Historia y Arqueologia Marítima

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Diario Orcadas del Sur

Carl Stålhandske

Introduccion Febrero  1913 Acomodarse Marzo Abril- Mayo -  Fallece Wiström Junio
Julio Agosto Septiembre Octubre Noviembre Diciembre
Enero 1914 Febrero1914 Fotos dotacion 1912 Otras fotos personales    

1 de noviembre

Hice una excursión a las colonias de pingüinos. Todavía no hay  huevos. De veras es muy, muy tarde este año. El año anterior fuimos en barco, ahora esquiando. Pasará por lo menos un mes más antes de que el hielo de la bahía del sur se vaya. Estoy tan poco acostumbrado al ejercicio ahora que estoy muy cansado  sólo por haber caminado un poco. Me voy a acostar. Buenas noches querida Ingirid.

2 de noviembre

Sigue el frío pero tenemos bastante buen tiempo. He empezado a leer el libro  que me dio la tía Helga. Si me acuerdo bien vos dijiste que era un libro muy bueno e interesante. A juzgar por el primer capítulo me parece que sí. A ver si el resto me gusta. Buenas noches mi Ingiridita.

 3 de noviembre

Sigue el frío pero tiempo razonable. Fui a los pingüinos por la mañana. Ningún huevo. Parece que no van a poner huevos este año. A principios del mes estoy apurado como siempre.  Ahora hago mediciones magnéticas dos veces a la semana. Lo debería haber hecho antes, pero temía que no alcanzara el queroseno. ¿Cómo estás, Ingirid?  Si lo supiera estaría contento.  Tengo tanta esperanza pero a veces es difícil. Buenas noches Ingirid. Que estés con buena salud.

4 de noviembre

Hoy tuvimos huevos. Stuxberg y Andersson salieron y volvieron con veinte huevos. Además Stuxberg atrapó a un pingüino muy extraño. En lugar de una espalda negra, este la tenía blanca-amarillenta. Nunca he visto algo semejante. Sigo leyendo el libro de la tía Helge y me hace pensar mucho.  Buenas noches querida Ingirid. Mañana haré mediciones magnéticas y tengo que acostarme ahora.

5 de noviembre

Sigue el frío. He hecho mediciones magnéticas todo el día y estoy un poco cansado. Me voy a acostar un poco más temprano. No sé de qué voy a escribir esta noche. No pasa nada. Si pudiera hablar contigo. No puedo escribir más. Buenas noches querida Ingirid.

7 de noviembre

Ayer no escribí nada. Temprano por la mañana Andersson y yo caminamos hacia los pingüinos con trineo  y cajas para juntar huevos. Juntamos un poco más de 600. Tardamos mucho en  juntar tantos,  porque sólo pocos habían puesto huevos. Los pobres pingüinos, la vida es dura para ellos. Encontramos varios atrapados por el hielo . No entiendo cómo pueden poner sus huevos con tal frío. Me da mucha pena robarles sus huevos. Luego emprendimos la vuelta que resultó dura con viento en contra y un trineo pesado. Ayer fue el día de la muerte de Gustavo Adolfo II lo que decidimos a celebrar. Yo habría preferido ir a la cama pero me quedé con los demás hasta las once y media  a pesar de tener sueño. Para celebrar el día Stuxberg volvió al vicio, es decir tomó ponche. Yo me tomé un  ponche de huevo y estuvo rico. Es bueno tener huevos, se pueden hacer tortillas ricas y panqueques. Vamos a salir otra vez a juntar huevos en unos días. Buenas noches, mi más querida Ingirid.

8 de noviembre

Como siempre estoy apurado a principios del mes. Estoy harto de todas estas planillas. Pero pasará.  Espero librarme de ellas por mucho tiempo al salir de acá. Sigue el frío pero hay bastante buen tiempo. Ingirid, falta bastante. Hacia el final el tiempo es el más lento. No avanza. Tengo que acostarme. Buenas noches, mi Ingirid.

 9 de noviembre

Ha llegado el viento del norte y el deshielo,  pero el tiempo sigue bastante feo. Hoy tengo sueño, casi no dormí nada la noche pasada, pero dormiré más esta noche si es posible. Cómo añoro que llegue  la hora de la liberación, no puedes imaginarlo. No puedo escribir más me siento vacío. Me parece que no sirve de nada escribir. A lo mejor sea una sensación pasajera, pero en este momento me parece imposible escribir algo. Así ha sido por varios días. Antes podía escribir de mi nostalgia, pero ahora parece que también ese tema está agotado. Te echo de menos tanto como antes o más, pero he perdido las ganas de comentarlo. Buenas noches querida Ingirid.

10 de noviembre

Hoy hemos juntado huevos otra vez. Ochocientos. Otra vuelta y basta para este año. Sólo me queda un capítulo del libro de la tía Helga y lo terminaré esta noche. He terminado la planilla.

 

11 de noviembre

Volvió el frío. Se oye en las paredes. No hará calor nunca este año. No veremos el suelo sin nieve este año. Es tan triste que no se derrita la nieve. Cuando hay ventisca, es decir siempre cuando hace frío, la nieve se acumula delante de la puerta y así que es difícil salir. Muchas quejas al mismo tiempo pero sólo es parte de todas la quejas que llevo adentro.  Pero de nada sirve quejarse, todo se arregla con paciencia. Hablando de paciencia, es algo que he practicado acá. La recompensa vendrá un día espero. Es ella la única esperanza que me consuela. Buenas noches querida pequeña Ingirid.

12 de noviembre

Sigue el frío, 15 grados bajo cero. Como los días son largos y claros no es para tanto. Andersson está leyendo en voz alta un libro inglés. Se divierte mucho con su lectura pero ningún otro puede entender su inglés así que el placer es sólo suyo. Hizo demasiado frío para recoger huevos hoy  porque se podían romperse.  Andersson sigue leyendo y es imposible escribir. Por eso buenas noches querida Ingirid.

13 de noviembre

Hoy, Stuxberg, Andersson y yo recogimos los últimos huevos. Ahora está hecho ese trabajo y el hielo en la bahía del sur puede irse cuando quiera, pero seguro que quedará hasta pasada la navidad. Hoy hace un poco más calor pero parece que volverá a soplar el viento desde el sur y entonces hará frío de nuevo. Hice mediciones magnéticas por la mañana. Estoy un poco cansado por haber trajido los huevos y por eso buenas noches mi Ingirid.

14 de noviembre

Tormenta y mal tiempo. Pero siempre es así y deberíamos estar acostumbrados. Sabes Ingirid, este diario casi se agota. No sé en absoluto qué escribir. Sin embargo continuo, a lo mejor pase algo más adelante que vale la pena contar. Buenas noches, querida Ingirid.

15 de noviembre

Hoy hice mediciones magnéticas por la tarde. Acabo de terminar el cálculo.  Son las once y media y debo acostarme. Sigue el viento del norte y el calor, pero con nieve, tormenta y deshielo. Buenas noches pequeña Ingirid.

Recogiendo huevos de pingüino en la colonia. (ver trineo detrás).

16 de noviembre

Mi más querida Ingirid. Nada que contar hoy tampoco. Más nieve que nunca y tendremos más.  Hoy una montaña de nieve alrededor de la casa.  Siete escalones en la nieve para subir antes de llegar a la cima. Los días pasan, uno igual al otro excepto lo del tiempo. De esta manera el tiempo pasa rápido. Ahora creo he llegado a un estado en el que como, bebo, duermo  y hago mis tareas como una máquina. A principios del año escribí algo parecido  y que quería que fuera así. Pero me libero otra vez verás que la máquina se transformará en un hombre de carne de su carne y hueso que se encoleriza por cada kilómetro que lo separa de su amada. Pero para eso falta mucho. Mejor seguir siendo una máquina. Buenas noches querida Ingirid.

17 de noviembre

Hoy nos tocó un día lindo, lo que no es común. Es un alivio tener unos días de buen tiempo. El sol es fuerte y hace calor. He leído tus cartas de nuevo. Pero las cartas no eres tú. Estoy un poco preocupado por el trabajo otra vez. Tengo demasiado trabajo. Tareas que nunca hacía antes, cómo puedo saber que las hago bien? Mi preocupación crece con el tiempo. Buenas noches Ingirid.

18 de noviembre

Otra vez un temporal. La nieve forma torbellinos. Lo más difícil es pasar por la puerta. Allí siempre hay remolinos de nieve. Apenas tres meses nos quedan. Buenas noches, querida Ingirid.

 20 de noviembre

Ayer no escribí nada.  Había hecho mediciones magnéticas todo el día y había trabajado toda la noche con los cálculos. Nada particular había ocurrido. Tampoco hoy no pasó nada especial, pero si sólo iba a escribir acontecimientos notables este libro sería muy delgado. Por el momento hay más nieve que nunca y seguro que tardará un mes antes de derretirse.  Todos estamos bien actualmente. A veces Stuxberg se queja de su estómago, pero no es nada grave. Será penoso llegar a Buenos Aires con la noticia de la muerte de Wiström. El Viejo Davis lo toma muy mal cuando alguien muere acá. Pero es así.  Voy a trabajar un poco antes de acostarme, por eso te digo buenas noches querida Ingirid.

21 de noviembre

Por el momento bastante buen tiempo. A ver cuanto dura. Nada que contar. Buenas noches mi Ingirid

22 de noviembre

Pasó otro día.  Como de costumbre no ha pasado nada especial. Sí, ahora vemos mar abierto por todos lados pero en la bahía misma aun queda el hielo. En la bahía del norte el hielo va y viene según el viento. Ahora son las diez y podría leer un libro con letras bastante grandes sin lámpara. La luz, de veras Ingirid es algo magnífico. Levanta el ánimo por lo menos acá en las Orcadas. Está bien que se acerque el fin, no quisiera volver a hacer este año por mucho dinero que me paguen. Nos quedan diciembre, enero y la mitad de febrero. Dos meses y medio. A propósito se pueden contar las semanas. Nueve semanas más o menos. Es un largo período de tiempo. Y antes de verte parece una eternidad. Pero una vez fuera de acá todo será más fácil. Buenas noches querida Ingirid.

23 de noviembre

Domingo. Nada.  Le compré el pingüino amarillo a Stuxberg. Me costó 15 pesos que le he ganado en un partido de ajedrez, más una cena en Buenos Aires que incluye una copa de aguardiente, una botella entera de vino tinto y un licor con el café.  Una verdadera cena. Normalmente no jugamos por dinero pero pasó lo siguiente. Un día logré vencerlo en ajedrez lo que no era común. No le gustó para nada y prometió pagar dos pesos para cada partido que yo ganaba. Yo, por mi parte debía pagarle a él diez centavos por cada partido que perdía yo. Eso no lo debería haber hecho, porque yo iba ganando muy a menudo. Cuando él había perdido 15 pesos yo terminé el asunto. No está bien jugar por dinero acá,  menos un juego desigual.  El resultado es que tengo un pingüino amarillo. Es bastante excepcional. Buenas noches querida Ingirid.

24 de noviembre

Esta noche no escribo nada. Estuve trabajando con Stuxberg y ya es medianoche. Buenas noches mi pequeña Ingirid.

25 de noviembre

Mi más querida Ingirid, tampoco esta noche hay mucho que escribir.  Estamos lavando y pintando la casa y arreglándola del todo. Nos tocan unos días lindos. No me puedo quejar aunque no es nada divertido. Todo pasa y pronto se acabará. Buenas noches mi Ingirid.

 26 de noviembre

Hoy hice mediciones magnéticas tanto por la mañana como por la tarde y y ahora he hecho los cálculos. Hizo un día magnífico. Andersson y Berg salieron en el barco a pescar por  la bahía del norte. Pescaron diez peces enormes, entre otros uno que nunca había visto. Lo pusimos en alcohol. La nieve se está derritiéndo mucho. El aire primaveral cansa y me voy a la cama. Buenas noches Ingirid.

27 de noviembre

Hoy no tengo nada que contar. He pintado el techo en la sala  grande. He revelado curvas y comparado con las observaciones absolutas de ayer. Trabajo mucho con cosas magnéticas. Espero de veras que el trabajo no haya sido en vano. Eso me pondría muy triste. Buenas noches querida Ingirid.

28 de noviembre

Hoy pinté las paredes. Un día lindo. Por lo demás nada. Buenas noches querida Ingirid

29 de noviembre

Mi más querida Ingirid. Pronto se termina noviembre. El año largo va hacia su fin , menos mal. Hace bastante buen tiempo. Si vinieran los barcos balleneros  y yo tuviera cartas tuyas. Qué feliz estaría. Pero no va a pasar. Lo más importante es que estés bien y fuerte, Ingirid entonces todo saldrá bien. El día cuando todo esto se haya acabado! No tengo otra cosa de que escribir y incluso ese tema me cansa. Para qué sirve escribir ahora cuando falta poco tiempo. Buenas noches mi querida Ingirid.

30 de noviembre

El último noviembre. Hoy sacamos toda la nieve del tejado de la casa de los barriletes. Un trabajo duro. Al lograr abrir la puerta vi algo muy triste. Todos los barriletes destrozados por la nieve que había entrado. Qué desastre. Un trabajo enorme para arreglarlos. Ya tengo suficientes problemas. Que todo se termine pronto. Tengo demasiado que hacer y de que preocuparme. Las tareas meteorológicas no son ningún problema, las sé hacer y son impecables. Además me ha ayudado Stuxberg de modo positivo. Pero lo demás. No vale la pena tomármelo muy a pecho, pero es difícil no perder el ánimo  en  tales circunstancias. Buenas noches mi pequeña Ingirid.

La bahía del sur (Sydbukken isberg) cerrada por un iceberg.

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