Historia y Arqueología Marítima

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CIAS. DE NAVEGACION RIOPLATENSES

LA PLATENSE, CIE DES CHARGEURS - Paris, 1882/1885

Indice Marina Mercante Argentina

Fuente: La navegacion en la Cuenca del Plata - Luis Dodero

Es en la década del 80, de mayores posibilidades, cuando el país, que parece haber superado las revoluciones y convulsiones internas, avanza con optimismo y franca perspectiva de una mayor producción. (En 1885 llegan a nuestras playas más de 135.000 inmigrantes).

La Platense, Cíe. des Chargeurs, con sede en París, es fundada en 1882 con el propósito de establecer en el Río de la Plata y sus principales tributarios, servicios de transporte de pasajeros y cargas, con buques a vapor construidos en Francia y en Escocia. Cuenta con la cooperación de astilleros de La Loire y de sus asociados los astilleros —ya renombrados en construcciones fluviales— de Peter Denny & Sons, de Dumbarton.

En 1883 La Platense inaugura sus servicios con los paquetes Apolo y Minerva, británicos, y los franceses  Leda, Castor y Pollux, construidos en La Loire, además de otras embarcaciones de carga, confiando su representación al señor Pedro Christophersen.

Pollux

Merece destacarse la incorporación del Apolo y del Minerva, unidades que comportan la conjunción de los últimos adelantos en la construcción naval, tanto técnicamente como en materia de lujo y "confort" para transporte de pasajeros, con detalles que sorprenden aún a muchos avezados viajeros transatlánticos, ya que hasta ese momento no se han aplicado en barcos de mar. Construidos en acero por Denny Bros, ya especializados en construcciones fluviales (armadores de la Irrawaddy Flotilla Co., en Birmania), bajo la inteligente supervisión de los capitanes M. y G. Vucassovich, son recibidos por éstos de los astilleros y a su cargo queda la conducción de los mismos al Río de la Plata en 1883, De 255' de eslora y 30 de manga, sus máquinas son "compound" (alta y baja), de 2.000 H.P., accionando ruedas laterales; dotados de un grupo electrógeno Edison para la iluminación total del buque; un equipo Brown para accionar los guinches y cabrestantes con energía hidráulica; capacidad para 500 tonelades de carga e instalaciones para conducir 160 pasajeros en camarotes de 2 y 4 cuchetas y salones dormitorios para 150 pasajeros de segunda clase.

El astillero Denny habia construído en 1880 dos excelentes vapores para la empresa anglo-francesa Lloyd Argentino de Navegacion, con sede en Londres. Su idea era establecer un servicio fluvial de pasajeros en conexion con los ferrocarriles. Estos vapores eran el Tridente, de 791 TRB y el Diana, de 519 TRB. Pero esta empresa fracaso casi de inmediato y ambos barcos quedaron en manos de Denny.
 
Vapor Tridente
 
Recien en 1883 aparecio un interesado en estos barcos, la Compagnie La Platense de Paris. Junto con los dos barcos de Denny, la idea de esta cia era expandir sus actividades, pero no lograron captar el capital suficiente para lograrlo, en ese entonces fué cuando Peter Denny decidio ofrecerlos en Buenos Aires. Hubo dos interesados, el francés Saturnino Ribes y la empresa "La Platense" de París, que ya tenía tres vapores de ruedas ademas de otras embarcaciones de carga y que se quedó con los buques.

Un Viaje Memorable

A poco de incorporadas estas unidades al servicio (principios de noviembre de 1883) viaja en el Apolo el presidente Julio A. Roca y comitiva oficial desde Campana a Rosario, para asistir a la inauguración del primer tramo del Ferrocarril Oeste Santafecino, de Rosario a Villa Casilda, construido por iniciativa de D. Carlos Casado del Alisal, obra que realiza sin el concurso de capitales foráneos ni ayuda del Estado. Es de imaginarse la satisfacción con que D. Pedro Christophersen, representante y apoderado de la Societé des Chargeurs "La Platense" (empresa armadora con sede en El Havre) recibiera personalmente al presidente Roca y comitiva en la planchada de este pequeño palacio flotante fluvial, que exteriormente ostenta las esbeltas líneas de su casco, de construcción escocesa, y en su interior el esplendor de sus magnificos paneles, finos cortinados y amueblamiento refinado de los salones "drawing room" (sala de estar) y comedor, obra depurada de artífices franceses. En su disciplinada y bien uniformada oficialidad y tripulación, así como en la categoría de sus servicios hoteleros, unidas a aquellas sobresalientes características del hermoso buque, están presentes la jerarquía y distinción de los directores de la empresa dignamente representados por D. Pedro Christophersen, asistido por el capitán Vucassovich.

Al llegar a la altura de Zarate, estalla y se despliega sobre las barrancas el espectáculo multicolor de fuegos de artificio que la población local ha querido encender en honor del presidente de la Nación y a ellos se responde desde el buque apagando y encendiendo repetidamente las profusas luces eléctricas de a bordo, desconocidas hasta entonces por la mayoría de los rioplatenses. Son, pues, el Apolo y el Minerva las primeras unidades con iluminación eléctrica que llegan al Río de la Plata y han de pasar algunos años antes de que ella sea incorporada a los transatlánticos.

Lógico es que todo esto dé margen a animados comentarios entre los miembros de la comitiva, algunos de los cuales, por haber viajado algunos años antes acompañando al presidente Mitre desde Buenos Aires a Rosario, a bordo del transporte de la armada Guardia Nacional —en ocasión de la inauguración de las obras del Central Argentino— y luego con la comitiva del presidente Avellaneda en la cañonera Paraná, podían invocar la experiencia de comer y dormir apretujadamente sobre las cubiertas de esas unidades, a falta de mejor comodidad.

La cena servida en el Apolo a las 7.30 p. m. y cuya sobremesa se prolonga hasta pasadas las 10.30, es calificada por algunos corresponsales como "opíparo banquete" y por otros como "banquete de czares", calificativos que se ajustan a la realidad, pues no hay que olvidar que tanto el comisario, como el maitre d'hotel y el chef son franceses y, por supuesto, han sabido responder dignamente a las instrucciones de sus directores. En esa velada memorable no hubo discursos; en cambio, muy animada fue la conversación en apartados corrillos, y así mientras en uno, Calvo, Leguizamón y Zeballos discutían sobre civilización y religiones, en otro, formado por Mr. Langworthy, Cox, Casey, Gómez, Frías, etc., se comentaban las compras más recientes de tierras de Alvear, consistentes en 140 leguas cuadradas vendidas por los señores Beláusteguy y Bustamante a razón de 3.000 pesos por legua y a seis años de crédito, tierras que el Sr. Beláusteguy adquiriera a su vez del Sr. Dumesnil por 1.200 dólares bolivianos la legua.

Estas unidades gemelas Minerva y Apolocostaron 45.000 libras oro cada una puestas en servicio.

Tres años más tarde, los directores franceses ante la competencia que La Platense debe afrontar de parte de las Mensajerías Fluviales, de Saturnino Ribes, además de la empresa de Domingo Giulani, se manifiestan en desacuerdo con sus asociados, señores Denny, empeñados estos en nuevas construcciones. Convienen entonces en liquidar la sociedad con sede en París y transferir La Platense a una nueva sociedad —La Platense Flotilla Co.— con asiento en Glasgow, cuya presidencia asume el señor Peter Denny, continuando en el directorio de la nueva entidad dos directores franceses.

 

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