Historia y Arqueologia Marítima

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LA ARMADA DE LA REPUBLICA ARGENTINA Y SUS UNIDADES EN EL SIGLO XX.

Por Alberto Hernandez Moreno

Antecedentes Los Años de la Gran Guerra El Buen Obrar argentino durante la Década Difusa (1918/1928)
La Edad Dorada de la Armada Argentina - 1928/  1948 Los años dificiles y la voluntad de resurgimiento (1948/ 1968) Los 70: década de la recuperacion.
La ARA y las Malvinas El Canto del Cisne (1983 - 1990) El Ocaso
El futuro y conclusiones.

 La ARA y las Malvinas

Es de suponer que los mandos de la ARA, como parte integrante de los gobiernos militares que rigieron Argentina entre los años 1976 y 1982, estaban al tanto de la operación militar de invasión y recuperación de las Malvinas e islas adyacentes. Por eso debían ser conscientes de la imposibilidad por parte de la flota de enfrentarse en mar abierto a la Royal Navy, más teniendo en cuenta que la mitad de la escuadra estaba compuesta por buques antiguos cuyos recambios había sido ya proyectados o incluso estaban en construcción, pero en ningún caso entregados. Para colmo de males, el estado de los buques disponibles dejaba mucho que desear: 

- El Veinticinco de Mayo estaba cada vez más achacoso, y aunque había sido dotado del sistema CAAIS para tratamiento de datos, compatible con los ADAWS-4 que llevaban el Hércules y el Santísima Trinidad (con lo que podía interactuar con sus escoltas), cada vez le costaba más navegar, no daba más de 20 nudos, y su potencia eléctrica de 2.500 KW era ridícula. Pero su principal carencia era que no había recibido las modificaciones necesarias para operar con los nuevos aviones de ataque recién adquiridos de Francia, los Super Etendard.

- El crucero General Belgrano estaba en la antesala del desguace, y sus torres principales daban problemas a partir de la tercera o cuarta salva.

- Los destructores modernizados al nivel FRAM no podían cumplir con su misión primaria de escolta antisubmarina debido, entre otras cosas, a que su sonar era a todas luces anticuado e insuficiente, y a que no embarcaban helicóptero alguno, pese a que estaban preparados para ello.

- De los dos escoltas más modernos, uno de ellos, el Santísima Trinidad, arrastraba problemas de navegación provenientes del atentado sufrido durante su construcción, problemas que nunca llegarían a resolverse.

- El único submarino GUPPY que se conservaba, el Santa Fe, estaba también a punto de ser dado de baja. Y los modernos U-209 estaban pésimamente mantenidos , sobre todo en lo referente al sistema de disparo de torpedos (entre otras cosas, no se habían hecho ejercicios reales de tiro con anterioridad).

- Del trío de corbetas A-69, una estaba en reparaciones. El estado de las armas de las que se encontraban operativas era deficiente, como se demostró durante la actuación de la Guerrico en las Georgias del Sur.

Como nuestro objetivo no es historiar la participación de los buques de la ARA en el conflicto, mencionaremos sólo cómo los problemas arriba comentados repercutieron en los combates: los del Veinticinco de Mayo privaron a la ARA de su vector aeronaval, y de la posibilidad de atacar desde el mar con los Super Etendard; los del Belgrano eran los propios de un buque perteneciente a otra era y que no podía tener otro fin que el que tuvo (hundimiento el 2 de mayo de 1982 por el submarino nuclear HMS Conqueror); las carencias antisubmarinas de los escoltas facilitaron precisamente que el Conqueror actuase con total impunidad; las deficiencias del Santísima Trinidad hicieron que el buque más moderno de la escuadra se pasase la mayor parte del conflicto en el dique seco de Puerto Belgrano; la vetustez del Santa Fe, que hacía que un amago de inmersión se convirtiese en poco menos que una partida de ruleta rusa, fue causa de su pérdida el 25 de abril en las Georgias; la desidia en el mantenimiento del Salta impidieron su salida al mar por problemas en sus tubos lanzatorpedos, idénticos problemas a los que sufrió el San Luis, que si se hizo a la mar y tuvo repetidas veces a tiro a la flota británica, aunque sus tres lanzamientos fueron fallidos (los cables del filoguiado se cortaron nada más salir los torpedos); y el rendimiento de la Guerrico en las Georgias queda patente en el hecho de que cuando se le pidió apoyo artillero contra las tropas británicas, sus cañones de 100, 40 y 20 mm. fueron fallando uno a uno.

 La Guerra de las Malvinas fue desastrosa para el futuro de la ARA, aunque curiosamente no se perdió ningún buque moderno, ya que las bajas eran de barcos con más de 40 años encima (crucero Belgrano, submarino Santa Fe, transportes Isla de los Estados y Bahía Buen Suceso). ¿Paradoja? No, de ningún modo. La Guerra fue un desastre no por las pérdidas (esos mismos buques iban a ser radiados inminentemente), sino por sus consecuencias políticas: el Reino Unido decretó un embargo militar a Argentina que dejó heridos de muerte a los dos buques más modernos de la ARA (el Hércules y el Santísima Trinidad, privados a partir de entonces de repuestos y actualizaciones), canceló la adquisición de los helicópteros Sea Lynx que habían sido encargados para equipar a las nuevas fragatas que se incorporarían en los años 80, y dificultó el mantenimiento de esas mismas fragatas, en construcción en Alemania, ya que su propulsión era de origen británico (turbinas Olympus TM 3B). 

Era el principio del fin. Sin embargo, la ARA disfrutaría de unos breves años en los que logró reunir una potencia naval única en la región, equiparable a la que gozó en los años 30 y 40.

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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