Extracto de Divernet (www.divernet.com) de Diver Magazine.

Ud. se ha sumergido en aguas donde la vida marina florece y la historia está escondida. Cerca, las olas golpean contra una antigua fortaleza de piedra que guarda el puerto Mediterráneo que ha existido desde los días de los faraones egipcios. Es el ultimo sonido que escucha mientras desciende.

La fortaleza de Qait Bey guarda la entrada al puerto del Este.

Pescadores en el sitio de buceo de Qait Bey, donde miles de bloques han sido descubiertos bajo el agua.
Debajo hay un mundo sumergido por una catástrofe. Los peces nadan alrededor de bloques gigantes de piedra y formas extrañas que cubren el fondo marino. Delante, una forma oscura lo llama desde su acuosa tumba. Ud. nada más cerca. Una cara negra emerge de las nubosas aguas, sus ojos rasgados miran a través de su máscara. Un cuerpo felino está anclado al fondo del mar, donde esta esfinge ha descansado inmutable por cientos de años.

Ud. está cara a cara con el pasado en un mundo donde las corrientes fluyen con las memorias de Alejandro el Grande, Cleopatra, Julio César y Marco Antonio. Esto es el gloria de los sueños de un buceador.

Estas experiencias submarinas se han convertido en realidad mientras la ciudad portuaria egipcia de Alejandría ve los comienzos de una industria recreacional de buceo, junto con ambiciosos planes de explotar su historia sumergida para el turismo.

Esta ciudad de 4.5 millones de habitantes tienen de todo, charme europeo, plazas públicas con heroicas estatuas, cafes en las veredas, edificios coloniales mirando playas llenas de gente. Un castillo de piedra mantiene su guardia sobre un muelle de rocas. Ha estado allí desde que el dirigente mameluco Qait Bey lo erigió hace 530 años atrás, sobre lo que algunos dicen son las fundaciones de un misterio antiguo.

Pero los mayores tesoros de Alejandría están entre 6 a 8 metros bajo las aguas. Allí afuera están las ruinas del Pharos  de Alejandría - el faro conocido como la Séptima maravilla del mundo - el palacio de Cleopatra, columnas colosales y dioses de piedra sumergidos.

El puerto antiguo sumergido se muestra amarillo en este mapa de Alejandría moderna y su puerto. El puerto este de Alejandría actuamente.
El australiano Paul Garwood fué uno de los primeros en  ir cuando el primer centro recreativo de buceo abrió en Mayo, el Alexandria Diving Co. Encontró un mundo fascinante pero radicalmente diferente de sus experiencias previas en el Mar Rojo. "Las aguas del puerto de Alejandría tienen escombros, placas de roca, aguas turbias y poca visibilidad, pero es especial por la historia. Ver una esfinge de 2 metros o bloques que se dice pertenecieron al faro de Alejandría es muy especial".

Garwood encontró dos esfinges, columnas quebradas, una sección de obelisco cubierta de geroglíficos y cantidad de bloques de granito. 

Siete años antes de la visita de Garwood, el arqueólogo submarino francés Jean-Yves Empereur fué el primero en ver este mágico sitio. Las imágenes de un pasado sumergido persiguen a Empereur, que ahora dirige el  Centre d'Etudes Alexandrines.
     "Cuando se ven pequeños peces jugando con las esfinges, da una impresión más poderosa de estos monstruos sagrados de Egipto", dice. "Cuando Ud. ve ruinas bajo el agua son más impresionante que en tierra".

Arqueólogo francés Jean-Yves Empereur
La mayor impresión para Empereur fué en 1996, cuando se encontró con una cabeza de granito rojo de Ptolomeo II, mirando hacia la arena.  "Ud. está al frente de un gran momento de la historia cuando se pone cara a cara con la persona que abrió la Biblioteca de Alejandría", dijo. "Es impresionante".
 Interesantes hallazgos han sido también hechos en la bahía de Aboukir, unas 14 millas el este de Alejandría. Artefactos de las lejendarias ciudades de Canopus y Menouthis han sido recobradas y, en el 2000, un grupo dirigido por otro, Franck Goddio, encontró una ciudad faraónica, en una tumba de sedimentos cuatro millas mar afuera. 

Esta ciudad es Heraklion-Thonis, un puerrto que cuidaba un antiguo brazo del Nilo antes que el curso cambiara y, por razones desconocidas, la tierra se sumergió bajo el mar.
Las aguas de Aboukir también proveyeron la tumba de la flota de Napoleón, enviada al fondo de la Bahía por Lord Nelson en la Batalla del Nilo  en 1798. Los restos de esos barcos fueron excavados  en 1999.

Que buzos y arqueólogos submarinos han estado pescando artefactos de las aguas costeras de Egipto no es una sorpresa. La historia de esta región transcurre hacia atrás por miles de años, cuando la Isla de Pharos protegía barcos cargados de mercancías de Creta, Fenicia y las islas del Egeo. El historiador Griego Herodotus escribió sobre grandes ciudades en el Delta del Nilo cuando visitó Egipto en el 450 A.C., más de un siglo antes que Alejandro el Grande barriera esta área y fundara Alejandría. 
     Alejandría prosperó como la ciudad más gloriosa del Mediterráneo bajo los Ptolomeicos, la dinastía familiar Griega que reinó como faraones sobre todo Egipto. El movido puerto una vez tuvo al Faro y la Bilbioteca de Alejandría, el sitio más importante del mundo de sabiduría antigua. La grandiosidad de Alejandría declinó en el siglo 4 de nuestra era bajo control romano, hasta que terremotos y olas gigantes (Tsunamis) le dieron el golpe final a la ciudad y su entorno, cubriendo su gloria en agua hasta que los exploradores modernos comenzaron a buscar su pasado.

Los secretos hundidos de Egipto sólo comenzaron a salir a la luz el siglo pasado, pero tuvo que ser un buzo amateur egipcio quien comenzó a formar interés en los tesoros  de costa afuera de Alejandría. 
     El Alejandrino Kamel Abul-Saadat ha tenido poco crédito por su logros, pero identificó dos sitios sumergidos alrededor del puerto del este en 1961. Hacia el Este, descubrió una escalera rodeada de columnas de mármol blanco, una estatua Romana de tamaño real de granito rojo, una moneda de oro, una silla cilíndrica y sarcófagos.
     Alrededor de la fortaleza de Qait Bey, encontró dos esfinges sin cabeza, columnas de mármol y una enorme estuatua partida en dos. Un año más tarde buzos de la Armada levantaron el coloso de 25 toneladas, una estatua de granito del siglo 3 AC de Isis. 
     Los increíbles hallazgos de Abul-Saadat permitieron una mision de investigación de la Unesco en 1968, que confirmó sus hallazgos. Su trabajo también se amplió a la Bahía de Aboukir donde, en 1969, informó que había identificado cuatro de los buques de Napoleón, inclusive el princial, el L´Orient.'
     Quince años más tarde, Abul-Saadat falleció a causa de un ataque al corazón, mientras ayudaba a un grupo francés a explorar los cascos de madera. Los cambios en el sedimento y la polución han tapado sus hallazgos bajo una gruesa capa de barro, pero su legado  de dibujos rudimentarios, notas e historias de buques hundidos han inspirado a la siguiente generación de aventureros submarinos.

Los exploradores actuales están armados con la última tecnología, incluyendo sonar de barrido lateral, magnetómetros, GPS y perfilador del fondo, para ayudarlos a penetrar el sedimento y mirar hacia el pasado..
     Esta era de alta tecnología comenzó en 1992 cuando Franck Goddio y su  Instituto Europeo de Arqueología Submarina, basado en Paris, comenzó a mapear electrónicamente el puerto del Este. Este trabajo fué la espina dorsal de trabajosposteriores, incluso una investigación submarina de 1996.
    Excavaciones subsiguientes revelaron restos esparcidos del Area Real de Alejandría, sumergida hace más de 1600 años.
     Goddio recuerda con cariño sus descubrimientos en el puerto, que comprende la isla de Antirhodos, donde una vez estuve el palacio de Cleopatra, un muelle real con un naufragio, una península inundada donde el amante de la reina, Marco Antonio, construyó su refugio personal, un astillero, estatuas y cantidad de artefactos magníficos.
 "Es tan emotivo ver algo que nadie ha visto por 2000 años", dijo Goddio.

Mientras tanto, costa afuera de Qait Bey, Empereur está uniendo los pedazos esparcidos de lo que cree fué el edificio del Faro, que se elevaba 100 metros, hasta que fué destruído hace 6 siglos por un terremoto. Su descubrimiento hace 7 años fué una casualidad.

Trabajos en el rompeolas habían expuesto algunas ruinas y artefactos sumergidos cerca de la fortaleza. Empereur y un grupo franco-egipcio fueron llamados a investigar y descubrieron el fondo del mar cubierto de artefactos.

El investigador francés y el Centro de Estudios Alejandrinos han, desde entonces, mapeado 2,5 hectáreas cubiertas de 2.500 piezas, columnas, esfinges, estatuas griegas, bloques inmensos de granito y obeliscos inscriptos con nombres de faraones. El último hallazgo son las piernas de estatuas colosales de los Ptolemitas, las que piensa estudiar en detalle este otoño. El grupo también excavó cuatro de los cerca de 40 pecios griegos y romanos descubiertos justo al norte de Qait Bey en 1996. Estos barcos, de los siglos 4 AdeC a 7 AD, vinieron de todas partes del Mediterráneo - Creta, Palestina, Rodas, Asia menor, Tripolitania e Italia - revelando la importancia de Alejandría para el comercio del antigüo mundo.
     Hoy, Ud. puede visitar estos antigüos pecios, como así también los restos de buques de carga más modernos, por un corto viaje en bote desde el Puerto del Este. Estos descubrimientos también han dado lugar a pedidos de que sea un parque marino, para ser el primer museo submarino del mundo. Estos ambiciosos planes tienen el apoyo del gobierno egipcio, arqueólogos sbmarinos y de la UNESCO, que quiere que el area fuera de la costa de Alejandría sea nombrada como un Sitio Patrimonial de la Humanidad.      

Una estela intacta cubierta de jeroglíficos en Heraklion Cabeza de mármol del dios Serapis en los suburbios sumergidos de Canopus.
Al mismo tiempo que los arqueólogos submarinos siguen explorando la costa Egipcia, la promesa de más sitios de buceo para explorar está siempre latente. Ibrahim Darwish, director del departamento de arqueología submarina del Consejo Supreomo de Antigüedades, subraya el potencial mar afuera de Egipto.

"A lo largo de la costa desde Alejandría hasta Sollum (125 millas al oeste) hay más de 35 ciudades bajo el agua que no han sido aún descubiertas", dice, refiriéndose a las ciudades mencionadas en textos clásicos.

"Necesitamos 100 años para descubrir todo lo que tenemos".

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