Historia y Arqueologia Marítima

LA HISTORIA DE LA "GAAKE

Una historia verdadera, por Guido A. Seidel .

Todas las fotos se agrandan al pasar el mouse y clickear sobre ellas.

El otro dia viendo una vieja nota con la letra de mi padre se me ocurrio la idea de compartir con ustedes la historia del barco que él construyó y navego en el lago Nahuel Huapí en la decada del ´40 y ´50. Me adelanto en señalar que no tiene nada de arqueologia a pesar de que el pecio del barco aún adorna una playa cercana a Villa Tacul cerca de Llao-Llao.

Es la génesis de un sueño que se hace realidad con mucho esfuerzo y como a muchos de nosotros nos gustan los barcos (!) la voy a mandar al foro en capitulos semanales porque es bastante larga. Si consideran que no encaja, o la historia los aburre me lo dicen y corto, OK? 


Tandil, 24 de marzo de 2001.-

El 10 de marzo de este año estando de paso por Bariloche después de un viaje por los canales patagónicos de Chile, se produjo un hecho (que cuento al final) que me motivó a encarar un trabajo sobre el que había estado pensando hacia tiempo sin concretarlo, como tantas de esas buenas intenciones que finalmente no se llevan a cabo. 

Esa idea era traducir el libro de bitácora de la Gaake, el barco que construyo Daddy (asi llamabamos a mi viejo) para navegar en el Nahuel Huapi y de cuya botadura se cumple este año medio siglo. Recordatorios siempre hubo en casa del paso de este barco por la historia familiar, tanto en forma física de su maqueta hecha por Daddy y numerosas fotos, como en forma verbal con historias, anécdotas y comentarios.

Entonces, y ante la lenta desaparición del manejo del alemán por parte de nuestros descendientes, no me pareció mala idea que hijos y nietos puedan tener acceso a una pequeña historia familiar bien contada e ilustrada por mi padre.Consta de dos partes. La primera va desde que en su cabeza concibió la idea de tener un barco que no fuera velero, hasta que la bitácora termina abruptamente. La segunda parte es mía, relatando algunas cosas que llegue a saber sobre la etapa posterior a su venta y su final.Aquí va.

 

 


San Carlos de Bariloche, 1 de mayo de 1950.-

Está nevando! Y con eso parece haberse terminado definitivamente la temporada de este año para la navegación deportiva.
Afuera las nubes cuelgan muy bajas sobre el Nahuel Huapi, y mientras los copos de nieve revolotean como para tapar con un telón simbólico la náutica patagónica por este año, quiero empezar este libro de bitácora mientras los leños chisporrotean en el hogar...
El nuevo barco cuya historia empiezo, se llamará Gaake. Es un pequeño yate a motor y en estos momentos todavía se encuentra en las gradas del astillero de Eddy Duport en Puerto Moreno. El hecho de que Gerdi y yo como viejos veleristas hayamos decidido cambiar a una embarcación propulsada a motor tiene sus buenas razones. Nuestra larga soledad como pareja se ha transformado desde hace 3 años y medio en una vida familiar más responsable luego del nacimiento de nuestros hijos Guido y
Raúl. Además desde hace un año y medio nuestra buena Ully (se trata de mi abuela materna recien venida de la Alemania de post-guerra luego de atravesar media Europa en una espectacular y dramática huida) vive con nosotros, y con todo eso suena lógico que querramos trasladar nuestros entusiasmos acuáticos desde el inestable velero a un contundente crucero a motor.

Esto es especialmente aplicable a nuestro Nahuel Huapi, que como todos los lagos de montaña esta expuesto a rapidísimos cambios climáticos e impredecibles vientos. Cuantas veces ya nos ha ocurrido zarpar con un Grumete con tiempo inmejorable solo para retornar a duras penas con fuerza 8, dos rizos en la mayor y totalmente empapados por los rociones. Nuestro pequeño Guido que ya ha querido ser de la partida con solo dos años, debe haberse sentido en esas ocasiones como un grano de café en una trituradora, ya que como aun no tiene fuerza para sujetarse firmemente vuela en la cabina de una banda a la otra.

Y así se dieron las cosas que cuando llevé a mi velero "Cua-Cua" al astillero de Puerto Moreno para pasar la invernada, no pude resistir las proposiciones de Eddy para charlar con él sobre la construcción de una lancha a motor. En primera instancia solo sería un pequeño bote abierto para navegar el lago Gutiérrez donde tenemos nuestra casa de verano "Ayen-Hué", pero Eddy me convenció sobre las ventajas de una pequeña cabina en la que se  podría pernoctar cómodamente durante excursiones de pesca prolongadas y que además haría el barco -llegado el caso- mucho más vendible. De esta manera la eslora inicial se llevo de 5 a 6,5 m. y se trazo un boceto.  

Pero antes de que ese boceto se transformara en plano nació nuestro pequeño Raúl, y con esta expansión familiar me decidí a un nuevo incremento de tamaño del yate planeado, siempre dentro del alcance de mis posibilidades. Porque sería lindo salir a navegar con la familia en pleno! A Gerdi aun no le había contado nada de todo esto porque quería darle una sorpresa. Así como le construí "Ayen-Hué " para el nacimiento de Guido, quería dedicarle la Gaake en agradecimiento por nuestro segundo hijo. Con el nombre del barco esperaba honrarla especialmente, ya que es su sobrenombre cariñoso. 

Eddy y yo nos pusimos por lo tanto a dar vueltas en torno a una eslora total de 7,5 m., para dar cabida a todas las comodidades necesarias para tres adultos y dos niños en un casco relativamente tan chico. Mas tarde las dificultades solo aumentarían con la elección del motor. Eddy pensaba en una maquina normal de alrededor de 40 hp mientras que debido a la escasísima oferta lo único que conseguí fue un enorme motor MORRIS que aun con sus 100 hp estaba muy sobredimensionado en tamaño y que reducía fuertemente el escaso espacio disponible en la cabina.

Durante el trabajo conjunto con Eddy pude darme cuenta de que sus habilidades como diseñador naval se restringían a las líneas de agua y alrededor del casco, fallando totalmente en la parte concerniente a la distribución interna. Especialmente en las reducidas medidas de la Gaake se requería un maestro, pero lo que Eddy logro llevar a cabo en materia de proyectos absurdos es difícil de describir. A veces debía renunciar a las dos cuchetas superiores, a veces no habría baño. A veces no había lugar para
la cocina y otras faltaba la bacha. Lentamente Eddy fue perdiendo el entusiasmo con sus proyectos irrealizables, y solo existe de él un plano de las líneas de cuadernas que reproduzco aquí en escala 1 : 50.

Yo no sé que barco le habría entregado Eddy a un cliente que no hubiese sido casualmente arquitecto. A raíz de estas deficiencias decidí realizar personalmente el diseño interior con el resultado de que finalmente todo lo necesario para navegaciones largas encontró su lugar. No obstante la opinión de Eddy de que en esa cabina viviríamos como las sardinas en lata, creo firmemente que intentará llevarse el merito del diseño en cuanto se convenza que el caos en la cabina que preanuncia en su oposición envidiosa, no era para tanto. Después de todo una lancha a motor no es un trasatlántico, y para un crucero muy grande carezco de los medios económicos. Estoy totalmente convencido que el espacio en la cabina satisfacerá nuestras necesidades. 

 

Una vez que la espinosa cuestión de la disposición interna quedó resuelta, en realidad ahora se tendría que haber comenzado con la colocación de la quilla, operación que Eddy supo ir dilatando con variadas excusas. Dado que la fecha de entrega del barco según nuestro convenio -lamentablemente solo verbal- había sido fijada para fines de noviembre de 1949, y que yo en abril había realizado el primer pago, me creí justificado en junio a insistir en un inmediato comienzo de la construcción. Lamentablemente debí hacerme mala sangre hasta agosto antes de ver la quilla sobre la grada.

En el interín me vi inmerso en la casi perdida batalla de la obtención del motor. La escasez de divisas de la economía argentina había paralizado toda importación, por lo que no existía ninguna disponibilidad de motores. Utilicé un corto viaje a la provincia de Buenos Aires para obtener un motor adecuado en las ciudades de Bahía Blanca y Carmen de Patagones, sin éxito.

Durante el viaje me llegó un telegrama del representante de la compañía Agar Cross & Cia. Ltda. con la noticia de que tenia un motor marino disponible. Naturalmente cerré trato inmediatamente a pesar de que el importe era casi el doble de lo presupuestado inicialmente. 

 

Hoy no me arrepiento para nada de la compra ya que el precio incluía el eje de la hélice, hélice, tanque de nafta, panel de instrumentos, batería y caja de herramientas, sino que ahora podría vender el conjunto al doble o triple de su valor debido a que existe una falta de materiales mucho mayor aún que hace un año.

El motor de la Gaake es un Morris "Commodore" Mark II inglés de 6 cilindros, con caja reductora 2:1 que le permite alcanzar los 100 HP a solo 1800 RPM. El único inconveniente de su sólida y sobredimensionada construcción es que este motor es un poco demasiado grande en relación con el casco de mi barco, con los inconvenientes de falta de espacio correspondientes ya que estará
tapado con una cubierta de madera que servirá como mesa.

El motor consume nafta común, combustible por ahora de normal obtención en el mercado (yo temo un eventual racionamiento). Lo que no entiendo es en qué pensaba la firma proveedora al dotar semejante motor con un tanque de solo 40 litros con el cual se obtienen a lo sumo, cuatro horas de navegación. Ya que nuestro lago es sumamente extenso y en sus orillas virginales no hay
estaciones de servicio, me vi obligado a instalar un tanque adicional. También aquí hubo que lidiar con el espacio existente por lo que el tanque termino siendo un prisma geométrico sumamente complicado instalado bien a proa.  Ya que la alimentación se produce por gravedad el nuevo tanque iría colgado bien justo bajo la cubierta.

Pero volvamos a Eddy y la construcción propiamente dicha. La génesis de la Gaake se ha vuelto un verdadero Vía Crucis que me puso varias veces al borde un ataque de furia, estallido que no descarto aun!  Urgí desesperado al corte de las cuadernas, para ver aunque mas no sea el costillar del barco. A todo esto estábamos ya en septiembre, y en vista del lento avance de los trabajos debo temer pasar el verano 1949/50 sin poder gozar de los ansiados cruceros. 

Mis temores no hicieron sino confirmarse, pero en esos días Eddy siempre logro desvanecer mis crecientes dudas mediante sucesivas promesas de mayor diligencia en las labores. Su excusa preferida era la postergación del embarque por tren en el que esperaba maquinas especiales con las que garantizaba una rapidez fenomenal para la terminación de los trabajos faltantes!
Para poder ver aunque sea las costillas del barco en su lugar hasta le ofrecí llevar, hacer cortar las cuadernas por mi cuenta en un aserradero y volver a entregarlas en el astillero. Este ofrecimiento tocó aparentemente las fibras de su honor, porque a principio de octubre de 1949 me sorprendió un día con las costillas armadas tal como se ve en las dos fotografías (pag. 7).

Si solo llegaran las ansiadas maquinas especiales, la tablazón del casco se vería terminada en menos de 10 días, opinaba Eddy! La cabina y demás "detallecitos" irían igual de rápido, no existiendo por lo tanto ninguna razón para dudar de la entrega a fines de noviembre! En fin, a estas alturas yo ya conocía demasiado bien a Eddy y habría estado feliz de mostrarle la Gaake a Gerdi para Navidad.
Porque mientras tanto se hacia cada vez mas difícil ocultarle la gran noticia. Ully, que me acompañaba frecuentemente en mis visitas al astillero, no se fué de la lengua. Pero Guido, que era demasiado chico para interpretar el sentido de estos viajes le preguntó a Gerdi muy suelto de lengua "Mamina, vos sos la Gaake"? Tampoco era un secreto en el circulo de amigos y conocidos y yo me encontraba en permanente temor de que inadvertidamente se tocara el tema en su presencia. 

En realidad me parecía incomprensible que Gerdi aun no hubiera sospechado nada después de haber recibido frecuentemente la correspondencia del cartero: "acá hay carta de Guacci, Guanciroli, Goffre Carbone & Cia, Geci, Myco y O´Kay", ya que yo me encontraba en activa correspondencia con todos los proveedores de artículos navales.

Escribía las cartas durante las ausencias de Gerdi o durante la siesta. Debido a todo este secreteo me vi privado del gran placer de deleitarme abiertamente  con todos esos brillantes apliques, lámparas, accesorios, banderas y demás artículos náuticos. Muchas horas cavilaba sobre los catálogos, escribía cartas, comparaba presupuestos y formulaba pedidos con todo lo cual  se armo un bonito archivo. Todo, para que cuando finalmente llegaba el pedido abría clandestinamente los paquetes como un ladrón, pero solo para cerciorarme de que contenían lo correcto pero no para disfrutar de su contenido. Y de toda la compensación por esta actividad secreta -quien me conoce lo sabe apreciar debidamente-  me privó este atorrante de Eddy! 

Porque la indolencia en el astillero seguía. Yo calculo que por cada semana de trabajo avanzaba la colocación de una sola tabla del casco. Yo le increpaba su proceder irresponsable, lo retaba como a un colegial y le exigía aumento en el ritmo - todo en vano, ya que  sus promesas no aceleraban la terminación. Llego la fecha prevista de entrega, el 24 de noviembre, y la botadura de la Gaake podría haberse parecido a la caricatura alusiva (ver pagina 9)!  

Eddy me consoló con la terminación para Navidad, para lo cual incluso le ofrecí un pago extra si llegaba para esa fecha! Poco antes de Navidad llegaron Chicha (mi abuela paterna) y Osa (mi tía) para unas prolongadas vacaciones, ansiosas de disfrutar los cruceros a bordo de la Gaake!!! 

Pero el estado de los trabajos eliminaba cualquier esperanza, porque a pesar de mandarle un carpintero a Eddy por mi cuenta los trabajos avanzaban con lentitud desesperante.  El casco era ya claramente reconocible, cubiertas de proa y popa revestidas, pero faltaba toda la cabina y el motor aun dormía en su cajón. Mientras tanto toda la ciudad de Bariloche hablaba de la Gaake y había llegado el momento de develarle el secreto a Gerdi para tener al menos la satisfacción de la sorpresa. 

Fue así que en la tarde del 24 de diciembre de 1949 invité a toda la familia para un corto paseo, manejé hasta Puerto Moreno y le presenté a Gerdi el barco en su estado actual. A mi pedido Eddy había fijado provisoriamente las letras cromadas con el nombre al espejo de popa y a ambas amuras. Gerdi estaba emocionada y entusiasmada y se alegró muchísimo. Recién ahora que pude relatarle el penoso camino de cada parte del barco, también ella se enojó mucho por el incorrecto proceder de Eddy. 

Era verdad que no sospechaba nada, y aun no podía creer que fuéramos dueños de una elegante lancha a motor. Tuve que explicarle detalladamente que a proa iría el tanque adicional de combustible y un ropero, que siguen las camas que de día con una mesa entre medio sirven de bancos, y que de noche los respaldos se repliegan para formar dos cuchetas altas mientras que la tabla de la mesa unida a los bancos forman de noche una cama para tres personas, que a babor iría el WC y a estribor entre la tapa del motor y la
bacha se encontraría el ingreso al camarote. Mas a popa seguía el cockpit con un banco continuo adosado a la cubierta de popa, a babor contra la pared de la cabina iría la rueda del timón y panel de instrumentos protegidos por un parabrisas. También inspeccionamos algunas cajas con accesorios que a Gerdi le gustaron mucho.  Lo lamentable era que todo esto tan lindo no podría usarse en esta temporada.

Durante enero y febrero del nuevo año tampoco se vio ningún progreso, debido a que Eddy debió terminar varios chinchorros que tenia encargados, algunos desde hacia mas de dos años. Recién en marzo pudimos ver la cabina, instalada provisoriamente ya que
primero había que ubicar el motor. A esta altura de la construcción podía hacerme una impresión visual del barco, y que era muy agradable. Digo esto porque Eddy había criticada que la cabina relativamente grande iría  a achicar desproporcionadamente la cubierta de proa distorsionando las proporciones del yate. Afortunadamente no fue este el caso, y aunque lo hubiera sido lo hubiera acepado en beneficio de una mayor habitabilidad abordo. 

 Las dos fotos (pag. 11) dan una imagen algo distorsionada debido a que las tablas del techo de la cabina aun no cortadas asoman demasiado. La otra foto poco iluminada da una idea de la ágil línea del casco. Todos los que lo han visto se muestran entusiasmados con la fluidez de las líneas del barco y la prolijidad de su terminación. En este aspecto Eddy tiene una evidente habilidad. (Nota: Las fotos mencionadas no se pudieron copiar).

Las maderas utilizadas en la Gaake son principalmente de procedencia local, lo que explica el valor relativamente modesto de nuestro yate, ya que en astilleros bonaerenses utilizando maderas importadas el valor oscilaría entre 50.000 y 60.000 m$n. La quilla es de un solo trozo de roble, la roda tipo clíper es de ciprés macizo. Las cuadernas también son de ciprés local y las entrecuadernas de viraró.
El forro del casco es de tablas de ciprés de 22 mm de ancho clavadas a las cuadernas con clavos zincados de procedencia alemana de la que Eddy todavía tenia existencia, y clavadas a las entrecuadernas con clavos de cobre. El espejo de popa -que quiero dejar color natural- esta hecho de madera de raulí sin nudos. Cubiertas, paredes internas y mamparos son de ciprés seleccionado y dejadas de color natural para que luzcan su veta. Las cubiertas y techo de la cabina van forradas de lona. 

La instalación del motor se convirtió en otra tragicomedia. Desde hace cuatro semanas el motor cuelga de un aparejo porque Eddy - en el colmo de la imprevisión- olvido la base.  Las maderas para ésta aun deben ser cortadas! Hace algunos días me lleve un mecánico experto al astillero ya que si bien Eddy es un excelente carpintero de ribera, dudo fuertemente de sus conocimientos mecánicos. El mecánico contradijo efectivamente algunas de las disposiciones de Eddy, desalentando sobre todo del uso de un eje cardan entre motor y hélice.

 

Espero fervientemente que estén superadas ahora y definitivamente todas las dificultades estéticas y mecánicas. Dado que no existe plano alguno sobre la disposición interna, no esta dicho aun la ultima palabra. En mi fantasía artística (ver dibujo ) veo a la Gaake así terminada , flotando en el Nahuel Huapi en el marco de nuestro hermoso mundo de montaña. Si ya hubiera llegado ese momento!

 

 

S. C. de Bariloche, 8 de mayo de 1950.-

Hoy cerré con Eddy un acuerdo de caballeros, lo que demuestra que los tontos en este mundo nunca se van a agotar y que yo me voy a ahogar en mi propia estupidez!
Un par de días atrás me hubiera cortado las manos antes de darle a Eddy otro adelanto - y hoy me he declarado dispuesto a pagarle prácticamente todo el saldo por la construcción del barco a cambio de su palabra de honor de dedicarse a partir de ahora solo y exclusivamente a la Gaake y su chinchorro.

La ultima semana estuve dos veces en el astillero sin ver aunque sea un mínimo avance en las tareas. A pesar de que el basamento del motor ya esta cortado y solucionados definitivamente todos los detalles relacionados con la instalación del motor, Eddy y sus ayudantes empezaron otro trabajo.
Hoy a la mañana llevé la hélice y otros elementos al astillero y al ver la descuidada Gaake  se me terminó la paciencia. Descubrí que Eddy tiene serios problemas financieros, prácticamente con el agua hasta el cuello, y tenia que agarrar cualquier trabajo de realización rápida para obtener efectivo. Si este idiota se hubiera dedicado durante ese tiempo a trabajar en mi barco lo hubiera obtenido con la misma rapidez. Pero en esta clase de gente se busca el criterio inútilmente! Durante nuestra discusión Eddy salió con la propuesta de dedicarse exclusivamente a la Gaake y a su chinchorro si yo lo ayudaba a salir de su catastrófica situación financiera.

 En vista de la cantidad de promesas hasta ahora incumplidas yo hubiera podido negarme de plano, con lo cual le hubiera proporcionado un arma nada despreciable. En efecto, el podría -injustificadamente- posponer indefinidamente la terminación del barco ante la necesidad de obtener efectivo con otros trabajos y a mi negativa a financiarlo. Esto no me hubiera ayudado en absoluto, por lo que me deje convencer de nuevo a una rápida terminación de la Gaake prometiéndole el adelanto solicitado. Bueno, ahora tengo suficiente, me conformo con que en la primavera pueda botar la Gaake!

S.C. de Bariloche, 20 de junio de 1950.-

Si no fuera tan triste se podría reír sobre toda la construcción en el astillero de Eddy! Y en el caso de la Gaake el pesimista mas extremo no se hubiera equivocado. De hecho, Eddy no cumplió su palabra de honor, porque salvo algunas pavadas siguió abocado a otros trabajos, en su casa y últimamente fabricando esquíes (!) Y de esta manera se termino definitivamente mi paciencia, he terminado con Eddy!
El casco de la Gaake puede venderlo, a mi ya no me interesa esta construcción interminable - tengo otros planes!
Poco después de terminar con Eddy comencé mi búsqueda de otro constructor para hacer una nueva Gaake. Esto no era tan fácil, pero ahora he dado con el señor Oscar Stein como interesado en construir un nuevo barco. El señor Stein es ingeniero civil con conocimientos de construcción naval y quiere desempeñarse exclusivamente en este terreno. No tiene por ahora astillero propio, pero dispone de la autorización de sus superiores - la Aeronáutica- para utilizar sus galpones y herramientas. Hoy a la mañana hemos llegado en  principio a un acuerdo y en el transcurso de la semana discutiremos sobre planos, materiales, etc. Ya que durante el año pasado  he obtenido algunos conocimientos en construcción naval, pienso tener alguna palabrita durante el proyecto. 

El nuevo crucero será un poco mas grande porque no quiero seguir amarreteando con cada centímetro. También la existencia de mi gran motor Morris justifica un casco mas grande, ya que por supuesto lo conservé y propulsará el nuevo barco. También desde el punto de vista financiero creo estar en condiciones de afrontar algo mas grande, en vista de que el Sr. Stein me ha pasado un presupuesto  sumamente accesible. La nueva Gaake andará por los 9 m. de eslora, con manga y calado correspondiente. Mi deseo
seria esconder totalmente el motor bajo el piso de una timonera para tener amplio espacio en la misma. A proa habría un camarote con dos cuchetas, luego WC y cocina separados por un pasillo, luego la mencionada timonera totalmente cerrada y a popa quedaría suficiente espacio para un generoso cockpit.

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S.C. de Bariloche, 19 de noviembre de 1950.- 

Cuando tomé mis  vacaciones de este año aproveche una corta estadía en Buenos Aires para hallar un ingeniero naval al cual presentarle los bocetos de Stein para la nueva Gaake.
A través de recomendaciones aterricé en lo del conocido y famoso German Frers, donde me entreviste con su jefe de dibujantes Sr. de la Fuente. Lamentablemente el proyecto de Stein era inutilizable, el barco hubiera sido un verdadero aborto. Además German Frers se especializa en veleros, y no había ningún plano adecuado para mi trabajo. Un proyecto totalmente nuevo hubiera costado 1.000 m$n además de la consiguiente demora. A todo esto también tenia la impresión que el Sr. Frers no estaba notablemente interesado en mi encargo, y suspendí las negociaciones.
Consultado el Ing. Juan Baader, declinó inmediatamente hacerse cargo ya que estaba totalmente excedido de trabajo. Pero me recomendó al joven Niels E. Sörensen Viale que ya se había creado cierto renombre como arquitecto naval. Lo llamé y nuestra entrevista transcurrió muy satisfactoriamente. Aceptó mi encargo, aunque por menos de 1000 m$n de honorarios no había nada que hacer. Pero me prometió un juego de planos muy detallados para que nosotros aficionados barilochenses no tuviéramos problemas en la construcción. 

Mientras Gerdi, Guido y yo tomábamos nuestras vacaciones en La Rioja, Sörensen hizo dos proyectos que sometió a mi consideración al volver a Buenos Aires. Me decidí por un modernísimo crucero de 9,80 m. de eslora total que a Gerdi le pareció enorme pero lindo.


De regreso en Bariloche recibí de Sörensen el primer plano, que lamentablemente era uno general con el cual era imposible comenzar la construcción. Recién a fines de agosto entregó la tabla de puntos y un plano de construcción con el cual Stein y yo pudimos finalmente poner manos a la obra. Trazamos conjuntamente las líneas de las cuadernas sobre el piso según la tabla suministrada, lo que nos produjo además del placer unos buenos dolores de rodilla de tanto andar por el suelo.

El prometido galpón de Aeronáutica había sido alquilado mientras tanto y ya no estaba disponible. Stein alquiló otro galpón pero que estaba a un kilómetro del agua. Allí trabajaba por ahora solo el carpintero Díaz ya que el otro oficial aun estaba ocupado. Recién a principios de octubre este hombre Vergara y su ayudante Ojeda comenzaron. Había además otras dificultades que vencer, desde obtener cada pedacito de madera, la escasez de herramientas y pernos y tuercas galvanizadas.  Lentamente se fue ensamblando pieza por pieza y cuando el costillar había tomado finalmente su forma nos vimos ante otro problema: el galpón se precisaba para otra cosa y debíamos mudarnos. Sin perder tiempo ofrecí a Stein mi ayuda financiera para que construyera su propio tinglado que fue
levantado de vigas y chapa alquitranada muy cerca de la vivienda de Stein a orillas del lago.
La obtención de la madera nos produjo grandes dolores de cabeza y noches de insomnio. A duras penas obtuvimos la madera dura (incienso amarillo) para la roda, quilla, espejo de popa y cuadernas, pero la madera buena y estacionada de ciprés para el forro exterior no aparecía por ningún lado. Después de mucho buscar obtuvimos finalmente el bastidor de una gran balsa, que nos proporcionaron buenas tablas de 7,5 m. de largo.

Mientras tanto tenia mucho disgusto con Sörensen que no daba señales de vida desde hacia muchos meses a pesar de mis reclamos cada vez mas insistentes. Recién ayer recibí un telegrama de él comunicándome que los planos faltantes serian remitidos pasado mañana por avión. Ojalá!


S. C. de Bariloche, 4 de marzo de 1951.-

La Gaake ya esta casi lista -faltan tan solo las terminaciones. Si las tareas en el astillero siguen a este ritmo acelerado, aun  espero realizar en abril algunos lindos cruceros.
Hoy estuve con Margarido y Feckelmann -dos mecánicos- para estudiar las conexiones del motor. El martes se deberían hacer esos trabajo para poder poner el piso en la timonera  y cockpít. 

Las fotos en esta pagina (ver la 19) fueron tomadas hace unos 14 días, mientras tanto ya se terminaron varios detalles y es posible hacerse una idea de la forma de nuestro barco. Tiene hermosas líneas, especialmente la proa, cuyas formas aun no se han ejecutado en la Argentina y entusiasman a todo visitante al astillero. Lo que el visitante no ve, son las dificultades con que tuve que lidiar para
que la construcción en bruto alcance su forma. El señor Stein lamentablemente solo se ha ocupado de manera insuficiente de la construcción de la Gaake, y por eso fue una gran ventaja que al haber yo  aprendido tanto de construcción naval con Eddy,  decidiera tomar las riendas de la dirección.

Esto por supuesto me costo mucho tiempo, ya que debía aparecer por lo menos una vez por día en el astillero. Pero me daba un gran placer observar que con mis indicaciones lentamente el barco tomaba su forma definitiva, mas aun cuando después de una ausencia de varias semanas por enfermedad Stein vio a la Gaake  correctamente ejecutada.
Mucho disgusto seguí teniendo también con Sörensen, de quien no tenia ninguna noticia desde noviembre de 1950, exceptuando un plano de interiores absolutamente inútil. Ebbi Schweizer y mi cuñado Tünnes reclamaron repetidamente en mi nombre pero no lograron nada. Las directivas que Sörensen debía hacer para Guacci Hnos sobre la hélice, timón, etc., eran tan primitivas que me sorprendía que se pudieran fabricar según ellas piezas tan delicadas, sin entrar en el detalle de que esos datos llegaron a Guacci Hnos. 7 meses después de haberse encargado el proyecto! Concretamente, hoy aun esta faltando la hélice y la pala del timón, con las correspondientes dificultades.

En esta dichosa Argentina no es ninguna pavada conseguir todos los numerosos accesorios. A pesar de que para la Gaake de Eddy yo tenia todo, este nuevo barco era mucho mas grande y necesitaba muchas mas cosas imposibles de obtener. Por ejemplo, debo arreglarme sin las  cubiertas de linóleo sobre los pisos porque  las dificultades de importación hacen totalmente imposible conseguirlas. 

Un factor adicional de demora fue el cierre en febrero por vacaciones de casi todos los negocios. La caricatura de prensa (pag. 21) caracteriza el animo del publico por esta paralización casi completa de todos los ramos del comercio. Ello nos llevo a realizar en el astillero trabajos fuera de programa. Mi muy eficiente colaborador Vergara empezó por lo tanto con la colocación de quilla del chinchorro, y el competente carpintero Díaz confecciona los muebles para el equipamiento interno, mientras los ayudantes Ojeda y
Vallejos se ocupan de pintura y otros trabajitos. 

Hace algunos días comenzaron a llegar algunos paquetes con materiales y tengo la esperanza de disponer en breve de todo lo necesario. En los dos últimos meses de enero y febrero tuve como acompañantes permanentes a mi sobrina Trixi y a mi hijo mayor Guido. No había para los dos algo mas lindo que treparse por los andamios y realizar en sueños las maniobras de navegación. Como pequeños souvenirs pedían algún pedazo de madera, clavo torcido o jirón  de lona. Y cuando Trixi volvió hoy a Buenos Aires lo hizo con el corazón triste pero al mismo tiempo con alegría anticipada de sus próximas vacaciones cuando pueda navegar "de verdad" en la Gaake. 

Por el contrario mi hijo Guido se siente muy importante con su titulo de "patroncito" como lo llaman los empleados del astillero y es ya un pequeño constructor naval,  incansable en su curiosidad. Yo apoyo y estimulo su curiosidad en cualquier sentido, pues que felicidad hubiera sentido si de niño hubiera podido tener un juguete tan grande! 


12 de marzo de 1951. 

asta ahora siempre me refería a "Gaake" en esta bitácora, sin detalles sobre sus medidas concretas o datos, que no deben
faltar acá y me inducen a escribirlas ya. Los extraigo del plano original de Sörensen y corrijo simultáneamente cuando en la ejecución ha habido cambios.

Eslora      9,850 ml
Eslora en la flotación    8,460 ml
Manga máxima    3,185 ml
Manga en la flotación    2,705 ml
Calado máximo    0,835 ml
Francobordo en proa    1,750 ml
Francobordo en popa    1,150 ml
Lanzamiento en proa    0,980 ml
Lanzamiento en popa    0,360 ml
Peso vacío     3.600 kg
Desplazamiento de prueba   4,150 tn

Es importante señalar, como me lo escribió Sörensen en una de sus pocas cartas, que la disposición de cuadernas para un barco con la forma de la Gaake fueron desarrolladas por el arquitecto naval norteamericano Lindsay Lord. Esta disposición se reveló como excelente para tipos de barcos pequeños que navegan en mares rigurosos y se aplicaron por ejemplo a los barcos torpederos de la US Navy y los barcos de la Guardia Costera. Linsay Lord describió la nueva técnica en un tratado de varios volúmenes.

El dibujo que sigue (ver pag. 23) es el plano final del proyecto de Sörensen con mis modificaciones. Es sorprendente ver cuantas personas y especialidades interactúan en la construcción de un barco relativamente pequeño. Es para mi motivo de placer enumerar la lista de empresas y personas que obtuvieron trabajo y sustento con la construcción de mi Gaake, pero solo pondré los nombres principales para que la lista no sea interminable.

ARQUITECTO NAVAL: Niels E. Sörensen Viale (influenciado con las ideas de Linday Lord)
ASTILLERO: Ing. Oscar R. Stein, activamente apoyado por el entusiasta propietario.
MADERAS: Rocchi (madera dura); Sar (ciprés); Alvarez & Cia (largueros de ciprés de 2" ) y Lunde & Reichart (diversas maderas de ciprés), así como B. Palm (pino Spruce)
MOTOR: "Commodore"  Mark II de Morris Motors Ltd., importado por Agar, Cross & Co. Ltd  con H. Lowther como representante en Bariloche.
ASESOR TECNICO: Ing. José Berschtl
INSTALACION MECANICA: Antonio Margarido
INSTALACION ELECTRICA: Franz Rubatscher
INSTALACION SANITARIA: Torben Flensborg
CARPINTERIA DE RIBERA: El viejo Vergara, que a pesar de no saber  leer ni escribir, realizó un inmaculado trabajo con ayuda del propietrio.
CARPINTERIA EN GENERAL: El carpintero Díaz, que  ejecutó muy bien ventanas, puertas y muebles.
TRABAJOS DE PINTURA: Rudolf Szikora
ARTICULOS NAVALES: Goffre,  Carbone & Cia, Geci SRL,  Guacci Hnos, Guanziroli & Cia y "Casa Myco".
BANDERAS: "Casa O´Kay"
PINTURAS: B. Palm como representante de "Pinturas Pajarito" y Casa Ezquerra como representante de "Alba".
CHINCHORRO: También el viejo Vergara, que sin planos y solo con mis indicaciones construyo con sus ayudantes Ojeda y Vallejos un precioso botecito.

Naturalmente habría que nombrar muchas otras empresas y personas porque de donde salen si no los clavos, tornillos, lona, lijas, hierros, masilla, lámparas, bombitas, colchones, mantas, etc, etc.? Y ni hablar de todos los entusiastas de la navegación deportiva a los que debo mas de un consejo valioso!

  S.C. de Bariloche, 12 de octubre de 1951.-

Finalmente ha llegado el momento! La Gaake esta lista!
Demasiado tiempo he tenido que esperar este momento. Todo un largo y duro invierno ha pasado. Durante toda mi ausencia de tres meses no se había trabajado absolutamente nada en la Gaake, recién en agosto se reiniciaron los trabajos.
Como primera medida se hizo la instalación mecánica, para lo cual yo había traído desde Buenos Aires las piezas faltantes. Antes de mi partida en abril me había asegurado los servicios del mecánico Sonnenhüter que ahora queda ocupado durante casi un mes para hacer las instalaciones necesarias. Los trabajos de electricidad fueron delegados por el señor Rubatscher a su colega Sr. Garcia que los llevo a cabo impecablemente.

Una vez concluidas estas dos etapas llegó el gran momento del primer arranque del prueba del motor Morris. Que algarabía se produjo cuando después de unas pocas vueltas el motor arrancó y quedo regulando con la marcha de una maquina de coser. Si el Morris sigue funcionando así puedo estar muy satisfecho con él. Durante las labores de instalación los carpinteros dieron los últimos toques
a los muebles y luego llegaron -al fin- los ojos de buey - pedidos hace catorce meses y fueron inmediatamente instalados. Finalmente entraron los pintores bajo la dirección de Rodolf Szikora para terminar de hermosear la Gaake con esmalte y laca.  Esto les salió extraordinariamente bien, porque la Gaake quedo como una joya, casi da lastima meterla en el agua. Pienso con angustia en las exigencias de la botadura y sus consecuencias para el hermoso laqueado del casco.

Como orgulloso propietario del barco tampoco he permanecido inactivo. No solamente he estado permanentemente con los diversos operarios en sus trabajos, sino que he llevado a cabo personalmente infinidad de pequeños trabajitos: atornillar letras y adornos cromados, pintar el chinchorro, salvavidas y bicheros, la instalación de la cocina Primus, etc. 

Y ahora la Gaake se encuentra totalmente lista esperando la botadura. Que esta no se ha llevado aun a cabo es causa de la irresponsabilidad del Sr. Stein. Este autoproclamado "dueño de astillero"  ha realizado verdaderamente todo lo posible para dificultarme la construcción del barco. Cuantas broncas he tenido que armar, todo de gusto! Por mi que se adorne con plumas ajenas -o sea la construcción del barco-, y lo dejé registrar los planos  en la Prefectura, pero ni para eso servia. Así fue que tuve que hacer yo mismo la presentación de los planos en forma tardía, y antes de la aprobación de los mismos, ni hablar de botadura! ... el mismo día a la noche. Recién vengo de lo del Sr. Barbarossa, el Prefecto Delegado, quien me ha dado su autorización provisoria para la botadura de la Gaake y su patroneo hasta que la central de Prefectura en Buenos Aires mande los papeles definitivos. Esto me parece sumamente atento por parte de Barbarossa, ya que no tiene ningún tipo de obligación para facilitarme de esta manera las cosas.

Ahora corriendo al astillero para preparar la botadura para entregar la Gaake a su elemento!

S.C. de Bariloche, 28 de diciembre de 1951.-

Vientos helados soplan sobre el Nahuel Huapi durante casi todo octubre y noviembre, y los tordillos de Neptuno rompen en las orillas tornando imposible pensar en una botadura. Cinco veces nos tomó el pelo el tiempo, bajando la fuerza del viento solo para aumentar con renovadas fuerzas apenas empezábamos otra vez con los preparativos!

El 26 de noviembre pudimos al menos llevar el barco hasta el borde del lago, pero seguía muy movido para botarlo. Finalmente -el 29 de noviembre - llego el día de fiesta! El camión de Aeronáutica proporcionado por Stein empujo a la Gaake por medio de dos vigas
sujetas al slip hasta casi el borde del agua.          

Delante de unos 20 operarios y público reunido para la ocasión,  Gerdi bautizó al barco con su nombre rociando el orgulloso barquito con un vaso de champagne - el resto de la botella nos lo tomamos entre todos con los mejores deseos de "feliz viaje"! El pequeño bote auxiliar de la Gaake fue botado menos ceremoniosamente ya que debía trabajar intensamente para que la botadura de su nodriza fuera lo mas perfecto posible.

Para el viaje inaugural hasta el puerto de Bariloche abordamos el barco Gerdi, Ully, Guido, Raúl, el mecánico Sonnenhüter y yo como capitán - y ahí vamos! El camión de Aeronatica empezó a empujar y con un ruido ensordecedor el slip se deslizo al agua sobre los cantos rodados.
Finalmente, cuando el agua ya  llegaba al radiador del camión la Gaake flotó. Ahora entró en acción Sonnenhüter, el motor fue puesto en marcha... e inmediatamente apagado de nuevo pues salia vapor de agua por todos lados por la tapa de cilindros sin apretar!
Una vez reapretada la tapa, intenté sacar el barco del slip usando la marcha atrás, pero no se movía ni un centímetro primero porque el cambio patinaba, y segundo porque la madera reseca del slip flotaba demasiado bien como para despegarse del barco.

Ahora estábamos en problemas porque además el viento empezaba a levantarse, situación bastante peligrosa en esa costa desprotegida. Afortunadamente Sonnenhüter logro regular mejor la transmisión y una vez despegados del camión conduje el barco mas lejos de la peligrosa orilla. Mientras tanto Stein había abordado la Gaake en el chinchorro y proponía llevar el barco hasta el puerto de Bariloche incluido el slip, porque allí se dispondría de mayores medios para librarlo de su molesto huésped.  Pero lamentablemente el slip se corrió hacia atrás durante la marcha y bloqueó la hélice.

Ahora llego el momento de arrojar el ancla, y el señor Dalla Cia -el mas activo de los colaboradores- fue en el Kaiser hasta Parques Nacionales para conseguir una lancha de auxilio. volvió a la media hora con la mala noticia de que ninguno de los barcos estaba en condiciones.
 Reducidos a nuestras posibilidades, se llevó a tierra los 80 metros de la cadena del ancla de proa mas 40 metros de soga, mientras se conseguía un camión y se fondeaba el ancla de popa. Con esto se pudo desprender con relativa facilidad el slip, que mientras tanto  ya había absorbido bastante agua.
 Lamentablemente el slip resulto muy dañado por la furiosa marejada que rompía contra la costa.
 Una vez libres de nuestro molesto "huésped" levamos ambas anclas, tocamos tres veces la bocina como despedida del astillero y a marcha reducida partimos en dirección al puerto! 

 Era para mi una sensación muy extraña estar al timón de la Gaake en navegación, después de haber acariciado la rueda incontables veces en el astillero, soñando sobre lo lindo que sería una vez en el agua y en condiciones reales.  Pasamos por delante del malecón del puerto para mostrarles el barco de lejos a nuestros amigos la familia Spagat, dimos un elegante viraje y entramos en el puerto interior. A esta altura estábamos famélicos, ya que entre tanto se había hecho las tres de la tarde.

 Los barcos presentes en el puerto nos saludaron con tres toques de bocina, y nosotros fondeamos el ancla de proa en medio de la rada.  La amable tripulación de un bote llevó la amarra de popa al muelle, y después se apagó el motor después de su primera prueba de esfuerzo.  Mientras íbamos a tierra en el chinchorro pude ver  que se confirmaba un temor que ya tenía durante esta primera  navegación: la proa estaba bastante hundida - incluso mas allá de la pintura roja de la obra viva- , lo que obviamente deslucía la silueta de mi barquito. Con posterioridad corregimos este problema de nivelación mediante 40 barras de hormigón armado de 30 x 10 x 13 cm.

 

El primero de diciembre agasajamos a nuestros ayudantes durante la botadura con una fiesta de agradecimiento abordo. Llevamos pues bandejas con fiambres, sándwichs y demás elementos de cocktail, empanadas y tortas. Toda na batería de bebidas alcohólicas ya se encontraba en nuestro bar flotante. 

 El señor Sonnenhüter trabajó incansablemente como transbordador llevando y trayendo gente en el chinchorro. Después de que se hubieran reunido todos los invitados y una vez despachado una primera parte del menú  surgió la inquietud de una pequeña navegación, pedido que prontamente se tradujo en la práctica. Izamos todas las banderas y banderines, levamos el ancla y con sonoros bocinazos salimos al lago bajo las envidiosas miradas de los  curiosos reunidos en tierra. Como había algo de marejada fuimos hasta Puerto Venado y vuelta, lo que le garantizaba a la Gaake un mínimo de movimiento. El viaje duro mas de una hora y media, una vez de vuelta en el puerto tomamos una ultima copa y luego todos se despidieron con los mejores deseos para el futuro del barco. 

El 13 de diciembre había luna llena! Como no nos queríamos perder eso se preparó rápidamente una cena fría y algunas botellas de cerveza, y rápido al puerto!  El señor Sonnenhüter se prendió en seguida, lo mismo el Capitán Aguirre de la "Modesta Victoria" que se decidió a venir a último momento.  Emprendimos la navegación hacia Arroyo Castillo. No soplaba nada de viento, el Nahuel Huapí parecía un espejo de agua. Después de una hora de viaje llegamos a Arroyo Castillo y fuimos a tierra con el chinchorro, paseamos por  la playa e intentamos pescar un salmón  (!). Cuando se puso el sol estábamos de nuevo abordo, pusimos la mesa y cenamos. Con una cerveza delante estuvimos charlando hasta las 11 de la noche hasta que salió la luna llena para proporcionarnos una placentera navegación de regreso.

Era realmente mágico -alrededor de nosotros el paisaje montañoso todavía blanco de nieve, a lo lejos las luces de Bariloche y por estribor la isla Atómica que nos alumbraba con suspicaces reflectores. La entrada a puerto salió muy bien gracias al poderoso reflector de la Gaake y  a medianoche estábamos de vuelta en el fondeadero nuevamente bajo las miradas curiosas y admiradas de la multitud que había hecho el paseo hasta el puerto para disfrutar de la noche. 

 El 17 de diciembre de 1951, con un tiempo lindísimo, hicimos otro viaje hasta Arroyo Castillo, esta vez con Dora, Nanni y Gustavito Izurieta. Sobre la playa y al lado del arroyo hicimos un asado, después del cual seguimos hasta Puerto Venado donde fondeamos y tomamos el café, sacamos fotos y   paseamos en el chinchorro. Llegamos a la noche a Bariloche, sin problemas.  El 20 de diciembre el tiempo favorable nos tentó para hacer de nuevo el  viaje anterior, fondeando en la tranquila bahía de Puerto Venado para almorzar. Mientras tanto se había levantado algo de viento, y  fue justamente el pequeño Guido que nos advirtió que el ancla garreaba y el barco se iba contra la costa. Inmediatamente levamos el ancla y prendimos el motor, y ya que estábamos en marcha bordeamos la costa hasta Puerto Huemul y de allí cruzando derecho el lago hasta península San Pedro. Rolabamos bastante con las olas por el través cuando sorpresivamente se apago el motor. Que susto para coronar nuestro plácido viaje, y el oleaje iba en aumento!

 El señor Sonnenhüter estuvo cinco minutos trabajando en el suministro de nafta, con lo que el motor arrancó. Seguimos hasta Puerto Ciprés donde pensábamos  amarrar en lo de Lunde e invitarlos a tomar el café abordo. Lamentablemente el amarradero se encontraba en aguas muy playas y debido al peligro de tocar fondo decidimos seguir. Allí vimos que la brisa fresca se había transformado en una tormenta bastante regular, y todavía con la falla del motor en mente emprendimos el regreso.  Sin prestar atención a la zona de restricción alrededor de la isla Atómica y con olas y viento por popa llegamos a Bariloche donde aún tuvimos tiempo de tomar un  café algo tardío fondeados en el puerto.

 El 23 de diciembre llegó Chicha, mi abuela paterna,  que inmediatamente quiso conocer la Gaake, y como el tiempo estaba muy lindo prendimos el motor y salimos. Como pasajero adicional llevamos esta vez al comisario de a bordo de la "Modesta Victoria", al que le debía algunos favores. A Chicha le encantó timonear, a pesar de mis comentarios sobre lo parecido a un toro haciendo pipí que parecía nuestra estela! Durante el viaje empinamos unas coñacs, nuestro invitado de la "Modesta" se tomó dos!

S.C. de Bariloche, enero 9 de 1952.-

 El 28 de diciembre de 1951 la Gaake fue inspeccionada por el segundo comandante de Prefectura, porque mientras tanto yo había hecho una solicitud para poder hacer servicio de pasajeros.  Mis actividades con la empresa constructora no me absorbían casi nada en estas épocas de crisis, y quería usar mi tiempo libre al servicio del turismo. La inspección salió en forma totalmente satisfactoria, con lo cual ahora puedo llevar a 20 pasajeros.  Puerto Pañuelo era el punto de partida para todos los barcos menores de turismo, y adonde tuve que llevar a la Gaake.

 El traslado  se llevó a cabo el 30 de diciembre de 1951 con toda la familia a bordo incluidas Christa y Trixi que habían llegado el día anterior. El día era algo ventoso, por lo cual nuestro barquito cabeceaba y rolaba bastante. Por suerte nadie se mareó! Las movidas recién se calmaron al reparo de la Isla Victoria, y alcanzamos Puerto Anchorena para almorzar. Luego nos bañamos y paseamos. Especialmente los chicos se divirtieron de lo lindo chapoteando en el agua y logrando sendas quemaduras de sol.  Relativamente
tarde reemprendimos el viaje llegando a Puerto Pañuelo cuando ya el prefecto de puerto se había retirado y no nos podía asignar amarradero. La Gaake tuvo que quedar fondeada. 

 El ultimo día de 1951 fuimos los seis (Chicha, Ully, Gerdi, Christa, Kaspar Sprüngli y yo) a bordo a las 10 y media de la noche cargados con todos los elementos para una fiesta de fin de año. Las botellas de sidra y champagne fueron puestas a enfriar en el lago.  Con la mesa plegable puesta de fiesta -Gerdi se había acordado hasta de las serpentinas de papel- comimos un exquisito buffet frío del cual hasta sobraron unos bocados para el gatito del prefecto de puerto. A las 12 en punto sonó la bocina de la Gaake mientras entrechocábamos las copas por un alegre, feliz, sano y exitoso año 

 

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 A continuación  siguió la fiesta bailable en el hotel Llao-Llao. Los conocidos que se enteraron de nuestro original festejo abordo se pusieron verdes de envidia!

 Para el 2 de enero de 1952 Ricardo Ezquerra de la  agencia de turismo "Alun-Có" me había  organizado el primer viaje con pasajeros que encabezaría la serie  que realizaría por el bellísimo paisaje del lago "Nahuel-Huapí". 
El viaje era al bosque de arrayanes en la península de Quetrihué. Para ir tomándole la mano hubiera preferido algunas pocas personas, pero eran 23 pasajeros más un fotógrafo, el señor Sonnenhüter (a partir de ahora mi marinero) y yo totalizando 26 personas mas un montón de equipaje que la pobre lancha tenía que acarrear durante este primer viaje comercial. 

 Al principio todo anduvo bien. El tiempo estaba lindo y las olas suaves, cuando justo después del islote de los Conejos el motor empezó a fallar y se detuvo poco después. Con un balde hice un ancla de capa mientras el señor Sonnenhüter desarmaba la cañería de combustible, soplaba por ella, y la armó de vuelta con lo que el motor arrancó. Izamos el ancla de capa y seguimos viaje. No por mucho tiempo, porque al rato al motor Morris le dio otro ataque de tos, allá fue el ancla de capa de nuevo, vuelta a desarmar la
cañería, soplar y el motor se puso en marcha. Tampoco esta vez la alegría duró mucho porque faltando un centenar de metros para el bosque de arrayanes se repitió la falla. Esta vez descubrimos que se debía a un caño en forma de sifón poco antes del filtro, donde se acumulaban impurezas. 

 Eliminada la causa de nuestro viaje en cuotas, seguimos sin contratiempos hasta Los Arrayanes, luego puerto Anchorena en la isla Victoria y ya de noche Puerto Pañuelo. Poco antes de llegar vino a nuestro encuentro Nello Garagnani con la "Brisa" con el prefecto de puerto abordo que se hallaba inquieto por nuestra tardanza. Yo supongo que le habían calentado un poco la cabeza mis colegas dueños de lanchas, celosos por la preferencia que se le había dado a la Gaake. No se explica de otra manera, porque nunca nadie se
preocupa por cuanto tiempo sale un barco o si llega tarde.

 El 3-1-1952 se repitió el mismo viaje, esta vez con 17 pasajeros. El tiempo estaba bastante tormentoso y también tuve a mi primer pasajero mareado!  El 4-1-52 nuevamente Arrayanes-Puerto Pañuelo con 12 pasajeros. Fue un lindo viaje con buen tiempo y gente amable a bordo.  El 5-1-52 Arrayanes e Isla Victoria con 16 pasajeros, bastante tormentoso.  El 7 de enero estaba libre, pero como el tiempo estaba bárbaro y sin viento se organizó rápidamente una excursión privada. Con Chicha, Christa, Trixi, Gerdi y mis dos hijos fuimos a la isla Victoria donde pasamos una tarde de balneario muy placentera.
 El 8-1-52 el lago estaba otra vez muy tormentoso, por lo cual el viaje con 17 pasajeros se interrumpió a mitad de camino a pedido de todos, para prolongar la estadía en Isla Victoria.
 El 10-1-52 Arrayanes e Isla Victoria con 19 pasajeros. Lamentablemente la maniobra de atraque en los Arrayanes causa mucha pérdida de tiempo por el muelle destruido.
 El 11-1-52 para cambiar un poco fuimos a Puerto Blest y Los Cántaros. Era una excursión de todo el día con mucho tiempo de espera en Puerto Blest porque los viajeros hacían el camino a Laguna Frías.
 El 12-1-52 fue un día muy ocupado. A la mañana a Isla Victoria con 22 pasajeros y vuelta en seguida. A la tarde viaje vacío a Puerto Blest para buscar 23 futbolistas chilenos. El tiempo estaba muy tormentoso y llovedor, por lo que todos los pasajeros querían estar en la timonera. Qué apretujamiento!
 El 13-1-52 otra vez Arrayanes e Isla Victoria con 20 pasajeros.
 El 14-1-52 se debió interrumpir el viaje con 20 pasajeros a Arrayanes a pedido unánime debido a lo tormentoso del tiempo y cambiarlo por mayor tiempo de estadía en Isla Victoria.
 Para el 15-1-52 estaba previsto una excursión por el día a Arrayanes más Puerto Blest, pero falló la mayoría de los pasajeros y mi marinero y yo nos quedamos colgados con el barco listo para zarpar. Por suerte conseguimos un viaje con un matrimonio alemán a Puerto Tigre, y además dejamos a 6 mochileros en la Isla Victoria.
 El 17-1-52 nuevamente nuestra vieja ruta Arrayanes e Isla Victoria con 25 pasajeros.
 El 18-1-52 salió una excursión por todo el día con 21 pasajeros primero a Isla Victoria para almorzar y a la tarde a Arrayanes. Finalmente Parques Nacionales fondeó allí un pontón con lo que la maniobra es mucho mas fácil.
 El 19-1-52 otra vez a Isla Victoria con 19 pasajeros para almorzar, de allí levanté los seis mochileros con todos sus petates, desembarqué mis 19 pasajeros en los Arrayanes para una estadía prolongada y llevé a los -especialmente simpáticos- mochileros a Villa La Angostura. Con la Gaake vacía a volví a Arrayanes para levantar los 19 pasajeros originales. Gracias a la poco común calma de viento en el lago se pudo hacer el viaje adicional de 2 horas a Villa La Angostura sin demasiada pérdida de tiempo.
 El 20-1-52 nuevamente tuvimos un tiempo "como para poner huevos" y así la Gaake hizo su ruta a Arrayanes e isla Victoria con 14 pasajeros pagos a los que se sumaron Chicha, Christa, Trixi, Gerdi y Guido.
 El 21-1-52 nuevamente la ruta por el día para almorzar en Isla Victoria y a la tarde a Arrayanes. Mis 21 pasajeros eran de un camping estudiantil y su comportamiento, acorde!
 El 22-1-52 con 19 pasajeros muy simpáticos a Puerto Blest y Los Cántaros, a  los que se agregaron Chicha, Christa y Trixi que querían volver a ver la laguna Frías.
 El 23-1-52 hice mi último viaje para Ricardo Ezquerra, otra vez con 20 pasajeros del camping estudiantil para almorzar en Isla Victoria y a la tarde a Arrayanes.
 Ahora empezó una época floja para la navegación privada porque 1) la "Modesta Victoria" volvió a entrar en servicio, 2) las lanchas de Parques Nacionales van ahora también a Arrayanes con tarifas ridículas, 3) empezó una recesión en el flujo de turistas y 4) una prolongada tormenta aúlla sobre el Nahuel Huapí haciendo que uno se sienta contento de tener su barco en el puerto.


El 8-2-52 partimos con tiempo inestable a Puerto Tigre para ir a buscar a las familias Theholen y Langbeen para una excursión por el día a Puerto Blest y Los Cántaros.
 La primera hora en el brazo Blest fue bastante movida pero a medida que ingresábamos en el fiordo el lago se hacía mas tranquilo. Chicha, Osa y Ully iban con nosotros y charlaban con los pasajeros. Mientras mis pasajeros hacían una excursión a Laguna Frías yo hice dos viajes con turistas hasta Los Cántaros que me sirvieron para cubrir los gastos de combustible.
 Posteriormente lleve también allí a mis propios pasajeros e incluso hice la trepada hasta las lagunas.
 El regreso hasta puerto Tigre fue muy agradable con viento de popa, pero el último tramo hasta puerto Pañuelo nos volvió a sacudir bastante.  Dos días mas tarde, el 10-2-52, fui a buscar al matrimonio Theholen a Puerto Tigre porque se habían terminado sus vacaciones y querían a toda costa que los fuera a buscar en la Gaake para llevarlos a Puerto Pañuelo.
También los llevé en el coche a Bariloche donde los invité a casa hasta que saliera su tren.
 Al día siguiente, 11-2-52, la Gaake fue con tiempo muy tormentoso a Cumelén con los matrimonios Grüneberg y Kornfeld.  El anciano señor Kornfeld ya estaba bastante mareado durante el viaje de ida pero se recuperó perfectamente durante nuestra estadía en el hermoso Cumelén Country Club. También la meteorología parecía haber mejorado por lo que renunciamos a tomar el café en la Isla Victoria para circunnavegarla por el este. 
 Quisimos aprovechar el tranquilo viaje con viento de popa para tomar café a bordo, oportunidad en que la cocina Primus nos jugó una broma bastante "caliente". Toda la cocina estaba en llamas, mientras la Gaake comenzaba a bailar en la tormenta que se iniciaba en ese momento. El señor Kornfeld inmediatamente se mareó de nuevo y ofrendó su costoso almuerzo en Cumelén al dios Neptuno para completar esta incómoda situación!
 Afortunadamente pudimos apagar las llamas sin el matafuego,  y al señor Kornfeld le pusimos el famoso balde adelante. Pero la tormenta debíamos capearla. La situación se puso bastante fea cuando rodeamos la punta sur de la Isla Victoria y comenzamos a recibir de frente las marejadas cruzadas que llegaban desde el Brazo Blest y del Brazo Machete con lo que la pobre Gaake fue sacudida como nunca antes. La sillas se caían, y el pobre señor Kornfeld sufrió un ataque de arcadas tan violento que empezamos a preocuparnos seriamente por él. No le alcanzaba el tiempo para salir del inodoro y llegar al balde cuando ya tenía que volver al primero!
 Yo estaba ocupadísimo para no ser despedido del puesto de comando por los violentos movimientos del barco, y el señor Sonnenhüter ni tenía tiempo de alcanzarme un vaso de agua para calmar mi garganta reseca por todo este alboroto. Para poder tomar las olas que se cruzaban en un cierto ángulo tenía que girar el timón como enloquecido de un lado al otro, con lo que se comenzó a aflojar la gran tuerca cromada que lo fijaba al eje.
 De visibilidad no había absolutamente nada, una masa negra de nubes bajas se confundía con los rociones blancos que desprendían las olas, y solo por instinto pude encontrar la enfilación  hacia Puerto Tigre ya que ni siquiera se veían las pequeñas islitas que están antes de la entrada. Cuando el Islote de los Troncos Fósiles se distinguió entre la bruma cambié rápidamente el rumbo hacia Puerto Pañuelo. Inmediatamente cesaron los movimientos y con mar relativamente calma llegamos a destino.
 Como el señor Kornfeld estaba mas muerto que vivo lo llevé en mi auto hasta el Hotel Los Coihues donde tuvo que guardar cama durante una semana hasta recuperarse.
 Esta fue mi salida mas movida hasta ahora. 

 El 13-2-52 el lago estaba mansito de nuevo, y a falta de pasajeros pagos hicimos un viaje hasta Puerto Anchorena donde queríamos visitar al señor Sichel. Antes de zarpar el señor Sonnenhüter tuvo que meterse en el agua helada para desenredar del eje de la hélice un cabo del ancla que se había enrollado allí por su propia negligencia. 
 El viaje fue maravilloso, en Puerto Anchorena hicimos las primeras tomas de película de la Gaake en movimiento, nos bañamos y con el señor Sichel abordo tomamos el café. Quedamos con este amigo en irlo a buscar el día 21 para llevarlo a Angostura.
 Lamentablemente este programa quedó en la nada. Durante una fuerte tormenta que revolvió el Nahuel Huapí se zafó de su amarra una lancha de Parques Nacionales y se recostó contra la Gaake, lo que hizo garrear el ancla. El resultado fue que la Gaake estuvo toda una larga noche golpeando en la rompiente de las olas en la costa sobre el arco de protección de la pala del timón, eje y hélice. Como pudimos comprobar después, el arco se había quebrado en parte, la "pata de gallo" se había torcido junto con el eje y la
hélice, y también la pala del timón estaba totalmente torcida.
 Pero de estos daños aún no sabíamos nada cuando cargamos el barco para una salida de tres o cuatro días. Trajimos colchones para las camas y comida como para un regimiento. Ayudado por el señor Sonnenhüter llevé la Gaake al muelle para cargarla con mas facilidad, y allí me di cuenta de que algo no andaba bien porque todo el barco vibraba cuando se conectaba la hélice e inmediatamente apagué el motor. Salir en estas condiciones hubiera sido una locura, razón por la que calladitos y cabizbajos llevamos todo al auto y nosfuimos en cambio a "Ayen-Hué".


Recién un mes después pude volver a visitar el barco y bombear el agua de la sentina. Encontré a mi antes tan inmaculado barquito bastante magullado, salpicado de aceite y muy hundido en el agua. En la sentina se habían juntado alrededor de 300 litros de agua entre otras causas por una prolongada lluvia torrencial. A esta altura de los acontecimientos de ninguna manera podía dejar la Gaake en Puerto Pañuelo en estas condiciones.

 Me devanaba los sesos pensando en donde obtener un slip para sacarla del agua, porque el original del barco había resultado destruido en la tormenta que se desencadenó horas después de botarlo. Tuve la suerte de que mi amigo y camarada del club Bruno Albo pusiera a mi disposición las instalaciones y personal de Pichi Mahuida, lo que acepté muy agradecido. 

 El 30-3-52 y con un día maravilloso Antonio Margarido me remolcó con la "Cherú" hasta Pichi Mahuida donde fondeamos en la bahía y toda la familia que me acompañaba tomó el café.  Al día siguiente y en mi ausencia Albo y su personal sacaron la Gaake a tierra, y el 1 de abril pude hacer desmontar todos los herrajes dañados. El eje no estaba muy doblado, y también la pala del timón pudo ser "planchada". La  "pata de gallo" se quebró al intentar enderezarla, y ahora debe ser reforzada por dos herrajes laterales de hierro como refuerzo.

 El peor daño lo había sufrido la hélice que tenía dos palas muy dobladas. En general las puntas de las palas parecían muy melladas, y como yo no recuerdo haber tenido contacto con piedras supongo que deben provenir de cuando se enredó el cable del ancla. Las dos palas sufrieron severas rajaduras cuando se enderezaron,  y cuando las hice soldar un chapucero quemó el bronce y ahora puedo encargar una hélice nueva! 
 Tan desagradable como fue la rotura, tiene un lado positivo ya que espero lograr mayores revoluciones del motor Morris con una hélice nueva. La vieja hélice -especialmente fundida según especificaciones de Sörensen- frenaba el motor a la mitad de su velocidad porque era demasiado grande para el motor. Ahora encargué una con paso mas chico y de 18 x 8 pulgadas. Espero que mi cuñado Tünnes la consiga. 

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 Aquí termina abruptamente el relato de Daddy. Desconozco los motivos  y me extraña mucho porque era muy metódico para llevar su correspondencia, archivos, etc. Con este final queda un bache de tiempo entre principios de abril de 1952 y principios de julio de 1954 en que nos fuimos definitivamente de Bariloche para Buenos Aires. 

Supongo que la razón por la cual no siguió escribiendo se debió a que los tiempos que siguieron fueron muy difíciles y que recuerdo solo vagamente pues solo tenía 7 años. Con la compañía constructora Daddy no tenía trabajo, porque la delirante empresa que se realizaba en la Isla Huemul -ahora llamada Isla Atómica- absorbía de tal manera todos los materiales disponibles que paralizó totalmente la construcción en todo el sur del país y especialmente en Bariloche. 

La actividad colateral que había emprendido usando la Gaake para llevar turistas a navegar tampoco prosperó, debido a que la recesión generalizada producida por la infame dictadura del "innombrable de las cinco letras" paralizó casi totalmente el flujo de turismo.

Con la hélice nueva la Gaake tiene que haber seguido en servicio durante bastante tiempo.  Deduzco esto porque en un último intento por hacerse un lugar en el turismo local Daddy compró en un remate un colectivo fuera de línea con cuyo chasis y motor construyó una  gran camioneta rural con la idea de cubrir todo el espectro del transporte de turistas tanto por agua como por tierra. 

El diario que Muschy llevaba sobre mi vida, álbumes de fotos y otras fuentes, ubican  la fecha de construcción de esa camioneta a fines de 1952 o principios de 1953.  Yo recuerdo varios de esos viajes con la gran camioneta llevando gente al puerto ya que Daddy había organizado una especie de  paquete complementando los viajes en el lago con circuitos por tierra.

No puedo precisar la fecha ni el lugar exacto salvo que era en el extremo sur del lago, cuando la Gaake sufrió otro serio  inconvenientes a consecuencia de una varadura muy seria que le hizo una vía de agua muy considerable. Fue reflotada vaciando el agua con bombas y llevada a un astillero colgada entre dos lanchas muy grandes, supongo que eran las de Parques Nacionales. Fue todo un operativo en el que me dejaron acompañar a Daddy, y aún tengo grabada la imagen del marco muy hundido en el agua entre
las lanchas y las bombas escupiendo el agua que entraba por el rumbo.

La otra anécdota que recuerdo se ubica en el período en que ya Daddy la había vendido. No quiero ni imaginarme lo que le debe haber costado tomar esa decisión después de haberla construído con tanto amor y haberla usado en tantas ocasiones memorables. El comprador era de Villa La Angostura, eso lo pude averiguar. Al poco tiempo de tenerla en su poder llamó a mi padre porque no podia hacer entrar los cambios de marcha. Si bien "lo usado no tiene garantía", Daddy con su corrección habitual le dijo que iria a ver si podía solucionar el problema. 

Emprendimos el viaje Daddy, el señor Sonnenhüter como conocedor de todos los pormenores mecánicos del barco, y yo pues me habían autorizado a ser de la partida. El lugar exacto no lo recuerdo, salvo tres detalles: era muy lejos ya que tardamos varias horas en llegar (y volver), había acceso vehicular ya que pudimos llegar en la camioneta, y era un lugar con cierta infraestructura pues había al menos una hostería. (Ahora van a conocer por qué recuerdo tanto ese último detalle!) Con estos datos el lugar tiene que haber sido Puerto Manzano o Villa La Angostura. 

Llegados a destino el problema se solucionó en dos minutos: se había caído una herramienta dentro del alojamiento donde se movían las varillas para poner marcha adelante, reversa o punto muerto, y que trababa todo movimiento, y ni se les había ocurrido  mirar ahí.
El lector puede imaginarse el humor de mi papá que manejó durante tres o cuatro horas por camino de ripio para solucionar esta pavada. 

La anécdota de la hostería es la siguiente: como se había hecho bastante tarde yo tenía mucha hambre, y consultado el dueño del lugar dijo que lo único que le quedaba (estábamos fuera de temporada) eran Bay Biscuits de las que me comí un montonazo con Toddy! (Como creo que ya no se hacen, aclaro que los Bay Biscuits eran como unas tostadas dulces muy largas de Terrabusi que venían de a dos en un paquete azul, el Toddy era el Nesquik de aquellos tiempos). De aquella inolvidable excursión volvimos a casa ya de noche, y en mérito a la hora y lo cansado que estaba me dejaron ir a la cama sin limpiarme los dientes!

Como ya conté, en julio de 1954 nos mudamos definitivamente a Buenos Aires con lo que Bariloche quedó como una especie de "vida anterior", pero en las tres casas que habitamos allí siempre tenían un lugar preferencial varios elementos que nos traían recuerdos. Varios de ellos eran cosas de la Gaake: una de las anclas, la brújula, el conjunto de barómetro, higrómetro y termómetro, y fundamentalmente una hermosa maqueta del barco.

En 1956, 1957 y 1958 volvimos a Bariloche para pasar parte o todas las vacaciones de verano. La casa de Mitre 986 se había vendido pero durante los primeros dos años sequimos siendo dueños de "Ayen-Hué" y para el tercero el nuevo dueño nos prestó la propiedad para que se la cuidáramos. De esos tres veraneos atesoro tantos recuerdos con los que se podría escribir un libro, pero no vienen al caso.

En 1959 nos mudamos a Tandil, y nuevo colegio, nuevos amigos, nuevos intereses y la adolescencia corrieron un telón sobre el sur.
Hasta 1971. En ese año nos casamos con Cecilia, y ya pueden ir acertando a donde nos fuimos a para la luna de miel! El proyecto era ir en mi venerable De Carlo 700 durante un mes y pico en carpa recorriendo toda la zona.

Y un dia, recorriendo los alrededores de Llao-Llao y Puerto Pañuelo llegamos a la sumamente escondida Villa Tacul, en una de cuyas numerosas bahías de repente un fantasma brotó del pasado: en el casco destruído y semisumergido en la playa de cantos rodados reconocí  la inconfundible silueta del barco de mi padre. Ya sin máquina y totalmente desguazada, fue el objetivo de las últimas fotos que existen de la Gaake. 

Pude averiguar algo. En el terrible maremoto que azotó el lago en 1960 y que destruyó totalmente el puerto de San Carlos de Bariloche, muchos barcos quedaron al garete y se estrellaron contra las costas rocosas. Una de estas víctimas fue la Gaake, que en la fecha de su naufragio se llamaba "Jairón  II". Una vieja tradición marinera dice que nunca hay que cambiarle el nombre a un barco. Tendrá algo que ver...? 

Desde entonces hemos vuelto a Bariloche muchas veces. En el ´75 y ´76,después un largo paréntesis hasta el ´90, y recientemente en dos o tres  oportunidades. Nunca más logré ubicar los restos, tal vez  porque fueron retirados. Y ahora para finalizar, voy a relatar el hecho que me movió a traducir la bitácora y agregar mis propios recuerdos.

El 10 de marzo de 2001 estábamos de regreso en Bariloche como mencioné al principio, ya decididos a seguir hacia el norte porque el tiempo estaba horrible. Habíamos pasado la noche en el playón para motorhomes al lado del puerto nuevo, y mientras desayunabamos  veiamos a lo lejos varios veleros del Club Náutico practicando.

Esto me recordó que quería pasar a saludar. Con la gente de la Comision Directiva poco pude hacer porque casi todos se preparaban para la regata que se largaría en breve, pero la amable secretaria del club me dijo que uno de los viejos camaradas de Daddy aun vivía, y que me podía poner en contacto. Lo llamó a la casa y cuando me puse al tubo y me identifiqué, inmediatamente este señor Margarido se entusiasmó  con la idea de verme. Vivía a menos de diez cuadras del club, y alla fuimos.
Me estaba esperando en la puerta de la casa, 86 años de edad, una embolia hace unos tres años lo había dejado algo rengueante, pero derecho como un palo y con una claridad mental increíble.

Y al entrar en la casa pasó algo tan fuerte que hasta al escribirlo ahora siento una pelota en la garganta.
-"Mirá lo que tengo ahí", me dijo señalando la chimenea. "Esa es la rueda del timón del barco de tu padre, la Gaake. Cuando se hundió por ultima vez en el gran maremoto del ' 60 y le sacaron la maquina y todo lo de valor, el nuevo dueño sabiendo la relación que tenia con tu padre y por haberla conocido y trabajado en ella desde que le colocaron la quilla en el astillero, al no poder ubicar a Don Gerardo me la dieron a mi".

Yo me quede como petrificado y no sabia que decir así que le pedí que me disculpara la emoción que sentía en ese momento. Y ahí se paro, descolgó el timón y me lo dio a mi diciendo:-"Es tuya, ahora te corresponde a vos". Sin mas palabras, no? Nos quedamos solo un poco mas para sacarnos algunas fotos porque el señor se emocionaba mucho, y partimos con rumbo a casa. 

 F I N