Historia y Arqueologia Marítima

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Alberto Dodero

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Ya se ha visto que el capital accionarlo de don Nicolás Mihanovich en la empresa inglesa que llevaba su nombre pasó a un consorcio encabezado por el célebre naviero inglés lord Kylsant. Es decir, la empresa terminó de esta forma desnacionalizándose. Pero al menos sus barcos seguían llevando bandera argentina. Se continuó con el sistema de tener dos directorios. El de Londres tenía como presidente a Kylsant. El de Buenos Aires fue confiado a Alberto Dodero, quien sería secundado por sus hermanos Luis y José. De entrada, la gestión de don Alberto no fue exitosa. La empresa padecía los efectos de serios conflictos laborales, resaca que había quedado de los tiempos de don Nicolás Mihanovich. Encima, el movimiento comercial del país soportaba una seria retracción. Por lo tanto, los primeros balances no pudieron dejar de ser pobres.

La situación económica argentina comenzó a mejorar durante el gobierno de Alvear, y lo propio sucedió.con los balances de la Mihanovich. En base a las necesidades planteadas por el directorio de Buenos Aires, el directorio de Londres fue elaborando un plan de construcciones. Hacía más de una década que la empresa no incorporaba unidades nuevas.  Ese plan de construcciones se volcó en su mayor parte sobre el astillero británico A. & J. Inglis, controlado por el propio lord Kylsant. 

Así nacieron los cargueros del tipo Roma, los barcos de pasajeros tipo Ciudad de Asunción, el Iguazú, el Concepción, el Guayrá. También, se construyó en Italia el Berlín y en Carmelo (Uruguay) el Apa. En total fueron 18 barcos los que se construyeron para la Mihanovich durante el tiempo que lord Kylsant fue su presidente, si se toman en cuenta los cargueros tipo Génova, que comenzaron a entrar en servicio a fines de la década del 30. 

Alberto Dodero y sus hermanos apenas controlaban el 20 % del capital de la Mihanovich. En 1925, don Alberto izo una tentativa ante lord Kylsant para aumentar la participación argentina en el capital, pero no hubo posibilidad de llegar a un acuerdo en la materia. Alberto Dodero, no obstante, tendrá que esperar poco tiempo, pues en 1930 lord Kylsant entra en tirabuzón. Al derrumbarse su imperio naviero, se presentó la ansiada oportunidad. Don Alberto se fue personalmente a Londres y allí consiguió "argentinizar" nuevamente a la Mihanovich, aunque a costa de endeudarla peligrosamente. Con todo, don Alberto confiaba en sacudiese esas deudas en libras esterlinas con la producción de la empresa, dando por hecho que estaría protegido por la estabilidad cambiarla de la época. 

El 29 de noviembre de 1930 se constituyó en Buenos Aires la Compañía Argentina de Navegación Mihanovich Limitada, que se hizo cargo del activo y pasivo de la Mihanovich inglesa. Desde este momento, Alberto Dodero se constituyó en el armador más importante de la Argentina, y así seguirá casi por dos décadas. Se sigue manteniendo para la empresa el nombre de Mihanovich, que aún representaba mucho en el mundo empresario del Cono Sur. No marchaban bien los negocios de la flamante empresa, debido a la crisis económica nacional e internacional. Encima, el peso argentino comenzó a desvalorizarse frente a la libra esterlina. Los ingresos de la empresa se producían fundamentalmente en pesos, lo que significaba que para pagar intereses y amortizaciones a los acreedores del exterior, cada vez tenía que gastar más pesos. Esto iba tomando proporciones verdaderamente  alarmantes. 

La flamante Mihanovich recurrió a rebajarle los sueldos a todo su personal, cosa nada infrecuente en aquella época, tanto aquí como en el extranjero. Sin descuidar los tráficos internos de pasajeros y carga, la empresa comienza en esta epoca a intensificar su tráfico marítimo con puertos brasileños, a cuyo efecto va incorporando unidades de segunda mano a precios bajos. En 1935 fue cuando don Alberto reveló su gran interés en entrar en el negocio de la aeronavegación comercial, aprovechando la infraestructura que le brindaba su propia empresa. Se adoptaron las primeras medidas para el logro de este fin. Respecto a la desvalorización del peso argentino en relación a la libra esterlina, la empresa podía ganar mucho dinero, pero no le alcanzaba para atender los intereses y amortizaciones que debía periódica e inexorablemente transferir a Gran Bretaiía. Dada la situación de la plaza, era imposible paliar aquella delicada situación mediante créditos bancarios en el orden interno, mucho menos recurrir al levantamiento de capitales locales mediante la emisión de acciones. La Compañía, por lo tanto, estaba amenazada de ir hacia una paralización gradual de su desarrollo. Como si esto fuera poco, había que sufrir en el directorio de la empresa las interferen- cias de los representantes, de los acreedores británicos, las exigencias formales de los trustees (debenturistas), los condicionamientos, en suma, que trababan su vida. Es verdad que desde comienzos de la década del 30 se había dado un importante paso hacia la "argentinización" de la empresa, pero por lo visto eso no alcanzaba. Era necesario encontrar algún arbitrio que permitiera convertir en nacional la parte del capital accionarlo en manos inglesas, más los debentures. 

Transcurría la presidencia de Agustín P. Justo. Don Alberto y los suyos llegaron a la conclusión de que la única salida estaba en que el Estado argentino se convirtiera en accionista de la empresa, sustituyendo a los capitales ingleses. De tal manera, lo que al Estado argentino le correspondiera en concepto de dividendos sobre las acciones que detentara, se arreglaba en casa, sin sufrir los efectos corrosivos de la situación cambiaría imperante.  Por otra parte, las tenencias en poder del Estado no debían quedar necesariamente sine die en sus manos, sino que tenían la posibilidad de colocarse total o parcialmente en plaza de manera gradual. Desde luego, se reconocerían al Estado varios cargos en el directorio de la empresa. 

Todo esto tenía lugar en 1937, la empresa hizo las gestiones del caso ante las autoridades, pero no se llegó a ninguna solución... por suerte para don Alberto, según se verá. Comienzan por esta época a construirse en los talleres de la propia empresa barcos de subida importancia, como el Madrid y el Ciudad de Colonia. Por entonces, la flota de la empresa totalizaba 250.000 TPB. Su presencia era predominante en el tráfico fluvial de pasajeros y cargas, y no solamente en territorio argentino, sino que también atendía puertos fluviales del Brasil, Paraguay y Uruguay. En el tráfico marítimo con el Brasil, se había hecho la Mihanovich de una importante flota de cargueros que atendían desde Río Grande a Recife.

 En la costa sur argentina, se seguían atendiendo servicios con Mar del Plata, Necochea, Bahía Blanca y Patagones. Trabajaban en la empresa en esos momentos (1938) 5.700 personas. Se transportaban dos millones de toneladas de carga y casi medio millón de pasajeros. Los balances de la empresa venían mejorando sensiblemente. En 1939, el año en que comenzó la Segunda Guerra Mundial, la Mihanovich logró la provídencial incorporación de los buques tanques Los Pozos y Juncal, que tanto represen- taron en aquellos años críticos. Por otro lado, la Mihanovich debió pagar un doloroso tributo a las circunstancias al perder varias importantes unidades por hechos derivados del conflicto mundial. En cambio, los ingresos por fletes de la empresa comenzaron a subir sostenidamente debido a la guerra, con la consiguiente capitalización. Los barcos mayores de la empresa hacen frecuentes viajes a Europa, en un principio, y luego se van paulatinamente desviando hacia Estados Unidos. 

A partir de 1941, los balances de la Mihanovich comienzan a arrojar utilidades verdaderamente suculentas. Alberto Dodero ve que ha llegado el momento de lograr su tan acariciada aspiración de  "argentinizar" del todo el capital de su empresa. Lo logrará plenamente. Esto marca un punto histórico en el desarrollo de la compañía que don Alberto y sus hermanos jalonarán, sustituyendo a Mihanovich por Dodero en el nombre de la compañía a partir de 1942. La guerra mundial fue quien providen- cialmente brindó la anhelada solución. Se acabarían los ingleses en el directorio de la empresa en representación de accionistas y debenturistas británicos. Se acabarían los insufribles trustees coadministrando patrimonialmente la empresa y condicionando más de una iniciativa que se consideraba conveniente. 

Don Nicolás Mihanovich hizo grande a la empresa en los ríos. Será don Alberto Dodero quien la llevará al mar en una proporción jamás imaginada. Aquí arranca la Compañía Argentina de Navegación Dodero S.A. En abril de 1943, se creó la empresa Río de la Plata, Compañía de Inversiones Marítimas S.A. Esta empresa sería la holding del llamado Grupo Dodero. Comenzaría recibiendo las tenencias accionarlas de don Alberto, José, Luis y Nicolás Dodero tanto de la Compañía Argentina de Navegación Dodero como de la Compañía Uruguaya de Navegación Limitada, el Hotel Cataratas del Iguázú, la Yalahí y otras que se irían agregando con el tiempo. La tenencia mayoritaria de las acciones de la Rio de la Plata daba automáticamente el control de todo él grupo. No está de más agregar aquí que don AIberto volvería a actualizar su idea de crear una gran empresa dedicada a la aeronavegación comercial. 

A todo esto, los balances de la Dodero seguían dando grandes superávit, no menores de los 5 millones de dólares anuales. Los Barcos de la empresa transportaban más de los millones de toneladas de cargas en todos los tráficos. Terminada en 1945 la Segunda Guerra Mundial, los fletes comenzaron a bajar apreciadamente, lo mismo que los precios de los barcos de segunda mano. En ese mismo año fué cuando Dodero compró en Gran Bretafia los primeros hidroaviones para su empresa aérea. En cambio, para la incorporación de barcos hubo que esperar un año más, pues en 1946 cuando entró en vigencia en Estados Unidos la Sales Shipping Act, que permitió la adquisición de miles de unidades sobrantes de la guerra por parte de los arma- dores de todo el mundo, incluso los norteamericanos.   Precisamente aquel año 1946 fue uno de los más esplendorosos de la Marina Mercante argentina en general, y de la Dodero en particular .

Fructificó de esta forma todo el esfuerzo cumplido por don Alberto en Estados Unidos, respaldado por la muy sólida situación financiera de su empresa. En cambio, la apertura hacia la aeronavegación comercial, en la que tanto entusiasmo había volcado don Alberto, fue.paulatinamente desbarrancándose hacia una tremenda frustración. 

En lo que hace a la actividad naviera, la Dodero incorporó cargueros Liberty, Victory, Hog Island y otros tipos de barcos, incluso algunos construidos a fines de la Primera Guerra Mundial. Para concentrarse exclusivamente en el transporte de inmigrantes, se creó la Río de la Plata Compañía Argentina de Navegación de Ultramar S.A. bajo el control del holding Río de la Plata. A partir de 1947, esta nueva empresa comenzó a incorporar los Victory convertidos del tipo Buenos Aires. Se firmó un contrato con el IAPI para atender el transporte de inmigrantes europeos al pais.

 Y en 1948 se creó la última empresa del Grupo Dodero, la Compañía Argentina de Navegación Fluvial. Una de las compras más importantes efectuadas en Estados Unidos por parte de Dodero fueron los cinco cargueros del tipo C-3, que durante la guerra actuaron como portaaviones de escolta de la Armada británica. De aquellos cinco barcos, tres entraron a la flota de la Dodero como los cargueros del tipo Artillero. Los otros dos fueron convertidos en barcos de pasajeros: el Corrientes y el Salta.

 A su vez, el IAPI había contratado en Gran Bretaña la construcción de tres lujosos barcos de pasajeros y carga frigorífica del tipo Presidente Perón y otros tres para inmigrantes en astilleros holandeses, del tipo Yapeyú. Estos seis barcos deberían en su momento pasar al patrimonio de la Río de la Plata Compañía de Navegación de Ultramar. 

 En 1949 todo el Grupo Dodero pasó al Estado. El Estado le compró a los hermanos Dodero las 10.000 acciones del holding Río de la Plata, que aseguraba el control de todo el grupo, además de las compras en Bolsa que el IMIM venía efectuando de las acciones de la Compafíía Argentina de Navegación Dodero. 

Para barcos de más de 1.000 TRB, el Estado incorporó en esa oportunidad una flota de 53 unidades que sumaban 240.838 TRB, con un valor de mercado que bordeaba los 300 millones de dólares. Cuando en 1917 Alberto Dodero asumió la presidencia del directorio local de la Mihanovich, había 23 barcos con 42.245 TRB. 

Don Alberto falleció en Montevideo a comienzos de 1951. Su nombre le fue impuesto a uno de aquellos transatlánticos que el IAPI encargó en Holanda. Había nacido en el Uruguay, pero adoptó la ciudadanía argentina en su juventud.

 Sin disputa, Alberto Dodero ha sido la figura más prominente de la Marina Mercante nacional, dignísimo continuador de don Nicolás Mihanovich, a quien respetaba reverencialmente. Alberto Dodero le dio a la Marina Mercante argentina su plus ultra, sacándola de su confinamiento en los tráficos internos y proyectándola a los tráficos de ultramar en escala sin precedentes en América del Sur, con una flota de barcos como jamás había existido en el país.

 
Notas sobre el periodo 1830/1870 Hechos por año 1830/1870 Trafico maritimo en la época.
La era Mihanovich Jose Menendez y la Imp. y Exp. de la Patagonia  (La Anonima) La Flota de YPF
Flota Mercante del Estado Alberto Dodero Periodo fecundo-1947-1951
Comienzo de la declinacion 1950/1955 1955-1958 1958 - 1963
1963-1966 1966-1973 1973-1976