Estudian los restos del barco varado en las playas de Reta

La Nacion, 14 de Diciembre de 2002 - Por Oscar Balmaceda - enviado especial

Creen que perteneció al siglo XVIII (*)

  • Buscan determinar su procedencia y qué tipo de misión cumplía en las costas bonaerenses
  • El esqueleto está casi entero
  • La Fundación Albenga investiga el naufragio hace un año

RETA.- De a poco, los arqueólogos marinos van develando el misterio que guardan los restos del barco que una tormenta dejó al descubierto en estas playas en la primavera de 2001.

El pecio -así llaman a lo que queda de una embarcación naufragada- fue hallado luego de una sudestada, muy cerca de la orilla, por los vecinos de este pequeño balneario situado 90 kilómetros al sudeste de Tres Arroyos.

En un principio, y tras un rápido reconocimiento, se le adjudicó una antigüedad de por lo menos cinco siglos, y no pocos vecinos se ilusionaron con que se tratara del galeón que, según la leyenda repetida en la zona, fue arrojado a la orilla por un remoto temporal.

Sin embargo, los especialistas que analizan los restos desde hace unas dos semanas anticipan que estaríamos ante la presencia de una nave mercante del siglo XIX, que muestra rastros de haber sufrido un incendio, tal vez posterior al encallamiento, y que en su construcción o reparación se usó madera de una conífera que sólo crece en América del Norte y Europa, y que nunca se plantó en América del Sur

Trabajo en la arena

"Que sea un barco más moderno de lo que se supuso al principio no atenúa el valor de este descubrimiento. Para nosotros, es un desafío arrancarle sus secretos, pues es la primera vez que trabajamos con un pecio sobre la playa", explicó a LA NACION la arqueóloga Mónica Valentini, profesora de Metodología de la Investigación Arqueológica, de la Universidad Nacional de Rosario.

"Es cierto, la mayoría de las investigaciones que enfrentamos son submarinas. Por eso, en esta ocasión, cuando el acceso al barco es sencillo, trajimos seis alumnos para que se vayan fogueando", apuntó el arquitecto Javier García Cano, docente de la Universidad Nacional de Buenos Aires y, al igual que la dama, integrante de la Fundación Albenga, institución que alienta esta misión.

A ella sumaron su apoyo el Museo del Banco de la Provincia de Buenos Aires, el municipio de Tres Arroyos y la Armada Argentina, que encargó al comandante de la agrupación de buzos tácticos, capitán de fragata Juan Nicolau, proveer los hombres y la logística imprescindibles para facilitar el trabajo de los investigadores.

"Nos hemos propuesto establecer con la mayor precisión de dónde venía la nave, qué función cumplía y, esencialmente, qué le pasó", subrayó Valentini.

"Algunas certezas nos las llevaremos de aquí y las otras, esperamos que surjan luego, de los laboratorios y de repasar una y otra vez en nuestros escritorios los elementos recolectados en la playa", agregó García Cano.

Espinazo de madera

En las arenas de Reta, muy cerca de la orilla del mar y unos cuatro kilómetros al sur del casco urbano de este balneario, poblado por 284 almas, se llevan adelante los trabajos sobre lo que quedó del buque.

Allí se cavó hasta dejar a la intemperie una buena porción del casco, que se estima tiene unos 30 metros de eslora y 8 de manga. Todavía no se sabe cuál es la proa y cuál la popa.

Mientras los alumnos y varios buzos tácticos trabajan con pequeñas palas y pinceletas dentro de las cuadrículas en las que se han dividido los restos, Valentini detalla las características del hallazgo: "Acá lo que quedó es el sollado, es decir, la parte inferior del casco".

Para el peregrino que se asoma a la tarea, se trata de un descomunal espinazo de madera.

"Tenemos las cuadernas, la sobrequilla, el tablazón y un forro metálico. También suponemos que debe estar la quilla, pero aún no la destapamos", explica.

"Ese revestimiento es de una aleación de cobre que, con el fin de proteger la madera de un gusano que la carcomía, comenzó a usarse en la industria naval a fines del siglo XVIII", subraya.

También se rescataron de la estructura pernos y tarugos, también de madera, y tachuelas de cobre y bronce. Se levantaron planos, se hicieron gráficos, se filmó y se fotografió toda la faena.

"Esto es lo que hay en estos 144 metros cuadrados que tiene la excavación, pero todavía nos queda determinar si en otros sectores de la playa quedaron más fragmentos", dice el arquitecto.

Dicha búsqueda se realizará en el otoño de 2003, cuando los científicos regresen para una nueva campaña.

Para entonces, tal vez le queden pocos secretos por revelar al pecio o a "esos palos que sobresalían de la arena", tal como definió su hallazgo elarriero de la zona apodado elTati Sánchez, un baquiano que, en septiembre del año anterior, mientras buscaba unos novillos perdidos en los potreros cercanos a la costa, se topó con lo que desde ese instante se conoce por aquí como "el galeón de Reta"

(*)Nota: En el subtítulo la nota dice "Creen que perteneció al siglo XVII", lo cual es un error, sería el Siglo XIX.

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