Historia y Arqueologia Marítima

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HyAM News Nº 41 -2004

Hallan un antiguo naufragio holandés en la Patagonia

 

 

 

En el mes de mayo finalizó en Puerto Deseado, Santa Cruz, la primera campaña del proyecto arqueológico “Hoorn”. Durante veinte días un equipo de ocho investigadores, entre arqueólogos y colaboradores, trabajó en una aislada zona de la ría Deseado en busca de los restos de la nave Hoorn, que se incendió y fue abandonada en aquellas costas en diciembre de 1615 durante la famosa expedición holandesa en busca de un nuevo paso hacia el Pacífico sur.

 

El equipo de arqueólogos, liderado por los investigadores Damián Vainstub y Cristian Murray del programa de arqueología subacuática del Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano (INAPL), prospectó un sector de la costa que en los registros históricos se señala como el lugar donde hace casi cuatro siglos la expedición comandada por los holandeses Le Maire y Schouten fondeó sus naves. Los exploradores europeos eligieron Puerto Deseado como último punto de descanso y aprovisionamiento antes de aventurarse en las desconocidas aguas del extremo sur, pues su propósito era descubrir un paso alternativo al Estrecho de Magallanes para cruzar hacia el Pacífico y alcanzar así las codiciadas Islas de la Especiería, en la actual Indonesia.

 

Mientras estaban en la ría Deseado, los holandeses vararon sus barcos en una playa para limpiar el fondo pero un desafortunado accidente generó un incendio en la menor de las naves, la Hoorn, que quedó totalmente inutilizada para continuar con la navegación. Después de recuperar cañones, anclas y otros elementos de valor, continuaron la expedición con la nave restante y se dirigieron por la costa atlántica hacia el sur. Pasaron de largo la boca oriental del Estrecho de Magallanes y se internaron en aguas desconocidas hasta entonces por los navegantes europeos. Descubrieron un nuevo estrecho al que nombraron Le Maire y finalmente alcanzaron el último confín de tierra firme, donde se unen los dos océanos. A ese promontorio rocoso lo bautizaron Cabo Hoorn, en honor a la ciudad holandesa donde se gestó la expedición. Años después aquel nombre sería deformado y hoy se lo conoce como Cabo de Hornos. De esa forma los holandeses abrieron una nueva ruta marítima que sería la más frecuentada hasta la apertura del canal de Panamá a principios del siglo XX: la ruta del Cabo de Hornos.

 

La expedición de Le Maire y Schouten continuó su travesía por el Pacífico, comerció en las islas de Indonesia y finalmente, después de varias vicisitudes y poco más de veinticuatro meses en el mar, logró regresar a Holanda completando así la sexta vuelta al mundo. El viaje tuvo gran trascendencia mundial por los descubrimientos geográficos y su significado para la navegación, confirmando la notable capacidad de los marinos holandeses en los viajes de exploración.

 

 

 

Hoy, casi cuatrocientos años después de aquella epopeya marítima, los arqueólogos del INAPL junto a especialistas de Holanda están buscando vestigios de su paso por la Patagonia y tratando de descifrar los aspectos menos conocidos de la expedición. Indagando en los archivos de los Países Bajos -tarea a cargo de investigadores del Westfries Museum de la ciudad de Hoorn- prospectando sistemáticamente las costas de la ría Deseado y buceando en sus frías aguas, el equipo ha obtenido resultados notables. Durante la campaña reciente se hallaron numerosas evidencias del incendio y destrucción de la Hoorn. Piedras de lastre, fragmentos de plomo fundido, carbón, semillas, clavos de cobre y de hierro, fragmentos de cerámica de varios tipos y hasta un dedal y una pipa de caolín forman la colección de artefactos que fueron recuperados y ahora están siendo analizados. El arqueólogo marítimo holandés Martijn Manders, asesor del proyecto, ya identificó las cerámicas como provenientes de la región y del mismo período.

 

 

El Hoorn es el naufragio más antiguo hallado hasta el momento en la Argentina y el único del período histórico del descubrimiento, así como uno de los pocos del siglo XVII en América. El conjunto de artefactos y otros datos obtenidos en la campaña, como relevamientos, mediciones, gráficos y muestras, conforman la evidencia que los arqueólogos utilizan para obtener información del sitio. De esta forma pueden conocer diversos detalles de la vida a bordo, la construcción naval, el comercio y muchos otros aspectos de la exploración marítima europea en el siglo XVII. Uno de los interrogantes es qué sucedió con el barco mismo, del que no se hallaron restos. ¿Se destruyó por completo con el incendio? ¿Se desintegró con el paso del tiempo? ¿O se encuentra en algún lugar del fondo de la ría? Los investigadores intentarán responder estas preguntas mediante el estudio de la evidencia arqueológica obtenida y continuarán con los trabajos en el sitio el próximo verano.

 

La primera etapa del Proyecto Hoorn fue financiada a través del Programa Internacional de Política Cultural del Ministerio de Asuntos Exteriores de Los Países Bajos, gracias a las gestiones de la Embajada Real de los Países Bajos en Argentina y particularmente del Embajador Robert Jan van Houtum. Otro de los objetivos que se han planteado los responsables del proyecto es realizar una exhibición del material recuperado y un documental para la televisión