Historia y Arqueologia Marítima

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Indice Informacion Histórica

LA ARMADA ARGENTINA Y LAS CAMPAÑAS AL GRAN CHACO - 6

Introduccion Los Ríos y el Clima Expediciones entre 1810 y 1860
1863-1882 1882 a 1892 Campañas de 1883 y 1884
Exp. Feilberg al Pilcomayo Expedicion Araoz y Saenz Valiente 1885-86 Expedicion Page al Bermejo 1885
Expedicion W. Fernandez 1886-87 Campaña Page al Pilcomayo 1890 1890 a 1900-Sol- Lista- Ibarreta
Personal de la Armada que intervino en las campañas Unidades que intervinieron Bibliografia

COMISION EXPLORADORA DEL RIO IGUAZU EN 1883 A CARCO DEL SARGENTO MAYOR D. VALENTIN FEILBERG Y EL INGENIERO HIDROGRAFO D. HUNTER DAVIDSON

Fiel a su pensamiento de ordenar las fronteras con los paises limítrofes, el presidente Roca dispuso por decreto del 11 de marzo de 1882 la realización de una expedición al rio Iguazú, que debia cumplir las tareas de exploración y reconocimiento del rio desde su desembocadura hasta el rio San Antonio verificando la factibilidad de su navegación y un enlace con los rios del área fluvial brasileña, hacer trabajos hidrográficos y científicos, y el reconocimiento general del territorio cruzado.

La comisión ejecutiva estaba integrada por el ingeniero hidrógrafo D. Hunter Davidson, el ingeniero hidrógrafo profesor Olaf J. Storm y el subteniente de Marina D. Manuel Domecq Garcia. La bombardera Pilcomayo, al mando del mayor Feilberg, los trasladaría hasta la zona de operaciones. El 15 de agosto zarparon de Buenos Aires; al llegar a Corrientes, debido a una bajante
extraordinaria, la bombardera no pudo seguir acompañando a la expedición que pasó al vapor Alto Paraná, que los Ilevó a Ituzaingó. Allí, Davidson dispuso que Storm, con una minúscula flotilla de varios botes navegara hasta Posadas, mientras que él y Domecq Garcia harían el viaje por tierra. En este punto se les incorporó un pelotón de soldados con  el distinguido teniente D. Adolfo Arana, de larga historia, cuya colaboración fue un éxito, asi como el aviso Vigilante al mando del teniente de Marina D. Francisco de la Cruz. En total participaron 18 hombres y 2 perros con una balsa y 4 botes.

El 2 de octubre se zarpó a bordo del vaporcito yerbatero Carema en dirección al río Iguazú. El 5 de octubre se dio comienzo a la aventura en si, cuyo detalle se encuentra en un meduloso informe de 200 páginas, fotos, croquis, etc. (Memoria de Marina 1885 Tomo I.) Diremos que después de superar el Salto Grande (Cataratas del Iguazú actual), ubicado a 25 Km, con las embarcaciones a hombro y roletes, hubieron de llevar a cabo durísimas jornadas antes de alcanzar el San Antonio Mini que está a unos 100 Km de Salto Grande. La corriente en contra, el peso de los botes cargados, un territorio inhabitado (no vieron un indio), saltos y rápidos en profusión, piedras peligrosas que velaban o no, los temibles e insoportables mosquitos, polverines y abejas negras, y, más adelante, la escasez de viveres y los enfermos, concretaron un viaje en verano agotador. El 16 de noviembre alcanzaron la decembocadura del San Antonio Miní, pero Davidson decidió proeguir aguas arriba. El 24 de noviembre arribaron a una hermosa zona: el Salto del Alto Iguazó, a 100 Km del San Antonio. En esas circunstancias, Storm por un lado y Domecq García por otro, y Arena exploraron a su vez el terreno y recorrieron un trecho del río pasando las cataratas, con lo que verificaron la incapacidad de seguir viaje hasta el río Chopim o San Antonio Guazú dadas las crecientes dificultades del curso de agua y la escasez de víveres. En concecuencia, se dispuso el regreso, siempre erizado de problemas, amarrándose al Vigilante el 14 de di-
ciembre. El 29 llegaban a Buenos Aires en el vapor Mensajero, satisfechos de la misión asignada con tantos sacrificios, patriotismo y eficiencia.

Conclusiones
La expedición mostró cuán negativo.es hacerlas en verano; salvo las navegaciones locales, nada mas se puede pedir al río; de hecho era imposible hacer una vía de comunicación comercial con la red fluvial brasileña. Llenaron las maletas con información de toda índole. Aseguraron que con esta aventura ellos fueron los primeroc exploradores argentinos que llegaron tan alto por el rio Iguazú, pero sabian que Ios brasileños habian hecho para entonces cuatro expediciones y muy bien equipadas, la úItima al mismo tiempo que la argentina, pero no se vieron. 
En cuanto a la Pilcomayo, durante ese lapso realizó tareas de apoyo civil y militar, y estuvo un tiempo de estación en Asunción.

CAMPAÑA AL GRAN CHACO EN 1884, A CARGO DEL MINISTRO DE GUERRA Y MARINA GENERAL Dr. BENJAMIN VICTORICA. LEY No 1240/84

Esta campaña, considerada de fundamental importancia para determinar la supremacía del gobierno nacional sobre el indio rebelde asi como la incorporación del territorio y su gente a una vida fecunda para la Patria, fue dispuesta por el presidente Roca, una vez concretadas las expediciones de reconocimiento de Solá, Bosch, Obligado e Ibazeta, a cuyo frente puso al ministro de Guerra y Marina general Victorica, y armada similarmente a la de 1879. Se la inició en octubre de 1884 con cinco columnas terrestres más dos escuadrillas que remontarían el Bermejo y el Pilcomayo. La reserva estaba constituida en parte por el Regimiento de Infantería de Marina, cuvo 1er. Batallón se estableció en el Fortín General Belgrano, mandado por el teniente coronel D. Antonio Rivas.

Las "Escuadrillas Expedicionarias en el Chaco" eran mandadas por el coronel de Marina D. Ceferino Ramírez, embarcado en el ariete Maipú, el mayor D. Valentín Feilberg, que actuaba destacado con la Pilcomayo, y otros. Uno de los dos médicos era el conocido cirujano mayor de la Armada D. Pedro A. Mallo, y uno de los dos farmacéuticos era el principal D. Juan Lescano, de la Armada también. 

(En Puerto Bermejo, recién creado, se agregó una Subprefectura Naval puesta a cargo del capitán de Marina D. Santiago Sdenl. que contó con muy precarios medios en los primeros ticmpos. (Puerto Bermejo. ex Timbó. 17-X-84.) 

A) Comisión del coronel de Marina D. Ceferino Ramírez al Bermejo
Después de haber desembarcado al general Victorica y a la plana mayor en Corrientes, se preparó la comisión para recorrer el Bermejo con el fin de ver la posibilidad de una moderna navegación de apoyo a los fortines, el estudio de la zona para el establecimiento de un puerto, y reconocimientos varios de rutina. Se haria cargo de ella el coronel Ramirez. 

Eil Maipú quedaría de buque madre con su segundo, capitán D. Atilio Barilari.  La comisión se armó con la lancha Maipucita con el jefe, el teniente Domecq Garcia, el jefe de máquinas D. Andrés Dougall y guardamáquinas D. Silvestre Freeland; vapor  TaIita, con el subteniente Zorrilla; el vapor Tacuru (o Tacuava), con el capitán D. Enrique Roy Bon y el subteniente D. Julio M. Hitce. Llévaban 6 canoas. Se sumaron el cirujano D. Alejandro Quiroga, el farmacéutico D. Pedro N. Santillán, prácticos D. Celedonio Montiel y D. Martín Roselle, y el veterano explorador D. Guillermo Aráoz, que tendría a su cargo el diario de navegación. En total se embarcaron 60 tripulantes y una buena cantidad de torpedos y víveres.

El río estaba en máxima bajante, por lo que se esperaba un sinnúmero de dificultades. Se zarpó el 18 de octubre de 1884. El 21 hubo de dejarse al Tacuru con sus mandos, por la falta de agua, en Cancha de Esteban. El 22 se produjo la reunión con el Ejército en Puerto Expedición, luego de haberse pasado al costado del Leguizamón, naufragado el 4 de diciembre de 1880. El Salto del Izó fue superado merced a la explosión de siete torpedos que abrieron un buen canal, faena a cargo de Zorrilla, más el auxilio de 100 soldados. Después vieron la caldera del Explorador, perdido en 1859. El 31 de octubre voló la canoa que llevaba la munición y los víveres; se salvó el personal de vigilancia. Desde el Salto fueron escoltados por un piquete de soldados. El 3 de noviembre hubieron de detenerse por falta de agua, para esperar el repunte en el Fortín Ortiz. Luego, con más agua, Ilegarían el 27 a Presidencia Roca, mientras el Tacuru alcanzaba el Fortín No 1, y una comisión regresaba por tierra para traer viveres. Se habían navegado 520 Km, que en Iínea recta eran unos 260 Km.
El 6 de diciembre emprendieron el regreso; el 8 se perdió la Maipucita al chocar con un raigón; se continuó el viaje en el Talita.
La falta de agua hizo necesario dejar al Talita en el Fortin frigoyen y con las canoas se navegó hasta el Tacuru, con el cual se arribó al Maipú el 11 de diciembre. Zorrilla trajo al Talita, que Ilegó al dia siguiente. El informe definitivo se elevó el 10 de julio de 1885. Era completo y se describió todo muy bien. Repite los problemas con los insectos. Sugiérense las mejores embarcaciones para el rio y la necesidad de hacer un buen canal.

Dice el general Victorica en la "Memoria": "Estos infatigables marinos han tenido la paciencia de explorar el rio que a cada paso era un peligro inminente, navegando por malas canchas y deteniendose muchas veces en el dia a causa de las varaduras y teniendo siempre en perspectiva el naufragio por los ocultos raigones, amenaza escondida que guardan los secretos del rio y que ha impedido su navegación hasta ahora. De este modo nuestros compañeros del mar han navegado a tropezones 90 leguas y en esta empresa tan llena de interes el coronel Ramirez, su jefe, ha sobresalido descalzo, desnudo al rayo del sol, luchando infatigable en un trabajo improbo, era el primero en la faena como en el respeto y la simpatia que le profesan sus subordinados; manda, trabaja y grita, se hace estimar y su noble corazón es acreedor a estos párrafos".