Historia y Arqueología Marítima

HOME

  Indice  Archivo Fotografico

ARCHIVO DE SANCTIS

Capitulo 9 Pagina 2

Este campo liso, un espartillar, es el CAÑADON DE LA MUERTE de triste recuerdo, en el kilometro 7 del fortin boliviano Saavedra.

El 27 de Diciembre de 1932, cuatro mil bolivianos, avanzando sobre esta planicie descubierta, atacaron a nuestra Division compuesta por 1940 combatientes atrincherados en el bosque que se ve al fondo, siendo derrotados, perdiendo 900 bajas, de los cuales 250 muertos, en un día, especialmente durante el asalto que duro tres horas.

Las lineas indican trayectos de heridos o muertos arrastrados desde sus puestos de combate (en circulos) hacia los puestos de Socorro de la Sanidad Boliviana. En este campo cada cinco o diez metros se encuantra un cadaver asi como material belico abandonado por los bolivianos al efectuar la retirada.

En este momento se inspecciona el campo por diversas comisiones, contando los muertos y recogiendo documentos y pertrechos de guerra. Los bolivianos avanzaron en la direccion que indica la flecha.
Prisioneros bolivianos tomados en el combate del 27 de Diciembre de 1932, durante el sitio del Fortin Saavedra. Esta foto es interesante por cuanto fué obtenida momentos despues de haber sido tomado prisioneros en el campo de combate; de modo que en este momento estan bajo la impresion de los acontecimientos. Estan desarmados y han sido requisados. El estado de animo de esta gente debe ser angustioso, pues ignoran la suerte que correran. Que piensan? serán fusilados? perdonados, asesinados? En la imaginacion del prisionero, todo es posible.

En este momento son transportados en camion desde las lineas avanzadas hasta Alihuatá para ser presentados al Comando del Cuerpo de Ejercito. Los soldados 1, 2 y 3 son los custodios paraguayos. Observar la cara típica del aymará del Nº 4, soldado boliviano.

Combate del 7 de Diciembre. Un nido de ametralladoras, boliviano, con sus trincheras, detras de un aromito. En el foso que se halla proximo al plato se hallaba emplazada una ametralladora pesada y otra liviana y en su derredor constamos charcos de sangre. Un proyectil d emortero paraguayo habia estallado en la proximidad y es muy posible que haya determinado varios heridos.

En este nido encontre los cargadores de balas de ametralladora que figuran en la foto siguiente y que obran en mi poder.

Dos cargadores de ametralladoras livianas bolivianas, vistos de un lado y del otro. Sobre el acrgador de arriba, a la izquierda la bala, el proyectil completo y la vaina. ES POCO FRECUENTE TENER LA OPORTUNIDAD DE VER EL HORROR DE LA GUERRA COMO EN UNA FOTO COMO ESTA.

Este soldado boliviano ha de haber muerto instantáneamente; aun tiene colocada la gorra. Esta foto tomada unas horas despues de terminada la lucha. Las larvas de moscas hierven en la cara, determinando una horrorosa y repugnante mascarilla. Sobre el pecho se observa un medallon que lleva el numero de identificacion del soldado. Cadaveres como éste existen a montones en el campo.

LA GUERRA ES UNA PORQUERIA!

Otro soldado boliviano muerto. En 1 se observa el bolsillo dado vuelta, pues ya ha sido requisado por la tropa que le ha sacado los zapatos. 2 es la bayoneta que he traido como recuerdo y que figura en la foto siguiente. En 3 se ven proyectiles de fusil que utilizaba el tirador cuando fue muerto. Bayonetas recojidas en el campo de combate del 27-12 en el Cañadon de la Muerte" y retiradas de los cadaveres. Arriba vaina y bayoneta boliviana tamaño chico. En el centro vaina y bayoneta tamaño grande. Abajo bayoneta grande con su vaina. Esta bayoneta ha sido retirada del cadaver que figura en la foto anterior con el Nº 2. Conservo estas bayonetas, herrumbradas y despulidas, tal como las encontré en el campo de batalla.
Esta foto tiene por objeto indicar como se señala el sitio en que se encuentra un cadaver. Para ello se clava una estaca larga junto al soldado caido, como lo indica la cruz, con lo cual se facilita la tarea para contar el numero de muertos asi como para enterrarlos si es que asi debe hacerse.

Los arbustos marcados con un angulo son sitios de proteccion visual para nidos de ametralladoras como el de la foto 184. Observese las cartas del soldado boliviano muerto, diseminadas en la tierra.

En el Km. 7 de Saavedra, el lugar mas avanzado del Chaco al que llegaron las tropas paraguayas. Cinta de ametralladora pesada boliviana abandonada en el campo depsues de un recio combate. El muchacho que observa es un camillero.
En el K. 7 de Saavedra, con un fusil ametralladora abandonado por los boli. (como les dicen los paaguayos) Soldado boliviano muerto; su mochila es la que se encuentra marcada con el nº 1 en la foto siguiente y que auqi se halla indicada con una cruz. Debajo de la mochila balas de fusil que el soldado habia depositado en la tierra para tirar rápidamente, siendo muerto en su sitio de combate. En el fondo, de pie, mi asistente en cuya mano tine cascos de granada que recojo en el campo y cuya fotografia es la Nº 203. La flecha señala la estaca de ubicacion del cadáver.

 

Los soldados bolivianos conservan con todo cariño la correspondencia de sus familiares, y a traves de ellos pareciera adivinarse los sentimientos de su pueblo, exaltado en estos momentos por la situacion anormal que crea la guerra. Son cartas que se caracterizan por un intenso fervor religioso, plenas de amor de los seres queridos y de un manifiesto patriotismo; a veces se aprecia en ellos idealismos que llaman poderosamente la atencion y que hacen meditar.

La lectura de las mismas junto a los cadaveres a los que pertenecen, ante la vista de tanta gente joven despedazada, cuyos cuerpos agusanados yacen entre el barro y el agua, determina en nosotros una gran congoja, pues a pesar de hallarnos ante los que el dia anterior nos cañoneaban y ametrallaban para reducirnos a un estado semejante, no podemos de dejar de reaccionar contra el crimen de la guerra, mil veces abominable.

Transcribire el consejo que en una carta encontrada junto a este cadaver le da un hermano al difunto:" Ojala vuelvas orgulloso despues de haber castigado a esos patapilas guaraníes. Pobre Papacito. Ojala no tenga que llorar al saber que ha pasado algo; cuidate hermano, procede con serenidad siempre, manten el cariño con tus compañeros y nunca corras como un cobarde patapila ni como algunos de nuestros oficiales han procedido. Levanta tu corazon, valeroso Gualdinegro."

Ha caido de muerte con todo el equipo. Conserva colocada su frazada cruzada en el pecho y a su izquierda su mochila con cartas de sus padres y de la novia. La tropa lo ha requisado, sacandole los pantalones y zapatones. Su mochila, señalada aqui con una cruz, es la marcada con el nº 2 en la foto siguiente. ...

Tiene en su abdomen nueve perforaciones por balas de ametralladora, a distancia de dos a tres centimetros una de otra. Parece que es un estudiante, pues en una de las cartas que se le encontraron una hermanita se refiere a la terminacion de la carrera. El fervor religioso, comun en toda correspondencia del soldado, se aprecia en una carta de su novia, cuando escribe:

"Eudalito, bien mío, a cada momento me tienes postrada e los pies de la Santísima Virgen pidiendole mucho por mi amorcito y recordándole que no se olvide... y estoy segura y confío en su maternal proteccion y ayuda de ésta madre tan cariñosa y tierna que parece decirme "espera y confñia en mí! tu madre, en quien depositaisteis a mis pies nuestro amor". Y parece decirme que ella velara por tí; hasta me parece notar que se me ríe, cuando a sus pies le deposito mi profundo dolor... y parece que me dijera que en vano son tantas lágrimas, cuando pronto le tendras triunfante a tu lado... Quiera, pues, Dios Guayguitay que asi sea. Nunca desconfiemos de la Divina Providencia. Oh! es mi única esperanza en quien he puesto toda mi confianza".

(Guayguitay es una palabra aymará que significa un diminutivo cariñoso)

Mochilas de soldados bolivianos muertos en el combate del 27/12 en Saavedra. A la izq. mochila desplegada mostrando su interior. A la derecha mochila vista por atras, en la posicion en que la lleva el soldado. La mochila señalada con el nº 1 pertenece al soldado de la foto anterior y la Nº 2 a la del siguiente.
Reccoriendo el campo de la lucha, despues del combate. Para que este soldado haya llegado hasta este sitio tiene que haber sido un valiente, pues en esta zona el fuego era terrible. El Capellán Sixto ferreyra suministra los oficios religiosos a los muertos; yo busco si alguien queda aun con vida. Los curvos y caranchos revolotean escogiendo sus presas.

250 muertos yace en este campo, a una distancia de cinco o diez metros entre uno y otro. Los cadaveres estan desfigurados, hinchados, despidiendo un hedor insoportable, atacados por una nube de moscas, cubriendose de larvas.

LA GUERRA ES UNA PORQUERIA!

Inspeccionando el campo de combate; observamos el cadaver de un oficial muerto por el estallido de una granada de artilleria. Estos soldados paraguayos han quedado reducidos asi, despues de siete meses de penosa vida de campaña y de rudos y continuados combates. Los uniformes y equipos completos de que fueron dotados al partir hacia el frente, han sido destruidos. La requisa de los cadaveres proporciona a estos muchachos algunos de los enseres que necesitan.

El primer soldado de la izq. ha conseguido un plato que tiene en la mano, el cuarto un par de botines que tiene en la mano izq. y el quinto dos jarritos. Esto es la guerra.

El capellan lleva una bandera blanca para levantar en caso de que los bolivianos apareciesen, pues, aunque abandonaron el campo, se hallan a dos kilometros de distancia, escuchandose el tableteo de las ametralladoras. Por consiguiente, pese al aspecto de tranquilidad del cuadro, estamos intranquilos y prevenidos, ya que podriamos caer prisioneros en una emboscada.

Este soldado hallo la muerte en la direccion que avanzaba, hacia el bosque dond ela Primera Division estaba atrincherada. En este momento un soldado, semidesnudo casi, lo requisa, sacandole una bolsa de viveres en buenas condiciones....

Despues de un combate, todos requisan los cavaderes. Yo he requisado; al principio la tarea resulta antipática y repugnante. Después, como en todas las cosas, uno se habitúa. Mientras los soldados buscan ropas y enseres yo me interesaba por los documentos de guerra, diarios de guerra, cartas, elementos para mis cronicas y alguna buena pistola de algun oficial, como recuerdo. Esto no era profanar los cadáveres! Al fin de cuentas, si ellos hubieran podido, nos hubieran dejado a nosotros en las condiciones que auqi vemos. No obstante, la guerra embota los sentimientos.

 

La requisa de los cadaveres. Instante en que con un cuchillo se cortan los cordones para poder sacar con facilidad los zapatones del soldado muerto.

Una foto como esta es excepcional y resulta comprometedor obtenerla, dada la reaccion que puede determinar por susceptibilidad militar. Observar las medallas religiosas que en los pechos llevan los soldados de la izq. y mi asistente, quien lleva su diario de guerra en el bolsillo de la blusa.

Paraguayos y bolivianos levan la proteccion del Todopoderoso, segun las creencias que profesan y matan, matan, esperando que la fuerza divina los proteja...

Oh, paradoja!

La requisa de los cadaveres. En este momento se requisan los zapatones, torabdolos por los tacos. La cruz señala el bolsillo requisado, dado vuelta. La mano del fraile indica la ubicacion de otro cadaver boliviano que acaba de descubrir entre el pajonal. otro cadaver conlos bolsillos al reves. El Capellan s eha levantado la sotana dejando ver las botas; como ha llovido la noche anterior el campo de combate presenta grandes charcos en los que se hallan cadaveres. Observar cartas y papeles al pié de la foto.

 

Las novias, siempre elocuentes, exaltan su animo ante el peligro que corren sus seres queridos. Este soldado tenia una carta en que su novia le decia asi:

"Oh, si comprendieras como reien he comprendido, que mi amor es verdadero e intenso; parece que desde que te as ido, son ya tres meses, mi amor se ha convertido en adoración... y veneración. Te amo tanto. Quisiera olvidarte siquiera un poquito para asi disminuir en algo el bárbaro martirio de mi destrozado corazon. Te juro que es imposible olvidarte; ni la muerte con su cruel guadaña y poder, podrá hacer que te olvide; al contrario, hara que mi alma te adore con una intensidad santa, profunda, intensa y eterna.

Cuidate mucho. Por tu Luisa que te espera por momentos, convirtiéndose éstos para mi, siglos  siglos interminables. Recuerda que Dios mismo dijo: "en los peligros cuídate y te cuidaré", asi que ten presente ésto".

Esta carta contenia un escapulario y la tenia el soldado junto a su mano; su cuerpo yacia en un gran charco de sangre proveniente de la herida  de una gruesa arteria en el muslo. Murio por hemorragia; probablemente en su rápida agonía ha de haber recordado a la autora de la carta, extrayendo de sus ropas el recuerdo que conservaba.

 
SI LAS MADRES VIERAN A SUS HIJOS! OMITO ÉSTA FOTO POR SER IMPRESENTABLE Y REPUGNANTE; ES UNA LÁSTIMA, PUES REVELA TODO LO HORROROSO QUE ES LA GUERRA.

Nota: Como habra sido!- C. Mey)

Tiene la cara cubierta de moscas y larvas. En la mueca izq. tiene la pulsera que lleva la chapa con el numero de identificacion de cada soldado boliviano. Llama la atencion la cantidad de proyectiles existentes en su derredor, en los sitios señalados con cruces. A la izq., mi asistente tiene los cascos de granadas que vamos recogiendo y que figuran en la foto siguiente.
Cascos de granadas bolivianas arrojadas sobre nuestra division en el combate del 27-12 por la artilleria enemiga. Estos cascos obran en mi poder. Esta foto tiene por objeto demostrar como se señala la ubicacion de los cadaveres despues de un combate a los efectos de contarlos sin confundirse y enterrarlos si fuera necesario y hubiera tiempo. Para ello, junto al cadaver se clava una estaca que aqui se halla señalada en  una cruz. En este intante, mi asistente retira al soldado boliviano su escapulario, que es el marcado en la foto siguiente. A la dereche, el enemigo, en su retirada, ha abandonado un paño de carpa; a la izq. se halla un plato del soldado y proyectiles de fusil.
(siguiente, en la foto de la derecha, arriba) Junto a este cadaver se encontro el diario de guerra del teniente Adrian Murguía Vargas. El autor parece sospechar malos augurios para su persona: "Si Dios ha dispuesto que sucumba, honor que la naturaleza u orgullo de los hmbres ha creado, suplico si es enemigo, que acordándose de mis seres mas queridos, esta libreta que no tiene sino dos cartas de los mas queridos míos, remita a La Paz, Bolivia, a Felipe Murguia Vargas, calle Sucre 570. Si por la misma causa llegare a poder de amigos, encarezco que igual favor se haga. Saavedra, 15 de Noviembre de 1932. Firmado: Adrian Murguia V."

Este muchacho murio valientemente en la tarde del 27 de Diciembre, a unos 150 metros de nuestra linea, avanzando, posiblemente gracias a su temeridad y audacia a cuerpo gentil, segun la expresion de los soldados paraguayos que le tenian a su frente.

Arriba, Tres escapularios retirados a soldados bolivianos muertos en elfrente de Saavedra en el combate del 2 de Diciembre. Abajo, medallas religiosas que llevan los soldados paraguayos.

Estos escapularios que con tanta fé entregaron las abuelas, las madres, las hermanas y las novias!  Con cuanta esperanza de vida las lleva el soldado en el frente! Yo tambien lleve motivos religiosos de mi buena gente; por primera vez en mi vida. En el frente, durante el peligro, durante los bombardeos aereos y de la artilleria enemiga, mas d euna vez los he apretado contra mi pecho. Ellos significaban el deseo ferviente de mi terruño de que nada me ocurriera y su medio, la religion, me obligaba a un serio respeto.

Cruces de palo, en el bosque, frente de Saavedra. En este Cementerio, tienen la suerte de ser enterrados los que sucumben en nuestro Puesto de Sangre; la mayor parte de los que sucumben en el campo de combate quedan sin enterrar.

Este espectaculo es sombrio y triste. Varias de estas cruces yo las he labrado con mi cuchillo de monte, en los momentos de tregua. Era éste el unico homenaje que podia rendirse al humilde soldado, hacia el cual he sentido honda simpatía y gran admiracion.

Despues del combate. Misa de campaña, oficiada por el Capellan Ferreyra instalando su altar de campamento junto al quebrachoblanco que tiene mu cruz labrada, ante el Cementerio. Es una ceremonia sencilla, pero solemne y triste. Mientras esta ceremonia de paz entre los hombres se desarrolla, a lo lejos, con intervalos, tabletean las ametralladoras. Son los retenes y patrullas que se buscan y se tirotean. Nuestra atencion se distrae y en tanto el padre sigue pidiendo gracia al Todopoderoso.
Estos soldados artilleros escuchan con gran recogimiento las palabras del Capellán, quien les habla en guarani y en castellano.

Les recuerda el glorioso pasado historico del Paraguay, les hace presente la causa justa que defienden y formula votos por el éxito del Ejercito Nacional.

Observar que no todos los soldados estan  desprovistos de ropas como pareciera deducirse de fotos anteriores como la Nº 196; los que se observan en estas fotos tienen conservado su vestuario a pesar de que llevan siete meses de campaña.

 

MISA DE CAMPAÑA

En este momento, por detras del cuadro de soldados que escuchan, pasan los Regimientos de la Cuarta Division que se dirigen a retaguardia para protejer a Alihuatá, Arce e Isla Poí, ante la amenaza de la ofensiva boliviana después que el enemigo retomo el Fortin Platanillos.

Desde este instante, el frente paraguayo de Saavedra quedo defendido unicamente por nuestra Primera Division. Los soldados estaban extenuados y teniamos muchos enfermos. Las comunicaciones con retaguardia eran dificiles por las carreteras destruidas por las lluvias y el incesante pasar de camiones se hicieron intransitables y los vivares empezaban a escasear. Empezamos a experimentar algunas angustias. Mas adelante, el enemigo logro cortar la retaguardia cercando la División, la cual, por un largo pique en la selva tuvo que abandonar la posicion dirigiendose a Gondra donde la lucha se hizo intensa.

   
 

 

Prologo
Cap. 1: Desde Rosario hasta Asuncion y desde Asuncion a Puerto Casado Cap. 2: En Puerto Casado: La tolderia de indios Cap. 3: Hacia el frente: desde Pto. Casado hasta el fortin Boqueron
Cap. 4: Desde el Fortin Boqueron hasta el Fortin Alihuata. Cap 5: En el frente: primera division del ejercito paraguayo en los campos de Saavedra. Cap 6: En el frente: vida de campaña en el bosque
Cap. 7: Bombardeos aéreos Cap. 8:En el frente: sanidad militar durante la batalla. Cap 9: En el "Campo Jordan", el ataque boliviano del 27/12/1932
Cap 10: Combate de artillería. Navidad y año nuevo en el frente. Cap 11:El regreso: desde el "Cañadon de la Muerte" hasta el rio Paraguay Cap 12 Desde el Infierno del Chaco hasta la perla del Atlantico.
     

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

Direccion de e-mail: histarmar@fibertel.com.ar