Historia y Arqueología Marítima
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PUNTA ALTA

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Imagen:

Imagen: Fabian Pesikonis / shipspotting.com

Imagen: Archivo General de la Nación Dpto. Doc. Fotográficos. Buenos Aires. Argentina

 

Buque tanque. 

Astillero: Base Naval de Puerto Belgrano.

Lugar de construcción: Puerto Belgrano, Buenos Aires, Argentina.

Casco nº:                     Sociedad clasificadora:

Matrícula:                     Señal distintiva:                                    IMO:

Tripulantes: 40              Pasajeros:              

TRG: 1.100                   DWT:                           D: 1.900          

Eslora: 64,21                Manga: 10,36               Puntal: 4,42      Calado: 3,80 metros. 

Equipos de cubierta (Cantidad x toneladas):

Tanques:                                                         Capacidad de tanques: 1.000 m3

Capacidad combustible: 146 D. O.                   Consumo diario:

Dos motores diésel.

Calderas:

750 CVe.                            Hélices: 2                     Velocidad: nudos.

1937. 23 de Junio. Puesto a flote tras ser construido en el dique № 1 del Arsenal Naval de Puerto Belgrano. Opero siempre como cisterna de agua en la Base Naval Puerto Belgrano.

1996. 18 de Marzo. Entregado a la Dirección Provincial de Actividades Portuarias para ser usado como escollera de contención de material de dragado en Puerto Rosales, Provincia de Buenos Aires.

Astillero: Arsenal Naval de Puerto Belgrano.

NOTAS:

HACE TIEMPO Y NO TAN LEJOS HOY: UN BUQUE PUNTALTENSE

La chata "Punta Alta"

     A continuación, una escena casi cotidiana, de extrema precisión, repetida por miles de veces con buques de todas las dimensiones, y realizada a poca distancia de quienes estamos leyendo esta página.

     Con la compuerta abierta y el dique seco inundado, los remolcadores a ambas bandas del buque que habrá de ingresar, con la ayuda de los viradores arrojados desde los remolcadores, se lanza desde cubierta la amarra central, que se extenderá a lo largo de todo el dique desde la proa hasta la bita indicadora de la crujía.

     Los operarios a cargo de la maniobra en tierra, con las precauciones del caso, toman las amarras de babor y estribor y las encapillan sucesivamente en cada una de la bitas, cobrando y lascando según la orden recibida desde el puente. Para lo cual tienen que correr y hacer mucha fuerza. El buque avanza gradualmente, literalmente arrastrado.

     Cada tensión o afloje mueve dramáticamente el casco hacia alguna de las bandas. La tensión aumenta, los gritos en cada posición (en el puente, en la cubierta principal, en la dársena, en los remolcadores, en cada bita) se cruzan. Los cabrestantes chillan y trabajan a destajo. El viento puede aumentar su fuerza en cualquier momento y lo propio puede hacer la marea. La maniobra, entonces, se complicará.

     Con el buque posicionado y centrado, las bombas de achique comienzan a drenar el agua y, finalmente, el buque se apoya lentamente sobre la cama de tacos, oportunamente asentada.

     Hecho el conexionado de rigor, para el agua, la electricidad y demás servicios, y con la planchada bajada con su correspondiente red de contención, el buque está listo para su reparación. Para el retiro de dique seco, las operaciones invierten su orden de realización.

     Tal imagen viene a colación del buque petrolero "Punta Alta", construido en su totalidad en los talleres y diques del hoy denominado Arsenal Naval Puerto Belgrano. Cuyas partes componentes seguramente pasaron por estas maniobras. Los memoriosos recuerdan que, al menos debió girarse, un par de veces.

     Denominado "Punta Alta" y construido para el servicio a la Escuadra de Mar, su casco fue botado el 27 de junio de 1936. Tiene 64,21 metros de eslora máxima, 10,35 de manga, un puntal de 4,42 metros, un calado de 3,55 y un desplazamiento de 1.750 toneladas. Podía almacenar hasta 1.100 toneladas de petróleo.

     Contenía una bodega de carga general de 150 metros cúbicos. Era propulsado por dos motores diesel de 375 HP cada uno. La novedad de su construcción consistió en que, para ahorrar peso, en el casco se usó soldadura eléctrica en sustitución del engorroso remachado de planchas y ángulos. Además, sus máquinas auxiliares se movían eléctricamente, y contaba con una caldereta auxiliar para proveer del vapor necesario a fin de mantener el petróleo a la temperatura adecuada para su maniobra de carga.

     Los planos fueron diseñados por el ingeniero naval Juan Sivoró, y la obra dio comienzo bajo la dirección del ingeniero Héctor Navarro. Fue terminada bajo el mandato del director de Talleres Generales, ingeniero naval José Bertino.

     En octubre de ese año comenzó la instalación de las máquinas y y equipos, y poco después se hicieron las pruebas de navegación. Tras la entrega a la citada Escuadra, hizo su bautismo en un viaje de Comodoro Rivadavia a Puerto Belgrano.


     La deferencia de la Armada Argentina de asignarle el nombre de nuestra ciudad, tuvo su devolución por parte de los trabajadores civiles y de la población en general quienes, liderados por el directorio de la Escuela Industrial, y en una comisión encabezada por Romeo Ferrandi, donaron la bandera de guerra y su respectivo cofre.

    En la ceremonia de izado de ese pabellón nacido en Punta Alta, por parte del guardiamarina más joven de la unidad, participó el presidente en persona, el general Agustín Pedro Justo, acompañado de sus ministros y el gobernador bonaerense.

     A siete décadas de ese acontecimiento, duele ver su herrumbrada estructura oficiando de contención del lodo marino en un sector de la bahía Blanca cercano a Puerto Rosales.

     La calidad de la mano de obra y la capacidad intelectual para llevar a cabo entonces semejante obra propia de un astillero se mantiene intacta, aunque desgastada por los avatares económicos y políticos propiciados en las sucesivas administraciones de este inexplicable país.

     Los diques secos, incólumes, estoicos y siempre generadores de trabajo, abren sus puertas para que embarcaciones de todo el mundo --y no sólo unidades militares-- ingresen a efectuar sus reparaciones.

     El nombre emblemático, en tanto, fue asignado a un balizador cedido por la US Costguard , que en 1998 atravesó de norte a sur el Atlántico bajo el mando del entonces capitán de corbeta Ricardo Cremona. Tenía que ser un puntaltense nativo quien recibiera semejante honor.

     Mientras tanto, e independientemente de esta evocación sensiblera, las maniobras explicadas al principio, siguen realizándose cotidianamente. Porque son parte de nuestra vida puntaltense...

Sergio Soler

 

30/09/06

LA NUEVA PROVINCIA

(Enviado por Carlos Cal)

 

 

 

Carlos J. Mey / Guillermo Berger / Miguel A. Galdeano

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