Historia y Arqueologia Marítima

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Fragata Sarmiento Indice Armada Argentina

  FRAGATA  “SARMIENTO”

El Primer Viaje 1899-1900

     (Viaje 21 de Instruccion / 1° de la Fragata)

La Fragata Sarmiento en La Guayra, Venezuela

Del Libro "Los Viajes de la Sarmiento 1899/1931" editado en 1931

Partida, Punta Arenas, Valparaiso, Callao, Peru, Panama, Acapulco San Francisco, Hawaii (Honolulu) Yokohama, Kobe, Kure, Yedashima, Miyashima, Nagasaki, Talien Wan, Port Arthur, Chefoo, Wer Hai Wei, Kiau Chau, Shanghai, Hong Kong Manila, Colombo, Aden, Moka, Suez, Alejandria
Pireo, Pola, Venecia, Napoles, Magdalena, Spezia Toulon, Barcelona, Argel Cartagena, Gibraltar, Madeira, Barbados,  La Guayra, Santiago de Cuba, Habana New York, Hampton Roads, Rio, BsAs

TCB: Y estamos en América. La Guayra, 18 de mayo, puerto principal de Venezuela, y a sólo 10 km. de la capital, Caracas, pero con trayecto montañoso, que hace del F. C. que une a ambos puntos una obra notable de ingeniería. Venezuela era entonces famosa por el número de sus generales, pues en las frecuentes revoluciones dábase ese grado a todo cabecilla que aportase 15 a 20 hombres; calculábase su número en unos 10 mil. En realidad venían a ser los sargentos de otros ejércitos. Salvo excepciones no tenían sueldo y más de uno andaba descalzo. Hacía un año que se había impuesto en el país el caudillo Castro, que lograría sostenerse por muchos años. Curiosa dictadura, que se me antoja parecida a la de Carlos Antonio López en el Paraguay.

Los marinos de la "Sarmiento" son recibidos solemnemente por el Dictador, que a su vez visita a la fragata (25 de mayo, aniversario patrio), y participa con su esposa en varias fiestas sociales ofrecidas a los marinos. Un decreto especial del gobierno ordena colocar el retrato del general San Martín en el "Salón Elíptico del Capitolio".

ENTUSIASTA RECEPCIÓN EN VENEZUELA

"A mediodía del 15 de mayo — informa el comandante Betbeder — después de permanecer solamente 24 horas en Barbados, dejamos la bahía de Carlisle, en la isla mencionada, y una vez zafos del fondeadero, ordené dar vela y parar la máquina, haciendo rumbo para recalar al S.E. de la isla Granada, y entrar al mar Caribe por el sur de ésta, aprovechando así las corrientes favorables. A las 2 de la tarde del 18 avistamos la Guayra por la proa y a las 3.3 0, tomamos sin novedad el fondeadero, largando el ancla dentro del puerto a uno y un cuarto cables del malecón.

Inmediatamente después de haber fondeado, se saludó a la plaza y acompañado del Sr. Cónsul Argentino, D. Wenceslao Allys, efectué las visitas reglamentarias a las autoridades de tierra, habiendo ya cumplimentado al comandante más antiguo de los buques venezolanos surtos en el puerto y el cual era el cazatorpedero "Bolívar". Encontrándome a muy corta distancia de la capital de Venezuela donde tiene asiento el Poder Ejecutivo, juzgué de mi deber pasar a saludar personalmente a los S. S. Ministros de Relaciones Exteriores, de Guerra, Marina, al Gobernador de Caracas, y no existiendo allí representación diplomática de nuestro país, les dirigí telegramas solicitando, una entrevista que me fué concedida por todos, en despachos telegráficos encomiásticos para nuestro país y buque. En consecuencia, al día siguiente acompañado de un oficial salí para Caracas siendo recibido al llegar por los subsecretarios de Guerra, de Marina y por un gran número de altos Jefes del Ejército, por quienes fui acompañado hasta el hotel en que me alojé, en carruajes de gala especialmente dispuestos. Esa misma tarde pasé a cumplimentar a los S. S. Ministros de Guerra, Marina y al de Relaciones Exteriores, a quién solicité poder saludar personalmente al Sr. Jefe Supremo de la Nación, General Cipriano Castro, obteniendo respuesta favorable y fijándose fecha. Al día siguiente 20 de marzo fui recibido con gran ceremonia por el Señor Gobernador de Caracas, quien en el gran salón municipal de recepciones, acompañado de los concejales y de un numeroso público, me dio la bienvenida que la ciudad de Caracas daba a la dotación del primer buque argentino que llegaba hasta allí.

El recibimiento de S. E. el Jefe Supremo tuvo lugar en forma honorífica y excepcional para mi rango, pues, S. E. nos recibió acompañado de su Ministerio y toda su numerosa casa militar. En esa oportunidad S. E. tuvo conceptos muy honrosos para la República Argentina, informándose detalladamente del viaje que viene realizando este buque, y por fin pidióme muy especialmente que saludara a S. E. el Sr. Presidente de la República. El Cónsul Argentino, Dr. Carlos R. Rohl diónos un banquete en su casa particular al cual asistieron los S. S. Ministros de Relaciones Exteriores, de Guerra y Marina y el cuerpo diplomático presente en Caracas. Esa misma noche de Mayo 21 asistimos a una función de gala dada en el teatro principal con asistencia de S. E. el Jefe Supremo de la Nación, su ministerio y cuerpo diplomático y en donde antes de dar principio a la representación fué cantado el Himno Nacional Argentino, habiendo en el escenario un gran retrato, artísticamente adornado, de S. E. el Señor Presidente General Roca. Fui especialmente invitado a pasar al palco de S. E. el Jefe Supremo presenciando desde allí toda la representación.

Uno de los principales Clubs, el Club Unión, nos ofreció un gran baile al cual también asistió el Jefe Supremo y donde se reunió una tan selecta como numerosa concurrencia. Entre las numerosas demostraciones, que puedo llamar de carácter particular, debo citar especialmente un saludo que nos fué hecho por una numerosa comisión de estudiantes que en nombre de la juventud caraqueña nos dieron una muy simpática bienvenida. Debo también citar a la prensa toda, que nos saludó unánimemente a nuestra llegada, y dedicó largos artículos a nuestro país, su marina, al viaje que realiza este buque y a las manifestaciones que se nos hicieron durante la estadía en Venezuela.

Siendo necesaria la retribución a tantas demostraciones y estando muy próximo el aniversario de nuestra emancipación política y habiendo tenido conocimiento que en ese día nos haría una demostración, me decidí permanecer en puerto hasta el 25 de Mayo e invitar a S. E. el Jefe Supremo a visitar el buque. El 24 de Mayo se expidió y me fueron entregadas copias de un decreto que es altamente expresivo, pues dispone que el retrato del General José de San Martín se coloque en el gran y primer salón de Caracas, de recepciones oficiales de los presidentes de la República, y en donde sólo se encuentran los de los primeros y más grandes prohombres de la Independencia y período de constitución política de Venezuela, de modo que el retrato del General San Martín vendrá a ser el del primero y único extranjero que se encuentre entre los de las grandes eminencias.

20.5.1900, el Presidente y Ministros de Venezuela a bordo en La Guayra

Dicho decreto será entregado personalmente a S. E. el Señor Presidente Roca por una comisión de venezolanos residentes en Buenos Aires. El día 25 de Mayo S. E. el Señor Jefe Supremo de la Nación, acompañado de su ministerio, del Gobernador de Caracas, secretario general y jefe de edecanes fué recibido a bordo con los honores de ordenanza visitando el buque en todos sus departamentos, almorzando a bordo y presenciando luego algunos ejercicios. Después de unas tres horas de permanencia a bordo se retiró el Señor General Castro con toda su comitiva, despidiéndosele con los honores debidos. Antes de abandonar el buque el Sr. Jefe Supremo me manifestó que se encontraba sumamente complacido de la recepción que le había sido hecha. Antes de terminar esta parte, debo hacer especial mención del Señor Cónsul Argentino, D. Carlos R. Rohl, quien hace el debido honor a su puesto, gozando en la sociedad venezolana de la más alta consideración.

  VENEZUELA  
Panorama de Caracas Salon de recepcion en Caracas Guardiamarinas en el Monumento a Bolivar
   
  Puer6o de La Guayra  

TCB: Santiago de Cuba, 31 de Mayo, donde acaba de desarrollarse el episodio principal de la guerra hispanoamericana, la destruccion de la Escuadra de Cervera. Se ve aL al "Merrimac" hundido en la entrada para embotellar el puerto, y, sobre la costa, embarrancados, el "Oquendo" y al "Vizcaya".

Travesía lenta por la flojedad del viento. El 8 de junio, recalada a La Habana. Fondea la "Sarmiento" junto a los topes del "Maine", cuya voladura sirvió a los americanos de pretexto para desencadenar la guerra. Como en todos los países de habla española, la llegada del barco de Buenos Aires da origen a indescriptible entusiasmo y a interminables fiestas. En una de ellas se reúnen por primera vez después de la guerra, cubanos, españoles y norteamericanos, separados hasta entonces por hondos rencores. Betbeder pronuncia un discurso mitad en español, mitad en inglés. Cuba estaba ocupada por los norteamericanos, y el pronóstico general — que resultó errado — era que nunca sería independiente.

RECEPCIONES, BANQUETES Y REGALOS EN CUBA

Zarpamos del puerto de La Guayra el 26 a las 7 de la mañana. A mediodía del 30 se avistaron al N. N. E. las montañas del E. de la isla de Cuba.

Como se hizo demasiado tarde para tomar el puerto ese día, nos aguantamos a la vela a la vista del faro durante la noche, y en la mañana siguiente tomé el fondeadero interior sin novedad. Al entrar pasamos dejando a estribor el casco del "Merimac", que está en el canal a 800 metros hacia adentro del Morro. Teniendo en cuenta que el estado sanitario de esa localidad era el peor de todos los de la isla de Cuba en esa época del año, y que el período álgido de la fiebre amarilla había ya principiado y que por consecuencia era peligroso proveernos del agua potable necesaria, que además era indispensable que se embarcaran algunos víveres, los cuales eran allí de precios muy subidos y también necesitábamos completar la provisión de carbón, decidí recalar en. la Habana, en donde todos esos elementos podían encontrarse fácilmente. Además, llegando hasta Santiago de Cuba se había llenado el objeto principal de esa recalada, que era, a mi juicio, el de estudiar el sitio del combate entre las escuadras Española y Norteamericana. Por otra parte, siguiendo lo aconsejado por el derrotero, la salida del mar Caribe debía de hacerse, tratándose de navegación de vela, por el canal de Yucatán y estrecho de Florida, para aprovechar así las corrientes, de modo que la escala en la Habana no importaba ningún desvío de la ruta a seguirse.

Poco antes de haber transcurrido 24 horas y siendo las 6.30 de la mañana del 1' de junio dejamos el fondeadero de Santiago de Cuba. Navegamos sin novedad el interior de la bahía y a las 7 de la mañana franqueamos la boca, desde donde se hizo rumbo para seguir paralelamente a corta distancia de la costa a fin de reconocer los sitios en que encallaron los diferentes buques que componían la escuadra Española en el combate de Santiago. A las 8.10 llegamos a mil metros de donde está encallado el Crucero "Almirante Oquendo" y después de tomar algunas fotografías de él y del paraje, abrimos rumbo para seguir a reconocer el "Vizcaya" encallado en Aserraderos. A las 9.45 estábamos próximos al "Vizcaya" y se paró la máquina para acercarnos prudentemente y poder tomar también fotografías de este casco, hecho lo cual seguimos navegando para ir a la desembocadura del Tarquino donde está encallado el crucero "Colón".

  SANTIAGO DE CUBA  
Entrada a Santiago de Cuba Castillo del Morro Entrada a la Bahia de Santiago de Cuba
El Prado Plaza y Catedral Panorama
 
Puerto Castillo del Morro  
  LA HABANA  
La fragata entrando a La Habana Castillo del Principe Panorama desde el castillo del Principe
Panorama con Calzada de la Reina Calle de la Habana El Prado- Habana
Calle y mercado, Habana Carro con tabaco El Maine a pique
     

A mediodía estábamos a dos millas de Aserraderos donde se encuentra el casco del "Colón" casi del todo sumergido, y se derivó después al O. S. O, para continuar la navegación al estrecho de Yucatán. El 8, al aclarar, se avistaron las primeras tierras del norte de Cuba, y a las 8.30 recalamos en la Habana, cuyo puerto tomamos sin novedad a las 10.30 de la mañana, amarrando el buque a uno de los muertos del fondeadero que me fué designado y saludando simultáneamente a la plaza. Acompañado del Sr. Cónsul Argentino, D. Julián J. Silveyra, efectuóse ese mismo día las visitas oficiales de tierra solamente, pues no había allí ninguna representación naval.

La Fragata Sarmiento entrando a La Habana, Cuba

Luego de haber fondeado recibí a bordo de este buque numerosas delegaciones constituidas por las comisiones directivas de los principales círculos y sociedades que representan la colonia española y sociedad cubana. Se presentaron a saludarme también los representantes de casi toda la prensa que ya en la tarde de ese día dedicó al país, al buque y viaje que realizamos encomiásticos artículos que se continuaron durante toda nuestra estadía allí. Al día siguiente de fondear, por especial permiso del Gobernador Militar General Wood los guardiamarinas acompañados del oficial encargado de ellos visitaron las principales fortificaciones que defienden la entrada del puerto, y en la tarde del mismo día pasaron una prolija inspección al dique flotante que aún permanece allí, perteneciente al Gobierno Español y cuyo funcionamiento del dique presenciaron, explicado por su director, un Jefe de la Marina Española, el cual, una vez terminada la visita nos ofreció un lunch.

El Gobernador Militar de Cuba, General Wood ofrecióme un almuerzo en su casa particular, al cual asistieron algunas autoridades y nuestro Cónsul. A pesar de haber significado a cuantos vinieron a visitarme a bordo, la necesidad que tenía de hacerme a la mar inmediatamente después de que nos hubiéramos provisto de aquello que nos era necesario, fuéme imposible eludir algunas de las muy numerosas fiestas con que se quería obsequiarnos y hube de aceptar aquellas que podían tener lugar dentro del término a emplearse en proveernos de los artículos que debíamos embarcar. Así, pues, se dio un banquete en el Casino Español con asistencia de más de doscientos de sus socios; un baile en los grandes salones del Centro Asturiano, en donde se nos hizo una entusiasta recepción y una matinée dada por muy distinguido círculo cubano. Otras fiestas tuvieron lugar durante los pocos días de permanencia en la Habana y aquellas asociaciones que por su índole o falta de tiempo no pudieron expresarnos sus sentimientos ofreciéndonos alguna fiesta, lo hicieron presentando algunos regalos al buque, entre los que debo de citar una cantidad valiosa de víveres, obsequiados a la tripulación por la Asociación "La Lonja", que es una especie de bolsa comercial, y una buena cantidad de cigarros y cigarrillos para la dotación y Estado Mayor del buque, ofrecidos por el Centro Gallego, la fábrica de Henry Clay y por el Cónsul General Argentino.

Teniendo en cuenta que estaban enterados de todos los pormenores de nuestras estadías en puertos españoles, en donde como allí habíamos sido muy agasajados, dándose a bordo algunas pequeñas fiestas, y habiendo recibido insistentes pedidos por toda la sociedad para conocer y visitar el buque, consideré lógico dar también una pequeña fiesta, quitándole todo carácter oficial, pues la capacidad del buque no permitía dar cabida a la muy numerosa sociedad de la Habana. Esa pequeña fiesta se realizó con éxito muy lisonjero en la noche del 11 de junio, asistiendo la parte más distinguida de las sociedades cubana y española, el Gobernador Militar General Wood, el Cónsul General español y algunas otras autoridades. Permanecimos en la Habana hasta la mañana del 12, que se dejó el puerto a las 9.20 de la mañana.


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