Historia y Arqueología Marítima

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CRÓNICA DEL SEGUNDO VIAJE DE INVESTIGACIÓN DE HISTARMAR

 PARAGUAY – NOVIEMBRE DE  2005

 por Guido Andrés Seidel 

Resistencia y Formosa Asuncion 1 Vapor Cué
Asuncion 2 Ferrocarriles Paraguayos Museo Naval y buques
Regreso y Posadas Concordia y Pingo  

  El asunto fue que nos despedimos del Agregado Militar y del Jefe de la Misión Naval agradeciéndoles las facilidades puestas a nuestra disposición sin las cuales el tiempito pasado en Asunción hubiera hecho más que un agujero negro en nuestros bolsillos, de la guardia de gendarmería responsable de la seguridad de la embajada y de los inefables policías paraguayos de guardia en la garita que daba frente a la calle donde tuvo que dormir el pobre auto.

También nos dimos una última vuelta para darle un abrazo a don Jaime Grau quien a las seis de la mañana ya se encontraba libando los primeros tererés. Sus ultimas palabras fueron:

- ...buen viaje, y recuerden: no me vayan a mandar mas historiadores!

Los 400 kilómetros que hay entre Asunción y Encarnación transcurren entre suaves lomadas y campos fértiles donde evidentemente debe haber habido desmonte de la selva originaria. Es muy pintoresco y un placer realizar este trayecto. Tampoco aquí tuvimos problemas.

En la excelente ruta hacia Encarnacion hay un pueblo donde se fabrican artesanalmente las famosas y nunca bien ponderadas "hamacas paraguayas". Lamentablemente no llevaba guaraníes ni paramos a sacarles fotos, me quedé con las ganas de comprarme una original, ya que son comodísimas y muy fuertes y tampoco puedo mostrarles como se fabrican, cada casa tiene su propio telar y se hacen a la vista de uno. Imperdible, si hacen este camino!

Unos cien km.antes de Encarnación se abre en San Patricio una ruta a  la derecha que conduce a la población de Ayolas y su gemelo Ituzaingó en Argentina, entre medio de las cuales se encuentra sobre el río Paraná la represa binacional Yacyretá-Apipé.

En Encarnación hicimos frontera para reingresar a Argentina en Posadas. Primero nos fuimos a recorrer la hermosa avenida costanera y seguidamente al puerto donde esperábamos encontrar los dos ferrys ferrocarrileros sobre cuya existencia nos había alertado Gerardo unos meses antes.

 Y allí estaban, en andana y con proa a tierra, flotando y en aparentes buenas condiciones. En uno de ellos tiene sede un club de amigos del ferrocarril que lo mantiene medianamente en condiciones y explota una especie de cantina.

A pesar de estar cerrado el acceso había a bordo un cuidador que muy gentilmente nos franqueó el ingreso, nos permitió ver absolutamente todo lo que nuestra curiosidad nos exigía e incluso terminó identificándose como un ex-tripulante.

Estos barcos fueron construidos en Escocia en 1909 y traídos navegando por sus propios medios hasta su lugar de aplicación que fue el trayecto Encarnación-Posadas haciendo el cruce de la línea de ferrocarril que llevaba desde Buenos Aires hasta Asunción, hoy inactivo. Funcionaron hasta 1991.

Ambos tienen toda su maquinaria, lamentablemente depredada en piezas fundamentales por unos ingenieros de oscuras intenciones poco después de su retirada del servicio. Estos barcos eran impulsados por dos ruedas de paletas laterales,  accionadas a través de un cigüeñal por dos grandes cilindros a vapor alimentadas por una gran caldera a leña.

           Sala de máquinas, los dos cilindros a vapor y bielas   El cigüeñal conectado a las ruedas laterales

 Dado el relativamente buen estado de los barcos, sobre todo su obra viva, el visitante interesado ya imagina la posibilidad de que puedan volver a funcionar. Nada me complacería más, pero a pesar de no ser especialista en máquinas alternativas no creo que haya hoy en día nadie calificado como para poner esos monstruos nuevamente en servicio.

Viendo la capacidad de llevar hasta tres vagones o locomotoras en cada banda, es imposible abstraerse de pensar qué instalaciones en tierra tienen que haber estado disponibles para cargar y descargar este material ferroviario de muchísimas toneladas de peso y sobre todo hacer coincidir exactamente la unión de los rieles.

Nuestra curiosidad y  afán de búsqueda tuvo su premio poco tiempo después pues dicen que preguntando se llega a Roma. Varias personas nos dijeron que detrás de la semiabandonada estación de ferrocarril de Posadas podríamos encontrar algo. Dimos con la estación y con las instalaciones de su trasfondo inundadas de malezas hasta los hombros y usurpadas por varias familias algunos de cuyos componentes nos miraban torvamente y hasta nos pareció que se  relamían al vernos. Sería nuestra impresión pero puedo asegurar que fue el único momento del viaje en que realmente no nos sentimos para nada seguros.

Hasta se comentó la posibilidad de dar una honrosa media vuelta fiel al adagio italiano de “soldati qui fuye sirve para oltra guerra”,  pero la curiosidad y el sabernos representantes de un temerario club de historia marítima nos impulsó a seguir.

Lo que encontramos nos dejó a los tres con la boca abierta. Las vías llegan hasta unos treinta metros del agua donde reparado por un rompeolas que avanza unos 50 metros río adentro hay un sistema de pontones montados sobre anchos rieles que mediante un puente con aparejos y acción telescópica permite hacer coincidir exactamente la vía terrestre con aquella del barco regulándola a   la altura del río en ese momento y compensando la diferencia de pesos a medida que el barco va siendo aligerado de su carga. Sencillamente genial.

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

Direccion de e-mail: histarmar@fibertel.com.ar