Historia y Arqueologia Marítima

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HyAM News Nº 33 -2005
2 SIGLOS DESDE LA BATALLA DE TRAFALGAR
 
Ya que se estan conmemorando los 200 años de la batalla de Trafalgar, vale la pena sacar del olvido a 9 heroes criollos que lucharon y dieron su vida allí.  En "Cantos Navales Argentinos", Héctor Pedro Blomberg escribió el
 
Romance de los Argentinos en Trafalgar
 
Nueve eran los argentinos
que estaban en Trafalgar,
Nueve los guardiamarinas
En el Combate inmortal.
 
Santiago Aldao, uno de ellos,
El más imberbe, quizás,
Fué el que clavó la bandera
Cuando mandaron arriar
A bordo de la gloriosa
"Santisima Trinidad".
 
Ciento treinta y seis cañones
Que tronaban sin cesar
A Benito Lynch lo vieron
Buscando a su capitán
Sobre el puente del "Santa Ana"
Que ardía sobre la mar.
 
Fure Matías Irigoyen,
Aquel de la tierna edad.
Que en el "Principe de Asturias"
Gravemente herido ya,
El timón de la fragata
Tuvo tiempo de amarrar.
 
Junto a Gravina, de gala,
Se encontraban los demás:
Francisco Aldao, Martin Warnes,
Eusebio Medrano, allá,
Con Francisco Guruchaga,
la tarde de Trafalgar.
 
Y Luis Flores, el porteño,
Que hizo la última señal
A bordo del "San Francisco
de Asis", al agonizar,
Mientras el barco se hundía
Con serena majestad.
 
Y Miguel Antonio Merlo,
El niño de rubia faz,
Que envolviendo en la bandera
A su muerto capitán,
Cayó sobre la cubierta
Para ya no alzarse más...
 
Allá estaban todos ellos,
Todos estaban allá;
De Nelson las andanadas
Llenaban de humo la mar,
Y las naves españolas
Se ungían de eternidad.
 
Nueve eran los argentinos
Que estaban en Trafalgar,
Nueve los guardiamarinas
En el combate inmortal.
 
Sobre la biografia del autor de estos versos, don Ricardo Hermelo me envio lo siguiente:

Héctor Pedro Blomberg  

Esta charla aspira a rendir homenaje a un poeta insólitamente olvidado, y motivar a los vecinos para instalar un recordatorio en su casa natal.  

Generalmente, se lo identifica, exclusivamente, como autor de letras de tango, pero se olvida su vastísima obra literaria, periodística y pedagógica. Si Boedo tiene a Manzi ¿ Por qué Montserrat no enorgullecerse de Blomberg?  

Su obra:

Estudió en el Colegio Nacional de Buenos Aires, luego ingresó a la Facultad y Ciencias Sociales, cuya carrera no completó llevado por su vocación de poeta andariego. En 1906 obtuvo su primer galardón en las letras; sólo tenía 17años

de edad cuando ganó la medalla de oro de la Asociación Patriótica Española por su ¨ODA A ESPAÑA¨. En 1921 recibió el Primer Premio Municipal de Poesía por su libro ¨A LA DERIVA¨- canciones de los puertos, de las tierras y de los mares - (el segundo le correspondió a Alfonsina Storni); seis años después obtendría el de la Institución Mitre. 

Su obra literaria - en verso y en prosa- fue intensa, tanto como su labor periodística. Docenas de publicaciones, varias de ellas novelas históricas. Ej: ¨La Pulpera de Santa Lucía¨ y ¨Los pájaros que lloran¨ (cuentos de gloria y de agonía de la Guerra del Paraguay). Tradujo obras de Heine, Byron, Longfellow, Zangwill, Spire y otros.

Como periodista escribió para La Razón, La Nación, El Hogar, Fray Mocho, Caras y Caretas. También como autor teatral tuvo reiterados éxitos: ¨Barcos amarrados¨,

¨La Mulata del Restaurador¨, ¨La sangre de las guitarras¨ que se representó en el Teatro Colón, son algunos títulos. Muchos de estos relatos llenaron las tardes de los radioteatros porteños. Recordamos en 1938, por Radio Mitre ¨Los jazmines del ochenta¨ por la compañía de ¨Teatro del Aire¨, que encabezaban Pascual Pellicciota y Eva Duarte. 

Fue autor de trabajos dedicados a la educación de la niñez: ¨El sembrador¨, ¨El surco¨, ¨Mundo Americano¨, ¨Vendimia y Pensamientos¨, han sido libros de lecturas en las escuelas argentinas.

Su vida y la pasión marina:

Héctor Pedro Blomberg nació en Buenos Aires en la calle Santiago del Estero 236, pleno Barrio Montserrat, el 18 de marzo de 1889 y murió el 3 de abril de 1955 en la calle Caseros 731, donde vivió con su esposa Elena Smith. 

Su madre, la dama paraguaya Ercilia López, notable escritora y traductora, de quien seguramente heredó la vena literaria, era nieta del presidente Carlos Antonio López y sobrina del mariscal Francisco Solano López. Por la rama paterna heredó la pasión por el mar. Su padre fue el ingeniero Pedro Blomberg, a su vez hijo del “marino noruego” Juan Blomberg, quien descendía de varias generaciones de hombres de mar, cuyos orígenes se pierden en la bruma de los relatos de las sagas nórdicas. 

Un día de 1911, con apenas 21 años, mientras paseaba por el puerto de Buenos Aires, se detuvo frente a un transatlántico. ¨¿A qué hora parte?¨, le preguntó a un marinero. ¨Al mediodía¨, fue la respuesta. Presuroso corrió hasta su casa, llenó una pequeña maleta y le dio un beso de adiós a su madre.¨A dónde vas, hijo?¨,¨A Noruega, mamá.¨ La ausencia de este primer viaje duró dos años. 

Nunca pudo explicar esa atracción por los puertos y los mares lejanos. ¨No lo sé¨, dijo una vez, ¨pero siempre he hallado, en todos los puertos que he conocido, una atracción irresistible. Quizá algunos de mis antepasados, los viejos noruegos, de los cuales desciendo, hayan visitado los mismos puertos que he conocido, y viajado por que la ciencia no explica, llegó hasta mí, a través de generaciones, ese amor por el mar, sus hombres y sus cosas.¨ 

Su obra literaria, plena de lirismo, está influenciada por la vida y los ambientes marineros (el tránsito errante por mares y puertos exóticos, recuerdos que huelen a tabernas y fumaderos, nostalgias de nombre de viejas lejanías). Lo demuestra en sus obras ¨A la deriva¨,¨Gaviotas perdidas¨,¨Bajo la cruz del sur¨, ¨Los habitantes del horizonte¨,¨La viajera perdida¨, ¨Naves¨, ¨Cuentos del mar¨, ¨Cantos navales argentinos¨.

Sombras de Brown, de Espora y de Rosales

Sombras de las fragatas argentinas

Y de los capitanes inmortales,

Montad bajo los cánticos australes

La guardia en Las Malvinas. 

Un día voló al Pacífico, otro día al Brasil, otro atravesó el Atlántico en busca de los paisajes que había soñado. Recorrió Europa y África del Norte; las ciudades, los jardines, el desierto. Mojó su pluma en todas las latitudes, ¨Sangró su nostalgia¨.   

Su presencia en el tango:

Inspirado en episodios y leyendas de la época rosista, Blomberg inaugura el género de la canción histórica. No fue un revisionista, sino que, con singular maestría, ubicó sus relatos de amor y muerte en el escenario de las luchas fraticidas que recrean la mitología del rosismo menor, la divisa punzó, oficiales, bailes, candombes y cuchilleros. 

Duerme la calle de Santa Clara

una ventana por fin se abrió

y una voz ronca cantó a lo lejos

¡Viva la Santa Federación! 

Con Enrique Maciel formó un binomio ilustre. El negro Maciel (no sólo un apodo afectuoso), era hombre de color, que llevaba en sus venas el espíritu de la raza.

Nació y murió en San Cristóbal. Fue guitarrista, pianista e inspiradísimo autor y compositor. Antes de formar su propia orquesta secundó a Ignacio Corsini por más de quince años. Fue el intérprete ideal para consustanciarse con la obra y salvarla del olvido. Esto los convierte en famoso trío. 

Blomberg tiene cerca de cuarenta temas registrados, algunos sin registro y otros inéditos. De los más conocidos tenemos:¨Barrio Viejo del 80¨, ¨La canción de Amalia¨, ¨La china de la mazorca¨, ¨La hija del mazorquero¨, ¨La mazorquera de Montserrat¨, ¨La que murió en París¨, ¨La viajera perdida¨, ¨Novia del mar¨, ¨Rosa Morena¨, ¨Los jazmines de San Ignacio¨, ¨Tirana unitaria¨, etc. 

¿Quién fue realmente la Pulpera de Santa Lucía?¿Acaso la rubia del Saladero,

o Dionisia Miranda, o Ramona Bustos o Flora Valderrama?  

Sólo sabemos que eras rubia, y tus ojos celestes reflejaban la gloria del día, y cantabas como una calandria, ¡oh, pulpera de Santa Lucía!  

Nuri Matheu