Historia y Arqueología Marítima

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"MAGIC LINE" (LINEA MAGICA S.A.)

Indice Marina Mercante Argentina

 

A principios de los años ´90, FERRYLINEAS ARGENTINAS decidió desprenderse del "CIUDAD DE PARANA", y dicho buque fue adquirido por quienes tenán la explotación de los Free-Shops de Ferrylíneas, los hermanos Juan Gregorio y Eduardo Martínez, quienes lo pusieron nuevamente en servicio bajo la empresa MAGIC LINE.

Fue este buque el último en prestar el servicio del "Vapor de la Carrera" (línea BUENOS AIRES-MONTEVIDEO), aún después de desaparecida su competidora TAMUL, que operaba el "CIUDAD DE MAR DEL PLATA II".

Pero los problemas comenzaron cuando BUQUEBUS, mediante sus contactos con el gobierno uruguayo del Dr. Julio M. Sanguinetti, se apoderó de la terminal fluvial de pasajeros del puerto de Montevideo, obligando al "CIUDAD DE PARANA" a amarrar en una dársena interior de dicho puerto destinada a la operación de buques de carga, obviamente sin comodidades para la atención de un servicio de pasajeros.

Esto, sumado a la llegada de los "aviones" de BUQUEBUS, que se produce en 1992, fue complicando el servicio del "Vapor de la Carrera", y a pesar de que MAGIC LINE se esforzaba por aclarar en su promoción publicitaria que "los barcos no vuelan", ofreciendo la alternativa de un crucero placentero, sin corridas, en un buque cómodo donde se podía hacer mucho más que estar sentado en un asiento sin otra cosa que hacer que consumir productos envasados a precios exorbitantes, era muy difícil competir tan deslealmente.

Por ello, luego de la temporada de verano de 1995, el "CIUDAD DE PARANA" quedó relegado a efectuar cruceros de un día a Puerto Sauce (Juan Lacaze), actividad que obviamente no podía cubrir los costos operativos, ocasionando que la empresa no pudiera sustentar el buque, el cual terminó siendo embargado en dicho puerto uruguayo.

En Puerto Iguazú, provincia de Misiones

El buque permaneció un tiempo interdictado en Puerto Sauce hasta que fue rescatado por un grupo encabezado por el Dr. Raimundo Ocampo, quien volvió a traerlo a Buenos Aires. Luego lo operó una compañía denominada TURISMO BABEL, que lo utilizó durante un tiempo para realizar cruceros por el Río de la Plata y Ríos Paraná y Uruguay, cambiando su apostadero tradicional al lugar donde se encuentra la Prefectura de La Boca, hasta que a fines de los ´90 fue llevado a Puerto Iguazú, donde quedó como hotel flotante.