Historia y Arqueología Marítima

 

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Pequeñas islas, grandes disputas

 

Por Alberto Gianola[1]

Cuando los “pequeños” territorios de las islas Martín García (Arg.) y Timoteo Domínguez (ROU) ya sentaron consideraciones particulares en el Tratado del Río de la Plata y su frente marítimo (1973), cuando una provincia completa de la República Argentina es también extracontinental y archipielágica, con gran parte de sus grupos insulares bajo ocupación extranjera (Malvinas, Sandwich), o con cláusulas del Tratado Antártico, cuando hace escasos treinta años sostuvimos la última guerra con el Reino Unido de Gran Bretaña por las Islas Malvinas (1982)  y menos de una década antes se había acallado el rumor de las armas en la disputa con Chile por las islas del Canal Beagle hasta el Cabo de Hornos (Picton, Lennox, Nueva, Snipe, Hornos, Deceit, Wollaston, Evout, Barnevelt, Freycinet, Herschel, Sesambre, Terhalten, etc.) (Tratado de Paz y Amistad de 1984), es bueno entender cómo son valorados estos espacios terrestres, rodeados de agua, que otorgan derechos (mar territorial, zona contigua, zona económica exclusiva y proyección de la plataforma continental) por las naciones poseedoras.

Recordemos tristemente célebres discursos políticos que trataban peyorativamente de peñascos y rocas a esos parajes que hoy flamean banderas extranjeras. Por eso, mejor sería para la patria que los representantes del pueblo en el gobierno democráticos (tanto del Poder Ejecutivo como el Legislativos) de las diferentes instancias jurisdiccionales,  los funcionarios diplomáticos y los oficiales superiores de las FFAA, conocieran  bien esta particularidad y el valor exponencial que proyectan.  Sería bueno releer la III Convención del Mar de Jamaica de 1982, al respecto[2].

Las islas sueles ser territorios de escasa superficie, “pequeños”, pero que ocasionan grandes disputas entre los países que reclaman su propiedad.

Hay casos de rocas o peñones que emergen, o apenas velan, en el medio del mar lejos de cualquier vestigio de tierra firme a cientos de millas o kilómetros de distancia. Algunos ni siquiera aparecen en la mayoría de los mapas. Inhabitables por sus insignificantes tamaños o su inhóspita geografía, pero que significan el derecho a la exploración de los recursos de sus aguas ribereñas,  en su lecho marino y subsuelo.

Sin pretender ser abarcativos ni mucho menos excluyentes, dado que hay una inmensa cantidad de casos y disputas limítrofes en todo el mundo basados en la soberanía de islas, islotes, rocas y atolones, proponemos algunos casos como ejemplos.

1.              Las islas Senkaku – Diaoyutai (Japón)

 

Las Islas Senkaku o Diaoyutai se encuentran en el extremo occidental de Japón, a 170 kilómetros al norte de la Isla Ishigaki, y a 186 kilómetros al noreste de Keelung, Taiwán. El conjunto de islas está bajo una disputa territorial entre Japón, China y Taiwán que tenido recientes demostraciones de pescadores  y se mantiene muy álgido. De hecho, son fuente permanente de roces diplomáticos, especialmente para Japón con el gobierno Chino, que se declara responsable de su descubrimiento y control desde el siglo XIV como parte de sus territorio. Japón, por su parte, niega que exista una disputa de propiedad debido a que Japón siempre se refiere a las islas como parte integrante de su territorio. La población de la isla es nula, y en total, son cinco islas volcánicas, y tres peñones. 

2.              Las Rocas de Liancourt  (Corea del Sur)

Son un grupo de islas que se ubican en el Mar del Japón, prácticamente inhabitables. Pero se cree que en su zona económica exclusiva podría haber yacimientos de gas natural, además le sirve como base militar al gobierno surcoreano.

Quizás por ellos, tanto Japón, como Corea del Sur no se resignan a menos que incorporar las islas a su territorio. Habitado actualmente por dos residentes surcoreanos y una guardia de oficiales de la policía surcoreana, la disputa se ha renovado tras la reafirmación de soberanía por parte de Japón.

3.             La isla de Rockall (RUGB)

Ubicada en el Atlántico Norte, Rockall es un pequeño peñón rocoso ubicado a más de 300 km del territorio más cercano. Pertenece al Reino Unido desde 1955. Es un peñón rocoso puntiagudo con 23 metros de altura sobre el nivel del mar. 

Es la roca más aislada en todos los océanos. En 1955 un helicóptero de Reino Unido realiza un aterrizaje dejando una placa de bronce e izando una bandera británica en lo más alto. Desde entonces, está oficialmente anexionada al país, una acción reforzada en el año 1972 por el Parlamento Británico, denominando al peñón como isla de Rockall integrado el distrito de Harris. Aunque la declaración reivindica el uso de los recursos del lecho submarino alrededor del peñón, no implica una fijación de soberanía. Islandia, Islas Feroe e Irlanda no están de acuerdo con la posesión británica, y mantienen un litigio sobre el peñón sobre los derechos de sus fondos submarinos.

4.             Atolón Okino-Tori-Shima (Japón)

Se consideran como la parte más al sur de Japón, pero en la práctica, cuando sube la marea, son sólo tres islotes: uno del tamaño de una cama doble que asoma 7 centímetros sobre el nivel del mar, sumado a otros dos del tamaño de un dormitorio, rodeados de una laguna, y protegidos por un arrecife.

Están situados en una zona aislada del mar y a 1.740 kilómetros al sur de Tokio. Pero por su potencial económico, podrían valer millones, algo que el gobierno japonés supo entender y proteger con inversiones descabelladas en el medio de la nada, y el objetivo de convertirlo en una Zona de explotación Económica Exclusiva (EEZ).

El atolón de Okino-Tori-Shima, conocido también como Okinotorishima (y también en español como Parece Vela) es un arrecife extremadamente aislado, que apenas vela (asoma) 10 a 20 cms. en pleamar. En la práctica es una laguna rodeada de coral, de unos 4,5 kilómetros de largo, con un número reducido de rocas emergentes en su interior que varían según el nivel de la marea.

Lo curioso, es que en las rocas perdidas en el mar, el gobierno japonés, con un acertado sentido estratégico y económico, se ha esmerado en tiempos pasados y presentes por sentar derecho de propiedad de un modo tan rudimentario como éste:

Y ya en mejores tiempos, (y millones de dólares de por medio) de un modo más sólido como éste:

El atolón de Okinotorishima podría no valer nada, más allá de su situación estratégica, pero su propiedad beneficiaría a Japón con una zona económica exclusiva de aproximadamente 400.000 kilómetros cuadrados, un territorio más grande que toda el área superficial de Japón, y con potencial para la extracción petrolera entre otras actividades económicas.

Semejante territorio quedaría habilitado para Japón gracias a la denominación como "isla" del atolón, apenas tres rocas que emergen en el mar, pero que han justificado en el sitio una inversión de varios cientos de millones de dólares por parte del gobierno. Durante las últimas décadas, se construyeron espigones y muros de concreto para detener la erosión de Okinotorishima, una instalación de investigación marina, un faro y hasta un helipuerto.

La fortificación de la isla atolón de Okinotorishima, realizada para evitar la desaparición ante la amenaza del aumento del nivel del mar, le ha consumido al gobierno japonés unos 600 millones de dólares, una cifra abultada si consideramos que se utilizó para proteger tres diminutos islotes hoy desvirtuados en tres plataformas artificiales, con un diámetro de 60 metros y una enorme plataforma sobre pilotes, un rectángulo de 50 metros por 100 donde funciona la base de investigación.

La isla se encuentra actualmente en disputa para definir su condición como una isla, estatus que le concedería a Japón sus preciados derechos de explotación económica. Según la Convención de las Naciones Unidas sobre el derecho del Mar, una isla se define como una extensión natural de tierra, rodeada de agua, por encima del nivel del mar durante la marea alta. En la Convención, se aclara que "Si un promontorio de rocas no pueden se habitado por humanos, o no se puede desarrollar actividad económica no se podrá declarar una zona económica exclusiva. La controversia, especialmente con el gobierno de China, aún no está resuelta.

5.              Scarborough Shoal

Una roca emerge en el Mar de China del Sur, y una bandera de Filipinas flamea aunque nadie la vea. Se llama Scarborough Shoal, un arrecife en un caso similar a nuestro anterior ejemplo japonés. Es apenas un grupo de islas que no superan los tres metros de altura y arrecifes en un atolón que conforma un banco de arena. La disputa es entre Filipinas, la República Popular de China y República de China (Taiwán). La isla más cercana se encuentra a unos 350 kilómetros al suroeste, en el conjunto de las Spratly.

6.              Archipiélago de Chagos

El archipiélago de Chagos es un grupo de siete atolones que comprenden más de 55 islas tropicales individuales, que se encuentran en el centro del océano Índico. 

Oficialmente forma parte del Territorio Británico del Océano Índico, inicialmente las Chagos alojaron una población nativa durante más de 150 años hasta que el Reino Unido y los Estados Unidos los expulsaron en la década de 1960 para que los norteamericanos construyeran una base. Las islas estaban habitadas por unos 1 100 chagosianos que fueron trasladados a Mauricio y las Seychelles entre 1967 y 1973. 

Este territorio está en disputa por Mauricio, Seychelles y por su antigua población deportada que quiere regresar a vivir a las islas, pero la base estadounidense no les permite acercarse al lugar.

7.              Bajo Nuevo

El Bajo Nuevo o Islas Petrel es un pequeño conjunto insular constituido por un pequeño arrecife coralino, deshabitado y algunos islotes, cubiertos mayormente de hierba. Este pequeño territorio hace parte del departamento colombiano del Archipiélago de San Andrés. En la actualidad es disputado por Nicaragua y por Estados Unidos.

El reclamo de los Estados Unidos fue hecho en el 22 de noviembre de 1869. Aunque no existe con certeza un reclamo actual, sin embargo figura en algunas publicaciones oficiales como un territorio no organizado y no incorporado de Estados Unidos.

Además a lo largo de la historia Jamaica y Honduras también han reclamado su soberanía sobre este conjunto de islas, pero algunas de estas disputas se han resuelto mediante la firma de tratados limítrofes entre los países, en la actualidad Nicaragua es el principal país que entra en disputa con Colombia por este conjunto insular.

8.             Farallón de Cosigüina

  

Apenas dos afloramientos volcánicos al sur del Golfo de Fonseca (dicen también que son dos grandes piezas del tope del volcán que fueron despedidas hasta allí por su terrible erupción), sobre el océano Pacífico, que se disputan entre Nicaragua, Honduras y El Salvador.

Son prácticamente inhabitables y ni siquiera se puede desembarcar a ellas pero son estratégicas como accesos al tripartito Golfo de Fonseca. Durante la Misión de las Naciones Unidas en Centro América (ONUCA),  lanchas patrulleras de la Armada Argentina presenciaron escaramuzas entre unidades de superficie de las tres armadas mencionadas.

9.    Las Islas Diómedes (EEUU-Rusia)

Hay un lugar en el mundo en el que los territorios de los Estados Unidos y Rusia están a menos de 4 km de distancia, pero separados por una fecha. Son las remotas y poco conocidas islas Diómedes, en el Estrecho de Bering, el espacio marítimo que separa Alaska del extremo oriental de Asia. Fue ese lugar el que, probablemente, sirvió de paso a los primeros pobladores del continente americano.

Lo curioso es que la Gran Diómedes es el punto más al Este de Rusia, y la Pequeña Diómedes es el más al Oeste de los Estados Unidos.

Durante la Guerra Fría, los nativos que habitaban las islas antes de las colonizaciones rusa y americana tenían prohibido circular entre ellas, e icluso intercambiar cualquier tipo de información, en un área que llegó a llamarse “telón de hielo”. Los nativos de la isla rusa fueron trasladados al continente, y el archipiélago quedó con solo un pequeño poblado en la isla americana.

10.              El archipiélago Saint Pierre et Miquelon [3]

 Incluyo este caso por haber sido erróneamente comparado con Malvinas en fuentes oficiales.

 Saint Pierre et Miquelon es un archipiélago ubicado próximo a la costa de la Provin­cia de Terranova (Canadá) que conforma un departamento de la República de Francia (Plantegenest et ál., 2003). Desde principios del siglo XVI, los pescadores vasco-fran­ceses visitaron las islas durante las sucesivas temporadas de pesca, y desde mediados del siglo XVII hubo residentes permanentes franceses. Las islas fueron ocupadas por el Reino Unido entre 1713 (Tratado de Utrecht, que puso fin a la Guerra de Sucesión Española) y 1763 (Término de la Guerra de los Siete Años - Tratado de París). Luego volvieron a estar habitadas por franceses hasta 1778, cuando, como consecuencia de la alianza de Francia con los nacientes EE.UU. que libraban su guerra de independencia con el Reino Unido, éste volvió a invadir las islas y expulsó a sus habitantes. Las islas volvieron a estar ocupadas por los británicos entre 1793 y 1796 durante las Guerras contra la Revolución Francesa y tras ese período otra vez estuvieron deshabitadas. En 1815 los franceses volvieron a habitarlas.

Pese a estas recurrentes ocupaciones de Gran Bretaña, el archipiélago fue cedido al Reino de Francia (en ese entonces) por el rey de Gran Bretaña al término de la Guerra de los Siete Años, hecho que consta en el artículo IV del Tratado de París de 1763, en el que se puede leer textualmente:

“El Rey de la Gran Bretaña cede las Islas de S. Pedro y de Miquelon en toda pro­piedad á su Magestad Christianísima para que sirvan de abrigo á los pescadores franceses y su dicha Magestad se obliga, baxo su real palabra, á no fortificar dichas Islas ni fabricar en ellas sino edificios civiles para comodidad de la pesca y á no mantener allí más que una guardia de 50 hombres para la policía”.

 De esta forma, mediante el Tratado se instrumenta el título de “cesión” que posibilita a Francia ostentar soberanía en esas tierras.

 En “El territorio del Estado y la Soberanía Territorial”, el Dr. Julio Barberis señala que “La cesión territorial es un acto mediante el cual un Estado transfiere a otro parte de su territorio” (2003). Aclara después que este acto nace de una convención, es decir, de un acuerdo entre partes. Eso fue lo que sucedió con el Tratado de París de 1763, en el que Gran Bretaña cedió a Francia las referidas islas, entre otros territorios.

 El mismo autor agrega que en particular este Tratado es un ejemplo de lo que denomina “ce­sión recíproca”, ya que ambas partes del Tratado se hacen cesiones mutuas. Francia cedió en esa oportunidad las islas Granada, Granadinas, San Vicente, entre otras.

 Pese a que en 1867 por la British North America Act, Canadá obtuvo su independencia de facto,  no fue sino hasta finalizada la Primera Guerra Mundial, y particularmente en 1931,

Inglaterra reconoció la independencia y soberanía total del país del norte. Pese a tal reconocimiento, se reservó ciertos derechos hasta la Constitution Act de 1982, en que definitivamente logró acumular todas las funciones de poder soberano.

 Es importante hacer esta aclaración cuando en ciertas oportunidades se ha hablado de similitudes con el caso Malvinas. Entonces, es menester destacar que nunca fue contrastada la posesión del archipiélago por parte de Canadá luego de su independencia. Más aún, existe en Derecho Internacional un antecedente de gran valor para consolidar determinadas situaciones, y es la llamada “aquiescencia”, es decir, el consentimiento sin oposición firme. Esta aquies­cencia se observa claramente en un caso llevado a la Corte de Justicia Internacional por Canadá contra Francia en la década del 80, con motivo del conflicto producido entre ambas naciones por la delimitación de la plataforma marina de Canadá y del archipiélago francés, que seguían específicas provisiones de la CONVEMAR.

 Obsérvese que en todo el proceso llevado adelante en la referida Corte no se discutió la sobe­ranía sobre Saint Pierre et Miquelon, configurándose de esta manera un ejemplo del recono­cimiento implícito de la soberanía francesa por parte de Canadá del citado archipiélago.

 Para resumir, el archipiélago fue cedido al entonces Reino de Francia por el Tratado de París, celebrado entre ésta y Gran Bretaña luego de la guerra de los Siete Años en 1763. La cesión es un título válido reconocido en el Derecho Internacional que opera la transmisión de los derechos sobre un territorio (Barberis, 2003).

 Al adquirir su independencia, Canadá sucedió a Gran Bretaña reconociendo la soberanía francesa, reafirmando tal situación con el arbitraje por la delimitación de los espacios ma­rinos del archipiélago. Este reconocimiento se sustenta en que “una sucesión de Estados no afectará de por sí un tratado concluido por el Estado predecesor que establezca un régimen objetivo con relación a ese territorio” (Gutiérrez Posse, 2009: 137).

11.              Isla de Perejil (España)

La isla de Perejil (también llamada en idioma bereber: Tura) es un islote deshabitado situado en el estrecho de Gibraltar (entre el mar Mediterráneo y el océano Atlántico), a unos 200 metros de la costa continental de África y a unos 8 km al noroeste del núcleo urbano de la ciudad española de Ceuta.

En la actualidad se encuentra deshabitada y sin que exista ningún símbolo de soberanía por parte de los dos países que reclaman el islote como propio (España y Marruecos). España afirma que el Perejil forma parte de su territorio, si bien su situación político-administrativa es oscura, ya que no es ni parte de la ciudad autónoma de Ceuta (el proyecto de estatuto de autonomía ceutí incluía el islote como territorio de la ciudad, pero tal referencia fue retirada ante las protestas de Marruecos) ni considerado plaza de soberanía. Para Marruecos su soberanía no ofrece dudas jurídicas y forma parte de su territorio nacional por lo que le disputa su posesión a España.

Este islote dio lugar a un célebre incidente en 2002.  En un comunicado de prensa emitido por la agencia oficial marroquí (Maghreb Arabe Presse), el islote es descrito como situado en "en el interior de las aguas territoriales del reino") y fue ocupado por un grupo de gendarmes. Fueron desocupados por un grupo de Iinfantería de Marina española. Tras este incidente, ambos países firmaron una nota en la que se comprometían a volver a la situación anterior al incidente, de forma que el islote sería desalojado, sin abandonar ninguno de ellos, sin embargo, sus pretensiones territoriales.

Un canal de media milla (apro. 925 mts.) la separa del continente,  su profundidad  llega a alcanzar  20 a 30 metros. Entre la isla y la tierra firme está el fondeadero de Perejil, que puede dar cobijo a pequeñas embarcaciones, y ha sido utilizado tanto por pescadores que en mal tiempo buscaban su protección, como por contrabandistas, que encontraban resguardo ante la belicosidad de los habitantes cercanos.

 España, como muchos de los antiguos imperios coloniales (Holanda, Francia, Gran Bretaña, Alemania, Portugal, Dinamarca, etc. ) y de las actuales potencias posee entre sus territorios ultramarinos que considera plazas de soberanía además de peñones y enclaves continentales, islas e islotes.  

Antiguamente los islotes y peñones que España consideraba Plazas de Soberanía eran cinco: Ceuta, Melilla, Islas Chafarinas (Isla Congreso, Isla Isabel II, Isla del Rey), Islas de Alhucemas (Peñón de Alhucemas, Isla de Tierra, Isla de Mar) y el Peñón de Vélez de la Gomera.

Luego, el Islote de Perejil, que nunca había sido español, pero tampoco marroquí, sino una tierra de nadie, fue ocupado por el ejército español. Y la Isla de Alborán e Islas de Las Nubes también se han denominado en alguna ocasión como plazas de soberanía, aunque tampoco han sido nunca históricamente españolas, sino que se pasaron a incluir administrativamente en el territorio de Almería.

Ceuta y Melilla, fueron más tarde denominadas Ciudades Autónomas y pasaron a tener un estatus intermedio entre municipio y comunidad autónoma. 

  

Micro-península “Peñón de Vélez” unido a territorio de Marruecos  -  Islote de Alhucemas frente a costas marroquíes

las Islas Chafarinas

 

Isla de Alborán (Mediterráneo)

 12.          Islas San Andrés y los cayos cercanos (Caribe).

Recientemente, en noviembre de 2012, tomó notoriedad internacional que la Corte Internacional de Justicia dirimió un litigio entre Colombia y Nicaragua por las islas del Archipiélago de San Andrés y otras próximas. El alto tribunal concedió a Nicaragua un área marítima más allá de 12 millas de los cayos de Serrana y Quitasueño al norte y otro espacio al sur de los de Alburquerque y Este Sudeste, pero confirmó el espacio marítimo colombiano en torno al resto de las islas del archipiélago de San Andrés. Para ello, la Corte empleó una poligonal (caso de algún modo similar al empleado en el Tratado de Paz y Amistad); Consideró que se obtiene un resultado equitativo prolongando la línea fronteriza a lo largo de los paralelos hasta el límite de 200 millas marinas medidas a partir de la costa de Nicaragua. Así, la Corte rechazó llevar al Este, más allá de la isla Roncador, la frontera que hasta entonces establecía el meridiano 82.

13.         Otros casos curiosos y anecdóticos:

a.      Fort Boyard (Fr.)

 

Fort Boyard, (Francia) construido sobre un bajo  localizado entre Île-d'Aix y la Île d'Oléron en el estrecho Pertuis d'Antioche, al oeste de la costa de Francia. Fue planteado en el siglo XVII y se comenzó a construir en el siglo XIX bajo el gobierno de Napoleón Bonaparte,  para proteger el arsenal de Rochefort de la Armada Francesa de las incursiones Británicas.

 El fuerte Boyard tiene una estructura ovalada, de 80 metros de largo y 40 de ancho. Sus paredes alcanzan los 20 metros de altura. En el centro hay un patio, donde a nivel del suelo había tiendas y cuartos para los hombres y oficiales. Los pisos superiores tenían casamatas para las armas de fuego y otros cuartos. Por encima había instalaciones para morteros y barbetas.

 Aunque este fuerte se encuentra en el interior de una bahía francesa, hasta la firma de la Convención del Mar en 1982, se asumía que el Mar Territorial de los estados ribereños alcanzaba las 3 millas náuticas. Y se decía (y siempre entendimos como literal) que era el alcance máximo de los cañones del siglo XIX. Es decir, de otra manera, que obedecía a la posibilidad de control efectivo o de negarlo a otros países. Esta fortaleza cerró la bahía a las naves inglesas, cubriendo la zona no batida por la artillería de las baterías costeras. Por eso lo incorporo a modo de ejemplo. Actualmente el Mar Territorial, de soberanía plena, es de 12 millas desde las líneas de base recta y puntos notables de la costa, extendido a 24 para cuestiones de control migratorio, aduanero y sanitario.

 

 b.      Fortalezas marinas “Maunsell” del ejército  (G.B).

 

En las costas de Gran Bretaña se encuentran las construcciones de acero de las llamadas Fortalezas Marinas Maunsell del Ejército que eran agrupaciones de torres fortificadas construidas durante la Segunda Guerra Mundial con el propósito de ayudar a la defensa de la isla. Fueron bautizadas así por su diseñador, Guy Maunsell.

 Tras su retirada de servicio a finales de la década de 1950,  sufrieron desde colisiones de barcos, colapsos durante tormentas a incendios, fueron usadas para otras actividades políticas y manifestaciones artísticas, algunas de ellas ilegales: juicios, radios piratas y muertes. Inclusive dieron nacimiento a una nación muy peculiar. 

 Obviamente se han llenado de historias. Entre ellas, en 1964 una de esas torres fue tomada por Paddy Roy Bates, ciudadano británico y presentador de una radio pirata llamada Radio Essex que se haría famoso tras abandonar la emisora de radio y fundar allí la micro-nación "Sealand". Por eso las menciono aquí. 

  


 

[1] Mero Compilador de artículos varios, power-points, fotos y comentarios de internet, Wikipedia y demás mares navegables en la WEB, que aunque vastos y de poco calado, son los más fáciles de navegar.

[2] CONVEMAR Art. 6 Arrecifes. En el caso de islas situadas en atolones o de islas bordeadas por arrecifes, la línea de base para medir la anchura del mar territorial (MT) es la línea de bajamar del lado del arrecife que da al mar, tal como aparece marcada mediante el signo apropiado en cartas reconocidas oficialmente por el Estado ribereño.

Art. 13 Elevaciones en bajamar 1. Una elevación que emerge en bajamar es una extensión natural de tierra rodeada de agua que se encuentra sobre el nivel de ésta en la bajamar, pero queda sumergida en la pleamar. Cuando una elevación que emerge en bajamar esté total o parcialmente a una distancia del continente o de una isla que no exceda de la anchura del MT, la línea de bajamar de esta elevación podrá ser utilizada como línea de base para medir la anchura del MT. 2. Cuando una elevación que emerge en bajamar esté situada en su totalidad a una distancia del continente o de una isla que exceda de la anchura del mar territorial, no tendrá mar territorial propio.

 

[3]  Extraído de Bonuccelli, P. (CF), Títulos que sustentan la soberanía de las islas Malvinas, Georgias y Sandwich del Sur, y de Saint Pierre et Miquelón,  en el Boletín del Centro Naval N° 831. Buenos Aires, Diciembre 2011.

 
 

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