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El bombardeo de Isla Poí. 28 de Noviembre de
1932. Dice mi diario de guerra:" Al
ver tres aviones bolivianos de elegantes líneas, con un reflejo plateado
que el sol imprimía al color del aluminio, Qué lindos!... pensé, pero,
de repente, un breve y potente silbido de unos cinco segundos de
duración, rudo como si un bólido desgarrara la atmosfera, seguido de un
estallido intenso e inmediatamente otro, y otros, me volvieron a la
realidad.
Entonces tuve la sensacion de lo serio
del peligro; las dos primeras bombas habian estallado a unos treinta
metros y la tierra pulverizada que levantaron cayo sobre nuestras
cabezas. En estos momentos palpita el corazón y apenas se respira se
recuerdan los seres queridos y cada uno piensa segun su capacidad y
sensibilidad. En nuestra imaginación teníamos en cuenta que si la bomba
cae sobre el foso quedariamos triturados y que si una rafaga de
ametralladora se pasase sobre nosotros, una bala en la nuca nos mataria
en el acto, en la columna vertebral nos dejaria paraliticos de ambas
piernas, en el vientre nos perforaria las visceras. En este instante la
foto represneta al avion que esta por lanzar una bomba, inclinandose a
un costado para hacer punteria. |
El bombardeo de Isla Poí. Cuando los aviones
bolivianos ametrallaban y lanzaban bombas, buscamos proteccion en lso
fosos que se habian preparado para ello. Mis compañeros de refugio eran
tres muchachos a quienes no conocia. Uno de ellos estaba tan plegado que
parecia un ovillo. Yo no podia imitarlo, porque, para decir verdad,
estaba gordo y ademas trabado por los efectos personales, polainas
nuevas, cinturon ajustado con la balera cargada y pistola, cuchillo de
monte, caramañola, que me dificultaban para adaptarme al escondite.
La cara de uno de los muchachos de un
foso vecino era trágica. No pude, a pesar del momento poco oprtuno,
rehuir la tentacion de tomarle una foto instantánea, haciendo un estudio
de expresion, y lo hice solo inclinandome lo necesario.
Hela aqui!
Con la cabeza de costado y de reojo,
observa con pánico al avion enemigo que quiere sembrar la muerte. |
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En isla Poí, cuando los aviones de bombardeo
se retiraron, cada uno busco en los crateres determinados por los
explosivos, cascos de las bombas que sirvieran como recuerdo de nuestro
bautizo de guerra. Observar uno de los boquetes en el cual tres soldados
remueven la tierra en su interior. |
Si se observa con una lente (actualmente,
abra el link) podra apreciarse la profundidad del boquete determinado
por la explosion de una de las bombas. |
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En Isla Poí, despues del bomardeo por la
escuadrilla boliviana el 28 de Noviembre de 1932. La noticia de este
bombardeo la transmiti a Rosario, al diario La Capital. El Comando
boliviano la desmintio argumentando que los aviadores no atacaban a lso
hospitales de sangre. Esta foto es una constancia grafica elocuente. Yo
me hallo en el foso d euna de las bombas; a mi izquierda se encuentra el
dentista Dr. Vallejos, hombre de actuacion politica en el Paraguay.
Los bolivianos estuvieron mal al bombardera
isla Poí, pues en esta oportunidad solo se hallaban alli el hospital de
etpapa; mas adelante, yo ya estaba en el frente, repitieron el ataque,
pero por entonces no tengo certeza si habia tropas de tránsito en las
inmediaciones que justificara el bombardeo. |
Abnegacion de la mujer paraguaya en los
hospitales de sangre. La Srta
Arminda Veia Franco, de la Cruz Roja, fotografiada en Isla Poí momentos
después del bombardeo por los aviones bolivianos. No teniendo donde
refugiarse, tuvo que quedarse sola con los enfermos y heridos. En el
fondo se ve a un grupo de soldados que rodean el boquete que ha
producido una de las bombas al estallar.
Las mujeres paraguayas cooperan en la
guerra con tranquilo heroísmo. La mujer del Paraguay ofrece un ejemplo
vívido de amor a la Patria, en el que se involucra, ademas del valor y
la decision herica, la ternura mas honda y espontánea que la embellece
en grado máximo. En la guerra de 1870, su coraje fue un poema, coraje que
llego a la fiereza cuando los invasores penetraron en el corazon de su
tierra. |
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La zona peligrosa de los aviones oscila
entre 150 y dos cientos metros en sentido horizontal, pues es a esa
distancia en que el ametrallador arroja el proyectil desde ochocientos o
mil metros de altura para que llegue a destino hacia adelante.
El radio de accion de una bomba puede llegar
a veces hasta 150 metros habiendo tenido oportunidad de atender a u
herido alcanzado por los proyectiles de una explosion a esa distancia. |
Interesantisima instantánea de un momento de
peligro en el frente de Saavedra. Los dentistas Dres. Espímola y Ramirez
y los practicantes de nuestra Primera Division da onte y Vilamayor,
protejiendose en una pequeña excavacion contra las bombas de aviones.
Observan atentamente esperando el instante
en que el aviador arroje el proyectil para esconder las cabezas.. Estos
muchachos son veteranos y saben protejerse; obsérvese que sus curpos no
forman ninguna saliencia, teniendo los codos y pies de costado. He
tomado esta foto desde un foso vecino hallándome en la misma posicion
que estos camaradas, incorporandome apenas lo necesario para obtenerla. |
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Un avion boliviano con otros dos que estan
fuera de foco bombardea y ametralla nuestro campamento en los campos de
Saavedra. Sus visitas eran frecuentes, a veces hasta cuatroy seis veces
al día, sobretodo cuando preparaban un gran ataque. Constituían
escuadrillas de tres aviones y ecada raid que efectuaban arrojaban
quince o veinte bombas. La Sanidad,
en el frente, dada su ubicación, debia sufrir como la tropa los
bombardeos aéreos, pues debiamos instalarla, siguiendo la marcha de la
Division, cerca del Comando, de la Artilleria, del Parque Bélico y de la
Intendencia de Guerra, todo lo cual constituia un sector de unos 400 o
500 mts. de diametro. De modo pués, que para el enemigo, localizar
nuestro sector constituía un excelente "bocado" Sea por los tiros de
nuestra artillería o por las mulas que pastaban en el campo, sea por los
humos imprudentes que surgían del bosque o por los camiones de tránsito,
los aviones daban con el lugar y bombardeaban a su gusto, ya que no
tenia rivales en el aire.
En esta foto la flecha indica la
direccion que lleva el avion enemigo. |
La escuadrilla de aviones anda explorando el
bosque, ya está cerca. Mi colega Melgarejo los observa atentamente,
listo para refugiarse en un foso en cuyo parapeto se apoya. Esta
instantánea ha sido tomada en un momento de peligro. |
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Amor propio en la Guerra
El 21 de Diciembre, un
oficial montado en una mula flaca, me venia a busca proporcionándome una
mula gorda, como particular deferencia, para que lo acompañase,
cómodamente en ella, hasta la linea de fuego que ocupaba el Regimiento 2
de Infantería, cuyo jefe, Mayor José Rosa Vera me invitaba a almorzar,
rindiendo asi homenaje al argentino que los acompañaba en la guerra.
De repente, una escuadrilla de tres aviones
rápidamente empezo a bombardear y ametrallar el campamento y la linea.
Las bombas estallaban a 400, 300, 200 metros y de un momento a otro
podían estar los aparatos sobre nosotros. El Mayor no se movía y como si
no las hubiera sentido continuó comiendo tranquilamente. Yo empecé a
sentirme molesto, disimulando no obstante mi estado de ánimo- Empecé a
buscar de reojo un stitio donde protegernos en caso de necesidad, que
podia ser al cabo de unos segundos, pero no encontré ni fosos, ni
parapetos ni arboles gruesos. "Pasan los aviones", le dije al Mayor:
"Si, ché", me contestó y siguio comiendo.
Para mi esa situacion resultaba un mal
trago; el Mayor estaba imperturbable y sereno. Recordaba yo los muertos
y heridos que habia atendido por obra de los aviones y pensaba, si,
llegado el caso, me tiro al suelo; a lo mejor fuera de tiempo, cuando
caiga la bomba, y el Mayor nó, hago un papelón y el papelón lo hace un
argentino. El homenaje internacional que significaba el almuerzo, me
obligaba a responder por nuestro país.
Resolvi callarme y seguir comiendo y
mientras tanto los aviones evolucionaban y la buena suerte nos protegía.
De regreso del frente, en
Asuncion, nos encontramos con el Mayor Vera, que se hallaba en uso de
licencia.. Muy gentil, me obsequió con una cena en su hogar, hallandose
varias damas y caballeros. Yo no podía aun olvidar ese almuerzo en la
linea y en charla intima de sobremesa referi aquella escena, haciendo
presente el mal momento que el Mayor me habia hecho pasar con su sangre
fria ante el peligro.
"¿Pero cómo?", me dijo. "Ud, estaba molesto?
me parecio tan tranquilo que me sorprendió". Y se refirio al hecho de
que, si yo, en mi carácter de médico permanecia impasible, él, en su
condicion de militar debia justificarse aún más.
Y agregó: "Indudablemente hemos pasado un
mal rato..." |
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Protejiendonos de una escuadrilla boliviana
que nos bombardea, nos hemos refugiado en un foso profundo, pero
descubierto, es decir sin cubre-cabezas.
n el momento de tomar esta instantánea, me
observaron los dos que me miran, malogrando el efecto d ela foto que era
sorprenderlos en un interesante gesto como el de la izquierda, el Dr.
Espínola, en cuya forma de mirar se deduce que los aviones están sobre
nuestra cabeza.
Este es un momento que puede ser serio.
Yo he tomado esta foto sentado frente a ellos, pues mis rodilas son las
señaladas con dos cruces. En el centro de la foto el Dr. Melgarejo, los
otros dos no sé quienes son, compañeros accidentales de escondite.
Observar el brazalete d ela cruz roja en el brazo izquierdo de Melgarejo,
insignia que sólo nos la colocábamos cuando temíamos que el enemigo nos
pudiera tomar prisioneros. |
Esta foto es real, es decir, no ha sido
preparada, como ninguna de las que figuran en el Album que represente un
momento serio. Mi asistente me ha sorprendido en el instante en que con
mi colega paraguayo Dr. Melgarejo nos protejemos en la entrada de un
foso o pahuiche contra una escuadrilla de aviones que esta arrojando
bombas, esperando el momento oportuno para hacerles disparos de fusil.
Los troncos que estan detras nuestro son
para protejer el cubre-cabezas y los de la derecha contra la artilleria
cuyos fragmentos de granada pueden llegar del lado boliviano siguiendo
la direccion de la flecha. |
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Tirandole a los aviones: posesionado de
inconsciente ardor bélico, me he apartado del foso y hago disparos a pié
en el bosque. A la izquierda, un montículo de tierra, paja y troncos que
constituye el cubrecabezas del pahuiche, en cuyo fondo, prudentemente,
estan mis compañeros. A la derecha, dos jarros con mate cocido sobre la
mesa (un cajon) , que estabamos bebiendo con Melgarejo. |
En esta foto se observa la entrada del
Pahuiche. Mi asistente me esta acribllando con fotografias, pero yo ya
ll he visto, lo que no me priva de continuar con los disparos. En el
suelo se distinguen vainas vacias de los proyectiles con los cuales he
hecho fuego. |
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Esta foto ya no existia
en el album original. |
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Esta foto es interesante, dado el momento
serio en que ha sido obtenida. Estos cadaveres de soldados paraguayos en
nuestra Sanidad deben ser enterrados en fosos como el que se encuentra a
la izquierda del arbol. En este momento pasan aviones bolivianos
bombardeando y ametrallando nuestro campamento. Los camilleros ahn ido a
refugierse en el bosque; uno de ellos se proteje detrás el arbol en el
que se halla la cruz que yo labre en homenaje a los muertos por la
Patria. Yo he obtenido esta foto desde otro foso, incorporandome solo lo
necesario para sacarla, pero tuve que esconderme enseguida ya que las
bombas caen cerca: Este momento en este sitio, en el cementerio, e
simpresionante pues pareciera que ya estamos en la tumba esperando la
muerte. Confieso que en esta
ocasion y por unica vez en la campaña pensé: Para que habré venido!...
En el fondo cruces paraguayas. |
Los aviones bolivianos han lanzado varias
bombas. Un casco de una de ellas ha herido a un soldado que se hallaba a
cincuenta metros de distancia y a unos cien de nuestro puesto de
Sanidad. El soldado habia buscado proteccion detras de un árbol, como el
que figura en la foto enterior; el casco rozó la corteza incrustándose
en el abdomen, determinando una herida grave con salida de intestinos y
doble seccion transversal de los mismos como puede observarse con una
lente. En nuestro puesto de sangre,
le introduje los intestinos, falleciendo un cuarto de hora despues de
haber sido herido. Es Excepcional tene rla oportunidad de obtener una
foto como ésta, con la herida perdiendo sangre que se ve caer a un
costado. Las cruces sobre la baranda de la camilla señalan la presencia
de gusanos. |
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Mula muerta por un casco de la misma bomba
de avion que mato al soldado de la foto anterior. Dicho proyectil
determino la muerte de un soldado y dos mulas pertenecientes a la
bateria del grupo II de Artilleria. |
Una bomba de avion: dos muertos y nueve
heridos. El 9 de Dic. de 1932 nuestra Division ataca la retaguardia del
fortin Saavedra. Los aviones bolivianos nos visitan seis veces. Una de
las bombas cae a 80 metros de nuestra Ambulancia Divisionaria, sobre el
Regimiento 2 de Caballeria determinando dos muertos y nueve heridos. Los
soldados para protejerse estaban cuerpo a tierra, bajo los árboles.
En este instante estamos atendiendo a los
heridos. Es un momento trágico y de apuros. El cuadro es horrible Para
obtener esta foto he debido aprovechar la confusion.
Uno de los soldados muertos habia sido
tan revolcado y hundido en la tierra que no habian podido reconocerse
sus facciones y tenia un brazo colgando, los miembros inferiores
ondulados por varias fracturas las visceras abdominales surgiendo
de entre las ropas desgarradas. |
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Diciembre 9 de 1932. Hemos pasado una mala
noche; los bolivianos han cañoneado sin cesar contra nuestras
posiciones. estamos acurrucados, en un foso poco profundo,
protejiendonos detras de un parapeto. Es un amanecer y hace frio
cubriendonos con una manta comun. De Izq. a der. el practicante
Villamayor, los dentistas Dres. Ramirez y Espínola, yo y el practicante
da Ponte. |
Defensa individual contra los aviones.
Mientras se arregla la rueda trasera, a los efectos que el camion no
llame la atencion de los aviones, se le cubre con ramas para
mimetizarlo. |
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15 de Diciembre de 1932. Nuestra Division ha
sido completamente derrotada; hemos perdido 800 bajas al atacar la
retaguardia bliviana con el objeto de cortar las comunicaciones entre
los fortines enemigos de Saavedra y Muñoz. Hay orden de replegarse una
legua mas atras. Los bolivianos ejercen presion. La Sanidad Militar
carga su material en un camión. En
el brazo izquierdo con el Dr. Melgarejo ostentamos la insignia de la
Cruz Roja, que unicamente usábamos como prevision en los momentos de
peligros, por si caíamos prisioneros. En este caso mi situacion era
dificil dada mi condicion de voluntario y de argentino. Los bolivianos
no me hubieran perdonado la vida; por lo cual yo estaba resuelto a
suicidarme antes de caer prisionero. |
El repliegue. La Sanidad, a efectuarse la
retirada de la Division, a cargado sus efectos en un camion prestado por
uno de los Regimientos. Aqui lo tenemos en marcha. El 1 es el Dr.
Melgarejo, el 2 el dentista Dr. Espinola, el 3 el practicante Da Ponte.
En este momento marcha en un cañadon, al
borde de un bosque que se ve al fondo. Los animales que se ven a la
derecha son los que denotan a los aviones nuestra presencia.
Le pregunté en tal ocasion al Tte Coronel
Fernandez si nos retirábamos por la presion del enemigo, como en
realidad era.
"No, me contestó, tan solo cambiamos de
posicion..." |
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Imagenes sin
comentarios de De Sanctis |