Historia y Arqueologia Marítima

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LA ARMADA DE LA REPUBLICA ARGENTINA Y SUS UNIDADES EN EL SIGLO XX.

Por Alberto Hernandez Moreno

Antecedentes Los Años de la Gran Guerra El Buen Obrar argentino durante la Década Difusa (1918/1928)
La Edad Dorada de la Armada Argentina - 1928/  1948 Los años dificiles y la voluntad de resurgimiento (1948/ 1968) Los 70: década de la recuperacion.
La ARA y las Malvinas El Canto del Cisne (1983 - 1990) El Ocaso
El futuro y conclusiones.

El buen obrar argentino durante la década difusa (1918-1928)

Los años comprendidos entre el final de la Primera Guerra Mundial y la gran crisis de 1929 constituyen una época de transición en la evolución de los buques de guerra; los modelos de este periodo son en todo caso mejoras de los que hasta ese momento se habían realizado, y aún están en gestación los nuevos tipos de barcos que protagonizarán los años 30 y 40: el acorazado "rápido" (que sustituye al acorazado monocalibre tradicional y al crucero de batalla), el crucero pesado con cañones de 203 mm. (que sustituye al crucero acorazado), el crucero ligero con cañones de 152 mm. (que sustituye al "crucero explorador" de la Gran Guerra) y el destructor de flota (que sustituye a los anteriores modelos de destructores, que en realidad no eran más que torpederos agrandados).

Argentina obró de un modo providencial. No hay otro adjetivo que defina mejor la decisión de no incorporar nuevos buques durante el periodo 1918-1928, caracterizado por la prolongación de modelos anteriores. Las únicas incorporaciones argentinas serán los 10 dragaminas ex-alemanes, construidos entre 1916 y 1918, que arriban a la República del Plata en 1922: los Bathurst, Golondrina, Pinedo, Seguí, King, Murature, Thorne, Jorge, Py y Cormorán indican que Argentina supo asimilar las enseñanzas del conflicto mundial, una de las cuales era el enorme peso de la amenaza de las minas. Pero no hubo buques nuevos. 

En su lugar, se prefirió, en consonancia con lo realizado por la mayoría de potencias en posesión de acorazados de los años 10, modernizar al Moreno y al Rivadavia y seguir manteniéndolos como los buques más desequilibrantes de la región, aunque eclipsados a partir de 1920 con el Latorre chileno, el buque mejor artillado de toda Iberoamérica con sus 10 cañones de 356 mm. y 14 de 152. Por eso, entre 1924 y 1926 ambos barcos fueron enviados a Boston, donde sus calderas se modificaron para consumir petróleo en lugar de carbón, les fueron instaladas modernas direcciones de tiro sobre las torres B y E, el palo popel se sustituyó por uno trípode, y la batería antiaérea original de 102 mm. se reemplazó por otra formada por 4 cañones de 76 mm. (reforzada en los años 40 con 4 cañones de 40 mm.)

En 1926 ambos barcos estaban de regreso, en un estado tan flamante como el que presentaban el día de su entrega unos 10 años antes. Y será ahora cuando Argentina, de nuevo, emprenda otro ambicioso programa de incorporaciones navales que, a diferencia de el de los años 10, sí se cumplirá íntegramente. 

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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