Historia y Arqueologia Marítima

Un viaje a la Historia del Paraná - Artículo por Guido Seidel

INFORME VIAJE DE INVESTIGACIÓN RIO PARANA - 7 AL 16 DE AGOSTO DE 2004.

            Desde el 7 hasta el 16 de agosto de este año recorrimos con  Carlos Mey ambas márgenes del Río Paraná  en un viaje de investigación sobre historia marítima fluvial. Dicho viaje fue financiado por la Fundación Promare de EEUU ya que aparentemente hallaron los objetivos de la misma de suficiente interés como para dar apoyo a esta iniciativa de nuestro gran amigo Charlie.

             Para el transporte puse a disposición mi veterana Ducato que nos llevó por toda la vuelta de 3.300 kilómetros sin problemas. Ahora que estoy de vuelta en casa puedo decirlo sin peligro de invocar misteriosos demonios causantes de fallas en las cosas hechas por el hombre, y como  prueba vayan dos anécdotas.

             La primera vez que Charlie desplegó toda su tecnología de notebook, scanner y demás maravillas para copiar documentos comenté como al pasar que me parecía bien que aún usara en la Sony Vaio Windows ´98 que me parece muy estable. “Sí”, -dijo- “pero también es importante la computadora, una Sony Vaio no se planta jamás!”.

             No terminó de decirlo cuando el aparato se colgó totalmente y no respondia a reseteos, cortes de energía, ruegos o exhortaciones inconvenientes para horario de protección al menor.

             Algunos dias después le ponderé su reloj, muy parecido a un Tag Heuer. “No”, -dijo riendo- “es trucho, lo compre creo que en Paraguay por dos mangos hace cinco años y  anda fantástico!”. Hasta ahí, porque la proxima vez que lo consultó hacía varias horas que se había parado......

             Bueno, entremos en tema.......

El río Paraná tuvo desde hace siglos un activísimo movimiento marítimo a nivel internacional. Hasta Rosario, y en menor cuantía hasta mucho mas arriba, llegaban barcos de las mas diversas banderas para traer mercancías importadas y llevarse productos de Argentina.

 Como un ejemplo aislado de su  importancia voy a citar el hecho muy poco conocido de que ésta arteria fluvial fue escenario de las correrías de nada menos que Joshua Slocum, quien en 1895 fuera el primer hombre que en solitario diera toda la vuelta al planeta en su inolvidable balandra “Spray”.

 Slocum recorrió el Paraná hasta su confluencia con el río Paraguay en 1886 comerciando con su bricbarca “Aquidneck” de 326 toneladas de registro. Su descripción del ambiente marino internacional de aquellos años nos deja con la boca abierta, desde las dificultades de navegación del río hasta la inescrupulosidad de los “enganchadores” internacionales de tripulación  que  medraban en Rosario.

             Desde Rosario cruzamos el nuevo puente que vincula con Victoria, que es donde comenzaríamos a visitar las localidades pequeñas. Digo esto de antemano ya que las urbes grandes quedarán para un viaje próximo por la cantidad de información que se esperaba encontrar en ellos con la consiguiente inversión de mucho tiempo. Además, solo llegamos hasta Resistencia, Chaco, ya que obligaciones laborales exigían la presencia de Charlie en BA a partir del 17 de agosto.

             En Rosario no dudamos en disparar las primeras fotografías sobre el simpático y pequeño buque portuario emplazado como monumento a los residentes jugoslavos frente al monumento a la Bandera.

             A poco de abandonar Victoria ya hallamos un punto de interés: el Molino Doll. Se trata de un antiquísimo molino harinero de 170 años de antigüedad, actualmente abandonado, que era accionado por las aguas de un embalse del río Doll hecho ex profeso. Aún quedan en el río restos de la importante obra hidráulica que se desviaba hasta los cimientos del molino donde accionaba una rueda. Aún se ve el gran eje, pero no pudimos constatar la existencia de la rueda porque el edificio no solo está cerrado sino que su estado ruinoso lo hace peligroso para investigar.

 

            La primera recalada fue en Santa Elena, donde desde fines del siglo XIX funcionó hasta la década de 1970 un importantísimo frigorífico de la firma británica Bovril. Dado que el ingreso de hacienda y expedición de los productos elaborados se hacía por el río, su puerto tuvo un movimiento importantísimo. En dos ambientes del frigorífico, parado pero no obsoleto, funciona un museo levantado con el esfuerzo personal del Sr.Entroncassi    que lo abrió especialmente para nosotros. Elementos navales no quedan, pero se halla emplazada sobre la costanera una antigua grúa ferrocarrilera a vapor en perfecto estado.

 

 

            Nuestra siguiente singladura nos llevó a La Paz, a  solo 50  km de allí, y donde recogimos la mayor cantidad de información de todo el viaje. Su puerto funcionó desde la ultima mitad del siglo XIX hasta hace poco, y pudimos scanear y fotografiar una enorme cantidad de documentos y fotos antiguas que atestiguan la importancia de La Paz. 

            Como puntos de sumo interés para nosotros pero para mí en particular,  hallamos referencia escrita y fotográfica a la existencia del casco de un gran velero de madera que se utilizaba como  pontón antes de la construcción del muelle en 1911. No pudimos saber que fue de él. Se trata del típico caso tan común en esa época que cuando uno de esos reyes del mar era declarado no apto para la navegación terminaba en el triste destino de convertirse en  carbonera o pontón flotante.

            Según sus líneas generales y por lo poco que se puede apreciar en la foto muy antigua, tendríamos el privilegio de estar observando un packet ship o clipper de entre 1830 y 1850 muy similar a los “Star of Empire” o “Charriot of Fame” de Donald Mc Cay. Qué fascinante suponer en como fue a dar a La Paz y cual fue su destino final!

           

Tambien encontramos dos modelos de goletas mercantes en poder de particulares que se inspiraron en sus pares reales en los que había navegado el modelista. Ambos modelos habían sido elaborados alrededor de 1890 y tenían increíbles detalles dignos de un modelista de primera.

             Tambien vimos en el excelente museo (creo que el mejor de todos los que vimos en este viaje) un gran palo macho que se atribuye al barco de Garigaldi durante su combate con el almirante Brown en Costa Brava, no lejos de allí. Se lo rescató del río en 1970, permaneció frente a la Prefectura local durante muchos años y actualmente descansa en el museo, bajo un alero. Ademas de  medirlo y fotografiarlo hicimos bajo acta una extracción de muestra de madera para analizar. Por suerte pudimos disuadir a la directora del museo de intentar “preservar” la reliquia con barniz y aceite quemado.......

            Como anécdota de la construcción del puerto de La Paz  queda la historia de la instalación de la gran grúa móvil Ansaldo alrededor de  1947, que jamás funcionó ya que al conectarse su motor eléctrico dejaba sin electricidad a toda la población! Intentos posteriores de proveerla de un generador propio no funcionaron muy bién y hoy la enorme grúa es otro monumento a la incoherencia y falta de previsión. En una plataforma debajo de la caseta de comando aún se puede ver el generador sin su motor. Las vías de más de 200 metros de recorrido están tapadas por varias capas asfálticas.

 Constituye un hecho muy interesante que La Paz sea el lugar de nacimiento del conscripto Anacleto Bernardi, que fuera protagonista de heroicos salvamentos de personas a costa de su vida, durante el naufragio del gran vapor italiano “Principessa Mafalda” en 1927

            En Esquina tampoco hay ya actividad portuaria a pesar de que también fue importante en una época. Poco pudimos obtener de su discreto pero interesante museo, y lo más importante fue la pista para seguir los pasos de un barco muy antiguo que alguna vez fuera durante muchos años la imagen de la población, y ya no lo es más dada la falta de interés, desidia e irresponsabilidad de autoridades y población. El “Pinín” fue construido en España en 1855 como un hermoso pailebote de casi 30 metros de eslora. Vino a Argentina trayendo italianos emigrantes luego de lo cual estuvo trabajando como mercante en el Paraná pero haciendo incluso viajes de carbón a Ushuaia. Quedó luego arrumbado en La Plata. En 1900 le sacan el palo popel y le instalan un motor diesel y una caseta a popa. En 1930 comienza su trabajo de décadas arriba y abajo por el Paraná con carga desde Asunción hasta Buenos Aires y llegó hasta a servir como una especie de buque escuela. Hasta 1966 que navega por ultima vez hundiéndose por primera vez en 1967. Queda luego cerca de la actual playa iniciando una lenta agonía que duró hasta casi el año 2000 en que su último dueño ayuda a desguazarlo. Esquina no solo pierde por propia decisión una imagen emblemática y de gran atractivo turístico sino la exclusividad  de tener sobre sus costas una embarcación grande de madera de casi 150 años de antigüedad....

 

            Un objeto que nos llamó mucho la atención en el museo de Esquina fue un curioso proyectil, de unos cuarenta cm de largo por unos 12 de diámetro, cabeza cónica y el cuerpo con seis estrias grandes de paso muy largo y en la cabeza una rosca como para contener una espoleta. Supuestamente había sido hallado en el campo de una de las batallas de la guerra con el Paraguay. Habríamos de obtener más información sobre proyectiles de este tipo.....

             En Goya no queda mucha documentación  para investigar ya que la Casa de la Cultura es incipiente, y se trata de una población importante en la que ya es mas difícil hallar los contactos que puedan proporcionar las pistas necesarias. No obstante ello, nos hicimos un paseo hasta el viejo puerto distante unos 15 km río abajo, y donde encontramos algunas perlitas.

             Lo primero que se ve amarrado al viejo muelle es un ferry de doble proa con rampas que hace muchos años que ya no hace su recorrido de cuatro horas a Reconquista, pero se lo podría rehabilitar con relativamente poca inversión. Tumbado sobre la playa encontramos un viejo remolcador de río, ya raqueado e inoperable, su viejo motor diesel aún en la sala de máquinas. 

 

 

            Y la perla mayor: a cierta distancia de allí se ve un gran objeto oxidado en agudo ángulo sobre la barranca y semihundido. Al acercarnos observamos que se trataba de una enorme barcaza o pontón flotante, y con suma sorpresa leímos sobre las bandas la leyenda “US ARMY” a continuación la sigla “BKR – S  7”! Lo poco que pudimos averiguar sobre tan extraño elemento fue que aparentemente se lo usaba para transportar los caños de las dragas. Como llegó a la Argentina un rezago de la Segunda Guerra Mundial, ni idea. Pero con la sigla trataremos de averiguar para que se usaba originalmente y su posterior historia.

Con un poco de contorsionismo es posible acceder a su interior a través de un agujero abierto donde la corrosión es mayor, pudiendo observarse que estaba dividido en varios compartimientos estancos con portas y maniguetas, que tiene una red de caños con válvulas y que muestra señales de habérsele añadido herrajes adicionales burdamente soldados. Una escala lleva a cubierta a través de un tambucho.

             Bella Vista fue otro objetivo rico en información. Como en casi todos lados, el puerto ya no funciona como antes, salvo para los omnipresentes lanchones de hacienda. El museo es flamante con solo dos meses de funcionamiento, pero hablando y preguntando aquí y allá fuimos encontrando personas que aportaron documentos y viejas fotografías que hablan de un activisimo puerto que antaño daba salida a gran variedad de productos principalmente naranjas.

             Cuando ya prácticamente estábamos con el motor en marcha para irnos dimos con  otra perla del viaje. Hace unos años un baqueano de río había encontrado casi frente a su casa durante una bajante el sueño del arqueólogo subacuatico: el costillar de un viejo barco. Ante la total y criminal indiferencia de las autoridades se extrajo el pecio tironeándolo con dos retroexcavadoras, y lo que queda actualmente es una parte de quilla, sobrequilla, roda y codaste que el dueño de un emprendimiento de cabañas usa como cerco. Dado que bajo los alcances de la actual legislación de protección del patrimonio subacuatico la apropiación del pecio constituye un delito, todo el mundo incluidas autoridades municipales se asustaron bastante y confiamos que los restos encuentren su camino al museo que es donde deben estar. El baqueano prontamente se desprendió de un gran trozo de cadena moldeado a fragua que encontró dentro del barco para que lo lleváramos al museo. También nos contó que cuando se propagó la noticia del hallazgo bajó un aficionado como nosotros desde Resistencia para estudiar los restos y fotografiarlos. Ante el tratamiento que se dio al pecio reaccionó con indignación abandonando el estudio, pero luego nos mostró fotos que aún lo muestran con parte de las cuadernas en posición y con su largo total de 22 metros. O sea, era un señor barco. Reconoció las maderas como de la zona, principalmente guayacán, y dada su construcción a achuela y con profusión de hierros para fijar el maderamen no cabe duda que se trata de un barco construido en el país y para usar en agua dulce. Nosotros calculamos su antigüedad en alrededor de 200 años.

 

            En Bella Vista aún funciona la sucursal Nro. 2 del Banco de la Nación Argentina, lo que da idea de la importancia comercial que su puerto tuvo en el pasado.

 

            Empedrado también fue en su momento importante, pero nada queda para dar testimonio de su actividad. Como dato de sumo interés nos enteramos con sorpresa que a unos diez km de la población había sido erigido en 1914 un enorme hotel de características muy suntuosas típicas de la “belle epoque” para funcionar como un complejo de lujo para la alta sociedad porteña durante el invierno. Se llamaba “La mansión de Invierno”. El mobiliario había sido traído de París, la cristalería de Murano y la porcelana de Florencia. Dos subsuelos unidos por pasillos llenos de planas exóticas vinculaban con el hotel de cuatro pisos. Irónicamente solo funcionó un verano iniciando luego una decadencia que actualmente lo muestra totalmente en ruinas y en proceso de ser ganado por la selva. Las causas de su abandono operacional seguramente fue el fracaso financiero, pero no hay causas ciertas para el deterioro edilicio sobre el cual se tejen las mas fantásticas y místicas conjeturas. Ni siquiera los pobladores de Empedrado pueden acceder al predio privado donde encuentran las ruinas.

 

            La visita a Puerto Barranqueras en Resistencia nos mostraron un puerto moderno y activo pero poco pudimos investigar sobre el pasado. Lo mismo pasó con Puerto Vilelas que directamente ya no existe y al estar dentro de un área populosa de villas decidimos curarnos en salud y ni siquiera bajamos de la camioneta.

             La visita al ex–Ingenio “Las Palmas” fue darnos de narices con uno de los mayores emporio de la pujanza agrícolo- industrial de fines del siglo XIX. Funcionó desde 1882 hasta alrededor de 1980, o sea casi un siglo. Fue el primer lugar en Sudamérica que tuvo corriente eléctrica, y ver los restos de sus monumentales instalaciones ya irrecuperables y en proceso de chatarreo uno no puede menos que preguntarse una y otra vez porqué en nuestro país fracasan emprendimientos tan sólidos bajo los embates del obstruccionismo sindical y la ceguera de las autoridades que tampoco pudieron mantenerlo funcionando.

  

Su otrora activo puerto tampoco existe ya, al desaparecer gran parte de la barranca de esa parte del río.

 Nuestro último objetivo era Isla del Cerrito en la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay, frente a Paso de la Patria . Su condición de escenario como campo de batalla durante la guerra con el Paraguay y su ocupación de diez años por parte de Brasil dejó muchas huellas que se pueden apreciar en el pequeño pero muy buen museo de la isla. Fue leprosario desde 1920 hasta alrededor de 1960 y los treinta y pico de hermosos edificios en estilo tropical-colonial aún están y aplicados a nuevas funciones. Tuvo su propio crematorio, hoy convertido en biblioteca, y su red ferroviaria de trocha angosta.

             Como tema náutico, hallamos un venerable remolcador de río en una pradera de la isla.

 En el museo encontramos la respuesta al  extraño proyectil que vimos en Esquina, ya que en la isla se encontraron muchísimos de ellos como rezago de la ocupación brasilera. Eran de los cañones navales, y su extraña forma con seis caras era la primera aproximación al principio de la estabilidad en el espacio del giróscopo, solo que en esa época de 1860 primero se intentó que el proyectil tuviera forma de tornillo y lo tiraba una ánima lisa. Poco después se perfeccionó el ánima rayada con proyectil liso y aro de forzamiento. La raón de que hubiera tantos sin estallar fue que cuando Brasil entregó a Argentina Isla del Cerrito ya eran obsoletos y los dejaron directamente.

 

 El último día nuestro contacto en Resistencia nos llevó a una excursión fuera de programa pero no por ello menos interesante: una población del siglo XVIII donde funcionaba una reducción de indios que aún lleva su nombre: Santa Ana de los Huácaras. Alrededor de la plaza se conservan casi todos los edificios de esa época y uno se siente como volviendo al pasado.

 También tuvo su ferrocarril de trocha angosta algunos de  cuyos antiguos elementos se pueden apreciar en una recreada estación de ferrocarril.


 Las conclusiones de nuestro viaje las expresaré a título personal ya que no puedo hablar por Charlie, pero creo que coincidimos. 

Que es lamentable lo poco que sabemos de nuestra historia, y lo mal que se la enseña. 

Que el Paraná tuvo una importancia histórica y económica que ni siquiera sospechaba. 

Que su historia aún no fue escrita, pero que hay mucho  material escondido en cajones de dependencias cuyos funcionarios ignoran su trascendencia, o en archivos particulares, lo que puede permitir recopilarla para las generaciones que vienen. 

Que son tan pero tan importantes las personas y sus recuerdos, y que cada dia que transcurre el paso inexorable del tiempo nos privará para siempre de los inapreciables tesoros de información que guardan en sus mentes. 

Tandil, agosto 21 de 2004

Para agregarle algo a Guido, no todo fue historia, ya que en Santa Ana el amigo Gerardo Broglio nos convidó con mates y unas tortas fritas de novela, recien cocinadas! (Carlos Mey)