Historia y Arqueologia Marítima

HOME

Indice Informacion Historica 

EL INCIDENTE DEL VAPOR "REGINA MARGHERITA" EN EL PUERTO DE BUENOS AIRES

Jorge J. Horat   Revista de la Junta de Estudios Historicos del Puerto de Nuestra Señora Santa Maria de Buen Ayre. Nº20 Diciembre del 2000


El año 1906 detona un acontecimiento mundial con epicentro en Francia. La vuelta de la "Isla del Diablo" y la rehabilitación del Capitán Francés Dreyfus, procediendo a la rectificación de una flagrante injusticia, y exaltando la figura del escritor Emilio Zola, que con su formidable "Yo Acuso" marcó el inicio de la histórica reparación.

En nuestra ciudad mientras tanto en las primeras jornadas de enero, un hecho menor en principio de neto corte policial, suscita la atención popular y amenaza con transformarse en un entredicho diplomático con un país europeo.
Nada menos que con Italia, que desde mediados de 1870 hasta la primera década de 1910, exportó un masivo contingente de inmigrantes.

Primero arribaron los del Norte, después los del centro y finalmente los napolitanos, calabreses y sicilianos. Para el caso, cualquiera fuese su lugar de origen, en nuestro medio todos fueron cariñosamente rebautizados, pasando a ser "taños" o "bachichas", apelativo que no implicaba un carácter peyorativo, tan solo un cierto tufillo de discriminación entre la sociedad porteña.

Eso no obstante, tan solo en ese período (1870-1910) el número de afincados se incrementó a casi un millón, sumados a los que iniciaron la corriente inmigratoria desde 1857. Por esta razón —sumariamente expuesta— la colectividad italiana en Buenos Aires era de vastas proporciones y con un importante predicamento; circunstancia que hacía posible una fluida vida social. Fue por ello que, cuando se produjo el arribo a nuestro puerto en visita oficial del navio de guerra "Ettore Fieramosca", un crucero de la armada italiana, los distintos entes de residentes, organizaron una serie de actos y reuniones en homenaje a los "paisanos" que integraban la tripulación del buque.

LLEGA EL VAPOR REGINA MARGHERITA

Para los primeros días de enero, también había fondeado en nuestra ciudad un muy conocido y apreciado trasatlántico de la misma nacionalidad, el vapor "Regina Margherita" que efectuaba viajes regulares entre los puertos italianos y de Sud América, resultando por aquellas épocas un medio de transporte frecuentado por las élites y cuya utilización brindaba un especial "estatus" a sus pasajeros. Precisamente, la entrada de este paquebote en los flamantes diques de carena del Arsenal Naval de Dársena Norte, el 11 de junio de 1897, es considerado simbólicamente como la fecha inicial de la inauguración del mencionado Arsenal; muestra más que evidente de la importancia que se brinda al distinguido barco.

Para estas primeras jornadas del año, nada podía hacer presumir que, de pronto, estas unidades tan caras al sentimiento italo-argentino, podían llegar a transformarse en protagonistas de un índice que trepó a los titulares de los diarios y, —por momentos— desató fuertes polémicas e incluso derivaciones diplomáticas ya que hubo consideraciones que llegaron a mencionar el "menoscabo de la soberanía nacional sufrido por nuestro país"; pero sigamos con el detalle cronológico de los acontecimientos. El 5 de enero la Sociedad Italiana, sus dirigentes y más destacados miembros, ofrecieron una cena de homenaje a la oficialidad del crucero "Ettore Fieramosca", a la que también asistieron —especialmente invitados— el comandante del vapor "Regina Margherita" y su segundo.

El Comandante y la oficialidad del crucero, devolvieron la atención a bordo sirviendo una cena de gala a los dirigentes de la Sociedad Italiana, en la que se hallaron presentes el Capitán y el segundo del vapor "Regina Margherita".
El "Club Ciclista Italiano" había realizado en Palermo, el 6 de enero, una serie de competencias con premios donados por la colectividad y la Sociedad Italiana de Buenos Aires, para la participación del personal subalterno del barco de la marina de guerra italiana en vista oficial. Según las reseñas periodísticas, es fácil advertir las estrechas relaciones entra la colectividad y los marinos, e incluso, entre las máximas autoridades de los navios, surtos en nuestro puerto; el Comandante Salvatore Mazzinghi del crucero de guerra y el Capitán Domingo Costa del buque de pasajeros. Presentado el escenario y los actores, vayamos ya al nudo de la cuestión.

CONTRABANDO

El contrabando portuario es practicado en escala mundial resultando una pandemia para Buenos Aires, casi podría decirse que nació y creció paralelamente a la evolución de esas instalaciones, aún desde la colonia. Precisamente el tema de nuestro trabajo se refiere a un modesto caso de contrabando —escasamente cuantitativo— pero que no obstante por derivaciones inesperadas adquirió proporciones totalmente insospechadas.

Ocurrió que el personal de Aduanas y policial, tenían bajo discreta vigilancia a varios tripulantes del vapor "Regina Margherita" que al desembarcar, mantenían actitudes sospechosas y posteriores encuentros fuera del área del puerto con personas fichadas por distintos delitos. Existía la firme presunción que contrabandeaban pañuelos de seda, que luego eran introducidos ilegalmente al circuito de ventas. Por ello, el 10 de enero, efectivos policiales y aduaneros de civil intentaron detener —en las inmediaciones del amarradero del barco en Puerto Madero— a dos miembros de la tripulación: Vicente Diorio y Manuel Riva, en oportunidad de su desembarco.

Los marineros se resistieron y reaccionaron con violencia, a la par que pedían ayuda a sus compañeros que —en la cubierta del vapor "Regina Margherita" observaban los acontecimientos. De inmediato un grupo de tripulantes descendieron y acudieron en auxilio de sus camaradas, generándose una gresca de proporciones, logrando rescatar a Diorio y Riva, reebarcándolos nuevamente, frustrando así el procedimiento aduanero y policial.

Ante el giro de los acontecimientos los miembros del orden, acudieron a solicitar el refuerzo de la Prefectura Marítima, pero cuando pretendieron abordar la nave para la detención de los sospechosos, comenzaron a precipitarse situaciones inusitadas, ya que el personal subalterno del trasatlántico, impidió con violencia el acceso a las autoridades policiales y aduaneras intervinientes, generándose bochornosos hechos de violencia física en cubierta, con manifiesta resistencia a la autoridad nacional.

Frente a estas circunstancias, advertida la jefatura de la Prefectura Marítima, se comunicó con el Capitán Diego Costa, comandante del vapor "Regina Margherita" a los efectos de ofrecer un grupo de efectivos de la fuerza para normalizar la situación y permitir la individualización de los presuntos contrabandistas. Pero al conocerse a bordo el ofrecimiento, la tripulación italiana se amotinó masivamente y adoptó una actitud beligerante para con su propia conducción. Ante la pérdida de control, el Capitán Costa no aceptó el aporte de Prefectura Marítima y en cambio envió una solicitud de apoyo al Comandante del crucero "Ettore Fieramosca" que se hallaba fondeado a corta distancia, ambos en el dique N° 4 del Puerto Madero.

Este respondió de inmediato y sin "medias tintas", encabezó un piquete de 40 marinos bajo su mando, armados y pertrechados, y marchó rápidamente abordando con decisión al vapor "Regina Margherita" dominando el levantamiento y normalizando el estado de cosas. El Comandante Mazzinghi, dirigió una arenga a la tripulación, en favor del respeto que se debía a las autoridades nacionales y la imposibilidad de impedir un procedimiento de sus autoridades, y menos aún en un país como Argentina que siempre los había acogido con tanto afecto y brindado el reconocimiento de la colectividad italiana.

Independientemente de la actitud de los italianos, Prefectura Marítima desplegó un contingente que se apostó en el amarradero del paquete de pasajeros, con la orden expresa de no permitir el ingreso o salida de la nave hasta tanto se clarificaran los hechos e interviniese la autoridad competente. Poco a poco comenzó a llegar gente a interiorizarse sobre el episodio y los efectivos apostados debieron mantener el orden y evitar excesos.

SE SOLUCIONA EL ENTREDICHO

Se iniciaron gestiones diplomáticas por entender que la actitud de los marinos del crucero de guerra, había "resultado atentatoria a la soberanía nacional"; por otra parte los matutinos y vespertinos capitalinos, ofrecieron una cobertura que catapultó el incidente a la consideración popular. Finalmente, con la prudente pero firme actitud de la Prefectura Marítima y las diligencias del cónsul italiano, se logró la detención de los tripulantes sospechados de contrabandistas y los líderes del motín al igual de quiénes participaron en las actitudes de violencia contra la autoridad, los que fueron puestos a disposición del Juez Federal, Dr. Agustín Urdinarrain quien de inmediato comenzó las acciones correspondientes.

La colectividad italiana, se hizo presente ofreciendo voluntarios para reemplazar a los marinos detenidos. Entrevistado por la prensa, el Comandante del crucero "Ettore Fieramosca" trató de desdramatizar la cuestión, al explicar que nunca pretendió herir ninguna susceptibilidad y ofreció un pretendido paralelismo con su actitud: "...si uno cuenta con un equipo de lucha contra el fuego, y le piden que vaya a apagar un incendio en un navio cercano, no es prudente perder tiempo en averiguar de que nacionalidad es el barco o en que área se halla atracado. Se procede a atacar el fuego para evitar destrucción y pérdida de vidas. Luego si alguien se siente molesto se ofrecen las disculpas. Pero primero detener el incendio. Naturalmente ese fue mi criterio en la emergencia. Lamento que se haya creado una mala interpretación....".

Pero cuando los periodistas le inquirieron sobre la negativa a recibir el apoyo de la Prefectura marítima, el Comandante Mazzinghi -sonriendo amablemente- respondió: "Eso deberían preguntárselo a mi compatriota el Capitán Costa, del "Regina". Yo solo acudí a su solicitud de urgente auxilio, el tema de Prefectura lo desconocía. Me enteré de todo después por los diarios... pero todo está arreglado. Los responsables detenidos y nadie resultó lastimado. Las relaciones con Argentina sin complicaciones, en fin todo terminó perfectamente...".

COMPLEMENTO
Agregamos la portada del ejemplar de "Caras y Caretas" del 20 de enero de 1906, por considerarlo muy ilustrativo. A los pocos días de los hechos narrados, un suceso dramático para el país, el fallecimiento de Don Bartolomé Mitre (ocurrido el 19 de enero en Buenos Aires) borró de los titulares el tema del "Regina Margherita" y marcó el final de los comentarios. Podríamos considerar que el incidente del contrabando fue enterrado, en el imaginario colectivo, junto al general Bartolomé Mitre. Debemos admitir que en eso, los nuevos tiempos no han ofrecido grandes cambios. Aun hoy, una noticia que conmueve por una semana -salvo dolorosas excepciones- es desplazada y opacada por la de último momento manipulada (la más de las veces con carácter sen-sacionalista) por los medios de Comunicación Social, sobre todo la televisión con su extraordinaria penetración.

Para finalizar, y como complemento recordaremos que este año 1906, resultó aciago para la política de nuestro país. A la desaparición de Mitre se sumó en marzo la del Presidente Manuel Quintana y el 17 de julio, la pérdida de Carlos Pellegrini.

BIBLIOGRAFÍA
Diarios: La Prensa, La Nación, El Diario, El Tiempo, La Razón, Revista "Caras y Caretas", (enero de 1906).
 

 

Este sitio es publicado por Carlos Mey -  - Martínez - Argentina

Direccion de e-mail: histarmar@fibertel.com.ar