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EL PUERTO DE BUENOS AIRES RECIBE A LOS INMIGRANTES

 

Edgardo J. Rocca - "El Puerto de Buenos Aires en la Historia II" - Fotos A.G.N. y archivo Histarmar

Diversas son las causas que podemos anotar como productoras de la inmigración: padecimientos físicos o morales, intolerancia religiosa, luchas intestinas, servicios militares prolongados, exorbitancias de impuestos, agregados a los fenómenos naturales y climatológicos. Los padecimientos producidos las más de las veces por la miseria debido al encarecimiento de los productos, del escaso rendimiento de la tierra, la densidad de la población, la constitución de una familia numerosa.

Prioritariamente se trataba de personas europeas habitantes de tierras viejas, muy cultivadas, a las que no se le había dado descanso y que suplementaban con abonos minerales que las empobrecían aun más. También la intolerancia religiosa fue una causa importante en el fenómeno inmigratorio. Los servicios militares obligatorios que llegaban en algunas naciones a tres años, en zonas de alta irregularidad con respecto a la paz de las fronteras o intestinas.

Italia fue un ejemplo característico de la densidad de la población en relación a la productividad de la tierra. España tenía menos problemas que Italia pero con tierras más áridas, y en ambos casos la tecnología avanzaba lenta pero sin descanso para los trabajadores, que veían reducido su horizonte en los empleos.

En nuestro país, la naturaleza ha sido pródiga con el inmigrante, lo ha dotado de todos los elementos necesarios para que arriben de todas las latitudes, ya que en su dilatado territorio existían comarcas en las que gozaban de climas apropiados, y hallaron tierras fértiles y aptas para toda clase de cultivos.

Durante la época colonial
En el año 1505, la Corona de España crea la Casa de Contratación de las Indias, que asienta en Sevilla, principal y tradicional Puerto desde la dominación árabe y de mercaderes genoveses que gozaban allí de privilegios desde Alfonso el Sabio y entre otros controles, la función de las normas de embarque sobre personas y elementos náuticos. ¿Podemos atrevemos a decir que es la primera reglamentación de los inmigrantes con destino a nuestro continente?

El arribo de miles de inmigrantes a nuestros Puertos de la Ciudad de Buenos Aires, trajo una compleja serie de legislaciones por medio de diversas Disposiciones y Reglamentos que tenían el objeto de pautar el ingreso, estadía y desplazamiento de los mismos.

Durante la época colonial, la inmigración extranjera fue nula, por cuanto España prohibía de una manera absoluta toda comunicación de las colonias con otras naciones, y aun entre sí, pudiendo únicamente hacerlo con España, lo que constituía un verdadero monopolio. Para embarcarse a las colonias, debían antes muñirse de un permiso, habiéndose establecido en 1778, por el "Reglamento del Comercio Libre", que no se embarcara ninguna persona sin licencia despachada por la vía reservada de las Indias, del Consejo Supremo de ellas o de la Real Audiencia de Contratación de Cádiz, ordenando: "que cuantos fuesen a América sin estos permisos, aunque los tengan de otros tribunales o Ministros, sean tratados con el mayor rigor y asegurados a su arribo, volverán presos en partida de registro ".

A partir de 1810
La inmigración en el Río de la Plata, comenzó desde antes de nuestra existencia como nación libre; lo prueban los censos de 1740 y 1770:
En 1740: "9 franceses; 7 ingleses: 10 italianos; 40 portugueses; extranjeros 37y españoles 253". En 1770: "Españoles 1398; extranjeros 456".

Durante todas las épocas, el comercio ha tenido una influencia decisiva en el aumento de la población y fue precisamente con ese fin, que don Pedro de Ceballos dictó el Decreto del 6 de noviembre de 1777, por el cual se declaraba libre el Puerto de Buenos Aires. Posteriormente el censo de 1810 levantado en la ciudad de Buenos Aires daba una población de 45.000 habitantes, sobre 28.208 censados en 14 barrios había según su nacionalidad y profesión: españoles 1.570; franceses 13; ingleses 124; italianos 61; portugueses 198; y esclavos 4.759.

Podemos decir que el primer acto positivo ha sido la promulgación por el Triunvirato de 1811-12, de un Decreto de fecha 4 de setiembre de 1812, por el cual se protegía al inmigrante en general y en particular a los que se dedicasen al cultivo de los campos y a la explotación de los mismos. El mencionado Decreto decía: "fomentar por todos los medios posibles las artes, industrias, agricultura, en el territorio del Ría de la Plata" y refiriéndose a los inmigrantes: "siendo la población el principio de la industria y el fundamento de la felicidad de los estados, conviene promoverla de todos los países y por todos los medios posibles ".

Bernardino Rivadavia, que suscribiera como miembro del Triunvirato, al acompañar como Ministro a Martín Rodríguez, vuelve a mostrarse interesado por el aumento de la población diciendo: "que deseaba ver a Buenos Aires con medio millón de habitantes y al resto del país crecido en proporción ". A fines de 1823, se autorizó a Rivadavia para que procurase la venida de doscientas familias para la ciudad y mil para que poblasen los pequeños centros en los territorios provinciales.

Pero ya en 1816, el Congreso de Tucumán, declaró: "El pabellón victorioso de la Nación más rica de la tierra se ostentará sobre los muros de nuestras fortalezas y flameará sobre las ondas con toda la dignidad que se merecen. Tiene inmensas y feraces tierras, climas variados y benignos, medios de subsistencia abundantes, montes de oro y plata en extensión interminable, producción de todos géneros, exquisitas, atraerá a nuestro continente millares de hombres, sinnúmero de gentes a quienes les abriremos un asilo seguro y una protección benéfica".

La Boca del Riachuelo
A comienzos de 1800, cuando la Boca del Trajinista despejaba el acceso desde el Río de la Plata hacia la curva de la que más tarde sería la Vuelta de Rocha, anteriormente conocida como Puerto de los Tachos, se instalaron pulperías y astilleros rudimentarios como asentamientos estables en esas orillas del Riachuelo que tuvieron los inconvenientes de sus desbordes que muy frecuentemente llegaban hasta las colinas del actual Parque Lezama que fueron motivo de quejas de los controles de la denominada "Guardia del Riachuelo ".

Puerto de los Tachos- Barraca Peña - Grabado de C.H. Pellegrini

Si bien hasta mediados del siglo XIX estos parajes estaban escasamente poblados, ya se hablaba de un buen porvenir debido al Puerto que orillas del Riachuelo estaba progresando paulativamente, en especial por la compra de grandes tierras por parte de un caballero inglés, Diego Brittain, uno de los náufragos del Agenona en 1817. Existía la llamada Barraca Peña (2) en la cual se instalaría años más tarde una estación ferroviaria del Ferrocarril a la Ensenada, silgadores, marineros, navegantes, comercios e industrias navales y todo lo que tuviera conexión con los barcos y astilleros que predominaban principalmente en la ribera boquense y de la Isla Maciel. Toda esta actividad mercantil fue atendida por una población de inmigrantes, en especial italianos con los cuales La Boca comenzó a tener alguna estructura de poblado que establecieron los genoveses preferentemente dedicados a la industria naval.

Comisión de Inmigración
Corría el año 1855, los habitantes de la ciudad de Buenos Aires ya contemplaban un nuevo espectáculo desde la rada de la ciudad. El lugar era uno de los más pintorescos paseos, o más bien el único, en donde desembarcaban los inmigrantes. Pero ya en 1824, una generación atrás, en los años que gobernaba el primer Presidente, Bernardino Rivadavia. se había creado a su iniciativa, una Comisión de Inmigración, integrada por personalidades nacionales y extranjeras residentes, como así también propietarios de bienes raíces, con el objeto de promover la inmigración a nuestro país.

Por tal motivo, Barber de Beaumont publicó en la ciudad de Londres un interesante prospecto de propaganda el cual contenía un detalle de las diversas bondades y ventajas que ofrecía el país del Plata. Esta Comisión de Inmigración redactó un "Reglamento " el cual constaba de veintinueve artículos, comenzando:

"Con el fin de regularizar las operaciones de la Comisión de Inmigración nombrada por Decreto del 13 de abril de 1824, para definir las bases de los contratos y las condiciones con que deben tener los colonos que sean conducidos con el objeto de establecerse en esta provincia, y determina todas las informaciones de la misma comisión y el gobierno, acordando el siguiente Reglamento

Art.1º - La Comisión se compondrá de ciudadanos y extranjeros residentes en el país que posean como los actuales, bienes raíces.
Art. 2° - Se destinará una Sala donde se reunirá la Comisión para el despacho de los negocios ordinarios y extraordinarios que les correspondan en los previstos establecidos por el presente Reglamento.
Art. 29° - Este Reglamento será revisado cada año, o antes si la comisión de conformidad con el gobierno lo crea conveniente sin que las alteraciones con que este motivo se hicieran perjudiquen los Contratos ya hechos y a los se encuentren en petición, hacen en Europa dentro de un término que se firmará al efecto ".
Reunión del 19 de enero de 1826
HERAS
Manuel J. García3

Este Reglamento que Domingo Faustino Sarmiento llamó del General Las Heras, ya que éste lo había decretado como gobernador, bien sabemos que tenía la inspiración de Rivadavia interiormente. El Reglamento le fijaba normas de funcionamiento a la Comisión, relativo a su composición directiva, como así también facultándola para nombrar agentes en Europa, para la ejecución de los contratos.

Esta disposición sirvió luego como modelo de promoción de inmigrantes en otros estados provinciales siendo los medios idénticos que continuaron aplicándose después de 1853, eso sí, ampliados y perfeccionados. Es necesario darle una significación muy especial a este Reglamento, para tenerlo en cuenta para los que gobernaron y concurrieron con los poderes públicos, a crear nuevas colonias agrícolas.

El Reglamento preveía la realización de publicidad en periódicos "tanto del país como fuera de él", sobre las ventajas que se ofrecían a los inmigrantes, estableciendo además que proporcionarán empleos o trabajo a los extranjeros que vinieran al país sin destino; hacer viajar de Europa a labradores y artesanos de toda clase; introducir agricultores por contrato de arrendamiento con los propietarios y artesanos del país, bajo un plan general de contrato que sería acordado por la Comisión, libre y espontáneamente convenido entre los trabajadores y los patrones que los deparen.

Con el transcurso del tiempo, estos lineamientos sirvieron de antecedentes, y así los encontramos cuando la inmigración de agricultores adquirió el carácter de movimiento fundamental, aplicando normas similares y multiplicando los recursos, tanto con la propaganda, como los de reclutamiento en diversos país europeos. También preveía este extenso Reglamento, el alojamiento de los inmigrantes y su posterior orientación en el trabajo que podían o estaban capacitados para realizar, e introducía el principio de la autorización de los contratos laborales por parte de la Comisión y su participación en el ajuste de los salarios que percibiría el inmigrante como una "tarifa fijadas por personas inteligentes e marciales ".

Con los artículos del Reglamento, se buscaba proteger de posibles abusos a los inmigrantes que no conocían el ambiente, puesto que también los gastos de la alimentación efectuados por los patrones, debían estar vigilados por esta Comisión. Las facultades de ésta se extendían hasta la posible anulación del contrato por falta de salud, mal tratamiento, excesivo trabajo, como así también al ejercicio del derecho de protección en las causas civiles de los inmigrantes. Este Reglamento los eximía de todo servicio, ya sea militar o civil, al mismo tiempo garantizaba la libertad de las distintas creencias religiosas.

Si bien estas disposiciones no se referían únicamente a los trabajos en la agricultura, otras que se implementaron posteriormente, las aclaraban específicamente, estableciendo el derecho de preferencia que tendrían los inmigrantes que cumplieran con los contratos, especialmente sobre el arriendo de las tierras pertenecientes al Estado, "las cuales las recibirán en enfiteusis bajo el canon que se establezca por la Ley ".

Se utilizó la palabra arriendo, pero lo que se aplicó en realidad es la enfiteusis, lo que más tarde fue aclarado debidamente. Se adjudicarían terrenos en relación con las aptitudes de cada uno de los agricultores, pero ninguno podría ser menor de un tamaño de 16 cuadras cuadradas, y podía prestárseles la suma de trescientos pesos, "los cuales se reintegrarán en plazos cómodos con bajo interés del seis por ciento anual", acordándoseles el derecho de preferencia para la compra de esa tierra, en caso de que el Estado resolviera su enajenación.

En el penúltimo artículo vemos que se admite un sistema distinto de introducción y contratación de inmigrantes, permitiendo que cualquier persona pudiera hacer ingresar al país como inmigrantes contratados en Europa, para su servicio; pero recordándole a los inmigrantes el derecho de poder acogerse a la toma de la ciudadanía argentina.

Desembarcan los primeros inmigrantes
Como consecuencia de la acción conjunta del gobierno y de la Compañía Barber de Beaumond, se creó en Londres una denominada "Asociación Agrícola Argentina". El resultado de esta acción promocional, fue que en Marzo de 1825 se embarcaron en los Puertos ingleses de Glasgow y Plymouth, un grupo de colonos irlandeses y escoceses.

Ese contingente fue el primero en que el Puerto de Buenos Aires vio desembarcar inmigrantes traídos con el propósito de colonizar, viajando posteriormente al norte de Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Esta comisión de Inmigración fue suprimida por Juan Manuel de Rosas en 1835.

En esos años, Carlos Marx y Federico Engels, publicaron su Manifiesto en 1847, señalando lo injusto que resultaba la situación en el Río de la Plata, por la enorme desproporción entre su extensión, riqueza y escasa población, tomado de lo publicado por los numerosos viajeros de que "sacrificaban animales para comer solamente su lengua, desperdiciando el resto de la carne ".

Pocos años más tarde, reiterando esta situación, el socialista francés Luciano Lesliniéres, escribió su opúsculo "Como se realizará el socialismo ", destacando las grandes extensiones sin cultivar de la Argentina y el Brasil. Negaba a pueblos civilizados como éstos, pero poco poblados que ocupaban vastos territorios; "el derecho de disponer lo que ellos son incapaces de valorizar y de las que privan a otros pueblos", dicho todo muy democráticamente.

No solo fue Juan Bautista Alberdi con su frase "gobernar es poblar" quien advirtió la urgencia de la acción a desarrollar durante la representación que él realizaba en Europa por el Gobierno de la Confederación, sino, más tarde, luego de la batalla de Pavón, Bartolomé Mitre, Domingo F. Sarmiento y Nicolás Avellaneda, la pusieron en práctica en el orden nacional. En las provincias también tomaron medidas de gobierno en idéntico sentido, Pujol, Crespo y otros funcionarios.

         Reglamento para el desembarque de inmigrantes
La entrada de pasajeros inmigrantes a la ciudad de Buenos Aires, por Puerto de la misma durante 1856, fue:
Italianos                 2.738
Franceses             1.484
Españoles             1.460
Ingleses                  113
Alemanes                  16
Norteamericanos         9
                            5.820
Por el Riachuelo       450
                            6.270

El 12 de abril de 1872, con la firma de Presidente Domingo F. Sarmiento y los Ministros Dalmacio Vélez Sársfield y Pedro Senillosa, se aprobó en todas sus partes, el "Reglamento para Desembarco de inmigrantes", que constaba de trece artículos:

Art. Io - Son considerados inmigrantes todos los pasajeros de 3a. clase que lleguen en buques á vapor y los de 2a y 3a que vengan por buques mixtos y de vela.

Art. 2o - Un empleado de la Comisión pasará al mismo tiempo que la visita de Sanidad á bordo del buque recién llegado, para informarse de lo ocurrido durante el viaje; si ha habido enfermedades, fallecidos o nacimientos á bordo; si hay quejas de los inmigrantes contra el capitán ó tripulación; sobre el trato á bordo; si conduce inválidos, inútiles por su edad avanzada á dementes, dicho empleado recibirá del Capitán del buque la lista de todos los pasajeros, con las clasificaciones de Ia, 2a y 3a clase, las que deberán expresar con claridad el nombre, sexo, nacionalidad y profesión de cada pasajero o inmigrante.

Art. 3o- El empleado de la comisión en posesión de las listas entregadas por el capitán, tomará conocimiento de los que fuesen pasajeros ó inmigrantes, instruyendo á estos últimos de las franquicias que la Comisión les acuerda, y entregará á los que lo soliciten un boleto impreso que llevará una numeración correlativa, y que será sellado por la comisión. Este boleto servirá para que el inmigrante pueda desembarcar gratis en cualquiera de las embarcaciones que la Comisión tenga contratadas al efecto.

Art. 4° - El dueño ó patrón de cualquiera embarcación, que desembarque inmigrantes y les exija otra remuneración que el boleto de desembarco de la Comisión, será multado por la Capitanía del Puerto con 500 moneda corriente por cada vez, debiendo devolver á los inmigrantes el dinero que les hubiese cargado indebidamente.

Art. 5o - Queda prohibido á los dueños ó patrones de embarcaciones del Puerto atracar ni ponerse al habla de ninguno de los buques que con procedencia de ultramar trajesen á su bordo inmigrantes hasta que haya pasado la visita de Sanidad, y de la Comisión Central de Inmigración, bajo la pena de 500 pesos moneda corriente de multa por cada vez.

Art. 6o - Los inmigrantes que á bordo declaren al empleado de la comisión que desean dirigirse á Puertos argentinos del Paraná ó Uruguay serán trasbordados y dirigidos á cualquiera de esos Puertos, por cuenta de la Comisión, siempre que sea posible, y de lo contrario serán desembarcados y recibidos en el Asilo.

Art. 7o - Todo inmigrante desembarcado por su propia cuenta, ó por cuenta de la Comisión, tiene obligación de presentarse dentro de las 48 horas de su llegada, á la Oficina de ésta para ser inscripto en los Registros con las anotaciones necesarias, á fin de poder controlar mejor la distribución que se haga á bordo de los boletos de desembarco, y á los efectos del favor que les acuerda el artículo 9o.

Art. 8o - El inmigrante que desee internarse en la provincia de Buenos Aires, recibirá de la Comisión un boleto para cualquier estación de las líneas de los ferrocarriles del Oeste ó Sud que solo valdrá por dos días desde el de su fecha.

Art. 9o - Todo inmigrante que desembarcado en este Puerto con la idea de fijarse en Buenos Aires ó su campaña, no encontrara ocupación y deseara dirigirse á las provincias, podrá concurrir a la Comisión hasta quince días después de su llegada, y se le acordará pasaje gratuito para cualquiera de los Puertos argentinos del Paraná o Uruguay, siendo de cuenta de él su conducción y la de su equipaje hasta á bordo del buque ó la estación del ferrocarril.

Art. 10° - El inmigrante que no hubiese sido inscripto en el registro de la Comisión, no tendrá derecho á exigir ninguna de las franquicias acordadas en los Art. 8o y 9 °.

Art. 11º - Este Reglamento se imprimirá en varios idiomas y se mandará á los Cónsules Argentinos, para que ellos entreguen á los Capitanes de buque, al momento de despachar sus papeles, un cierto número de ejemplares, debiendo constar en los despachos del buque que conduce inmigrantes, que el Capitán tiene conocimiento de este Reglamento, y que tiene la obligación de fijarlo en varios puntos de su buque á la vista de todo pasajero.

Art. 12° - El Capitán contraventor será multado en la suma de doscientos pesos fuertes que será aplicada por la Capitanía del Puerto y entregados en la Tesorería General de la Nación.

Art. 13° - Este Reglamento se pondrá en vigencia á los seis meses de la fecha de su aprobación.

Buenos Aires, Abril 12 de 1872
FELIPE SENILLOSA
Presidente
PEDRO BARETTA
Secretario Interino
Departamento del Interior
Apruébase en todas sus parte el presente Reglamento; comuniqúese y publíquese.
SARMIENTO Dalmacio Vélez Sarsfield

También la empresa contratada por las autoridades correspondientes, firman un contrato especificando sus obligaciones:

Los abajo firmantes socios de la Empresa de Desembarque, tienen el honor de presentar á V. para su aceptación y firma en forma de contrato, las bases convenidas para el desembarque de inmigrantes en la Rada de este Puerto, y que son las siguientes:

1 ° - Los contratistas se obligan á hacer el desembarque de los inmigrantes por medio de embarcaciones á vapor y sus equipajes por lanchas a vela á remolque del vapor, conduciendo unos y otros hasta el Muelle de Pasajeros ó el del bajo de Las Catalinas según convenga ó haya ó no necesidad de emplear otro medio de vehículos para llegar á ellos.

2o - Oblígase igualmente á los siguientes:
A evitar que los equipajes y efectos de los inmigrantes, queden abandonados á bordo de los paquetes conductores, por descuido.
A colocar sobre cada bulto el rótulo que la Repartición entregue para marcarlos: á reclamar y entregar los que se dejaren á bordo por olvido ú otra causa de este género. A preservarlos de la lluvia ó marejadas por medio de encerados adecuados. A mantener á bordo de sus embarcaciones los equipajes hasta el día siguiente. Si llegando á tierra á hora avanzada hubiese impedimento, dificultada é inconveniente para el desembarque.
A no dar pasaje en sus embarcaciones ó vapores á ningún changador, fondista ó contratista de asuntos con inmigrantes. A repartir á bordo todo impreso, papeleta, boletín ú otros papeles que ordene la Repartición. A dar aviso siempre que hayan de salir las embarcaciones, á fin de tomar las medidas del caso que esta creyere conveniente. A conducir gratis a todo empleado de la repartición, siempre que salgan las embarcaciones con objeto de servicio.

3o - Queda convenido que todo objeto, artículo ó efecto que viniese entre los equipajes de los que son sujetos á derechos de Aduana, pagará á la Empresa por separado el desembarque, cobrándolo esta de su respectivo dueño.

4o - La Repartición se obliga á lo siguiente:
A recabar de los vapores ó buques conductores de inmigrantes, que mientras quede á bordo uno de estos, mantenga la bandera de inmigración al palo trinquete para aviso. A suministrar las banderas, cintas, distintivos ú otra señal, que sirva á designar las embarcaciones y tripulantes destinados al servicio de la Empresa de Desembarque.
A recabar de las autoridades que presten el auxilio y protección necesarios á la Empresa en los casos requeridos para el buen servicio, para mantener el orden y evitar los numerosos inconvenientes que aglomeran los buceteros de playa en los momentos de desembarque. A pagar toda cuenta de desembarque al fin de cada mes, presentada que sea esta con los boletos comprobantes y al tenor de la siguiente escala; por los niños de pecho hasta tres años de edad gratis; por los de tres hasta doce años, boleto de medio pasaje 7 1/2 $, siete y medio pesos; por los adultos y mayores un pasaje 15 $ m/c, quince pesos moneda corriente.

5o - El presente contrato durará el período de un año contando desde la fecha que dé principio el servicio de la Empresa lo que se hará constar por una nota puesta al pie del mismo contrato y firmada por el Gerente del Asilo; y será renovable en favor de la Empresa.

Firmado en Buenos Aires á diez y seis de julio de mil ochocientos ochenta y cuatro, en dos ejemplares de un tenor á los efectos siguientes:
GUILLERMO WILCKREN Bartolomé Viale-Santos Lovrowich Es copia
Samuel Navarro Secretario5

El desembarco en el Puerto
Los inmigrantes y viajeros que llegaban a nuestras costas del Río de la Plata, seguramente se sorprendían de la forma en que eran desembarcados de sus buques hasta la orilla. Una descripción muy real es la que escribió Granmontagne en su libro "Teodoro Foronda ", en el cual podemos leer un pintoresco relato del arribo a nuestro Puerto y que fue publicado en 1896.6

  

Desembarco de Inmigrantes en el Antiguo Hotel Redondo

Inmigrantes, miles de hombres y mujeres arribaron cada año a nuestro país, a la ciudad de Buenos Aires más precisamente. Desde sus barcos les era dificultoso observar la ciudad dada su falta de relieve, y llegar a tierra firme aún más de acuerdo a las numerosas narraciones publicadas.7

A su llegada se realizaba un breve trámite, para luego pisar libremente el suelo argentino y ubicarse en el Hotel de Inmigrantes, un gran edificio construido con vigas de hierro y chapas en la barranca del Retiro, de forma octogonal en el actual andén 8 del Ferrocarril Bartolomé Mitre, obra del Ing. Federico S. Tavelius en 1888. Algunos inmigrantes llegaban con rumbos y datos precisos, la dirección de un pariente o amigo de su pueblo de origen, que le habían prometido trabajo y casa donde habitar.

Nos figuramos el estado de ánimo del recién desembarcado que no poseía amigos o parientes que lo esperaban en una ciudad, que no hablaba su idioma, que no comprendía sus costumbres, su comida, durante los tres días pasados en ese pintoresco Hotel de Inmigrantes, separados los hombres de las mujeres con sus bártulos; su poco equipaje era su capital y algún amigo que seguramente conociera durante la larga y penosa travesía.

En qué barcos viajaban los inmigrantes
"El movimiento inmigratorio habido en este último año y comparado con el de 1883, arroja los siguientes datos tanto en entradas de vapores, com de pasajeros e inmigrantes ".
"1883- 422 vapores entrados de ultramar con 9.967pasajeros y 63.943 inmigrantes lo que arroja un total de llegados 73.210".
"1884- 470 vapores con 24.178 pasajeros y 67.556 inmigrantes lo que arrojan un total de 91.734".
—" "Comparando estas cifras de los dos últimos años, resulta un excedente de pasajes á favor del año 1884, de 48 vapores, 14.211 pasajeros y 4.313 inmigrantes; sin entregar en estas cifras los inmigrantes de los siguientes vapores en cuarentena".

"Escribía", "Umberto", "Anea", "Singapori", "Perseo", "Carmela", " Nápoli", los llegados hasta fin de diciembre último". "Orione", "Adria ", "Europa", "Sud-América", "Regina Margherita", "Elbe", "Orenoque" y "Paraná", con un conjunto entre todos estos paquetes de 13.985, que agregados á los 67.556 desembarcados, ascienden á 81.541 inmigrantes ó sean 105.710 entre pasajeros é inmigrantes".

"La inmigración que á su llegada se asila en el Hotel, se encuentra en la siguiente proporción:
75 % Italianos 10 % Austríacos 5 % Franceses 5 % Suizos 2,1/2 % Españoles 2 % Alemanes 2 % Ingleses8

En los primeros años del siglo XX, el movimiento inmigratorio desde Italia y España se intensificó, en especial desde el primer país, que favorecía a las compañías italianas que transportaban a los que se llamó "inmigrantes golondrinas ". Estos eran agricultores que atraídos por las épocas de las cosechas de grano en nuestro país, se embarcaban en Italia en 3a Clase, de noviembre a diciembre, y luego de levantadas nuestras cosechas de trigo y maíz, regresaban a su país de origen a fines de abril-mayo, con el tiempo necesario para ubicarse en las mismas tareas su región.

El costo de los viajes en 3a clase de Nápoles a Buenos Aires, ida y vuelta era de $ 500 a 600, unos 200 a 250 pesos oro, de acuerdo a las diversas categorías de los buques. Estos pasajeros comprendían: comida sana y abundante, alojamiento e instalaciones sanitarias que eran controlados en forma rigurosa por los llamados "Comisarios Gubernamentales", que los Estados embarcan en cada buque que conducía inmigrantes, especialmente italianos y españoles, para la protección de sus connacionales. Estos viajes de ida y vuelta duraban, según las escalas que tuvieran, entre treinta y cuarenta días.

La modalidad de estos periplos, alentó a empresas armadoras de vapores, como el Lloyd Italiano, que se inició con una flota de seis vapores a doble hélice, con una velocidad de quince nudos, instalaciones modernas con comedores para los inmigrantes, con una capacidad de 1.200 pasajeros.

Otra era la "Societá di Navigazione", financiada por la Hamburg Amerika Line de capitales alemanes que contaba con cuatro barcos, los: "Ravena "; "Toscana"; "Bologna"y "Siena".

Líneas Italianas: Agencia Maumus y Dodem, con los buques: "San Giorgio", "San Giovanni"; "San Guglielmo", que realizaban el viaje de Ñapóles a Buenos Aires en 16 días y Loyd Pacífico, de G. Zino, que adquirió los vapores del Nordeutscher Lloyd de Bremen, Alemania.

Líneas Británicas: W. Thomas y Sons de Liverpool y H. W Dillon y Sons, de Londres, con los vapores: "King "; "Crown "; "Imperial"; "Queen"; "Royal"; "Globe "; "Transpon" y "Trader". Estando la Dillon, con: "Moorgate "; "Towergate"; "Kingsgate"y "Alágate ".

Líneas Españolas: La Geledense S. A. de Navegación y la Trasatlántica Española Folchy Cía. de Barcelona, con los vapores: "J. J. Jover", "Serra" y "Miguel Serra", la segunda con los vapores: "M. Garrat" y "Juan Forgas ". Más tarde apareció la Compañía de Navegación Pinillos Izquierdo y Cía. de Sevilla incorporando para el tráfico de inmigrantes desde España y Portugal, a los buques: "Mario Sáenz"; "Conde Wilfredo" y "Pío IX" y en 1908, el "Balvanera", "Cádiz" y "Barcelona", con una capacidad de 110 pasajeros clase cabina, 1000 de 3a.

Pero los primeros inmigrantes no contaban con las comodidades y la rapidez de las travesías del siglo XX. En 1855 desembarcaron en Buenos Aires del velero "Lahile", desde Burdeos, 150 familias bearnesas contratadas por Augusto Brougnes. El "Lord Reglan" llegó el 20 de enero de 1856 con 200 familias, el 22 llegó el velero "Ryle Bristol" conduciendo 147 inmigrantes, el "Mármora" y el "Linda" con 840 inmigrantes.

El escritor italiano Edmundo de Amicis llegó a Buenos Aires el 1º de abril de 1884, en el buque "Nort América" que era un vapor de lujo, fin de siglo, con sus salones de espejos dorados, y la alegría que reinaba a bordo, contrastaba con la melancolía de los emigrados que, aunque viajaban llenos de esperanzas a América, abandonaban para siempre su patria con la incertidumbre de lo que les aguardaba. Por tal motivo eran más dramáticos ciertos detalles, como la separación nocturna de las familias, la falta de comedor y la existencia de una sola canilla de agua para todos los inmigrantes, en los 15 días, tiempo récord para la época, que duró el viaje desde el Puerto de Genova, hasta el de Buenos Aires.

Protección e información a los inmigrantes
En el año 1878 se construyó el Hotel de Inmigrantes descripto anteriormente, el cual llegó a albergar de ellos hasta 1911 en que se inauguró el que se encuentra en la Dársena Norte. En esos recintos, corno todos los anteriores, se les brindaba alojamiento y comida durante tres días, ocupándose la Oficina de Inmigración de ubicar a los que no habían llegado con un trabajo asegurado.

Era tan enorme el movimiento emigratorio a América, que las naciones de Europa trataron de impedirlo. Por otro lado los agentes de los armadores encargados de los viajes, se valieron de recursos no muy ortodoxos destinados a aumentar sus ganancias con los viajes de ultramar de inmigrantes.

Depósito del Hotel de Inmigrantes (circa 1915) Inmigrantes esperando ser atendidos por personal del Hotel de Inmigrantes "definitivo" (circa 1915) Inmigrantes en el patio del Hotel
Cocina del Hotel Comedor para hombres con capacidad para 1200 personas Comedor Navidad 1942
Dormitorio Dormitorio Hospital
 
Equipaje Mujeres en labores  

Italia en 1888, dictó una ley de Emigración como protección de sus connacionales. Se discutió en el Senado italiano la necesidad de informar a los emigrantes. Para ello se publicó un libro de Casimiro Marro, por sugestión de Pablo Mantegazza, que con el título "Manual Práctico del emigrante a la Argentina, Uruguay y Brasil", fue editado en Genova. Las corrientes emigratorias en Europa aumentaban alentadas en algunos casos por los gobiernos, otro por organizaciones con o sin fines de lucro, por lo cual se editaron "Manuales " y "Guías " en gran cantidad.

Con esa multitud de inmigrantes que llegaban al Puerto de Buenos Aires, aparecieron instituciones, una literatura de emigración y manuales con recomendaciones para los italianos. Sociedades laicas de asistencia al emigrante, como la Dante Alighieri, órdenes religiosas de tutela como la de los scalabrinianos, órgano estatales creados especialmente para encausar el fenómeno, como el Commissariato Genérale dell'Emigrazione, y las propias agencias de emigración y navegación.

Las publicaciones que decían brindar consejos al que emigraba, incluían guías de Puertos, ciudades, países, como así también manuales de capacitación artesanal para mano de obra especializada, palabras claves en varios idiomas, modo de actuar con las autoridades, etc.

Un ejemplo de ello, es el editado por el "Patronato Italiano " de la Avenida Leandro N. Alem 1260, Buenos Aires, titulado: "II Picólo Vademécum dell 'Inmigrante", de 16 páginas en idioma italiano, con avisos comerciales como "Uvalina Biol " (mermelada de uvas) para combatir el estreñimiento, del Instituto Biológico Argentino; Chiedete i Prodotti "Ganda" dei fratelli García y Cía.; los bancos: Nuevo Banco Italiano y Banca Francese e Italiana y La Cucina Elettrica de la Compagnia "ítalo Argentina de Electricidad" CIAE.

Sus artículos eran: "Chi sonó gli inmigranti" (que son los inmigrantes); "Il diritti dell'emigrnnte" (los derechos del emigrante); "L'Hotel degli inmigranti" (El Hotel de los Inmigrantes); "Per cambiare el denaro " (Para cambiar el dinero) "Per trovare lavoro " (Para encontrar trabajo); "L 'Opera del Patronato Italiano " (La labor del Patronato Italiano); "II Dopolavoro " (Después del trabajo).

Existía un local en la Avda. Independencia 2540 denominado "Dopolavoro per gli emigranti" (Después del trabajo para los emigrantes) y "Ilsecondo awertimento" (La segunda advertencia). Estos son algunos de los artículos que se publicaban en este folleto, que finalizaba con el último consejo: "Parole da raccordarsi sempre" (Palabras para recordar siempre). Otro artículos destacado en este corpúsculo "Emigrante! atiento al "cuento del tío ", tiritera del Vigile Vigilante" (Emigrante! atento al cuento del tío letanía del vigilante que vigila).

También tomamos conocimiento de un "Manuale dell Emigrante Italiano all'Argentina", publicado en 1913 y escrito por Arrigo De Zettiry, por encargo del Reale Commissariato dell Emigrazione, de Roma en una versión de siete capítulos.

En estos capítulos podemos encontrar las informaciones prácticas como los consejos y los datos de interés general, relatados en forma muy simple, seguramente pensando en quienes iba dirigido. Daremos un repaso a los mismos, recordando que fueron publicados en 1913:

Cap. I - Para el que emigra - Requisitos legales: Pasaporte y Libreta de Trabajo; Pasaje del barco; Los preparativos de la partida.

Cap. II - De Italia a la Argentina: -Del "paese" al Puerto de embarque; Prontos a zarpar; ¡Adiós a la Patria! La vida en el barco; (zarpando-horario de a bordo -El despertar- A los dormilones- La limpieza de los dormitorios- Las
comidas- Las raciones- Inspección de las comidas- Distribución de la comida-Recreación- "Mal de mar"- No juegue-Estudie el castellano- Biblioteca a bordo- Revisación médica- Enfermería-Infecciones- Alimentos sanos- A las madres- Higiene- Aire viciado-Efectos del mar- El baño- Ropa sucia- Lavados-Silencio- Separación de sexos- Los castigos- Reclamos- Comportamiento-Riesgos- Incendio-Infracciones peligrosas- ¡Calma! naufragio- Salvataje-;Mucha calma'-En viaje- La travesía- En el Mediterráneo- Sobre el Océano- Escalas de carbón- No descienda en las escalas- El Ecuador- Duración del viaje-Montevideo- El desembarco- Inspección sanitaria- Cuarentena- Aduana de desembarco- ¡Atención! el desembarque- Inmigrante- Pasajero-Equipaje-Reclamos- Hotel de Inmigrantes- Reglamento interno- Limitaciones y normas-Inmigrante en la Argentina- El Inmigrante- El desembarco- La Ley Argentina-Ley de Residencia- Ley de Defensa- Trato al inmigrante- En el interior-Colocación y protección- Búsqueda de trabajo- Oficina de trabajo- Origen del Patronato- Sus fines- Patronatos provincias- Su obra.

III. La República Argentina- La Ciudad de Buenos Aires- Un consejo: no se quede en Buenos Aires- Truffa all "americana" o el "cuento tio"-Sobre los hábitos del que vive en Buenos Aires- La Provincia Buenos Aires.

IV. La producción argentina y el trabajo- Estancias- La colonización-Reseña histórica- Colonización santafesina- Los Indígenas- Un año histórico-Territorio entrerriano- El sueño del emigrado- Los territorios-La ley de tierras-Parcelas agrícolas- Título de propiedad- Las formas de prestación de la mano de obra agrícola- Alquiler- Alquiler proporcional-Mediería- Pactos-Braceros- Braceros volantes-permanentes- Braceros provisorios- Salarios-Corrección- Omisión prudencial- Providencia y protección para el trabajador-Accidentes de trabajo- ¡Asegúrese!.

V. Informaciones varias- El ahorro en la Argentina- Los lotes de terrenos-Liquidación del terreno- No especule- Las escuelas italianas- Las Sociedades Italianas de Socorros Mutuos.

VI. Intercambios y Comunicaciones - Comercio internacional-Importación y exportación- Esperanzas- Patriotismo pacífico.

VII. La lengua española- Orígenes y características- La práctica- Palabra finales- Comportamiento- Los naturalizados- Condición de residente- Dos Patrias- Como naturalizarse- El servicio militar en la Argentina.9

Como podemos apreciar, estas guías orientaban y preveían al inmigrante de los posibles problemas que podrían surgir durante el viaje, en el desembarco en el Puerto, durante la estadía y la vida de convivencia en nuestro país.10

El viaje y el desembarco de los inmigrantes en el Puerto de Buenos Aires, se encontraba regido por Reglamentos y Disposiciones redactados para proteger a los viajeros que llegaban a una tierra desconocida, lejos de sus hogares, con distinto idioma, costumbres y leyes.

En 1889, el desembarco de inmigrantes y el acarreo de equipaje lo realizaron las empresas de tramways "Anglo-Argentino" y "Ciudad de Buenos Aires". Los primeros desembarcaban en el Muelle de Las Catalinas, en El Retiro y los otros en los de La Boca. Los equipajes eran conducidos por zorras desde los muelles.

Esos viajeros llegaban a nuestro Puerto pensando con el corazón que era "la tierra prometida", la tierra donde la libertad de trabajo resultaría en beneficio de sí mismo, y también en poder desarrollarse y progresar. El hotel de primera estadía a orillas del Río de la Plata, era el punto de partida a la esperanza de un futuro mejor para miles de viajeros que arribaban a nuestro Puerto cumpliendo un sueño que había comenzado al embarcar en su lejano país de origen.


Notas
1 El periódico"Argos de Buenos Aires" 10 de abril de 1824 publicó el  "Diario" de naufragio del buque "Agenona".
2 La Barraca Peña, fondada por Francisco de La Peña, en 1774.
3 AGN-X-13-8-5
4 "Registro Estadístico del Estado de Buenos Aires" - 1856 - Tomo II - Página 54.
5  AGN-X-13-8-5.
6 Francisco de Granmontagne - "Teodoro Foronda" - Buenos Aires 1896 - Páginas 29 al 36.
7 Edgardo José Rocca - "El desembarco en el Puerto de Buenos Aires hasta el siglo XIX" - Publicación Oficial Junta de Estudios Históricos del Puerto de Nuestra Señora de Buen Ayre y Barrio Puerto Madero N ° 22 - Noviembre de 2001 - Página 7 al 32.
8 José Antonio Amorena - "Memorándum Enciclopédico Administrativo y Comercial Descriptivo de Buenos Aires Capital de la República Argentina - Buenos Aires - Casa Editorial de Jorge Mackern - 1885 - Página 119.
9 Arrigo de Zattiry - "Manuale dello emigrante italiano all 'Argentina "- Roma.
10 Diego A. del Pino - "Consejos e indicaciones que se daban a los inmigrantes italianos" - Publicación Oficial Junta de Estudios Históricos del Puerto de Nuestra Señora Santa María de Buen Ayre y Barrio Puerto Madero N °16 " Octubre de 1997 - Página 33 al 40.
 

 

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