Historia y Arqueología Marítima

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Buque Museo Fragata Presidente Sarmiento

Indice Fragata Sarmiento

     VIAJE  11 - 1911

(Viaje 32 de Instruccion / 11° de la Fragata)

Del Libro "Los Viajes de la Sarmiento 1899/1931" editado en 1931

La lucha contra los elementos - Fiestas exóticas en Nossi-Bé- El cariño de España

ITINERARIO:

Zarpó el 8 de mayo de 1911 y regresó el 28 de diciembre de 1911. Madryn - San José - San Antonio - Bahía Blanca - Capetown - Nossi-Hé - Aden - Alejandría - Malta - Toillon - Barcelona - Málaga - Gibraltar - Canarias - Río de Janeiro.
El itinerario inicial que comprendía los puertos de Pola, Venecia, Spezia no pudo cumplirse por haberse declarado en ellos la epidemia del cólera.
Navegó 15.096 millas.

LISTA DE JEFES, OFICIALES Y SUBOFICIALES

Comandante: Capitán de Fragata D. Mariano F, Beascoctiea; 2.° Comandante: Teniente de Navio D. Jorge Yalouu; Tenientes de Fragata: D. Francisco Arnaut, Regino de la Sota, Francisco Stewart, Carlos Rufino; Alféreces de Navio: D. Eleazar Videla, Emilio Thalasso, Salvador Ascencio, Juan A. de Urquiza; Ingeniero Maquinista de ?.*.■ D. Bernardo Rocco; Ingeniero Maquinista de 2.": D. Juan L. Fernández; Ingeniero Maquinista de 3.a.' D. Luis Roberto, TemÍstocles Perna; Cirujano de 1 .".■ D. Carlos A. Quurencio; Contador de 1.a: D. Juan Ari Lisboa; Capellán: D. Egidio Adoy; Profesor de Inglés: D. Stanley
C. Hart; Profesor de Fotografía: D. Luis Manterole; Aspirantes a Guardimnarinas: D. Ramón Pocti, Carlos M. Sciurano, Francisco Renta, Guillermo Coelho, Raúl E, Lajous, Juan £. Peífabet, Arturo Saiz, David Qiiayat, Alberto Grieben, Adolfo Parker, José Zuloaga, Enrique Serantes, Alberto Teisai-re, Juan C. Riciieri, Conrado del Carril, Baltasar Lagiiír, Eduardo de la Vega, Carlos Martínez, Florencio Pastor, Juan Lamarquu, José CastrillÓn; Contramaestre Principal: D. Benito lmiva; Contramaestres de 2.a.' D. Fermín Ramírez, Pablo Trigo, Horacto Agnesse, Nemesio C. Silva; Condestable Instructor de 1.a: D. Joaquín Oytaben; Condestable Torpedista de 1.a: D. Juan Bonzuga; Mecánico Electricista Principal: D. Pedro S. Nádale; Mecánico Electricista de 1.a: D. Guillermo F. Várela; Mecánico Electricista de Ia Kadio-grafista: D. Carlos Stuckle; Sub-ofkial Armas de 2.a: D. Isidoro Paniagua; Maestro de Armas de 2.a: D. Carlos Danihla Reyes; Carpintero de 2.a: D. Leonardo Nenna; M.ae'tro de Banda dt 1.a: D. Lorenzo Fre-sia; Maestro de Banda de 2.a: D. Pascual Grif.go.

CONSCRIPTOS

Flores Arturo, Gómez Juan G., Yriarte José C, Lastra Sixto, Maurengi Augusto M., Rothanel Jorge, Burghecti Juan, Córdoba Carlos, Castro Ángel, González Isauro, Jaime Pedro, M'arega Pedro, Mansilla Miguel, Macera Domingo M., Moré S. Lucio, Ovin Francisco, Picotta Francisco, Rcsca Juan P., Torossi Guido L., Udrizábal Eugenio J., Vcrazain Ramón A., Zabala Justino, Acuña Pedro Pablo, Bocea Juan Bautista, Bustos Enrique, Cardoso Juan B., Chiabon Agustín, Catrinay Manuel, Fació Félix, García Hor-tcnsio, Gómez Juan M., Hernández Eulalio, Huarte Mariano Ireneo, Mutio José, Peralta Fermín, Pérez Mariano, Piecot Juan M., Pingé Cirilo Ambrosio, Rodríguez José A., Quiroga Tomás, Saffores Zacarías Paulino, Terraza Juan, Vázquez José U., Reinares Tclesforo, Víctor Juan B., Ceballos Donato S., Chiodi Pedro Juan, Chichani Saturnino, Llames Manuel, Martínez Lorenzo, Salice Roque E., Uriburu Nicolás E., Adkinson Santiago, Galimberti Carlos A., Meló Domingo, Martínez Alfonso, Aladro Manuel, Arredondo Ubaldo, Bordigote Domingo, De-llanea Alberto, D'Iiust Ernesto, Garay Francisco, Lobos Francisco, Ingle Pedro, Luna Eustaquio, Mercado Andrés, Pucheta Alberto, Ruarte Anastasio, Rcyno-so Pedro B., Rodríguez Epifanio A., Ríos Juan, Sosa Eliseo, Sierra Gregorio, Selli José, Telleiria Justo, Vi-llalba Juan, Ghensi Luis M., Gazzanego Francisco, Medina Pedro J.
Escribientes: Sartori Aquilcs, Sirras Prats Alberto.

LA PARTIDA
Ademas de las referencias que contiene el historial correspondiente al undécimo viaje de la "Sarmiento", publicamos en este capítulo una reseña sujestiva escrita recientemente por el comandante de la fragata D. Mariano F. Beascochca. La interesante narración nos exime de entrar en. mayores detalles acerca ds los resultados de este viaje.
Cabe, sin embargo, señalar el afectuoso recibimiento que mereció el buque-escuela en las ciudades españolas que visitó. España ha querido siempre rendir a la "Sarmiento" cariñosos homenajes y cada vez que ha tocado sus puertos ha tenido oportunidad de exteriorizar una gran simpatía para los marinos argentinos.
En el [jarte oficial y en la narración del comandante Beascochca se mencionan especialmente los agasajos que se ricibieron en España.
La "Sarmiento" zarpó de Buenos Aires el 8 de mayo de 1911.
Los oficiales y la tripulación vestidos de gala se disponen a recibir la visita del Presidente de la República. Al ¡zar la señal de que «1 Señor Presidente ha salido de la Casa de Gobierno se empavesa de gala el buque mandando la gente a los puestos de honores en la cruz de las vergas.
Los oficiales que no tienen puestos destinados
esperan en el portalón la llegada del primer magistrado de la República.
Los aspirantes forman con armas en la toldilla a babor frente al portalón y la banda de música ocupa el centro del alcázar.
Al entrar el coche presidencial en el puente de los diques, se manda "gente afuera".
Al pisar el Presidente de la República Ja planchada, se iza su insignia al tope del palo mayor. El segundo comandante da las voces reglamentarias a las que contesta la tripulación saludando; los aspirantes presentan las armas y la banda de música ejecuta el Himno Nacional.
Los mismos honores se rinden en el momento en que el presidente abandona el buque.

UNA RECIA TEMPESTAD CICLÓNICA

El 8 de julio de 1911 la fragata Sarmiento salió de Puerto Militar con destino a Capetown, a donde llegó el 30 del mismo mes, amarrando a uno de los muelles de ese puerto.
"El 19 y 20 de julio — dice el historial — soportamos en las inmediaciones de Tristán da Cuhna una recia tempestad ciclónica, clasificadas entre las excepcionales del océano Atlántico sur. Se notó antes de la tempestad descenso barométrico, cambio de dirección en los vientos y nubes, cirrus cúmulus (C. R.).

"Con la baja del barómetro aumentó la intensidad hasta convertirse en un huracán. Después de soplar ocho horas cesó el viento totalmente, cayó una lluvia torrencial e instantáneamente saltó el viento al S. O. A partir de ese momento empezó a subir rápidamente el barómetro. Fué, pues, un centro de baja presión que nos alcanzó y que no fué posible evitar en ninguna forma, porque su velocidad de traslación llegó a ser aproximadamente de 3 6 millas por hora.
"El l0 de agosto a primera hora zarpó la fragata del puerto de Capetown con destino a Nossi-Bé. Al encontrarse el buque a la altura del Cabo de las Agujas, otro recio temporal del N. E. nos obligó a ponernos a la capa, y más tarde a correr el tiempo, lo que nos alejó mucho de la derrota, llevándonos muy al sur.
"Para ganar el camino perdido y alejarnos de los centros de baja presión que encontré en la derrota hacia Nossi-Bé, me vi obligado a marchar a una velocidad superior a la indicada en las instrucciones y navegar siempre a máquina y a vela, por considerar aventurado apagar los fuegos en una zona combatida por vientos huracanados y en donde el oleaje asume pronto proporciones tan inusitadas.

DIVERSAS ATENCIONES

"De Nossi-Be zarpó la fragata, en busca de carbón, para Diego Suárez., y una vez cargado el combustible se zarpó con destino a Aden. "Me complace hacer saber a V. E. que todos los puertos extranjeros donde hemos tocado, fuimos gentilmente atendidos por las autoridades y la sociedad.
"Se han dado en honor de nuestro país con motivo dc nuestra llegada grandes banquetes y bailes en Capetown, Nossi-Bé y Diego Suárez. Todas estas fiestas fueron retribuidas a bordo y estoy seguro que la fragata ha dejado en todas partes un recuerdo simpático. "En Capetown los aspirantes, acompañados por el jefe de estudios y otros oficiales, visitaron el Observatorio Astronómico y los museos.
"La fragata llegó después a Alejandría, de donde fué a Gibraltar. El buque zarpó de Alejandría el 29 de septiembre de 1911 a las 6 de la mañana, llegándose a Valleta a las 1.30 de la tarde del día 3 de octubre, no habiendo ocurrido novedad alguna en esta travesía. Fué saludada la plaza de acuerdo con el reglamento de honores, así como la insignia superior de los buques surtos en el puerto. Se hizo la visita de cortesía al Señor Almirante en Jefe de la Escuadra Inglesa y al comandante del crucero norteamericano "Chester", el cual fué visitado por los aspirantes en compañía del profesor de la materia con el fin de conocer sus máquinas a turbinas. A las órdenes del jefe de estudios visitaron igualmente todas las dependencias del Arsenal y sus diques de carena.
"Por invitación de los señores oficiales de la escuadra inglesa se realizó una regata con la falúa de a bordo y una lancha del acorazado inglés "Triumph", habiendo nuestra tripulación alcanzado a la meta después de bogar 2.100 yardas con una ventaja de cien metros sobre el bote inglés; la tripulación inglesa fué obsequiada con 13 libras."Para retribuir las numerosas atenciones y esplendidas fiestas ofrecidas en tierra se realizó a bordo una matinée a la cual concurrió lo más selecto de la sociedad y las autoridades locales.

"El día 8 de octubre a las 6 de la mañana se zarpó de este puerto con rumbo a Toulon, a donde se llegó a las 5 de la tarde del día 12. Después de saludar a la plaza y la insignia superior de la Escuadra Francesa y hechas las visitas de cortesía fué recibido a bordo el Señor Almirante en Jefe de la Escuadra. Ese mismo día se ausentó para París el segundo comandante y varios oficiales; el día 14 bajaron a esa capital los aspirantes, regresando el 22.

"El que suscribe se ausentó para París por 48 horas para presentar sus respetos y pedir órdenes al Señor Ministro Argentino en esa capital. "El 23 se ofreció a bordo una mitinee de despedida, asistiendo los Sres. Almirantes de las divisiones francesas, los jefes del puerto y una selecta concurrencia.
"El día 24 fué nombrada una comisión de la tripulación, presidida por un suboficial de armas, la que se trasladó en una lancha a los despojos del "Liberté", donde fué depositada una corona con la siguiente inscripción: "A los que murieron en su puesto". I.a comisión fué recibida por un capitán de fragata de la Armada Francesa en los mismos restos. Al mismo tiempo Se donaron quinientos francos para aliviar a las familias de las víctimas.
"Se zarpó de Toulon a las 10 de la mañana del 24 de octubre con rumbo a Barcelona, llegándose a este puerto a las 5 de la tarde del 2 5.
En la crónica del comandante Beascochea, que vá al final del capítulo, hay interesantes referencias de la estada en España

FIESTAS, BANQUETES Y RECEPCIONES EN BARCELONA

"Saludada la plaza y efectuadas las visitas de cortesía, vinieron a bordo con el Cónsul Argentino gran número de personas representativas que se hallaban en el puerto esperando nuestra llegada. Las autoridades y centros sociales enviaron invitaciones para las fiestas preparadas, cuyo programa fué difícil realizar totalmente por su extensión. Estuvo a bordo el Señor Alcalde de la ciudad, el Señor Gobernador y el comandante del crucero español "El Temerario", surto en el puerto.

"En retribución de los innumerables agasajos de que fué objeto nuestro país por intermedio de la "Sarmiento", se realizó a bordo una matinée a la que asistieron todas las autoridades y personalidades de la ciudad, así como también el cuerpo consular extranjero y todo lo más selecto de la sociedad barcelonesa.

"Habiendo el Señor Alcalde ofrecido en el "Tibidabo" un banquete en nombre del Ayuntamiento, con asistencia de los señores concejales, y en circunstancias de agradecer su brindis, dediqué algunas palabras a la Infanta Isabel de Borbón, lo que fué motivo para que recibiese a bordo un telegrama de S.A.R. agradeciendo muy conceptuosamente los términos en que le había recordado.
"En la noche del 3 1 se ofreció a bordo un banquete de cien cubiertos con la concurrencia de todas las autoridades civiles y militares y personalidades de Barcelona. En esta ocasión el Señor Manuel Mala-grida, levantando su copa, dijo: que así como en la República Argentina existía la Casa de España, él deseaba que en su patria tuviera la suya la Argentina, y por eso ofrecía para asiento del Consulado Argentino una casa en Barcelona.

"Fué donado al Asilo Naval, instalado en un pontón próximo al amarradero de la fragata, veinte libras esterlinas, las que fueron entregadas a la señora presidenta, dando motivo esta pequeña donación a sinceras manifestaciones de gratitud.

REGALOS RECIBIDOS EN MALAGA

"Se zarpó de este puerto el 2 de noviembre con rumbo a Málaga, a donde se llegó a las 4 de la tarde del día 4. Inmediatamente después de arribar se recibió a bordo la visita del Cónsul Argentino, efectuándose al día siguiente las visitas de cortesía a las autoridades locales.
"Numerosas fueron las demostraciones de afecto y de simpatía a nuestro país realizadas durante la estada en esta ciudad. Fué recordado con gratitud el envío de recursos que la Argentina hizo cuando se produjeron las inundaciones hace pocos años.
"La Cámara de Comercio ofreció un gran banquete. El presidente de la institución, al pronunciar un conceptuoso brindis pidió que la fragata fuese portadora al Excmo. Señor Presidente de la República de varias muestras de artículos malagueños, lo que fué aceptado y agradecido.
"Retribuyendo las numerosas fiestas organizadas en tierra en nuestro honor, fué ofrecida a bordo una matinée el día 8. De esta fiesta participaron no solamente las autoridades locales, sino también una nutrida y selecta concurrencia.
"Se trató insistentemente de enviar un telegrama a V. E. pidiendo autorización para permanecer algunos días más en el puerto, lo que no se efectuó teniendo en cuenta los perjuicios que ocasionaría en la instrucción de los aspirantes y tripulación, razones que fueron atendidas debidamente.
"Se zarpó del puerto de Málaga el día 9 a las 3 de la mañana con rumbo a Gibraltar, a donde se llegó a la 1 p. m. del mismo día, habiéndose efectuado esta corta travesía sin novedad alguna.

ORDEN DE REGRESO

"El día 11 los aspirantes visitaron las distintas dependencias del Arsenal y los diques de carena de Gibraltar.
"Habiéndose recibido orden telegráfica de V. E. de estar el 26 de diciembre a primera hora en la rada de Buenos Aires, fué arreglado el itinerario de manera de hacer la travesía entre Gibraltar y Las Palmas a máquina y a vela, y a vela entre Las Palmas y las costas del Brasil, aprovechando los alisios y permaneciendo 48 horas en Río Janeiro para hacer luego rumbo a Santa Catalina con el fin de permanecer en este puerto una semana y dar así término a la instrucción, todo lo cual me permitirá estar para la fecha indicada en Buenos Aires".

Desde Santa Catalina, un nuevo informe del capitán Beascochea, hace saber que el 12 de noviembre a la 1 p. m. zarpó la fragata del puerto de Gibraltar con destino a Las Palmas, efectuando la travesía a vapor y a vela y llegando a dicho puerto el 15 de noviembre a las 4.30 de la tarde. El 18 de noviembre a las 8 de la mañana se zarpó del puerto  de Las Palmas con destino a Río Janeiro, navegán-dose a vela. La falta absoluta de viento obligó el día 21 a utilizar la máquina para ir en busca de los alisios.

"E! día 22 a las 8 de la noche, me informó el cirujano del buque — dice el parte — que había necesidad urgente e imprescindible de recalar en el puerto más próximo para poder salvar la vida del cabo fogis-ta de primera, Eliseo Ures, que tenía una hernia estrangulada que reclamaba una operación inmediata, que no era posible efectuar en el buque. Atendiendo esas razones y encontrándose el buque en las inmediaciones de San Vicente (Isla de Cabo Verde), hice rumbo a ese puerto, a donde llegué el día 24, desembarcando inmediatamente al enfermo, el que fué hospitalizado, quedando a su cuidado el Cónsul Argentino de la localidad.

"A las 3.3 0 del mismo día zarpé de San Vicente, y como V. E., en telegrama que remitió a Gibraltar me ordenaba estar fondeado con el buque de mi mando el día 26 de diciembre en la rada de Buenos Aires, es decir seis días antes de la fecha fijada en el primer itinerario, me vi obligado a navegar a máquina y vela, tratando de hacer el mayor camino posible a fin de no tener que suprimir ni la estada en Río de Janeiro, ni disminuir la permanencia en Santa Catalina.

"El día 8 de diciembre se fondeó en Rio de Janeiro. Durante mi permanencia en esta capital visité, acompañado del Señor Ministro Argentino, a las principales autoridades. "Fuimos obsequiados en repetidas y diversas formas por los oficiales de la Armada Brasileña, quienes tuvieron expresiones muy afectuosas para el comandante y oficiales del crucero "Nueve de Julio", lo cual me complazco en manifestar a V. E.

"Debido a que S. E. el Señor Presidente de la República designó como día de recepción para los jefes y oficiales del buque de mi mando el fijado para nuestra partida, me obligó a prorrogarla un día más. Por la noche del último día, el Ministro Argentino, acompañado de su familia y relaciones asistieron a bordo a un banquete ofrecido en su honor.
"Esa misma noche del 13 de noviembre a las 2 a. m. abandonamos el puerto de Río Janeiro con destino a Santa Catalina, dándose comienzo al principio de esta navegación al examen de los aspirantes. F.I día 14 de diciembre fondeamos en Santa Catalina.

"El 19 de diciembre se zarpó con destino a Buenos Aires, y el día 23 se fondeó frente al pontón Punta Indio. El 2 5 de diciembre se zarpó de este puerto con destino a los malecones de La Plata, fondeándose tres millas al norte de este lugar ese mismo día a las 12.3 5. El día 2 8 de diciembre a las 1.45 se zarpó de la rada de La Plata, haciéndose rumbo al puerto de la Capital. A las 4 se tomó el canal y a las 5.30 se amarró en la Dársena Norte.

"Durante el viaje — dice el informe final — los señores jefes y oficiales y aspirantes y la tripulación de la fragata recibieron continuadas manifestaciones de simpatía de las autoridades y sociedades de los puertos del itinerario, destacándose sobre todas las tributadas en los puertos españoles, cuyos agasajos afectuosos se evidenciaron a cada instante en la forma más entusiasta.
"Concurrí personalmente a todos los festejos realizados, y en aquel en que me era materialmente imposible hacerlo por haber varias fiestas a la vez, nombré comisiones de jefes, oficiales y aspirantes que me reemplazaron, las que desempeñaron su cometido con tacto y discreción, rodeándose de simpatías generales."Las relaciones con las autoridades fueron siempre de la más cordial armonía.


RESUMEN DE LOS AGASAJOS RECIBIDOS EN EL VIAJE

"Las fiestas principales recibidas y tributadas fueron las siguientes:
Puerto Madryn
"Julio 22. — Baile dado por la colectividad inglesa. Durante el día y a la noche fué engalanada la fragata, asociándose a los festejos de la referida colectividad con motivo de la coronación del Rey Jorge V, de Gran Bretaña.
Capetown
"Agosto 5. — El Cónsul Español dio en su domicilio una recepción en honor de la "Sarmiento".
"Agosto 6. — En el Mount Nelson's Hotel, el Cónsul Argentino obsequió a la oficialidad y a los aspirantes de la fragata con un baile que congregó una nutrida y selecta concurrencia.
"Agosto 7. — La sociedad de Capetown dio una recepción a los marinos de la "Sarmiento", que resultó una fiesta interesante y lucida.
"Agosto 8, — En retribución de la fiesta anterior se organizó a bordo una recepción, de la que participaron distinguidas familias de la localidad.
"Agosto 9. — El Dr. Cassalis dio una matinée en honor de los oficiales y aspirantes, de la que participaron familias de la sociedad local. La sociedad de Beneficencia de Capetown organizó un baile en honor de la "Sarmiento", siendo la fiesta muy concurrida y animada.
Nossi-Bé
"Agosto 24. — La sociedad local obsequió con una recepción en el Club Social a la oficialidad y aspirantes. Concurrieron muchas familias de la ciudad, dando animación a la fiesta que se desarrolló en un ambiente cordial.
"Agosto 25. — Se dio a bordo una recepción en honor del Administrador y autoridades locales, concurriendo las familias de dichos funcionarios y distinguidas damas de la localidad.
"Agosto 26. — El Administrador de la Isla obsequió con un baile a los jefes y oficiales de la fragata en su residencia particular; a la fiesta asistieron la mayor parte de los aspirantes y numerosas y distinguidas familias de la sociedad local.
"Agosto 27. — La Reina Binao dio una recepción a los jefes, oficiales y aspirantes en Ampasi-mena. La fiesta resultó interesante y característica.
"Agosto 2 8. — La Reina Binao dio otra recepción en honor de la "Sarmiento", participando de esta fiesta el elemento indígena, cincunstancia que le dio aspectos novedosos.
"Agosto 2 8. — El Administrador de la Isla obsequió a la plana mayor del buque con un banquete, del que fueron comensales la mayor parte de los altos funcionarios de la Isla.
Diego Slidrez
"Agosto 31. — El Administrador de la Isla organizó una recepción en honor de la "Sarmiento". Participaron de la fiesta las otras autoridades locales y familias de la localidad.
"Septiembre 1. — En el Club Francés la sociedad de Diego Suárez dio un baile en honor de los jefes, oficiales y aspirantes de la "Sarmiento", viéndose la reunión muy concurrida por las mejores familias,
"Septiembre 3. -— Se dio a bordo un banquete a las autoridades. A la tarde se organizó una matinée a bordo de la que participaron con mucho interés las familias de los principales funcionarios y de la sociedad local.
"Septiembre 4. — La plana mayor del buque obsequió con un almuerzo a bordo a los oficiales de la guarnición. La sobremesa se prolongó, manteniéndose en el ambiente cordial y afectuoso que predominó desde el comienzo del almuerzo.
"El mismo día los suboficiales franceses obsequiaron a los oficiales de mar de la fragata con un banquete, que se realizó como el anterior, en un ambiente cordial y de franca camaradería.
Alejandría —
"Septiembre 25. — El Kedive de Egipto recibió oficialmente al comandante de la "Sarmiento" con el ceremonial de práctica.
"Septiembre 27. — La plana mayor del buque dio un banquete a bordo a las autoridades. Fueron comensales las autoridades civiles y militares, todas las cuales tuvieron conceptos honrosos para nuestro país y formularon votos por el feliz viaje de la "Sarmiento".
Malta—
"Octubre 5. — El Cónsul de Noruega organizó una matinée en su domicilio en honor de la "Sarmiento". Concurrieron a esa fiesta los jefes, oficiales y aspirantes.
"Octubre 5. — La Sociedad de Malta fué obsequiada a bordo con una comida, de la que participaron las autoridades civiles y militares.
"Octubre 6. — La sociedad de Malta organizó un baile en honor de la "Sarmiento". Participaron de la fiesta los jefes, oficiales y aspirantes, los altos funcionarios de la ciudad y sus familias y miembros representativos de las actividades sociales de Malta.
"Ese mismo día el Almirante jefe de la Flota obsequió con un banquete al comando del buque. Fueron comensales altos jefes y oficiales de la marina.
"Octubre 7. — Para retribuir las atenciones y las manifestaciones de simpatía de que habían sido objeto los jefes, oficiales y aspirantes, se dio a bordo una matinée que estuvo muy concurrida por las principales familias locales y en la que estuvieron representadas las autoridades civiles y militares.
"Ese mismo día se organizó por la sociedad de Malta otra recepción a los marinos de la "Sarmiento", que constituyó una simpática fiesta de despedida.
Tolden—
"Octubre 20. — El Prefecto Marítimo obsequió a los jefes de la fragata con un banquete, del que también fueron comensales las autoridades locales.
"Octubre 23. — Esa comida fué retribuida a bordo, siendo invitadas todas las autoridades marítimas.
senciar una representación teatral, destinándoseles ubicaciones especiales.
"Octubre 28. — Se realizó un paseo y un banquete en Monscrrat, organizado por la comisión de recepciones y las autoridades.
"Esa noche el Sr. Malagrida obsequió con otro banquete a la plana mayor del buque. De esta comida fué invitado de honor el General V. Weylcr.
"Octubre 29. — Con el objeto de retribuir las atenciones que se habían recibido de parte de las autoridades y de la sociedad de Barcelona, se dio a bordo una matinée que resultó concurrida.
El regreso a Buenos Aires.
Barcelona
"Octubre 26. — En el Consulado Argentino se realizó una recepción, estando presentes destacadas personalidades de la ciudad condal.
"Octubre 27. — El Señor Malagrida obsequió con un banquete al comando del buque, siendo comensales invitados especiales y caracterizados.
"Ese mismo día se realizó un banquete y un pasco al Tibidabo, organizado por la comisión especial de festejos que se había constituido con motivo de la llegada de la fragata.
"El paseo y la comida fueron patrocinados por las autoridades locales, asociándose en esa forma a los agasajos que se nos habían preparado. En el mismo día se realizó una recepción y baile en la Casa de América, de la que participaron representantes de las autoridades y distinguidas familias barcelonesas.
"A la noche la tripulación fué invitada a pre-
"La noche de ese mismo día la oficialidad del buque fué invitada a una función de gala preparada en su honor y que se realizó en el Teatro Novedades.
"Octubre 30. — La Comisión de Recepciones y las autoridades organizaron un "garden party" en un paseo de la ciudad.
Esa noche se dio a bordo un banquete a las autoridades, del que participaron también los miembros de la comisión de fiestas. También se realizó esa misma noche un interesante concierto de bandas en el Club Catalán.
"Noviembre 1. — La sociedad de Barcelona ofreció un te a los marinos de la "Sarmiento", concurriendo a la fiesta distinguidas familias y representantes del comercio y de la industria.
"La noche de ese mismo día los jefes y oficiales del buque fueron obsequiados con un banquete a bordo de "El Temerario"."También se realizó ese mismo día una recepción organizada por el Cónsul Chileno en el local del consulado de ese país.
Málaga
"Noviembre 5. — Las autoridades de Málaga ofrecieron un banquete a los jefes y oficiales de la "Sarmiento".
"A la tarde se realizó en honor de los marinos argentinos una corrida de toros.
"A la noche se realizó una recepción muy concurrida, que organizó la sociedad de Málaga. Asistieron los jefes, oficiales y aspirantes.
"Noviembre 7. — La Cámara de Comercio obsequió con un banquete y organizó un pasco en honor de la "Sarmiento".
"Esa misma tarde se efectuó un concierto musical muy interesante.
"Noviembre 8. — A bordo se dio una mntinée en honor de las autoridades y la sociedad de Málaga. La fiesta resultó muy lucida, habiendo participado de la misma numerosas familias.
"A la noche se dio una función de gala en honor de la "Sarmiento", de la que participaron jefes, oficiales, aspirantes y parte de la tripulación.
Río de Janeiro
"Diciembre 11. — El Presidente de la República recibió en audiencia especial a los jefes y oficiales de la "Sarmiento".
"Diciembre 9. — El Club Naval organizó un paseo en obsequio de los jefes y oficiales del buque.
"Esa misma noche fue servido un banquete en .icl Club Naval ofrecido por las autoridades de esa institución.
"Diciembre 10. — Por estar el buque ocupado en la carga de carbón el comando retribuyó las
atenciones recibidas del Centro Naval y de las autoridades con un banquete que fué servido en el Pabellón Maurisco.
"Diciembre 11. — El ministro Argentino fué obsequiado por el comando con un banquete, asistiendo la familia del referido diplomático".

 


Una crónica del comandante por Mariano F. Beascochea

Como complemento de la crónica que antecede, publicamos a continuación una narración del undécimo viaje de la "Sarmiento" escrita por el contraalmirante D. Mariano F. Beascochea, y que tomamos de su interesante libro "LA NOVELA DEL MAR", editado en 1931. "A la memoria del almirante Juan Pablo Sáenz Valiente, el más caballeresco de mis amigos en la Escuadra".

RUMBO A PUERTO MADRYN

"Vamos con rumbo a Puerto Madryn. A la distancia y a lo largo por la banda de estribor, se ven las costas interminables de la Patagonia, veladas por nubes ligeras de formas varias y diversamente coloreadas.
El Contraalmirante Beascochea. actual Ministro Atgentino en el Paraguay, ha sido Jefe de Policía de la Provincia de Buenos Aires. Jefe Político del Rosario y tiene una b'illantc foja de servicios en la marina de guerra argentina.
El undécimo viaje ha comenzado bajo los mejores auspicios. Todo nos sonríe. El tiempo favorece la navegación y las tareas de a bordo.
Las velas van a viento y allá en lo alto flamean atrevidos los sobres y juanetes. La arboladura se presenta irreprochable. Por todas partes la maniobra bien distribuida, mecanismo organizado donde cada nervio motor tiene su nombre, su función y su vida. Cada palo, cada verga, lleva sus cabos, sus motones, sus elementos de fijación y manejo en el más perfecto orden. Los obenques, estáis, burdas, amantillas, brazas, drizas, toda aquella madeja bien tesa, le dan a la fragata, elegante aspecto marinero.
Brilla el sol y la sombra de las gavias y mayores que van desplegadas en toda su altura, se proyectan sobre puentes y cubiertas. Las velas de estáis, hacen cimbrar los mastclcrillos; el timón va metido a sotavento, pues la tendencia a orzar aumenta, con las ráfagas que estremecen el velamen.
El oficial de guardia, observa sin descanso los puños de barlovento de los sobres y juanetes para derivar a tiempo. El timbre de la corredera avisa cada cinco minutos el recorrido de una milla. Las vergas van bien seguras, las escotas reforzadas y entre tanto la "Sarmiento" vuela sobre las aguas sin ceder un centímetro de paño a la frescura dé la brisa!

LOS CONSCRIPTOS

El palo mesana, desde los sobres basta la toldilla se ve cubierto de grumetes y conscriptos, haciendo los primeros ejercicios marineros. Los conscriptos! Venidos en su mayoría del interior de la República jamás vieron el mar; la mayor cantidad de agua reunida fue tal vez la del jagüel o la laguna y así de golpe, como caídos del cielo, en cumplimiento de una ley, se encuentran en medio del océano del que jamás tuvieron referencia, lejos de su familia, de su rancho, de su parejero! En vez del mate amargo, te cocido, en vez 'de la pampa solitaria y serena, el mar agitado y sin límites. Estancias sin tranqueras, donde en vez de potros se ven ballenas, delfines, tiburones! Nada de dormir sobre el recao, una hamaca es su cama! Seguramente que estos buenos muchachos, hoy, ya intrépidos blue jackets de nuestra marina, deben creerse al principio en otro planeta del espacio. Y no es solo diferente el trato, diferente la cama, diferente la vida, pero si hasta el lenguaje es diferente! Tesar, izar, gualdrapear, chafaldetes, escotines, todo un diccionario de mil páginas de frases jamás escuchadas. Los ganchos se llaman garruchos, las cuerdas cabos, y los cabos brigadieres!
Miran la arboladura y esa extraordinaria cantidad de maniobra los confunde y ellos que tal vez creyeron que en una carpa era en donde había más lona, cómo no van a admirarse cuando la fragata les despliega más de treinta y cuatro mil pies cuadrados de velamen!
¡Y los grumetes! Chiquilines de quince años, pichoncitos arrancados del nido en sus primeros aleteos, en esas noches frías, crudas, rigurosas, trepando por las jarcias descalzos sobre el flechaste rígido,

LA NAVEGACIÓN A VELA

Qué gran atracción tiene para el marino, atravesar el mar a la vela! Nada llena su corazón de tantas emociones, ni templa mejor su espíritu!
Parece un contrasentido, que en estos tiempos en que la vela ha desaparecido definitivamente de la marina militar y en los cuales la estrategia, la táctica y las construcciones modernas, exigen formar el temperamento del Oficial dentro del ejercicio de grandes velocidades, hagamos navegar a nuestros aspirantes en un buque a vela que solo marcha entre 8 y 12 millas. Pero este error es aparente. No es el caso de formar un chauffeur en una carreta.
En la fragata, los cadetes inician la educación de su temperamento, manejando el velamen entre los
vientos y las olas. En el destróyer de 3 5 millas, en medio minuto se altera la velocidad y la dirección y se salva el escollo, la costa, el peligro, con sencilla rapidez. Pero cuando se lleva en viento, una superficie de treinta y cuatro mil pies cuadrados de velamen, un descuido, una equivocación en la maniobra, puede ocasionar el derrumbe de toda la arbola-ladura. Cuando para apartarse del peligro hay que contar con cuartos de hora de anticipación y resolver in-mente con éxito y rapidez, complicados problemas de fuerzas y resultantes. Cuando se ordena una maniobra entre rolidos desordenados y se mandan cientos de hombres a trabajar a grandes alturas sobre penóles que casi tocan en las aguas, en horas, de noche y cuando el viento arrecia, el corazón se educa en la ansiedad, porque esos marineros pueden ser arrancados por el vaivén o por el huracán y arrojados al mar, sin salvación posible.
Se aprende a prever, a tener sangre fría y a dominar los nervios, con más éxito que al mando de esas máquinas que obedecen al instante la orden impuesta por el imprevisto.
El puente de una fragata, teatro exclusivo de toda actividad marinera, enseña al aire libre nociones de responsabilidad y de prudencia, que forman el carácter, templan el espíritu y avivan el golpe de vista y las maniobras dan agilidad al cuerpo y familiaridad con el peligro.
La navegación a vela proporciona emociones, inquietudes y satisfacciones intensas. En ella se aprende a investigar entre los variados aspectos del cielo, los signos precursores de la calma o de la tempestad; se aprende a arrancar a las nubes y a la mar sus secretos.
Y en las horas interminables en que la costa, el bajo fondo, el huracán y el oleaje, se prestan mutuo concurso para acrecentar el peligro, el oficia! aprende a dominar las palpitaciones del corazón, para que estas no perturben la inteligencia.
El factor económico, entidad muy digna de tenerse en cuenta, facilita navegando a la vela, las grandes travesías; el conocimiento de los océanos, mares y puertos del planeta, permitiendo a nuestros futuros oficiales el estudio de los usos y costumbres de los diversos países y la práctica de los idiomas más difundidos y a nuestra república joven y aun deficientemente conocida, la oportunidad de presentar sus hijos, que son sin disputa el mejor adorno y el reclame más elocuente de su grandeza.
El sextante, lo mismo mide la altura del sol o de las estrellas, desde el puente de una fragata que desde la cubierta de un acorazado. Los problemas de navegación y astronomía, los estudios conexos con Ja atmósfera y práctica de trabajos hidrográficos, no requieren para su exacta resolución que el buque navegue a 3 5 ó 40 millas. El manejo de la artillería, dirección de tiro, balanceo y 'lanzamiento de torpedos, gobiernos de máquinas auxiliares y zafarranchos de colisión, incendios, etc., se realizan en la "Sarmiento" con arreglo a las más exageradas exigencias de la teoría y de la práctica.
Por lo tanto, ninguna razón de fondo aconseja al Gobierno privarse de los servicios de la fragata en su doble carácter de buque - escuela y legación flotante!
Pienso que el comercio y el sport náutico, no dejarán jamás que el viento de los mares se convierta en una fuerza perdida y aun a pesar del perfeccionamiento constante de los motores a explosión, la flota de veleros de los Estados Unidos, no ha de dejar sin aprovechamiento el régimen de los vientos, cuya fuerza motriz le proporciona diez millones de unidades de fuerza (H.P.) sin gastos comparativamente apreciablcs. Y es bueno no olvidar que el Flyng Cloud y el Andrcw Jackson, realizaron en 89 dias la travesía entre New York y San Francisco de California y que ésta es una hazaña siempre posible para clip-pers de líneas finas y velas bien cortadas que tengan capitanes con nervios de acero y contramaestres y marineros con mucho alquitrán en las venas.

LAS MANIOBRAS

La fragata con todo su velamen desplegado, bajo la influencia de una brisa del Este, gobierna para fondear en Puerto Madryn, dentro de las aguas del inmenso Golfo Nuevo.
La tripulación correctamente alineada en sus puestos de maniobra, espera con nerviosa atención las voces de mando.
Allá lejos, en el mar y por la popa, una larga línea de espumas dibuja sobre la superficie lisa, el camino recientemente recorrido. Sólo se escucha el zumbido confuso del agua que resbala a lo largo déla carena y el canto lastimero de las poleas del aparejo, en el balance de los rolidos cuya amplitud la atenúa la tensión del velamen.
De pronto se rompió el encanto y una voz cuyo eco resonó por todos los ángulos de aquellas pirámides de lona, ordenó clara y vibrante que se alistaran las brigadas para cargar el aparejo y a la voz ejecutiva de las maniobras que se iban ordenando, subieron los gavieros a sus puestos y el resto de la gente convenientemente repartida en las brazas, palanquines, drizas y demás elementos del cordaje, hizo venir abajo el magnífico edificio de las blancas velas, que fueron recogiendo sus relingas al compás de los silbatos estridentes de los pitos cuyas modulaciones traducían en sus variados toques, todo el lenguaje técnico de las voces de mando, y mientras los puños bajos de las gavias y mayores balanceándose como globos, venían suavemente a juntarse en el centro de las vergas, los grandes foques y las otras velas de cuchillo se plegaban bulliciosas a lo largo de los rígidos estáis y entre tanto la "Sarmiento" bajo el efecto combinado del timón y la cangreja botavara, viraba buscando el viento, dejando luego caer el ancla en el fondeadero de Puerto Madryn. Momentos después los marineros con sus cuellos azules aparecieron a lo largo de las vergas, alineados, descansando sobre los marcha pies y en breve tiempo se aferraron las velas, se dejó tesa toda la cabullería y concluida la maniobra, a la voz de las pitadas, se despejaron y se cubrieron las jarcias de gente que bajaba presurosa a ocupar sus puestos en cubierta.
Vamos a iniciar hoy, 8 de julio, la más larga y peligrosa travesía de nuestro itinerario. De las costas orientales de Sud America, a las occidentales ^de África, por un mar desierto en toda su extensión, no frecuentado por ninguna línea de vapores ni de buques a vela. En el mismo medio de esta extensión solitaria, se encuentra el pequeño archipiélago de rocas que se llama Tristán Da Cuaba,
Es la época peor del año; frecuencia extraordinaria de malos tiempos, fríos rigurosos, mar revuelta y gruesa. Se ha elegido de exprofeso; sólo en los mares bravos se forjan los marinos de temple y es lógico que los aspirantes a oficiales y los aprendices, futuros contramaestres, se inicien teniendo constantemente el espectáculo soberbio de la tempestad en sus formas más acentuadas. Así, después, a cualquier otra tempestad menor, se acostumbran desde jóvenes a llamarla: viento fresco!

EL 9 DE JULIO A BORDO

Cinco minutos antes de la salida del sol, como ya estaba ordenado, los jefes, oficiales y aspirantes, vestidos con traje de parada se encontraban en la toldilla. La tripulación con traje de pasco, en cubierta, en cuádruple fila de formación; los suboficiales al frente, la banda de música en el centro.
El mar, inmenso, soberano, desierto, estaba tranquilo, como si él también esperara la salida del sol en el día de la Patria! Era mar argentina, pues aun navegamos dentro del límite de nuestras aguas territoriales. El alba apenas blanqueaba el horizonte, de donde se elevaban humos de bruma. Bajo el cielo pálido, el agua verde obscura se definía por momentos en la extensión sin limites.
De pronto apareció el primer destello solar, iluminando el mar y los cielos. En ese mismo instante tronaron los cañones, millares de banderas engalanaron el buque y la banda de música acompañada con el canto de los cuatrocientos tripulantes entonó mar-cialmente las conmovedoras notas de nuestro himno.
La gran bandera de seda flameaba en su puesto, soberana y grandiosa, y los innumerables gallardetes del engalanado se agitaban febriles, como animados de misteriosa vida.
Cuando terminó el himno siguió un momento de solemne silencio. Todos teníamos las cabezas inclinadas como buscando tiempo para reponernos de una emoción intensa. Luego, señalando el sol que ya había dominado aquel inmenso teatro, tomé la palabra:
"Queridos compatriotas: Ese es el sol de las glorias argentinas; el mismo que desde que nacimos a la libertad llevamos estampado y sin mancha entre los colores de la Patria, El, seguirá ascendiendo en su carrera y dentro de poco iluminará de lleno toda la República Argentina, desde los desiertos de Ata-cama hasta el Oliváis en la Tierra del Fuego y desde el majestuoso Tupungato al linde oriental de estas aguas territoriales. Marineros:
Allá, tras esa línea difusa del horizonte, muy cerca todavía, está la tierra donde descansan nuestros antepasados; allí viven nuestras madres y nuestras esposas, nuestros hijos y nuestros hermanos; de allí se elevan a Dios por nuestra felicidad las plegarias más tiernas y de allí han de venir a flotar entre las velas de nuestra fragata, las bendiciones de nuestros ancianos padres.
¡Tierra bendita de los argentinos! ¡Quiera Dios que ese sol que miramos levantarse vaya a iluminarte hoy, mañana y siempre, feliz, grande y gloriosa, entregada a la labor fecunda del progreso y resolviendo con éxito los grandes problemas del porvenir, para orgullo y felicidad de tus hijos y el bienestar de todos los hombres buenos del planeta que quieran habitarla!
Marineros:
\Subord'¡nación y ralor\ y todos contestaron conmovidos: ¡Tara defender a la patria!"
Así fué el principio de aquel día que será imperecedero en nuestros recuerdos y así, sin declinar un momento, continuó vibrante hasta casi la media noche
Un gran retrato de Sarmiento estaba colocado en la toldilla, como en un pequeño altar, rodeado de banderas argentinas, y bajo de él, en grandes letras, leíase estas frases: "La bandera blanca y celeste, ¡Dios sea loado! jamás ha sido atada al carro triunfal de ningún vencedor de la tierra".

DE ORIENTE A OCCIDENTE

16 de julio. — Vamos, en plena alta mar, a dos mil millas de la costa más cercana. Bajo la quilla de nuestra fragata hay un abismo de cinco mil metros! No es gran cosa! Al Este de Nueva Zelandia hay profundidades mayores de once mil metros!
19 de julio — Nadie como el marino está obligado a prever y prevenir. Por eso observa sin cesar, investiga, pregunta con miradas ansiosas al horizonte, a las nubes, a los más ligeros celajes, a las diversas coloraciones del mar, al naciente y al ocaso. Todo para él es un indicio, una advertencia o una amenaza.
Estamos en las inmediaciones del archipiélago de Tristán da Cunha. Desde el amanecer sopla viento norte con barómetro en descenso. El viento refresca, los sobres se cargan. A mediodía se aferran los juanetes. A la tarde las gavias van con tres manos de rizos y están abajo los mastelílleros. El viento sigue refrescando y la curva del barógrafo declina más y más. El cielo está cubierto de nubes y la coloración de la luz es difusa v rara. . . El mar algo siente! Las olas se mueven como si fueran cetáceos que despiertan y se desperezan.
Para hacer frente a la tempestad que se prepara, se han tomado todas las medidas que dicta la conciencia del peligro y la resolución inevitable de afrontarlo.
Antes de la puesta de sol se han cargado las velas mayores y por último las velas de cuchillo y también la sobremesana que a pesar de sus tres manos de rizos nos hacía orzar quince grados!
¿Qué queda de aquella esbelta fragata que al amanecer venía con todas sus velas desplegadas corriendo
sobre las olas, sacudiendo alegremente los sueltos rizos de sus gavias!

EN PLENA MAR

La tempestad está formada. La lucha de los elementos va a comenzar. Una densa bóveda de nubes se va extendiendo rápida obscureciendo todo. El sol se hunde rojo, y amenazador, iluminando un mar verdoso esmaltado de espumas.
Las últimas disposiciones para soportar el mal tiempo han sido ya cumplidas. Las escotillas cubiertas con lonas, van aseguradas con sus barras de hierro,
La "Sarmiento" se eleva flexible y ligera sobre las olas. Todo huye por nuestro través hacia el Sur, el viento, el mar, las nubes! como si estos elementos dominados por el terror, quisieran alejarse de la escena que prepara la naturaleza!
Las olas, que parecen más pesadas, se persiguen con sus crestas lívidas que ruedan en perpetua caída. La gente de a bordo las contempla sin temor, como que tienen confianza en su propio vigor y en la solidez de su fragata.
Ya no se ven las aguas. La noche domina. El viento continúa del Norte, pero ya no es viento, es un huracán cuya violencia falta mucho para que llegue a su máximo.
El mar que se desenvuelve es gigantesco; la noche le da un aspecto sombrío; la fragata sigue su rumbo; el viento silba y las vergas crujen con su eterno quejido; la cabullería vibra; el casco resuena y los estáis rechinan. . .
A media noche, el espectáculo es amedrantados Desde la toldilla miro atento los puños de las gavias, porque temo que los escotines de acero trenzado no resistan más; pero por si esto sucede, las cangrejas con dos manos de rizos, están listas para ser cazadas.
Hay dos oficiales de guardia, uno de ellos al mando directo de los seis marineros que gobiernan las tres ruedas del timón a mano. El mar se cruza por la cubierta, las olas como enemigos irreconciliables, parece que se dieran cita en la crujía del buque, para entrocharse v desahogar sus iras. Hay momentos que no se ve a bordo, sino espuma. . . pero la fragata, lejos de abatirse, se levanta como sostenida por una fuerza extra-poderosa y vuela sobre las crestas iracundas que la siguen, la rodean, la oprimen y la asaltan sin cesar.
El huracán acentúa cada vez más su furia; el barómetro baja sin tregua, un milímetro cada hora. El centro de baja presión se aproxima constantemente. Estamos dentro de la zona de una tempestad ciclónica y todavía nos falta mucho para que este espasmo llegue al límite de su violencia!
¡Qué noche interminable! Aún faltan cuatro horas y media para que amanezca! Dos largas horas transcurren • el mar invade el buque... ya la fragata no se levanta sobre las crestas; los golpes de mar la ahogan, se embarcan unos tras otros y los imbornales no alcanzan a darles salida.
Ya no es posible continuar a rumbo! No hay más remedio que derivar y correr a un largo. Todos los contramaestres y todas las brigadas están de guardia. __Gente a las brazas! Bracear por estribor! deriva timón! y en un momento propicio, donde se juega todo, para salvarlo todo, se maniobra en forma decidida y velas y timón y el mismo oleaje levantan la proa de la fragata y la abaten a sotavento. . . La mar revienta por todos los costados, no se ven sino montañas de agua y de espuma que se desploman en revuelto torbellino . ¿qué pasa?... Olas tras olas se derrumban bramando sobre la cubierta; toda la arboladura se estremece; el rugido del huracán adquiere una tonalidad siniestra; el buque se inclina, las aguas se levantan, lanzan espuma y mugen. ¡Ay de nuestra "Sarmiento" si no sabemos manejarla!
Los timoneles, fuertemente amarrados y asidos con sus manos crispadas a las ruedas del timón, van graves y atentos. Yo vi a uno de ellos, en un momento, en que el peligro parecía sin remedio, a causa de una ola inmensa que se desplomó atrepellando y rompiendo las portas de acero de los cañones, yo lo vi, a pesar de la oscuridad, agitar sus manos y hacer la señal de la cruz!

LA LUCHA CON LOS ELEMENTOS

A las 4 de la mañana, en plena noche negra, cesa casi repentinamente el viento! Es una crisis de la convulsión atmosférica. Minutos después llueve to-rrcncialmentc. . .
Gente a las brazas! — Los vientos que nos han abandonado por el Norte, reaparecen por el Sudoeste y Sud. Estamos en el segundo segmento del círculo del huracán. La violencia de la tempestad se aproxima! ¡Oh mar inclemente! qué sacudimientos espantosos te agitan en estas horas interminables!
Con cuánta razón dijo Víctor Hugo, que en una tempestad está complicado el abismo. Habérselas con una tormenta es habérsela al mismo tiempo, con todo el mar y con todo el cielo!
¡Qué extraño y grandioso espectáculo presentaba el océano sin límites, hirviendo y arrojando en todas direcciones sus oleadas impetuosas, al resplandor difuso del amanecer! Girones de nubes, verdaderos andrajos de vapores cubrieron la alterada superficie del mar, sin dejarnos ver su curvatura infinita. Nubes negras corrían por los cielos y un rumor sordo salía de aquel desierto liquido de olas agitadas.
Los aspirantes y aprendices, mojados y ateridos de frío, sentían espanto por la causa de sus inauditas fatigas. . . un grupo de contramaestres, jóvenes pero avezados lobos de mar, comentaban las peripecias de la noche pasada, ¡una más en su vida de penurias y sacrificios, tan mal conocida y peor recompensada! Nada más interesante que las leyes de las tempestades. ¡Parece increíble que en aquella lucha entre el océano líquido y el océano atmosférico, lucha de furias, donde todo es convulsión y espanto, en que ni el cielo, ni el mar se reconocen, en que se piensa a veces que aquello es el mundo que se derrumba, parece increíble digo, que semejante perturbación esté sujeta a leyes precisas e inmutables! Cuando por ciertas latitudes, desciende la curva barométrica, varía la temperatura, se altera la dirección y constan-
cia de los vientos; cuando cambia el color del cielo, la forma y densidad de las nubes, el aspecto del horizonte y el brillo de las estrellas, el marino debe de navegar con cuidado, porque un peligro se acerca. ¡Es un ciclón que se anuncia! Son corrientes circulares que van a venir a restablecer el equilibrio, roto por expansiones repentinas que aligeran el aire allá por las proximidades del Ecuador. Es la tempestad giratoria, de trayectoria espiral, en cuyo vórtice se arrastra el desorden espantoso de lo imprevisto y contra el cual no hay defensa!
En aquellas circunstancias, todos los instrumentos meteorológicos, barómetros verticales, aneroides, barógrafos, termómetros y psicrómetros, oxilan — sus más pequeñas variaciones dan índices inconfundibles. El oficial entonces, con su ciencia y su experiencia, procede; traza círculos!, aplica fórmulas, controla y compara, hasta que al fin los números le dicen ¡cuidado! el centro de baja presión que te amenaza está en tal orientación y a tantas millas, corre con tal velocidad y fuerza, tiene dos semicírculos, uno de peligro y el otro manejable, el marino se dirige hacia la zona conveniente para salvar su nave y después de muchas horas de marcha rápida, llega al campo de batalla y allí casi en hora precisa, los elementos se enfurecen, rugen los vientos, el mar se desarbola, se abren los abismos, las olas son montañas; montañas que corren, que se derrumban, aue se ierguen y que se chocan! y entre aquel cataclismo, a la luz fugitiva de un relámpago, se ve un punto; es un buque, es el hombre, débil, pequeño v solo, luchando sin miedo y seguro, entre las tinieblas contra las fuerzas ciegas de la naturaleza!
Si está en el semicírculo de la izquierda, capea amuras a babor, si en el de la derecha, amuras a estribor, pero sin olvidar la velocidad propia, ni la velocidad de la espiral que lo envuelve.
Con ciclones y tifones y con todos los miembros de esta familia detestable, me he encontrado en los mares de China, en los mares de Bengala, en el océano Indico, en el mar de Arabia, sobre las costas de Pcrsia, en las islas Filipinas, en los mares del Japón y por todas las rutas que recorren sembrando el terror con sus espirales formidables!
22 de julio. — Algo viene flotando a la distancia
Nos aproximamos. Es el mástil de un buque náufrago cubierto de algas v conchilla. . . ¡Cuántas reflexiones nos sugiere! ;Dónde están los que lo tripulaban; dónde y a qué hora los sorprendió la tempestad aue los llevó al abismo? ;Quién presenció la agonía de tantos seres? ¡Nadie! Las olas, el horizonte; tal ve/ las estrellas. . . .
A fines de julio doblamos el cabo de Buena Esperanza, bajo uno de esos golpes de viento que desoían tan frecuentemente esos parajes. Veníamos barajando la costa Sud del África, con viento v mar por el través de babor, pero al caer la noche, las ráfagas se hicieron más violentas, la sonda nos advirtió peligro y como un mar enorme nos cargaba, derivamos corriendo al Sur hasta el amanecer.
 

EN UN PAÍS DE HADAS

Agosto 22 — Viene amaneciendo; la fragata apenas impulsada por una brisa leve, hace proa a tierra.
La carta constantemente a la vista; marcaciones continuas; mucha prudencia. Hay que aproximarse con precaución a estas costas y playas encantadoras; hay que temer el escollo y la piedra escondida bajo estas aguas azules y en apariencia profundas. Por la superficie de las aguas corren soplos vivificantes. El calor y la luz se esparcen sin medida. Toda la extensión del mar brilla y reluce. Los grandes resplandores del sol que recién sale, caen sobre aquel inmenso panorama. El fondo del mar es de coral! Una naturaleza extraña se descubre ante nuestras miradas; bellos paisajes, graciosas ondulaciones que tienen por fondo bosques inmensos bajo un cielo sin nubes. Caprichosas curvas y ensenadas avanzaban hacia nosotros. Al borde de las playas, una vegetación confusa, hierbas marinas teñidas do matices obscuros.
La bahía de Pasandara se abre de par en par por nuestra proa, con toda su magnificencia. Nunca deslizóse la fragata sobre aguas más tranquilas; jamás un ciclo tan azul brilló sobre sus mástiles.
La mar de cerca y a lo lejos tenía el brillo y la tersura de un espejo. Del fondo de las bahías que nos rodeaban, subia así como un rumor de caricia, como una sensación de lejanías tranquilas y de suaves profundidades.
Fondeamos en Helville, puerto de la Isla de Nossi-Bé, y de inmediato, salvas de cañón, y, luego, los actos del protocolo.
Durante nuestra estada en Nossi-Bé, gracias a la gentileza y empeño del señor Gobernador que se encargó de la solución de todos los trámites, pudimos visitar a S. M. la Reina Binao. Esta visita fué para nostros, de recuerdo imborrable, porque vimos lo que nunca habíamos visto, lo que creíamos que sólo podían ver los personajes de Mayne Raid y Julio Vernc.
Una mañana la "Sarmiento", vestida con todas sus velas avanzaba hacía la bahía de Ampasimen adonde se levanta la ciudad real. La brisa floja, la inconstante brisa nos hacía navegar a impulsos irregulares, pero tan apacibles, que apenas se notaba la marcha. El sol subía en los cielos haciendo brillar los alrededores cubiertos de montañas y salpicados de islotes. En el fondo manchones de coral blanco y rosado a dos y más brazas de la quilla. Millones de aba-Iones, islas anilladas, bancos y arrecifes, trabajo de aquellos pólipos fortalecidos por las aguas tibias de la región.
Causaba una emoción extraña ver aquella calma en la naturaleza, sin una nube, y el mar manso con su uniforme matiz verdoso.
A bordo gran animación pues nos acompañaban los hombres de gobierno y sus familias, invitados también para la regia entrevista. La costa se aproximaba, los detalles se definían y admirando sin cesar el paisaje de magnífica grandeza que se desdoblaba, como un ensueño ante nuestras miradas, llegamos a la hora fijada al fondeadero, dejando caer el ancla dentro de una bahía pequeña y serena como una dársena.
Momentos después, todas las lanchas de a bordo se desprendieron del costado e hicieron rumbo a tierra, siguiendo la embarcación que conducía al señor Gobernador y a mí. Los otros botes venían repletos con damas, oficiales, aspirantes, músicos, todos cantando con feliz algazara!

Bajo la quilla de nuestros botes, se veía un fondo de coral de mil colores y entre las aguas, nadar en desbande variados peces cuyas escamas brillaban a los reflejos de la luz solar. Al llegar a las proximidades de la playa, donde ya no era posible que avanzaran los botes, so pena de varar sobre los bancos de coral, encontramos dos literas enviados por S, M. la Reina, para el Gobernador y el Comandante.
El comandante Beascochea acompañando a la Reina Binao.
Los tripulantes de las otras lanchas se descalzaron, cargaron a las damas y bien arremangados se largaron de los botes, chapaleando entre las aguas, felices y bullangueros.
Recordaré siempre aquel cuadro original. Los ciclos, las aguas, las montañas doradas por el sol, bosques espesos, grupos de cocoteros con sus copas inclinadas; allí una choza de junco, a la orilla del agua, sepultada entre el follaje; más lejos, cabanas levantadas sobre estacas; lechos de juncos blancos, bóvedas verdosas de húmeda frescura; y por todas partes panoramas admirables de colinas y palmeras!
En la playa, grupos numerosos de mujeres jóvenes, envueltas en largas túnicas de gaza, con los cabellos sueltos y adornados, bailaban con los pies desnudos, cantando al son de raros instrumentos. Soldados de curiosa vestimenta y sin armas movíanse evolucionando al compás de tamboriles y cornetas. Bajo la selva, grupos silenciosos de indígenas cubiertos sus cuerpos con hojas de juncos y en medio de aquel cuadro, la reina en el centro de la playa, bajo un inmenso quitasol que sostenían sus hermanos, vestidos de gala con uniformes de generales franceses.
Al pisar tierra, todo lo que me rodeaba me hacía creer que había puesto el pie en una isla encantada. Nuestra banda de música ya fuera del agua, entonó la marcha de San Lorenzo, cuyos acordes arrancó a toda aquella gente aclamaciones, palmoteos y voces entusiastas. Grupos de oficiales y aspirantes, libres ya de sus preciosas cargas avanzaban del brazo de aquellas niñas francesas, cantando en coro y todo esto en un pais que no se parecía a ningún otro de la Tierra!
En aquel momento, llegue hasta la Reina y al presentarle mis homenajes le dije, que su fama de reina justa y respetada, había llegado hasta mi país y que en su nombre tenía el honor y la felicidad de inclinarme en su presencia.
Binao, en correcto francés, me respondió que sabía, que éramos marinos de una gran nación y que nos recibía con afectuosos sentimientos.

Conversó luego con el Gobernador; contestó los saludos de todos y me ofreció su brazo y seguido por numerosa comitiva, iniciamos nuestro camino hacia el palacio, por un sendero en cuyos bordes se erguían filas espesas de palmas y cocoteros.
Binao, me hizo una impresión agradable. Estaba vestida con una bata color nuez, con grandes collares de perlas y brazaletes de oro. Era un poco gruesa, tenía lindos ojos llenos de expresión y dignidad natural, buena estatura y rasgos fisonómicos regulares.
El almuerzo resultó otra sorpresa. Un comedor abierto, cuyo techo formado de ramas, descansaba sostenido por puntales rígidos y lisos. Infinita cantidad de hojas y arbustos, caían como cortinas por los diferentes lados. Esteras de junco, cubrían el suelo. La mesa tendida para cincuenta personas, con mantel de encaje, y sobre éste vajilla de oro y plata, porcelanas y cristales, regalo del gobierno francés.
Tomamos asiento, la Reina, me colocó a su derecha, a la izquierda el Gobernador y en el resto de la mesa
se distribuyeron los oficiales, las damas de la corte, los hermanos de S. M. y el resto de la comitiva.
Fuera de allí, se veía el follaje del bosque y los jardines en riente perspectiva y muchas mujeres jóvenes engalanadas con trajes vaporosos.
Concluido el almuerzo, la Reina, se embarcó en la "Sarmiento" con cantidad de mujeres de su corte y regresamos a Nossi-Bé donde Binao tiene otra residencia real.
Serían las tres de la tarde cuando largamos las velas, cuando la fragata principió a deslizarse sin ruido entre aquellas aguas dormidas, dejando tras de sí lentas ondulaciones, que iban a perderse a la distancia. En cubierta las mujeres cantaban y sus voces se mezclaban con los ruidos de los aparejos en un concierto raro.
La fragata sin apuro, se deslizaba con un movimiento insensible, parecía inmóvil sobre la superficie de aquellas aguas, unidas y lisas como un espejo.
En las horas del atardecer, el cielo, el mar, los bosques y las playas se confundieron en una infinita variedad de colores, luego el crepúsculo imprimió un carácter único a las lejanías de líneas indecisas saturándolas de una penumbra llena de misterios y cuando el sol se puso tras las colinas y sus rayos de oro iluminaron horizontalmente los bosques y se reflejaron sobre las aguas los picos de las montañas rojas, aquella decoración adquirió las proporciones de un espectáculo soberbio!
No hay frase para traducir las impresiones que despiertan aquellos cuadros!
¡Difícil es hallar clima más dulce y sitio más encantador!
La gente, causa el efecto de vivir feliz, sin luchas, ajenas al temor y al trabajo! Hijos de la naturaleza, no conocen las pasiones que dominan el mundo y pasan sobre la Tierra, como enajenados por un ensueño. Los alimentos asoman a sus pies o cuelgan de los árboles del bosque. Por eso viven al final de la vida, sin deplorar los años que pasaron; caen como las hojas, como las olas que trac la marea sobre las playas.

EN ARABIA

(Diego Suárez) — Septiembre 3. — Hoy reuní a la hora de almorzar a las autoridades civiles y militares del puerto. La Señora del Gobernador visitó mi camarote, y al ver el retrato de mi esposa, cubierto de flores, me felicitó. Al día siguiente me envió un ramo de jazmines para el retrato, acompañado de una gentil tarjeta, que contesté así: Cuando esas flores hayan perdido su color y su perfume, les quedare! el encanto de haber venido de sus manos.
Después de dos días de agradables recuerdos, zarpamos y cruzamos el océano Indico, de Madagascar al Cabo Guardafuí, con todo el aparejo en viento y el buque escorado bajo un ángulo constante, Viento y corriente, lo teníamos a favor y en esos mismos parajes donde en un viaje anterior, la "Sarmiento", había soportado uno de sus más recios temporales, solo encontramos mar ri/.ada y cielo claro.
A la altura del golfo de Aden, entre la costa arabe y la isla Socotra y el África hicimos rumbo al poniente y el 14 de septiembre fondeamos en Aden, donde recibí la feliz noticia del nacimiento de mi hija querida María Estela. ¡Quiera Dios, dije en la intimidad de mis sentimientos, derramar sobre esa vida todas las felicidades posibles en una larga existencia! ¡Cómo son tiernos los recuerdos del hogar! ¡Cuan distante andaba entonces, de mi Esther y de mis hijos, de esc universo mío por el que lucho y vivo, con fuer/as nuevas cada día!
¡Qué calor! Con razón, se afirma que la Arabia es uno de los países ardientes de la Tierra. Aden, es un horno de arena y cuando el viento sopla del desierto un infierno, que hace subir la columna de mercurio hasta 50 grados sobre el cero!
Se ven en las aguas, millares de peces muertos que las olas arrojan sobre la costa.
La "Sarmiento" ha fondeado próxima a Sieamer Point, puerto, desde donde se ven las fortificaciones inglesas, construidas sobre el cráter de un volcán extinguido y una ciudadela de rocas en cuya base, se levanta Aden, mostrando sus agrupadas casas blancas, con techos esféricos.
Ni un solo arbusto! Sólo se ven las grandes cisternas en el flanco de la montaña, los soldados de la guarnición, los árabes y los camellos inseparables compañeros de aquellos hombres.
¡El camello! La leyenda árabe afirma que fué creado por Dios, en la misma forma que creó el primer hombre. Sobre su lomo sinuoso proclamó Maho-ma las doctrinas de su credo, de ese credo que no todos conocemos, pero en el que hay consejos capaces de hacer la felicidad de los pueblos que los cumplan.
"El que instruye a un ignorante, es algo así, como un vivo entre los muertos".
"Si transcurre un día, sin que haya aprendido al go que me acerque a Dios, que el alba de ese día, no sea bendecido".
"Prohibir la ci"ncia es sacrilegio; pedirla acto de adoración a Dios; enseñarla es hacer obra de caridad".
"La ciencia, es la vida del Islam y la columna de su fe".
"La ciencia es una religión; la plegaria es otra religión".
"El estudio, es preferible al culto".
"Buscad la instrucción por todas partes, id hasta China, si para ello, fuera necesario".
Dice la leyenda, que sobre e! lomo de un camello subió Mahoma a los cielos!
Este animal es como un miembro de la familia del árabe; el que insulta al camello, insulta a su dueño. Participa de sus fiestas y está presente en sus ceremonias religiosas; se le cuida como a un hijo; no se le castiga y le hablan como si fuera un ca-marada!
El árabe dice: "La mujer es el camello que Dios le ha dado al hombre, para atravesar el desierto de la vida!"
El árabe! es un tipo especial, todo lo que posee es excelente, sus dátiles, sus perfumes, su café incomparable! Su caballo, ningún otro es más elegante en sus formas, más vivo y más ardiente en la marcha.
Brioso y al mismo tiempo dócil como ninguno a la voz de su gincte. Lástima que a estos animales admirables, les falte lo que /les sobra a los nuestros, inmensas planicies de pastos sabrosos y aguas abundantes.
El caballo árabe, sólo recibe de su dueño caricias y buenas palabras, lo cuida la familia, es el compañero de los niños, que juegan entre sus piernas; es un caballo que no se encabrita jamás y lleno de confianza en el que lo monta, no se espanta y sin temor se precipita en el peligro, porque va donde lo llevan!
El árabe! es también como su caballo, un animal de raza. Sencillo en sus costumbres y en su lenguaje. Es un aristócrata de sangre azul, nadie lo esclavizó jamás. Es el más libre de todos los hombres! La soledad y los espacios, son necesarios a su vida. Gozan de una salud robusta, cabeza despejada y claridad de espíritu.
Desde niños, aprenden a dormir a la intemperie, a soportar los calores y a resistir el hambre y el sueño! Por eso cuando son hombres, ni la fatiga extrema de las largas jornadas, ni el frío, ni la sed los acobarda. Aman el oro y tienen avidez- por la fortuna, pero dicen "El dinero perdido se puede encontrar, pero el honor no se recupera más".
Los deberes de la hospitalidad son allí sagrados.

POR UN MAR DE FUEGO

El 16 de septiembre zarpamos, cruzamos el Estrecho de Bab-cl-Mandel y entramos en el Mar Rojo, donde encontramos un calor insoportable. Inútiles los toldos, inútiles las manguera') mojando puertas, cubiertas y costados. A babor, fas desiertos de Arabia, a la otra banda, los arenales del Egipto y allá arriba, sobre un ciclo transparente, el sol, dándole al aire y al agua esplendor abrumante. En el fondo de las lejanas perspectivas las formas vagas de algunos promontorios y de noche la fosforecencia de las aguas y entre ellas, flotando enormes medusas, rojas como brasas encendidas y los relámpagos intermitentes en el ciclo.
Siete dias navegamos por aquel mar de fuego, donde el ambiente, el buque, el mar, el sol, todo ardía. 2200 kilómetros! todo el lar,s>o de aquella inmensa grieta profunda que se llama el Mar Rojo, y bien profunda por cierto, pues desde la superficie hasta el fondo de sus aguas, hay una distancia media de 1000 metros y en algunas partes, pasa de 2000!
Las grandes profundidades de este mar no son constantes y cuando por un caso cualquiera se detiene el buque sobre capas de agua que sólo distan del fondo, 10 o 15 brazas de agua, la mirada que atraviesa fácilmente su espesor cristalino, contempla un espectáculo de belleza incomparable. Praderas submarinas de zoófitos aparecen con millares de ramas, de correas, de botones y de flores, irradiando destellos de diamantes, zafiros y rubíes.
A beau mantir qu'il vienne dit loinl dirán algunos, pero quien esto escribe ha tenido la rara fortuna de contemplar ese cuadro, ese mundo infinito de formas y colores!
El 22, fondeamos en Suez; pagamos 12000 pesos para atravesar los 162 kilómetros del canal artificial y la "Sarmiento" entró en aquellas aguas de sesenta a cien metros de ancho, con reflejos de púrpura sobre todos los extremos de su alta arboladura!
Al salir del canal, fondeamos en Port Said, puerto de una ciudad donde flamean todas las banderas de Europa, donde se hablan todos los idiomas y se mezclan todas las costumbres de los países más distantes. A la distancia columbramos el Sinaí, de Moisés.
Al llegar a Ismalia, desembarcó el teniente Tlialas-S0, con la misión de ir por tren al Cairo y arreglar
allí los detalles protocolares de mi visita al Kedive, a fin de poder cumplir, al llegar a Alejandría, con esa agradable obligación de carácter diplomático.
Nadie conocía al Teniente Th.tlasso en el Egipto; pero este oficial resolvió con tanto éxito los problemas que se le presentaron, que encontré todo resuelto a mi llegada al puerto de Alejandría y al Teniente Thalasso convertido en el amigo predilecto del personaje de más influencia en el gobierno egipcio! Gracias a la intervención de ese Ministro, encontramos durante nuestra estada en el Cairo, facilidades de todo orden y una especial consideración para los tripulantes de la "Sarmiento".
El mismo día de mi llegada me recibió el Kedive, en tino de los salones de recepción de su palacio, con guardias militares vistosamente uniformadas. El Kedive, me hizo la impresión de un hombre joven y simpático, casi cariñoso. Un sirviente de etiqueta nos sirvió café en tazas de filigrana y oro; otro sirviente alcanzó cigarrillos, mientros el soberano me decía en la breve entrevista: Tuve siempre grandes deseos de conocer su país, que lo sé grande, rico y próspero, y pensaba ir cuando tuve la doble desgracia de perder a mi padre y la de tener que hacerme cargo del gobierno. Se me aseguró que el Kedive, era el hacendado más rico del África y Europa!

ANTE UN DESFILE COSMOPOLITA

Pasados diez años, llegaba otra vez al Cairo. Me instale en el gran Hotel Savoy, donde mi dormitorio daba a un jardín sembrado de palmeras. Volví a visitar mesquitas, y bazares, y volví también a visitar las Pirámides, la Esfinge y monumentos vecinos y encontré el mismo cuadro, con sus camellos, sus beduinos, sus arenas y el desierto!
En la terraza de mi hotel me reunía con amigos de reciente data y me resultaba interesante el espectáculo constantemente variado que me ofrecía aquel desfile cosmopolita, donde se mezclaban razas, trajes, y costumbres. En el Chubra, que es el Palerno del Cairo, célebre por sus sicómoros legendarios me reunía con familias amigas y de allí miraba el Nilo y contemplaba el fondo de aquellos jardines y la Dársena donde Mahomet Alí, hacía bañar en público a sus esclavas predilectas.
Un día antes de partir, al divisar desde el hotel, allá sobre las cimas del Mokatam los puntiagudos alminares y cúpulas de la ciudadeia y de la mesquita de Mahomet-Alí, me decidí a volver a visitar esos lugares. Tomé un coche y por una cuesta rápida, subí por entre rocas hasta la altura aquella. De allí,
contemplé a la ciudad del Cairo, inmensa, extendida, por la verde llanura que limita el desierto. Vi, otra vez, brillar los alminares de las tres mil mesquitas! En las lejanías del Norte, las cúpulas de los sepulcros de los sultanes mamelucos; hacia el Sur y el Oeste, en los últimos límites visibles casi perdidas entre las brumas de la llanura Las Pirámides! de pie, sobre el siniestro pedestal que les forma el desierto. ¡Cuántas reflexiones ofrecieron esos monumentos a mi espíritu, cuántas miserias se me representaron! El opresor poderoso y el débil sacrificado. El Faraón y el Fallan! distancia inconmensurable para la cual, el orgullo de esos reyes, no encontró nunca la unidad de medida!
¡Oh! Pirámides, recuerdos hasta ahora, inconmovibles del pasado; los que os hicieron construir, ya no yacen en vuestros subterráneos, sus ataúdes andan sin tapas y ellos, desnudos, se ven expuestos a la curiosidad pública! Solo vosotras permanecéis en el mismo sitio!
¡Oh! Cheops, tú que perseguido por la tenaz inquietud del más allá, dejaste todo arreglado para que tu momia fuera escondida en el profundo laberinto que cubre la pirámide, en cuya construcción sacrificaste la juventud y la vida de tantos miles de esclavos. ¿Dimc? Te imaginaste alguna vez, que tus despojos andarían vagando por los muscos, metidos en una caja de cristal y a cara descubierta!
¡La Esfinge! Los siglos la respetan todavía, pero ya está vieja, gastada, pero aún luce su melena, a la intemperie abrasadora del desierto!
A mi regreso de la Ciudadeia, visité el museo donde se guardan reliquias de un valor inestimable. Todo lo que encuentro a mi paso, ha existido desde hace cuatro mil, cinco mil, siete mil años!
En la planta baja, sarcófagos de granito apoyados contra los muros. En la planta superior aparadores de cristal y allí, papiros, gcroglíficos; luego momias y máscaras. En otras dependencias no encuentro sino cadáveres. En sitio aparte los grandes ataúdes regios, descubiertos.
Sethos I! padre de Sesostris — helo aqui, dormido con la serenidad de un justo.
Sesostris! ¿Pero es posible, que este espantajo desdentado que miro cubierto de harapos, sea aquel, que fue el amo de los reyes y la personificación del saber y la belleza física! Es este, aquel cuyo nombre formidable, hizo temblar a todos los pueblos de la Tierra! ¿Para qué te ha servido Sesostris la faja aquella de fibras de aloe de millares de metros, que envolvía tu cuerpo! si al breve espacio de unos cuantos miles de años, que son apenas un segundo, en comparación a la Eternidad soñada, te ibas a encontrar casi desnudo, en la sala de un museo!... y sigo mi camino
Ramses III; Ramscs IV! ¿Extrañáis acaso, vuestros laberintos subterráneos, donde por tantos siglos permanecisteis escondidos. . .!
Y al alejarme de todas esas cosas que me recordaban un pasado tan remoto, iba pensando en el eterno caos de las creencias humanas; en la obra destructora del Tiempo; en ese más allá que nos espanta; en las variedades de la vida y en la nada de las grandezas humanas!

ENTRE NIEBLAS GRISES

El 29 de septiembre zarpamos de Alejandría rumbo al Estrecho de Messina. Antes de llegar al Estrecho, nos envolvió una espesa niebla que no nos dejó distinguir la costa. Luego aclaró, un solo instante, lo suficiente para obtener una situación de confianza, y la "Sarmiento" lanzando de minuto a minuto, agudos silbidos que resonaban como ecos de alarma y de peligro, continuó navegando despacio, entre aquel húmedo sudario de tinieblas grises que no dejaba distinguir un objeto a cinco metros de distancia. Las aguas, se movían aletargadas, se escuchaba a babor, a la otra banda, por la proa y por la popa toques de campana que avisaban buques fondeados a larga distancia. Todos estaban al ancla; sólo la "Sarmiento" caminaba arreglando su derrotero por la dirección e intensidad de las campanadas.
Cuando llegamos al Estrecho, felizmente, principió a clarear. El velo gris oscuro que nos envolvia se desgarró por todas partes; girones de niebla se arrastraban al azar, alejándose, palideciendo y tornándose diáfanos. La claridad principió y las espumas señalaron las sinuosidades de las costas próximas y entre tanto por entre aquella atmósfera de agua, los picos de las catedrales, las chimeneas de las fábricas, principiaron a asomarse surgiendo más tarde la ciudad completa, desde los muelles hasta los últimos contornos de las campañas verdes.
De Messina pusimos proa al Estrecho de Bonifacio y de allí a Malta, donde corrimos una regata con los ingleses de la Escuadra de! Mediterráneo ganando por dos cuerpos de bote!
Las autoridades inglesas y la sociedad maltcnse, nos recibieron afectuosamente y la última noche, la noble familia Guellcher, dio en nuestro honor un gran baile, en su tradicional palacio.
No nos fue fácil dejar aquel puerto, pues damas y caballeros insistían en que la "Sarmiento" postergara su partida.
De Malta hicimos rumbo a Toulón en cuyas aguas fondeamos próximos a los restos del acorazado "Liberte", convertido en un escollo de metal, en un montón de fierro viejo. La proa y la popa bajo el agua, los puentes acorazados soliviantados por la explosión, asomaban sobre el casco hecho pedazos. Hacía apenas un mes, que aquel acorazado, una de las más poderosas unidades de la flota francesa, había hecho explosión a consecuencia de una mala calidad de las pólvoras almacenadas en sus Santa-Bárbaras. Fué aquel un drama breve y terrible. En el amanecer del 25 de septiembre de 1911, aparecieron humos y llamas sobre la cubierta del "Liberté". El incendio se inició en el interior de la proa, y minutos después enormes llamaradas barrían las baterías, volatizando en su pasaje hombres y material. Luego, un estampido formidable hizo temblar la ciudad de Toulón, volteando puertas y ventanas cuyos vidrios volaron hechos añicos. Se oyó un clamor inmenso! Alta columna de humo se levantó hacia el cielo. Mi-
les de fragmentos metálicos volaron por los aires. El "Liberté" había saltado; doscientos muertos y trescientos heridos graves. Tal fué el resultado de un invisible trabajo químico; los átomos convertidos en gigantes, por la deflagración espontánea de pólvora inestable!
Dejamos un recuerdo sobre aquellos restos. Fué una ceremonia breve e imponente. Cinco almirantes franceses, recibieron la corona que en cintas argentinas llevaba esta dedicatoria: A loa que murieron en su puesto! Todos los botes de los acorazados fondeados en el puerto estuvieron presentes, tripulados por numerosos oficiales de todas las jerarquías,

UN EX EMIGRANTE AGRADECIDO

Los puertos de Barcelona y Málaga lian dejado en nuestras almas los más gratos recuerdos. La "Sarmiento" fué durante su breve estada en aguas españolas, la mimada del pueblo, del gobierno y de la sociedad más distinguida.
El 24 de octubre fondeamos en Barcelona, en el sitio que se reserva para la nave que conduce al Rey, V desde el primer momento se iniciaron las recepciones, los bailes y los banquetes, en tal forma, que dejamos de pertenecemos para entregarnos a las amables exigencias de aquella gente, que con el corazón en la mano, nos brindaba atenciones y benevolencias inolvidables.
Desde muy temprano nuestra fragata se veía concurrida y animada en continua fiesta. Las recepciones oficiales, las visitas a los personajes del gobierno, las delegaciones que llegaban a presentarnos sus saludos, las comidas, paseos y otros entretenimientos, nos ocuparon todo el tiempo y muchas veces hasta altas horas de la noche. Es natural, entonces, que los días pasaron con la rapidez de las horas, ya que sólo es lento el andar del tiempo para el dolor o el hastío. Entre las atenciones recibidas quiero mencionar la de Manuel Malagrida, uno de los hombres más ricos de Cataluña. Nos ofreció un banquete en los salones de la Maison Dorée. Malagrida vino a buscarme para conducirme a la fiesta y recuerdo que al entrar en su automóvil le hice un cumplimiento por lo lindo que era, a lo que contestó:
"Señor Comandante: el dueño de este coche, llegó a su país con billete de emigrante! A la República Argentina le debo mi felicidad y mi fortuna; allí llegué para emplearme en un boliche de tabaco y al cabo de varios años de trabajo activo, me convertí en el hombre de confianza del patrón, y en el boliche nada se hacía si yo no lo ordenaba. Pero un día, una tal Doña Francisca, recomendada y amiga de la patrona, entró como empleada, y desde entonces, me vi subordinado a iniciativas ajenas v poco a poco, perdí la influencia conquistada. Tenía muy poco sueldo, y al verme así tan injustamente desplazado decidí mi salida de la casa. Como tenía algunas economías y algo entendía del negocio, me instalé por mi cuenta y labré mi fortuna".
Terminaba el interesante relato en el momento que llegábamos al lugar de la fiesta. Al descender del coche, le dije: Bendiga Vd. a esa Doña Francisca
señor Malagrida, porque ella fué. tal vez, la ocasión de su fortuna.
En aquel banquete estuvieron el general Weyler, el gobernador, varios senadores del Reino, algunos millonarios de Barcelona y lo más selecto de la sociedad y de la política.
Mi entrada fué saludada con aplausos y vivas a la República Argentina. Desde el principio hasta el fin, el entusiasmo y la alegría no decayeron un instante. Llegó el momento de ios discursos, y todos ellos fueron himnos a la grandeza de nuestro país, a sus leyes generosas y a su incalculable porvenir!
Cuando terminó aquella manifestación, tuve el honor de ser acompañado hasta mi buque, por la mayoría de los concurrentes.
Malagrida me visitaba con frecuencia y una vez me habló sobre los inconvenientes que traía aparecida una gran fortuna y me contaba casos repetidos, de amigos que sólo lo rodeaban porque necesitaban de su dinero, y como al día siguiente de estas expansiones amistosas, me mandara su retrato, retribuí su atención enviándole el mío con la siguiente dedicatoria:
"A mi «migo Manuel Malagrida, al que puedo darle este titulo horaite bo necesito de él sino sv cariño".
Fué tal la impresión que le causó este envío, que sin dejar pasar una hora, vino a bordo a agradecerme con un abrazo la dedicatoria del retrato.

UNA EXQUISITA DEMOSTRACIÓN FEMENINA

Como nuesrras amigas no nos encontraban con un momento libre durante el día, y queriendo ofrecernos una fiesta para agradecernos, sesrún ellas, nuestras repetidas atenciones, decidieron darnos una cení, también en los salen ps de la "Maison Dorée". O'anto puede Imaginar el b»en ?usto para hermosear v hacer agradable una reunión, fué realizado allí, en aquella mesa donde estuvieron representadas la juventud, la belleza y la distinción.
Como el momento de partir se aproximaba dimos a bordo un banquete de despedida, retribuyendo los agasajos recibidos.
La "Sarmiento" convirtióse en un jardí". ñero en un iardín, dentro de un bosque. Era difícil saber dónde estaban las embarcaciones, lis lumbreras, las bitas, tan artísticamente habían sido alterados sus contornos. Un follaje ligero, '.alpicado de flores y admirablemente distribuido, por hombres expertos en la materia, le daba al coniunto una fresca impresión de primavera. En la cubierta principal, prudentemente destanciadas, se veían fuentes, arrojando aguas de diferentes colores v miles de lámoaras eléctricas brillaban por les mástiles v bordas, dándole una impresión feérica. De leios, la "Sarmiento" envuelta en tales resplandores, parecía un buque auc se incendiaba, En la Toldillo una gran mesa en forma de herradura, daba asiento para cien personas, y en el centro fuentes de aguas, flores y guirnaldas, bajo un cielo nítido, tachonado de estrellas.
Nuestra banda de música, tocaba en el Castillete,
y a popa una orquesta de zíngaros hacia oir apagados y melódicos sones.
Cuando llegaron los invitados no se oían sino exclamaciones de admiración y aplausos.
Cincuenta damas de la mis aristocrática sociedad madrileña y catalana, prestigiaron con su presencia aquella fiesta, como también las entidades del comercio y del gobierno.
A los postres, agradecí en un corto discurso los homenajes recibidos y dirigiéndome a las damas, les dije: "Pasarán las horas y otra vez. volveremos a encontrarnos en la mar inmensa y solitaria. Ya no estaréis vosotras, y en vez de luces, flores, y armonías, tal vez rugidos de la tempestad en la terrible obscuridad de la noche! Pero algo flotará entonces, entre las velas de nuestra fragata, florarán los recuerdos inolvidables de vuestras gentilezas que vendrán a acompañarnos para hacer menos dolorosa la distancia y la ausencia".
Y como todo pasa en la ,r,'da, también terminó aouclla fiesta, y las primeras horas de la mañana, ' vieron, como poco a poco la quietud reemplazó al bullicio y ya antes de izarse el pabellón, ni un adorno quedaba en el buque, habiendo recobrado el navio de .guerra su aspecto tranquilo y marcial.
Cerca, como a dos cuerpos de buque de la "Sarmiento", estaba fondeado un viejo pontón, pobre y obscuro. Era el Asilo Naval y allí vivían como olvidados, criaturas y muchachos de diversas edades. Que contraste con la animación de nuestra feliz y alegre fragata! Pero no pasó un solo día, durante nuestra permanencia, sin que antes que se iniciaran las fiestas a bordo, no enviáramos al asilo, masas, bombones y de ve/, en cuando los traíamos a bordo, donde jefes, oficiales v marineros nos complacíamos en '"•galarlos y tratarlos como si fueran los huérfanos de nuestros propios compañeros de armas.
Una mañana, en los momentos en que aparecía el sol sobre las aguas del Mideterráneo, la "Sarmiento" levaba sus anclas, rumbo a Málaga. Al pasar por el costado del buque aquel, tripulado por los huérfanos, escuchamos los acordes del Himno Argentino, y el canto de sus estrofas, l.os niños ejecutaban v cantaban nuestro Himno! Y al pensar que aquellas notas de la Patria, vibraban a los impulsos generosos de la smuitud y del cariño, una emoción inmensa nos llenó el alma y muchas v nobles lágrimas pugnaron por saltar a las mejillas. Las impresiones de la infancia, que no se borran jamás, harán aue esos seres miren siemnre con respeto y cariño la bandera de la noble patria de los argentinos.

ENTRADA TRIUNFAL EN MALAGA

Hace ya muchos años, tal vez veinte, tal vez más, una gran inundación, causó grandes perjuicios en la ciudad de Málaga. Su río, el Gudalmedina que la cruza desde las faldas de sus montañas hasta el mar, desbordó torrentes de su profundo cauce y arrastró en sus turbiones, caseríos importantes, ocasionando muertes y destrozos que llevaron a la miseria a muchos cientos de sus habitantes. Esta noticia fué conocida en Buenos Aires el mismo día de la catas-
 

trofe y el Banco Español, entonces en la plenitud de su crédito, inició de inmediato una suscripción para socorrer esta desgracia. El pueblo argentino respondió al instante y la colonia española con afán patriótico recolectó en pocas horas, sumas importantes de dinero. Nuestras cámaras votaron en el día, una donación generosa y con tal rapidez se llevó a cabo la colecta, que esa noche llegó a Málaga un giro telegráfico por más de un millón de pesetas. Allí le llamaron el óbolo argentino, y desde ese tiempo aquella ciudad, agradecida, pedía ñor intermedio del Ministro Español en Buenos Aires, que la fragata "Sarmiento" tocara en Málaga en uno de sus viajes.
El 3 de noviembre a las cuatro de la tarde estábamos frente a Málaga, con cielo claro y sol radiante. La ciudad, blanca como una paloma, entre sus montañas y las playas del mediterráneo, Un grupo numeroso de embarcaciones hizo rumbo hacia nosotros. Eran guigues del Club de regatas tripulados por niñas que con blusas azules, vestidos blancos y gorras marinera?, en cuyas cintas decía Viva la noble Argentina, venían a traernos el primer saludo, subieron a bordo, entre aplausos y acordes musicales, y con tan preciosa carga, la "Sarmiento" que venía con todo su velamen, inició su entrada al puerto, recogiendo sus velas con tal prontitud y corrección, que se idi.vKttJ&vct íisÁtaiCTitc tas sentamientos que accionaban la maniobra, en que cada marinero desplegaba el máximo de su agilidad y destreza para que aquella faena que contemplaban miles de espectadores resultara lucida.
La ciudad estaba embanderada; los balcones con adornos y flores y el Regimiento Húsares de la Reina, venido especialmente de Madrid, al mando del Coronel Cayetano de Alvear, desplegado en orden de batalla, presentaba sus armas a los acordes de nuestro Himno, que varias bandas de música hacían oír en aquel momento.
El pueblo con aclamaciones entusiastas, vivaba una y mil veces a la República Argentina y a sus marinos, a la hija predilecta de España. Y entre aquel clamoreo que no cesaba un instante y entre los silbatos de las sirenas de los buques y las fábricas vecinas, la "Sarmiento" continuaba su entrada, recogidas ya sus velas y tirando a tierra los cabos necesarios para amarrarse al malecón que le estaba destinado.
¡Cómo narrar aquclos días inolvidables en que sus horas fueron una serie no interrumpida de ovaciones y de fiestas!
Desde mi llegada, avisé a la Comisión de Fiestas que mi estada en el puerto duraría tres días, aunque eran cuatro los marcados en el itinerario del viaje. Siempre lo hacía así en todas partes, porque a última hora, principiaban las insistencias para que la fragata postergara su salida, siéndome entonces posible complacerlos sin pedir permiso a! Ministerio.
En la tarde del tercer día, vinieron a bordo varias damas de la Sociedad de Beneficencia a decirme que ellas sabían que debía zarpar a la mañana siguiente, pero a pesar de ello me pedían en nombre de todas las damas y señoritas de Malaca, que postergara un
día mi partida, pues se iba a dar una función de gala con fines caritativos en el teatro "Cervantes" y que ellas estaban seguras, que si podían anunciar en los carteles que nosotros íbamos a estar presentes, la fiesta sería todo un éxito, reportando grandes beneficios para sus pobres protegidos. Accedí al pedido haciéndoles saber que sentimientos de esa naturaleza no se invocaban inútilmente en un buque argentino. Esta noticia corrió pronto por toda Málaga y cuando en la noche siguiente, nos presentamos en el adornado palco que nos habían destinado, los concurrentes del teatro se pusieron de pie y damas y caballeros nos aplaudieron con cariñoso entusiasmo.
En los entre-actos visitando los palcos de mis amigas, noté que todas ellas me decían: Ya vtrá Vd. cómo mañana tendremos todavía la felicidad de tener a la "Sarmiento" en nuestro puerto y efectivamente así hubiera sucedido, si una cariñosa indiscreción no hubiera hecho saber a uno de mis oficiales, que todas las niñas del Rowing Club tenían el propósito de cerrarnos la salida del puerto, con sus embarcaciones tripuladas por ellas mismas!
¿Qué comandante, no hubiera dejado caer las anclas de su navio, ante semejante muralla? Por eso nos fuimos en silencio, a las dos de la mañana, mientras la ciudad dormía.
E"l 12 de noviembre, después de varios días de permanencia en Gibraltar, dedicados a una prolija recorrida de toda la arboladura, hicimos rumbo al Atlántico, en busca de los alisios del noroeste.
Mandé a Málaga este pensamiento, que, según supe más tarde, fué publicado en numerosos diarios de España:
A MALAGA
Si las gracias de las malagueñas se derramaran sobre las cuencas del Gualdamedina, ni el Gualdaqui-vir, ni el Plata, ni el Amazonas, serian más caudalosos! ¡Adiós, pedazo del cielo, bañado por el Mediterráneo! ¡Lo terrible es haberte conocido y tenerte que dejar!
La "Sarmiento"
En Gibraltar recibimos muchas cartas de Barcelona y Málaga. Copio una de ellas, para dar una idea de las nobles amistades que dejaba en pos de sí nuestra fragata:
DESPEDIDA
Al saludar y despedir por última vez a los bravos marinos de la "Sarmiento", después de breve permanencia en Barcelona, se nos oprime el corazón, asoman lágrimas a nuestros ojos y afluyen a nuestros labios con tristeza las siguientes naturales preguntas: ¿Nos volveremos a ver? ¿Dónde? ¿Cuándo? No lo sabemos... ¡Sólo Dios lo sabe! Pero nos consuela la idea, a la par que la esperanza, de que nuestras almas, que han simpatizado y se han confundido en pocos días, que nos han parecido rápidos instantes, se han de volver a encontrar en cualquier otra parte de la Tierra y que allí hemos de poder corresponder a ¡odas las gentilezas de que le somos deudores!
Firmas de Damas
 

PESCANDO TIBURONES

29 de noviembre. — Ya estamos fuera de la región de los alisios. Avanzamos sobre el Ecuador, dentro de la zona de los nublados y de las lluvias casi continuas.
Las brisas frescas de los días anteriores han cesado por completo. El aire es un tanto pesado y la atmósfera casi sofocante. Estamos en la zona de las calmas que se extiende alrededor de la tierra, como insuperable línea de demarcación entre los alisios del norte y los del hemisferio sud. El cielo presenta su eterno cinturón de nubes.
El océano parece un inmenso lago. No hay aire. En todo este infinito de la mar ecuatorial no hay más que una humedad caliente. Vamos soportando el excesivo calor de las tormentas. Las velas van caídas. Nubes negras, preñadas de cataratas, se reflejan en las aguas.
2 de diciembre. — La vida de a bordo continúa como el primer día de este viaje. Desde el alba hasta la puesta del sol, las varias escuelas embarcadas funcionan con rigurosa exactitud. El buque brilla; los ejercicios, safarranchos y maniobras, se ejecutan en tal forma que constituyen un ejemplo para la mejor educación militar de los aspirantes.
En esta travesía en las horas de un alegre amanecer, con el mar, sin olas y vientos sin rugidos, vimos aparecer por ambos lados de la línea espumosa de la estela dos grandes tiburones que nadaban a flor de agua, a corta distancia de la popa. Veíamos sus aletas emerger en la superficie, los listones zebru-nos de sus cuerpos enormes, Jos peces pilotos que flanqueaban su marcha y acto continuo se mandó preparar anzuelos y aparejos y entre tanto se les entretuvo, arrojándoles grandes pedazos de tocino y entonces los veíamos invertirse sobre sus lomos y abrir sus anchas fauces provistas de triple hilera de dientes y en violenta sacudida devorarse de un solo golpe el regalado alimento.
Pero pronto estuvo listo el aparejo y el gran anzuelo, cayó al agua escondido dentro de otro gran pedazo de tocino y esta vez, como las otras se lanzaron hambrientos y feroces, sobre la carnada y al sentirse uno de ellos, herido por los garfios, quiso huir, dio una espantosa sacudida, se hundió, movióse a derecha c izquierda, apareció otra vez en la superficie, como queriendo atrepellar el barco, y dejando
trozos de sangre que iban indicando el inquieto derrotero de su desesperación. Por fin, ya fatigado, fué fácil suspenderlo y arponearlo y traído a bordo, lo regalamos a la tripulación, que pronto dio cuenta de aquella fiera, fraccionándola en pedazos, tradicional costumbre que no olvidan los hombres de mar.

EL ORGULLO DEL DEBER CUMPLIDO

6 de diciembre. — Las costas del Brasil están a la vista; el alisio del sureste sopla fresco.
Allá, hacia el sud, tras del horizonte, ya percibimos con los ojos del alma, las playas de la patria y los techos de nuestros hogares.
El 8 de diciembre fondeamos en Río de Janeiro, el 14 en Santa Catalina, y el 26 de diciembre en la rada de Buenos Aires. Terminó el viaje, sólo su recuerdo no terminará jamás, el ¡amas relativo de la vida. Nos parece que fuera ayer, que nos abríamos de los malecones de la Dársena, para emprender el undécimo viaje, y sin embargo han pasado ya muchos meses y durante ellos hemos cruzado el Atlántico Sud, de este a oeste, en pleno invierno y por sus más temidas latitudes, fiemos montado sobre huracanes, el Cabo de Buena Esperanza. Cruzado de Sud a Norte el Océano Indico y el Canal de Mozanbique, atravesado el Golfo de Aden, el Mir Rojo, el Mediterráneo, bajando de Norte a Sud por ese Atlántico que cruzamos al principio de Oriente a Occidente.
¡Oh! ¡la Patria! Reunión de todos los hogares, de todas las caricias, de todas las ilusiones; grato nos fué volver a su seno, con la conciencia de haberla representado dignamente, lo mismo en las soledades tempestuosas, que en las fiestas de los gobiernos y de la sociedad.
Orgullosos volvimos de la misión cumplida, porque la bandera que nos fué confiada, regresaba flameando al tope, con todos sus prestigios, y con la altivez con que está acostumbrada a pasearse en los campos de batalla!
En la Armada, se dio a conocer la siguiente orden del día:
"El Ministro de Marina se complace en felicitar al señor Comandante, Oficiales y tripulación de la "Fragata Sarmiento" haciendo constar su satisfacción por la brillante conducta y preparación demostrada durante su reciente viaje".
 

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