Historia y Arqueología Marítima

 

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UNA EXCURSIÓN EN FERROCARRIL HACIA EL NORTE HASTA EL TIGRE EN EL AÑO 1869.

 

Fuente: Neptunia 1941

La descripción de este viaje se ha traducido de la interesante "Guía del Rio de la Plata" que incluye el derrotero para arribar a Buenos Aires procediendo del Atlántico y una descripción general de las Provincias, de las Repúblicas del Uruguay y Paraguay,, escrita por los Señores M. G. y E. T. Mulhall editores del diario inglés Standard.

Esta obra fué impresa en su propia imprenta establecida entonces en la calle Belgrano N 74 (numeración antigua) en el año 1869. Su precio de venta por volumen era de $ 30.— moneda corriente ($ 1.20 m/n.) y se publica este capítulo porque indudablemente ofrecerá a ¡os aficionados náuticos, que en tan gran número se dirigen por esa misma línea, hoy del Ferrocarril Central Argentino, la oportunidad de apreciar la transformación experimentada en la zona que recorre desde Buenos Aires al Tigre.

N. de R.

EL MAS HERMOSO escenario que se contempla en los alrededores de Buenos Aires, se encuentra en esta ruta. La distancia a recorrer es de unas 24 millas, utilizando para realizarla el Ferro Carril del Norte empresa ferroviaria cuya construcción la inició en el año 1860 su concesionario Señor Eduardo A. Hopkins a quien el gobierno argentino le otorgó un interés de 7 % sobre el capital de 150.000 libras esterlinas a invertir. Un año después de comenzada la construcción, los trabajos efectuados fueron destruí-dos por una gran creciente del Río de la Plata. Debido a este serio inconveniente la concesión fué transferida a la firma Croskey & Murray de Londres que inauguró esta línea férrea hasta San Fernando el 5 de Febrero de 1864 y en cuyas 16 millas de extensión se invirtió el total del capital garantido por el gobierno durante el término de 20 años.

En el mes de Octubre de este mismo año, la legislatura de Buenos Aires otorgó una nueva concesión para prolongar la línea hasta Zarate con la garantía de 7 % durante 20 años sobre un capital de 7.100 libras esterlinas por milla. Esta nueva concesión caducó debido a que debió iniciarse dentro de los 12 meses de acordada y terminarse en tres años. No obstante esto, la línea se prolongó hasta el Tigre localidad utilizada como puerto para el tráfico fluvial a vapor.

La produccion oficial de esta línea durante los años 1866 y 1867 fué ]a siguiente en pesos moneda corriente (Veinticuatro pesos moneda corriente equivalían a un peso moneda nacional).

1866 1867

Número de pasajeros .... 267.792 329.793

Entradas brutas ........ — 4.361.979

Inversiones en obras..... — 3.516.347

Garantía abonada ...... 1.057.516 466.868

Esta línea no dio resultado favorable debido a la calidad inferior de su construcción, que reclamaba constantes reparaciones que llegaron a absorber el 80 % de las entradas brutas. No obstante este déficit la suma abonada por el gobierno en 1867 fué muy inferior a la abonada en 1866.

LA LINEA se inicia en la estación Retiro y entre ésta y el edificio de la Aduana distante una milla, la comunicación se hace en tranway cuyos coches recorren el Paseo de Julio pasando frente a la Usina de Gas. La estación Retiro se encuentra al pie de la barranca sobre las que se encuentra el cuartel de la ciudad.

El primer tramo de la línea, hacia la derecha, está muy expuesto a las inundaciones aunque en parte se halla protegido del río por plantaciones de sauces, entre las cuales se ven muchas lavanderas de piel obscura, en cambio hacia la izquierda ofrece el agradable panorama de las quintas que bordean la barranca entre las que figuran en primer término la del colegio francés de pupilos de la Señora Frebourg y después la quinta de Riglos donde el General Whitelock firmó su capitulación en el año 1807. Esta propiedad actualmente es del Señor Estrada y se destaca por su magnífica mansión de dos pisos. A continuación se encuentra la quinta del Doctor Lorenzo Torres y al pie de su barranca el nuevo "Lavadero a Vapor" y próximo a éste la Taberna "Povero Diavolo". En seguida aparece la quinta de Klappenbach que ha sido dividida y en la que habitó anteriormente el Cónsul Parish. Desde ella se contempla una magnífica vista del río como ocurre desde la siguiente quinta de Whitefield la que a veces ocupan el Ministro Inglés o el Ministro Francés y más próximo a la Recoleta la casa de campo del Señor Arms-trong. La línea férrea a esta altura pasa por unas fortificaciones desmanteladas levantadas en el año 1861 en defensa de la ciudad contra la amenaza de sitio que pretendía establecer el General Urquiza. Este lugar es muy expuesto a inundaciones provocadas por las crecientes del río cuando reinan temporales del S. E. las que con frecuencia destruyen las construcciones del ferrocarril. Aquí también se encuentran las tomas para proveer de agua a la ciudad para lo cual se han construido embancamientos en forma de represas a la izquierda de la línea.

EL CEMENTERIO de la Recoleta y el Asilo de Pobres coronan la barranca y luego sé encuentran las quintas del Señor Samuel B. Hale antiguo comerciante norteamericano de elevada representación y del ex Gobernador Saavedra. Durante las suestadas es muy común ver barcos embarrancados aquí. La taberna de los Rifleros se halla próximo al barrio llamado Palermo Chico en donde existen algunas granjas donde se crían aves de corral para aprovisionar a los principales hoteles de la ciudad.

ENTRAMOS ahora al arruinado parque de Palermo donde se ve a la izquierda el palacio de Rosas. La estación Palermo está situada frente a la llamada gran avenida desde donde se ve a su frente el edificio social del Club Inglés de Cricket que dispone de un campo de cuatro acres arrendado a la Municipalidad de Belgrano. En este local también se realizan deportes atléticos. Más adelante aparece una fábrica de pólvora y luego se cruza al puente del Arroyo Maldonado desde donde se ve como a media milla de distancia la elegante mansión de la quinta de Maldonado próximo a la cual Rosas comenzó la construcción de un gran puente que se abandonó sin terminar.

La línea cruza aquí por terrenos pantanosos hasta aproximarse a las barrancas de Belgrano sobre las cuales se suceden series de hermosas quintas, terminando en la antigua casa con techo de tejas perteneciente al Sr. Corvalán.

LA CAPILLA de Belgrano presenta un encantador aspecto. Desde ella se contempla la línea férrea, los bajos de Belgrano y el río. A un costado de la estación se encuentra la casa de campo del Sr. Matti, italiano, propietario de un vapor y hacia el otro lado está el hotel Wat-son. Durante la estación de verano, Belgrano se ve concurrido por una muchedumbre de visitantes; en esta época los alquileres se elevan a cantidades extravagantes, en el invierno bajan porque queda casi desierto. Casas que pueden adquirirse comúnmente por 1.000 libras esterlinas difícilmente pueden alquilarse por 200 o 300 libras esterlinas durante los meses de verano. El hotel Watson inmediato a la estación es un establecimiento inglés de primera clase perfectamente higiénico con buena cocina y excelentes vinos. Los domingos por la mañana arriba numerosa concurrencia a almorzar. El jardín que rodea el edificio cubre varios acres. Inmediato a la estación se halla también un campo de croquet y de paseo. Una banda de música toca aquí todos los domingos a la tarde. Se ha proyectado la construcción de una línea de tranway que una Belgrano con la ciudad el que correrá bordeando la barranca, si este proyecto se realiza se abaratará mucho en relación al pasaje que cobra el ferro carril. En verano corren diariamente doce trenes a y de Belgrano.

EL PARTIDO de Belgrano comprende un buen número de chacras y granjas, en algunas de ellas se cultiva trigo, verduras en gran escala. En otras se crían caballos de raza y ganado vacuno. Este partido antes formaba parte del de San Isidro, pero actualmente dispone de propia Municipalidad, Justicia de Paz y Cura, cuyas jurisdicciones se extienden hasta la mitad de la distancia que lo separa de la ciudad incluyendo a Palermo donde estuvo la residencia de Rosas.

Por los informes estadísticos del año 1867 Belgrano tenía 63 chacras en una extensión de 2.000 acres, 250 casas de azotea, 150 ídem con techos de paja, 4 casas vendedoras de géneros y paños y 18 almacenes. El total de granjas no es numeroso, solo tienen un total de 1.400 cabezas vacunas, 1.420 caballos, 200 ovejas y 300 cerdos. La población es de 2.490 personas y 280 guardias nacionales. Entre alcaldes y policía suman 37 y la Municipalidad la componen 6 miembros. A la escuela del Estado asisten 78 niños y 89 niñas, es decir casi el doble de los que concurrían en el año 1864.

Después de atravesar una llanura, el ferrocarril cruza el puente de fierro del arroyo Medrano y atraviesa el campo solariego del Señor James White, caballero escocés que arribó a Buenos Aires hace cuarenta años, iniciando su vida aquí al pie de la escala, convirtiéndose después en hombre próspero como ha ocurrido con muchos otros. Esta heredad perteneció. antes a la familia del finado Obispo Medrano y es uno de los antiguos lugares de los alrededores.. La casa está magníficamente situada rodeada de sombríos corredores, grandes departamentos y dependencias. Hay también en ella un galpón con aspecto de barraca donde se alojan los esclavos, un palomar con aproximadamente mil palomas. El Señor White tiene gran afición y presta mucha atención al fomento de caballos, vacas y otros animales de refinada raza inglesa. Sus famosos caballos de carrera le retribuyeron innumerables honores en Belgrano y los de media raza son muy solicitados para monta y tiro de carruajes. Ha invertido también grandes sumas en la importación de animales finos procedentes de Inglaterra. El corral de la granja es admirable, todo el terreno que comprende está completamente utilizado, en su centro hay un ombú gigantesco bajo cuyo tronco se guareció durante años una majada. El Señor White posee también una importante granja en Chivilcoy.

La siguiente quinta al costado de la línea es la del finado Patricio Mc'Lean y aquí la estación se llama Rivadavia. La vía atraviesa un terreno bajo que llega hasta una serie de residencias veraniegas pertenecientes a familias conocidas como las de Barros Pazos, Elía, Laprida, Uriarte y Cano, algunas de las cuales están edificadas con el mejor estilo, provistas de terrazas ornamentales con vista a la majestuosa y amplia superficie del Río de la Plata. Pero desde el punto de vista fantástico ninguna de estas residencias sobrepasa a la de la quinta de Azcuénaga edificada en forma de exágono con multitud de ventanas. Se dice que un gaucho al ser preguntado sobre su opinión respecto a este lugar contestó: "Es un lindo edificio y lo suficientemente cómodo para que un hombre duerma tranquilo fuera de él". El Señor Azcuénaga es un solterón que fué una vez Presidente de la Municipalidad de Buenos Aires.

LA PUNTA de Olivos es propiedad del Señor Wineberg y es quizá el mejor lugar de la costa y fué aquí donde debió haberse establecido el pueblo de Belgrano. Su barranca llega justo hasta la lengua del agua provista de playa excelente como lugar balneario. Como la Punta Olivos avanza sobre el río desde ella se tiene una hermosa vista de Buenos Aires hacia el Sud y de San Fernando hacia el Norte.

El Señor Wineberg es oriundo de Polonia, ejerció la profesión de dentista en el Brasil donde hizo fortuna y luego se trasladó a Buenos Aires, adquiriendo en propiedad esta tierra de Olivos que se extiende hasta el camino del alto que conduce a San Isidro, con el propósito de fundar un pueblo que se llamaría Pueblo Mitre, pero como fijó precios muy elevados a los lotes, el proyecto no se llevó a cabo, su casa quedó aislada durante años, rodeada solo por un viñedo y jardín de flores. Mirando por la ventanilla del vagón hacia el río, el pasajero contempla una vista panorámica en la que figuran los cientos de buques fondeados en la rada de Buenos Aires.

La línea entra ahora en ligero corte del terreno rodeado por los hermosos maizales de San Isidro interceptados por las quintas de Pellón, Uriarte, Pacheco, Martínez y Escalada. La línea cruza el famoso callejón de Ibáñez que une las lomas con el río y que sirvió de morada a una pandilla de salteadores hace treinta años, cometiendo innumerables robos y asesinatos que crearon el temor de cruzar por ese lugar aún a medio día. Una pulpería en estado ruinoso donde se reunían los componentes de la pandilla aún se ve allí deshabitada.

Antes de llegar a la estación San Isidro se ven en el borde de la barranca las quintas de Aguirre, Anchorena y Vernet, la segunda de las cuales fué construida por el Señor Patricio Brown, antiguo residente irlandés que rodeó el edificio como residencia de verano con espléndidos parques, huertas de frutas y jardines floridos. La de Vernet es también muy hermosa y desde ella se domina el río sin límites.

San Isidro es un encantador lugar para veranear, dista de Buenos Aires una 14 millas. Sus campos están cultivados y lucen ondulantes maizales cruzados por sombrías callejuelas bordeadas por verde vegetación. Todo esto trae el recuerdo de los distritos mediterráneos de Inglaterra. Las encantadoras casas quintas de estilo arquitectónico griego con grandes columnatas, los corredores moriscos y la fértil vegetación, forman en conjunto el más hermoso cuadro sin rival alguno en esta margen del Río de la Plata. Las quintas de Alvear, Mackinlay, Elortondo, Costa, Tomkinson e Ibáñez son notables por su magnífica ubicación así como por su lujoso estilo.

ÉL PUEBLO de San Isidro tiene aspecto de antiguo; la mayoría de los fundadores descansan sus restos en el cementerio ubicado a la entrada de la Capilla de San Isidro Labrador. La leyenda sobre la fundación de San Isidro dice que: una tarde de verano del mes de Febrero del año 1725 un gaucho a caballo hizo alto aquí bajo la sombra de un ombú para tomar una siesta y quedó sorprendido a tal extremo de la belleza del lugar que hizo votos a San Isidro su santo patrón ofreciéndole la construcción de una capilla si en el curso de la vida el se hiciera hombre rico. Con el correr de los años llegó a ser estanciero afortunado y cumplió con su palabra. La actual iglesia es sin embargo de una fecha más moderna. Hay una buena casa de hospedaje del Señor Tiscornia. La escuela pública recientemente construida es espaciosa y bien ventilada. Desde la plaza hasta la orilla del río existe espeso y sombrío bosque, lugar favorito para pic-nics que realizan los ingleses cuando reina buen tiempo. Todos los días se inicia en los alrededores la construcción de nuevas casas de campo, siendo una de las elegantes, la perteneciente a un caballero italiano que la edificó próxima a la estación del ferrocarril. El General Mitre durante sus vacaciones o licencias solía alternar los deberes del Estado con días de descanso en una quinta próxima a la ribera donde pasaba una temporada en compañía de su familia.

La línea férrea al abandonar San Isidro se interna tierra adentro alejándose de las quintas que bordean la barranca entre los cuales la más notable es la situada en Punta Chica, deliciosa quinta perteneciente al Señor Brittain, la cual está lujosamente amueblada rodeada por extensos jardines y plantaciones frutales de toda clase. Desde el borde de la barranca, frente a la casa, se ve extensa porción del río, la Isla de Martín García y parte del Delta del Paraná. Al pie de la barranca existe una ruina desde el tiempo de los españoles.

Prosiguiendo la excursión hacia San Fernando vuelven a aparecer los maizales.

EL PUEBLO de San Fernando o Bella Vista, así llamado también, por su hermosa situación está algo distante del río.

El panorama hacia el interior despierta las primeras impresiones sobre lo que es el amplio y abierto campo con majadas pastando.

El pueblo está irregularmente construido pero tiene considerable número de población y promete ser de gran importancia en el futuro si el Señor Hopkins tiene éxito con su proyecto de convertir el arroyo Capitán en el puerto de Buenos Aires. Hay dos buenos hoteles el Nacional que mantiene el Señor M. Manet, dispone de buenas comodidades y buenos vinos, el otro se llama Hotel de Francia y está en la plaza. Se haya en construcción una nueva iglesia. Hay lindas quintas en los alrededores. San Fernando debe su existencia a una inundación ocurrida en Las Conchas el año 1806 con motivo de la cual el cura párroco trasladó el Santuario a este lugar y el Virrey Sobremonte paleara con toda solemnidad el primer terrón de tierra vegetal de San Fernando, pocos meses antes de su deserción de Buenos Aires con motivo de la invasión inglesa, embarcándose en este mismo lugar.

EL FERRO CARRIL Norte en principio fué proyectado hasta San Fernando y hasta ese término cubría la concesión la garantía acordada por el gobierno, pero la Compañía resolvió después prolongarlo por su cuenta hasta el Tigre, que ofrecía buen puerto a los vapores fluviales. El Tigre como puerto está siempre abrigado del mal tiempo y cuando por ésta razón el embarque se hace imposible en la rada de Buenos Aires los pasajeros que utilizan los vapores que remontan los ríos no ven interrumpido sus viajes embarcándose en el Tigre.

Desde San Fernando los terrenos bajan continuamente hacia los bañados del Tigre y de Las Conchas y en ellos se observan pocas casas y ranchos ubicados por aquí y por allá, el edificio con arcadas donde funciona una escuela, la quinta del Señor Arning y algunos grupos de árboles en las proximidades del Tigre que dista unas tres millas de San Fernando y 24 de la ciudad. El extremo de la vía llega justamente hasta el río de modo que los pasajeros descienden del tren y dando un paso se embarcan en los vapores. A través del río Tigre se ven las hermosas casas de campo de González Moreno, Tejedor, Garrigós y Madero. Esta última tiene el aspecto de una capilla y su edificación costó una gran suma de dinero. En la estación del ferrocarril hay un excelente restaurant atendido por el Señor Champion.

DESDE QUE los vapores arriban al Tigre se han abierto almacenes, tiendas y depósitos. El capitán del Puerto está establecido en una casa de madera construida sobre pilares. El club inglés de remo está ubicado en una casa flotante donde guarda sus botes con toletes salientes, embarcaciones muy livianas que frecuentemente se ven en cantidad de una docena tripuladas por socios remando en aguas de los ríos Lujan y Tigre y los innumerables canales de las islas del Paraná. Estas islas estuvieron despobladas hasta hace pocos años, pero debido a que el Señor Sarmiento actualmente Presidente de la República supo apreciar su belleza y fertilidad comprobándolo en su propia isla ubicada en el cauce de la Reculada donde cultivó con sus propias manos frutas, verduras y árboles cobraron interés y comenzaron a poblarse. No muy distante de la isla del Señor Sarmiento existe otra del Señor Pinero también muy cultivada. Pero la más hermosa de todas es la del Señor Brunet, de nacionalidad francesa que ha invertido 16.000 libras esterlinas en esa especulación tendiente a cosechar papas, negocio que vigilaba personalmente viviendo en la isla consiguiendo con este negocio espléndido resultado porque llegó a proveer las mejores papas al mercado de la ciudad. Los viajeros excursionistas pasan muy agradables días recorriendo los canales de las islas agraciadas por la Naturaleza con la más lujuriante vegetación. Todos esos canales están bordeados por grandes sauces que inclinan las ramas hasta la superficie del agua y membrillos que producen frutos de tamaño enorme.

LOS ISLEÑOS son en la mayoría franceses e italianos, unos son jardineros, otros fabrican carbón de leña y otros canastos de juncos. Todos viven en chozas construidas sobre pilares para no perjudicarse con las frecuentes inundaciones.

El alquiler de botes está fijado en 30 pesos moneda corriente (1.20 m/n.) por hora.

Corren seis trenes diarios a y de Buenos Aires realizando el recorrido en 1 hora y 20 minutos.

 

 

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