Historia y Arqueología Marítima

 

HOME

LA CAPTURA DEL PRESIDENTE MITRE

Indice Buques Mercantes Extranjeros

Articulo escrito por Juan Carlos Vedoya y publicado por Todo es Historia

Sarajevo había desatado la Primera Guerra Mundial y todas las grandes potencias, excepto los Estados Unidos, luchaban unidas para contener el avance del Imperio Alemán. Se combatía encarnizadamente en el Somme y en el Oise; Bélgica estaba invadida y el conflicto se propagaba al Oriente Medio y ai mar. Solamente las pequeñas potencias vivían en paz, aunque fueran víctimas de la propaganda de los aliados. Fue allá por los fines del año 1915, en los tiempos híbridos del Dr. Victorino de la Plaza, cuando la guerra llegó al Río de la Plata. Argentina, neutral por principios, tierra de inmigración sin cuestiones con ningún beligerante, fue agraviada por un acto de fuerza, un sorpresivo y deliberado desconocimiento de su soberanía, tanto más penoso cuando lo cometió una nación a la que se suponía "tradicional amiga". La víctima fue el "Presidente Mitre", una nave con matrícula y bandera argentina, que hacía tráfico de cabotaje hacia la Patagonia. Esta historia, bastante olvidada, la relatamos como ejemplo de la importancia que tiene la defensa del mar territorial argentino y recordando el lema que ostenta el escudo de quien fue el agresor: "Honni soit qui mal y pense..."

El día 30 de noviembre de 1915, en las primeras horas de la mañana, comenzó a tomar estado público una noticia sorprendente. Una nave de la empresa armadora argentina A. Mendez Delfino y Cía., asentada tradicionalmente en Buenos Aires, había sido capturada por un crucero inglés, al sur del Cabo San Antonio y a la vista del faro de Punta Médanos.  Las primeras noticias llegaron el 29 por el telégrafo de Montevideo y con ellas en la mano el Prefecto General de Puertos se habría entrevistado con el Ministro de Marina, Vicealmirante J. P. Sáenz Valiente.

Otro telegrama, firmado por el ministro argentino en el Uruguay, Enrique B. Moreno, y fechado el 29 de Noviembre, decía al Ministro de Relaciones Exteriores: "Este consulado británico comunica que un crucero inglés ha apresado al buque argentino "Presidente Mitre" procedente de Buenos Aires cuyos pasajeros y correspondencia serán desembarcados hoy en este puerto. Saludo a V.E. Moreno, Ministro Argentino.

Es de suponer la conmoción que, ante semejante suceso,  sacudió el letargo de las esferas oficiales, sobre todo por cuanto la información del Ministro en Montevideo, recibida según lo decía del propio consulado, inglés, aclaraba que el apresado había sido un barco argentino. Consultas, corridas y entrevistas iban pasando la castaña de mano en mano. El caso planteado era complejo, no sólo porque debía examinarse desde el punto de vista de la soberanía agraviada, sino desde aquel en que participaban los intereses particulares perjudicados.

 Los armadores Méndez Delfino y Hermano el mismo día 29, constituyendo domicilio en la calle Sarmiento 442, presentaron su reclamación ante el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, acompañada de una copia del poder que le habían extendido los directores de la sociedad por acciones "Hamburg-Sudamerikanische Dampfschiffahrt-Gesellschaft", en su condición —éstos— de propietarios de los buques que viajan bajo pabellón argentino en el servicio de la Línea Nacional del Sud, y que facultaba a los señores Méndez Delfino para representarlos y pedira lentrada de la Línea Nacional del Sud, como empresa independiente o sucursal, en el Registro establecido por las leyes argentinas, fijando el domicilio de dicha línea en Buenos Aires. El poder llevaba fecha 19 de agosto de 1910 y había sido autenticado, firmado, estampillado y sellado por el cónsul argentino en Hamburgo, Sr. Francisco Scheil, en el mismo día e inscripto en el registro consular bajo el número 20.898. . Al reclamo de la Compañía argentina fletadora del barco, se agregó la del capitán del "Presidente Mitre", D. Bernardo Jassen, realizada, formalmente en la Prefectura Marítima del Puerto de la Capital, luego de comprobar fehacientemente su calidad de capitán mercante argentino por la patente expedida en la Prefectura General de Puertos y registrada bajo el número 1358. Su presentación, realizada ante el oficial de guardia D. Jorge de la Vega y asentada de la foja 75 a la 79 del libro de exposiciones que llevaba esa Jefatura, constituía un relato de los hechos, confirmado luego por testigos incluidos en el pasaje.

La declaración del capitán Jassen

Ante el oficial de la Jefatura del Puerto, el capitán Jassen formuló la siguiente denuncia:  "que había partido   al   mando  del   vapor  nacional "Presidente  Mitre",   matriculado bajo el número 12.267, con carga general   y   pasajeros  deé  cámara   y  de tercera,   en  viaje   hacia   los   puertos del  sur; que al día siguiente a doce millas del faro Punta Médanos, siendo   la   1   p.m.r   so  encontró   con   el crucero inglés "Orama", el cual por señales de bandera le instó a detener la marcha, lo que realizó. Inmediatamente lo atracó una lancha con dos oficiales .y nueve marineros armados, cuya  primera   acción  fue  intervenir la   cabina   telegráfica   y   exigirle   la entrega   de    la   documentación   del barco, de  los  pasajeros, carga y tripulantes  Asi   comprobaron   la   presencia de catorce pasajeros alemanes y once tripulantes —cuatro de ellos con carta de ciudadanía argentina—, que  fueron   transbordados   al   "Orama".  Después de esta operación, ordenaron  arriar la  bandera argentina -lo que efectuó uno de los tripulantes-   y   lo   conminaron   a   seguir   al crucero  hasta  anclar  a  la altura del banco inglés.    Ese  mismo  día  29, a las  12.45  p.m.   fondearon a   15 millas del pontón Faro Recalada y allí se le dio la orden de continuar hacia el Sur-SurEste de la rada de Montevideo, donde a las 5 p.m. el "Orama" se colocó al costado  del "Mitre" y trasbordó los pasajeros y sus equipajes para desembarcarlos en  el puerto.  Que al  regreso  fue nuevamente atracado por el crucero y subieron a bordo tres oficiales, tres maquinistas con foguistas, marineros, un cocinero y un mozo exigiéndole la entrega del   buque    que   tuvo  que  efectuar cediendo ante la fuerza armada. Que el   dfa   30   oficiales   del   "Orama", fondeado al costado del Mitre, le secuestraron  el  libro de navegación, de radiotelegrafía y un paquete postal  conteniendo dos  mil  pesos  propiedad del Sr.  Tiburcio Sánchez de Puerto Camarones. Luego los oficiales ingleses resolvieron levar anclas y fondearon a 23 millas de la Isla de Flores. El día 2 comenzó el trasbordo   de   los   tripulantes   y   sus  equipajes,   que   terminó   a   las   9  y   30 a.m y el "Orama" luego loscondujo a Montevideo, adonde arribaron a la 1 p.m. Ya fondeados, los tripulantes fueron trasbordados al remolcador "Ondina" y desembarcados en el puerto."

El Prefecto General de Puertos, Contralmirante Daniel Rojas Torres, el 4 de diciembre remitió esta denuncia, debidamente autenticada, al ministro de Relaciones Exteriores, Dr. José Luis Murature.

En el libro azul, publicado posteriormente por el citado Ministerio, no consta que esta denuncia, ni la formulada por los señores Méndez Delfino, fueran contestadas. No obstante el periodismo porteño las reprodujo a ambas en forma casi textual, sin mediar ningún comunicado oficial, ya que los trámites se realiaban con la mayor reserva. Pero el periodismo es siempre el periodismo y difícil es ocultarle nada.

El barco y la tripulación

El "Presidente Mitre", originalmente con el nombre de "Argentina", fue construido en 1894 en los astilleros "Reihetot'g Schiffsw", en Alemania. Sus dimensiones eran 104,62 metros de eslora, 1280 de manga y 5,53 de puntal -es decir: largo, ancho y alto— y desplazaba 2.189 toneladas de registro. Cumpliendo la ley nacional de cabotaje N° 7049, en el año 1907 había sido inscripto con la matrícula 12.267, por lo cual y sin ninguna duda, enarbolaba regularmente y con todo derecho el pabellón argentino. Cumplía en la ocasión su 52 viaje a los puertos patagónicos. No era pues, una nave infiltrada a último momento cuando se desató la guerra, en procura del amparo de un pabellón neutral.

Su recorrido cubría normalmente desde hacía ocho años, el servicio de los puertos de San Antonio, Pirámides, Puerto Madryn, Camarones, Comodoro Rivadavia, Deseado, San Julián, Santa Cruz y Río Gallegos. Confirmándolo, el Ministerio de Relaciones Exteriores en el libro azul citado, certificaba: "Dentro del sistema adoptado por la ley N° 7049, la Compañía Hamburgo Sud-Americana, no sólo ha incorporado sus buques a la flota nacional, sino que se ha vinculado estrechamente a los intereses del comercio argentino, desempeñando con tanta regularidad como eficacia los servicios que tenía a su cargo.

Por la Declaración de Londres de 1909 -por su artículo 57- era una nave con pleno derecho a ser considerada bajo el amparo de la legislación argentina, pues la tal Declaración decía: "el carácter neutral o enemigo de un buque se determina por el pabellón que tiene derecho a llevar", y ese derecho se lo acordaba el cumplimiento de la ley 7049. Esta regla del derecho internacional, aunque no ratificada por muchos gobiernos, había sido aceptada por todos los aliados al comenzar el conflicto. No obstante, el 25 de octubre de 1915, Inglaterra modificó unilateralmente este criterio y retornó a la antigua costumbre de sus tribunales de presa. Descartando ahora el pabellón, lo que constaba era la nacionalidad de los propietarios del barco y su residencia. De esta suerte el derecho nacional inglés se transformó, sorpresivamente, en derecho internacional y desconocia la navegación neutral en cualquiera de los mares del mundo. Pero aun en este caso, Inglaterra, que se alimentaba de la carne y del trigo argentinos, ¿podía aplicarle razonablemente el tratamiento apropiado a un sospechoso beligerante enemigo? Como la respuesta obviamente tiene que ser negativa, es obvio, también, que en el episodio "Mitre" se infirió a la Argentina un agravio gratuito, arriando su pabellón y desconociéndose abiertamente sus leyes.

Un "Memorándum" sin fecha de la Secretaría del Ministro de Marina, firmado por R. Camino, detallaba la nacionalidad de la tripulación. En ese documento al capitán, primero, segundo y tetcer oficíales de mando, y maquinistas, ocho en total, se los menciona adjudicándoles la nacionalidad argentina. Igualmente lo eran el telegrafista, dos contramaestres, un patrón de lancha, mayordomo, repostero, pastelero, dos cocineros, cinco mozos, un capataz, un carpintero, tres carboneros, tres aprendices foguistas, un peón y seis marineros. La tripulación se completaba, hasta el número de 81 hombres, con tres paraguayos, un italiano, un suizo, un portugués, 28 españoles y 11 alemanes. Es decir, del total solamente el 13.6% de la tripulación eran alemanes y con funciones de simples marineros. Esta tripulación alemana fue la transbordada, en condición de prisionera, al "Orama", sin respetar la ley de naturalización y aplicando un procedimiento discriminatorio. Y decimos discriminatorio porque en el pasaje viajaban ingleses y como se apresaba un barco enemigo, ¿por los ingleses no fueron presos por traidores? Es evidente que la buena fe estuvo ausente en el procedimiento, aunque, claro esta, la reclama c ion argentina -diplomáticamente— no lo mencionara

La carga

Según la información periodística, pues oficialmente nada se dijo, la caiga la constituían más de dos mil toneladas de mercaderías generales, 7 toros de raza y 247carneros finos y maquinarias; especialmente 1050 toneladas de materiales para la construcción del ferrocarril patagónico y cinco perforadoras para la explotación fiscal de Comodoro Rivadayia. Cargaba, además, 25 bultos de instrumentos para la Oficina Meteorológica Argentina del Sur, otros 5 pertenecientes al Ministerio de Marina y 267 sacas de correspondencia. Entre la carga general se llevaban productos farmacéuticos para Puerto Deseado, de donde llegó, telegráficamente, una protesta colectiva de la población porque se la dejaba sin medicamentos

Según   un   telegrama   fechado  el 12 de diciembre del Ministro Murature al Ministro  Domínguez en Londres,  se  informó  al  gobierno  inglés de  las  protestas de numerosos consignatarios  de  las cargas transportadas, dejando constancia, también, de los  perjuicios que ocasionaba  la retención  de  las perforadoras destinadas a Comodoro Rivadavia. Sin embargo,  desde  el   día  5, de acuerdo con un telegrama del ministro Moreno, el "Mitre" se encontraba atracado a los muelles del puerto de Montevideo.   El   día   7   de diciembre  e! ministro Murature requirió respuesta a la pregunta:  "si la Legación británica al solicitar la entrada a Montevideo del  'Mitre' había manifestado que el buque era crucero auxiliar de la   escuadra   inglesa".   La   pregunta obedecía a una correspondencia periodística procedente de la otra Banda, transmitida por el representante del   diario  "La  Nación",  donde  se publicó el día anterior, y que informaba  que   el   "Mitre"   sin   bandera había atracado en el  puerto  y que su  comandante   —por supuesto  oca sional--  teniente  de navio Webb, lo había declarado crucero auxiliar británico.   La   preocupación del  Ministro era lógica, aunque fuera inexplicable que estando el buque en puerto   no   se reclamara  la carga, como tampoco aclaración de en qué carácter o condición  las autoridades uruguayas habían  permitido la entrada y   atraque del  "Mitre".  

La omisión es   más   importante   si   se   tiene  en cuenta que, el día cinco, los representantes de la firma Delfino habían recurrido   a   la   Legación   Argentina solicitando se obtuviese de las autoridades   uruguayas  la devolución de la   nave,  o   impidiese   su  salida  del puerto   neutral  de   Montevideo.   El Ministro Moreno había informado el reclamo de Delfino a Relaciones Exteriores en  el mismo día, pero sin obtener  respuesta ni recibir instrucciones. Recién el dia 7 fue visible la preocupación   del   Ministerio,   pero solamente   respecto  de   si   se   había declarado   al   "Mitre"  crucero  auxiliar inglés. Esta preocupación no cubría sino parcialmente la situación, y dejaba en el tintero lo más importante, es decir, en qué condiciones el barco había entrada al  Puerto y qué bandera levantaba en el muelle. No   hubiera sido difícil en ese momento una acción concertada de los cargadores y autoridades ante la justicia uruguaya, pidiendo el embargo de   una   nave,   que   atracaba   en   el puerto   sin armador  responsable  ni bandera.

El "Mitre" pudo así volver a zarpar el día 7 a las 3.15 p.m. llevando a su bordo al agregado naval de la Legación Inglesa, capitán de navio Taylor, para fondear, a las seis de la tarde, al sur del pontón Recalada. Esta retención de la carga, que se prolongó hasta el final del episodio, no tuvo más excepción que la entrega en la Legación de las sacas de correspondencia.

El 8 de diciembre un cable del ministro argentino Domínguez procedente de Londres, advertía al ministro Murature que en su entrevista con funcionarios del Foreign Office, se le había dicho: "que el gobierno de S.M.B. no podía hacer al gobierno argentino mayores concesiones que a otros gobiernos, con respecto a los buques de propiedad de alemanes". Así el gobierno de S.M.B. ya daba el caso por juzgado y definido. El barco y la carga eran presas inglesas. ¿En qué fundamentaba esta certidumbre el Foreign Office?

HMS Glasgow

La manifiesta deliberación

La captura del "Presidente Mitre" no resultó de la vigilancia o el contralor rutinario de la navegación, que pudieran realizar naves de guerra apostadas en la base inglesa de Malvinas. Ya meses atrás el crucero "Glasgow" había detenido al "Mitre" y examinado todos sus papeles y la documentación de tripulantes y pasajeros. En consecuencia, la estación inglesa de Malvinas, y seguramente el Almirantazgo, estaban perfectamente enterados de las condiciones peculiares en que la empresa Delfino efectuaba sus servicios de cabotaje y por tanto de la procedencía de los barcos y la nacionalidad de sus propietarios. En esa oportunidad el "Glasgow" quedó conforme y el "Mitre" continuó libremente su navegación. Ahora, al mismo barco se le aplicaba la Declaración de octubre de 1915 y se lo tomaba como presa de guerra. La situación en la Argentina era la misma; lo que variaba era el criterio inglés.

En consecuencia, se conocía que Delfino efectuaba los servicios de cabotaje entre puertos argentinos exclusivamente, y como nada podía alentar sospechas de que la Argentina quebraba su neutralidad, efectuando navegaciones que pudieran interpretarse como un beneficio para un país beligerante. Por eso en el episodio del "Mitre" no existió contralor de rutina, sino una persecución perfectamente premeditada. Es seguro que las operaciones del barco de la "Hamburgo" estuvieron baje la observación atenta de la embajada de Gran Bretaña en Buenos Aires, pues con certeza fue quien informó al "Orama", apostado en Montevideo, la salida del "Presidente Mitre" para realizar su captura. Lo prueba la noticia del corresponsal del diario "La Nación" en aquel puerto, noticia publicada por el periódico en su edición del 30 de noviembre diciendo: "el Orama' salió precipitadamente de Montevideo el día 26 de noviembre al medio día con rumbo a Punta Médanos". Como el apresamiento se efectuó el día 28 a la 1 p.m. -como lo declaró ante la Jefatura del puerto de Buenos Aires el capitán Bernardo Jassen— es perfectamente claro que el crucero inglés estuvo detenido en esas aguas esperando a su presa. Ahora se quería aplicar la declaración unilateral de Gran Bretaña del 20 de octubre de 1915, con la intención de sentar un precedente en la Argentina e incautar la flota administrada por los hermanos Delfino Y el intento existió, como también información fundando con el espionaje, pues el crucero auxiliar; "Macedonia" salió también en la misma fecha -26 de noviembre -para interceptar al 'vapor "Camarones" asimismo de la empresa "Hamburgo Sud-Americana", que regresaba de su viaje a Río Gallegos cargando lana.

¿Están vigentes los tratados argentinos?

Ante la situación que planteaba la declaración inglesa del 20 de octubre, es del caso preguntarse: ¿no estaban vigentes las cláusulas del tratado de libre navegación firmado con Gran Bretaña el 10 de julio de 1853?

Ese tratado, que rige todo el cabotaje: argentino, dice en su artículo 6°: "Si sucediese (lo que Dios no quiera) que la guerra estallase entre cualesquiera de los estados, repúblicas,o provincias del Río de la Plata o de sus confluentes, la navegación de los ríos Paraná y Uruguay quedará libre para el pabellón mercantil de todas las naciones.No habrá excepción a este principio si no en lo relativo a las municiones de guerra, como lo son las armas de toda clase; la pólvora, el plomo y las balas de cañón."

Este  tratado   en   su   artículo 8 dice tambien: "No se concederá ningun favor o inmunidad" al pabellón o comercio de cualquiera otra Nación que no se extenderá iguálme nte a los de: Su Majestad Británica". De conformidad con lo transcripto, lo convenido con el gobierno del Paraguay, firmado en Asunción el 29 de Julio de 1856 debe ser incorporado al tratado con S.M.B., y el mismo dice en su artículo 3°: "Si aconteciere qué una de las altas partes contratantes se hallara en guerra con una tercera potencia, la otra parte contratante se conservará perfectamente neutra". A lo cual él artículo 4° siguiente agrega: "En el caso establecido del anterior artículo 3° los ciudadanos de la potencia que sé conservare neutra, podrán continuar su comerció y navegación con el Estado en guerra, exceptuados los puertos y ciudades que se hallen, bloqueados o sitíados por agua o tierra; empero, en ningún ; caso será permitido el comercio de artículos reputados contrabando de guerra.

Todo lo cual sese  completó  con una fórmula; de muy clara interpretación que introdujo en el artículo 21°: En caso de qué una de las dos partes    contratantes estuviera en guerra con una tercera potencia los dos Estados aceptan el principio de que   la  bandera neutral  cubre  las mercaderías, a excepción de los articulos de contrabando de guerra y de los oficiales y soldados en servicio del enemigo..."

Cuando , ocurrió el episodio del "Presidente Mitre" estos tratados se encontraban ratificados, promulgados y en plena vjgencia; como también el principio general de que el pabellón cubre la mercadería. Sin embargó, es evidente que en la planeada captura del Mitre, planeada con minuciosidad, Gran Bretaña los considero simples tiras de papel, mientras, a su vez, el gobierno argentino no supo esgrim mirlacomo instrumentos de .derecho  internacional que asentaban la clara justicia de sus reclamos.  Y .así la Cancillería, con omisión, culpable, dejó que el conflictolo   resolviera , la   condescendencia : británica ,y no el derecho histórico que  le  asistía.  No puede decirse que el gobierno de Victorino de la Plaza.saliese muy airoso en la emergencia.

Los pasajeros

El pasaje del "M itre" lo componían  53 varones y  15 mujeres en primera clase y 140 en tercera. Era pasajero el Teniente Coronel médico D. Florencio A. Perelra,que viajaba con destino a Chubut para efectuar el reconocimiento de los ciudadanos sorteados   para   incorporarse   a  la conscripción.  Asimismo, integraban el pasaje tres alumnos de la Escuela Naval   Militar, quienes, oficialmente completaban su  curso con práctica de  máquinas: Benjamín  Cosentino, Odilión Sánchez Negrete y Juan S. Contreras.  

El día 30 de noviembre el "Orama" entró en la rada de Montevideo para desembarcar el pasaje. Lo hicieron en los vaporcitos 'Atlántico" y "Ondina" custodiados por un oficial y 20 marineros, mientras otro con 5 hombres entregaba la correspondencia. Un,telegrama del Cónsul General argentino, S. Ignacio C  Belvis, de ese mismo día, informó al Ministerio de Relaciones Exteriores la novedad : "Pasajeros del vapor  'Presidente Mitre' apresado por el crucero auxiliar    'Orama',   en    viaje    a    la Patagonia,  han  sido desembarcados en este puerto por el crucero expresado.   El Ejército   de  Salvación  se encargó de ellos dándoles alejamiento en algunos hoteles,   Pregunta el Consulado General quién pagará éstos. Posible la agencia de los señores Delfino en Buenos Aires correrá con, ellos; dígnese V.E. darme instrucciones. El número de pasajeros alojados es de 195. El señor Ministro Moreno indicó hacer este telegrama a V.E." . La situación se complicaba con el desembarco del pasaje y por el matiz de desamparo que ponía indudablemente la participación del Ejército de Salvación, el cual, para vergüenza de las autoridades, debió tomar a su cargo el alojamiento de quienes habían visto interrumpido su viaje por un acto de fuerza. Ese mismo día 30 el Cónsul General volvió a insistir con otro telegrama que trasluce su desesperación: "Vapor 'Presidente Mitre'. Consultada la legación aquí indica un nuevo telegrama a V.E.; el consulado lleno de personas que quieren volver a Buenos Aires esta noche solicitan pasaje. La agencia de la compañía alemana en ésta a que pertenece el vapor apresado se desentiende de éstos. Los cónsules de diferentes nacionalidades de los pasajeros y tripulantes tampoco quieren expedirles pasajes, excepto el ministro inglés que se los ha concedido a sus connacionales. ¿Qué actitud debe observar este consulado general en este caso, para trasmitirla a los peticionantes del buque apresado de bandera nacional? La mayoría no tienen dinero y una estadía muy larga en Montevideo será onerosa. Hay personas, familias algunas de respetable condición social, que no aceptan pasaje de tercera clase. Ruego a V.E. una resolución".

Y así, urgido por el cónsul general, el Ministro contestó a la Legación en Montevideo que podía otorgar pasajes de la misma clase en que viajaban en el "Mitre". El cruce de telegramas hasta resolver por la Cancillería este regreso, demuestra el desconcierto que reinaba en Buenos Aires, donde no se tomaba iniciativa en el grave asunto, sino más bien se estaba a la pasiva y sin una reacción ante los acontecimientos, que concordara con las tradiciones argentinas.

Aquella digna actitud argentina ante el bloqueo anglofrancés, la virilidad del combate de la Vuelta de Obligado, el heroico comportamiento del Almirante Brown enfrentando con gloria a las escuadras de las dos más fuertes potencias europeas, parecía olvidado'.

También fue desgraciado el episodio ocurrido con los tres alumnos de la Escuela Naval Militar, que no fueron desembarcados con el pasaje del • "Mitre y que, según la nota cursada con fecha de ese agitado día 30 de noviembre a Relaciones Exteriores por el Ministro de Marina, Vicealmirante J.P. Sáenz Valiente se encontraban detenidos a bordo del barco apresado. Eran los tres alumnos militares argentinos y su libertad debió exigirse en forma más rotunda y enérgica que los simples telegramas cursados a Montevideo y a Londres: "para gestionar inmediatamente" su libertad

Desde el 29 se tenía noticia cierta del apresamiento; el 30 de noviembre se desembarcó el pasaje y se ordenó abonar por cuenta argentina los pasajes de regreso; ese día 30 el ministro argentino en Montevideo informó la detención de los tres alumnos, pero en las órdenes impartidas, también el 30, al ministro argentino en Londres no se los mencionaba. La omisión obligó a ampliar esas instrucciones con otro telegrama del 1° de diciembre. ¿Es que nadie sabía en Buenos Aires de ese viaje de instrucción? ¿Por qué no se exigieron reparaciones y disculpas al gobierno británico por la insólita y agraviante detención? o ¿se aplicaba el artículo 21 del tratado de 1859 y se los consideraba oficiales al servicio del enemigo?

El 1° de diciembre se le dijo al ministro argentino en Montevideo por intermedio del Cónsul Británico que ese día el "Orama" desembarcaria a todos los tripulantes y a los tres alumnos lo cual recién se cumplió el dia 2. Pero una vez desembarcados los tres alumnos y puestos en libertad, nadie los mencionó más ni se pidieron siquiera explicaciones por la afrenta recibida. La debilidad del gobierno argentino ante el apresamiento del "Mitre", no marcaba, por cierto, rumbos a una política de orgullosa defensa de la soberanía.

Algo semejante pasó con la carga. En un momento pareció reaccionar la Cancillería y el Ministro se dirigió al representante Consular en Montevideo con un telegrama del siguiente tenor: "Cónsul General argentino. Montevideo, Diga qué ha hecho el buque inglés con la carga que llevaba el "Presidente Mitre" y cuál la situación de los argentinos naturalizados que viajaban en él."

La respuesta no dejaba lugar a dudas; el "Orama" utilizaba el estuario libremente y sin impedimento alguno en su plena función de barco de guerra. El Cónsul contestó al Ministro: "Carga del "Presidente M­tre" permanece a bordo, fondeado este barco a 30 millas del puerto. Cónsul inglés me dice que esperan órdenes de Inglaterra para disponer qué harán con ella. Aquí en el Consulado se encuentran ciudadanos argentinos interesados por gran par­te de carga a bordo. Anoche se embarcaron para esa la mayoría de los pasajeros, quedando a bordo del "Mitre" la tripulación y los tres aspirantes a ingenieros maquinistas. De eso está informada esta Legación"

La situación era muy clara. El barco y sus tripulantes y carga eran presa de guerra, y el barco y el "Orama" se encontraban fondeados a 30 millas del puerto de Montevideo, como si el río no tuviera dueño. El ministerio se conformó luego con el desembarque de tripulantes y alumnos, pero no se dijo una palabra más de la carga, aunque entre los días 5 y 7 el "Mitre" estuviera amarrado en los muelles de Montevideo. Aquel imperativo "diga qué ha hecho el buque inglés con la carga", quedó en agua de cerrajas y el crucero y su presa permanecieron fondeados impunemente ante la completa inercia del gobierno uruguayo y el argentino. Ni siquiera la Argentina reclamó ante el Uruguay por permitir que el "Orama" hiciera de Montevideo su base de operaciones; ni tampoco puso en el río otro barco de guerra que se interpusiese pasivamente entre el "Orama" y su presa. Tal vez con ello se temía incomodar al gobierno inglés

El conflicto en el Congreso

El diputado Estanislao Zeballos, por tres veces Ministro de Relaciones Exteriores, expuso en el Congreso, en la sesión del 1° de diciembre, su disconformidad por el aislamiento en que se tenía a la Comisión de Relaciones Exteriores, tanto de Diputados como del Senado, ante los hechos de dominio público, quejándose de la nula intervención que se daba al Congreso en asuntos de política internacional, y como era evidente que a sus Comisiones se las tenía por subalternas, recurriendo el P.E. a ellas solamente en los asuntos de su inmediato interés. Solicitaba, en consecuencia, una interpelación al ministro de Relaciones Exteriores. La Cámara aprobó la moción y con la firma de su presi­dente y secretario, Alejandro Carbó y Carlos González Bonorino respec­tivamente, le dirigió al P.E. la siguiente minuta: "Tengo el honor de transcribir a V.E. la siguiente resolución sancionada por la H. Cámara que presido, en sesión de la fecha. La H. Cámara de Diputados invita al Ministro de Relaciones Exteriores, a concurrir a su sala en la sesión del lunes 6 de Diciembre, a fin de dar las explicaciones que considere compatibles con los intereses públicos sobre el apresamiento del vapor correo nacional 'Presidente Mitre".

El día 6 el ministro sustituyó su presencia por una nota, argumentando que el asunto estaba sometido al examen de las respectivas Cancillerías y de suyo no sería oportuno entorpecer el curso regular de la gestión pendiente con la publicidad prematura de diligencias hasta el memento incompletas. Por esa circunstancia el P.E. creía en la conveniencia de adoptar la forma escrita para la respuesta, a fin de que las informaciones transmitidas "a Vuestra Honorabilidad no quebranten las exigencias impuestas por la circunspección de sus procedimientos diplomáticos." Es decir, que en resumen nada podría informar más allá de aquello que ya era de dominio público.

Y por eso la nota es anodina y cautelosa, y una simple recapitulación de lo sabido a través de las declaraciones del capitán Jassen sobre cómo ocurrieron los sucesos. Terminado este meollo de la cuestión, el P.E. entraba en disquisiciones jurídicas sobre lo que correspondería aplicar, según el caso fuera general o particular; sobre el derecho de los beligerantes atlomar determinaciones unilaterales, como la del 20 de octubre en que se apoya­ba la captura del "Presidente Mitre" y si ellas podrían afectar el cabotaje nacional. Añadía el derecho del barco a usar el pabellón argentino y dudaba si la nueva situación podía modificar la regla establecida en la Declaración de Londres de 1909. Pero invitaba a meditar: "E:l apresamiento del vapor "Presídante Mitre", como otros episodios análogos, pone nuevamente de relieve la inseguridad de las reglas jurídicas internacionales y obliga a una "reflexión serena y meditada, que sin descuidar la defensa de los interesesPúblicos, compute también la formidable subversión del momento histórico presente." Sobre el pensamienta doctrinario de la Cancillería argentina y sobre el pie en que se habían puesto las gestiones del embajador Domínguez en Londres, ni una palabra. Y si aventura tímidamente una opinión, más que aclarar los hechos o fijar conductas, pareciera dicha para hacer comprender las normas jurídicas que podrían agradar al agresor. Finalmente, detrás de muchas palabras se escondía —y no transcribía­l a presentación argentina en Londres, que se omitía definir "diplomáticamente"; ni tampoco aclara, siquiera en la alusión, cuál era el punto de vista con que defendería la soberanía del gobierno argentino. La nota, mas que redactada por la Cancillería Argentina, parecería ser un producto elaborado en el Foreign Office. Y terminaba con una híbrida invocación: "Abriga el Poder Ejecutivo la esperanz a de que el gobierno de S.M. Británica ha de corresponder a la cordialidad tradicional de sus relaciones con a Argentina, aplicando a este asunto el espíritu de elevada justicia que ha proclamado como norma de su conducta frente a los países neutrales".

Todo como si nada hubiera sucedido, y si había acontecido, "abrigando la esperanza de que prevalecerá la justicia por la tradicional amistad entre los dos, países."

El Dr. Estanislao Zeballos demolió esta mala pieza diplomática y se volcó decididamente a defender la soberanía nacional, denunciando, también, la condescendencia del Uruguay, cuyo gobierno había permitido que el buque de guerra "Orama" utilizara su puerto como base de operaciones. Por supuesto, reaccionaren los diarios uruguayos y aplicando el viejo principio de que denigrando al autor se destruye su obra, "La Razón" dé Montevideo tildó a Zeballos de "Kaisercito porteño"

Pero lamentablemente el Congreso tamooco fue eficaz, y luego de desahogarse desmenuzando la respuesta del P.E., la Cámara cerró la carpeta y a la tempestad sucedió la mejor bonanza. Y así todo quedó como era entonces. . ., llegando un corresponsal a transmitir versiones del Uruguay que aseguraban que en la carga del "Mitre" se transportaban disimuladas todas las piezas de un submarino, adquirido en los Estados Unidos, y que los alemanes  armarían en la Patagonia para atacar en el Atlántico a barcos ingleses.

La repercusión en la opinión pública

Pero si el gobierno era tímido en  sus actuaciones, el periodismo prudente y discreto, y el Congreso ineficaz, no sucedió lo mismo con la opinión pública. El día 5 el Museo Social Argentino lanzó un comunicado de protesta. El miércoles 8 en Cangallo 2150 se reunió el Consejo Directivo de la Federación Social Argentina, para resolver su actitud y convocar a un gran acto público. Al día siguiente se realizó una concenítración estudiantil para significar la protesta del pueblo argentino ante agresión de quien por su fuerza se creía invulnerable. Al pie del monumento a los dos Congresos se reunieron unos dos mil estudiantes para escuchar la palabra de Manuel Ugarte y luego, en perfecto orden desfilaron por la Avenida de Mayo y se desconcentraron en la Plaza de Mayo.

El día 12 se proyectó otra gran manifestación en la cual serían oradores Pedro P. Vescio, Manuel María Oliver y Jenaro Giacobini. Luego en columna por Avenida de Mayo tomarían Libertad hasta la Plaza Lavalle. A la cabeza marcharían los tripulantes del "Mitre" y una banda de música. En la Plaza se dirigiría a los presentes el Dr. Manuel Ugarte, Italo A. Nápoli y Emilio Cabrera, para disertar sobre el motivo de la convocatoria: homenaje al pabellón nacional y solidaridad con el reclamo del gobierno argentino. Habían adherido al acto: la Federación de Asociaciones Patrióticas, el Centro Nacional de la Juventud, la Junta Patriótica de Almagro, la Asociación Estudiantil Sarmiento, y varios centros de estudiantes y delegaciones de los Colegios Nacionales. Los alumnos del Colegio Central aparecían como organizadores de la concentración.

El día 12 los matutinos informaron que el acto se suspendería porque la policía no había otorgado autorización, presuntamente por órdenes del Poder Ejecutivo. El día 12 el mitin quiso realizarse sin embargo, y aunque lo intentó dispersar la policía, la columna llegó hasta Avenida de Mayo y Santiago del Estero, donde se produjo una refriega y se detuvo a nueve manifestantes. Impedidos de llegar ala Plaza Lavalle, los estudiantes se concentraron frente al diario "La Patria", que dirigía Uga­te, en la calle Corrientes entre San Martín y Reconquista. Allí actuó la caballería policial y luego de cuatro toques de atención cargó sobre la concentración estudiantil. Según lo decía el diario "La Nación" en su edición del día .13, "la calle quedó limpia a sablazos"

La reacción del periodismo

La mayoría de los periódicos porteños acompañaron la actitud del gobierno pidiendo calma a los espíritus y alabando la alta cultura deostrada por el pueblo, que decian no había podido alterar las manifestaciones de algunos estudiantes exaltados. Correspondiendo con esta actitud, el Dr. Manuel Gorostiaga habia discurrido ante numeroso público apoyando la política de la Cancillería, que reducía el asunto a un mero debate jurídico sobre derecho internacional. Para apoyar estas actitudes se divulgó también la especie de que no existía agravio, pues el arriar el pabellón argentino de la marina mercante no podía tener el mismo significado que arriar el pabellón nacional.

Casi como una excepción el diario "La Patria" había dicho en su edición del día 1° de diciembre: "A menos que este país sea un protectorado-y no una república independiente, Inglaterra no tiene el derecho a intervenir militarmente en aguas argentinas y a interrumpir el tráfico de barcos argentinos entre puertos argentinos". El día anterior había respondido a quienes utilizaban el subterfugio de la diferencia entre las dos banderas, diciendo: "Tan argentina es la que flota en el más humilde de los almacenes como la que flamea en la Casa de Gobierno. Para que la ofensa exista, ¿tendremos que esperar a que lo ocurrido se renueve con algunos de nuestros acorazados? " El día 2 encabezaba la primera página con una pregunta: "¿Está bloqueado el Río de la Plata por los ingleses? ", y al día siguiente aclaraba la posición tomada por el diario: "Se trata de establecer solamente que Argentina es un país que sabe hacerse respetar venga de donde viniere la agresión.

Por eso se mantiene firme este diario para fomentar en un ambiente cosmopolita y disolvente, el sano instinto de la nacionalidad".El presidente del "Comité Universitario Radical", Diego Luis Molinari, había intervenido cerno promotor de! acto en la Plaza del Con­reso y apoyado la actitud que tomaba Ugarte ante los sucesos; en cambio "La Vanguardia" luego del mitin había mostrado su conformidad con la prohibición policial, contrastando visiblemente con otras actitudes del Partido Socialista.

Como puede apreciarse, la opinión pública estaba dividida entre los que exigían una digna reparación y los que apoyaban la cautelosa posición del Poder Ejecutivo. Para completar el cuadro debe reseñarse, pues, cual fue la tramitación que oficialmente se dio al conflicto

El trámite oficial

El dia 30 de noviembre el ministro de Relaciones Exteriores habia cursado un largo telegrama al Ministro argentino en Londres, reproduciendo el tenor de la nota que debía presentar al Ministerio de Relaciones Exteriores inglés, cuyo texto le comunicaba entre comillas. La primera "gaffe" del texto burocrático signa todos los párrafos siguientes, donde la dignidad del ofendido se encuentra bastante ausente. Ese encabezamiento decía: "Tengo el honor de comunicar a V.E. que el 29 del corriente ha sido apresado por la escuadra inglesa del Atlántico el vapor "Dresidente Mitre" que iba en viaje a los puertos de la Patagonia". A veces el subconsciente traiciona al individuo y muestra la calidad de sus motivaciones. Tener el honor de comunicar el apresamiento. . ., aún teniendo en cuenta el rigor del lenguaje diplomático, nos parece acercarse mucho a la genuflexión del subdito y alejarse mucho, también, del texto de una reclamación, aunque se le quiera revestir del mayor decoro. Pero asi' fue.

La nota, en su resumen, puntualizaba la nacionalidad de la tripulación, la antigüedad del servicio, la legitimidad de la inscripción en la matrícula argentina y el derecho a usar el pabellón del país. Reconocía, luego, el derecho de los beligerantes a modificar el derecho internacional pero no al punto de modificar sorpresivamente las relaciones con los neutrales. Declaraba que no había omitido medios para observar la neutralidad, en la convicción que "aseguraría en su favor una estricta reciprocidad de tratamiento", por lo cual: ''No se modifica esta persuación arte la captura del vapor "Presidente Mitre", acto que el gobierno argentino atribuye a un error de interpretación en el comando de la flota británica y que espera ver reparado por el espíritu ecuánime de V.E. y de su gobierno. Dada la cordialidad de relaciones que felizmente existe entre nuestros dos países y la magnitud de los intereses recíprocos que los vinculan, no puede creer mi gobierno que el de S.M.B. haya querido inferirle un agravio inmotivado al arriar por la fuerza su pabellón de un buque de matrícula argentina y al obstaculizar un servicio de navegación exclusivamente nacional, establecido bajo el imperio de los principios internacionales vigentes con muchos años de anterioridad a las nuevas disposicio­nes de la orden de consejo británica".

La nota terminaba solicitando al gobierno inglés que dejara sin efecto la captura del "Presidente Mitre" y que se ordenara a la escuadra británica que no impidiese la navegación entre puertos argentinos de la costa. Luego, el 1° de diciembre se ordenó desde Buenos Aires agregar a la nota anterior las gestiones para obtener la libertad de los tres alumnos de la Escuela Naval Militar detenidos. El 2 de diciembre el ministro Domínguez comunicó haber cumplido las órdenes recibidas. El día 8 informa de sus gestiones y que el Ministro de Relaciones Exteriores inglés, le ha comunicado que "no sería posible hacer a la Argentina mayores concesiones que a otros países", pero que hasta que el tribunal de presas se expida podría hacer la concesión de no capturar otros barcos de la compañía para no interrumpir el servicio. El ministro Domínguez se entrevistó con el Lord del Almirantazgo Balfour, quien le dijo que en los barcos de la línea Delfino se hablaba alemán —también se hablaba en la ciudad de Buenos Aires—, pero que resolvería la cuestión cuando el ministro Grey regresase de París. En el Ínterin Murature insiste sobre los perjuicios que ocasiona la retención de la carga del "Mitre" y el 16 de diciembre transmite instrucciones para que Domínguez:

!Manifieste a ese gobierno la conveniencia de una resolución en el asunto del "Presidente Mitre", no sólo en razón de los perjuicios que causa la demora a los propietarios de la carga retenida, sino para satisfacer la opinión que continúa exteriorizando sus protestas con perjuicio para las buenas relaciones entre los dos países, lo que este gobierno desea evitar".

Pareciera que el mitin impedido por la policía el día 12 había preocupado al gobierno más allá de lo que ocasionaría una mera reunión de unos cuantos exaltados y alertado sobre las dificultades que tendría que afrontar con la juventud y las fuerzas vivas del país si el entredicho no tenía una rápida solución. El día 21 el ministro Domínguez vuelve a conferenciar y recién se le sugiere una solución que deberá consultar con su gobierno. Volveremos sobre ella más adelante.

La continuidad de las navegaciones

La situación era confusa, al punto que muchos armadores suponían suspendidas las garantías del pabellón. El del vapor "Winnebago" surto en Buenos Aires, pidió protección al Uruguay y Brasil para salir de Buenos Aires, aunque navegara en aguas jurisdiccionales. El pres­dente de la República manifestaba "que era lamentable que la marina argentina se viese sometida a esas restricciones" —lo cual no solucionaba el problema— A su vez el ministro recibía al ministro inglés Sir Tower y luego al alemán, conde von Luxborg, sin decidir nada. La compañía Delfino suspende sus servicios; el "Camarones" queda en Comodoro Rivadavia y suspende la salida del "Presidente Quintana" para los puertos del sur. Asimismo, por falta de garantías, suspende la comunicación con Montevideo, a pesar de ser la línea de navegación enteramente fluvial, y el "Cabo Corrientes" permanece en el Uruguay.

 El sur lo atiende la Compañía Importadora y Exportadora de la Patagonia con los vapores "Asturiano", "Argentina" y "Atlántico". La empresa Mihanovich continúa con los barcos "Avellaneda", "Rawson", "Pellegrini" y "Madrid". La misma empresa suspende el desarme del vapor "Ciudad de Buenos Aires" para colocarlo en el servicio a Montevideo y que alterna con el "Ciudad de Montevideo", pero suspende los servicios nocturnos. La sociedad Lambruschini atiende el mismo itinerario con las unidades "Río Uruguay" y "Río de la Plata".

Finalmente el Ministerio de Marina dispuso afectar a la navegación del sur los transportes "1° de Mayo" y "Guardia Nacional". La navegación está trastornada; se han puesto en servicio unidades ya radiadas y hasta aquellas que llevaban presos a Ushuaia. La incertidumbre cunde ante las situaciones que puede ocasionar la Declaraión de Londres sobre presa, y esta incertidumbre la facilita el hermetismo del Gobierno impuesto por la reserva diplomática.

La solución

El 21 de diciembre el Ministerio de Relaciones Exteriores inglés hizo entrega al ministro Domínguez de una nota oficial con su punto de vista. En lo fundamental, por ser los barcos de propiedad enemiga que según el tribunal eran legítimas presas, por lo cual el gobierno no puede admitir que el apresamiento no haya sido legítimamente justificado, no obstante lo cual e! gobierno de S.M. desea dar la más simpática consideración al pedido del gobierno argentino. Del desconocimiento inglés de los derechos argentinos sobre su navegación de cabotaje y el valor de las matrículas argentinas acordadas, como del amparo de su pabellón, el Foreign Office no dice una palabra. Solamente se muestra condescendiente y hasta simpático. Seguramente por ello la propuesta tiene las mismas virtudes, y dice textualmente:

"Por consiguiente el gobierno de S.M. está dispuesto a ordenar la libertad y restitución del vapor "Presidente Mitre" si el gobierno argentino la acepta sin prejuzgar la cuestión general y abandona todo reclamo por daños morales o materiales por su parte o por la de los propietarios del buque o de la carga a causa de la captura. Se entenderá también que si se pone en libertad a este vapor no alterará su carrera habitual en la costa so pena de captura en caso contrario.

La soberanía afectada quedaba de lado, como también los derechos argentinos a legislar su navegación de cabotaje y a exigir respecto a su pabellón en la navegación entre puertos nacionales. Incluso se penaba al "Mitre" a continuar los mismos servicios bajo la amenaza de nueva captura. ¡Y el gobierno argentino aceptó las condiciones! el 23 de diciembre Murature lo hace saber a Domínguez y el 24 desde Londres informa haber cumplido las órdenes impartidas y, a su vez, hace llegar al Presidente de la República y al ministro sus felicitaciones por el "feliz término de este asunto grave". El 8 de enero el Poder Ejecutivo informa al Congreso en un extenso, minucioso y jurídico mensaje la decisión que adoptó en la emergencia. Con este mensaje se cierra el libro azul, aunque todavía quedaba pendiente la devolución del barco apresado

La restitución del "Mitre" y la puntualidad inglesa

El ministro inglés, Sir Tower, se entrevistó ayer con el ministro de Relaciones Exteriores —decía el diario "La Nación" en su edición del miércoles 19 de enero— para convenir, de acuerdo con órdenes recibi­das, la entrega del "Mitre", por lo cual ya había dispuesto que el oficial de la marina británica que comandaba el barco se dirigiera a la rada del puerto de Buenos Aires para entregar el barco.

Luego de ponerse de acuerdo los ministros de Relaciones Exteriores y él de Marina, se había acordado que la entrega se realizaría el día 19 a las 9 de la mañana. Para recibir al "Mitre" fue designado el Jefe de Puertos, Capitán de Fragata (r,) Mulvany, y un contador de la Prefectura, los cuales se traladarían a bordo del "Mitre" en el remolcador "Goliath", labrándose entonces el acta de recepción. Suscripta ella, abandonaría el barco la tripulación británica. Luego se acercaría el vapor "Camarones", del cual tomaría su dotación, precediéndose a hacer entrega del barco a sus armadores. El diario "La Nación" comentaba: "entonces el "Presidente Mitre" entrará a la Dársena Norte enarbolando de nuevo la bandera argantina".

El día de la ceremonia amaneció lluvioso y destemplado, y al "Goliath" se agregó el aviso "Vigilante", en el cual viajaban el Jefe de Puertos y el contador. En el remolcador se apiñaban los periodistas y fotógrafos destinados por diarios y revistas para documentar el acto. Estaban presentes, también, el "25 de Mayo" y una cañonera. El acto estaba fijado para las nueve de la mañana y a las cuatro y media de la tarde no había ni sombras del "Mitre". Los periodistas aguantaban estoicamente la lluvia y las rafagas de viento, sin almuerzo y sin siquiera una taza de café caliente. El "Goliath" se adelantó para explorar el horizonte y regresó sin noticias. En el horizonte no se avistaba ni el "Mitre" ni el "Orama". Jassen y su tripulación ubicados en el "Camarones" descargaban como podían sus nervios

 Finalmente regresaron a la Dársena. Allí supieron que a último momento el acto se habíc suspendido para el día siguiente. No se lució la célebre puntualidad inglesa y el sacrificio de toda aquella gente había sido inútil. Corrieron toda clase de versiones, hasta que, oficialmente, se informó que la entrega se había diferido hasta el día siguiente. Sobre las causas nada se dijo, agregándose, así, un secreto más, a los muchos que rodearon la captura del "Mitre".

Al día siguiente, formalizado el acto a las nueve de la mañana, la vieja tripulación del "Mitre" se hizo cargo del barco, previamente desalojado de marinos ingleses. Enarboló con orgullo el pabellón y puso proa  hacia el puerto de Buenos Aires. . .

Se terminaba otro episodio de la tradicional amistad con Gran Bretaña, y nosotros agregamos "Honni soit qui mal y pense".


BIBLIOGRAFÍA

REPÚBLICA ARGENTINA.- "El apresamiento del vapor "Presidente Mitre", Documentos Oficiales. Publicación del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Talleres Peuser, Buenos Aires 1916, 64 páginas.

Diarios "La Nación" y "La Prensa" de Buenos Aires; números correspondientes a noviembre y diciembre de 1915 y enero de 1916.

Revista "Caras y Caretas" n° 697 del 1 1 de dicíernbic de 1915.

NORBERTO GALASSO, "Manuel Ugarte", EUDEBA, colección Los Americanos, dos tomos, 1973. (Tomo II", páginas 38 a 40).