Historia y Arqueología Marítima

 

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Viaje en el "RIO CORRIENTES" - 1962

Por Angel Panizza, Dic 2011

Estimados amigos tomando la posta de los relatos, empiezo por recordar mi primer viaje al Norte de Europa en el "Rio Corrientes", les ruego que sepan disculpar mis "dotes literarias", que trataré de corregir en sucesivos relatos.-

Hoy se cumplen 47 años de aquel hermoso y significativo viaje que marcó para siempre mi amor por los buques y el mar, y confirmó con toda su fuerza mi ya tomada decisión de ingresar años más tarde en la Escuela de Nautica (cuerpo de Cubierta), para cumplir mis sueños.-

Fué un viernes 4 de Diciembre de 1964 cuando partimos a las 20 hs.- desde Darsena C, con el buque totalmente cargado, rumbo a Londres (1ra. escala), yo iba de Familiar Acompañante de mi padre (en ese momento 1º Oficial), lo hacía asi mismo como pasajero del camarote 4, junto a once pasajeros más que completaban el cupo del buque.Si bien yo disponía de mi propio camarote, pernoctaba en el de mi viejo (por razones de seguridad y edad) yo contaba en ese momento con solo 11 años, los almuerzos los realizaba en el comedor de Oficiales y las cenas las hacía en el comedor de Pasaje, donde tenía mi propia mesa siempre preparada, las comidas eran variadas y de muy buena calidad, por supuesto yo ya las conocía de todos mis años anteriores de andar por arriba los buques cuando iba a bordo, o a hacer la guardia con mi papá, no obstante corría con ventaja porque era el niño mimado del buque y nuestro querido Capitán Holtz que me conocía desde chico e inclusive me tuvo en brazos de bebe, me quería muchísimo y por orden de él si algún menú no era de mi agrado se me preparaba la comida que más me apeteciera , aunque en verdad me abstenía de hacer uso de esa facultad porque conociendo el caracter de mi viejo, si lo hacía este  ME PASABA POR LA QUILLA SIN MIRAMIENTOS, de todas maneras durante la navegación solia ir a la Cocina a las 10 de la mañana donde el gallego Vargas (1ºcocinero) u Olmos (Jefe de Cocina) me esperaban con un delicioso sandwich de churrasco y un vasito de jerez.-

Como dije el buque salió de Baires a las 20.00hs, y enfiló por el canal, pero como estabamos muy cargados, a las 21.00 hs. quedamos varados en el mismo y el barco se recostó sobre su banda de babor, todavía recuerdo que teníamos los remolcadores y tuvo que venir otro remolcador más, a proa para zafar de la varadura que fue en el Km 7 lo cual pudo efectuarse a las 23.30 hs con la pleamar, los remolcadores fueron el "Vencedor" a proa  y el "Vengador" a popa de la F. Fluvial, el que vino de refuerzo no lo recuerdo.

Luego de este episodio,seguimos la navegación sin inconvenientes, hasta que por la mañana avistamos el Faro del Cerro de Montevideo, enfilando ya a la Isla de Lobos y el Atlántico.-

Mis días en el buque transcurrián levantandome a las 06.00 hs para desayunar, luego tenía dos horas de estudio, donde mi viejo (de profesor) me hacia calcar el mapa de Europa para retener en la memoria su contorno y ubicación de los paises que ibamos a tocar y estudiar geografía e historia con todo lo que podía llegar a conocer (como Museo Britanico, asirios, caldeos, persas, etc, Museo de Ciencias Naturales de Londres, Museo de Guerra, Torre de Londres, Palacio de Buckingam, historia de reyes, Abadía de Westminster, etc, etc,) , tipo 10.00 hs subía al puente para ir conociendo el arte de navegar, más tarde podía ir un rato a la pileta y luego a almorzar (al fin), despues nuevamente una hora de estudio, a la pileta otro ratito, tomar la merienda y al puente nuevamente para aprender y observar la navegación, hasta la noche en que cenabamos en pasaje junto a la plana mayor del buque, y luego a cubrir la guardia de 0 a 04 hs en el puente, con identificación de estrellas, posición y derrota, el resto de los oficiales también hacían las veces de profesor, como verán el Rio Corrientes se transformó en " buque-escuela" muchos años antes de lo que fue afectado para la Escuela de Naútica .

A la altura de Santos comenzó un "pesto" con mar gruesa que nos acompaño varios días, hasta llegar a Canarias, recuerdo con toda claridad como nos movíamos, el buque rolaba a una y otra banda y cabeceaba metiendo la proa en medio de la olas,  al pasaje apenas se los veía, hubo noches que ponia los sillones contra la cama para no caerme al piso mientras dormia, asi pasamos Cabo Verde y llegamos a Canarias donde terminnó la "coctelera" y seguimos al Canal de la Mancha arribando a Londres el 23/12 por la mañana. En este primer puerto, a tierra con algun Ofcial de franco que me hiciera de guía turístico para conocer la Ciudad y sus encantos, al otro día 24 de Diciembre NOCHEBUENA , fue toda una experiencia imborrable para mí, porque era mi primer Navidad lejos de los brazos y besos de mi madre, de mis abuelos, tios, primos etc, cuando eran las 12.00 de la noche mi padre en el comedor de Pasaje pronunció unas emotivas palabras por tan especial fecha, agradeciendo a su vez a Elma que me había dado la oportunidad de efectuar el viaje y recuerdo con toda claridad que hizo votos para que el Pabellon Nacional  jamás fuera arriado de los buques de la Marina Mercante, fue esta una premonición????

Les puedo asegurar que el sentimiento de Patria que sentí en ese momento fue indescriptible, el mismo se repitió en la entrada a Hamburgo (de madrugada) cuando la Ciudad como era costumbre nos saludó dando la bienvenida en español y se escucharon los acordes del Himno Nacional Argentino mientras el buque avanzaba despacio en busca de los duques de alba . En Londres estuvimos 18 días, luego seguimos a Rotterdam, Bremen, Hamburgo, Bremerhaven, Amsterdam, y Amberes de donde emprendimos el regreso a Baires sin escalas, arribando los primeros días de Febrero de 1965 a la querida Darsena "C".

Recuerdo el ánimo y entusiasmo de la tripulación al ver nuevamente el Cerro de Montevideo, el buque lentamente tomó el práctico para encarar el Canal de Acceso y fue dejando por la banda de estribor el Faro y el Cerro, y cuando se pasa por estribor el Faro y el Cerro significa que el hogar y los seres queridos ya estan  muy cerca, sólo resta esperar unas horas más para el tan ansiado reencuentro.-

Con este viaje  aprendí muchísimas cosas, pero lo más importante el respeto por nuestro País y su Bandera, el respeto entre todos los hombres de mar sin distinción alguna de categorías, grados, o escalafón  y el compañerismo y fraternidad entre los tripulantes del querido "Rio Corrientes", no quiero terminar este relato sin dedicar una mención muy especial y mi más sincero y profundo agradecimiento a toda la marinería y personal de Maestranza que siempre estuvieron prestos y solicitos para acompañarme en todo momento tanto en los distintos puertos como durante la navegación, cuidándome e inculcándome sus conocimientos como a un verdadero hijo, a ellos y a esa estirpe de viejos lobos de mar que fueron los "gallegos" mi eterna gratitud.-    

 

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