Historia y Arqueología Marítima

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Indice  Corbeta Uruguay

Una rectificación al libro "Antarctic" del Dr. J. G. Andersson


La corbeta "Uruguay" frente a la costa oriental de Snow Hill, embarcando la gente de Nordenshjold. Foto Bodman

Revista Yachting - Noviembre de 1946

Con profunda sorpresa nos hemos enterado del relato, que el Dr. Johan Gunnar Andersson ha publicado hace dos años, respecto a un suceso ocurrido durante el viaje de la corbeta "Uruguay" en 1903. Como se recordará, dicho buque fué enviado al Mar Antártico con el fin de rescatar al personal de la expedición sueca dirigida por el Dr. Otto Nardenskjóld.

El comandante de la "Uruguay", en ese viaje, fué el Teniente de Navio Julián Irizar, de segundo iba el Teniente de Fragata Ricardo S. Hermelo y el resto de la plana mayor lo componían los Alféreces de Navio Jorge Yalour y Felipe Fliess; el Alférez de Navio de la Armada Chilena A. Chandler Bonnerr e Ingenieros Maquinistas Juan López de Bertodano y Gualterio Carmincrtti. Desempeñó las funciones de médico el Dr. Goirochatesgui.

La narración en cuestión aparece en un libro titulado "Antarctic", que hemos recibido hace poco, escrito por el geólogo Dr. J. G. Andersson y editado en 1944 por Saxon & Lindstróms Fórlag, de Estocolmo.

Refiriéndose a la caída de los palos de la "Uruguay", en su viaje de regreso, y a las maniobras conducentes a salvar esa situación, expresa lo siguiente de la página 241, línea 17 (desde arriba), a la página 242, línea 21 (desde arriba):

"Y luego, por fin, nos despedimos de la Tierra de " Graham y partimos navegando por el amplio y abierto Estrecho de Bransfield. Aquí nos falló el buen tiempo, que hizo comparativamente fáciles las visitas a las estaciones de invierno y, cuando salimos a mar abierto, se desencadenó un huracán sobre la pobre vieja cañonera que, seguramente, no había sido construída para surcar esos mares. Sus rolidos eran sin igual y cuando el mal tiempo, finalmente, se convirtió en fuerte vendaval, se rompieron los masteleros, de manera que toda la parte superior de la arboladura  colgaba, balanceándose, poniendo así en peligro la vida de aquellíos que tenían que moverse sobre cubierta.

La "Uruguay" de regreso. Primera fotografía tomada en aguas argentinas (Banco Chico). La "Uruguay" quedó con el palo mesana sin averías, como se puede ver en esta fotografía. Permaneció en la rada entre el 1 y el 2 de Diciembre; día, este último en que entró al puerto de Buenos Aires.

"El Capitán Irizar y sus hombres, como oficiales de marina, no estaban  suficientemente familiarizados con la alta arboladura de barca de la vieja cañonera y, en su apuro, se dirigieron al Capitán Larsen solicitándole un buen consejo.

"Si Vds. me permiten tener el comando abordo, durante una hora, con mi tripulación, y si envían toda su gente bajo cubierta, creo que puedo liberarlos de la arboladura rota", contestó Larsen.

"La original propuesta fué aceptada. Larsen llamó a su tripulación muniéndola de todas las hachas de abordo. Los muchachos del "Antarctic" se dividieron en tres grupos. El primer oficial fué al palo mayor, el oficial Haslum al trinquete y el tercer oficial al mesana. Larsen estaba en el puente y mantenía el barco proa al viento. Las hachas trabajaban allá arriba en una confusión de estayes y vergas. Cuando los tres grupos habían cortado todo lo que podían, recibieron orden de trasladarse bajo cubierta. Todavía estaba la arboladura balanceándose a cada bandazo.

"Sobre cubierta había un solo hombre, Larsen, parado sobre el puente, intrépido y seguro como siempre. Dejó caer el barco a sotavento y, repentinamente, sucedió lo que hábilmente había calculado y lo que nosotros, con el corazón trémulo, veíamos desde nuestros seguros lugares de observación bajo cubierta. Un gran estruendo; cabullería, mástiles y vergas se arremolinan en el aire y de golpe desaparece todo en el mar sin ocasionar daño.

"Debe declararse, que este episodio en ninguna forma ensombrece la acción de Irizar y su plana mayor, compuesta de marinos hábiles, prudentes y valientes. Pero el suceso otorga brillo a Larsen y su tripulación, expertos en el manejo de una alta arboladura. Los oficiales argentinos fueron los primeros en relatar, con caluroso reconocimiento, la hazaña de Larsen y sus muchachos, que fué la más hermosa que yo haya visto en numerosos viajes marítimos."

Los partes oficiales del viaje de la "Uruguay" se publicaron en el Boletín del Centro Naval N9 240 y 241, Tomo XXI. Por ello nos limitaremos a mencionar que el 8 de octubre de 1903, zarpó dicho barco del puerto de Buenos Aires y el 20 del mismo mes fondeaba en Ushuaia con órdenes de esperar al Le Francais y al Frithjof, hasta el 18 de noviembre, día en que sé dirigió definitivamente hacia el Sud.

El 7 de noviembre la "Uruguay" llegó a las inmediaciones de la Isla Seymour y entre ese día y el II del mismo mes, el personal de la expedición sueca, que se hallaba en Snow Hill y en la Isla Paulet, fué recibido a bordo de la nave argentina.

Una vez que la "Uruguay" cargó los cajones de fósiles en la Bahía Esperanza, el 11 de noviembre, siendo las 5 p.m., se puso proa al norte, navegando por el Estrecho de Bransfield con rumbo tal que dejaríamos al oeste la Isla del Rey Jorge. El 12 por la mañana teníamos esta isla por el través de babor, pero a causa del mal tiempo fué apenas avistada, esfumada por la bruma.

Desde ese momento el mal tiempo fué nuestro compañero. El viento soplaba continuamente en borrasca rondando entre el noroeste y el sudoeste. A la tarde nos pusimos a la capa. Al atardecer, permitiéndolo el viento, se largaron las cangrejas, estayes y velacho.

El 13 y 14 prosiguió el vendaval y en la madrugada del 15 el viento alcanzó una velocidad de 27 m. por segundo, llegando los rolidos de la "Uruguay" a 40grados. A la mañana temprano del mismo día se notó que el palo mayor se había roto a la altura de la encapilladura. A las 9 se advertía que el trinquete también se había roto, poco más o menos en la misma parte que el mayor y, como fuera imposible todo arreglo, se decidió picar las burdas y echar al agua los masteleros y vergas de gavia.

El Comandante y el Segundo invitaron a Larsen a prestar ayuda con su gente, trabajando en el palo mayor, mientras la tripulación de la "Uruguay" se encargaba del trinquete y de las maniobras del barco. En la mesana no había nada que hacer, pues el palo quedó intacto.

El trinquete fué el primero que cayó al mar; se deslizó despacio, casi sin ruido; después le siguió el mayor hacia el lado contrario, hacia estribor (DOS AÑOS ENTRE LOS HIELOS (1901-1903), por José M. Sobral; páginas 323-326. Buenos Aires, 1904. Imprenta de J. Tragant y Cía.)

Naturalmente, durante la maniobra, la máquina se mantuvo parada a fin de evitar que la hélice fuera dañada. A medio día la "Uruguay" fué puesta a rumbo y en marcha, pues los restos de la arboladura ya estaban lejos y no había ningún peligro para la hélice. . Esto es todo lo que pasó.

"Uruguay" stormast kapas. 15 nov. 1903. Foto Sobral.
El Palo Mayor en el momento de caer. Fotografía de la página 325 del libro "Dos Años entre los Hielos" por José M. Sobral, Buenos Aires

1) No hubo apuro ni ansiedad, ni se pidieron consejos al Capitán Larsen.

2) Jamás se formuló la extravagante y grotesca propuesta, atribuida por Anderson a Larsen, que hubiera sido inaceptable para cualquier oficial con un mínimo de dignidad.

3) El Comandante, Segundo y oficialidad de la "Uruguay" estuvieron en sus puestos en el puente y en cubierta,  Las únicas fotografías: existentes, del episodio en cuestión, fueron tomadas por un oficial argentino firmante de esta declaración. (Véase la reproducción fotográfica frente a la página 240 del libro "Antarctic" de Andersson).

4) Toda la tripulación del "Antarctic" fué concentrada en el palo mayor a la que se agregó el carpintero de la "Uruguay" Manuel J. Ruiz. A ese mástil se limitó la intervención del Capitán Larsen. De manera que la división, de la tripulación del "Antarctic", en tres grupos, para atender los tres palos, a que alude Anderson, es solo de índole imaginativa, pues no es verdad que se ejecutara dicha operación.

5) La tripulación de la "Uruguay", que atendía todos los servicios de abordo, con excepción de los referentes al palo mayor que, como hemos dicho, estaban a cargo de la gente de Larsen, se encargó especialmente del trinquete, bajo la inmediata dirección! del Segundo Comandante Hermelo y del Contramaestre José Rodríguez que, hacha en mano, ocupaba brillantemente su puesto.

6) En el palo mesana, que no sufrió averías, había solamente personal argentino.

No podemos detenernos a explicar y elucidar la fantástica y deplorable versión del Doctor Johan Gunnar Andersson, pues de ese modo invadiríamos el campo de la psicología. Empero, pensamos que entusiasmado y exaltado al relatar los méritos del Capitán Larsen, realzados extraordinariamente y sin medida, ha transgredido, sin sentirlo, el límite de lo real y verídico, entrando su pensamiento a trabajar en la región de la quimera y de la fábula. Lo lamentamos sinceramente, por el excelente concepto que Andersson nos ha merecido; y, especialmente, por la alta y franca simpatia que sentimos hacia Suecia y su gran pueblo.

Ricardo S. Hermelo - Contraalmirante (retirado- 2o Comandante de la Uruguay en 1903

José M. Sobral - Ex Alférez de Marina-Miembro de la expedicion antartica sueca dirigda por el Dr. Otto  Nordenskjol. Fil. de la niversidad de Uppsala

Felipe Fliess- Contraalmirante (retirado) Oficial de la Uruguay en 1903.


Cuando la corbetaUruguay quedo desarbolada

En el mes de Noviembre de 1946, YACHTING ARGENTINO publicó una rectificación al libro "Antarctic" del Dr. J. G. Andersson, firmada por el Contraalmirante Ricardo S. Hermelo, el Dr. José M. Sobral y el Contraalmirante Felipe Fliess. Relacionada con esta publicación el Dr. José María Sobral, ex Alférez de Navio de nuestra marina de guerra que formó parte de la expedición del "Antactic", nos remite la siguiente comunicación:

Señor Director de YACHTING ARGENTINO:

He recibido una copia de la declaración que el Dr. Johan Gunnar Andersson envió al Director de la Revista YMER, con motivo de la nota en idioma inglés, que, los Almirantes Ricardo I. Hermelo y Felipe Fliess que suscribe, enviamos a dicha revista geográfica y cuyo texto es una fiel traducción del’ folleto que Ud. reprodujo en el número de YACHTING ARGENTINO

El "Antarctic" aprisionado en el hielo, al N. E. de la Isla Seymour. Verano 1902-1903.

El Antarctic hundiendose

.Por razones obvias, y a pedido del interesado, le solicito quiera dar cabida, en las columnas de YACHTING ARGENTINO, a las líneas siguientes firmadas por el destacado hombre de ciencia sueco:

Una Rectificación.

"A la redacción de YMER ha llegado una nota firmada, el 14 de Septiembre de este año, por los Almirantes R. I. Hermelo y Felipe Fliess y por el Fi. Dr.José M. Sobral; este último miembro de la expedición sudpolar de Otto Nordemskjóld y los primeros, oficiales en la expedición de socorro dirigida por el entonces Teniente de Navio Irizar, a bordo de la cañonera " «Uruguay», que rescató a nuestra expedición náufraga en una feliz y para nosotros grandiosa forma.

" El escrito de estos tres señores rectifica mi relación de lo sucedido al picar la arboladura superior de la «Uruguay» y después de ser rota ésta durante un fuerte temporal, labor que presenté en mi libro «Antarctic» como ejecutada por los hombres del «Antarctic» " bajo el mando de Larsen.

" Del relato detallado de los tres oficiales argentinos resulta que este trabajo, difícil y peligroso, se cumplió bajo la dirección conjunta de Irizar y Larsen y que el trabajo de los hombres del «Antarctic» estuvo limitado al palo mayor.

" Mi exposición en el libro «Antarctic», publicado en 1924, se basó en una tradición, a la que yo, fundado en diferentes fuentes, di forma hace cuarenta años. Lamentando mi error, deseo citar algunas palabras de mi libro, en el cual hablo «de los oficiales y marineros argentinos, que en forma tan valerosa y brillan te realizaron la temeraria empresa de rescate» y de «José Sobral, el joven argentino, oficial de marina, que invernó con Nordenskjóld en Snow Hill y que con tanto éxito y fidelidad a sus deberes participó en el largo viaje con trineos y en los trabajos de observación en la estación».

" Seguramente debe quedar evidenciado aún para esos hombres que ahora han corregido mi exposición, que yo, en ninguna forma, he querido herir a nuestros caballerescos salvadores.

" Stockholm, 7 december de 1946.

J. G. Andersson".

Además me remite copia de la siguiente carta dirigida al Director de YMER acompañando la nota anterior: " Señor Fil. Dr. Cari Mesón Mannerfelt.

" Esseltes Kartredaktion.

" Vasagatan 16.

" Stockholm.

" Distinguido Doctor:

" Después de una correspondencia preliminar, le remito una contestación a la rectificación de los tres oficíales de marina argentinos respecto a mi relato de un cierto episodio a bordo de la «Uruguay» durante nuestro viaje de regreso de las regiones antarticas. Mi narración se basa en una cantidad de informaciones que recibí durante aquellos memorables días. Es evidente que toda tradición, como la que yo presento, no puede ser castillos en el aire. Pero la mayor parte de mis informantes ha fallecido y ahora no puedo mantener una relación, que según la exposición de los tres oficiales argentinos evidentemente es errónea.

" Por ello he escrito retirando sin reservas mi versión y solicito que esta corta comunicación se imprima en la sección Noticias de YMER.

" Escribo al mismo tiempo a mi viejo amigo Sobral  rogándole que tenga la bondad de hacer publicar  mi aclaración en alguna revista apropiada de Bue nos Aires.

" Muy agradecido, suyo affmo.

J. G. Andersson".

Asimismo J. G. Andersson me envía unas líneas : acompañando las notas precedentes:

" Querido amigo Sobral:

" Este es un asunto sumamente penoso por el cual presento a todos los tripulantes de la «Uruguay», así como a tí, mi íntimo ruego de indulgencia. He estado estos cuarenta años creyendo que la cuestión respondía a un acuerdo entre Irizar y Larsen. Por el escrito de Uds. veo ahora que en absoluto no era así.

J. G. Andersson".

Andersson agrega, en una notita, que ha dado orden a su editor para que a los ejemplares que restan del libro "Antarctic" se les agregue una corrección al respecto.

Debo reconocer la sinceridad y franqueza de mi viejo amigo Andersson y agradecerle el valor demostrado al retractarse públicamente en honor a la verdad.. Empero, el tercer párrafo de la declaración de Andersson es erróneo. No puedo comprender como Andersson deduce de nuestro escrito que la maniobra de desembarazar a la "Uruguay" de su arboladura rota, se efectuó bajo la dirección combinada de Irizar y Larsen. En la página 6 de nuestro folleto, punto 4 del resumen, se dice: "Toda la tripulación del «Antarctic» fué concentrada en el palo mayor, a la que se agregó el carpintero de la «Uruguay» Manuel J. Ruiz. A este mástil se limitó la intervención del Capitán Larsen". En la traducción Inglesa, remitida a YMER, se expresa: "AIl the men from the «Antactic» were on the main-mast, here they were reinforced by one of our own carpenters, Manuel J. Ruiz. Captaín Larsen's interventíon was " limited to that mast...

Para mi es evidente que a mi amigo Andersson, en este caso, le ha fallado la memoria y que esa tradición, aglomerada por él, se funda en datos equivocados, que sólo pueden tener como puntó de origen el trabajo de la gente del "Antactic" en el palo mayor.

Quiero hacer notar que la tripulación de la "Uruguay" había sido seleccionada entre hombres voluntaríos y que todos ellos habían hecho su aprendizaje en barcos a vela, con una arboladura mucho mayor que la de la "Uruguay". El Teniente de Navio Irizar hacía  poco había efectuado, como oficial de la "Sarmiento", un viaje de dos años a la vela.

He conversado con algunos de los sobrevivientes de la tripulación de la "Uruguay" (suboficiales retirados que entonces eran marineros) y todos están de acuerdo en que Larsen dirigió a sus hombres en el palo mayor y que esa fué la única intervención de Larsen en la maniobra, durante el suceso que nos ocupa..

El palo mayor de la "Uruguay" en momentos de caer. Probablemente los hombres que trabajan en él son el 1o y 2o oficial del "Antarctic". F. L. Andreassen y H. J. Haslun, según lo presume el Dr.Carlos Skottsberg. Foto Sobral. *

La maniobra en la proa, y especialmente en el palo trinquete, la dirigía el Teniente Hermelo segundo comandante de la "Uruguay", pero el comando general lo ejercía el Teniente Irizar.

Días después de escribir lo que antecede, recibí de mi amigo el Dr. Skottsberg, profesor de la Universidad de Gotemburgo y botánico de la expedición sudpolar de Otto Nordenskjóld, la comunicación siguiente:

"Gotemburgo, 24 diciembre de 1946.

"Querido amigo:

"Mucho te agradezco el folleto con los datos exactos "sobre los sucesos del 15 de noviembre de 1903. Fui a "buscar mi diario, donde he anotado que nuestra tri-"pulación se encargó del palo mayor. En tu fotografía "se encuentra, si no me equivoco, Andreassen más "arriba y debajo de él Haslum.

" Saludos cariñosos. -

Carlos Skdltsberg."

F. L. Andreassen era el primer oficial y H. J. Haslum el segundo oficial del "Antarctic". Yo también tengo la misma opinión que Skottsberg, respecto a la posición de esos dos hombres en la foto de la página 7 del folleto mencionado. Ello indicaría que la división de la tripulación del "Antartic" en tres grupos, para atender los tres palos, a que se refiere Andersson, no se efectuó; pues, según éste, Haslum habría dirigido la maniobra en el trinquete.

El testimonio de Skottsberg presenta mucha importancia; es de gran valor; corrobora nuestra impugnación en forma clara (punto 4 del resumen de nuestro folleto en la página 6 del mismo); y, por ello, deseo expresarle públicamente mi agradecimiento.

Larsen fue un colaborador del Comandante Irizar, pero no participó en el comando del buque. Andersson, al afirmar ésto, es víctima de un espejismo. Con una base cierta {la labor de Larsen y tripulación del "An-tarctic” en el palo mayor de la "Uruguay") elaboró una leyenda, que hubiera quedado como una terrible afrenta a para la oficialidad y tripulación de la "Uruguay” si todos los testigos, en condiciones de refutar su aserto, hubieran muerto. Así se escribe la historia muchas veces.

No hemos creído que Andersson tuviera la intención de herirnos, por muchas razones que sería largo referir. No hemos entrado a juzgar intenciones, ateniéndonos colamente a los hechos, que tienen, sin duda, un carácter gravísimo.

Por último debo manifestar mi extrañeza respecto a que el hombre de ciencia sueco, no tomara en cuenta el relato de lo sucedido que yo presento en mi librito "Dos años entre los hielos", publicado inmediatamente de regresar de la Antártida. Lo que digo en esa publicación se ajusta estrictamente a la verdad.

José M. Sobral,

 

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