Historia y Arqueologia Marítima

 

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FLOTA DE LA ARMADA ARGENTINA INDICE ARMADA

LA ARTILLERIA DE "EL PLATA" Y "LOS ANDES"

 

Boletin del Centro Naval, Tomo 1 Pag 222-Manuel Garcia Mansilla- 1884 - Se reproduce literalmente con la grafía de la época.

Museo BNPB

Brassey´s

Los acorazados El Plata y Los Andes, construidos por la casa de Laird Hermanos, de Liverpool, pertenecen al tipo  de monitores sistema Ericson, modificados por Coles, que llegaron á tener tanto éxito, despues de los brillantes resultados obtenidos por esta clase de,buques, durante la prolongada guerra de Secesion de los Estados Unidos.

Casi idénticos en su construccion á los monitores Holandeses, Tyger, Heilegerlee y Krokodil, que fueron construidos en los mismos astilleros, en los años 1868-1869, reunen sobre ellos las ventajas siguientes :—Aumento en el espesor de la coraza, y mayor velocidad. El cuadro comparativo que sigue, permitirá poderlos comparar unos á otros con toda minuciosidad.

Las dimensiones y el calado están indicados en metros y el blindaje en fracción de metro.
El número de cañones está indicado por el primer número y el del calibre de éstos por el segundo, separado del primero por un guion en la columna correspondiente.

Construidos que fueron esos barcos á fines del año 1874, se presentó la grave cuestion de tener que hacerles efectuar  un viaje trasatlántico para que pudiesen alcanzar su destino. La reciente catástrofe del Captain, ocurrida en el año 1871, en la cual, como lo recordarán las personas que lean estas líneas, perecieron más de 600 hombres entre gefes, oficiales y marinería, habia dejado una tan honda impresion en la mente del personal marítimo en Inglaterra, que á duras penas se pudo conseguir tripular nuestros barcos.

H aré presente, sin embargo, que los constructores del  Plata, impresionados tambien por las consecuencias de la terrible catástrofe del Captain, se habian dejado influenciar á tal punto, que creyeron prudente aumentar la altura de la obra muerta (freeboard) por medio de una superstructura ó cubierta provisoria, que elevaba la cubierta alta, cerca de unos 3 piés sobre el nivel de la cubierta principa l.

Las ideas teóricas que dictaban este proceder eran hasta cierto punto fundadas, pues sabemos que las condiciones de estabilidad de un buque, cuya seccion maestra es aproximadamente un rectángulo, como sucede con los buques de esta clase, disminuyen con mucha rapidez cuando se empieza á inmerg ir la cubierta, transformándose entónces la seccion maestra en un triángulo. Para demostrar esto con claridad, basta apelar al método tan gráficamente claro de las evolutas metacéntricas ( * ), el cual, aplicado á un buque del tipo de los monitores, dá una curva que afecta la forma indicada en la figura adjunta.

Vemos en efecto que la rama  A de la curva, corresponde á las inclinaciones iniciales del buque, y que subiendo el metacentro, aumenta la estabilidad, miéntras la cubierta queda fuera del agua, pero cuando ésta invade la cubierta, la altura metacéntrica disminuye como el cubo de las ordenadas de la línea de flotacion y es preciso entonces consider ar la rama A B de la curva; y si la altura metacéntrica baja con suficiente rapidez pa ra que el momento de estabilidad disminuya mucho, el buque se tumbará.

Si bien era conveniente, en vista de lo expuesto, precaverse contra la posibilidad de que esto sucediera con nuestros  buques, el temor era hasta cierto punto exagerado, porque  no era racional asimilar del todo nuestros buques, que como se sabe, no llevan aparejo que merezca la pena de ser tomado en consideracion, con el Captain que llevaba una alterosa y gallarda arboladura, causa principal de su pérdida.

La arquitectura naval tiene su historia, sus evoluciones y sus anomalías, y como todo lo humano, está expuesta á sufrir la presion de las ideas que emite la opinion pública. En 1874, estaban demasiado frescos en Inglaterra los terribles recuerdos del episodio del Captain, para que los constructores navales de El Plata y Los Andes se hubiesen animado á desafiar la opinion pública, y la grita general contra esa clase de barcos, apelando á ejemplos anteriores, que demostraban claramente que los monitores pueden navegar en alta mar y hasta poseer buenas condiciones marineras.

Recordemos al efecto los viajes felices de los monitores Peruanos Atahualpa y Manco-Capac ; del Monitor Americano Miantonomoak; del Wivem, etc., etc. y sin embargo bastó que una sola desgracia sobreviniera, para que se asustasen los constructores y apelaran al aumento de obra muert a. Ahora que discutimos la cuestion, fuertes de la experiencia que nos ha suministrado la historia, podemos decir sin  duda ninguna, y ellos mismos lo han reconocido : el aumento de obra muerta en los buques de ese tipo era un exceso de  precaucion.

Podemos afirmar esto sin temor, citando al apoyo la opinion del famoso constructor inglés Reed, la cual encontramos  expuesta in extenso, en la obra de Mr. Brassey, que se ha publicado ha ce poco.
« Al estudiar la opinion que emite Mr. Reed, sobre lascualidades marineras de las Popoffkas, no podemos ménos que notar la similitud de vistas de ese caballero, con las  expuestas en el informe del Almirante Sherard, cuando se ocupa del modo como se comportan en la mar los monitores Americanos.  Estos ejemplos convencieron al Almirante que, nosotros (los Ingleses ), teníamos mucho que aprender en lo relativo á las condiciones marineras de los buques de poca altura de batería, y el constructor naval Reed, ignoraba entónces esos puntos, hasta el dia que se convenció por su propia experiencia.

Como este era un punto de la mayor importancia para el conocimiento de nuestros constructores navales, el Almirante Sherard consultó la opinion del Almirante Ruso Popoff y la del homb re que condujo por el Cabo de Hor nos, un pequeño monitor de torre, construido para uno de los Estados del Pacífico. Este oficial encontró mucha marejada durante un temporal de Oeste, que aguantó del otro lado del Estrecho, navegando con la proa á la mar durante algun tiempo, pero que  al fin se decidió á correr en popa y refugiarse en Valparaiso.

« Sin embargo, durante todo el tiempo que duró el temporal, el buque se levantaba perfectamente á la mar y se comportó de manera á dejar asombrado á su Comandante. El Monadnock era tambien un buque tan bajo sobre el agua que el Capitán de Navio Colin Campbell miéntras se hallaba en Montevideo, temblaba á la idea de tener que llevar el buque por el Cabo; pero el buque fué, y eso en muy maloa época, y á la altura de la Costa de California, perdió el gobierno durante un fuerte temporal por haberle faltado los guardines del timón.—Permaneció en consecuencia atravesado durante algunas horas, y en una marejada tremenda, comportándose sin embargo perfectamente.

« El Almirante ruso Popoff le decia al Almirante Osborn que la marejada mas fuerte en la cual se hubiera encontrado en su vida, habia sido en la embocadura del Elba, y eso á bordo de un monitor, durante un Noroeste deshecho, y que navegó con la proa á la mar con toda seguridad, el agua y la espuma volando alrededor de su barco, y eso á tal punto que los enjaretados de la cubierta alta se levantaban y flotaban en el agua que se acumulaba en la cubierta; pero que el buque era perfectamente seguro y firme como una iglesia; que no tuvo un solo instante la mas mínima inquietud con relacion á la seguridad del barco, miéntras permaneciera firme el casco y bien cerradas las escotillas.»

Ante opiniones como las que acabo de citar, es preciso inclinarse, y si nuestros buques han ido hasta Santa Cruz y han vuelto sin novedad, lo deben más á las condiciones del tipo á que pertenecen que á la superstructura con la cual los han dotado, impulsados por las ideas que prevalecian en 1875, y que hacian llamar á esos buques con el irónico nombre de rocas de media marea. Sea como fuere, si hemos demostrado que la adicion de la cubierta superior, era un exceso de precaucion, para conseguir aumentar las condiciones marineras de estos barcos, voy á mostrar cuan nociva es su conservacion, cuando consideramos el buque bajo el punto de vista del combate y del partido que puede sacar de su artillería.

El armamento primitivo de estos buques—Plata y Andes— se componia de dos piezas Armstrong de avancarga de 9 pulgadas de calibre; de un peso de 12 ½ toneladas que lanzan un proyectil de 250 libras con una carga máxima de 50 libras, consiguiendo una energía en la boca de 3,607 piés-toneladas y un poder perforante capaz de atravesar una plancha de  hierro de 10,2 pulgadas á 1000 yardas de distancia.

Estas piezas, si bien son relativamente poderosas para buques de tan poco desplazamiento, tienen que cederle la supremacía á las nuevas piezas de retrocarga del peso equivalente, cuyas capacidades anotamos en seguida. Cañon de 8 pulgadas del peso de 11 ½ toneladas, lanzando un proyectil de 180 libras, consiguiendo los resultados indicados en el cuadro adjunto:

En resúmen, el poder perforante del cañon de 8" con 95 libras de pólvora es superior al del cañon de 35 toneladas del antiguo sistema con carga de 110 libras. El cañon de 12" y de 35 toneladas de Woolwich comunica á su proyectil una energia de 219 piés toneladas por circunferencia del proyectil, y esta fuerza le permite atravesar una coraza de 14" de hierro á 500 yardas. A esta distancia el cañon de 8" de retrocarga, atraviesa este blanco, ó en otras palabras, el nuevo cañon de 8", de 11 ½ toneladas tiene igual poder perforante que el cañon de 35 toneladas de Woolwich. 

Es justo, sin embargo, reconocer que el poder perforante  de los cañones del nuevo sistema, depende esencialmente de  la gran velocidad que poseen sus proyectiles, y este factor  entrando al cuadrado en la expresion de la fuerza viva, es natural que esta decrezca rápidamente con el aumento de  distancia.  Sea como fuera, las condiciones balísticas de las nuevas  piezas son tales que el Sr. Ministro Argentino en Lóndres,  Dr. D. Manuel R. García, propuso al Gobierno el cambio de artillería de nuestros monitores, despues de haber probablemente consultado al efecto la opinion del ingeniero Rendel,  y de los Sres. Laird, opinion que fué del todo favorable á la modificacion propuesta.

El cambio de artillería ha sido pues motivado con el  objeto de aumentar las condiciones militares del buque, al  punto de vista ofensivo; permitiéndole no solo alcanzar un  poder de perforacion muy superior al que poseia con su armamento primitivo, pero conseguir tambien más seguridad y precision en su tiro, por ser mucho mas tendida la trayectoria de las nuevas piezas.  Hemos visto anteriomente que la cubierta alta de El  Plata y Los Andes no era una necesidad absoluta para asegurar las condiciones marineras del buque; pero vemos  ahora que su presencia es nociva, cuando consideramos  el tiro de los cañones de la torre.

Las vibraciones que comunican á la superstructura, los  gases de la pólvora que salen de los cañones y se desparraman segun las generatrices de un cono, teniendo su vértice  en la boca de la pieza, son muy perjudiciales á su solidez, mas particularmente cuando las piezas hacen fuego, segun  el ángulo máximo de retirada. Hemos visto personalmente las cabezas de un gran número de remaches que habian saltado de sus posiciones, para caer entre las dos cubiertas de Los Andes, á bordo del cual solo se han hecho unos pocos disparos con carga máxima y  con ángulos de tiro normales.

Si esto sucede en condiciones normales, cuantos mayores no serán los efectos del tiro simultáneo de las piezas de la torre, haciendo fuego á unos pocos grados del eje longitudinal del buque, por el inmenso volúmen de gases, producido por una carga de 200 libras en vez de 100, recorriendo toda la  longitud del barco !

Por poco que haya marejada en el dia del combate, el agua penetrará á torrentes por los agujeros que determinará el tiro de las piezas é invadirá el espacio comprendido entre las dos cubiertas, y el peso del agua allí acumulada, influirá no solo sobre las condiciones de estabilidad de los buques, pero paraliza rá su gobierno hasta el punto de exponerlos á los golpes de espolon del enemigo.

Me parece que esta consideracion debería ser de fuerza  suficiente para dictar la supresion de la superstructura, tanto  más cuanto el poder, cada dia creciente, de nuestra armada, nos permitirá limitar el radio de accion de los monitores á l as aguas del Plata, donde no necesitan el exceso de estabilidad, que les proporciona la superstructura.

Para reunir pues las mejores condiciones, bajo el punto de vista militar, nuestros monitores deben cambiar su artillería y suprimir su cubierta alta. La adopcion de la artillería de nuevo sistema, cuyo alcance de 7000 yardas era conveniente poder aprovechar, exijía, por efecto del mayor largo de las piezas y del aumento del ángulo de inclinacion de las piezas 13º en vez de 7º., que se cortase la parte superior de las portas de la torre. La casa de Armstrong y la de Laird se pusieron de acuerdo, y aconsejaron la conveniencia de llevar á cabo este trabajo, mandando al efecto los dibujos é indicaciones del modo como se debia efectuar la obra.

Los ingenieros ingleses consideraban esta operacion como  una consecuencia lógica del cambio de artillería, pues es en efecto inútil darse todo el trabajo de cambi ar la artillería, si no se puede sacar de ella todo el provecho debido. Es cierto que para las cortas distancias se habria ganado en el poder perforante de las piezas, pero, por qué perder la gran ventaja de empezar el fuego á 7000 yard as en vez de 4000 ?

Simplemente, porque se teme debilitar indebidamente la  torre por el hecho de aumentar la porta, ó bien de que agrandando las dimensiones de la porta se aumentan las probabilidades de que penetre un proyectil al interior de la torr e. La segunda razon no me parece en ningun modo fundada, pues sería una gran casualidad que eso sucediera. En cuanto á lo primero, la adicion de un (fish flate) ó plancha de fuerza que indica el dibujo enviado por el mismo constructor y aprobado por Armstrong es mas que suficiente  para asegur ar la debida resistencia á la torre.

Finalmente, será fácil conciliar las dos cosas, á saber: el  aumento del ángulo de tiro y conservacion de la salida de la torre, y eso sería fijando en 11 ó 12º el ángulo de tiro, cuya amplitud se podria conseguir, en parte, bajando la plataformade las piezas, y en parte, cortando la torre.

MANUEL GARCIA MANSILLA