Historia
y Arqueologia Marítima
| Indice Informacion Historica |
LOS CAÑONES PERDIDOS DEL HUÁSCAR

Por Victor Jaime Larrain Zelada - Publicado en la Revista Marina de Chile (http://www.revistamarina.cl/) y reproducido por amable permiso de su director, CNIM Jaime Sepúlveda Cox - Marzo del 2010.-
|
En el marco de las excavaciones realizadas en la Plaza Sotomayor de Valparaíso en el año 1998, se produjeron una serie de hallazgos de elementos históricos que requirieron de
la presencia de arqueólogos para realizar un procedimiento de
indagaciones sistemáticas, controlar movimientos masivos de tierra y
proceder a registrar los restos. Se determina entonces que, el sector y las piezas descubiertas corresponden al primer
muelle de la ciudad de Valparaíso, ubicado en la actual Plaza Sotomayor,
erigida a partir de los restos de la Esmeralda, capturada por Lord
Cochrane en el Callao y que encalló en el señalado sector en el invierno
de 1825. Junto con este descubrimiento, al parecer se hallaron y
extrajeron una serie de cañones, cuyo origen hasta hace poco tiempo
desconocido, son el motivo de este relato y que hoy descansan, después
de un cuidadoso traslado, en una repartición naval. La historia que rodea este hallazgo es interesante y nos permite observar cómo el destino, en ocasiones, conjuga una serie de factores tendientes a toparnos con tesoros olvidados, muchos de los cuales representan para el país una excelente oportunidad para el reencuentro con su historia. − La Torre de Coles. Durante la guerra de Secesión norteamericana, existió un tipo de nave con escasa borda y una torre giratoria artillada y blindada, con grandes cañones de avancarga señalada como tipo “Ericsson” nombre correspondiente al teorizante de este proyecto. Esta nave se conoció con el nombre de “MONITOR” y básicamente era una nave para aguas calmas como bahías y ríos. Sin embargo, esta célebre denominación transcendió a todas aquellas embarcaciones con características similares.
El monitor del ingeniero sueco John Ericsson, llevaba su armamento en una torre giratoria de 360º Fue en Inglaterra, donde el ingeniero y comandante Cowper Coles, esbozaba los diseños de una nave con características análogas, pero con diferencias que básicamente tendían a proyectar un buque que contaba con una torre giratoria blindada, de ronza manual pero de menores dimensiones que la de “Ericsson”. Ésta contaba con 2 cañones Armstrong de 300 lb. 10”, espolón, gran velocidad y capacidad de navegación oceánica, características que describen en toda su magnitud al Huáscar (mal llamado “Monitor”) el que contaba con una torre giratoria (Torre de Coles), operada manualmente, con un blindaje de cinco pulgadas y media en la que se desplegaban dos cañones Armstrong de 300 libras, armas en cuya mira sin duda alguna, se encontraron los viejos maderos de la Esmeralda de Prat y con las cuales se batiría sin cuartel, aquel glorioso 21 de mayo de 1879. − La Batalla Naval de Angamos. La torre de artillería giratoria fue diseñada por el oficial inglés Cowper Phipps Coles. Está situada delante de la torre de mando, descansa y gira sobre una senda de rolletes ubicada en la segunda cubierta. Tiene además un pinzote guía fijo que descansa en un tintero apernado a la quilla. Los nuevos cañones de retrocarga, que en la actualidad posee el Huáscar, permitió el aumentó del espacio disponible en la torre, puesto que ya no era necesario el retroceso de los cañones para realizar el proceso de carga. Del mismo modo, se le mejoró el sistema de ronza con una máquina de vapor y las troneras de la torre se modificaron para poder operar los cañones de retrocarga con una mejor elevación.
Torre del Huáscar desmontada, y un diagrama de sus dos cañones Armstrong de 300 Lb. 10”.
En la batalla naval de “Angamos” el Huáscar sufrió serios daños por los impactos de los proyectiles disparados por los buques chilenos.
La torre de artillería giratoria. (Torre de Coles). Considerando que, sólo a partir de finales del siglo XIX se comenzaron las obras para transformar a Talcahuano en un puerto con capacidades para la construcción y reparación naval, el proceso de desmontaje de la torre del Huáscar se produjo, tengo la certeza sin temor a equivocarme, en sectores cercanos a donde fueron hallados los mencionados cañones en las excavaciones de la plaza Sotomayor, situación que permitió que en algún momento, éstos fueran dejados a su suerte y quedaran relegados al inexorable olvido por el paso del tiempo.
Artilleria actual del Huascar − El Hallazgo.
Acordamos una visita al lugar de descanso de estos cañones y nuestras primeras impresiones apuntaban a que, los que ahí se hallaban correspondían con las descripciones que detallaban, con gran certeza, a los cañones originales del Huáscar y probablemente a los blindados Cochrane y Blanco Encalada, cañones utilizados en la batalla de Angamos y reemplazados del mismo modo, por cañones de retrocarga, en fecha posterior al inmortal acontecimiento.
El Huascar en Valparaíso Según el libro “TRADICIONES NAVALES PERUANAS” TOMO II, publicado en 1969 y escrito por el Almirante, don José Valdizán Gamio, es que es posible ubicar antecedentes poco conocidos y que nos permiten observar detalles tendientes a poder establecer el origen de estas piezas de artillería. A continuación señalaré algunas notas extraídas de este libro y que corrobora finalmente el origen de estas armas. − Informe de la Junta sobre los daños recibidos por el Huáscar, en la acción de octubre 8, 1879- Buque insignia de los Estados Unidos de Norte América Pensacola Coquimbo, Chile, Octubre 14,1879.
“Caballeros:
C.R.P. Rodgers Al: Acción entre el Huáscar y la Escuadra Chilena Buque insignia de los Estados Unidos
Señor: Al Honorable: R.W. Thompson Secretario de Marina
Cabe hacer presente que el citado Contralmirante Rodgers fue quien
describiera la gesta de Prat y sus hombres, de la siguiente manera:
“El armamento es el siguiente:
Cañones encontrados en la plaza Sotomayor el año 1998.
Cañones Armstrong de 12 toneladas ML 10´fabricados en 1865, numerados 1351 y 1358. La información que nos proporciona este extracto puede ser confirmada por los antecedentes que constan en el libro “Monitor Huáscar” de la Editorial Lamas y Cía. editado en Concepción en 1989. En la citada publicación, específicamente en la página 12 se señalan los números de serie de los cañones del Huáscar como los 1351 y 1358 datos obtenidos de la visita de los Oficiales del Pensacola al blindado capturado. Sobre la base de lo anteriormente expuesto y con los datos exactos de los números de serie de los cañones originales del Huáscar, acudimos nuevamente al lugar de resguardo de estas piezas, percatándonos con gran emoción y alegría, que estos números coincidían con los que mostraban los despojos que teníamos ante nuestros ojos. Un fuerte apretón de manos selló este descubrimiento. Del mismo modo pudimos constatar algunos daños que se podían observar con facilidad y que podrían ser atribuibles a los sufridos durante el Combate Naval de Iquique o la Batalla Naval de Angamos y de cuya constancia podemos extraer el siguiente dato hallado en los boletines de guerra de aquella aciaga época (Boletines de la Guerra del Pacífico de Pascual Ahumada Moreno): “Una bala rompió una de las claraboyas de la torre, destrozando el alza de la torre que sirve para el cañón de la derecha”. Estos impasibles fragmentos de historia, desafiaron a nuestra gloriosa Corbeta Esmeralda y de sus brocales se arrojó el mortífero fuego que selló para siempre el destino de nuestra nación. Ante ellos, jóvenes chilenos abrazaron la inmortalidad y la gloria dando admirable ejemplo a las posteriores generaciones de marinos y ciudadanos de nuestra Patria. También es digno recordar que, alrededor de esos cañones una nación completa depositó todas sus esperanzas, mientras el Huáscar estuvo en el mar al mando del insigne y preclaro Almirante Grau. Tengo la certeza que, estas valiosas piezas cargadas de historia casi legendaria y que guardan en cada molécula de su constitución, el eco inmortal de valerosas jornadas colmadas de patriotismo, honor, entereza y valor, serán ubicadas en el sitial que les corresponde para que sean admiradas en toda su magnitud por los ojos de miles de personas que ven en la historia, nuestras más importantes raíces. Agradezco a mis queridos amigos Gilles Galté y Francisco Pérez Etchepare quienes con su apoyo, entusiasmo, constancia y estudiosa dedicación contribuyeron a hacer posible la confirmación de la autenticidad de este hallazgo, asimismo al Centro de Abastecimiento de Valparaíso, custodio circunstancial de estas joyas por facilitar los elementos para moverlos de su aletargado descanso.
Numeración que aparece en uno de los muñones de los cañones Armstrong.
Sección del cañón Armstrong, donde aparecía el impacto de un proyectil.
|
|
Este sitio es publicado por Carlos Mey - - Martínez - Argentina |
|
Direccion de e-mail: histarmar@fibertel.com.ar |