Historia y Arqueología Marítima

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DIARIO DE ABORDO “TRAVESIA HAITI CON EL SAN BLAS”

Por el CF Mariano Reguero - 2012 - Todas las imagenes son del autor excepto la del Bahia San Blas abajo. Algunas fotos se agrandan a pantalal completa.

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  FORTIFICACIONES DE SAN JUAN DE PUERTO RICO - EL MORRO

La estadía en San Juan de Puerto Rico esta vez, la dedique a una faz mas cultural, tratando de visitar a fondo toda la fortificación que encierra al Viejo San Juan. Es que esta parte de la ciudad realmente atrae por sus construcciones y el colorido de las mismas. Cercana al muelle y bien mantenida, da gusto caminar por sus calles añejas de rica historia. Desde este lunes 27 de febrero hasta la zarpada me dedicare a contar el recorrido por el San Juan fortificado, sus curiosidades y sus vistas.

Durante noviembre, del año 1493 en su segundo viaje, Colon se dedico a ir de isla en isla identificando y poniéndole nombre a cada una. Finalmente y durante ese mes, unas nativas que habían embarcado en Guadalupe, la reconocieron como la suya natal y la llamaban Boriquen. A esta isla, Colon la llamó San Juan Bautista. Es todo un misterio el lugar donde desembarco primero, sin saber a ciencia cierta si fue en el norte o en el sur. Lo cierto es que Colon tenía mucha prisa por llegar al Fuerte natividad donde había dejado gente en su primer viaje y la isla Boriquen no lo retuvo.

Así es como nos situamos inicialmente en el origen o descubrimiento Puerto Rico. El Viejo San Juan se encuentra localizado en la entrada del mar Caribe viajando desde Europa, al lado de occidental de un islote que se encuentra entre la bahía de San Juan y el mar abierto (Islote de las Cabras). Hay un promontorio escarpado que domina la única vía navegable con entrada a San Juan.la costa es rocosa, siendo protegida por un arrecife donde hay una gran rompiente de la onda que proviene del océano.

En la época en que los buques de vela seguían los vientos alisios para poder llegar América (vientos alisios: aquellos que soplan de África con dirección a América), este puerto era un refugio para los mismos durante las tormentas, pero por sobretodo, constituía una poderosa llave para controlar el comercio hacia el resto del Caribe, América Central y América del Sur. Tanto ingleses, franceses y holandeses en menor medida pretendían poseer lo mismo pero era España la que tenia esta llave, por lo que obligo a esta a fortificar San Juan de Puerto Rico haciéndola prácticamente inexpugnable. Lógicamente, mantener esto tenía un costo mayor en cuento a inversiones pero la corona española estaba dispuesta a poner lo necesario ya que era el mejor seguro para mantener el resto de las posesiones en el mar Caribe (La Española y Cuna) que eran también pretendidas por el resto de las potencias.

Los ingenieros españoles aprovecharon al máximo las condiciones naturales de San Juan al fortificar la vieja ciudad, y erigieron edificaciones defensivas que contemplaban tanto los ataques terrestres como marítimos. Asimismo, todo esto sirvió para que las unidades navales españolas tengan una buena base de operaciones en el mar Caribe.

Lo que actualmente se puede apreciar en San Juan de Puerto Rico, es un conglomerado de murallas, fuertes y explanadas que han tenido desde las construcciones iniciales en el siglo XVI hasta los siglos XVII y la primera mitad del siglo XVIII, lo mejor del pensamiento militar de la época. Esto, la historia viva que se ve a simple vista cuando uno camina por el Viejo San Juan, es la historia de una epopeya que fue la de las grandes potencias de entonces y refleja por sobretodo, el poderío español durante esa época. Pero también es una historia que tiene la marca de corsarios, piratas y filibusteros. La arca de el oro y la plata, de esclavos y cultivo de la caña, de tainos y Caribes (sus primeros pobladores) y la naturaleza misma de trópico en la historia de la isla.

El Mar Caribe está conformado por un sinnúmero de islas de las cuales hay unas que conforman una cadena que delimita al mismo en su parte oriental  y que son conocidas en un principio por Indias Occidentales y que al día de hoy hay dos grupos bien diferenciados, las Bahamas y Antillas Mayores, y las Antillas Menores con un grupo numeroso de pequeñas islas. Las Antillas Mayores constituyen lo que hoy conocemos por las islas de Cuba, Jamaica, La Española (República Dominicana y Haití) y Puerto Rico. En cuanto a las Antillas Menores, Martinica, Trinidad y las Islas Vírgenes se encuentran entre ellas.

Desde 1492, el Imperio Español uso como base a las Antillas mayores con el fin de explorar y colonizar las tierras al occidente de estas. México. América Central y sur América serian los destinos finales de estas exploraciones en un continuo descubrimiento de nuevas tierras. Ya para el año 1535, conquistado el Perú y México, los navíos españoles hacían la travesía a España cargados de oro y plata. A fin de proteger esta ruta marítima cargada de riquezas, de sus competidores tradicionales (Inglaterra, Francia, Holanda) y de piratas que actuaban bajo sus propios objetivos; España estableció escoltas armadas para proteger a las flotas comerciales y a su vez erigió una serie de fortificaciones en cada puerto como ser: La Habana, Santo Domingo y San Juan de Puerto Rico entre otros. Este último, fue clave, ya que era entrada y salida del Caribe para las líneas que venían del viejo mundo.

Puerto Rico fue descubierto el 19 de noviembre de 1493, durante el segundo viaje de Colon. En esa época, la isla estaba habitada por los Tainos que tenían una cultura bastante avanzada que amerita hacer un artículo aparte para explayarse sobre ellos. Aunque no tan avanzados como las grandes civilizaciones Mayas, Aztecas, Toltecas e Incaicas, desarrollaron con notable éxito la agricultura. Los Tainos, llamaban a esta isla Borikén que en su idioma significa “Tierra del Señor Bravío”. Colon, llamó primeramente a la isla “San Juan Bautista” pero fue el primer gobernador, Ponce de León quien llamo a la isla Puerto Rico.

Ponce de León llegó a Puerto Rico junto con Colon en 1493, visitó la isla brevemente antes de que ambos continúen a la travesía rumbo a La Española con cierta premura ya que en ella se encontraba la gente que había dejado en el Fuerte Natividad en su primer viaje. Durante los próximos quince años, el Gran Almirante se dedicaría a poblar, defender y gobernar esta isla. Es aquí, donde Ponce de León se destaca como gran ayudante y amigo de Colon y gana la atención y admiración de Don Fray Nicolás de Ovando, que era el gobernador real de las tierras reclamadas por Colon. Por ende, al momento de explorar y colonizar Puerto Rico, Ovando le encomendó esta tarea a Ponce de León.

El 12 de agosto de 1508, Ponce de León llega a la isla con una tropa compuesta de 50 soldados. Pronto encontraron el puerto que conocemos hoy como San Juan y el lo llamo Puerto Rico por considerarlo excelente. En los años que siguieron, los nombres del puerto y de la isla se intercambiaron. La palabra indígena Boriken se transformo en castellano en Boriquen y quedo así hasta nuestros días.

Ponce de león, luego de alguna indecisión de donde establecer el poblado decidió ubicar a su gente en un lugar a dos millas de distancia del puerto en una zona boscosa rodeada de cerros y pantanos. A pesar de las adversidades propias de un lugar virgen, el grupo de colonizadores se mantuvo firme. Algunos comenzaron a despejar la tierra para poder plantar, otros trataron de encontrar oro que los había atraído desde un primer omento. En los comienzos de la colonización, los indígenas tainos fueron amigables con los españoles y coadyuvaron a estos a habitar. Pero más tarde y debido a los excesos de los europeos y ante los atropellos por robos de tierra, esclavitud, y excesos sociales, esta relación se tornó francamente hostil.

En 1511 los tainos se rebelaron y pese a su superioridad numérica y a que lucharon con valor y determinación se vieron obligados a fugarse a las Antillas menores donde se unieron a los Caribes que hasta ese momento habían sido sus enemigos y de ahí en más comenzaron la campaña de hostigamiento contra los españoles por un cuarto de siglo.

El poblado inicial fundado por Ponce de León resulto poco práctico como base militar y centro de gobierno. Resulto ser un lugar poco salubre por la cercanía de pantanos a la vez que difícil de defender y distante del mar (unas dos millas). Entre pedidos de la población y algunas discusiones con el entonces gobernador, se logró trasladar el poblado a la isleta de San Juan donde se haciendo referencia que era “el mejor y más bello lugar en el mundo”. La pequeña isla media solo tres millas y media de largo por una milla de ancho en su parte occidental. Las características del terreno eran de por si una plaza defendible; los arrecifes rodeaban los acantilados de la orilla, y la costa donde se encontraba el puerto los acantilados eran escarpados y empinados. Esta isleta se encontraba a la entrada del puerto y los vientos del atlántico eran sumamente favorables para su entrada. Por todas estas causas se eligió este lugar para mudarse. Esta se completo en 1521, año en que el Gobernador Ponce de León abandonó Puerto Rico para ir a conquistar La Florida. Es ahí donde trato de establecer un poblado y colonizar a los indígenas pero estos lo rechazaron y lo hirieron de muerte. Hoy en día, sus restos yacen en la catedral San Juan Bautista (ver foto)

El gran problema para los colonos no fueron los nativos, esto fue solo un aspecto. A la inmejorable defensa natural que tenían se ponía en oposición la escasa mano de obra para los cultivos y la inexistencia de oro para ser explotado en forma económicamente sustentable para la economía. A esto se le sumó el resultado de las tensiones existentes entre las grandes potencias sobre todo entre España y Francia. Es aquí donde comienzan las pretensiones y los deseos de unos de mantener sus posesiones y cuidar sus riquezas y la de los otros de arrebatárselas. Desde 1520 hasta 1556, Francia y España mantendrían una puja donde comienzan a protagonizarla con los piratas y corsarios. Uno de los más conocidos saqueadores fue François Le Clerc, llamado “Pata de Palo” que conocía como la palma de su mano la costa del Puerto Rico y La Española. Solo por nombrar uno, pero en verdad, los corsarios se multiplicaban mes a mes y año tras año con lo que España tuvo que determinar una serie de medidas para evitar las cuantiosas pérdidas de buques y poblaciones atacadas con el consiguiente rapto de riquezas y perdida de infraestructura.

Si bien los puestos españoles estaban bien fortificados con sus guardias activos y las escoltas que protegían a los cargamentos importantes, en el Caribe no existían ni fuertes ni guardacostas. Si bien las islas de por si, no ofrecían riquezas en abundancia, estas servían como refugio o bases de los corsarios contra las expediciones españolas o bien como refugio de comercio ilegal o de contrabando.

A los efectos de contrarrestar la pérdida de buques en el Caribe, la corona Española aplico una antigua práctica naval que se le dio el nombre de “Armada de la Guardia”. Este sistema implicaba que los buques que transitaran en el comercio americano navegaran bajo la protección de una escolta naval. Este sistema para que sea efectivo requería el uso de dos flotas. La primera, viajaba en la primavera (para nosotros otoño) desde España hacia el Golfo de México y desembarcaba comerciantes en Puerto Rico, La Española y Cuba, continuando su travesía final al puerto de Veracruz, México. La segunda flota, compuesta de galeones, salía de España a mediados del verano hacia Cartagena de Indias, en la costa noreste de Colombia; y Portobello en el istmo de Panamá. Cuando volvía a España, las flotas iban cargadas de riquezas como el oro, plata, y piedras preciosas. Las dos flotas se encontraban en La Habana en la primavera siguiente y navegaban unidas a España pasando por el Estrecho de La Florida y de ahí partía escoltada a Europa.

España, intentando proteger su área de influencia, declaro al Mar Caribe como Mare Clausum, es decir un mar cerrado. Pero para lograr esto necesitaba controlar los mares en forma efectiva lo cual no era una realidad en ese momento. Todo el comercio estaba destinado a ser transportado en navíos españoles y si se encontraba algún navío extranjero con carga se le confiscaba. Carlos V había sido convencido que esto se ejecutaría a rajatabla y que no era necesaria otra cosa mas que escoltas para las flotas en cuanto a protección. Para 1537, la única fortificación con la que contaba San Juan de Puerto Rico era la casa blanca construida y habitada por la familia de Ponce de León. Esta construcción con destino familiar tenía capacidad de arsenal y deposito militar como también funciones administrativas gubernamentales.

Sin embargo, la óptica estratégica de la simple escolta de buques para proteger el tráfico mercante, se opuso a la tenaz idea de fortificar los puertos y sobretodo Puerto rico que era considerado el puerto llave de entrada a las Indias Occidentales. La corona autorizo la construcción de un fuerte que recién en 1540 estuvo finalizada. Se llamo La Fortaleza y es lo que hoy se destina como residencia del Gobernador. Esta, fue el primer intento de defender la bahía de un ataque sin embrago estaba muy oculta de la entrada de la bahía por lo que no se tenía un control total sobre ella, asimismo la guarnición y la artillería estaban muy limitadas en cantidad y calibre. Con muchas críticas respecto a su eficacia, La fortaleza quedo y rápidamente se comenzó a insistir en que se debía erigir una construcción de control y defensa efectiva en el Morro.

El nombre completo de este fuerte es el Castillo de San Felipe del Morro. Llamado así, en honor al Rey Felipe II de España. Fue diseñado por Juan Bautista Antoneli y construido en el siglo XVIII en el lugar de fortificaciones previas. Cubre más de 5 acres. Posee una gran plaza donde se encuentran cuartos de almacenaje y armamento, los cuarteles de los soldados, una capilla y una prisión... las cisternas quedaban debajo del castillo.

La defensa del puerto era la misión principal de El Morro, y este conformaba en núcleo de las fortificaciones de San Juan. En su tiempo, las baterías de los cañones en cuatro niveles diferentes eran mortales para cualquier barco enemigo que quisiese atacar la bahía de San Juan. Al nivel del mar, los cañones que conformaban la Batería del Agua podían con fuego rasante destruir a los navíos a la altura de la línea de flotación. Los cañones en el segundo nivel del castillo, apuntaban al mar y tenían como fin apuntar al velamen de los navíos hostiles. Los cañoneros del tercer nivel (Batería de Santa Bárbara) le disparaban también a las velas. En cuanto a los cañones del cuarto nivel (Batería del Carmen), sostenían a los demás niveles y a su vez incluía en su campo de fuego la parte occidental de San Juan. Debido a que El Morro era vulnerable por la parte trasera, se monto una quinta cortina de cañones que apuntaban a tierra en una barrera llamada “hornabeque”, porque se parecía a los cuernos de un toro, dos medios bastiones unidos por una cortina de pared lisa. En frente de esta se conformaba un foso que actuaba como barrera. Luego, mas allá, se extendían las tierras llanas llamadas Glacis, lisas para que las tropas enemigas no pudieran tomar refugio y fueran blanco fácil de los cañoneros y de los mosqueteros que patrullaban las murallas del fuerte.  

 

 

 

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