Historia y Arqueologia Marítima

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LAS ESTACIONES BALLENERAS DEL ATLANTICO SUR

Experiencias - El Capitan Sam K. Williams, natural de Llyn, Gales .

Este articulo esta traducido del sitio web Rhiw, de Gales, que recomiendo. 

Me uní al buque tanque Empire Taganax en Avonmouth en Febrero de 1947. El pais estaba en las garras de un frente frio. El buque tenia su cubierta tapada por la nieve, pero ambos ibamos a experimentar mucho más frio en los tiempos venideros. Rebautizamos al buque y lo llamamos "Busen Star". Luego de un par de viajes, paramos en Falmouth para reparaciones y prepararlo para el largo viaje que nos esperaba hacia la Antártida.  Fuimos a Aruba donde todos los tanques fueron lavados y se les puso "Roftas", un compuesto tipo cascara de huevo para facilitar la limpiea de tanques en la Antartida, luego de haber descargado el combustible para la flota ballenera. En Aruba tambien cargamos a full los tanques y partimos hacia Cape Town para cargar provisiones para los balleneros. Fue una agradable parada en el viaje.

Luego de salir de Cape Town nos dirigimos hacia el sur, lejos de las rutas de navegacion, hacia lo desconocido. Pronto estabamos en los cuarenta bramadores, ese cinturon de grandes vientos entre los 30 y 50 grados sur. Los vientos venian rugiendo desde el suroeste con fuerza de tifon, con un mar alto y rompiente que pegaba con furia. Un barco siempre sufre un real castigo cuando pasa este área y la posibilidad de encontrarse con un iceberg es muy real, su deteccion, particularmente de noche, es dificultosa, debido a los "caballos blancos" que abundan y mantienen el paso del buque. El triste llamado del petrel podia ser escuchado a traves de la creciente tormenta y era nuestra unica compañía en esta region gris y tormentosa.  En esos dias no teníamos radar, por lo que debiamos estar extra alertas.

Recuerdo bien haber visto nuestros primeros icebergs, uno a babor y otro a estribor -desafiantes y majestuosos centinelas de lo desconocido, que eran como guardas de frontera. Pasamos entre ellos fascinados por su esplendor y belleza, mientras centelleaban en la luz solar en una gran cantidad de colores.

Habiamos cruzado la puerta hacia la Antártida y el hielo comenzo a ser un espectáculo más frecuente. Nos encontramos con el buque factoría que buscábamos. Lo podíamos oler mucho antes que verlo, ya que estaba a favor del viento que venia hacia nosotros y los olores de sus calderas de cocinar el aceite se olian a gran distancia. El olor es siempre una guía infalible para detectar un buque factoría. Allí estsba, apareciendo sobre el filo del horizonte. Muy pronto estabamos cambiando saludos con su tripulacion.

Un catcher se acerco a nuestro costado buscando el correo, etc, con un grupo de ballenas tirados por él, a su costado. Cada ballena es en su turno hizada hacia la popa del factoría y luego colocada en su cancha de cortado. Una vez ví una ballena azul que se habia trabado en la subida de lo gorda que era. Luego d eun gran esfuerzo fue llevada a cubierta, tenía más de 100 pies de largo y pesaba mas de una tonelada. En menos de una hora le habian sacado toda la grasa y enviado a las calderas; el trabajo cntinuaba sin pausas y una gran velocidad, las 24 horas.

Cuando las ballenas eran muchas, los hombres estaban felices y trabajaban como troyanos, se les poagaba de acuerdo al resultado, un gordo bono era su premio al final de la temporada. En el tiempo al cual me refiero, habia ballenas azules por todos lados. Son las mas grandes y naturalmente producen el mejor aceite, unos 200.000 barriles por temporada, un poco mas de 33.000 toneladas de aceite de ballena, sin mencionar la carne, harina, higado y otros subproductos, por los cuales les pagaban altos precios. El aceite de ballena valía mas de £100 por tonelada en un momento. Era un negocio lucrativo para los tripulantes y los dueños.

Los arponeros eran muy importantes y uno estrella tenia tanta influencia como el armador mismo. Sus servicios eran muy importantes y por ende ganaban mucho. Algunos de ellos ganaban hasta £10,000 en cuatro meses de caza; pero es un trabajo sucio y exacto, donde no hay noches, s etrabaan 24 horas. El grito suena “Vaal blast”(Holandes) o en inglés “There she blows” y la caza comienza. A veces se acercan rápidamente a la ballena y disparan su arpón, que lleva una carega explosiva que detona un par de segundos luego del impacto. Si se ha pegado en un punto vital la ballena morirá instantáneamente. Se la lleva al costado del buque y se le llena de aire comprimido, las aletas se le cortan y se le imprime el numero del catcher en la cola. La bandera de la compañía con las letras H.W. (Hector Whaling) se clava en la ballena, sirviendo para identificacion y para avistarla tambien. Deberia haber asimismo una pequeña boya flotante a su lado con un radio llamado, para detectar la ballena en niebla y nieve por sus señales, tambien la boya tiene una luz blanca.

Casi inmediatamente de nuestra llegada nos acercamos al costado del buque factoría, que tenia cinco grandes ballenas flotando a su lado, como paragolpes para evitar que los cascos choquen. Servian a este proposito espléndidamente y son lo mejor para este trabajo de lo que el hombre pueda construír. Quedar ambos buques atados es un negocio bastante difícil. Ambos estan navegando con el viento de proa y el factoría mantiene el curso mientras el otro hace la maniobra. Un error de su parte puede ocasionar un serio accidente. Unir los cabos es tambien dificil, ya que los buques estan cabeceando y rolando en direccciones a veces opuestas, pero una vez que estan atados el trabajo comienza de inmediato. Luego que todos los tanques han sido recorridos y aprobados por su quimico, comenzamos a cargar el aceite de ballena y simultáneamente trasvasamos combustible al factoria, para sus propias necesidades y para los catchers. La primera vez que lo hicimos, el tiempo era bueno con muchas ballenas en el a´rea, por lo que se nos permitio quedar al costado por 10 días. Nunca paramos la navegacion, cada buque tiraba del otro alternadamente. 

La cubierta de un buque factoría es una escena dantesca de carnicería, y siempre habia ballenas en procesamiento, siendo desmembradas, con alambres y ganchos tirando y trozos de carne y grasa despàrramados. Definitivamente no era un lugar para un debil o indolente. Era un trabajo duro todo el tiempo, dia y noche. A veces nos mezclabamos entre tantos icebergs que dudábamos si veriamos aguas claras otra vez. Me veo por dos días tratando de salir del hielo con vientos de fuerza 8 y encima nieve. A veces nos acurrucábamos en el costado de un iceberg para buscar refugio, ya que algunos de ellos tenian varias millas de largo. Cada temporada allá abajo, algo ocurría que nos permitía a nosotros mas tarde identificar esa temporada en particular, por supuesto que una gran tormenta o dos eran una conclusion normal.

La Antártida saca lo mejor y lo peor del hombre.. Tiene su belleza y su tristeza. Era duro y aun volviamos para ser atormentados otra vez. Habia algo indefinible en el lugar que tenia atraccion; por supuesto nuestro medio de vida estaba en ello y la plata era muy buena, siepre teníamos un bono.

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

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