Historia y Arqueologia Marítima

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LA ARTILLERIA DE MARINA ENTRE 1800 Y 1826

CUREÑAS

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 En 1787 Rovira explicaba las normas que regían la construcción de una cureña, y proponía un nuevo modelo en el que reunía algunos detalles de las á la Española y otras á la Ynglesa; de ese trabajo hemos tornado lo que sigue. 

Las cureñas se componían de las gualderas, el telerón, la solera o la banqueta, dos ejes, y cuatro ruedas. Estas piezas se unían mediante herrajes. . "Las gualderas son dos pedazos gruesos de tablón de roble ú otra madera fuerte que se colocan verticalmente, y sobre ellas apoyan los rnuñones del cañón, a cuyo efecto tienen cada una en el canto superior un rebajo circular a que se llama muñonera. En el mismo canto están trazadas cuatro escaletas... En el canto inferior tienen dos rebajos rectangulares donde se encastran los dos exes. " 

El telerón "se forma de un pedazo de tablón con dientes que sobresalen por dos de sus lados, rebajado el superior con un arco de círculo achafianado hacia el frente de la cureña. La situación del telerón debe ser perpendicular sobre el exe delantero, de modo que siendo su figura la de un paralelepípedo recto cayga su plan inferior en medio de dicho exe. " 

Los dientes del telerón servían para encastrar en las gualderas que, a tal efecto, disponían de los correspondientes rebajos. De los ejes dice Rovira que su forma "es paralelepípeda y sus extremos que forman los pezones son cilíndricos... La parte inferior de los pezones debe ser tangente al plano inferíor de los paralelepipedos. Las ruedas "se forman de un pedazo de tablón... las de- lanteras son algo mayores que las traseras, y todas quatro tienen en ambos frentes unos rebajos adaptados á las fajas circulares de hierro que se embuten en ellos para mayor fortaleza de las ruedas. Las dimensiones de las distintas partes del cañón y su cureña se daban usando una unidad de medida relativa, equivalente a un dieciseisavo del calibre. Muchas de las medidas dependían sólo del calibre de la pieza en cuestión; otras se relacionaban con el largo. Veamos algunos ejemplos. 

Las gualderas, las ruedas delanteras y el teleróii, tenían un grosor de 16 partes, es decir, un calibre; el diámetro de los pezones era también de un calibre, mientras que el de las ruedas delanteras medía, tres calibres y, el de las ruedas traseras, seis partes menos (2 calibres y 10 partes). El grosor de las ruedas traseras era dos partes menos que el de las delanteras, etcétera. Otras medidas, como la longitud y altura de las gualderas, altura y ancho del telerón, etc., variaban no sólo con el calibre sino también con el largo de la pieza. 

La construcción de las cureñas se fundaba en los siguientes principios: La longitud de las gualderas debía ser tal que, montado el cañón en ella y puesta su ánima horizontal, el extremo posterior de la gualdera coincidiese con la vertical del extremo del cascabel. La posición del eje delantero debía ser tal, que las ruedas tangenteasen la prolongación del canto anterior de las gualderas; las ruedas traseras debían dejar libre un cierto espacio para aplicar los instrumentos con que se ronzaba o movía lateralmente la cureña. La posición de la muñonera estaba referida a la del eje delantero y se consideraba que debía encontrarse un cuarto de calibre (4 partes) por detrás de su eje medio; algunas opinaban que dicha separación horizontal entre ambos centros, debía llegar a rnedio calibre (8 partes). Si la muñonera estuviese muy hacia adelante, el cañón podía embicar; en caso contrario, la pieza resultaba de difícil manejo y sobresalía menos del costado. La altura del telerón debía ser la máxima permitida por el libre abatimiento de la boca del cañón. La más alta de las dos cuñas de puntería se empleaba para apuntar por abatimiento o, quitando la almohada, para dar mucha elevación.

 El Museo Naval de la Nación posee la lista completa, dada por Rovira, de las medidas correspondientes a las cureñas de los cañones españoles de 1783, 1784 y 1787. Por estar estrechamente relacionados con las cureñas, agregaremos aquí un párrafo sobre los munones de los cañónes, según Revira. 

"Casi todas las naciones de Europa colocan los muñones á los tres septímos de la longitud del cañón, poco mas ó menos, contados desde la faja del primer cuerpo y desde el exe del ánima hacia abajo. Esta situación está bien proporcionada en quanto á la longitud, pues por la experiencia se nota que el peso de la parte del cañón hasta los muñones excede á lo restante de la pieza en una cantidad proporcionada para que no embíque, ni sea de difícil manejo por muy pesada en la culata. 

En cuanto a la altura de los muñones con respecto al eje del ánima, la posición baja permitía una menor altura de la cureña y, por consiguiente una menor exposición a las averías; sin embargo, esa posición excéntrica, fuera de la línea de reacción al disparo, hacía que el cañón tendiese a deprimir la culata con tal fuerza que llegaba a hacer saltar las cuñas. Este efecto, mayor en los cañones cortos y/o livianos, podía atormentar la cureña hasta hacerla pedazos; por esta razón, los obuses, y aun los cañones aligerados, tenían sus muñones a la altura del eje del ánima o poco más bajos. 

Corno regla general, la altura de las portas debía adap- tarse a la de las cureñas. "Para determinar la altura del batiporte -decía Rovíra- ha de tenerse presente que con tal que el cañón no descanse sobre el guarda agua de las portas, es preferente su mas baja situacíon, pues son raros los casos en que será preciso apuntar debajo de la horizontal, y aun entonces basta el declívío que tiene el espesor del costado y la diminucion del grueso de la caña, para los grados que puede ser preciso abatir la puntería, siendo de la mayor importancia la ventaja de que la cureña quede cubierta con el costado quanto sea posible para alejar mas el riesgo de ser desmontado el cañón por efecto de los tiros del enemigo. 

Sin embargo, conveniencias tales como la de no cortar las cintas del casco al practicar en él las troneras, obligaban a ciertas modificaciones de las cureñas. En tales casos, según Rovira, debía darse a la gualdera una altura que superase en medio calibre a la del batiporte, con lo que el eje del ánima quedaría a un calibre de altura por sobre dicho batiporte, otra norma general era la de que el claro superior, entre el cañón y el batiporte, debía ser aproximadamente duplo del inferior. 

Cureña de a 24. España 1787- Plano de Francisco Xavier de Rovira

TIPOS DE CUREÑAS

También los norteamericanos establecieron algunas "variables to fit to ship " el tamaño de la cureña. Chapelle da el ejemplo de un "12 pounder" usado durante la "American Revolution". El centro de los muñones debía quedar de siete y medio a diez centímetros por debajo del centro de la porta; el diámetro de las ruedas podía variarse cinco centímetros, y la altura de la gualdera, diez; el brocal debía sobresalir dos calibres y medio, del costado.

Por tratarse de una informacion de especial interes para los modelistas, a continuacion incluimos el diametro y mena de los bragueros usados para los diferentes calibres.

Calibre 36 24 18 12 8 6 4
Diametro(mm) 65 61 57 52 44 48* 34
Mena (Inchs) 8.1 7.7 7.2 6.5 5.6 6 4.3

*SIC.

  1 - Calibre   2 - Largo   3 - Espesor
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 7 -  Carronadas   8 - Obuseros 9 - Bomberos
10 - Pedreros y Falconetes  11 - Perriers y Swivel Guns 12 -Puntería y Alcance