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CRUCERO "GENERAL BELGRANO" 1952-1982

   

Fuentes: Apuntes sobre los buques de la Armada Argentina - CN Pablo Arguindeguy -

Sistemas de Control de Tiro de los Cros 9 de Julio y Belgrano    
Nombre: "GENERAL BELGRANO"

Tipo: Crucero                    Año de referencia: 1952
Otros nombres: El ex U.S.S. "Phoenix" (CL -16) de la Marina de los EE. UU. de América.

Forma de adquisición: Compra a los EE. UU. de América, al 10% de su valor, aprobada por decreto N9 224 del 11 de enero de 1951 ("Secreto"). El decreto V 26.712 del 11 de enero de 1951 ("Secreto") autoriza y designa al Almirante D. Carlos J. Martínez para firmar el contrato de compra.

Datos del buque:

Eslora: 180m. Manga: 13 m. Puntal: 12,8 m. Calado medio: 2.35 m. Tonelaje: 13.470 Tn.

Armamento: 15 cañones en cinco torres triples (3 a proa y 2 a popa) de 6 pulgadas y 47 calibres. Bateria secundaria (5") tenia una bateria de cuatro cañones por banda, tres sobre cubierta y uno sobreelevado, (en el Belgrano ésta seria reemplazada por el montaje de los SeaCat), en total  8 cañones de 5 pulgadas. 28 cañones de 40 mm. antiaéreos. 24 cañones de 20 mm.(reducido despues) Podía llevar 4 aviones. Estas eran las especificaciones del buque a su compra. Obviamente con el correr del tiempo tuvo varias modificaciones en armamento, electronica, etc.

Tripulación: 975 a 1.100 hombres.

Máquinas: 3 calderas Babcok y VVilcox "Express". Turbinas "Westinghouse". 100.000 HP. 4 hélices. Velocidad: 32 1/2 nudos. Combustible: Fuel-oil. Capacidad: 2.200 Tn. Radio de acción: 7.600 millas a 15 nudos.

El U. S. S. "Phoenix", crucero de la clase "Brooklyn". fue botado el 12 de marzo de 1938, y terminado el 18 de marzo de 1939. en los astilleros de New York S. B. Co., en Cadmen.

1941 a 1946
Se encontraba en Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, donde salió indemne del ataque japones de ese día.

Se dedica de inmediato al patrullaje y a misiones de escolta, en el Pacifico.
Frente a Guadalcanal. asiste a la batalla de ese nombre, y está presente en el desembarco del Cabo Gloucester, bombardeo de Madang; desembarco en Hollandia; bombardeo de Sawar y de Wadke; desembarco en Sarmetown y Wadke; desembarco en las islas Noemfoor, en la isla Biak.

Acciones navales frente a dichas islas; desembarco en Cabo Sansapor; desembarcos en Moratai, Leyte; batalla del Estrecho de Surigao; acciones aeronavales del Golfo de Levte; operaciones en Mindoro, Lingayen, San Antonio. Corregidor y Mariveles. Desembarcos en Zamboanga, ciudad de Cebú, Bahía de Brunei y Balikpapan.

1946
Obtiene por esas acciones nueve estrellas de batallas en su foja de combates y servicios. Desmovilizado, va a la Base de Filadelfia. donde pasa a desarme.

Ver su historia completa durante la 2ª GM (en ingles) aqui.

1951
Adquirido por el Gobierno argentino, se toma posesión del buque en Filadelfia, el 12 de abril de 1951. Se designa primer comandante argentino al Capitán de Navio D. Adolfo B. Piva. Se le asigna el nombre de "17 de Octubre", que no tiene significación alguna para la historia naval argentina (decreto N9 6808/ 51) e inclusive se falsea posteriormente la fecha de afirmación del pabellón argentino, que fue la dicha del 12 de abril de 1951, para hacerla coincidir con la del nombre impuesto. Esto dio oportunamente lugar a una reivindicación histórica, que consta en el B. N. P. B. N'? 50/957, y en la que se determina en verdad la fecha en cuestión (Resolución del 6 de noviembre de 1957. del señor Comandante de Operaciones Navales, Contraalmirante D. Isaac F. Rojas). Se alista rápidamente en la Base de Filadelfia y el 5 de diciembre de 1951 entra en la Base Naval de Puerto Belgrano. incorporándose a la Flota de Mar.

1952
Incorporado a la Fuerza de Cruceros, se completa su armamento, manteniendo el comando el Capitán Piva. En junio se hace cargo del comando el Capitán de Navio D. Domingo Arambarri. Participa de las ejercitaciones y de! adiestramiento del año, en la Flota de Mar, navegando en seis etapas en el Atlántico Sur.

Donacion de la Bandera en 1952.

1953
Toma su comando el Capitán de Navio D. Miguel Street, y se mantiene asignado a la Fuerza de Cruceros de la Flota de Mar, con la que participa en el adiestramiento previsto, en aguas del Atlántico. Visita Buenos Aires en julio. Recibe su pabellón de combate, regalo del Instituto Browniano y el pueblo de Adrogué.

1954
Toma su comando el Capitán de Navio D. Enrique Albani. Se mantiene en la Fuerza de Cruceros de la Flota de Mar. Realiza siete salidas al mar, en las actividades previstas para el año.

1955
Es designado comandante el Capitán de Navio D. Jorge E. Suaya, pero se modifica este pase, haciéndose cargo de él el Capitán de Navio D. Fermín Eleta.

Revolución Libertadora
Se encontraba con el resto de la Flota de Mar en Golfo Nuevo, al producirse el movimiento de septiembre, se plega a la Revolución Libertadora, tomando su comando el Capitán de Navio D. Carlos M. Bruzzone. Se dirige a Puerto Belgrano, donde es reabastecido, va a Mar del Plata v da apoyo a la Base de Submarinos, también decidida contra el tirano. Este hecho de guerra, es definitivo y demuestra la intención de la Armada de llevar la acción hasta el fin, al punto que autoridades de la tiranía se deciden a iniciar las tratativas de su rendición.

A la vanguardia de la Escuadra de Mar, entra a la Rada La Plata el 18 de septiembre y rinde honores a la insignia del Almirante Rojas, izada en el "Murature". A las 11.20 de ese día. el Almirante Rojas iza su insignia en el "Belgrano" y a las 12.00 comienza el bloqueo marítimo a todo el litoral nacional. Se le asigna la tarea de bombardear las dependencia de Río Santiago, incluida la destilería de Y. P. F. en Dock Central. El 19 de septiembre a las 12.00 se indica a la población civil de Berisso que abandone la zona, y cuando se iniciaba la corrida previa al bombardeo naval, se informa que el Poder Ejecutivo ha abandonado su ejercicio v entregado al Ejército Argentino el mando del país (13.10 horas).

En su cámara, el 20 de septiembre, de 17.00 a 19.00 hs. tiene lugar la reunión de las autoridades navales de la Revolución con la Junta de Gobierno que suplantara al tirano, llevados y traídos de tierra al buque y viceversa por el "Robinson".

Se refrenda allí el "Acta Nº 1 de la Marina de Guerra en Operaciones", firmada por la representación de las Fuerzas de la Libertad: Contraalmirante D. Isaac F. Rojas, en su carácter de Comandante en Jefe de la Marina de Guerra en Operaciones, el Capitán de Navio D. Luis García; el Capitán de Navio D. Mario A. Robbio, Jefe del Estado Mayor; el Capitán de Navio D. Carlos M. Bruzzone, comandante del buque y el General de Brigada D. Juan Uranga. Las condiciones de rendición impuestas, son aceptadas por la Junta Militar provisoria, y este acto sella el fin de una época de oprobio.

  

Revolucion Libertadora, 1955, con altos jefes de la Armada llegando a Buenos Aires

Producido el triunfo de la Revolución Libertadora, la Escuadra de Mar entra al puerto de Buenos Aires el 25 de septiembre, y a partir de esa fecha y hasta fin de año, se turna con el "9 de Julio" en el apoyo que constituye su presencia en aguas metropolitanas al Gobierno, en precaución de cualquier eventualidad.

El comando de facto tomado y ejercido por el Capitán Bruzzone, es confirmado por el B. N. P. 322 55, y ratificado.

El 24 de diciembre, encontrándose en la Dársena "A" de Puerto Nuevo, se oficia una solemne Misa de Nochebuena, a la que concurren las tripulaciones de los buques surtos v las altas autoridades navales.

1956
El comando sigue desempeñado por el Capitán de Navio D. Carlos M. Bruzzone. Pasado el lapso siguiente a los sucesos revolucionarios, la escuadra vuelve a su adiestramiento en el mar. En un ejercicio nocturno perteneciente a dicho adiestramiento, tiene una colisión con su gemelo, el ''9 de julio", en la noche del 13 de marzo. Los daños son de importancia, se manifiesta el grado de adiestramiento, ya que los equipos de control de averías hacen estanca la proa, lugar donde los daños son mayores.

Averías
Es llevado a la Base Naval de Puerto Belgrano, y en sus Talleres y con la colaboración de Fábricas y Astilleros Navales del Estado (A. F. N. E.) se llevan a cabo las reparaciones totales, en tiempo record. El 3 de Mavo es designado comandante el Capitán de Navio D. Carlos A. Kolungia. Se reincorpora a la Flota de Mar. v con su gemelo visita Punta Arenas (Chile) en septiembre. Gana el premio de tiro de combate, del diario "La Prensa" comandante Capitán Kolungia).

   

 

En Puerto Belgrano

1957
Toma su comando el Capitán de Navio D. Jonás Luis Sosa. Integra la Escuadra de Mar, y participa de las ejercitaciones normales y de rutina. En junio toma su comando el Capitán de Navio D. Mario A. Robbio, quien también ostenta el comando de la Fuerza de Cruceros, siendo el ''General Belgrano" el insignia de ella. Visita Buenos Aires en julio. Participa en el operativo "Foca".

1958
Toma el comando el Capitán de Navio D. Eladio M. Vázquez. Forma parte de la Escuadra de Mar, participando de las ejercitaciones y períodos de navegación de ella. El 26 de abril, y desde su cámara, el señor Almirante D. Isaac F. Rojas pronuncia su discurso con motivo del próximo acto que pondrá fin a la etapa de la Revolución Libertadora, es decir, la entrega del poder a las autoridades constitucionales elegidas en comicios libres. Dicho discurso —publicado en el B. N. P. 140 58— sella una etapa de la Armada Nacional. Ello ocurre en Buenos Aires. El 20 de mayo es designado comandante el Capitán de Navio D. Renato V. J. Ares. Termina el año. cumpliendo los planes de ejercitaciones previstos para la Escuadra de Mar.

1959
Toma el comando el Capitán de Navio D. Mario A. Durrieu, ms tarde lo debe abandonar por razones institucionales y el comando recayo en su 2º comandante, Capitan de Fragata Francisco Pucci., Formando parte de la Escuadra de Mar. participa en las ejercitaciones y períodos de mar de la misma. En noviembre toma su comando el Capitán de Navio D. Carlos López.

1960
Mantiene el comando del Capitán D. Carlos López. Integra la Fuerza de Cruceros de la Flota de Mar, y cumple con ella las ejercitaciones previstas en aguas del Atlántico Sur. En ella, y en un tiro de combate, explota un cañón de su batería secundaria de 5", falleciendo a consecuencia de ello el Marinero  Artillero Carlos Tedesco e hiriéndose de gravedad parte de la dotación de esa pieza.

1961
Toma su comando el Capitán de Navio D. Héctor Jaeschke. Integra la Fuerza de Cruceros de la Flota de Mar, participando activamente con ella en el adiestramiento naval del año. en el Atlántico Sur. Gana este año el Premio "La Prensa", por tiro de combate de artillería de grueso calibre.

1962
Entra en reparaciones generales. Toma su comando "a cargo", el Capitán de Fragata D. Jorge A. Ledesma, permaneciendo la unidad sin actividad naval, en la Base Naval de Puerto Belgrano. Efectúa las pruebas de máquinas, luego de salido de reparaciones sin novedad.

1963
Toma su comando el Capitán de Navio D. Antonio Rivolta, y lo ejerce solamente en la primera etapa de mar del año, pues producido el movimiento revolucionario de abril, toma el comando el Capitán de Navio D. Luis M. Iriart. Participa en el adiestramiento de la Flota de Mar, visita la B. N. U. en agosto, regresando vía Islas Malvinas a la B. N. P. B. Gana este año el Premio "La Prensa" por su tiro de combate de grueso calibre.

1964
Es su comandante el Capitán de Navio D. Jorge A. Iriart, hasta el 24 de septiembre. Participa en las ejercitaciones de la Flota de Mar en el Atlántico y visita a Buenos Aires para las fiestas de julio.

1965
Operativo "Jabalí"
Participa en la Revista Naval de Mar del Plata.
Toma su comando el Capitán de Navio D. Eduardo Daviou. Integra la División Cruceros de la Flota de Mar y participa activamente en las ejercitaciones del año. ganando el Premio "La Prensa" por su tiro de combate. Desde él se dirige en Operativo "Jabalí", en el que participan el B. D. T. "Cabo San Bartolomé", los transportes "Buen Suceso" y "Lapataia", aviones navales v una brigada de Infantería de Marina, en operaciones anfibias en Golfo Nuevo.

1966
Entra en reparaciones generales en la B. N. P. B., v su comando accidental lo desempeña el Capitán de Fragata D. Mario A. Hoffmann. Con tripulación reducida y confiado a los Talleres Generales de aquella Base Naval, no tiene prácticamente actividad en el mar durante el año.

1967
Participa en la Revista Naval de Mar del Plata y se reintegra a la B. N. P. B. luego de ello. Se encuentra a cargo del Capitán de Fragata D. Mario H. Hoffmann continuándose las tareas de reparaciones extraordinarias y adaptación al nuevo sistema de armas (misiles "Sea Cat"), tareas que realiza el Arsenal de aquella Base.

Decidido en 1966 la incorporación de un misil "mar-aire" en los sistemas de armas de la Flota, y adquirido el "Sea Cat", como misil de "primera generación" para la Armada, se determina que el "General Belgrano" será la primera unidad dotada con esta arma, iniciándose en 1967 '68 los trabajos de instalación de santabárbaras, directores de tiro v medios de lanzamiento. Permanece durante 1967 en situación de desarme, sometido a dichos trabajos en la B. N. P. B. Bajo el comando del Capitán de Navio D. Carlos Alvarez Igarzabal, en el año 1968. el 4 de noviembre, realiza la primera salva con sus misiles, constituyendo así la primera realización en este sistema de armas, desde el punto de vista operativo, en las Fuerzas Armadas Argentinas.

1968
Mantiene durante seis meses su condición de "buque en alistamiento", a consecuencia de la modernización en su sistema de armas. Se encuentra "a cargo" de su 2* comandante, el Capitán de Fragata D. Juan C. Chihigaren. Finalizadas las tareas de modernización, toma el comando el Capitán de Navio D. Carlos Alvarez, realizándose las pruebas de máquinas y artillería con éxito. Incorporado en el 2' semestre a la vida activa de la Flota de Mar. cumple las ejercitaciones previstas en el Atlántico. El 4 de noviembre realiza su primer salva con sus misiles "superficie-aire", "'Sea Cat", Gana el Premio "Armada Argentina" por tiro de Artillería, de este año.

1969
El comando recae en el Capitán de Navio D. Gonzalo D. Bustamante, integrando la Flota de Mar con la que participa en el quehacer naval y adiestramiento del año. Al no operar el "Independencia" el  'Belgrano" es Nave Almirante de la Flota de Mar. donde tiene su insignia el Contraalmirante D. Carlos G. N. Ceda.

Operativo "Lince"
En Agosto participa en el Operativo "Lince", conjuntamente con el "9 de Julio", "Brown", "Espora", "Rosales", "Entre Ríos". "San Juan". "Santa Cruz". "Punta Medanos". "Santa Fe", "Santiago del Estero", unidades navales menores. Fuerzas Aeronavales y de Infantería de Marina en Golfo Nuevo, realizando todo tipo de ejercitaciones, tiro, lanzamiento de torpedos y salvas de misiles.

1970
El comando lo ejerce el Capitán de Navio D. Raymundo Suárez. íntegra la Flota de Mar y participa de las ejercitaciones de ella en el Atlántico Sur. Cumple con el adiestramiento previsto, y durante él visita a Ushuaia en noviembre.

1971
El comando lo ejerce el Capitán de Navio D. Armando Lambruschini. Integra la Fuerza de Cruceros de la Flota de Mar, con apostadero en la B. N. P. B. v realiza con aquella el adiestramiento previsto en aguas del Atlántico Sur.

1972 - Comandante Armando Lambruschini, luego CN Humberto E. Ghersa.

El Alm. Lambruschini en un acto.

1973 - Comandante CF Nestor Estevez, luego CN Alfredo B. Aztiz

1974- Comandante CN Norberto Bonesana. Tras cumplir ejercitaciones con la Flota de Mar, obtuvo los premiso Armada Argentina y Diario La Prensa por tiro artillero de grueso y mediano calibre.

1975 - Comandante CN Edmundo Núñez

1976 - Comandante CN Mario E Olmos

Fotos del archivo fotografico del D.E.H.N.
   
   
 
   

1977 - Comandante CN Hugo H. Andrade. intercepto al pesquero ruso Franz Hals realizando pesca ilegal, conduciendolo detenido al puerto.

1978 - Comandante CN Rodolfo Remotti.

1979 - Comandante CN Edgardo Otero

1980 - Comandante CN Jorge R. Jauregui

En el Beagle

1981 - Comandante CN Juan A. Iglesia - Su navegacion en Septiembre de 1981 en el Canal de Beagle provoco una protesta chilena, que fue contestada por nuestra Cancillería indicando que se trataba de "planes de adiestramiento normales cumplidos en aguas argentinas al Este del Cabo de Hornos".

30 Aniversario en ARA

Fotos tomadas por el Cadete Santiago Mendilaharzu en el verano 1981-82, en el último embarco de cadetes. Entregadas a Histarmar por Ignacio Amendolara.

   

1982 - Comandante CN Héctor E. Bonzo

Conflicto de Malvinas.

Mientras navegaba el 2 de Mayo de 1982 a las 16.00 horas, integrando el GT 79.3 a 110º de Punta San Juan, Isla de los Estados a una distancia de 87 millas, navegando con rumbo 290º y a 10 nudos de velocidad, fue torpedeado por el submarino HMS Conqueror.

Recibió dos torpedos, el primero a la altura de la máquina de popa y el segundo a proa, quedando sin propulsion ni energia eléctrica y con el timon trabado a estribor. Se detuvo definitivamente, perdio su proa y tras escorarse a babor, se hundio en aguas del Mar Argentino.

De sus 1093 tripulantes se perdieron 323, por efectos del impacto, incendio, naufragio o permanencia en el mar a muy bajas temperaturas. Aqui honramos a todos esos héroes que dieron su vida por la Patria.

Imagenes tomadas por el Tte de Fragata Sgut
   
   
   

Hay mucho escrito y que se escribira sobre esta tremenda pérdida, por lo que no me explayaré mas aqui, pero sugiero leer "1093 Tripulantes del Crucero ARA Belgrano", de Héctor E. Bonzo, su último comandante. Tambien hay muchos sitios web sobre el tema, algunos de los cuales detallo abajo.

http://www.navsource.org/archives/04/046/04046.htm                -            http://www.cibernautica.com.ar/gralbelgrano/menu.htm

Información complementaria: Es el sexto buque de la Armada con este nombre, en homenaje de D. Manuel Belgrano, procer de la Revolución de Mayo, creador de la bandera nacional y militar vencedor en Salta y Tucumán.- Fuente: "Apuntes.." de Arguindeguy; Buques de la Armada Argentina, de Horacio Rodríguez.

Hay ahora en el Museo Naval de la Nacion, en Tigre, un magnifico modelo del Belgrano a gran escala, hecho por el CAMNE, que vale la pena visitar.


El relato de un superviviente.

Mi nombre es Marcelo Pozzo y era Conscripto Clase '62. Mi función inicial cuando fui destinado luego de la instrucción era de "chafa", es decir, marinería general. En Febrero '82 pasé a la División Máquinas, dpto. Control de Averías, desarrollando funciones de furriel en tiempo de paz; cuando fuimos para el sur, cumplía guardia de control del tablero de alarmas, pero en zafarrancho de combate, era camillero/bombero en un grupo de control de averías (se llamaban "trozos").

Marcelo Pozzo: mpozzo@bigfoot.com

 


 

 IMPACTO DE LOS TORPEDOS Y NAUFRAGIO 

En mi caso particular, yendo de lleno a la experiencia vivida: a las 16:00hs del 2 de mayo de l982, dejé la guardia que cumplía en (por suerte)  el interior del buque, en la central de Control de Averías, y me tiré a hacer una siestita hasta la cena, ya que tomaría guardia nuevamente a las 00:00hs. Me tiré vestido sobre la colcha de la cucheta y en el preciso momento que cerré los ojos, sentí un impacto muy fuerte desde abajo que me hizo golpear en la cucheta de arriba. Cuando caí, me envolvió una ola de calor, parecida a cuando abrís el horno prendido de la cocina, y solo atine a cerrar los ojos y gritar. Esto habrá durado un par de segundos, y en ese momento vi pasar mi vida en imágenes, como fotos (como en las películas!), impresionante. Cuando paso el lío, me pare y escuche gritos y un silencio muy particular. Después me di cuenta que era el silencio del buque: en navegación todos los buques mantiene un rumor (de las máquinas) que les da cierta vida. Llegué a la salida a cubierta y vi que desde cubiertas más bajas subía gente, en forma ordenada y tranquila!; lo que en ese momento no entendí era que todos me cedían el paso y me alentaron a salir.

Así que accedí y cuando salí a cubierta esperaba ver algo destruido, pero parecía que todo estaba en orden. El temor que corría entre colimbas eran los Exocet; durante varias noches el tema de sobremesa era cómo reaccionaría el barco ante un misil y las fantasías que corrían eran típicas de la edad. Cuando me doy vuelta veo que por el tambucho (escotilla) por donde salí yo salió un amigo mío, bastante quemado, y le pregunté qué había pasado a lo que me respondió "nos torpedearon, bolu...". Después, cuando compartimos la sala del hospital me contó su experiencia, y es un milagro que él también la cuente... Volviendo a lo mío, miré el piso y vi un charco de sangre y me dije "zas! alguien salió herido!" y cuando presté atención, el herido era yo: me sangraban los pies por haber caminado descalzo sobre los vidrios rotos hasta la escalera, me faltaban las media de nylon con las que me había acostado (sólo quedaba el elástico) y tenía la piel hecha jirones desde la rodilla hasta la planta del pie; tenía el antebrazo derecho hasta la mano totalmente quemados y un ampollón desde la muñeca hasta el dedo meñique; como me ví lastimado, y te aclaro que no sentí nada, creo que un poco por el frío que hacía y otro poco, me dijeron después, por los gases de la explosión, me fui para la enfermería. Te aclaro que hasta acá lo llamativo era el orden que reinaba entre todos: la oficialidad daba las ordenes a viva voz, porque como no había energía no había sistemas de comunicación, todo el mundo obedeciendo: Control de Averías en su tarea, tratando de mantener el buque a flote, los enfermeros atendiendo a los heridos y el resto entrando y saliendo del interior del buque en busca de gente atrapada, con varios focos de incendio que se anunciaban por un humo negro y espeso que salía del interior. Pero lo más importante fue la sangre fría y el autocontrol que teníamos todos: como yo era Control de Averías, cuando llamaron a cubrir funciones salí corriendo a mi puesto, pero un suboficial me vió y me ordenó ir a la enfermería.

Este es uno de las primeras enseñanzas de nuestra experiencia: sabemos que cuesta mucho y cada uno responde de diferentes maneras ante la misma situación, pero es fundamental mantener la calma y la claridad mental, no dejarse llevar por el momento y asignar las prioridades debidas a cada problema. Por otro lado es importante el entrenamiento: nadie quiere, ni siquiera piensa, que su embarcación puede naufragar; es necesario estar preparado, simulando en los ratos de ocio a bordo como sucedería y como debería reaccionar; al menos, tener muy claro (memorizando si es necesario) donde está cada elemento de supervivencia a bordo y transmitirlo a los tripulantes / acompañantes. Sí es un plomo, pero nadie está exento. Mi abuelo decía "nunca digas nunca...". 

ABANDONO DEL BARCO

Acá vamos con el relato: cuando el zumbo me mandó a la enfermería hacia allá me dirigí. En el camino encontré a los enfermeros, que llevaban en andas a los internados (había 2 recién operados de apendicitis) acercándolos al puesto de abandono, y me mandaron directo al mío. Hasta ahí, como si nada: el único temor que tenía era clavarme alguna astilla de la teca de cubierta por andar descalzo, cosa que obviamente no sucedió. Mi puesto de abandono y la balsa a la que estaba asignado estaba "colgada" a estribor de la torre 5, la torreta de cañones ubicada mas a popa. Mi balsa era la N° 63, así que como en ese momento andaba por el medio del buque me encaminé hacia la popa. En el camino seguí viendo a mis compañeros de Control de Averías tratando de encender unas bombas de achique portátiles. En el camino me cruzó otro colimba que venía con una montaña de mantas con un tajo al medio, tipo poncho, que usaban los que hacían guardia en cubierta (para protegerse del superfrío que hacía) y al verme desabrigado me ofreció una; qué rescatable! el barco se hundía y a un tipo se le ocurrió repartir mantas entre los compañeros desabrigados; a partir de eso estoy superconvencido que a la gente uno llega a conocerla SOLO en los momentos límite.

Siguiendo el hilo, me puse el poncho y seguí caminando a popa. Para ubicarte, te cuento que el "Belgrano" tenía 182m de eslora, así que todo quedaba lejos, no? Cuando llego a mi puesto veo con sorpresa que la balsa 63 no estaba colgada; parece que con el sacudón del torpedo se saltó de la cama y cayó al mar. Te imaginarás mi cara de sorpresa y la de mis compañeros de balsa, así que disciplinadamente, pedimos autorización al jefe de la balsa de al lado para embarcar en cuando se de la orden; en ese momento, escuchamos el grito de "Abandonen el barco", feísimo! la escora era ya bastante pronunciada y costaba un poco mantenerse en pie; pegué un último vistazo a mi alrededor y ví varias imágenes impactantes: 1) había varias balsas ya infladas y en el agua, 2) la borda de babor estaba en el agua y la gente accedía a las balsas dando un pequeño saltito, 3) vi gente muy quemada, totalmente negros, calcinados, 4) el grupo de buzos tácticos armando un gomón con motor, 5) el 2° comandante parado en el puente, gritando con las manos cerca de la boca (a modo de bocina) la orden de abandono, 6) el orden y tranquilidad que reinaban.

El suboficial a cargo de mi nueva balsa me sacó de esa escena, algo surrealista, y me indicó que por estar herido, me cedían el paso para descender a la balsa. La cosa por estribor se puso algo más complicada, ya que el buque escoraba a babor y el casco asomaba bastante por la banda contraria. Alguien colgó un cabo para descender, así que empecé a bajar (descalzo!) tipo Batman, hasta que hice pie en un ojo de buey; como el resto venía bajando conmigo, me apuraron a tirarme; el mar columpiaba la balsa en ondas de unos 15m, de un lado a otro, así que calculé la trayectoria, me encomendé a Dios, y me tiré; con suerte caí en el techo de la balsa y salté como resorte para meterme adentro; me acurruqué y sentí como caían uno a uno mis compañeros. Algunos le erraron (o va con hache?) y cayeron al agua y solo pudimos rescatar con vida a 2 de ellos: los otros 3 murieron en poco tiempo, por hipotermia: luego de chapotear algunos minutos quedaban duros, con el chaleco salvavidas (qué ironía!) inflado, flotando. El petróleo que había en el agua hacía muy difícil recuperar al que erraba a la balsa, se resbalaban y no podíamos agarrarlos de ningún lado y como la balsa era casi redonda, el movimiento y gobierno de la misma para ir a buscarlos se hacía muy difícil.

Cuando no vimos a nadie más en cubierta decidimos cortar el cabo de amarre; en ese momento el buque estaba casi volcado sobre babor: veíamos perfectamente el fondo, el eje de una de las hélice, los planos antirrolido, las incrustaciones calcáreas. Como la porta de acceso a la balsa era muy pequeña, me metí y dejé al resto que remara para separarnos del barco. En un momento, comenzaron a gritar "Se hunde!" y estábamos a 5m del casco! El silencio que se hizo confirmó que todos pensábamos en lo mismo: nos chupa la succión y no contamos el cuento; un cabo primero que tenía a mi lado me abrazó llorando, y lo imité. En ese momento ví nuevamente mi vida en imágenes y algo más extraño: vi la situación desde otro ángulo de vista, como si estuviera 15m por arriba. Muy extraño. Me sacudieron de esta situación los gritos de mis camaradas: "viva la patria!", "viva el Belgrano!" y todos comenzamos a rezar. Creo que Dios nos escuchó, porque en ese momento aparecieron los buzos tácticos que con su gomón trataban de separar las balsas una a una (otra actitud rescatable, no?); nos alejaron unos metros pero igual sentimos el movimiento de la balsa hasta quedar sobre el lugar donde se hundió. Sentimos algunas explosiones submarinas y nos preparamos a pasar la noche. Ni nos imaginábamos por la que nos tocaría pasar de ahí en adelante...

 

 SUPERVIVENCIA EN LA BALSA

Como sabrás, el Belgrano terminó de hundirse a eso de las 17:00hs del domingo 2 de mayo de 1982. Ya que en esas latitudes a las 18:00 hs ya es de noche y si le sumas que casi siempre está nublado, no pintaba nada lindo para el resto del día. Al poco tiempo se levantó una tormenta de aquellas: había olas de casi 10m, con "carneritos" y viento de 100Km/h, que bajaba la temperatura externa a varios grados bajo cero. El baile que nos pegaba el mar era impresionante: de repente la balsa subía la ola hasta que el "carnero" nos pegaba en las espaldas, haciéndonos volar hasta la otra banda de la balsa, y luego caíamos interminablemente, con una sensación a montaña rusa que te revolvía las tripas. El esfuerzo era doble cuando teníamos que volver rápidamente a nuestra posición para mantener el equilibrio de la balsa. Además, las portas no cerraban bien permitiendo el ingreso de agua cuando rompía la ola; con esa situación, la balsa mantenía siempre un fondo de 3 cm de agua que a pesar de los esfuerzos por achicar, nunca podíamos dejarla seca.

Como no me sentía muy bien (la deshidratación de las heridas empezaba a notarse) me acurruqué cubriéndome con la manta que me dieron antes del abandono y creo que legué a dormir un rato. No obstante, siempre me despertaba ya sea por una ola o por los constantes vómitos. Cuando venían las náuseas, el cabo primero que tenía a mi lado me sacaba el gorrito naval de la cabeza y me lo ponía en la cara; cuando terminaba, lo pasaban hasta el que estaba en la porta, lo enjuagaban y me volvía a la cabeza.

Algo parecido ocurría cuando incesantemente teníamos ganas de orinar; me voy a extender un poco en esto porque creo que resulta kafkiano: cuando teníamos ganas, debíamos sentarnos en el tubo lateral de la balsa y, haciendo más fuerza que cuando vas de cuerpo, embocar el chorrito en el recipiente ad-hoc (utilizábamos el envase de las bengalas, parecido al tubo de pelotas de tenis); luego el cilindro se pasaba de mano en mano hasta la porta, dándole el mismo tratamiento que a mi gorrito. Te aclaro, era una maniobra bastante complicada ya que teníamos que erguirnos para sentarnos y aguantar las olas directamente en el lomo, abrir la bragueta, ENCONTRAR AL AMIGO (nunca creí que podría desaparecer como lo hizo), hacer el esfuerzo para orinar (terrible) y embocar en el tubo derramando lo menos posible, todo en medio de los sacudones que nos pegaba el mar. Te aclaro que esto le pasaba a todos; al principio, los que estaban cerca de la puerta, de finolis, nomás, orinaban hacia afuera pero en la segunda o tercera vez empezaron a desistir ya en que la maniobra arriesgaban la vida del amigo, por la temperatura a la que lo exponían. Se llegó a montar "guardia de porta", para mantener a mano lo más cerrada posible las mismas; a pesar de que se usaban dos pares de guantes, la temperatura no permitía que se aguante más de 10 o 15 min.

Siguiendo con el tema de las heridas, al poco de comenzar "la navegación en balsa" protegí instintivamente mi mano / antebrazo lastimado contra mi pecho pero como supuraba se me pegó a la camiseta y en un sacudón de la balsa se me "despegó" y comenzó a sangrar. En ese momento pedí Pancutan o algo parecido del botiquín para ponerme y me vacié el pomo en la zona quemada; después me ayudaron con un vendaje que evitaría que se pegue a la ropa nuevamente.

Como te dije, el piso de la balsa mantenía siempre un fondo de agua, que estaba muy fría y que me hacía perder la sensación en la punta de los dedos del pie, así que empecé a moverlos metódicamente, para evitar el famoso pie de trinchera; por suerte, gracias a esto, zafé!

Hasta ahí pasábamos el tiempo en silencio, aunque el suboficial a cargo de la balsa se esforzaba en mantenernos despiertos, cantando o rezando. El sentimiento general que reinaba a bordo era de tranquilidad y esperanza, al punto de que en los pocos comentarios que se hacían se relacionaban a cómo nos avistarían o con qué medio nos rescatarían.

 

RESCATE

Por suerte, la mañana siguiente amaneció con mejor clima, permitiéndonos ver el sol de a ratos y dándonos esperanzas en cuanto a la proximidad del rescate. La mañana pasó sin novedad, creo que dormí un poco hasta que a eso de las 13:00hs un avión Neptune pasó rasante saludando con sus alas al mejor estilo película de Hollywood. Te imaginarás la desesperación que teníamos por hacerle señales para que nos vea: tratamos de encender las bengalas (con instrucciones EN INGLES!!!) y fallamos en las que disparan, pero tuvimos éxito en las de mano. Desesperados, pensando que éramos los únicos sobrevivientes ya que no veíamos a nadie cerca. Después nos dimos cuenta que los vecinos más cercanos estaban a menos de 100m; el problema era que la profundidad de las olas hacía que las balsas "desaparecieran" en sus senos y cuando nosotros subíamos, apenas divisábamos una o dos balsa en la lontananza.

Seguían los comentarios, algo más animados. Al poco tiempo, apareció otro avión, creo que un F28 de la ARA  y otra vez empezamos con los gritos, aullidos, viva la patria y todas esas cosas que son en realidad más para adentro que para afuera. El rescate no podía tardar. Lo extraño para mí en toda esa situación era que no conocía a ninguno de los que me acompañaban. A algunos era la primera vez que los veía, pero el sentimiento y la comunión que había sobraban para nombrarlos "amigos de toda la vida".

Poco rato después se hizo de noche nuevamente y así pasó el lunes; nadie lo expresaba, pero todos teníamos miedo de otra "nochecita" como la anterior, así que las guardias en la porta eran permanentes y más con intención de ver el rescate que de cumplir la función específica. A pesar de los avistajes del mediodía, recién a medianoche empezamos a ver los reflectores de los buques de rescate, que poco a poco se iban agrandando; recién a las 04:00hs del martes un reflector se fijó en nuestra balsa y acompañó la maniobra hasta que abarloamos y tomamos contacto. En nuestro caso, fue el Aviso Gurruchaga el que nos rescató; maniobraba con dificultad, por el estado del mar, bastante movido todavía y que tenía otro pronóstico de tormenta para esa noche, que por suerte venía demorada.

Para abordar la instrucción fue que rompiéramos el techo de la balsa, cortándolo con las navajas marineras que teníamos en nuestro poder. Cuando mis compañeros lo hicieron pensé que sería un problema volver a usarla con el techo así: pensé que ése era mi barco! algo loco, no? Siguiendo las instrucciones, pidieron que subieran los heridos primero. Parece que yo era el único a bordo, así que me paré y me prendí de la escala de desembarco que colgaba de la banda de babor del Gurruchaga; subí un par de escalones hasta que mirando para arriba les grité: "suban que no doy más!". Me subieron a bordo y en el preciso instante en que dos marineros me abrazaron, mi cuerpo se desconectó; literalmente, estaba conciente, podía ver la cubierta por donde me arrastraban pero no podía mover un músculo, ni siquiera podía mantener la cabeza erguida. De ahí me llevaron al interior, me desnudaron, me hicieron las primeras curaciones y me cubrieron solo con una manta. Todavía mis compañeros me cargan cuando nos vemos porque, cuando recuperé las fuerzas, me paseaba en bolas por el barco, saludando a todos, hasta al Capitán, que en ese momento me abrazó.

 

EN TIERRA

Bueno, la cosa siguió así: cuando llegamos a Ushuaia me llevaron al Hospital Naval y me hicieron las curaciones correspondientes; me trataron bárbaro, la gente te daba mucha fuerza, enfermeros, médicos, la gente de la ciudad venía al hospital y nos atendían y te daban charla; ahi me junté con otros cuantos que estaban quemados o sufrieron el frío. Se rescataron varios cadáveres de gente que abandonó en balsas donde la cantidad no superaba los 5 tripulantes; se rescataron un par de balsas dadas vuelta, una con un par de cadáveres, la otra vacía. El agua en el piso provocó varios "pie de trinchera", pero todos estos casos se salvaron de mayores (amputaciones).

De ahí me llevaron en un avión sanitario al Hospital Naval de Puerto Belgrano, junto con el comandante: nos daba mucha fuerza el viejo y nos alentaba constantemente con frases como "fuerza, mis conscriptos!" o "vamos marino!". Un kilo, se pasó!. No obstante, en la camilla arriba de la mía estaba un cabo ppal. que no aguantó y falleció, así que todos rezamos por su descanso en ese momento.

Cuando llegué al hospital me metieron en un sala de terapia intensiva. Vino un capitán médico con una palangana y un cepillo de cerda, de esos para lavar la ropa, y me dijo: "qué preferís: lavandina o jugo de limón?". No entendía nada, pero por las dudas elegí lavandina, ya que me acordaba que de chico, cuando te caía jugo de limón en alguna lastimadura te ardía mucho; el tipo llenó la palangana con lavandina, cazó el cepillo y me dijo:"gritá todo lo que quieras, pero si me tocás, te pongo un bollo!" y empezó a cepillarme las heridas de las piernas; los gritos míos se escuchaban hasta en la Antártida. Después me explicó que para evitar que la herida se infecte, el método más efectivo era ése. Cuando terminó con las piernas siguió con el antebrazo y con la mano y hasta ahí llegue; cuando terminó me desmayé. De más está decirte que las heridas por quemaduras son muy dolorosas, no solo por el tratamiento, sino por la recuperación; zafé de los injertos, a pesar de tener quemaduras de 1°, 2° y 3° grado en un 25% de mi cuerpo.

Lo más grande fue cuando un par de días después, el jueves, del lado de afuera de la ventana de la habitación aparecieron mis viejos: mi mamá, como todas las madres, se largó a llorar (y no paraba!) y mi viejo hacía algunos chistes (malos, por cierto) aguantando las lágrimas. Ellos no tenían noticias mías desde el hundimiento así que estaban desesperados; mi vieja se coló en un pasillo y nos vimos justo cuando me llevaban a terapia para las curaciones: ahí me dí cuenta de lo jodido que estaba! lo noté en su cara que apenas alcanzó a darme fuerzas...

Bueno, saliendo de esto, que me estoy poniendo algo melancólico, pasé 30 días internado y después me redestinaron a Bs As, para seguir haciendo la colimba! hasta octubre del 82. Por suerte cai en el Apostadero Naval de Dársena Norte y fue bastante liviano, ya que en los 4 o 5 meses de colimba que pase ahí hice una guardia de imaginaria y otra apostado. Claro! era el furriel que confeccionaba las listas de guardias, así que te imaginarás, todo el mundo venía al pie a la hora de los problemas...

A partir de ahí parece que todos los que vivimos esa situación tenemos un mensaje común: existe un solo problema que no tiene solución y se trata de la muerte. Todo lo demás es solucionable o pasajero. Es algo así como que se necesita una vivencia tan profunda para entender la verdadera escala de valores. Y todos coincidimos en lo mismo; salvo contadas excepciones, la mayoría de nosotros, oficiales, suboficiales y colimbas hemos salido adelante laboral y/o profesionalmente, formando nuestras familias y creciendo humanamente. Pero nunca perdimos, más bien mantenemos y reafirmamos el espíritu de cuerpo: seguimos viéndonos periódicamente, donde nunca faltan las anécdotas de aquella época; pero el sentido más importante que motiva estas reuniones es resaltar el honor y el orgullo de haber pertenecido a aquella dotación del Crucero General Belgrano. Y como misión nos hemos impuesto honrar a los 323 compañeros, héroes, que quedaron en el sur dando su vida por una causa justa, por la Patria.