Historia y Arqueología Marítima

 

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ENSENADA DE BARRAGAN

Por Alfredo Taullard

La Ensenada de Barragán en 1774

Fuente: Neptunia 1938

Para los yachtsman, afectos a rememorar el pasado del Río de la Plata, para los navegantes que se interesan por la breve pero gloriosa historia argentina, para los que habitualmente tienen el fondeadero de sus yates en el puerto de La Plata y para los que gustan de llegar en crucero hasta Río Santiago, escribo estas líneas que tratan de ilustrar sobre la evolución del trozo de costa ríoplatense denominado «Ensenada de Barragan» y poder apreciar así el gran cambio que ha experimentado desde el siglo pasado en comparación con el estado actual,, resultado de la obra incesante de transformación de la configuración de los deltas, como el del Paraná', cada vez más próximo' y de las reformas mejoradoras que los hombres le han añadido a fin de conservar la condición de puerto que siempre la caracterizó y que estuvo en peligro de perder hace un centenar de años el cegarse paulatinamente el canal natural de entrada al mismo. El puerto y la ciudad de La Plata acaban de cumplir su cincuentenario y actualmente prosiguen, dentro del ritmo intenso señalado desde el comienzo, los trabajos de rellenamiento de la isla de Río Santiago, donde se construirán los nuevos edificios de la Escuela Naval Militar. Las primeras menciones de estos parajes donde hoy día esta el puerto de La Plata, datan de Junio de 1618, cuando Hernandarias de Saavedra, el primer argentino que ocupó posiciones gubernativas en su país, hizo merced de estos terrenos a Bartolomé López, quien diez años mas tarde vendió siete leguas a don Antonio Gutiérrez Barragan, hijo del Alcalde de Buenos Aires,- de aquí el origen de su nombre, Ensenada de Barragan, y fué este Antonio el que las coloniza.

En 1684 el terreno de esta merced valía tan poco que un lote de una legua de frente por media de fondo se cotizó «en precio y cuantía de 120 pesos corriente de a ocho reales».

El piloto Juan A. Guerrero fué en 1727 de los primeros en utilizarla como puerto, puede decirse que él descubrió este fondeadero en forma oficial, participando de ello al gobernador Don. Bruno Mauricio Zabala, uno de los más ilustres gobernantes de los enviados por España al Río de la Plata y a quien cupo reprimir el contrabando que tanto perjudicó a la corona española y tanto engordó a- los anteriores gobernantes, como Góngora, que aquí «se puso las grandes botas»,- el contrabando se hacía especialmente por los portugueses de la Colonia del Sacramento. El gobierno de Zabala se caracterizó por el progreso impreso a los puertos naturales donde fondear su flota; y ya tres años antes de utilizar la Ensenada de Barragan, en febrero de 1724, aprovechó la bahía de Montevideo y el puerto de Maldonado para crear puertos dotados de batería artillada.

La Ensenada de Barragan tenía, a mediados del siglo pasado, una forma de óvalo alargaco con su boca  mirando al N. W., a un lado la limitaba el Monte de Santiago, tupido con arbustos, atravesado por arroyitos y concluyendo en la punta del mismo nombre, cubierta de juncales,- el principal de éstos arroyitos era el Confisco. La punta de Santiago fué la que mayor desplazamiento sufrió. En el primer plano del año 1774 confeccionado por Pedro Rivelles, apenas esta esbozada y es de pequeña superficie; luego fué extendiéndose hacia el N.W. como resultado de la acumulación de la lama suelta o lodo que depositó la corriente del Río de la Plata, llegando en 1848 esta Punta hasta donde estaba el primitivo canal de 9 pies indicado en el anterior cuarterón, canal que a su vez desapareció, cegandose. Hoy día la Punta Santiago ha avanzado más aún.

La margen continental de la ensenada era una playa baja y anegadiza, en la cuál se formaron varios arroyos que descendían desde las barrancas o colinas de la Ensenada, desaguando por ellos las aguas pluviales. Sus nombres fueron, arroyo de San Juan (antes llamado del Piloto), arroyo de la Batería (antes del Vascal), arroyo del Puerto (antes de las Mulas), arroyo de Trapani y otro mas a! sud de los anteriores, arroyo o cañada del Pescado. Ambas márgenes de la ensenada se acercaban al fondo de la misma, en forma de fondo de saco, abarcando varios islotes y luego proseguían en dirección al S. E. bordeando el arroyo o Río Santiago. Esta ensenada siempre fué un excelente refugio, a ella no llegaba la marejada del Río de la Plata y adentro había en esa época, un modesto puerto con elementos para reparar averías y espalmar los fondos de las embarcaciones,- cuando faltaban elementos al improvisado astillero, le podían llegar desde Buenos Aires, aúnele con mayor costo por e! acarreo. La barra de la Ensenada, era difícil de franquear, debía tomarse práctico y esperarse afuera, cuando el calado era mayor de 8 pies, o cuando había bajante. Esta barra hace dos siglos era un obstaculo menor, apenas estaba esbozada y dejaba un canal mas ancho, pero luego se fué cegando debido a las embarcaciones varadas- y perdidas allí, al errar su aguaje. Hace casi un siglo (en 1848) emergían los cascos de tres naufragios en la barra de la boca, entre ellos, sobre la punta de Santiago el corsario «Niger,» que contribuyó a embancar el limo que arrastraba e! río. Hoy día esta barra es impracticable, aún para los menores calados.

El Monte Santiago se avista desde el río emergiendo con la maraña de sus montes de talas, espinillos y alberchigos, luego la costa hacia el sud era rasa, baja y con playitas de arena hasta Atalaya. Hacia el norte la costa huía de la vista, se adentraba en la ensenada y sobresalía en Punta Lara con el ombú y la casa de los Ballesteros, típico punto de referencia para enfilaciones al E.N.E. de Punta Lara y al N. de Punta Santiago, estaban el banco de Santiago con 9 pies de agua en su parte menos profunda. Este trozo de costa ríoplatense puede dividirse en una zona baja y otra mas elevada donde actualmente se halla ubicada la ciudad de La Plata. La primera, anegadiza, es de formación moderna de aluvión, con capas de arcilla y arenas más antiguas sobre las cuales el río deposita sus sedimentos de limo, carece de humus fértil, por lo cual siempre fué poco apta para los -cultivos. La parte alta de las barrancas es de terreno cuaternario con una capa marina en la "eminencia de las lomas", formada por moluscos fósiles-mezclados con tosca, . a lo largo de la barranca se extienden las dunas que marcan el primitivo límite del mar en época pretérita y que sirve de reparo a una arena de cuarzo anguloso, sobre la que se extiende una capa de humus.

Dominando la entrada de la Ensenada se hallaba un fuerte ya semidestruído, habiendo sido Zabala el primero en levantar allí una batería fortificada en el año 1731 que constituía una protección precaria para el apostadero de la estación naval española en el Río de lá Plata,- esta batería era una plataforma con troneras y taludes mal hechos y débiles de los cuales quedan pobres vestigios irreconocibles, habiendo servido antes temporariamente de lazareto. Una crecida lo destruyó parcialmente. En 1801 fué rehabilitada la fortificación por el virrey don Gabriel Aviles, con nuevas piezas de artillería, y disponía de fuerzas navales apostadas en el fondeadero, constituidas por dos fragatas, dos bergantines y dos lanchas cañoneras españolas. En esta misma fecha se fundó el pueblo de Ensenada de Barragán.

Mas tarde, durante las invasiones inglesas, el héroe Santiago Liniers era comandante de esta fortaleza, y ante la proximidad del enemigo, que aquí hizo la primer tentativa de desembarque el 24 de Junio de 1806, defendió la plaza y pudo rechazar los botes que intentaron aproximársele, obligando a las naves inglesas a seguir .aguas arriba y anclar frente a Quilmes,- así es como la Ensenada fué la primera en disparar sus cañones contra el invasor. Después de esta acción el virrey Rafael de Sobremonte ordenó desmantelar la batería, para concentrar todas sus escasas fuerzas en Montevideo, creyendo que allí atacarían, de manera que cuando Beresford desembarcó frente a la Reducción de los Quilmes, halló a la ciudad de Buenos Aires casi totalmente desarmada. Después de la reconquista, el puerto y los pocos edificios que contenían a unos dos centenares de habitantes, se hallaban sobre el arroyo Las Mulas, donde existían los restos de dos goletas españolas quemadas por los ingleses; sus pobladores se dedicaron a criar ganado y salar carne, el ganado que principalmente comerciaban los barcos mercantes era mulas, que dieron nombre a éste arroyo y los principales saladeros eran, el de Trápani y el de Wright.

Cuatro días después de la independencia, 29 de Mayo de 1810, el Dr. Mariano Moreno decretaba libre para el comercio internacional, el puerto de la Ensenada, facilitando de esta manera el tráfico marítimo y fluvial. Sí acrecentó la importancia de las exportaciones de lana, uno de los pocos productos que salían de nuestro país durante ésta época de agitación revolucionaria. Y finalmente para concluir recordaremos la obra del Presidente Rivadavia y sus proyectos, igual como hicimos en la anterior reseña histórica del «Riachuelo de los Navios». Así es como se construyó el llamado Camino Blanco (que se denominó de Rivadavia desde el año 1884) en memoria de su ilustre nombre. Dicho puerto recibió importantes mejoras y se pensó unirlo por un canal con el Riachuelo, de acuerdo a los proyectos del Ingeniero Bevans, que no pasaron de tales, justamente con otros no menos fantásticos como la unión del Riachuelo con el Río de las Conchas, la construcción de un dock en los terrenos de la Boca, unido también al Riachuelo por otro canal. Todo esto fracasó debido a las dificultades económicas públicas de la época.

 

 

 

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