Historia
y Arqueologia Marítima
LA HISTORIA DE LA "GAAKE"
Una historia verdadera, por Guido A. Seidel .
Todas las fotos se agrandan al pasar el mouse y clickear sobre ellas.
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S.C. de Bariloche, 12 de
octubre de 1951.-
Finalmente ha llegado el
momento! La Gaake esta lista! Una vez concluidas estas dos
etapas llegó el gran momento del primer arranque del prueba
del motor Morris. Que algarabía se produjo cuando después de
unas pocas vueltas el motor arrancó y quedo regulando con la
marcha de una maquina de coser. Si el Morris sigue funcionando
así puedo estar muy satisfecho con él. Durante las labores
de instalación los carpinteros dieron los últimos toques Como orgulloso propietario del barco tampoco he permanecido inactivo. No solamente he estado permanentemente con los diversos operarios en sus trabajos, sino que he llevado a cabo personalmente infinidad de pequeños trabajitos: atornillar letras y adornos cromados, pintar el chinchorro, salvavidas y bicheros, la instalación de la cocina Primus, etc. Y ahora la Gaake se encuentra totalmente lista esperando la botadura. Que esta no se ha llevado aun a cabo es causa de la irresponsabilidad del Sr. Stein. Este autoproclamado "dueño de astillero" ha realizado verdaderamente todo lo posible para dificultarme la construcción del barco. Cuantas broncas he tenido que armar, todo de gusto! Por mi que se adorne con plumas ajenas -o sea la construcción del barco-, y lo dejé registrar los planos en la Prefectura, pero ni para eso servia. Así fue que tuve que hacer yo mismo la presentación de los planos en forma tardía, y antes de la aprobación de los mismos, ni hablar de botadura! ... el mismo día a la noche. Recién vengo de lo del Sr. Barbarossa, el Prefecto Delegado, quien me ha dado su autorización provisoria para la botadura de la Gaake y su patroneo hasta que la central de Prefectura en Buenos Aires mande los papeles definitivos. Esto me parece sumamente atento por parte de Barbarossa, ya que no tiene ningún tipo de obligación para facilitarme de esta manera las cosas. Ahora corriendo al astillero para preparar la botadura para entregar la Gaake a su elemento! S.C. de Bariloche, 28 de
diciembre de 1951.- El 26 de noviembre pudimos al
menos llevar el barco hasta el borde del lago, pero seguía
muy movido para botarlo. Finalmente -el 29 de noviembre -
llego el día de fiesta! El camión de Aeronáutica
proporcionado por Stein empujo a la Gaake por medio de dos
vigas Delante de unos 20 operarios y público reunido para la ocasión, Gerdi bautizó al barco con su nombre rociando el orgulloso barquito con un vaso de champagne - el resto de la botella nos lo tomamos entre todos con los mejores deseos de "feliz viaje"! El pequeño bote auxiliar de la Gaake fue botado menos ceremoniosamente ya que debía trabajar intensamente para que la botadura de su nodriza fuera lo mas perfecto posible. Para el viaje inaugural hasta
el puerto de Bariloche abordamos el barco Gerdi, Ully, Guido,
Raúl, el mecánico Sonnenhüter y yo como capitán - y ahí
vamos! El camión de Aeronatica empezó a empujar y con un
ruido ensordecedor el slip se deslizo al agua sobre los cantos
rodados. Ahora estábamos en problemas porque además el viento empezaba a levantarse, situación bastante peligrosa en esa costa desprotegida. Afortunadamente Sonnenhüter logro regular mejor la transmisión y una vez despegados del camión conduje el barco mas lejos de la peligrosa orilla. Mientras tanto Stein había abordado la Gaake en el chinchorro y proponía llevar el barco hasta el puerto de Bariloche incluido el slip, porque allí se dispondría de mayores medios para librarlo de su molesto huésped. Pero lamentablemente el slip se corrió hacia atrás durante la marcha y bloqueó la hélice. Ahora llego el momento de
arrojar el ancla, y el señor Dalla Cia -el mas activo de los
colaboradores- fue en el Kaiser hasta Parques Nacionales para
conseguir una lancha de auxilio. volvió a la media hora con
la mala noticia de que ninguno de los barcos estaba en
condiciones.
Era para mi una sensación muy extraña estar al timón de la Gaake en navegación, después de haber acariciado la rueda incontables veces en el astillero, soñando sobre lo lindo que sería una vez en el agua y en condiciones reales. Pasamos por delante del malecón del puerto para mostrarles el barco de lejos a nuestros amigos la familia Spagat, dimos un elegante viraje y entramos en el puerto interior. A esta altura estábamos famélicos, ya que entre tanto se había hecho las tres de la tarde. Los barcos presentes en el puerto nos saludaron con tres toques de bocina, y nosotros fondeamos el ancla de proa en medio de la rada. La amable tripulación de un bote llevó la amarra de popa al muelle, y después se apagó el motor después de su primera prueba de esfuerzo. Mientras íbamos a tierra en el chinchorro pude ver que se confirmaba un temor que ya tenía durante esta primera navegación: la proa estaba bastante hundida - incluso mas allá de la pintura roja de la obra viva- , lo que obviamente deslucía la silueta de mi barquito. Con posterioridad corregimos este problema de nivelación mediante 40 barras de hormigón armado de 30 x 10 x 13 cm.
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El primero de diciembre agasajamos
a nuestros ayudantes durante la botadura con una fiesta de
agradecimiento abordo. Llevamos pues bandejas con fiambres, sándwichs
y demás elementos de cocktail, empanadas y tortas. Toda na
batería de bebidas alcohólicas ya se encontraba en nuestro
bar flotante.
El señor Sonnenhüter trabajó incansablemente como transbordador llevando y trayendo gente en el chinchorro. Después de que se hubieran reunido todos los invitados y una vez despachado una primera parte del menú surgió la inquietud de una pequeña navegación, pedido que prontamente se tradujo en la práctica. Izamos todas las banderas y banderines, levamos el ancla y con sonoros bocinazos salimos al lago bajo las envidiosas miradas de los curiosos reunidos en tierra. Como había algo de marejada fuimos hasta Puerto Venado y vuelta, lo que le garantizaba a la Gaake un mínimo de movimiento. El viaje duro mas de una hora y media, una vez de vuelta en el puerto tomamos una ultima copa y luego todos se despidieron con los mejores deseos para el futuro del barco. El 13 de diciembre había luna llena! Como no nos queríamos perder eso se preparó rápidamente una cena fría y algunas botellas de cerveza, y rápido al puerto! El señor Sonnenhüter se prendió en seguida, lo mismo el Capitán Aguirre de la "Modesta Victoria" que se decidió a venir a último momento. Emprendimos la navegación hacia Arroyo Castillo. No soplaba nada de viento, el Nahuel Huapí parecía un espejo de agua. Después de una hora de viaje llegamos a Arroyo Castillo y fuimos a tierra con el chinchorro, paseamos por la playa e intentamos pescar un salmón (!). Cuando se puso el sol estábamos de nuevo abordo, pusimos la mesa y cenamos. Con una cerveza delante estuvimos charlando hasta las 11 de la noche hasta que salió la luna llena para proporcionarnos una placentera navegación de regreso. Era realmente mágico -alrededor de nosotros el paisaje montañoso todavía blanco de nieve, a lo lejos las luces de Bariloche y por estribor la isla Atómica que nos alumbraba con suspicaces reflectores. La entrada a puerto salió muy bien gracias al poderoso reflector de la Gaake y a medianoche estábamos de vuelta en el fondeadero nuevamente bajo las miradas curiosas y admiradas de la multitud que había hecho el paseo hasta el puerto para disfrutar de la noche. El 17 de diciembre de 1951, con un tiempo lindísimo, hicimos otro viaje hasta Arroyo Castillo, esta vez con Dora, Nanni y Gustavito Izurieta. Sobre la playa y al lado del arroyo hicimos un asado, después del cual seguimos hasta Puerto Venado donde fondeamos y tomamos el café, sacamos fotos y paseamos en el chinchorro. Llegamos a la noche a Bariloche, sin problemas. El 20 de diciembre el tiempo favorable nos tentó para hacer de nuevo el viaje anterior, fondeando en la tranquila bahía de Puerto Venado para almorzar. Mientras tanto se había levantado algo de viento, y fue justamente el pequeño Guido que nos advirtió que el ancla garreaba y el barco se iba contra la costa. Inmediatamente levamos el ancla y prendimos el motor, y ya que estábamos en marcha bordeamos la costa hasta Puerto Huemul y de allí cruzando derecho el lago hasta península San Pedro. Rolabamos bastante con las olas por el través cuando sorpresivamente se apago el motor. Que susto para coronar nuestro plácido viaje, y el oleaje iba en aumento! El señor Sonnenhüter estuvo cinco minutos trabajando en el suministro de nafta, con lo que el motor arrancó. Seguimos hasta Puerto Ciprés donde pensábamos amarrar en lo de Lunde e invitarlos a tomar el café abordo. Lamentablemente el amarradero se encontraba en aguas muy playas y debido al peligro de tocar fondo decidimos seguir. Allí vimos que la brisa fresca se había transformado en una tormenta bastante regular, y todavía con la falla del motor en mente emprendimos el regreso. Sin prestar atención a la zona de restricción alrededor de la isla Atómica y con olas y viento por popa llegamos a Bariloche donde aún tuvimos tiempo de tomar un café algo tardío fondeados en el puerto. El 23 de diciembre llegó Chicha, mi abuela paterna, que inmediatamente quiso conocer la Gaake, y como el tiempo estaba muy lindo prendimos el motor y salimos. Como pasajero adicional llevamos esta vez al comisario de a bordo de la "Modesta Victoria", al que le debía algunos favores. A Chicha le encantó timonear, a pesar de mis comentarios sobre lo parecido a un toro haciendo pipí que parecía nuestra estela! Durante el viaje empinamos unas coñacs, nuestro invitado de la "Modesta" se tomó dos! S.C. de Bariloche, enero 9 de 1952.- El 28 de diciembre de 1951 la Gaake fue inspeccionada por el segundo comandante de Prefectura, porque mientras tanto yo había hecho una solicitud para poder hacer servicio de pasajeros. Mis actividades con la empresa constructora no me absorbían casi nada en estas épocas de crisis, y quería usar mi tiempo libre al servicio del turismo. La inspección salió en forma totalmente satisfactoria, con lo cual ahora puedo llevar a 20 pasajeros. Puerto Pañuelo era el punto de partida para todos los barcos menores de turismo, y adonde tuve que llevar a la Gaake. El traslado se llevó
a cabo el 30 de diciembre de 1951 con toda la familia a bordo
incluidas Christa y Trixi que habían llegado el día
anterior. El día era algo ventoso, por lo cual nuestro
barquito cabeceaba y rolaba bastante. Por suerte nadie se mareó!
Las movidas recién se calmaron al reparo de la Isla Victoria,
y alcanzamos Puerto Anchorena para almorzar. Luego nos bañamos
y paseamos. Especialmente los chicos se divirtieron de lo
lindo chapoteando en el agua y logrando sendas quemaduras de
sol. Relativamente El ultimo día de 1951 fuimos los seis (Chicha, Ully, Gerdi, Christa, Kaspar Sprüngli y yo) a bordo a las 10 y media de la noche cargados con todos los elementos para una fiesta de fin de año. Las botellas de sidra y champagne fueron puestas a enfriar en el lago. Con la mesa plegable puesta de fiesta -Gerdi se había acordado hasta de las serpentinas de papel- comimos un exquisito buffet frío del cual hasta sobraron unos bocados para el gatito del prefecto de puerto. A las 12 en punto sonó la bocina de la Gaake mientras entrechocábamos las copas por un alegre, feliz, sano y exitoso año
- 1 9 5 2 - A continuación siguió la fiesta bailable en el hotel Llao-Llao. Los conocidos que se enteraron de nuestro original festejo abordo se pusieron verdes de envidia! Para el 2 de enero de
1952 Ricardo Ezquerra de la agencia de turismo
"Alun-Có" me había organizado el primer
viaje con pasajeros que encabezaría la serie que
realizaría por el bellísimo paisaje del lago
"Nahuel-Huapí". Al principio todo anduvo
bien. El tiempo estaba lindo y las olas suaves, cuando justo
después del islote de los Conejos el motor empezó a fallar y
se detuvo poco después. Con un balde hice un ancla de capa
mientras el señor Sonnenhüter desarmaba la cañería de
combustible, soplaba por ella, y la armó de vuelta con lo que
el motor arrancó. Izamos el ancla de capa y seguimos viaje.
No por mucho tiempo, porque al rato al motor Morris le dio
otro ataque de tos, allá fue el ancla de capa de nuevo,
vuelta a desarmar la Eliminada la causa de
nuestro viaje en cuotas, seguimos sin contratiempos hasta Los
Arrayanes, luego puerto Anchorena en la isla Victoria y ya de
noche Puerto Pañuelo. Poco antes de llegar vino a nuestro
encuentro Nello Garagnani con la "Brisa" con el
prefecto de puerto abordo que se hallaba inquieto por nuestra
tardanza. Yo supongo que le habían calentado un poco la
cabeza mis colegas dueños de lanchas, celosos por la
preferencia que se le había dado a la Gaake. No se explica de
otra manera, porque nunca nadie se El 3-1-1952 se repitió
el mismo viaje, esta vez con 17 pasajeros. El tiempo estaba
bastante tormentoso y también tuve a mi primer pasajero
mareado! El 4-1-52 nuevamente Arrayanes-Puerto Pañuelo
con 12 pasajeros. Fue un lindo viaje con buen tiempo y gente
amable a bordo. El 5-1-52 Arrayanes e Isla Victoria con
16 pasajeros, bastante tormentoso. El 7 de enero estaba
libre, pero como el tiempo estaba bárbaro y sin viento se
organizó rápidamente una excursión privada. Con Chicha,
Christa, Trixi, Gerdi y mis dos hijos fuimos a la isla
Victoria donde pasamos una tarde de balneario muy placentera. El 8-2-52 partimos con tiempo
inestable a Puerto Tigre para ir a buscar a las familias
Theholen y Langbeen para una excursión por el día a Puerto
Blest y Los Cántaros. El 13-2-52 el lago estaba
mansito de nuevo, y a falta de pasajeros pagos hicimos un
viaje hasta Puerto Anchorena donde queríamos visitar al señor
Sichel. Antes de zarpar el señor Sonnenhüter tuvo que
meterse en el agua helada para desenredar del eje de la hélice
un cabo del ancla que se había enrollado allí por su propia
negligencia. Recién un mes después pude volver a visitar el barco y bombear el agua de la sentina. Encontré a mi antes tan inmaculado barquito bastante magullado, salpicado de aceite y muy hundido en el agua. En la sentina se habían juntado alrededor de 300 litros de agua entre otras causas por una prolongada lluvia torrencial. A esta altura de los acontecimientos de ninguna manera podía dejar la Gaake en Puerto Pañuelo en estas condiciones. Me devanaba los sesos pensando en donde obtener un slip para sacarla del agua, porque el original del barco había resultado destruido en la tormenta que se desencadenó horas después de botarlo. Tuve la suerte de que mi amigo y camarada del club Bruno Albo pusiera a mi disposición las instalaciones y personal de Pichi Mahuida, lo que acepté muy agradecido. El 30-3-52 y con un día maravilloso Antonio Margarido me remolcó con la "Cherú" hasta Pichi Mahuida donde fondeamos en la bahía y toda la familia que me acompañaba tomó el café. Al día siguiente y en mi ausencia Albo y su personal sacaron la Gaake a tierra, y el 1 de abril pude hacer desmontar todos los herrajes dañados. El eje no estaba muy doblado, y también la pala del timón pudo ser "planchada". La "pata de gallo" se quebró al intentar enderezarla, y ahora debe ser reforzada por dos herrajes laterales de hierro como refuerzo. El peor daño lo había
sufrido la hélice que tenía dos palas muy dobladas. En
general las puntas de las palas parecían muy melladas, y como
yo no recuerdo haber tenido contacto con piedras supongo que
deben provenir de cuando se enredó el cable del ancla. Las
dos palas sufrieron severas rajaduras cuando se enderezaron,
y cuando las hice soldar un chapucero quemó el bronce y ahora
puedo encargar una hélice nueva! -----------------0------------------- Aquí termina abruptamente el relato de Daddy. Desconozco los motivos y me extraña mucho porque era muy metódico para llevar su correspondencia, archivos, etc. Con este final queda un bache de tiempo entre principios de abril de 1952 y principios de julio de 1954 en que nos fuimos definitivamente de Bariloche para Buenos Aires. Supongo que la razón por la cual no siguió escribiendo se debió a que los tiempos que siguieron fueron muy difíciles y que recuerdo solo vagamente pues solo tenía 7 años. Con la compañía constructora Daddy no tenía trabajo, porque la delirante empresa que se realizaba en la Isla Huemul -ahora llamada Isla Atómica- absorbía de tal manera todos los materiales disponibles que paralizó totalmente la construcción en todo el sur del país y especialmente en Bariloche. La actividad colateral que había emprendido usando la Gaake para llevar turistas a navegar tampoco prosperó, debido a que la recesión generalizada producida por la infame dictadura del "innombrable de las cinco letras" paralizó casi totalmente el flujo de turismo. Con la hélice nueva la Gaake tiene que haber seguido en servicio durante bastante tiempo. Deduzco esto porque en un último intento por hacerse un lugar en el turismo local Daddy compró en un remate un colectivo fuera de línea con cuyo chasis y motor construyó una gran camioneta rural con la idea de cubrir todo el espectro del transporte de turistas tanto por agua como por tierra. El diario que Muschy llevaba sobre mi vida, álbumes de fotos y otras fuentes, ubican la fecha de construcción de esa camioneta a fines de 1952 o principios de 1953. Yo recuerdo varios de esos viajes con la gran camioneta llevando gente al puerto ya que Daddy había organizado una especie de paquete complementando los viajes en el lago con circuitos por tierra. No puedo precisar la fecha ni
el lugar exacto salvo que era en el extremo sur del lago,
cuando la Gaake sufrió otro serio inconvenientes a
consecuencia de una varadura muy seria que le hizo una vía de
agua muy considerable. Fue reflotada vaciando el agua con
bombas y llevada a un astillero colgada entre dos lanchas muy
grandes, supongo que eran las de Parques Nacionales. Fue todo
un operativo en el que me dejaron acompañar a Daddy, y aún
tengo grabada la imagen del marco muy hundido en el agua entre La otra anécdota que recuerdo se ubica en el período en que ya Daddy la había vendido. No quiero ni imaginarme lo que le debe haber costado tomar esa decisión después de haberla construído con tanto amor y haberla usado en tantas ocasiones memorables. El comprador era de Villa La Angostura, eso lo pude averiguar. Al poco tiempo de tenerla en su poder llamó a mi padre porque no podia hacer entrar los cambios de marcha. Si bien "lo usado no tiene garantía", Daddy con su corrección habitual le dijo que iria a ver si podía solucionar el problema. Emprendimos el viaje Daddy, el señor Sonnenhüter como conocedor de todos los pormenores mecánicos del barco, y yo pues me habían autorizado a ser de la partida. El lugar exacto no lo recuerdo, salvo tres detalles: era muy lejos ya que tardamos varias horas en llegar (y volver), había acceso vehicular ya que pudimos llegar en la camioneta, y era un lugar con cierta infraestructura pues había al menos una hostería. (Ahora van a conocer por qué recuerdo tanto ese último detalle!) Con estos datos el lugar tiene que haber sido Puerto Manzano o Villa La Angostura. Llegados a destino el problema
se solucionó en dos minutos: se había caído una herramienta
dentro del alojamiento donde se movían las varillas para
poner marcha adelante, reversa o punto muerto, y que trababa
todo movimiento, y ni se les había ocurrido mirar ahí. La anécdota de la hostería es la siguiente: como se había hecho bastante tarde yo tenía mucha hambre, y consultado el dueño del lugar dijo que lo único que le quedaba (estábamos fuera de temporada) eran Bay Biscuits de las que me comí un montonazo con Toddy! (Como creo que ya no se hacen, aclaro que los Bay Biscuits eran como unas tostadas dulces muy largas de Terrabusi que venían de a dos en un paquete azul, el Toddy era el Nesquik de aquellos tiempos). De aquella inolvidable excursión volvimos a casa ya de noche, y en mérito a la hora y lo cansado que estaba me dejaron ir a la cama sin limpiarme los dientes! Como ya conté, en julio de 1954 nos mudamos definitivamente a Buenos Aires con lo que Bariloche quedó como una especie de "vida anterior", pero en las tres casas que habitamos allí siempre tenían un lugar preferencial varios elementos que nos traían recuerdos. Varios de ellos eran cosas de la Gaake: una de las anclas, la brújula, el conjunto de barómetro, higrómetro y termómetro, y fundamentalmente una hermosa maqueta del barco.
En 1956, 1957 y 1958 volvimos a Bariloche para pasar parte o todas las vacaciones de verano. La casa de Mitre 986 se había vendido pero durante los primeros dos años sequimos siendo dueños de "Ayen-Hué" y para el tercero el nuevo dueño nos prestó la propiedad para que se la cuidáramos. De esos tres veraneos atesoro tantos recuerdos con los que se podría escribir un libro, pero no vienen al caso. En 1959 nos mudamos a Tandil, y
nuevo colegio, nuevos amigos, nuevos intereses y la
adolescencia corrieron un telón sobre el sur. Y un dia, recorriendo los alrededores de Llao-Llao y Puerto Pañuelo llegamos a la sumamente escondida Villa Tacul, en una de cuyas numerosas bahías de repente un fantasma brotó del pasado: en el casco destruído y semisumergido en la playa de cantos rodados reconocí la inconfundible silueta del barco de mi padre. Ya sin máquina y totalmente desguazada, fue el objetivo de las últimas fotos que existen de la Gaake.
Pude averiguar algo. En el terrible maremoto que azotó el lago en 1960 y que destruyó totalmente el puerto de San Carlos de Bariloche, muchos barcos quedaron al garete y se estrellaron contra las costas rocosas. Una de estas víctimas fue la Gaake, que en la fecha de su naufragio se llamaba "Jairón II". Una vieja tradición marinera dice que nunca hay que cambiarle el nombre a un barco. Tendrá algo que ver...?
Desde entonces hemos vuelto a Bariloche muchas veces. En el ´75 y ´76,después un largo paréntesis hasta el ´90, y recientemente en dos o tres oportunidades. Nunca más logré ubicar los restos, tal vez porque fueron retirados. Y ahora para finalizar, voy a relatar el hecho que me movió a traducir la bitácora y agregar mis propios recuerdos. El 10 de marzo de 2001 estábamos de regreso en Bariloche como mencioné al principio, ya decididos a seguir hacia el norte porque el tiempo estaba horrible. Habíamos pasado la noche en el playón para motorhomes al lado del puerto nuevo, y mientras desayunabamos veiamos a lo lejos varios veleros del Club Náutico practicando. Esto me recordó que quería
pasar a saludar. Con la gente de la Comision Directiva poco
pude hacer porque casi todos se preparaban para la regata que
se largaría en breve, pero la amable secretaria del club me
dijo que uno de los viejos camaradas de Daddy aun vivía, y
que me podía poner en contacto. Lo llamó a la casa y cuando
me puse al tubo y me identifiqué, inmediatamente este señor
Margarido se entusiasmó con la idea de verme. Vivía a
menos de diez cuadras del club, y alla fuimos. Y al entrar en la casa pasó
algo tan fuerte que hasta al escribirlo ahora siento una
pelota en la garganta. Yo me quede como petrificado y no sabia que decir así que le pedí que me disculpara la emoción que sentía en ese momento. Y ahí se paro, descolgó el timón y me lo dio a mi diciendo:-"Es tuya, ahora te corresponde a vos". Sin mas palabras, no? Nos quedamos solo un poco mas para sacarnos algunas fotos porque el señor se emocionaba mucho, y partimos con rumbo a casa.
F I N
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