Historia y Arqueología Marítima

 

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Una corrida de torpedo de 72 millas !

Por el CN(RS) Carlos A. Zavalla, Mayo 2013

Submarino ARA “SALTA” 30 de noviembre – 2 de diciembre de 1981 

Como todos los años, en 1981 se programaron lanzamientos de torpedos habilitando una batería de ejercicio para torpedos SST-4 y otra para los Mk37-3.

El rendimiento de estas costosas baterías alcalinas de plata-zinc dependía de la frecuencia de los lanzamientos y servían para hacer un promedio de 8 lanzamientos en el año. Luego de cada lanzamiento se recuperaba el torpedo, se hacía el mantenimiento y recarga de la batería y se volvía a lanzar con otro torpedo.

Cuatro unidades usaban los torpedos SST-4; las Lanchas rápidas (Intrépida e Indómita) y los submarinos 209 (Salta y San Luis). Una vez efectuados los lanzamientos de los submarinos, se trasladaban los torpedos, personal especializado y equipos de recarga a Ushuaia para el adiestramiento de las Lanchas Rápidas y sobre fin de año volvía todo al Arsenal de Mar del Plata.

Como la batería tenía una buena capacidad remanente, logré se programara otro ejercicio mas ya que en la mitad de los anteriores hubo fallas del torpedo. Quería además comprobar el comportamiento del torpedo ante un productor de ruidos y adiestrar al operador del sistema de Control Tiro en el guiado del arma en estas condiciones.

Usaríamos como blanco y recuperador de torpedos un Aviso en lugar del experimentado Aviso ARA “Irigoyen” que estaba fuera de servicio por un período de mantenimiento. Aprovecharíamos la oportunidad y el despliegue de medios para lanzar también un torpedo Mk37-3

La tarde del 30 de noviembre lanzaríamos el Mk37-3 el que al recuperarse se izaba a bordo y luego, poco antes del amanecer del 1º de diciembre haríamos el ejercicio con el SST-4 cuya recuperación era más problemática porque no podía ser izado a bordo y debía remolcarse hasta la base. El ejercicio era nocturno para ver la luz zenital del torpedo y facilitar la verificación del lanzamiento desde el blanco.

 El torpedo Mk37-3

A las 15.25 hs. del 30 de noviembre hicimos el lanzamiento al 30 millas al SE de Mar del Plata en la zona 6 de adiestramiento de submarinos. Como el torpedo tiene muy poca flotabilidad, para localizarlo luego de la corrida fuimos vectoreando al avión observador, un Porter de la Escuadrilla de Propósitos Generales hasta que lo marcó con una señal. El Aviso lo avistó a 17.15 hs. y lo izó a bordo en cuarenta minutos. Resulta muy importante la tarea del submarino en la localización del torpedo al término de la corrida ya que el blanco (y recuperador) navega a buena velocidad cuando el torpedo cruza su derrota y  además es muy poco visible desde el avión. Buscar el torpedo basándose en una posición geográfica no tiene sentido por la deriva. El submarino al estar sumergido sufre la misma deriva que el torpedo por lo que mantiene las posiciones relativas con facilidad y puede entonces orientar al avión haciéndolo pasar sobre su posición en la dirección del torpedo con la ayuda de su sonar y la chicharra del torpedo Si la chicharra del torpedo falla el estimógrafo del buque permite salvar la situación.

 El torpedo SST-4

Esa noche el Aviso largó el productor de ruidos y comenzó su corrida remolcándolo por largo y a las 04.10 hs. una vez resuelto el problema de Control Tiro con los datos del blanco y a una distancia que nos permitiera varios realizar varios reataques, lanzamos el torpedo. Al término de la corrida, el Aviso largó su bote con los buzos a las 04.50 hs., colocaron la faja y pieza de nariz al torpedo y se afirmó el cabo de remolque.

            Durante la maniobra el cable de remolque del productor de ruidos se  tomó vueltas en la hélice y no pudo ser removido por los buzos ya que se había azocado y la popa del buque golpeaba con fuerza impidiendo su trabajo.

En el Submarino SALTA recibimos la noticia cuando, una vez asegurado el torpedo, nos dirigíamos a Mar del Plata y sin dudarlo volvimos hacia donde estaba el Aviso al garete. Su Comandante pidió a la Base que le mandaran la lancha de salvamento con buzos, porque en realidad los que tenía a bordo eran nadadores de rescate y no contaban con los elementos necesarios para liberar el cabo enredado de la hélice.

La recuperación del torpedo fue en Latitud 38º17´S, Long. 56º59´W, posición en la que el Aviso quedó al garete. Algunos oficiales me sugirieron que regresáramos a Mar del Plata ya que no podíamos hacer nada, pero era nuestro torpedo y el Aviso la estaba pasando muy mal porque el viento del SSW aumentó de 18 a 28 nudos. El estado de mar pasó de 2 a 4 y el Aviso atravesado a la mar rolaba con fuerza. Los bandazos eran impresionantes y el agua barría la cubierta de banda a banda.

Nos quedamos en las proximidades observando atentamente por periscopio y dando apoyo moral a nuestros camaradas, cuando se propagó un Aviso a los Navegantes alertando sobre la situación.

A las 16.15 hs. el Aviso, con el torpedo tomado por largo había derivado hasta Lat. 37º53´S Lon. 56º37´W o sea 31 millas en 11 horas cuando el pesquero SANTA ANGELA se aproximó y se le pasó un cable de remolque que se cortó. Finalmente se pasó otro cable y pudo comenzarse el remolque a las 21.05 hs. Durante la maniobra el patrón del pesquero preguntó sobre la luz que estaba en el agua y tímidamente le contestaron que era un artefacto hidrográfico pensando que si decían torpedo se iría rápidamente de la zona.

Durante esta engorrosa maniobra me llamó el Comandante del Aviso y me dijo textualmente “Zavalla, eramos pocos y parió mi abuela. Se zafó el torpedo y lo veo alejándose del buque”. La posición era Lat 37º45´55´´S Long 56º32´49W. Esta vez la posición fue asentada con mayor precisión pensando en el inevitable sumario.

 El seguimiento y recuperación

Luego de decirle a los Oficiales “Vieron que había que quedarse” comenzamos a seguir al torpedo cuya chicharra funcionaba a la perfección. Su “rrrr”,  “rrrr”, “rrrr” cada dos minutos nos permitía tomarle marcaciones y girar a su alrededor a unas 500 /1000 yardas mientras derivaba hacia el Norte a poco menos de dos nudos. El estimógrafo fue una gran ayuda para plotearlo y girar en derredor.

Siempre en inmersión, mis preocupaciones eran que se nos viniera encima algún buque, que la deriva nos llevara a una zona de baja profundidad y al salir a superficie perdiéramos la marcación sonar, que la chicharra dejara de funcionar y por último que no había ningún buque disponible para buscar el torpedo.

Alerté a la Base sobre la situación y pedí que el Porter estuviera listo a despegar al amanecer si se apagaba la chicharra y me acerqué a pocas yardas del torpedo. Verifiqué que flotaba bien, había perdido la faja y pieza de nariz y pedí que trajeran el otro juego.

Fue una larga noche; un par de buques pasaron cerca, pero con derrotas seguras. El tranquilizador ruido de la chicharra era audible además por el teléfono subácueo (UQC) y a medianoche me recosté en mi camarote. Poco después desperté sobresaltado cuando cesó el ruido de la chicharra. Irrumpí como una tromba en Comando y el Oficial de guardia se disculpó diciendo que estaba todo bien y había bajado el volumen del UQC porque estaba harto de escucharlo. Le dije que llevara el volumen a la marca que usábamos siempre como referencia para verificar si variaba la intensidad del ruido, así podía descansar tranquilo con ese ronroneo.

Poco después de mediodía del 2 de diciembre llegó a toda máquina el Submarino SANTA FE con buzos, pieza de nariz, faja y cabo de remolque y rescató el torpedo llevándolo seguro a Mar del Plata y a una buena velocidad como era la característica de su Comandante. No fue necesario que despegara el Porter, ni hacer un sumario. El valor del torpedo superaba el millón de marcos y el rescate resultó un alivio para todos.

El SANTA FE llegó a tiempo. Estábamos a la altura de Pinamar, con muy poca profundidad para maniobrar en inmersión, en Lat 37º14´S y Long. 56º18´W

Al mismo tiempo el Aviso entro a Mar del Plata con la ayuda del SANTA ANGELA.

 Una corrida record.

El torpedo tuvo una corrida autopropulsado de 6000 yardas (3 millas), luego derivó 40 millas a 2,6 nudos amarrado por largo con el Aviso hasta que se soltó cansado de las violentas estrepadas, para derivar libremente 32 millas a 1,7 nudos seguido atentamente por nosotros en el SALTA. Finalmente el SANTA FE lo remolcó 75 millas a su arsenal. Desde que salió autopropulsado del tubo del SALTA hasta que llegó a la Base Naval de Mar del Plata el torpedo recorrió 150 millas. Un verdadero record digno del Guinness.

 

 

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