Historia y Arqueologia Marítima

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Fragata Sarmiento Indice Armada Argentina

Viaje de Instruccion No 1 de 1899 

La Historia de Yoshio Shinya

Un hecho digno de evocarse de la visita de la Sarmiento al Japón en ese primer viaje de circunnavegación es su llegada al puerto de Nagasaki.

En su Libro de navegación el comandante Betbeder consigna: «Teniendo en cuenta que nuestro país no tiene representante diplomático en el Japón, fui a Tokio a saludar a los Sres. Ministros de Relaciones Exteriores, de Guerra y de Marina, de los cuales fui recibido con marcadas muestras de cortesía, ofreciéndome la visita a varios establecimientos militares, lo que acepté complacido». En ese sentido, el primer viaje de la Sarmiento constituye el inicio de las relaciones entre nuestro país y Japón, las que, tras cumplir un siglo, han sido recientemente celebradas a través de diferentes festejos en el «Programa cultural Argentina-Japón 98», circunstancia en que la profesora Violeta Shinya y el embajador Carlos J. Fraguío evocaron ese primer viaje de la fragata Sarmiento

Violeta Shinya, nieta de Yoshio

Después de permanecer varios días en Yokohama, la Sarmiento partió rumbo al puerto de Nagasaki en el que, tras arribar, permaneció varios días.  En su paso por Yokohama. se emitió el anuncio de que estaba reclutando camareros japoneses. Yoshio Shinya, un joven que estaba trabajando como empleado en una tienda en Nagasaki (que con 16 años y debido a un incidente con sus padres hace que abandone la prefectura de Saga, isla de Kyushiuy, dirigiendose a Nagasaki) al enterarse decidió entrevistarse con el capitán, quien le aseguró un lugar. Yoshio frecuentó varias veces la nave y, merced a que sabía inglés, no sólo sirvió de intérprete a los marinos argentinos, sino que -debido a su franqueza de espíritu- se granjeó la amistad de muchos guardiamarinas. Este joven, fascinado con la nave que, engalanada, debía de impresionarlo sobre manera, cautivado también por relatos referidos a América como tierra de promisión y memorioso de que a causa de la mala situación económica su padre estaba por darlo en adopción a otra familia -con lo que perdería su apellido, lo que para él constituía un deshonor-, encareció al comandante Betbeder que lo admitiera en la fragata y lo llevara al continente americano.

Shinya regreso a su hogar natal en Saga, preparo sus documentos y se dirigio a Kobe, la siguiente escala de la fragata. Alli lo esperaba ya Chujiro Tiorumi, quien se habia incorprado en Yokohama, de donde era oriundo.El capitán Betbeder, tras pedir el consentimiento del progenitor, lo admitió en la nave y Shinya llegó a nuestro país, donde se afincó. Rehusó ingresar en la Escuela Naval, a la que su «padrino» Betbeder le había propuesto presentarlo, dado que como había jurado ser samurai se resistía a renunciar a su nacionalidad japonesa.

Este joven, tan rebelde en su juventud, era sin embargo muy tesonero y presintiendo que sin estudios tendría pocas oportunidades para progresar, comenzó a capacitarse en letras e idiomas y fundamentalmente en periodismo, llegando a la postre ocupar un lugar preponderante en la cultura de nuestro país.

Fue corresponsal de diversos periódicos japoneses en la República Argentina. En 1905 del “Kokumin Shimbum” de Tokio y posteriormente del “Tokio Hochi”, del “Nichi Nichi" y del “Asahi Shimbum”.

Shinya se dedicó primero al comercio y luego a la cultura. Cultivó el periodismo y, entre  la produccicón de  Yoshio Shinya merece señalarse sus artículos vinculados a la guerra Ruso Japonesa para La Prensa, La Nación, La Razón, El Diario, The Standard y otros de Uruguay y Chile. En 1934 publicó su primer libro Imperio del Sol Naciente, seguidos luego por Ideal del Japón y Pequeña contribución a la grandeza argentina, entre otros hechos,  dictó en el aula «Sarmiento» de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires un curso sobre cultura japonesa bajo el nombre «Los Ideales del Japón», publicado por esa Facultad a través de los talleres A. García en 1939.56

Shinya desarrolló luego una larga trayectoria en cuestiones comerciales y fundamentalmente culturales, tanto en el seno de la comunidad japonesa en Argentina -siendo miembro fundador de la Asociación Japonesa en .Argentina, como fuera de ella participando en la creación de la Asociación Cultural Argentino Japonesa, junto al almirante Manuel Domecq García, vinculado al Japón desde la Guerra Ruso-Japonesa, como ministro de marina durante el gobierno del presidente Marcelo T. de Alvear.