Historia y Arqueologia Marítima

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Fragata Sarmiento Indice Armada Argentina

 La Fragata Escuela Presidente Sarmiento

Antecedentes - La construcción - Características - La navegación a vela - La organización del primer viaje.

 

   

Del Libro "Los Viajes de la Sarmiento 1899/1931" editado en 1931

La marina de guerra argentina exigía, a fin de ponerse a la altura que reclamaba el crecimiento constante de la Nación, su organización institucional, sus progresos económicos, un mayor impulso. Ya se había pensado en 1894 en dotar a los aspirantes a oficiales de marina de un buque-escuela que llenara cumplidamente la función que era necesario darle a la instrucción naval. Los pequeños barcos que hasta entonces habían sido utilizados para ese objeto resultaban inadecuados, y especialmente no servían para realizar los largos viajes que era conveniente introducir como complemento de la educación de los marinos argentinos.

Con ese propósito, el comandante del Crucero "9 de Julio", capitán de navio D. Martín Rivadavia, presentó al Gobierno un proyecto de construcción de un buque escuela, que satisfaciera esas necesidades y que tuviera las características de un barco moderno.

Fundando su iniciativa, decía el capitán Rivadavia, entre otras cosas, lo siguiente:

"El barco debe tener las siguientes dimensiones principales: Desplazamiento de prueba con todos los pesos, víveres, agua y 200 toneladas de carbón, 3.200 toneladas; Eslora, 260 pies, Manga, 48 pies, Puntal, 30 pies, Calado medio de prueba, 20 pies, Calado medio de mar con el total de carbón y lastre, 21 a 22 pies, Capacidad de las carboneras, 500 toneladas, Fuerza de la máquina, 950 caballos, Velocidad a vapor, 10 millas, Superficie de velamen, 21.000 pies cuadrados, Velocidad probable a vela, 10 a 11 millas.

ARBOLADURA

"El buque llevará arboladura tipo Clipper americano, es decir, cuatro palos, pero cruzando vergas sólo en los tres de proa. Esta arboladura, siendo de las más completas, tiene la ventaja para los fines de la instrucción, de que las vergas y velas en razón de su mayor número, pueden ser de un tamaño reducido y bien manuable para los jóvenes aprendices de marinero que deben usarlas; por otra parte, con ella se consiguen los mayores efectos para el camino del buque, conforme lo demuestran numerosos viajes de sorprendente rapidez realizados con esta clase de barcos y es, además, la de mejor estética, lo que tiene su relativa importancia por el efecto que produce tanto en los tripulantes del buque como en los que del exterior lo contemplen; siendo ésto una de las preocupaciones del verdadero marino sólo bien comprensibles a veces por los de su gremio. Pero la ventaja real e importantísima de esta clase de aparejo, consiste en que sirviendo el velamen del palo de popa para ayudar al timón en el gobierno del buque, se hace necesario que dicho velamen sea manejable y sencillo, y esto se consigue satisfactoriamente en el tipo Clipper, con la supresión de vergas en este palo y con el uso de una vela mesana de gran tamaño la cual, calzada o arriada, con la facilidad a que se presta, puede producir un rápido movimiento de orza o arribada de la mayor importancia bajo un chubasco de viento o para evitar de noche un abordaje inminente. En resumen, este aparejo concilia en las fragatas todas las buenas condiciones de la arboladura de barca.

"Juzgando a primera vista, es conveniente no dejarse sorprender con las apariencias de complicación que presenta la arboladura de que nos ocupamos, y la mejor prueba de su facilidad de manejo, se tendrá recordando que en los buques mercantes, para atender sus servicios, no se emplean más de 14 a 17 hombres por guardia.

VENTAJAS PRINCIPALES DEL BUQUE PROPUESTO

"Habiendo descripto someramente el barco que proyectamos y expresado las deficiencias de que adolecen para la instrucción los 'buques actuales, y que éste vendría a subsanar en sus efectos en nuestra escuadra, podemos abordar definitivamente la consideración de sus principales ventajas.

"Debe ser este buque de buen tamaño, como se propone, a fin de poder embarcar cómodamente una gran porción, por turno, del actual personal de la escuadra, o que deba formarse para ella, repartiendo así, en el mayor número posible, los beneficios de un largo viaje de instrucción, sin mayor costo, puesto que los gastos de navegación propiamente dichos, no diferirán casi, sea que el buque tenga tamaño y capacidad para 300 tripulantes como que la tenga para 600.

"El mayor desplazamiento trae consigo la comodidad, la amplitud de los alojamientos, y con ello la higiene y la buena salud de los tripulantes, lo que en viajes largos es asunto de la mayor importancia por los intereses momentáneos, y atendible, asimismo, recordando que de la mayoría de esos tripulantes, aún jóvenes, deben salir hombres robustos y sanos como se les necesita para el mejor servicio de la paz y de la guerra.

"Tratándose de una de las carreras más opuestas a la índole humana, como lo es la de la marina, y en un país como el nuestro, cuyos habitantes carecen, en general, de vocación por ella, es de todo punto indispensable que aquéllos que raramente la abrazan encuentren sus comienzos suaves y halagadores cuanto es posible, para que se desarrolle en ellos la afección y el entusiasmo, antes que el cansancio y la aversión; en la que mucho influirá el confort que les brinde el buque en que primero embarquen.

"El tamaño de este buque permitirá que todos los oficiales de guerra dispongan de alojamiento exclusivo, lo que es indispensable para sus estudios y trabajos científicos en puertos o durante la navegación; y los guardiamarinas y clases subalternas que deban recibir instrucción teórica, podrán también disponer de local espacioso y adecuado para el objeto.

"Las superiores dimensiones en los buques son un factor importante de las buenas condiciones de mar, sobre todo en verdadero mal tiempo, resultando de su mayor estabilidad una reducción de los esfuerzos del material de construcción y menor molestia para el personal; pero estas dimensiones están, sin embargo, muy lejos de ser extraordinarias en el buque propuesto pues comparado, en ejemplo práctico, con la fragata francesa "Arethuse" que últimamente visitó el puerto de La Plata, resulta aquél inferior a ésta en eslora y en desplazamiento.

"Si se resolviera dotar a este buque de una máquina de mayor potencia que le permitiera acompañar como transporte a la escuadra en caso de guerra, sus comodidades de alojamiento serían del mayor valor y aún si se quiere con la misma máquina ya propuesta.

"La agrupación de todos los elementos de enseñanza en un solo barco, como sucedería en el que nos ocupa, es una condición de la mayor importancia económica, porque nos evitaría los grandes gastos de sostener por ahora escuelas especiales para formar las diversas clases del personal de cubierta. El servicio en los actuales buques de guerra exige que si bien haya especialidades en las clases, la marinería debe ser al mismo tiempo apta para todo, dentro de la esfera correspondiente: cada marinero debe saber embarcar un bote a vela o a remo, manejar un cañón, servir un tubo lanzatorpedo, tenerse en formación militar, usar un rifle, etc., etc., y hasta desempeñar el cargo de carbonero o foguista; entonces, pues, bien razonablemente el personal nuevo que se embarcase en el buque-escuela recibiría instrucción elemental y práctica en todos los conocimientos del marinero, y la selección para las especialidades vendría cuando se hubiese juzgado las aptitudes de todos y en cada uno de los ramos; los sobresalientes podrían ser, según la especialidad, pasados a las clases de aprendices de cabo de cañón, timoneles, cabos torpedistas, etc.; cuya instrucción sería terminada a bordo de los buques a que fuesen destinados para poder obtener más tarde, previo examen, el diploma que los acredite en sus respectivas clases.

"Los ejercicios esencialmente prácticos, como los de tiro al blanco con cañón, rifle, revólver o torpedo, o embarcaciones menores, se harían constantemente siendo posible en las radas y en el mar bajo todas las diversas circunstancias, y la enseñanza teórica, manual y descriptiva podría seguir un reglamento invariable y siendo el buque construido especialmente para escuela no habría, puede decirse, momento inadecuado para dar alguna clase de instrucción a sus tripulantes.

"Con las escuelas prácticas de artillería, torpedos, etc., funcionando en un buque que navegue, como se propone, no haríamos otra cosa que seguir el excelente sistema usado en Francia y cuyas ventajas todos reconocen.

"La oficialidad de guerra, navegando el barco a la vista de costa o en alta mar, tendrá variadas y continuas oportunidades para ejercitarse en observaciones astronómicas y cálculos náuticos sin ninguno de los inconvenientes que a este respecto apuntamos al tratar de los buques modernos; con semejantes ejercicios llegarían a adquirir una gran capacidad como navegantes, de la mayor importancia para la suerte de los buques que deban mandar y conducir más tarde. La quietud y el silencio casi siempre reinantes en el buque que navega a la vela, el perfecto aseo que es fácil tener y conservar, la buena atmósfera que en todos sus departamentos se respira, la mayor estabilidad aún con mar algo agitado: todo esto constituye un cúmulo de circunstancias favorables al bienestar físico y moral y propicias para los trabajos intelectuales; circunstancias que el comandante del buque tendría muy en cuenta para ser exigente con sus oficiales en la continua práctica de cálculos, observaciones astronómicas y demás estudios durante las largas horas de mar.

"Es sabido que una de las mayores preocupaciones de todo navegante en buque de hierro o acero, es la perturbación de la aguja náutica, siendo del todo indispensable tener práctica en la manera de valorarla y tal práctica se adquiere en el más alto grado en un buque como el propuesto, porque en él, además de todas las causas desviatrices comunes, existe el error de escora navegando a la vela y aún el de abatimiento; de modo que los oficiales acostumbrados a lo más en el buque de instrucción, podrán hacer fácilmente lo menos a bordo de los buques actuales en lo referente a corrección de rumbos.

"En cuanto a la máquina auxiliar de que estará provisto el buque, no sólo tendría ella por objeto facilitar las entradas y salidas de los puertos, sino que muy especialmente serviría para que los oficiales y guardiamarinas estudiasen sus detalles y practiquen en su propio manejo, sin pretender que dicha máquina pudiera servir también para formar una parte del personal subalterno de este ramo que necesita nuestra escuadra; no pudiendo, sin embargo, dejar de reconocer que algo útil podría hacerse, siquiera en el sentido de iniciar a la marinería en el oficio de carbonero o de foguista, puesto que, como se ha dicho antes, en el servicio ordinario de navegación es costumbre auxiliar al personal de máquina con el de cubierta. En cuanto a la formación de nuestros maquinistas, no puede hacerse nada mejor que lo que se practica actualmente, al hacerlos preparar en los astilleros y talleres principales de máquinas -de Inglaterra, para que después naveguen en buques de Comercio antes de incorporarse a la escuadra; y respecto a los foguistas y carboneros, pienso que por algún tiempo aún debemos de continuar sin ¡ mayor perjuicio llenando parte de la dotación con elemento extranjero y los nacionales que se dediquen a este oficio pueden formarse e instruirse en los propios buques donde deben servir, pues, como se ha dicho antes, solamente el personal de máquinas obtiene provecho de los viajes ordinarios; pu-diendo concurrir a este fin nuestros transportes en su navegación por la costa sur, y asimismo respecto a los maquinistas subalternos. De estos viajes de los transportes, los oficiales y marineros no pueden sacar igualmente beneficio, porque a los inconvenientes de que adolecen los buques de vapor para la enseñanza de mar, en este caso se agrega el de no disponer de elementos de instrucción, el de ser buques de pasajeros y de comercio y el de no ser prácticamente posible por parte del comandante el rígido control que es necesario ejercer sobre los oficiales jóvenes en general, cuando deben aprovechar su tiempo en su propio aprendizaje; y en cuanto a los marineros, bien se comprende que debe ser mayormente nulo el provecho que pueden obtener.

"Por último, puede decirse que el buque en proyecto hasta durante sus estadías en el fondeadero de la escuadra, prestaría el importante servicio de hacer posible que las tripulaciones de todos los buques vinieran a su bordo para hacer y repetir los provechosos ejercicios en la arboladura.

DIVERSAS CONVENIENCIAS DE LA NAVEGACIÓN A VELA

"Debiendo navegar a la vrla constantemente este buque, el ejercicio que naturalmente más harían los oficiales, sería el mando de las maniobras marineras y el personal subalterno, la práctica de ellas.

"Admitida la importancia que para el oficial como para el marinero de guerra aún tiene el manejo de un buque de vela, por las razones que expusimos al principio de este trabajo, conviene considerar ahora otras ventajas que de su aprendizaje se obtiene.

"Hemos dicho cuan monótona, estéril y hasta profesionalmente negativa es la tarea del oficial de servicio a bordo de un buque de vapor en navegación, y procuraremos demostrar ahora cuan distinta es la situación del oficial de guardia en un buque de vela, sobre todo, hallándose en los comienzos de su carrera; para esto, no encontramos mejor medio que referir sencilla e ingenuamente la realidad de algunos hechos en circunstancias comunes.

"Suponemos, por ejemplo, un buque de aparejo completo, con sus veintitantas velas desplegadas al viento presentando a su acción una superficie de 15 a 20 mil pies cuadrados; es ya de noche, el viento es fresco y el buque navega de bolina algo escorado; su comandante, después de haber inspeccionado todo lo concerniente al buque y su aparejo y estudiado en las indicaciones de los instrumentos meteorológicos y en las apariencias atmosféricas la tendencia del tiempo, se retira a su cámara, pero antes de abandonar la cubierta no puede reprimir una recomendación a su joven oficial de guardia sobre lo que debe hacer en tal o cual caso, y cuando menos hable, será para decirle que tenga la mayor atención y dé oportuno aviso de todo lo importante. Queda el oficial dueño del buque y de la vida de todos sus tripulantes, puede decirse; se siente solo en medio del silencio y de la obscuridad que reina en cubierta, o sin otra compañía que el sentimiento de su gran responsabilidad, cuyo peso será tanto mayor cuanto menos acostumbrado esté a sobrellevarla, y al sentirse así aislado, no olvida, sin embargo, que aún cuando no vea, existe un grupo silencioso de hombres prontos a obedecer sus menores órdenes. El viento aumenta de fuerza por intervalos dando brusca inclinación y salida al buque, y hacia proa el horizonte toma mal cariz; principia ahora la inquietud del oficial, inmediato responsable ante el jefe de los grandes desperfectos y averías que ocurrirán si el viento corriéndose repentinamente toma el velamen por su cara de proa, o viene de golpe y con gran furia y hace peligrar el buque rompiendo vergas y masteleros o rifando las velas. Siéntese nervioso y diligente el oficial y se mantiene en la más profunda y continua observación del rumbo de donde sopla el viento, de la manera cómo lo reciben las velas, de los cambios de aspecto del cielo, de la indicación del barómetro y del termómetro. Pero esta actividad y preocupación en nada mengua la zozobra de su espíritu, notando más bien que ella va en aumento; se traza diversos planes de cómo podría proceder ocurriendo tal o cual cosa, y su mente agitada los discute y critica; siente vivísimos deseos de consultar al comandante, pero su amor propio le muestra la posibilidad de hacerse conceptuar de timorato; piensa acortar de vela y teme para después la crítica de sus compañeros más que la observación de su jefe, si la medida no resultara justificada, por haber hecho perder camino al buque y dado trabajo inútilmente a la gente de guardia. Por último, el viento es ya tan fuerte y el tiempo de tan mal aspecto, que la gran zozobra se convierte en heroica resolución de llamar a su jefe y pedirle órdenes precisas, apresurando todo cuanto es posible a cumplirlas si ellas significan disminución de velas, disminución que repercute como el supremo alivio en la inquietud de su espíritu.

"Si bien las ordenanzas no permiten al oficial de guardia aumentar o disminuir el velamen ordinariamente sin previo aviso, lo autorizan en cambio a hacer cualquier maniobra que se ofrezca repentinamente para evitar averías, y es en esta circunstancia donde la sangre fría y la concepción rápida del oficial se ponen a la más ruda prueba.

"Fuera de los momentos críticos y apresuramientos porque pasa en la guardia el oficial, le quedan numerosas ocasiones donde debe proceder con el mayor acierto y corrección, so pena de verse desacreditado ante los superiores, compañeros e inferiores.

"Seguramente, diremos en resumen, no podrá hallarse mejor escuela que la navegación en un buque de arboladura para desarrollar la actividad moral e intelectual, formar el carácter, la previsión, la perspicacia, el ojo marinero, el valor de la responsabilidad y la prontitud en las resoluciones difíciles: cualidades todas altamente útiles e indispensables en el marino de guerra de nuestros días.

"En cuanto al marinero, puede decirse que saca igual provecho para el desempeño de sus funciones modernas, formándose y sirviendo antes en un buque de vela. La continua vida de gimnasia que en él hace, subiendo y bajando de su arboladura, le producen un gran desarrollo muscular, y los peligros a que está expuesto trabajando constantemente en los altos del aparejo, de día como de noche, con bueno como con mal tiempo, lo hacen valiente y arrojado; de manera que su fortaleza moral llegará a correr paralela con su extraordinaria fortaleza física.

"Son las maniobras de vela las que han dado a los marineros esa resistencia de que hicieron gala en las marchas en históricas operaciones terrestres, esa agilidad para los asaltos por sobre grandes obstáculos; y, como antes, hoy y en el futuro, las tripulaciones de los buques están llamadas a operar en tierra al lado del ejército de línea, pero si sólo se han formado en la vida sedentaria de los buques modernos, muy pronto quedarán rendidos de fatiga y su participación será ineficaz y desairada.

"Tratando de acostumbrar a los marineros bizoños a resistir y evitar el mareo, común en mayor o menor grado a todos los que por primera vez se embarcan, valdrá más para tal fin un mes de continuo ejercicio en la arboladura de un buque de vela en navegación, que un año de vida en un acorazado. Y a esta costumbre del mar debe dársele grande importancia entre las condiciones que deben reunir los buenos tripulantes de un buque de guerra, porque el mareo durante una acción será tan fatal como el cansancio y desaliento de un militar frente al enemigo.

"El desarrollo físico y la fuerza muscular que rápidamente se adquiere en un buque de vela, no es sólo útil en el servicio ordinario de los buques de guerra para la propulsión de las embarcaciones menores y demás trabajos pesados, es también ventajoso e indispensable casi para el mejor uso de las armas, aún de las que no son manuables, como ser un cañón de tiro rápido del mayor calibre que poseemos, en el cual los proyectiles, pesando cada uno cien libras, deben ser transportados e introducidos con fuerte impulso en el cañón por un hombre solo necesariamente, porque dos se estorbarían, y esto a razón de cuatro o cinco por minuto, en fuego rápido, exigiendo la previsión que todos los hombres que sirven para la pieza sean capaces de hacer esto mismo.

La robustez de los hombres es tomada en cuenta al fijar el número de ellos para atender un determinado servicio, y teniendo lugar éste en caso de guerra, no puede ser asunto despreciable hacer economía en los de cualquier destino, y sobre todo en los que se exponen al fuego directo del enemigo, hoy que las armas de tiro rápido permiten suponer que muchos combates entre buques terminarían, no por hundimiento de alguno, sino por falta de gente que reemplace a los caídos y maneje los cañones y al buque mismo, con ventaja naturalmente para aquél que haya tenido la suerte de salvaguardar más vidas o podido tener gente de reserva a resguardo.

"Para terminar con la enumeración de las ventajas que el oficial y el marinero obtienen en los buques de vela, nos falta citar otra, que si bien de orden puramente moral, no es la menos digna de tenerse en cuenta: Además del sentimiento innato de la Patria, para vincularse estrechamente el marino a su carrera, es útil y necesario que experimente las emociones características e indelebles de su verdadera

profesión, que fueron en pasados días el pedestal de su mayor prestigio. Para esto es preciso colocarlo en el propio terreno provisto de nuevo con los primitivos recursos para combatir uno y aprovechar otro de los dos elementos naturales que constituyen su medio: el mar y el viento; porque su gloria y mayor satisfacción estriban en el triunfo sobre la alianza de ambos, sirviéndose de uno de ellos, pues no es otra cosa defenderse y defender el buque que se tripula de un furioso viento y un agitado mar con él mismo viento recibido por las velas apropiada e inteligentemente dispuestas.

"Pero estas emociones no siempre sirven sólo para poner a prueba y desarrollar las energías del hombre; a menudo excitan también sus entusiasmos y sus más delicados sentimientos, pudiendo ser fuertes o suaves, pero nunca estériles.

"Habiendo surcado diversos mares, visitando puertos y costas distintas, experimentando toda clase de climas y de tiempos, transportado siempre en un buque de vela y a impulso del viento, podrá luego el oficial como el marinero encerrarse en las fortalezas flotantes de hoy, satisfecho y orgulloso de haber ganado y no heredado el nombre de marino. Es en este sentimiento íntimo donde está el secreto de la verdadera vocación y sobre todo de la constancia por la marina entre nosotros, a despecho de nuestra modesta aunque honrosa tradición naval y de la casi absoluta y justificada falta de inclinación en nuestro pueblo por el mar".

CONSTRUCCIÓN DE LA FRAGATA "SARMIENTO"

Este erudito y documentado proyecto fué elevado al Ministerio por el Estado Mayor y pasado a estudio de una comisión especial, la cual creyó que debía hacer algunas modificaciones, entre ellas una que reducía el total del desplazamiento. Por un momento se corrió el peligro de tener un barco nuevo pero que adolecería de comodidades como los ya existentes, cuestión capital a que aludía el informe anteriormente transcripto, mas felizmente se reaccionó a tiempo, solicitando planos y presupuestas a varias casas constructoras europeas y se aceptó el presentado por la empresa Laird Brothers, de Birkenhead, con la que se firmó el contrato de construcción de la actual fragata "Presidente Sarmiento".

A principios de 1898 ya estuvo terminada y el 6 de abril de ese año hizo sus pruebas preliminares, realizando las oficiales el 19 de mayo con resultados satisfactorios. Recibió su tripulación, oficiales y guardiamarinas, comenzando a alistarse para un viaje de instrucción por las costas de Inglaterra, mar del Norte y mar Báltico, antes de venir a Buenos Aires.

El pabellón nacional fué izado en el barco el día 29 de junio de 1898.

Por esa época se creyó por un momento en la inminencia de un conflicto armado con Chile, y el viaje fracasó, pues se debían reunir en nuestras costas todos los elementos navales y aún cuando la "Sarmiento" no era un buque de combate propiamente dicho, hubiese, empero, jugado su rol. Entonces el gobierno adquirió el acorazado "Pueyrredón" y la "Sarmiento" se dirigió a Genova para dejar al acorazado parte de sus oficiales y tripulación, emprendiendo viaje a Buenos Aires en los primeros días de Septiembre.

CARACTERÍSTICAS DEL BARCO

La Fragata-escuela "Presidente Sarmiento" es mixta de tipo Clipper por sus líneas y con aparejo de fragata. El casco es de acero forrado hasta por encima de la línea de flotación, con madera de teak enchapada en cobre.

Tiene de eslora total 85 metros 5 centímetros; de manga máxima 13 mts. 32 y de puntal 7 mts. 55; calando a popa 19 pies 6 pulgadas, a proa 17,6 y un calado medio, con todos sus pesos de 18,6.

Su máquina es de sistema vertical, de triple expansión, con tres cilindros de alta presión, baja e intermedia, respectivamente. En sus siete carboneras lleva 348 toneladas de combustible. Posee cuatro calderas; dos circulares de acero y dos Niclausse de tubos; en estas últimas se puede levantar presión en 40 minutos. -

La hélice es de bronce de dos palas movibles, sistema Bebis. Posee, además, una caldereta auxiliar de acero. Cuenta también con máquinas auxiliares para el dínamo frigorífico; compresora de aire para torpedos para el cabrestante; timón; ventiladores para calderas y máquinas para la centrífuga; el guinche; evaporadores que pueden destilar dos toneladas de agua en las 24 horas para virar las palas de la hélice y para el taller.

Para alojamiento del estado mayor cuenta con una cámara del comandante y dos cámaras de oficiales, una camareta para guardiamarinas, una camareta de maquinistas y fuera del alojamiento del comandante cuenta con 22 camarotes con comodidad para 3 1 personas entre oficiales y asimilados.

Híay, además, dos camaretas y ocho camarotes con 14 cuchetas para maestranza y espacio para 260 marineros y personal de máquina.

Tiene el barco numerosos pañoles para pólvora, proyectiles, armas portátiles para jefes y oficiales, víveres y artículos de contramaestre, electricista y torpedista.

En los pañoles de víveres, puede cargarse para 5 meses de racionamiento. Los aljibes tienen una capacidad de 94 toneladas y además dos estanques de reserva en el doble fondo con capacidad para 92 toneladas de agua.

Posee dos cámaras frigoríficas, una cámara oscura de fotografía, un local para sastrería, una enfermería para tropa con ocho camas, otra con cuatro para guardia-marinas, una farmacia, tres cocinas, nueve w. c. v nueve cuartos de baño.

Como embarcaciones menores lleva dos lanchas a vapor, un cúter, el cual puede arbolarse también como fragata y dos lanchas salvavidas, lo mismo que los anteriores. Además, dos lanchas comunes, una canoa y un chinchorro.

Tiene el palo mayor 163 pies 6 pulgadas de altura; él trinquete, 160; el mesana, 129 y el botalón y bauprés, 67,6.

Pueden ponerse en viento 21 velas con 24.000 pies cuadrados, pudiéndosele agregar aún 12 velas (alas y rastreras) con una superficie de 6.000 pies.

La artillería del barco consta de cuatro cañones Armstrong, tiro rápido, de 12 centímetros y 45 calibres de largo, con cierre de movimiento combinado, con un montaje de pivote central, instalados: dos en las amuras y dos en el alcázar. Un cañón Nordenfeldt, tiro rápido, de 76 milímetros, en la toldilla, parte popa de babor; un cañón Nordenfeldt, tiro rápido, de 76, cierre Melstron, en la toldilla a popa estribor. Un cañón de 57, igual clase, en la toldilla estribor y otro de 57, cierre automático, en el lado opuesto. Dos cañones Armstrong de 57 milímetros en el castillete sobre las amuras, sobre soporte cilindrico; dos cañones Hotchkiss, tiro rápido, de 57 milímetros montados sobre las batayolas, uno por banda; dos cañones Maxim Nordenfeldt, de 37 milímetros, automáticos, montados sobre las batayolas, uno por banda; dos ametralladoras Máxim Nordenfeldt, de 7,62 milímetros, sobre las batayolas, una por banda, también automáticas. El armamento se complementa con: 137 máuser, 50 revólveres Osborne, 60 sables de abordaje y 20 hachas.

Lleva el barco también tres tubos lanzatorpedos, uno a proa y dos en las bandas sobre cubierta, sistema Whitehead, con todos los aparatos y accesorios necesarios para una completa instrucción sobre esta materia.

Posee juegos completos de banderas e insignias de señales, engalanado, y dos aparatos de señales a luz eléctrica.

Tiene un empavesado eléctrico de 465 lámparas y dos focos eléctricos de 6.000 bujías.

Hay a bordo una prensa tipográfica con tipos de diferentes clases y accesorios para toda clase de trabajos.

Posee una bien provista biblioteca con las obras más modernas relativas a la navegación.

Cuenta, por último, con un completísimo instrumental para estudios astronómicos, hidrográficos, de navegación y magnetismo.

LA "SARMIENTO" SALE DE LOS ASTILLEROS

Terminada la construcción de la "Sarmiento", fué traída desde Gran Bretaña hasta Buenos Aires a fin de que iniciara los viajes de instrucción que tan importantes servicios han prestado a la marina argentina.

El Teniente de Navio, D. Enrique Thorne, comandante accidental de la Fragata Escuela "Presidente Sarmiento", informando acerca del viaje realizado desde Europa hasta Buenos Aires, menciona los siguientes antecedentes:

En los Astilleros de Laird Brothers en Birkenhear el referido jefe se hizo cargo del buque el 29 de junio de 1898. Remontó la dotación con 122 altas, cuyos individuos firmaron todos compromisos por uno y dos años, sin otra concesión que un mes de sueldo en avance, primando entre estas altas el elemento criollo que se hallaba desembarcado de los buques que regresaban por ese entonces, a puertos ingleses conduciendo ganado. Zarpó para Vigo el 19 de julio con 31 oficiales y 346 individuos de tropa. El 19 a las 9 a. m. llegó a Vigo pero no fondeó hasta las 10.45 a causa de una fuerte cerrazón. Por la tarde arribó el transporte "Pampa" y de acuerdo con instrucciones recibidas, le fueron entregados diez marineros armados a máuser con mil tiros de guerra, dos foguistas y dos carboneros. En ese puerto se dieron de alta 25 individuos en las mismas condiciones que los anteriores. El 22 de julio salió la Fragata para Genova adonde llegó el 28, amarrando en el muelle nuevo junto al Crucero Acorazado "General Pueyrredón". El día de la arribada a ese puerto pasaron a continuar sus servicios al Pueyrredón los guardiamarinas Luis Orlandini, José Naveroff, Augusto Fonseca, Santiago Baibiene y Mario Gómez; y al transporte "Chaco" el farmacéutico Felipe Maestropaolo y dos marineros. El día 30 pasó al "General Belgrano" el teniente de fragata D. Alfredo Malbrán, que actuaba como segundo comandante accidental del buque, habiéndose nombrado en su reemplazo comandante accidental del buque al de igual clase D. Julián Irízar. El 31 pasaron a formar parte de la dotación del "Pueyrredón" el Sr. teniente de fragata Ernesto Amabia, alférez de navio D. Enrique Moreno, auxiliar contador D. Arturo Méndez Texo y 252 individuos del personal subalterno. El día 1º de agosto pasó a continuar sus servicios a este buque el alférez de fragata D. Eduardo J. Pereyra.

"El 8 de agosto — dice el parte — después de despedirnos de las autoridades civiles y militares, abandonamos el puerto de Genova con rumbo al de San Vicente. A la entrada del Golfo de León, el fuerte viento del Oeste nos obligó a ponernos a la capa hasta el día 11 al mediodía en que amainó, pudiendo volver a rumbo. Durante el tiempo que el buque estuvo a la capa, probó tener muy buenas condiciones para aguantar la mar a la amura".

El 18 fondeó en San Vicente y el 21 abandonó ese puerto con rumbo al Cabo San Antonio, haciendo uso de la derrota de los buques a vela a objeto de economizar carbón y aprovechar los alisios del N. E. reinantes en esta zona, habiéndolos sólo acompañado hasta el día siguiente en que se entablaron los del segundo cuadrante.

Durante la travesía hubo un principio de incendio en la carbonera, habiéndose observado, también, que una de las poleas de excéntricas de la válvula de distribución del cilindro de alta estaba flojo, y pudiendo ello ser origen de una avería, se ordenó parar la máquina y los fuegos, para seguir navegando a vela y poder arreglar la excéntrica, continuando la"' navegación en esa forma hasta el 1º de septiembre. Durante esos días tuvieron velocidades de diez millas horarias. En las singladuras de los días siguientes, los vientos predominaron del 2º y 3º cuadrantes con más o menos intensidad hasta el día 4 a la noche que empezaron a rondar el 1º y cuadrantes, levantándose mar gruesa con todo el cariz de mal tiempo. El 20 de septiembre de 1898 la Fragata Sarmiento arribó al puerto de Buenos Aires, para iniciar los viajes de instrucción a que se refieren estas crónicas.

LISTA DE LOS JEFES, OFICIALES Y SUBOFICIALES

Comandante: Teniente de Navio D. Enrique Thorne; 2º Comandante: Teniente de Fragata D. Alfredo Malbrán; Tenientes de Fragata: D. Julián Irizar y Ernesto Anabia. Alférez de Navio: D. Enrique Moreno; Alférez de Fragata: D. Eduardo I. Pereyra; Guardiamarinas: Carlos M. Llosa, Gabriel Albarracín, Danice L. Velázquez, Julio C. Romano, Guillermo Llosa, Roberto Semilla, Joaquín Arnaut, Luis F. Orlandini, José Maveroff, Bailón M Navarro, Víctor Rolandone, Arturo Esquivel, Ernesto Moreno Vera, Augusto Fonseca, Santiago Baibiene, Ángel Camino, Rafael Zubiría, Pedro Etcheparre, Julio Castañeda, Mario Gómez; Cirujano de 2*: Raúl G. Torrent; Farmacéutico: Felipe Maestropaolo; Contador de 1º: Gustavo Rodríguez Lima; Auxiliar Contador: Arturo Méndez Texo; Maquinista de 1*: D. Federico Coldivell; Maquinista de 2ª: D. Rodolfo Morales; Maquinistas de 3º: D. Tomás Brady, Carlos Ferber, Miguel Sosa; Electricista de 2º: Sterbert Blackbwen; Contramaestre de 1º: D. Juan Leiva; Contramaestre de 2º: D. Carlos Brown; Condestable de 2º: D. Apolinario Barrera; Maestro Armas de 1º: D. Fortunato Soler; Carpintero de 2º: D. Jesús M. Salazar.

VIAJE DE CIRCUNNAVEGACIÓN

Tocóle en suerte al autor del proyecto de construcción de la fragata-escuela "Sarmiento", a la sazón Comodoro Rivadavia, por su situación de Ministro de Marina, disponer el primer viaje de instrucción de la nueva nave.

Aceptadas las conveniencias de un largo viaje, se suscitó la idea de uno de circunnavegación, que fué calurosamente apoyado por el Ministro Rivadavia y recibido con entusiasmo por la prensa del país y por el público, que se daba cuenta de la importancia del viaje no sólo en su aspecto de instrucción, sino que veía con satisfacción y orgullo que un barco nacional, con elementos exclusivamente argentinos, iría a hacer conocer la bandera, símbolo de la patria, en países remotos, que ni siquiera de nombre conocían al país; que el barco visitaría a las naciones amigas, mostrándose como una prueba del progreso y de la cultura que habíamos alcanzado. Por estas razones, el viaje fué prestigiado.

Cuarenta guardiamarinas, correspondientes a distintas promociones, harían el viaje ampliando a bordo los conocimientos adquiridos en la escuela y agregando a sus conocimientos, materias accesorias que complementan hoy la educación de un oficial de marina.

Además, funcionaría una escuela de timoneles y cabos de mar, y los alumnos se elegirían entre los marineros y grumetes más aptos de la tripulación.

A estos efectos, el Poder Ejecutivo dictó, por el Ministerio de Marina, con fecha 29 de diciembre de 1898, el siguiente decreto:

Artículo 1º — En la fecha que se fijará oportunamente, emprenderán viaje de instrucción en la fragata-escuela "Presidente Sarmiento", los 20 guardiamarinas egresados en agosto próximo pasado y los 11 egresados en el corriente año.

Artículo 2º — El viaje a efectuarse será de circunnavegación con arreglo al itinerario que se establecerá, debiendo durar 16 meses, y durante este tiempo, el personal gozará de sueldo a papel, fijándose el tipo de 200 para la conversión a oro en el extranjero.

Artículo 3º —- En el viaje se dictarán por los oficiales del buque a los guardiamarinas un curso teórico práctico sobre las materias siguientes: Observaciones astronómicas, cálculos generales de navegación y magnetismo, práctica general del aparejo y mando de maniobras del buque a vela, gobierno del buque a vapor, manejo de embarcaciones menores, estudio y manejo de las máquinas motoras, de las auxiliares y de las calderas, estudio de las instalaciones eléctricas y manejo de los dínamos; montaje y desmontaje, alistamiento y lanzamiento de torpedos; cálculos balísticos, tiro al blanco, ejercicio y conservación de la artillería, táctica naval, señales, derecho internacional marítimo, historia crítica de las guerras navales, higiene naval, trabajos hidrográficos, práctica de la fotografía, meteorología y oceanografía, ejercicios de desembarco, fortificación pasajera, procedimientos militares, contabilidad, reconocimiento de artículos navales y práctica del detall, práctica de inglés y francés.

Artículo 4'º — Para la mejor garantía del orden militar y aprovechamiento del curso de instrucción, los guardiamarinas embarcados en el buque-escuela con carácter de alumnos, quedan sujetos a los mismos deberes que impone a los aspirantes el reglamento de la Escuela Naval, independientemente de los que son conexos a su empleo.

Artículo 5º — Al finalizar el viaje, el comandante del buque con las referencias parciales de los oficiales encargados de la instrucción, elevará un informe detallado sobre el grado de aprovechamiento, aptitudes profesionales y conducta de cada uno de los guardia-marinas, el cual será tenido especialmente en cuenta para los ascensos que por elección resuelva hacer el Superior Gobierno en su oportunidad.

ROCA.                M. RIVADAVIA".