científicos que estaban guarecidos en la cabaña de cabo Evans no se enteraron de lo que había ocurrido debido al rugido de la tormenta, y fue por la mañana cuando descubrieron que el barco había desaparecido.

Dieciocho hombres se encontraban a bordo del Aurora cuando quedó a la deriva, dejando abandonados a diez en tierra. Estos eran los cuatro científicos que vivían en la cabaña del cabo Evans y los seis restantes eran los miembros del equipo encargado de colocar los depósitos de suministros, incluidos Mackintosh y Joyce, todos ellos detenidos en Hut Point a la espera de que el hielo del mar estuviese en condiciones para poder cruzar hasta cabo Evans. El grupo de Hut Point no se enteró de la desaparición del Aurora hasta cuando llegaron a cabo Evans el 2 de junio. Mackintosh escribió en su diario que la noticia les "dejó noqueados".

 Para el 8 de mayo, el vendaval que soplaba del sur había impulsado al barco hacia el norte, fuera del estrecho de McMurdo, hasta las aguas abiertas del mar de Ross. En su diario, Stenhouse resume la situación del “Aurora” el día 9 de mayo:   "[...] rápido en la banquisa y derivando Dios sabe hacia dónde [...] Estamos todos en buen estado de salud [...] tenemos buen ánimo y vamos a salir de ésta". Reconoce que en ese momento ya había perdido toda esperanza de poder invernar con su barco en el estrecho de McMurdo. También expresó su preocupación por los hombres del cabo Evans:

"Es una triste perspectiva para ellos [...] tenemos a bordo casi toda su ropa de abrigo y el resto de cosas que necesitan para hacer los traslados de suministros en trineo el próximo año". Durante los dos días siguientes, los vientos alcanzaron una fuerza tal que hizo imposible que los hombres pudiesen trabajar en cubierta, pero el 12 de mayo, el tiempo mejoró lo suficiente como para poder instalar una antena de radio provisional, intentando Hooke ponerse en contacto con los hombres de tierra pero sus mensajes en Morse no llegaron a cabo Evans. A pesar de que el transmisor solamente podía ser captado, como mucho, a una distancia de no más de 500 km, Hooke intentó conectar con la estación de radio de la isla Macquarie, a más de 2.400 km de distancia, pero sin éxito.

El 14 de mayo, las dos anclas de proa que aún arrastraban con ellos amenazaban con hacer volcar la nave, por lo que se desprendieron de ellas. Durante los días siguientes el témpano se fue engrosando y con el temporal cada vez más turbulento, tuvieron que apagar las calderas, ya que intentar maniobrar en esas condiciones suponía un gasto inútil de carbón. 

Reabastecerse de agua potable resultó un problema, aunque vieron un gran iceberg, pero estaba demasiado lejos, dadas las condiciones de la mar, como para acercarse a él. Para conseguir agua potable la tripulación recogía la nieve que caía sobre el barco. La comida era un problema menor, ya que fueron capaces de aumentar el suministro de alimentos del Aurora con la carne de los pingüinos y las focas que se hallaban sobre el hielo que rodeaba al barco. El 25 de mayo, el Aurora cambió de rumbo hacia la costa de la Tierra de Victoria, al este del mar de Ross. Stenhouse describió la escena "como un desierto helado", con enormes bloques de hielo retorcidos por todos lados hasta donde alcanzaba la vista.  

El Aurora estaba en constante peligro, ya que el hielo estaba en continuo movimiento a su alrededor. Stenhouse ordenó a la tripulación que preparasen los trineos, los arneses para arrastrarlos y los suministros para realizar un viaje por la costa en caso de que el barco quedase varado en el hielo y aplastado, pero ese peligro pasó rápidamente. Siguieron semanas de relativa inactividad, mientras que Stenhouse evaluaba sus opciones. Si el buque se mantenía atrapado en el hielo pero sin derivar, podría enviar un trineo arrastrado por un grupo de tripulantes con equipo y suministros de vuelta al refugio del cabo Evans. Sin embargo, si continuaba la deriva hacia el norte, tan pronto como el buque quedase libre del hielo, se dirigiría a Nueva Zelanda y, después de reparar y reabastecer la nave, podría volver a cabo Evans para septiembre u octubre, a tiempo para la segunda temporada de colocación de depósitos de suministros para el grupo de Shackleton. 

El 9 de julio aumentó la velocidad a la que iban a la deriva, haciéndose evidente que el casco del barco estaba sometido a presiones cada vez mayores. El 21 de julio, el buque quedó atrapado en una posición que permitía al hielo presionarlo por sus dos extremos, con lo que quedó destrozado el timón en estado irreparable. Según el diario de Hooke: "Todos estábamos listos para saltar al hielo por encima de la borda, pues parecía seguro que el barco iba a reventar".

Al día siguiente, Stenhouse preparó a la tripulación para abandonar el barco, pero los nuevos movimientos del hielo aliviaron la situación y, al menos de momento, el Aurora se encontró en una posición segura. Los planes para abandonar el buque se cancelaron; Hooke reparó las antenas de la radio y se preparó para reanudar sus intentos de contactar al llegar a la isla Macquarie. El 6 de agosto el sol hizo su primera aparición desde el inicio de la deriva aunque el Aurora seguía encastrado en el hielo y se encontraba a unos 670 km al norte del cabo Evans, cerca del cabo Adare, hacia el extremo norte de la Tierra de Victoria, donde el mar de Ross se convierte en el océano Antártico.

Cuando el buque pasó el cabo Adare cambió la dirección de la deriva hacia el noroeste. El 10 de agosto, Stenhouse calculó que se hallaban a unos 83 km al noreste del cabo y estimó que la deriva diaria era de unos 37 km. Unos pocos días más tarde, Stenhouse anotó que el buque estaba sometido a «un continuo vaivén», lo que significaba que la deriva hacía que el barco fuese hacia atrás y hacia adelante sin hacer progresos. «Sin embargo, no podemos quejarnos, hay que ser pacientes», escribió, añadiendo que desde el carajo (canastilla en lo alto del palo mayor) se podían ver en la distancia las aguas abiertas. Convencidos de que el fin del aprisionamiento estaba cerca, comenzaron la construcción de un timón de fortuna. La primera fase del trabajo consistió en retirar los restos del timón destrozado, una tarea llevada a cabo casi completamente por el ingeniero Donnelly. El timón de fortuna se construyó a partir de materiales improvisados y antes del 26 de agosto estaba listo para ser usado tan pronto como el Aurora se liberase del hielo. A continuación fue montado en la popa de forma que pudiese ser manejado manualmente «como un enorme remo».

El 25 de agosto, Hooke comenzó a captar señales de radio ocasionales que se intercambiaban entre la isla Macquarie y Nueva Zelanda. A finales de agosto comenzaron a aparecer brechas en el hielo y a veces se podía sentir bajo el barco el mar de fondo. Sin embargo, en septiembre volvió el mal tiempo y la fuerza del huracán destruyó la antena de la radio, por lo que los esfuerzos de Hooke por contactar volvieron a suspenderse. El 22 de septiembre, cuando el Aurora tuvo a la vista las islas Balleny, Stenhouse estimó que habían viajado más de 1.300 km desde cabo Evans, gracias a lo que llamó una «maravillosa deriva». Añadió que las observaciones y los registros regulares de la naturaleza y la dirección del hielo se habían realizado a lo largo de todo el trayecto: «Este viaje a la deriva no ha sido en vano, y [...] el conjunto de informaciones que hemos obtenido de la deriva del barco es una valiosa información que será parte del conocimiento humano».

Con el verano antártico terminando, Stenhouse tuvo que considerar la posibilidad de que el Aurora pudiese seguir atrapado por el hielo otro año, por lo que, después de inventariar las existencias de alimentos y combustible, ordenó capturar más focas y pingüinos. Esta tarea resultaba difícil porque dado lo delgado que era el hielo alrededor del barco caminar sobre él era muy peligroso. Como el hielo derretido rodeaba al barco, la madera y las costuras se abrieron dejando entrar el agua, alrededor de un metro de altura al día, lo que requería hacer trabajar continuamente las bombas de achique. El 12 de febrero, mientras la tripulación andaba ocupada con esa actividad, el barco comenzó por fin a liberarse del hielo. En cuestión de minutos todo el témpano se había partido en pedazos y el Aurora flotaba libre. A la mañana siguiente, Stenhouse ordenó desplegar las velas, pero el 15 de febrero el barco fue detenido de nuevo por una acumulación de hielo, no pudiendo moverse durante dos semanas. 

Stenhouse se mostraba renuente a utilizar los motores, porque las existencias de carbón eran escasas, pero el 1 de marzo decidió que no tenía elección; ordenó arrancar el motor de vapor y al día siguiente el buque avanzaba impulsado por el mismo. Después de una serie de paradas y puestas en marcha, el 6 de marzo el borde del hielo fue avistado desde el carajo. El 14 de marzo el Aurora definitivamente dejó atrás el hielo, después de un viaje a la deriva de 312 días durante los que habían recorrido 3.000 km. Stenhouse registró la posición del barco al llegar a mar abierto: latitud 64°27'S, longitud 157°32'E.

La tardanza en liberarse del hielo acabó con las esperanzas de Stenhouse de proporcionar una rápida ayuda a los que habían quedado a su suerte en cabo Evans. Su prioridad en ese momento era llegar a Nueva Zelanda y volver a la Antártida en la primavera siguiente. Durante la última y frustrante semana pasada en el hielo, Hooke había estado trabajando en el aparato de radio y había empezado a transmitir de nuevo. Ni él ni el resto de la tripulación tenían conocimiento de que la estación de radio de la isla Macquarie, la más cercana a su posición, había sido recientemente cerrada por el gobierno australiano como una medida económica. El 23 de marzo, utilizando una antena especial el cuádruple de grande, con 24 m, Hooke transmitió un mensaje que, gracias a las especiales condiciones atmosféricas del momento, llegó a la estación de Bluff, en Nueva Zelanda. Al día siguiente sus señales fueron recibidas en Hobart, Tasmania, y durante los siguientes días fue informando sobre los detalles de la posición del Aurora, su situación general, y la de los desamparados del equipo del mar de Ross. Estos mensajes y el fenómeno ocurrido con las condiciones atmosféricas que hicieron posible la transmisión a través de una distancia mucho mayor que el alcance normal del equipo fueron noticia en todo el mundo.

 

Published: May 14, 1916 - Copyright © The New York Times

La travesía del Aurora desde los hielos a la seguridad del mar abierto resultó ser lenta y peligrosa. No podían consumir mucho carbón, dado el nivel de sus reservas, por lo que hacían un uso limitado del motor; además, el timón de emergencia resultaba muy difícil de manejar, dificultando el control del barco, lo que llegó a ponerlo en peligro de naufragio más de una vez. Incluso después de haber hecho contacto con el mundo exterior, Stenhouse se mostró inicialmente reacio a aceptar las ayudas directas, temeroso de que una reclamación por el salvamento pusiese aún más en ridículo a la expedición. Sin embargo, se vio obligado a solicitar ayuda cuando al acercarse el Aurora a Nueva Zelanda, una tormenta puso en peligro al barco al estar siendo impulsado contra las rocas. Dos días después llegó el remolcador “Dunedin” que los arrastró con una cuerda de remolque. A la mañana siguiente, el 3 de abril de 1916, el Aurora atracó en Port Chalmers.

 A su llegada a Nueva Zelanda, Stenhouse se enteró de que no había ninguna noticia de Shackleton ni del equipo del mar de Weddell desde su salida de Georgia del Sur en diciembre de 1914, quedando patente que era muy probable que los dos equipos que conformaban la Expedición Imperial Transantártica necesitaran ayuda.

Stenhouse fue informado por la oficina de la expedición en Londres que los fondos se habían agotado desde hacía mucho tiempo y que el dinero para realizar los trabajos de reparación del Aurora habría que buscarlo en otro sitio. También se hizo evidente que las autoridades daban prioridad al rescate del equipo de Shackleton sobre el de los hombres abandonados en cabo Evans.

Este período de incertidumbre duró hasta la repentina aparición de Shackleton en las islas Malvinas, a principios de junio. Ya con una sola misión en perspectiva, los gobiernos de Gran Bretaña, Australia y Nueva Zelanda se pusieron de acuerdo para financiar la expedición de socorro al equipo del Mar de Ross y el 28 de junio comenzó el reacondicionamiento del Aurora. Stenhouse todavía creía que seguiría como capitán del barco y que sería él quien comandase la expedición de socorro, pero el comité encargado de supervisar las reparaciones fue muy crítico con la forma en que Shackleton había organizado la expedición al Mar de Ross. El comité quería nombrar su propio comandante de la expedición y eso para Stenhouse, como hombre leal a Shackleton, era inaceptable. También plantearon sus dudas sobre la capacidad de Stenhouse para el mando a la vista de su desafortunada elección de fondeadero para invernar. Después de meses de incertidumbre, Stenhouse supo el 4 de octubre, a través de un periódico, que John King Davis (el capitán de la expedición de Dowglas Mawson)  había sido designado capitán del Aurora. Los organizadores insistieron en que Shackleton no debía participar en el acuerdo y Stenhouse rechazó la oferta que le hicieron para ser primer oficial, siendo despedido junto con Thomson, Donnelly y Hooke.

Shackleton llegó demasiado tarde a Nueva Zelanda para poder influir en esos temas, salvo en el de conseguir su nombramiento como miembro supernumerario del “Aurora” antes de su partida para Cabo Evans el 20 de diciembre de 1916.  En 1920, el rey Jorge V nombró a Joseph Stenhouse Oficial de la Orden del Imperio Británico (OBE), en reconocimiento a su servicio a bordo del “Aurora”.

El 10 de enero de 1917, con un equipo casi totalmente nuevo, el “Aurora” llegó a Cabo Evans y recogió a los siete supervivientes del equipo del mar de Ross. Mackintosh, Victor Hayward y Arnold Spencer-Smith habían muerto………

(Este relato no es original es copia de un relato registrado del cual lamentablemente perdí la fuente. DK)

Esta fue la última visita del buque a las aguas antárticas, a su regreso a Nueva Zelanda fue vendido por Shackleton a un naviero para el transporte de carbón. El Aurora dejó Newcastle, Nueva Gales del Sur, el 20 de junio de 1917 con destino a Chile, y nunca fue visto de nuevo, siendo dado oficialmente por desaparecido por el Lloyds de Londres el 2 de enero de 1918. Entre los desaparecidos estaba James Paton que había sido contramaestre del buque al llevar a la Antártida al equipo del mar de Ross, durante el viaje a la deriva y en la posterior misión de socorro.

Algunos accidentes geográficos en la Antártida homenajean este buque como el Monte  Aurora, Fosa subglaciar Aurora, Nunatak Aurora, Glaciar Aurora y cordón Aurora, todos en el sector del mar de Ross.

Lista parcial de algunos capitanes del Aurora :

J. Fairweather (c.1882-c.1886)

Jackman (c.1895)

John King Davis (1911–1914, 1916–17)

Æneas Mackintosh R.N.R. (1914)

J R Stenhouse (1914–1916)

 

Este sitio es publicado por la Fundacion Histarmar - Argentina

Direccion de e-mail: info@histarmar.com.ar