Historia y Arqueología Marítima

HOME

Indice Informacion General 

Prehistoria del submarino

Por Osvaldo Sidoli - Agosto 2007.

El siglo XIX

Durante la Guerra iniciada en 1812, el norteamericano Silas Halsey murió, en 1814, mientras usaba un submarino en un ataque fallido contra un barco de guerra británico fondeado en la bahía de Nueva Londres.

Silas Clowden Halsey submarine War of 1812

Dibujo del submarino de Silas Halsey. Nótese el taladro para colocar el torpedo 

            En 1815 el inglés Thomas Johnstone diseñó un submarino de 100 pies de eslora (30,48 metros), que pensaba utilizar para rescatar a Napoleón Bonaparte de su prisión en la isla de Elba. El proyecto no llegó a construirse.  

Durante muchos años más el submarino fue considerado un medio desleal de hacer la guerra y prácticamente ya no aparecieron innovaciones dignas de mención hasta la mitad del siglo XIX, pues, aunque a finales del siglo XVIII ya estaban establecidas las ideas generales y los principios de la navegación submarina, hicieron falta la revolución industrial del siglo XIX y la creciente beligerancia de los países europeos en aquella época para dar un impulso definitivo al desarrollo del submarino operativo. La tecnología del siglo XIX supo resolver numerosos problemas concretos como la mayor resistencia del casco, empleando hierro en lugar de madera, la mejora de la estabilidad mediante el empleo de timones horizontales, etc. y sobre todo la utilización de sistemas de propulsión independientes de la energía humana.

En 1850, en la guerra entre Prusia y Dinamarca, un cabo artillero alemán llamado Whilhem Bauer tuvo la misma salida al problema de un bloqueo naval, el submarino. Los daneses bloqueaban el puerto de Kiel y Bauer diseñó el “Brandtauchen” (buzo incendiario), construido por August Howaldt, un sumergible de metal de forma rectangular que se propulsaba gracias a un molino (hélice) movida manualmente por una gran rueda en el interior de la nave.  

early submarine: Wilhelm Bauer Brandtaucher submarine 1850

Diseño del “Brandtaucher” de Wilhelm Bauer

Un mes más tarde, la euforia de Bauer terminaría en el fondo a 60 metros de profundidad. Bauer tuvo la sangre fría necesaria para convencer a los dos marineros que le acompañaban, e inundó el submarino, permitiendo la apertura de la escotilla. Cinco horas después del naufragio, aparecieron flotando en la superficie. En ese instante se convirtieron en los primeros en escapar de un submarino hundido. Bauer siguió construyendo e inventando nuevos navíos submarinos, entre ellos el “Diable Marin”, de 1855, de 15,85 metros de eslora para Rusia, el que fue presentado en la coronación del zar Alejandro II, sin que se tengan noticias posteriores.

En 1852 el zapatero Lodner D. Phillips, de Indiana, Estados Unidos, construyó dos submarinos. El primero colapsó a los 6 metros de profundidad. El Segundo desarrolló una velocidad de 4 nudos. Al ofrecerle el mismo a la U. S. Navy, Phillips recibió como respuesta: “Ninguna autoridad de este Departamento conoce un bote submarino, los botes usados por la armada se desplazan sobre el agua”. Durante la guerra civil insistió con su ofrecimiento, volviendo a recibir la misma respuesta.

early submarine: Lodner D. Phillips submarine patent 

Croquis del submarino de Phillips

El “Ictíneo”

En 1859 el español Narciso Monturiol construyó en Barcelona una nave submarina para la recolección de coral; luego trató de avalar la idea con las posibilidades científicas que abriría la exploración submarina, así como los posibles usos militares. Su primer prototipo, el “Ictíneo I” media siete metros de largo, 2,5 de ancho y 3,5 de fondo y estaba pensado para facilitar la pesca del coral. El casco inferior era esférico y tenía una capacidad de 7 metros cúbicos de capacidad; el casco exterior tenía forma de pez con una sección elíptica inspirada en el prototipo de Wilhelm Bauer que navegó en 1851. Entre el casco interior y el exterior había unos tanques de flotación, un tanque que suministraba oxígeno para la respiración y la iluminación y un tanque de hidrógeno que alimentaba una lámpara para iluminar las profundidades marinas. El Ictíneo I se propulsaba con un propulsor de aleta accionado por una tripulación de dos hombres. La inmersión se conseguía mediante una hélice horizontal que podía dar vueltas en ambos sentidos y bombas de densidad y aire con la finalidad de asegurar la estabilidad y la flotación. El “Ictíneo I” estaba equipado con una serie de herramientas específicas para la pesca del coral.

El fracaso inicial, al no poder sustraerse a las fuerzas de las corrientes marinas, lo que hacía imposible la navegación en inmersión del buque, no desalentaron al esforzado proyectista. El “Ictíneo II” de mayor tamaño que su predecesor, inicialmente pretendía alcanzar una potencia suficiente añadiendo mayor número de tripulantes-propulsores, resultando por desgracia más lento. Por lo que se planteó la posibilidad de incorporar una nueva fuente propulsora: una caldera de vapor. El “Ictíneo II” medía 14 metros de largo, 2 metros de ancho y 3 de fondo. Fue construido con madera de olivo y refuerzos de roble con una capa de 2 milímetros de cobre. En la parte superior tenía una cubierta de 1,30 metros de ancho, con tres ojos de buey con cristales de 10 centímetros de espesor. Desde la torreta se controlaba el timón mediante un engranaje sin fin. Cuatro compartimientos estancos de 8 metros cúbicos estaban repartidos de forma simétrica a los lados, garantizando la flotabilidad al estar vacíos. Estos compartimientos podían ser inundados a voluntad con tal de sumergirse mediante una bomba. Mediante un peso que se desplazaba longitudinalmente a través de un raíl se intentaba mantener la horizontalidad durante la navegación submarina. Este mecanismo estaba controlado por el timonel. La embarcación tenía un mecanismo de escape que permitía soltar lastre y emerger a la superficie en caso de emergencia.

Ante el fracaso inicial de la propulsión humana encargó a su yerno el diseño de una caldera de vapor adecuada a la utilización en una embarcación cerrada herméticamente. El motor utilizaba un compuesto químico de magnesio, peróxido, cinc y clorato potásico que reaccionaba generando la temperatura necesaria para la producción del vapor y que producía un gas, oxígeno, que era recogido en tanques y, posteriormente, utilizado para la respiración de la tripulación y para la iluminación interior. A las dificultades iniciales para poder montarla en un buque que no estaba originalmente diseñado para incorporar este nuevo elemento, hay que añadir el fracaso rotundo de las experiencias realizadas en el dique, antes de su ensayo en el mar, ya que las temperaturas alcanzadas y la humedad en el interior de la embarcación hacían de todo punto imposible la habitabilidad de la tripulación.

Ictíneo II. Réplica en el puerto de Barcelona

 

Reproducción del “Ictíneo II”

 

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

Direccion de e-mail: histarmar@fibertel.com.ar