Historia y Arqueologia Marítima

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Fragata Sarmiento Indice Armada Argentina

  FRAGATA  “SARMIENTO”

     VIAJE  16 - 1916

(Viaje 37 de Instruccion / 16 de la Fragata)

NOTAS

Del Libro "Los Viajes de la Sarmiento 1899/1931" editado en 1931

Salida-Ushuaia-Pta Arenas Tahiti Honolulu Japon ShangHai-China
Manila Singapur Natal Capetown Notas

LAS CONDICIONES DE LA SARMIENTO"

En el parte final de este viaje el capitán de navio Yalour presentó un extenso informe en el que formula interesantes consideraciones relacionadas con las condiciones de la "Sarmiento" como buque-escuela.  respecto dice en una parte del informe:
"Responde la "Sarmiento" a las necesidades de preparación práctica y entrenamiento, según las ideas expuestas? Creo que no. La "Sarmiento" ha prestado grandes servicios a nuestra marina en el sentido de completar la educación escolar de los oficiales, todos, que han pasado por ella como aspirantes, y a los que han navegado formando las planas mayores, haciéndole cosechar grande experiencia en su formación marinera y en sus conocimientos generales al visitar países que en general pueden servir de modelo en algunas partes de sus instituciones. La "Sarmiento" servirá aún por muchos años y rendirá los beneficios que hasta ahora, pero no responde al método de entrenamiento propuesto.

Se podría decir: ¿acaso la "Sarmiento" no es un buque como cualquier otro de nuestra armada? En el concepto general sí, pero analizándola en sus detalles — todos particulares por su tipo especial — no se presta para el entrenamiento del aspirante desde que ha de alejar su aprendizaje de las necesidades impuestas en un "Moreno", "San Martín" o "Buenos Aires". "La "Sarmiento" no puede ofrecer con seguridad el aprovechamiento íntegro destinado al curso, pues tan. pronto hace un pozo de mal tiempo, es menester suspender enseñanza, instrucción y entrenamiento, y éste desde luego trae como consecuencia fallas en el método.
"La "Sarmiento", si bien facilita en todo grado la adquisición de lo que los franceses llaman el "pie marin", esta adquisición resulta demasiado cara en comparación de las otras condiciones que debe adquirir el aspirante y que en este buque resulta difícil desarrollarlas.

 La "Sarmiento" puede formar buenos oficiales marinos, pero no será una escuela de entrenamiento para formar el oficial de buque, el oficial artillero, etc.; sintetizando: el oficial de combate. Y ¿qué buque es menester para llenar tales condiciones? Huelga apoyar la idea de que debiera construirse un buque que reuniera todas las condiciones para tal objeto y en concepto a ideas modernas de preparación del oficial; pero, un buque de este tipo costaría mucho dinero y éste no es lo que sobra en los presupuestos de la marina, y en tal caso lo que podamos gastar es preferible hacerlo en cosas que por ahora son de más urgente necesidad.

"Si el método de entrenamiento expuesto en este parte general se creyera de aplicación para llevarlo a la práctica, no habría que gastar sino muy poco para tener un barco en buenas condiciones. Bastaría tomar el "San Martín", reducirle su tripulación, destinar una de las baterías para alojamiento y camareta de aspirantes y arreglar algún departamento de baños para uso exclusivo de aquéllos. A la "Sarmiento" le quedaría aún en nuestra marina una gran misión que llenar y de importancia, la formación de oficiales de mar y clases, en la categoría, marineros y timoneles. Agregada a las escuelas de grumetes, la "Sarmiento" haría viajes continuos de cinco o seis meses de duración, embarcando personal de marineros v máquinas solamente y como planas mayores, un comandante, un segundo comandante, tres tenientes de fragata y diez alféreces de navio. En esta forma la "Sarmiento" no dejaría de llenar la misión que le fue encomendada en nuestra marina, la enseñanza, la escuela".

   
De Cape Town al Atlantico De Cape Town al Atlantico
De Cape Town al Atlantico Momentos antes de llegar a Buenos Aires

DIVERSAS ESCENAS DE A BORDO

Mientras el barco navega sin dificultades de regreso a la patria, las escenas comunes de la vida de a bordo cobran más animación, se perfilan mejor. En la triple rueda del timón a mano los timoneles accionan pesadamente manteniendo el rumbo que de cuando en cuando verifica el oficial de guardia.

Son las dos de la tarde. Vibran las notas del clarín; corre la gente a formar en el centro; es la hora del trabajo. Los cabos con los hombres a sus órdenes recorren aqui los aparejos forran allí un nervio de acero, remiendan, sentados en rueda, cuidadosamente una vela desgarrada o picaretean y pintan los rincones que puede atacar el óxido. Y es de ver cómo se improvisan los "artistas" cuando se retoca la pintura preparando el buque para entrar a puerto. Ningún conscripto embarcado se licencia sin haber tenido un pincel en la mano.

Más tarde el trompa empuña de nuevo su sonoro instrumento. Al oír el toque aparecen por todas las puertas que dan a cubierta los asistentes con sendos tachos en las manos. Es el toque de agua dulce. Mentira parece que en un buque continuamente rodeado por la inmensidad del mar, no teniendo a la vista, debajo del cielo, más que agua, sea ésta una primordial y constante preocupación. Acostumbrados en tierra a gastar este elemento sin medida, es necesario viajar por mar para convencerse del incalculable beneficio que representa el poder derrocharlo.

El agua dulce hay que medirla escrupulosamente y en las navegaciones largas hay que mezquinarla para prevenir desagradables sorpresas. El cabo trompa es el encargado de su reparto y cumple su misión con la solemnidad de un rito. En esos momentos asume aires de protector y dispensador de regios favores; durante la distribución del agua no conoce a sus amigos.

A la hora melancólica del crepúsculo la banda de música viene a desarrollar su programa diario sobre cubierta, como para inyectar una nueva dosis de optimismo en los ánimos agobiados y aletargados por el trabajo material de la jornada. El día que se suprimiera a bordo la banda de música la "Sarmiento" perdería la mitad de su encanto. La banda con los acordes vibrantes de las marchas es la que templa los ánimos por la mañana, disponiéndolos a emprender una nueva jornada de actividad y provecho. Es la que evoca los nobles sentimientos patrióticos cuando con los acordes solemnes del himno y con los pausados compases de la marcha regular saluda al pabellón nacional en el momento de izarlo o arriarlo. Es la que, durante las ceremonias religiosas, imita las sonoras orquestaciones del órgano. Y la banda es la que en todas las fiestas, en todos los ratos de expansión armoniza el bullicio que intenta escaparse de todos los pechos y asume la representación de todos los sentimientos vertiéndolos en notas alegres llenas de energía y colorido.

A esa hora la música está cumpliendo esta última parte de su complejo ministerio. Entre algunos trozos clásicos van salpicados los "shimmys", "fox-trots", pasos dobles y tangos que son el plato preferido por la tripulación. Alentadas por los aplausos del público, las parejas de marineros y conscriptos se entregan a la distracción de la danza que adquiere variaciones novedosas impuestas por el rolido del buque. Después de la música y el baile llega la hora más amarga para los que no tienen la conciencia tranquila: la lectura de los plantones. Hay algunos que han tomado abono en el libro de castigos: éstos esperan la lectura de sus nombres con resignación. Otros, los que rara vez se oyen nombrar, sienten subir al rostro una ola de vergüenza cuando aparecen en público sus trasgresiones a la disciplina. Media hora más tarde las notas pausadas y melodiosas del toque de silencio. La muchachada va a recobrar en el sueño nuevas energías.

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