Historia y Arqueología Marítima

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Una Visita a Colonia Caroya

 

 por Gerardo Broglio

 Esto no tiene nada de maritimo, pero es un buen articulo de un buen amigo, se trata de arqueologia industrial y me gusta!!.

Quiero compartir algo que conocí en estos días de fiesta donde estuve pasando mi estadía en la localidad de Colonia Caroya, en la provincia de Córdoba y cruzando solamente la calle esta Jesús Maria, Capital Nacional e Internacional de Doma y Folklore.   Sinceramente un lugar para conocer, sobre todos aquellos que gustan del buen beber y comer. 

Allí se encuentra la Estancia Jesuítica de Caroya, “Patrimonio de la Humanidad”, en ella funcionaron tres grandes momentos históricos, para la zona y el país.

 

Su ubicación es en Colonia Caroya, departamento Colon, provincia de Córdoba, a 50 kilómetros al norte de la ciudad de Córdoba por la ruta nacional Nº 9.  Actualmente es de propiedad del Estado Provincial con un total de 10 hectáreas y una superficie construida de 1800 metros cuadrados.

  

Su construcción es: en muros de adobe, piedra de canteras y ladrillos.  Mampostería mixta de piedra y ladrillo.  Mortero: son de barro, cal y arena.  Cubiertas: estructuras de madera de algarrobo y otras maderas, bovedillas y tejas españolas.  Los pisos son de ladrillos y baldosas criollas.  Casi toda la carpintería es de algarrobo.

    

El valor cultural del casco principal de estancia del periodo jesuítico, forma parte del conjunto de estancias y manzanas declaradas Patrimonio de la Humanidad (UNESCO 2000). Se la divide en tres periodos: Jesuítico, Fabrica de Armas Blancas y Hotel de los Inmigrantes.

 

Periodo jesuítico.  La propiedad es adquirida por la Compañía de Jesús en 1616.  Las construcciones centrales comienzan en 1618 que comprenden la capilla, residencia y oficinas organizadas en torno al claustro central.   Adyacentes a este edificio se organiza el conjunto hidráulico integrado por perchel, horno de cal, deposito, tajamar, molino y acequias para quintas y huertas.

En 1661 es vendida al Dr. Ignacio Duarte y Quirós.  En 1687, su propietario dona la Estancia a la Compañía de Jesús para fundar el Real Colegio Convictorio de Montserrat.

La Estancia de Caroya tuvo una importante producción fruti-hortícola, a lo que se agregaba el cultivo de cereales, una fuerte actividad de molienda y textil, además de ganadería de vacunos, porcinos y aves de corral.

 

Como encargados del establecimiento en la organización productiva estaba un padre y un hermano estanciero de la Compañía de Jesús. La mano de obra era fundamentalmente esclavos negros.  Su producción sostenía el Real Colegio Convictorio de Montserrat, que en tiempos de vacaciones, sus estudiantes vivían en el establecimiento.  A partir de la expulsión de la Compañía de Jesús (1716) comienza el desmembramiento de la propiedad, que en su época de auge abarcaba 180.000 hectáreas.

  

Periodo de la Fábrica de Armas Blancas.  O también periodo de las guerras por la Independencia.  En la Estancia de Caroya por su ubicación estratégica y su disponibilidad de recursos hídricos y minerales, desde 1814 a 1816, se instala la primera fábrica de armas blancas de los Ejércitos de la Independencia.  Durante la primera mitad del siglo XIX los edificios centrales se convierten en lugar de encuentro de próceres y héroes del periodo.

    

Periodo de la inmigración.  En el año de 1878, en el marco de las políticas de fomento de inmigración europea, la casa se destina a albergar a los inmigrantes provenientes del Friuli, Italia, paso inicial de la actual Colonia Caroya.

   En su interior se pueden apreciar las pertenencias de cada periodo, utensilios, camas bibliotecas y vestimentas de la época jesuítica, incluso la capilla que se halla en perfecto estado de mantenimiento construida en su totalidad en piedra.  De la Fabrica de Armas se observan replicas y originales de los distintos tipos de sables que se construían para cada soldado de acuerdo a su rango, inclusive se ve una replica original del sable del Gral. Artigas.  Espuelas, bocados y frenos para la caballería, como así también todo tipo de bayonetas.  Y, de la época de los inmigrantes en los salones donde se albergaron, de distintas familias que aun viven en Colonia Caroya se encuentran sus primera piezas con que comenzaron a producir en la zona, como por ejemplo, toneles, prensas de vino, barricas, bateas, pisaderos, maquinas de coser, camas y otros.

  

Un viaje al pasado a un lugar perfectamente mantenido en todo su interior.

Gerardo Broglio, 04.01.2006

Nota del webmaster: Me comenta Gerardo que para sacar fotos del interior se debe pedir un permiso especial a Cordoba, a una Dra. que seguramente es la jefa de Lugares Historicos.  Si es un lugar historico, para que lo visiten todos los que esten interesados en la historia, porque no se pueden sacar fotos? Otro ejemplo de la estupidez de la burocracia. Un turista que esta de paso debe pedir permiso por escrito a Cordoba? Por favor... Carlos Mey